Hola a todos! He aquí traigo el siguiente capítulo de esta historia, aun no tengo claro cuántos capítulos tendrá, quizás 12 o 15, ni yo lo sé pero espero que sea una gran historia. Muchas gracias por sus reviews, favoritos y follows y sin decir más además que ya quiero ver los espaciales que Thomas Astruc nos tiene…. COMENZAMOS!
…
Capítulo 2.
Reunión interrumpida.
Aly miró a los niños con los brazos cruzados y dándoles la mejor mirada intimidante que era capaz de hacer correr a sus hijos. Los gemelos no pudieron aguantar su mirada, por suerte no les haría nada estando en un lugar público. Se habían detenido en un pequeño restaurante a las orillas de la carretera para comer algo. Su pellejo estaba a salvo… por ahora.
-Muy bien pequeño demonios, explíquense. ¿Qué rayos hacían en mi auto?- los hermanos se vieron entre sí y tras un momento de silencio Maximilian habló primero.
-Bu-Bueno, dijiste que ibas a ir a Lyon a ver a mamá así que planeamos como irnos contigo.
-Y como una vez Briana nos dijo de ese escondite en la cajuela y el asiento…
-Que no ha reparado el tío Allan desde hace meses.
-Decidimos viajar contigo.
-Para ver a mamá.
-Y poder estar con ella.
-Y vivir con ella.
Tras terminar su monólogo, Aly bufó deseando que no estuviese pasando esto. Y debía regañar a Allan por no arreglar el maldito asiento. Pero había un factor estresante.
-Su padre se volverá loco cuando se entere que no están en la mansión.
-Cómo si le importáramos.- escupió Alexander molesto. Maximilian puso su mano sobre su hombro y luego miró con pena a Aly.
-Hubo una pelea anoche. Papá quiere enviar a Alex a un internado y separarnos. La señora Tsurugi siempre impone su presencia y voluntad para con nosotros. No la aguantamos, tía.
-Por eso queremos ir con mamá.- dijo Alexander.- Queremos vivir con ella para poder estar juntos y que esa bruja no se vuelva nuestra madrastra.- la adulta suspiró. Le había advertido a Félix de esto, era normal que los niños deseasen ver a su madre, pero Félix era otra cosa.
-Entiéndanlo, no es que vea algo malo con ello, pero su padre…
-Es demasiado tarde para eso.- dijo Maximilian que comenzó a mostrar una sonrisa torcida.- El punto sin retorno pasó hace unos cuantos kilómetros querida tía.
-Y no arriesgarías horas de camino para regresarnos de nuevo con nuestro padre, no cuando tienes una agenda demasiado apretada.- sonrió su hermano de igual forma.
-Y seguro nuestro padre estaría molesto de igual forma si nos regresaras hoy o mañana.
-Así que hagas lo que hagas todo lo que pase después será inevitable.
Aly tenía un tic en el ojo. Esos enanos… ¡eran dignos hijos de Félix Agreste! Tramposos y manipuladores gatos mañosos. Suspiró impotente ante lo que dicho y tras un momento de reflexión asintió. No servía ponerse así, después de todo tenían razón y en el peor de los casos al menos les daría el breve gusto de ver de nuevo a su madre.
-Está bien. Voy a llevarlos con su madre. Que se enfade Félix que seguro me mandará arrestar por secuestro pero qué importa eso.
-Ese es el espíritu tía.- felicitó Alexander.
-Estaba siendo sarcástica.
Los niños sonrieron ampliamente chocando puños en señal de victoria. Aly no pudo evitar compararlos con esa antigua sonrisa que Chat Noir tenía y que perdió años atrás.
El estómago de los niños gruñó y comenzaron a ver el menú.
-Ya es hora de desayunar. Yo quiero pancakes.
-Los míos con mermelada natural, odio esos siropes artificiales.
-Ni loca pagaré por ustedes.
