Hola a todos! He aquí traigo el siguiente capítulo de esta historia, muchas gracias por su apoyo y por favor no la tomen con Félix, que aquí hay gato encerrado. Así que vamos a por ello y esperemos sorpresas miraculous este año sin falta. Ya sin más qué decir… COMENZAMOS!

….

Capítulo 4.

De regreso a Paris.

La noche cayó sobre la ciudad en un abrir y cerrar de ojos, era hora de dormir, y Bridgette arropó a los dos pequeños que dormían en la misma gran cama con sumo cariño dándoles un beso en la frente.

-Buenas noches Tristán, buenas noches Felicia. Que sueñen con cosas bellas.

-Mami, ¿no vas a contarnos un cuento?

-Vale, ¿qué cuento quieren escuchar?

-¡Yo quero el cuento de Ladybug y Chat Noir contra Guitar Villain!- exclamó Tristán dando de saltitos en la cama.

-¡Shí! Me guta el dragón.- Bridgette rio.

-Muy bien, pónganse cómodos. Todo comenzó cuando el gran guitarrista y músico Jagged Stone…

-Mi padrino.- dijo Tristán con adoración.

-¡Exacto! Tenía un muy mal día por culpa de su representante. Este quería hacer que Jagged se pareciera al aburrido y pesado XY. Jagged estaba molesto, entonces…

Mientras contaba la historia con palabras para que un niño entendiera, desde la puerta entreabierta, Félix miraba a la pequeña que abrazaba el peluche de gato y miraba con adoración a su madre. Sintió un hueco en el estómago mientras veía a esa pequeña. Su hija. Tuvo otra hija y Bridgette no le contó nada. Sintió la bilis trepar por su garganta al saberse privado de la educación de esa pequeña. ¿Cómo había podido hacerle eso? ¡Perdió cuatro años y cinco meses de su vida! Aunque viniendo de ella debía esperarse lo peor. Esa mujer era capaz de todo. Los niños se quedaron dormidos en la parte en la que Ladybug y Chat Noir montaban al dragón, a veces le daba un poco de nostalgia los buenos tiempos cuando eran un equipo, pero no quería relacionarlos con sus años en que estuvieron juntos como pareja.

-Hey, papá.- escuchó a su hijo Maximilian detrás de él, que ahora iba en pijama como su hermano.- ¿No debimos haber ido a un hotel?

-No pasa nada, hijo. Además, ustedes querían estar cerca de su madre, y ella aceptó gustosa que se quedaran.

-Entonces por qué tú no te vas a un hotel.- señaló Alexander con clara sospecha en sus ojos y Félix se sintió atrapado por su hijo mayor.

-Pues porque quiero estar cerca de ustedes.- los dos lo miraron con clara incredulidad y Félix estaba a punto de sudar un poco.- Vayan al cuarto. Que mañana nos regresamos a Paris en la tarde.

Los hermanos obedecieron pero sus miradas estaban sobre él hasta que entraron a la habitación del fondo. Cuando cerraron la puerta, Plagg se asomó con una sonrisa amplia, abriendo la boca a punto de decir algo pero Félix alzó su mano cubriendo su boca con su dedo impidiéndolo.

-Ni una palabra, Plagg.- el kwami rio a lo bajo y cuando Bridgette salió del cuarto se encontró con Félix. Ella de inmediato frunció el ceño pero luego sonrió para desconcierto de él.

-Hola, Plagg.- ahora lo entendía.- Tikki duerme en mi habitación. Si gustas también puedes dormir allí.

-Con todo gusto. Madame.- hizo una reverencia teatral a Bridgette y voló hacia la habitación. Cuando se quedaron solos la mala cara de Bridgette regresó.

-¿No deberías dormir en el cuarto de invitados?

-Estaríamos demasiado apretados. Yo dormiré en el sofá.

-Bien, ya has corrido a Aly. Te doy una sábana y almohada.- ella le pasó de largo pero este le tomó del brazo deteniéndola en el acto.

-Todavía no iré a dormir y bien sabes que tenemos que hablar de esto. Felicia es mi hija, y la quiero conmigo.

