Semi-AU | Ooc?

Nota: Sarada y Mitsuki en sus 20 años.


Si alguien me acompañara, ese eres tú

Sarada & Mitsuki


—Sarada, ¿puedo preguntarte algo?

Sarada a su lado alzó una ceja curiosa. Mitsuki casi nunca le pedía permiso para hacerle una pregunta. Él siempre soltaba todo antes de siquiera pensar si había sido buena idea. Y bueno, si no lo era, tampoco es que le tomará mucha importancia.

Esa tarde, sentados en un banco en uno de los tantos parques de Konoha, mientras ambos disfrutaban de un aperitivo, ella podía decir que Mitsuki la había sorprendido de nuevo.

De nuevo, si, porque Mitsuki desde hace un tiempo había cambiado en su personalidad. Ya no era ese pequeño adolescente que no sabía y estaba dispuesto aprender sobre los sentimientos humanos. Luego de pasar tiempo con el equipo siete y allegados, Mitsuki había aprendido a ser más persona que experimento.

—Claro, dime.

—¿Por qué quieres ser Hokage?

Sarada se quedó muda un momento antes de la pregunta.

—Pensé que lo sabias. — Sarada arrugó la frente. — Mitsuki, tenemos más de diez años conociéndonos, y en ese tiempo, creo que he dejado claro mi porque sobre ser Hokage.

La negativa de Mitsuki la confundió.

—La verdad Sarada, siempre que lo decías, tu razón era porque Naruto lo era.

La cara de Sarada perdió un poco de color.

—¿Qué?

Y Mitsuki dejó de mirar aquel ruiseñor para mirarla a ella, con sus profundos ojos ambarinos que Sarada admitía que de un tiempo para acá apreciaba como muy atractivos.

—Y porque Naruto lo es, también sus mismas razones. Así que me preguntaba ¿Ha cambiado eso?

Sarada se cruzó de brazos, un gesto que tenía cuando se sentía nerviosa o acorralada. Y por mas raro que sea, solo Mitsuki tenía ese poder sobre ella. Nadie más. Su antiguo compañero de equipo siempre parecía ver mas cosas en ella, que ella misma.

En realidad, si Sarada lo pensaba a profundidad, Mitsuki siempre la había comprendido un poco más que el mismo Boruto. Quizás por ello, de modo inconsciente, había con los años caminado de forma gradual más hacia el lado de Mitsuki.

Chocho era su mejor amiga. Boruto siempre sería su preciado amigo de infancia, y por quien sintió, en un corto tiempo, por primera vez algo más que amistad cuando atravesaba la pubertad. Pero Mitsuki, por mas extraño que él fuera antes, se había convertido en algo más importante en su vida. Como un confidente. Con quien no temía romperse en pedazos, o mostrar su lado mas vulnerable.

Sarada mojo sus labios e inspiró.

—Tienes razón, no lo había visto más allá de eso.

Mitsuki rompió contacto visual y volvió su mirada a la rama del árbol que les producía sombra.

—No digo que seguir los pasos de tu héroe sea malo, pero supongo que si son sueños como esos, pienso que es prioridad tener alguna razón personal. Sino ¿es realmente tu sueño ser Hokage? Podrías en el camino ser más una carga que un merito. Es un cargo con mucha responsabilidad para tomarlo tan a la ligera.

Sarada ajusto sus anteojos rojos y miró hacia el estanque del parque.

—Me sorprendes Mitsuki. Y porque me sorprendes, admito que no tengo la respuesta en este momento — Sarada miró mas allá del estanque, donde unos niños jugaban. Sin preocupaciones, si miedos al futuro.

Por el rabillo del ojo observó a su antiguo compañero. Los gestos de sus ojos sin alteración, solo una pequeña sonrisa en sus labios por el ruiseñor en la rama del árbol.

—Quiero ser Hokage, Mitsuki, y eso no me lo quitará nadie ¿La razón? — Las mejillas de Sarada se ruborizaron. — Si, tienes razón, hasta ahora habían sido por motivos superficiales. Pero créeme, la próxima vez que me lo preguntes te tendré sin titubear sobre mi propio porqué.

Sarada extendió su mano hasta tomar la de Mitsuki. El gesto calmo de sus ojos ambarinos cambiando a sorpresa, y puede que el sol le estuviera jugando mal, pero creyó ver también un pequeño rubor en sus mejillas.

Miró sus manos juntas.

Mitsuki era más cálido de lo que su palidez mostraba.

—Pero si tengo algo claro. Si alguien me acompañara, ese eres tú.

—¿Yo?

Sarada sonrío.

—Si, tú.

—Pensé que querías que Boruto fuera tu aliado. — Le recordó aquella promesa infantil.

—Boruto hace promesas con tanta facilidad. Y para mi al menos, ese tipo de promesa son las más fáciles de romper. — Sarada se encogió de un hombro. La camaradería brillando en su ojos negros — Pero no significa que no sigamos apoyándonos en nuestros sueños.

Mitsuki no dejó de mirarla en ningún momento.

—¿Si querrías Mitsuki? Estar ahí conmigo.

Y Sarada, sintiendo de debería decir más, culminó en:

—Mitsuki. Tu me haces cuestionar sobre las cosas que no prestó atención y que debería hacerlo. Necesitare a alguien que me cuestione cuando haga falta, lo malo o lo pienso que será bueno, sin miedo a mi voz... Y es que, me gustaría siempre tenerte a mi lado.

El Mitsuki de ese momento le recordó al del pasado, que se mantenía impasible ante cualquier palabra.

Sarada mordió su labio inferior, esperando alguna reacción.

Fue cuando notó la comisura del labio inferior de Mitsuki temblar, hasta que que estas se curvaron en una gran sonrisa, al punto de mostrar sus blancos dientes. Y el rubor que había imaginado, estaba ahí.

—Claro que sí.

Y Sarada botó todo el aire que hasta ese momento se dio cuenta estuvo conteniendo.

Pero tuvo que volver a contenerlo, cuando Mitsuki la sorprendió colocando una margarita en su oreja.

—¿Y eso? — cuestionó. Una alegría femenina bombeo en su pecho.

Y solo al momento se dio cuenta que aun no soltaba su mano. Se ruborizó y lo hizo. Concentrando de nuevo su atención en el ruiseñor, Mitsuki contesto:

—Mi felicidad.