-/Nosotros pagaremos la comida en el viaje/
-Eso sí me gusta.
…
Félix no estaba en su mejor momento, estaba casi trepando las paredes mientras hablaba con la policía.
-Sí, son mis hijos… ¡No! ¡No están en la escuela!... ¡Porque es fin de semana y ya están para las vacaciones de veranos! ¡Escúcheme bien! ¿Sabe quién soy? Si no comienza a buscar a mis hijos en este momento voy a hacer que lo denigren a policía de parques ¡para que lidie con todos los amantes de las palomas!- colgó furioso y luego se dirigió a su jefe de seguridad que intentaba no temblar en su sitio.- ¿Puedo saber cómo mis hijos terminaron saliendo de una casa que cuenta con la más moderna seguridad y vigilancia?
-So-Sospecho que los niños conocían algún punto ciego del que no estábamos informados y salieron por este.
-Un punto ciego. ¿De verdad? Para qué demonios les pago ¡si mis hijos pueden salir sin que nadie los vea!- la puerta de la oficina se abrió y Gabriel Agreste entró frotando sus sienes sintiendo una migraña descomunal.
-¿Por qué tanto escándalo? ¿No es demasiado temprano, aun?
-Yo no entiendo cómo es que puedes estar tan tranquilo. ¡Tus nietos han desaparecidos!- Gabriel hizo una seña para que el jefe de seguridad se fuera y este lo hizo encantado.
-Lo sé, lo sé. Lo has gritado a los cuatro vientos desde que llegué.- se sentó frente al escritorio y Natalie le dio una taza de té.
-¿Cómo rayos puedes estar tan tranquilo?
-¿Y tú cómo puedes estar tan histérico? Tus hijos son inteligentes, no se irían de casa sin tener un plan meticulosamente hecho.
-Todavía son unos niños. ¿Dónde estarán? ¿Estarán a salvo? ¿Alguien los habrá secuestrado? ¿Habrán hecho algo indebido?
-Como si tú no lo hicieras.- Félix lo fulminó con la mirada pero Gabriel sólo ladeo la cabeza.- Hijo, sé que te esfuerzas en ser un buen padre pero creo que te estás rompiendo la cabeza sobre su paradero.
-¿Qué quieres decir? ¿Qué sabes?
-Yo no sé nada, pero la lógica me dice que hay un solo un lugar en el mundo que mis nietos irían y por eso no estoy preocupado por ellos.- fue un momento de iluminación en que Félix no tardó en tener.
-No puede ser… ¿Cómo?- entonces vino a la memoria lo que dijo Allan sobre el viaje de Aly, casi sintió deseos de golpearse la frente.- Vuelvo en unas horas, padre. No me esperes.- dijo tomando las llaves de su auto y caminando con larga zancada hacia la puerta. La puerta se abrió antes de llegar a ella mostrando a Kagami a la que pasó de largo sin siquiera mirar.
-Félix, ¿a dónde vas?
-A Lyon.
-¿Ocurrió algo? ¿Es por algún negocio?
-Oh, sí.- respondió entre dientes y se dirigió a su Mercedes negro que ya le esperaba.- El peor trato que he hecho en mi vida.- el motor cobró vida bajo él y abandonó la mansión Agreste sin dar oportunidad de ser detenido.
Gabriel caminó para recibir a Kagami con Natalie detrás, pero su vista se desvió a los folletos que estaban en la mesa.
-Monsieur Agreste.- hizo esta una reverencia.
-Mademoiselle Tsurugi. Discúlpeme, me distraje un poco.
-No se preocupe. Supongo que Félix ya le habló de ello.
-¿Usted los trajo?- preguntó con interés.- No pensé que Félix estuviese pensado en mandar a los niños a… ¿qué? ¿Un campamento de verano?
-Son institutos para el próximo año escolar señor Agreste. Escuelas privadas que puedan ayudar a sus nietos a enderezarse.