-Pues para que lo sepas no es verdad. Felicia no es hija tuya, es mía y de Luka en toda regla.

-Por favor, las fechas no coinciden.

-Adelante, haz una prueba de ADN, para que confirmes y grites a los cuatro vientos que tu esposa es una perra infiel.

-¿Y cómo querías que reaccionara al enterarme de tu traición? Te revolcabas con Couffaine a mis espaldas. No sólo destruiste nuestra familia sino también su matrimonio con Kagami.

-Wow, en verdad que eres lento de entendederas. Además de mis fotos comprometedoras, ¿es que hay algo más que me diga que soy una rompe hogares? No, espera. Kagami vino llorando a ti.- soltó despectiva.

-No hables así de ella. Ella es mucho más mujer de lo que alguna vez fuiste.- sus palabras calaron en el fondo, pero ella intentó recomponerse dedicándole una mirada fría.

-No te vas a llevar a mi hija. Es mía, y tú no pintas en su vida.

-Pues te equivocas. Ella es mía y cuando realice esa prueba y salga positivo ella vivirá conmigo también.

-Es una niña. ¿Me vas a apartar de su lado para dejarla entre un montón de extraños?

-Ya se acostumbrará.- respondió firme pero algo en su postura le decía que estaba flaqueando.

-Claro, y la dejaré contigo para que puedas también golpearla.

-¡Eso no debió pasar!- exclamó casi desesperado.- Fui un idiota, lo admito, pero nunca le pondré una mano encima a mis hijos nunca más. No sabes siquiera cómo me sentí al hacerlo.- ella le miró en burla.

-Tus promesas no tienen valor aquí. Y tampoco tienes corazón para sentir.- fue al armario que estaba a unos pasos y le lanzó una almohada y una sábana a la cara.- Ten cuidado con los muelles, a Felicia y Tristán les gusta mucho brincar sobre el sofá.- dicho aquello fue a su habitación y cerró la puerta de un portazo. Suspiró ante semejante desastre que tenía y fue a preparar su cama, entre tanto, Bridgette se dejó caer en su cama hecha un mar de lágrimas llorando en silencio por el miedo de también perder a su hija ante la mirada de los dos kwamis y Tikki sabía lo difícil que era todo ello para su portadora. Incluso sintió que la perdía en su momento. Plagg bajó las orejas triste y Tikki tomó una decisión.

-Ven, Plagg. Vamos.

Por primera vez en años, los kwamis se reunieron en la caja de los miraculous. Todos recibieron a Plagg en largos abrazos y ovaciones.

-Miau, sabía que me extrañaban pero no tanto.

-Bienvenido, Plagg.- dijo Sass con una sonrisa.- Te esperabamosss.

-¿Y cómo la han llevado aquí?

-Nos va muy bien.- dijo Tikki.- Todos somos cuidados por Bridgette que siempre procura de nosotros.

-Sí, los aperitivos son geniales.- dijo Daizzi con una sonrisa.

-Y también te tenemos una sorpresa.- dijo Duusu entre risas bobas.

-¿Sorpresa? ¿Qué sorpresa?

-Ven y verás, calcetín apestoso.- los kwamis rieron a lo bajo en complicidad, haciendo que Plagg sintiera la curiosidad erizarle hasta los bigotes.

Momentos después los kwamis salían por el pasillo hasta ir a la habitación de los pequeños. Se escondieron entre los peluches de Felicia y Tristán. Plagg no entendía qué hacían en la habitación de los pequeños, pero Tikki tomó su mano.

-Ven conmigo.- estos se acercaron por encima de los niños dormían profundamente. Al principio Plagg no entendía nada. Tikki le empujó para que se acercara más a la pequeña y Plagg así lo hizo. Fue que sintió algo al tener a la pequeña de frente que todo su pelo se erizó, desde la punta de las orejas hasta la cola. La examinó meticuloso, la olfateó, le dio una pequeña lamida en la mejilla, y luego sin proponérselo se acurrucó en su cabeza y ronroneó haciendo que Felicia misma ronroneara igual.

-No me lo puedo creer.- se levantó y Tikki le instó a guardar silencio mientras salían de la habitación.

-¿Lo notaste?

-Por supuesto.- Plagg rio fuerte mientras regresaban a la caja.- No me lo puedo creer. ¡Tengo una portadora desde su nacimiento!- todos los kwamis lo callaron y volvieron a la caja de los miraculous, donde Plagg siguió celebrando.- ¡No me lo creo! Esto es genial. No he tenido un portador así desde el antiguo Egipto hace más de cuatro mil años.- lanzó una gran carcajada.- ¡Esa niña será una bomba cuando crezca!

-Ya, pero sabes también lo que significa.- dijo Tikki con cierto pesar y Plagg bajó las orejas.

-Ay no…

-Felicia es obviamente hija de Félix, y si se la quita a Bridgette, Felicia no lo tomará bien y sabes lo que eso provoca a tus portadores.

-Una tremenda infelicidad… ¡Eso sí que no!- bramó Plagg inflando su pechito.- Tenemos que encontrar una forma de hacer que mi gatita no terminé de amargada como su padre.

-Pero las decisiones que tomen los humanos no son algo que nosotros debamos intervenir.- replicó Wayzz.

-¿Y eso a que nos ha llevado?- preguntó Plagg.- Además, es nuestro deber proteger y procurar a la nueva guardiana, el maestro Fu lo hubiese querido así. Y todos sabemos que esa chica no será feliz ni podrá ser la guardiana que esperamos si algo le ocurre a sus cachorros. Es hora de que hagamos algo también.- todos comenzaron a asentir.- Entonces está dicho, vamos a ayudar a que la guardiana vuelva a tener a su familia de vuelta y a que mi portador tarado abra esos ojos.

-/¡Sí!/- gritaron todos y Tikki se acercó a Plagg.

-No me esperaba tanta decisión en ti, Plagg.

-Tengo que hacer lo mejor para mi gatita, además… no sabes cómo extraño verte cubito de azúcar.- ella lanzó un bufido pero sonrió coloreando sus mejillas de un rojo brillante.- Y también los bocadillos de queso que hacían.- Tikki abrió la boca sorprendida y luego la cerró molesta.

-¡Uff! Eres en serio un calcetín apestoso.

-Ya me conoces sucrette.

El otro día Félix despertó de su incómodo sueño. Sus pies sobresalían del sofá y estaba seguro que los bultos en este no eran normales. Pasó su mano por cara y al intentar levantarse el aroma a huevos fritos le hizo casi suspirar. Su cabeza asomó por el sofá hacia la cocina, donde vio a Bridgette dándole la espalda mientras cocinaba. La mujer tenía su cabello alzado en un moño alto que dejaba al descubierto su cuello. ¿Cuántas veces no había besado su nuca? ¿Cuántas veces no la abrazó por detrás mientras ella le daba pequeños besos en la mejilla y le otorgaba recompensas? Desde que vivieron en su pequeño departamento hasta mudarse a la mansión, a Bridgette le gustaba ayudar en la cocina y siempre le daba algo… Esos tiempos ya no existían, se fueron el día en que vio las fotografías de Bridgette en los brazos de Luka. Se sentó en el sofá y entonces notó la mirada de unos ojitos de color chocolate que lo miraban. El pequeño Tristán al verse descubierto corrió hacia Bridgette y se abrazó de sus faldas, siendo recibido por una caricia en su cabeza.

-Oh, vaya. Ya estás despierto.- le dijo Bridgette apenas dándole una mirada a Félix

-Mmm.- respondió somnoliento, levantándose y estirándose escuchando sus huesos crujir.- Tu sofá es demasiado incómodo.

-¿Estás de broma? Allan duerme allí y no tiene problemas de sueño.

-Allan puede dormir en el suelo y decir que duerme en una pluma.

-Bueno, es cómodo para sentarse y la sala entera fue una ganga.

Félix se acercó al refrigerador para tomar una botella de zumo, al estudiar los refrigeradores de la gente bien podía saber mucho sobre ellas, por ejemplo, encontró fruta fresca, granola entera, leche de soya, al parecer alguien era intolerante a la lactosa, verduras, huevos, pastas de manzana y… sus ojos se abrieron al notar un infame queso camembert.