-Disculpe, no le entiendo.- habló con una media sonrisa.- Es que acabo de llegar de mi viaje a Marsella.
-Es normal. Usted viaja mucho Monsieur y no está enterado de cómo Félix tiene problemas en la crianza. Sus nietos han mostrado una actitud inadecuada a pesar de los esfuerzos de Félix, así que le traje estos folletos de institutos donde podrían educarlos para que aprendan a comportarse.
-Ya veo…- asintió con una sonrisa amable.- Me parece una opción excelente. Mi hijo seguro considerará las opciones presentadas. Si me permite…- tomó los folletos de la mesa.- Los revisaré detalladamente y Natalie podrá ayudarme con la investigación.
-Por supuesto. Con su permiso, vine sólo a dejar esto a Félix.- dijo dándole a Natalie una carpeta roja que llevaba bajo el brazo.- Que tenga un buen día.
-Lo mismo digo.- Kagami se dio la vuelta y salió de la casa subiendo a su elegante deportivo rojo. Cuando el auto cruzó la reja, Gabriel le dio los folletos a Natalie.- Rómpelos o quémalos. Pero no quiero que Félix considere la idea de alejar a los gemelos de aquí.
-¿Qué piensa que hará Félix?- Gabriel se sentó en el sillón y pasó sus dedos por su frente.
-No lo sé. Pero no quiero creer que mi hijo tenga intención de alejar a mis nietos, o peor, separarlos. Alexander y Maximilian son dependientes del uno al otro, siempre han estado juntos desde la cuna.- Natalie suspiró a lo bajo, desde el primer momento en que los hermanos llegaron a la mansión siempre estaban juntos, incluso cuando dormían se tomaban de las manos en una escena que derretía los corazones de quienes los vieran. Torció levemente la boca al recordar a la única persona que podía poner a la mansión en perfecta armonía después de la señora Emilie.
-Esto no pasaría si la señora Bridgette no hubiese salido de esta casa.- Gabriel la miró con una ceja alzada.
-¿Tú también crees que la decisión de mi hijo fue precipitada?
-Señor, le conozco desde niño. Es impulsivo y se deja llevar, pero también es orgulloso y lo que sucedió es algo que él por supuesto no perdonaría. Y… si me permite no creo que las cosas pasaran del todo como parecen que pasaron.
-Yo también pensé lo mismo en ese tiempo. Pero no encontré nada sospechoso en su momento. Las fotografías eran contundentes.- juntó sus manos extendiendo sus dedos y respirando profundo.- Es una lástima que las cosas terminaran así. No podemos más que desear lo mejor y que Félix y los niños encuentren la felicidad que tanto necesitan.
Natalie no dijo nada pero igualmente sentía mucho tras lo sucedido. Por supuesto, no había pruebas que negaran lo ocurrido y no perdonaba la traición que la ex de Félix hizo, pero tal y como dijo, las cosas eran sospechosas hasta cierto punto. No podía creer que alguien que amara tanto a Félix lo engañara de esa forma. Pero no tal y como dijo su jefe, todo apuntaba a que en verdad lo hizo, a pesar de que eso trajo la infelicidad a la mansión.
…
La ciudad de Lyon era hermosa, casi tanto como Paris. Tenía unos rincones hermosos y llenos de historia. Era la primera vez que visitaban la ciudad.
-Supongo que su padre no los deja salir mucho, ¿no?- preguntó Aly con un toque de humor al verlos pegados a la ventana.
-Una vez nuestra escuela quiso hacer un viaje hasta acá.- dijo Maximilian.- Papá no nos dejó ir.
-Y por obvias razones.- masticó Alexander las palabras.
-Bueno, pues ya están aquí. Este lugar es hermoso y una de las ciudades más importantes de Francia. Bien podemos dar una vuelta para que la vean.
-Nos interesa más ver a mamá, por favor…- musitó Alexander que intentaba mantener a raya su nerviosismo. Iban a ver a su madre después de cinco años sin verla. Maximilian se apoyó en su hermano sintiéndose igual de ansioso que él.