-¿Buscas algo en especial?- preguntó Bridgette lo más seco posible.

-Algo fresco. ¿Zumo?

-Hay una jarra de zumo de naranja detrás de la leche de soya.

-Gracias.- el ambiente entre ambos era demasiado tenso, por lo que Félix decidió poner atención en el pequeño en las faldas de Bridgette que lo miraba como si se lo fuese a comer. Definitivamente era hijo de Kagami y Luka. Tenía el cabello de un tono más oscuro que el de Kagami, muy similar al de su abuela, y sus ojos eran de ese color chocolate que ella tenía, unas pecas corrían por el puente de esa nariz respingada eran otro toque de ella; por parte del músico roba esposas tenía la barbilla afilada, sus orejas, sus labios, tenía unos ojos grandes que seguro eran del lado de su familia con unas pestañas abundantes que eran casi encantadores. Ese niño sería un descubrimiento cuando creciera. Tomó el zumo y no tardó en encontrar los vasos en las alacenas sobre su cabeza, ella siempre ordenaba todo para que fuese más rápido encontrar las cosas, tal y como en su casa.

-Tristán, ve a despertar a Felicia por favor.- este asintió y corrió de vuelta al cuarto.

Bridgette sazonó los huevos y tras una breve degustación sacó los platos para todos sin dirigirle una mirada. Estaba siendo infantil pero no quería que él supiera como la trastocaba y seguía molesta por lo que dijo. Los gemelos fueron los primeros en aparecer y después los pequeños. Bridgette comenzó a servir los platos, huevos, lonchas de jamón, fruta y ensalada. El pan ya estaba servido y todos se acomodaron como pudieron en la pequeña mesa. Cuando ella le dio su plato a Félix apenas y le miró y él agradeció que no se lo tirara encima. Por un momento él esperó que ella le mirase de forma más directa pero no fue así. Casi fue decepcionante. Los niños mayores comenzaron a comer y sus mejillas se sonrojaron.

-Qué delicia.

-Ya extrañaba esta sazón.

-Los huevos tan esponjosos.

-Y tan ricos.

Félix dio un bocado, en efecto, sus sentidos terminaron por despertar cuando el sabor del huevo y el jamón hicieron que sus papilas gustativas afloraran. Podía sentir calidez, dedicación y cariño. Un sabor perdido de memorias pasadas.

-Debemos hablar terminando.

-Muy bien, pero será breve.- dijo ella tras beber un poco de zumo.- Felicia y Tristán tienen su primera clase de natación y eso es algo que no voy a aplazar.

-¿Podemos ir también?- preguntó Alex apoyado por su hermano.

-Sí, será divertido.

-¡Podemos ir todos!- gritó Felicia y cuando refería todos eran todos.

-Está bien, aunque si alguien tiene algo mejor qué hacer que no se corte, es libre de irse.

-Para nada.- respondió Félix entre dientes.- Es bueno tomarse un día libre de vez en cuando.

-Ya… espero que no hayas traído tu traje de baño.

-No lo traje, pero al menos el mío aun me queda.- tras decir eso sintió una patada bajo la mesa.

Kagami estaba furiosa, y para qué negarlo, preocupada. Algo en esa salida le dijo que algo no estaba bien. Trató de contactarle sin éxito y no había respuesta. Conocía a Félix muy bien para saber que algo grande estaba pasando.

-Pfft, seguro que tiene que ver con sus hijos. Tatsu, ingresa a los datos del modelo de Félix Agreste.

-Necesitaré de su número de empleado para ingresar.

-1012, Tsurugi, Kagami.

-Confirmación de voz aceptada. El GPS está en proceso.

Kagami sabía que sería cuestión de minutos que le diera la ubicación de Félix, más fue una sorpresa que en esos momentos entrara una llamada, y nada más que de su madre.

-Madre, ¿a qué debo el honor?

-¿Dónde estás Kagami? El evento Terrier es hoy y me avisan que no fuiste a la oficina.- Kagami cerró los ojos. Se había olvidado por completo.

-Surgió algo, madre. Y no creo que pueda…

-Kagami, confirmaste tu participación en el evento. ¿No me digas que vas a dejarlo? Recuerda que representas a la compañía.

-Surgió un problema personal.

-¿Un problema personal? ¿De casualidad esto tiene que ver con el joven Agreste?

-No.- respondió intentando que su madre no supiera de su mentira. Le molestaba cómo la tenía calada.- Tienes razón, iré al evento y luego me encargaré de lo otro. No es demasiado urgente.

-Perfecto. Eso es lo que quería escuchar. Nos encontraremos allí. Ve con cuidado.- colgó y Kagami dejó ir un leve suspiro. A veces sentía que su madre manejaba su vida a pesar de ser ya una adulta. No la entendía del todo y quería ya subir a la cima como la presidenta y no como la vice-presidenta de la compañía. Sentía que su camino hacia sus objetivos era demasiado largo.

-Ubicación encontrada.

-¿Dónde está?

-En estos momentos se encuentra en la ciudad de Lyon.

-¿Lyon? ¿Qué fue a hacer allá? Será qué…- de inmediato el rostro de una persona vino a su cabeza y sintió que la ira revolvía su estómago.- No puede ser… ¡Argh! Maldita sea.

-Próximo destino, su residencia.

-Está bien. Tatsu, pasada una hora… no, una hora y media de la llegada haz una llamada a mi teléfono para salir del evento. Tómalo en calidad de urgente.

-Programado.

-Bien. Más vale que Félix no esté con ella… ella ya salió de su vida, ahora estoy yo en su lugar y no dejaré que arruine todo.- maldijo por no poder ir antes, pero al menos saldría rápido del evento para poder ir directo a Lyon y poder evitar un encuentro entre esos dos.

No hubo ninguna charla entre ellos. Los pequeños estuvieron con ellos todo el tiempo y la plática era demasiado sensible como para que unos niños la escucharan la escucharan. Aly dijo que se reuniría con ellos después de terminar su trabajo, y más de una hora después estaban en las gradas de un gimnasio viendo a los pequeños en su primera clase de natación. Tristán lucía nervioso y sus manos apretaron su bañador azul, pero Felicia le sonrió mientras tomaba su mano usando un bañador rosa con un delfín en el pecho. La instructora estaba diciéndoles a los niños que no se preocuparan y Bridgette estaba en la piscina con un sencillo bañador de una pieza azul cielo esperando por ellos.

-¿Mamá podrá con los dos a la vez?- preguntó Maximilian preocupado y Félix apenas y le dedicó una mirada ocupado con su teléfono.

-Tu madre bien puede cargar tres bolsas de harina sola, dudo que un par de niños pequeños le hagan mella.

-Oye, ¿qué tanto ves en tu celular?- preguntó Alex y Félix le miró de reojo.

-Mensajes pendientes de la oficina.

-Pfft, claro, siempre trabajo.- Félix miró a su hijo y por un momento se vio a sí mismo haciendo la misma cara cuando su padre trabajaba. Quería estar más cerca de ellos como antes. Escuchó algunos llantos e instintivamente miró a donde la piscina, algunos niños pequeños lloraban de miedo pero a lo que refería a Tristán y Bridgette estaban riendo, Bridgette no dejaba de animarlos para que nadaran hacia ella. Siempre sabía cómo ayudar a las personas y darles ánimos. Los niños llegaron a sus brazos y ella los atrapó y alzó sobre el agua. Su corazón dio un salto en su pecho embelesado por la escena. Se veía hermosa con los dos niños en sus brazos de forma protectora y la enorme sonrisa en su rostro. Justo en ese momento, Plagg tenía al alcance el teléfono, y aprovechó el momento para retirar los dedos de su portador y poner la aplicación de cámara en esta. Fue una foto rápida y perfecta, luego se ocultó. Alex entonces notó algo en el teléfono de su padre y vio la foto.

-Mira nada más, ¿eres un pervertido?

-¿Qué?- a Félix se le erizaron los cabellos al ver la pantalla de su celular. ¿Cómo era posible que su kwami se la jugara de esa forma? Se aclaró la garganta ante las miradas acusadoras de su hijo.- De eso nada, fue un error de dedo.