-Muy bien, pronto llegaremos allí.- los dos se miraron, sintiendo las manos frías por el sudor y su corazón latir a punto de sufrir una taquicardia.- Aquí es.
Los dos vieron el local frente a ellos, era casi como la panadería de sus abuelos incluso estaba en una esquina, el edifico de estilo barroco era de piedra blanca, con enormes ventanas a los costados que mostraban maniquíes perfectamente acomodados con diseños hermosos. En letras doradas y cursivas puestas en las esquinas de cada una de las ventanas se leía una frase: Sé único, sé tú, encuéntrate aquí mismo en La Coccinelle. Les pareció original. Bajaron del auto y se encaminaron con nerviosismo hacia la entrada de cristal que estaba cubierta con la palabra Bienvenido en varios idiomas. Aly les sonrió e instó a acercarse más, notando con gracias cómo estaban tan tiesos como si en vez de ver a su madre fuesen a ver a la criatura más terrorífica del mundo. Caminaron hasta la puerta que al abrirse hizo sonar una campanilla ornamentada sobre sus cabezas.
-¡Un momento por favor!- escucharon la voz femenina en el fondo. El timbre de voz fue inconfundible para ellos y eso los hizo sentir un vuelco en el corazón. Caminaron juntos un par de pasos y pronto apareció la persona por la que tanto tiempo habían esperado.- Siento, la demora, ¿en qué puedo…?- Bridgette se quedó sin aliento al igual que sus hijos.
Para ellos era como ver a un ángel, Bridgette tenía el cabello recogido en una media coleta, su vestido negro sin mangas tenía un faldón rojo que terminaba en pico en la parte de atrás y unas zapatillas rojas con un listón negro al frente. Tenía un brazalete dorado y unos aretes que iban a juego. Era más hermosa de lo que recordaban. Ella los miró en el mismo estado que ellos, y poco a poco lágrimas comenzaron a asomarse de sus ojos.
-Maximilian…- dijo a su hijo menor asintió y luego se volvió a su hijo mayor.- Alexander.- este fue el primero que recortó distancia al no poder soportar la distancia, abrazando a su madre como hacía tanto tiempo había querido hacer y luego fue su hermano. Bridgette les abrazó con fuerza, los tres comenzaron a llorar, felices de tener la reunión por la que habían esperado por mucho tiempo.
-Me van a hacer llorar…- musitó Aly limpiando una lágrima traicionera. Bridgette miró con atención a sus hijos, uno a otro, le sonrió y les volvió a abrazar.
-No saben lo que feliz que me siento de al fin de tenerlos entre mis brazos. Mis niños. Pero, ¿cómo es que vinieron? ¿Su padre sabe que están aquí?
-Eh… técnicamente.- respondió Maximilian secando sus lágrimas.
-¿Cómo que técnicamente?
-Bueno, técnicamente sabe que queríamos verte.- respondió de nuevo Maximilian seguido de su hermano.
-Y técnicamente debería en estos momentos suponer que no estamos en casa.- los ojos de Bridgette se abrieron de golpe.
-Ay no… ¡Su padre va a matarme! Y aquí no habrá un tecnicismo.- se dio cuenta horrorizada con un gesto dramático que hizo que hasta su mechón de cabello se alzara de miedo.
-Por favor, mamá, déjanos quedarnos.
-Queremos estar contigo.
-Y yo con ustedes mis querubines de azúcar pero esto es grave.- dijo acariciando sus rostros.- Pasaron muchas cosas entre su padre y yo, y no sé cómo se tomará su padre que estén aquí sin su autorización.- los dos casi sonrieron ante el apodo que su madre les dio hacía mucho tiempo pero tenían una duda que los carcomía por dentro.
-Mamá… ¿por qué papá y tú se separaron?- preguntó Alexander. Bridgette cambió su expresión, denotando una tristeza inmensa.