-Pues que buen ángulo de foto tomó tu dedo.- iba a replicar cuando su teléfono sonó y el nombre de Kagami apareció en la pantalla.

-Salva… digo, ya vuelvo, no tardo.- salió un momento de ahí y se quedó en el pasillo. Plagg le sonrió y Félix aguantó las ganas de gritarle antes de contestar.

-¿Diga?

-Félix, ¿qué ocurre? ¿Por qué no respondías ninguna de mis llamadas?

-Lo siento, tuve el teléfono apagado ayer. Pasó algo, Kagami. Apenas y me estoy poniendo al corriente de todo. Y no quería que nadie me molestara.

-Ah, soy una molestia, entonces.- Félix sujetó el puente de la nariz con el dedo índice y pulgar. Un gesto que había adoptado de su padre cuando se sentía cansado.

-No lo tomes a mal, pero no quería hablar con nadie sobre lo que he estado pasado.

-¿Tus hijos tiene que ver?

-Algo así. Se les ocurrió venir a hacer una visita improvisada.

-¿Y ya los encontraste?

-Sí, lo hice.

-Perfecto, ¿a qué hora debo entonces esperarte entonces?

-A ninguna, necesito arreglar un asunto aquí y tal vez si todo va bien regrese hasta mañana.

-¿Hasta mañana? ¿Qué es lo que te retiene?

-Mi ex, y otra cosita más.

-Ah, eso lo explica.- soltó con amargura.

-Escucho ruido, ¿dónde estás?

-En el evento Terrier. Era hoy y mi madre quería que viniera a con ella.- Félix sonrió de lado, siempre se quejaban de esos eventos y desde que se conocían encontraban la forma de escapar de ellos.

-¿Qué tan aburrido es?

-Le doy un ocho en aburrimiento porque alguien derramó unos canapés y algunos resbalaron en el suelo.- Félix sonrió imaginándose la escena.- ¿Qué ocurre allá Félix?¿Algo te molesta?- su voz denotó preocupación y él pasó su mano por su nuca.

-No quisiera hablar de eso.

-¿Acaso tu ex de nuevo intenta hacerte las cosas difíciles?

-Algo así.- no era capaz de decirle que tenía una hija, no sabría cómo se lo tomaría.

-Félix, no sé por qué te contienes. Tienes una fortuna a tus pies, abogados y contactos que pueden aplastar a tu ex como una miserable hormiga si te pone las cosas difíciles. No le tengas consideración. Que tus hijos aprendan que ella no es nadie y nunca lo será en sus vidas.

Félix frunció el ceño ante sus palabras. Una ventana mostraba la piscina y al ver por ella pudo ver a Bridgette ayudar a los dos niños a nadar, teniendo a la pequeña Felicia sobre sus hombros y a Tristán en sus manos para ayudarle a nadar. Era una escena enternecedora y pensó que sus hijos nunca le perdonarían que le hiciese algo a su madre.

-Sabes algo, estoy ocupado. Te llamó en la noche para hablar, ¿te parece bien?

-¿Estás de broma? Félix no te atrevas a colgarme.

-Juro que te llamo.

-Félix no me cuelg…

Colgó. Sintiéndose más cansado tras mantener esa charla que despertar en ese sofá incómodo. Plagg sonrió complacido. Al fin su portador se ponía los pantalones frente a esa mujer.

-Hasta que la callas.

-A veces admito que Kagami puede ser insoportable.

-Como toda novia celosa, recuerda que eso tuvo que ver con que rompieras con ella en el pasado.- ese era un capítulo que no quería recordar. Pero era cierto, cuando Kagami comenzó a mostrar sus celos no los tomó como algo grave, más bien molesto. Sin embargo, fue que comenzó aterrorizar a todo el mundo, sus fans, sus amigos, que se dio cuenta que Kagami era demasiado posesiva en su relación. Y todo terminó cuando golpeó a Bridgette que estaba preocupada por él tras haberse lastimado por culpa de la maldición. Tuvo que poner fin a todo y terminó con una akumatización, algunos problemas de actitud por su parte, y un buen regaño de su padre. Sacudió la cabeza saliendo de sus recuerdos.

-Ya ha madurado, ya no es como antes.

-Sí, claaaaaro.- dijo Plagg escéptico.- ¿Y qué vas a hacer? No me digas que de verdad vas a hacerle lo que te dijo esa bruja.

-Por supuesto que no. Podría hacerlo pero mis hijos me odiarían. Y si quiero que haya paz en mi casa debo ser tolerante aunque la idea me revuelva el estómago.- Plagg sintió que Félix no estaba siendo por completo honesto, más no dijo nada.

-Y… ¿vas en serio a quitarle a la niña?- silencio fue la única respuesta de su portador. Plagg regresó al bolsillo rumiando molesto. Él regresó hacia donde estaban sus hijos pero Plagg susurró.- Ya, tal vez te des cuenta que algunas cosas no son como tú crees. Piensa en ello.- el rubio quería preguntar a qué se refería pero sus hijos podrían oírlo. A veces Plagg podía ser un dolor de cabeza pero sus palabras siempre guardaban algo de verdad. Sin embargo, no podía imaginarse vivir cerca de la mujer que alguna vez amo con locura y que le traicionó. Todavía sentía la herida en su corazón muy abierta.

Después de las clases, Aly se reunió con ellos y comenzaron un paseo por la ciudad. Pasaron por el teatro Célestins, donde Alexander no dudó en subir al escenario y mostrar sus dotes artísticas con Cyrano de Bergerac, aunque un guardia le dijo que se bajara, Bridgette, Felicia y Tristán le aplaudieron por tan buena interpretación. Maximilian estaba encantado con el Pont de la Guillotiere, en la que no dudó en hablar de los sucesos históricos de este, inclusive los más escabrosos asustando a los niños que estuvieron al borde de las lágrimas hasta que Alexander le dio un golpe en la cabeza. Su viaje los llevó a la Plaza Bellecour donde Felicia se acercó a un grupo de palomas y estornudó fuerte, Felix notó eso y Bridgette miró para otro lado ignorando la silenciosa suposición hasta que su hija estaba rodeada por las palomas que querían el bocadillo que tenía y los adultos se lanzaron en su rescate. Felicia usó tres pañuelos y Bridgette siguió limpiando su nariz siguiendo ignorando a Félix que la acribillaba con la mirada. Momentos después fueron a un parque de juegos donde los gemelos dijeron que se harían cargo de los niños mientras que ellos hablaban. Aly se había alejado también para darles su espacio en una de las bancas del lugar.

-¡Achoo!- estornudó Félix.

-Salud.- respondió sin mirarle y con la vista en su hija.

-Felicia es una niña muy inquieta.

-Como todos los niños, supongo.- él arqueó una ceja.

-No, es diferente. Es curiosa y le gusta saber cosas.

-Bueno, excepto los relatos macabros de Maximilian.

-Sí, en eso estoy de acuerdo.

Era el momento de tener "La Charla", pero tenía que saber dónde pisar si quería llegar a un acuerdo por la custodia de Felicia. Estaba 100% seguro que era su hija, así que tras meditarlo mucho en el día comenzó a hablar.

-Quiero formar parte de la vida de Felicia.- ella le miró con una expresión burlona.

-¿No te dije que ella no es tu hija?

-Y yo que estoy seguro que lo es. Puedo sacar una muestra de ADN y compararlo. Pero no quiero quitártela.

«Al menos no aún»

Pensó cuidadoso de que sus pensamientos no influenciaran en sus palabras. Tras meditarlo mucho se dio cuenta que quitarle a la niña sería lo último que podría hacer. La niña era demasiado pequeña y apegada a su madre, le recordaba mucho a él. Sus hijos tampoco se lo perdonarían y estaba seguro que esa sería la gota que derramaría el vaso. Más podía pelear su custodia si lo creía conveniente, claro, ofreciéndole la opción de visitas esta vez. Sin embargo guardaría esa opción si lo creía conveniente y veía que Bridgette no era una buena madre. Necesitaba algo de paz y equilibrio en su vida y esta era la única forma que se le ocurría.