-Verán, lo que pasó entre su padre y yo fue…
-¿Mami?- los dos se congelaron a ver salir de atrás a una pequeña niña de cabellos oscuros como su madre y ojos de color azul grisáceo.
-Felicia. Ven aquí, cariño.
-Tú…- intentó hablar Alex pero las palabras se le atoraban en la garganta al ver a esa niña con vestido color del cielo acercarse.
-¿Te volviste a casar?- preguntó Maximilian y Alex también exclamó.
-¿Engañaste a papá?
-¡¿Qué?! ¡Noooo!- exclamó Bridgette.- Claro que no.- Felicia se acercó abrazando un peluche de gato negro, la niña los veía con brillantes ojos.- Niños, les presento a Felicia, y ella es su hermana Y también hija de su padre.
-/ ¡¿Qué?!/- la niña se acercó a ellos, mirándolos con grandes y brillantes ojos antes de correr a abrazarlos.
-¡Los he visto en fotos! ¡Ya tengo hermanitos!
-¡Felicia!- llamó otra voz desde atrás, apareciendo un niño de cabellos oscuros y grandes ojos chocolate con pecas. Al ver a los mayores, este se ocultó haciendo sonreír a Bridgette.
-Y este es Tristán. Es hijo de mi amigo Luka y vive con nosotras mientras su padre está de gira.- Felicia fue a donde Tristán y lo tomó de la mano.
-Ven, ellos son mis hermanos.- el pequeño un tanto tímido se dejó guiar.
-Mamá, si Felicia es nuestra hermana ¿por qué no sabíamos de ella?- preguntó Alexander.
-¿Papá lo sabe?- preguntó esta vez Maximilian y Bridgette negó con la cabeza.
-No lo sabe. Vamos arriba a hablar. Algo fresco nos ayudará a discutir este importante tema.
Los hermanos la siguieron, Aly comenzó a hablar con Bridgette pidiendo disculpas por lo ocurrido, mientras que los niños corrieron arriba primero para ser los primeros en probar esas delicias frías. No sabían qué pensar ahora, pero sea lo que sea, esperaban que su madre les hablase con total sinceridad.
…
Félix se detuvo en una gasolinera mientras esperaba que el tanque estuviese lleno. El pobre empleado estaba tan asustado de su expresión que rogaba para que la máquina terminara con llenar el tanque y no le diera por entrar a la tienda a comprar una chocolatina.
-Wow, están que les da un ataque.- se burló Plagg que se asomó desde la guantera, recostado en una pose despreocupada.
-Mis hijos están con mi ex-esposa, ¿cómo quieres que reaccione?
-Chico, te leo como un libro. Estás furioso, claro, pero también tienes miedo.
-¿Miedo? ¿Por qué tendría miedo?
-No lo sé. Podría ser que tus hijos terminen por decantarse por tu esposa. O… tienes miedo de verla después de tantos años.
-Ese es un pésimo chiste. No tengo miedo de Bridgette y mis hijos no pueden vivir con ella. Todo se estipuló en el contrato que firmó.
-Que tú la obligaste a firmar. De verdad no entiendo cómo pudiste ser tan cabezota y dejarla ir.
-Sencillo. Porque Bridgette Dupain-Cheng me traicionó y yo la hice pagar por ello.- al fin con el tanque lleno le dio un billete al empleado y salió de allí antes de que le diese el cambio.- Ella no merece ser la madre de mis hijos y las cosas seguirán así no importando qué.
-Te estás engañando si crees que las cosas tienen que seguir un curso. El caos es elemental en la vida, y tu vida se volvió un caos total cuando la dejaste ir después de esas estúpidas fotos sin escuchar sus explicaciones.
-¿Qué explicaciones podría darme? Mi investigador tomó las fotografías que probaban su infidelidad y eso era irrefutable.- respondió.- Y mi vida no es un caos, es perfecta. Mi empleo, mi carrera, mis relaciones, todo es como debe ser.
-No te mientas. Porque lo ocurrido con tu cachorro demuestra todo lo contrario.
-Fue un error. Un error que no volveré a cometer en mi vida. Amo a mis hijos, jamás les haría daño.
-Así como dijiste nunca hacerle daño a tu esposa.
-Ella me lo hizo primero. Ya no hables más de esa mujer, Plagg.
Plagg rodó los ojos. Su portador no se daba cuenta cuánto lastimaba a sus hijos al no dejarlos ver a su madre. Además, no creía capaz de que la portadora de Tikki hiciera lo que hiciera en su momento. Su muchacho fue un tonto al desconfiar de ella, y más tonto al creer esas pruebas. Olía a podrido, y no era su queso como Félix decía, pero era tan terco que no haría nada para remediar o darse cuenta de la situación, mucho menos admitir que aún seguía enamorado, hasta que algo le golpease directamente en la cara. Sólo esperaba no fuera malo.
…
Los gemelos aguardaron pacientes por lo que su madre fuese a decirles, estaban en la parte de arriba del local, había un espacio agradable de sala, cocina y comedor con colores cálidos y agradables combinaciones de las paredes azul cielo y los muebles de brillantes colores. Bridgette se sentó en una silla de la mesa redonda que tenía sirviendo unas gelatinas con leche dulce y los gemelos se sentaron en otras frente a ella.
-Oigan, pequeñajos, ¿por qué no jugamos en otro lugar?- preguntó Aly a Felicia y Tristan y estos asintieron. Les daría la privacidad que tanto necesitaban.
-Bueno… ¿por dónde empiezo?- se preguntó poniendo un mechón tras su oreja.
-¿Qué pasó entre tú y papá?- preguntó Maximilian curioso por lo que pasó con sus padres.
-¿Y por qué rayos no te hemos visto en ni un pelo cinco años?- Bridgette suspiró a lo bajo y los miró con vergüenza.
-Bueno, creo que están ya en una edad de saber qué pasó.- hizo una pequeña pausa para poner en orden sus ideas.- Antes de que todo eso pasara, tu padre y yo teníamos una muy buena relación, pero tras pasar el tiempo tu padre comenzó a pensar que le era infiel.- los hermanos abrieron los ojos grandes.- Aparecieron rumores de que yo le era infiel con Luka Couffaine.
-Pero su hijo está…- intentó decir Alex pero ella alzó las manos para que se detuviera.
-Voy paso a paso, tranquilos.- estos le pusieron de nuevo atención.- Obviamente su padre no creyó al principio los rumores, incluso despidió a uno que otro empleado, pero como yo era la diseñadora personal de Luka se daba para malentendidos que por alguna razón fueron aumentando. Sin embargo, un día tu padre recibió unas fotografías, al principio no las tomamos en cuenta pero después tu padre comenzó a tomarlas en serio.
-¿De qué eran esas fotografías?- preguntó Maximialin serio.
-De Luka y yo. Las fotos llegaban de distintas formas, y un día tu padre explotó con un paquete grande.
-Esas fotos eran falsas, ¿no?- preguntó Alexander pero Bridgette negó.
-Las anteriores fueron sacadas de contexto y hasta falsas, pero estas eran de verdad. Su… investigador las tomó.
Los hermanos se quedaron pasmados, no sabiendo qué decir.
-Pero… todo fue igualmente arreglado.- los hermanos se miraron confundidos.
-¿Cómo? ¿Cómo puedes decir que algo sí es verdad pero a la vez no?
-Es algo extraño. Lo último que recordaba era estar saliendo con Luka de una reunión de trabajo y al siguiente estaba en otro lugar con inconsciente a su lado.- todavía lo recordaba, ella estaba en interiores y Luka estaba a su lado, pensó que todo había sido cuestión de las bebidas que Luka le propuso tomar, pero él tardó en despertar y eso le dio muy mala espina, ya que ninguno recordaba siquiera haber abandonado el edificio.- Al final, su padre exigió que me fuera ante la evidencia. No me escuchó y en parte no lo culpo por ello.
-¿Es verdad esto que nos cuentas?- preguntó Maximilian y Bridgette le sonrió triste.
-Eso yo no lo puedo decidir. Pero esa es mi verdad. Tu padre no la creyó. Al final me pidió el divorcio y quedarse con su completa custodia.
-¿Por qué dejaste que pasara eso?- preguntó Alex molesto.
-Porque si no lo hacía su padre iba a destruirme, y también destruiría a Luka en el proceso.- Alexander chaqueó los dientes.
-¿Eso quiere decir que te importaba más ese tipo que nosotros?
-¡No! Claro que no, fue la decisión más difícil de mi vida, pero si no lo hacía su padre iba a revelar las fotos y eso destruiría no solo nuestras carreras sino también nuestras vidas y de quienes conocemos. Y eso también pudo haberlos afectarlos a futuro.- se hizo un silencio entre ellos. No sabían qué decir pero los niños estaban molestos. Bridgette los miró avergonzada.- El trato era que no volviese a pisar Paris o verlos. Pero… era algo que no podía cumplir a pesar de las amenazas de su padre. Estuviste genial en tu última competencia.- dijo llamando la atención de su hijo mayor.- Aunque estoy segura que te dejaste vencer tu desempeño fue formidable. Quería hablarte cuando te vi pelear contra esa chica y no sabías qué hacer.
-¿Cómo sabes eso?- preguntó Alex sorprendido.
-Y Maximilian, te veías muy bien en esa obra de teatro, fuiste el mejor lobo que he visto en mi vida.
-¿No has estado viendo? ¿Todo este tiempo?- ella sonrió.
-Ustedes son mis niños, quería estar al menos en sus pequeños momentos. No le digan a su padre. Por cierto, ¿les gustaron los dulces que les dejé?- Alexander no necesitó de más, se levantó y abrazó a su madre. Las lágrimas cayeron de sus ojos y no le importó.
-Si nos quieres.
-Si has estado con nosotros.- Maximilian se lanzó a sus brazos.- Mamá…
-Te quiero, mamá.
-Yo también los amo mis niños.- Bridgette sintió las lágrimas caer de sus ojos nuevamente. Cuando se separaron Alexander sonreía grandemente.
-Quiero conocer a mi hermanita.
-Y ella a ustedes. Pero, me gustaría pedirles algo.- dijo tomando sus manos.- No le digan a su padre sobre Felicia. Si se entera seguro que termina por cumplir su amenaza o me quitaría a Felicia.
-No te preocupes, mamá. No diremos nada.
-Primero muertos.
Ella sonrió, feliz de tenerlos, feliz de poder estar cara a cara con sus hijos sin tener que ocultarse cual ladrón. Los volvió a abrazar más tranquila, recordando cuando los tenía entre sus brazos de pequeños y ahora eran unos jovencitos.
¡PAM!
¡PAM!
¡PAM!
Tocaron tan fuerte a la puerta de entrada de la tienda que Bridgette se sorprendió de semejante fuerza.
-Esperen aquí, iré a ver quién es.
Ella bajó pero los gemelos la siguieron desde atrás ocultándose en la esquina. Fue a la puerta a abrir sin ver con claridad a la persona del otro lado que parecía oculto por una sombra.
-Disculpe, pero por el momento estamos cerrados. Puede volver en cinco…
-¿Minutos?- habló Félix con tono gélido. Bridgette se puso pálida al verlo.- Lo siento mucho, pero después de mucho no estoy dispuesto a gastar de nuevo más tiempo de lo necesario contigo.
…..
Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer. Las cosas explotarán en el siguiente capítulo así que estense preparados. Dejen reviews, nada de tomatazos, y acepto bebidas de temporada. Así que sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!