-Quiero un acuerdo legal que incluya a nuestros hijos, uno que sea definitivo y que no haya sido firmado en la mesa de tu cocina.

-¿Y qué propones?

-Vengan a Paris una temporada. Ya están de vacaciones, no sería un problema.

-Lo tendría. Es temporada alta en la boutique y no puedo cerrar porque sí.

-Tendrás al menos un empleado o dos, ¿no pueden ocuparse ellos de la tienda o es una excusa para no verme?

-Las dos son igual de válidas.- Félix suspiró a lo bajo.

-Mira, yo no quiero estar cerca de ti ni tú de mí, eso está claro.- señaló a Bridgette.- Así que podríamos comportarnos como personas civilizadas mientras nuestros hijos comparten tiempo de calidad y evitar hacer una escena.- Bridgette apretó sus labios.- Y no sé tú pero no creo que quieras separarlos después de haberse encontrado.- ella gruñó sabiendo que estaba en lo cierto, y el contrato le convenía.

-Está bien. Hagámoslo a tu manera. Iré a Paris la próxima semana, debo hacer muchas cosas antes de eso y llegado el momento, sacas tu absurda prueba, probamos que no es tu hija y firmamos un acuerdo para nuestros hijos.- él sonrió, la conocía tan bien.

-Hecho, pero no será la próxima semana. Vendrán mañana con nosotros de regreso a Paris.

-¡¿Qué?!

-Quiero asegurarme que no huyas a otro país con mi hija.

-¡Ya quisiera!- le gritó furiosa y alzó sus manos resignada.- Muy bien, muy bien. Mañana nos vamos con ustedes. Entonces hoy debo llamar a mis empleados, empacar y dejar todo listo.

-Bien.- quería un apretón de manos para cerrar el trato y ella lo hizo a desgana. Él notó su mano más dura que antes, resultado del trabajo excesivo que ella hizo en los últimos años. En cambio ella notó su mano menos fuerte, al parecer Félix no se estaba ejercitando como antes. Los dos dejaron ir sus manos al mismo tiempo y tras unos momentos contemplando a los niños jugar pensaron.

« ¿Qué es lo que podría pasar?»

Mucho. Pero eso ellos no lo sabían.

La noche comenzó a caer. Y el cuadro familiar les parecía extraño a ambos, mientras los chicos cuidaban a los niños de camino a casa. No se dirigieron palabra alguna, sólo alguna que otra mirada discreta sin que nadie más que Aly notara como cada uno miraba al otro sin que se diera cuenta.

-¿Qué vamos a cenar?- preguntó Felicia mientras estaba sujeta de la espalda de Maximilian.

-Es cierto que es tarde.- dijo Bridgette.- Podríamos pedir algo de comer.

-¡Pizza!- dijo el pequeño Tristán alzando su mano.

-¡Tambén quiero!- dijo Felicia. Félix intentó recordar cuando fue la última vez que comió una pizza y asintió a la idea.

-No sería mala idea.- los gemelos chocaron manos y Félix creyó que era el momento adecuado para dar el anuncio.- Chicos. Su madre vendrá a Paris con nosotros para arreglar ciertos asuntos. Y obviamente los niños vendrán con ella.

Esperaron su respuesta, mientras que Bridgette fulminaba con la mirada a Félix por darles la noticia tan pronto. Felicia y Tristán chillaron emocionados por ir a Paris. En cambio, los gemelos tuvieron una charla mental con una mirada de dos segundos entre ellos, toda una conversación en su mundo.

-Si mamá regresa a Paris tendremos una oportunidad de convencer a papá de que se reconcilien.

-Tendremos que probar que todavía se aman.

-Y si lo hacemos bien…

-Y si acomodamos las piezas como deben…

-Kagami saldrá de nuestras vidas para siempre.

-Y mamá y nuestra hermanita entrarán de forma permanente.

-Pero más importante…

-/ ¡Sayonara bruja de hielo!/

Los hermanos sonrieron ocultando sus intenciones.

-Eso es genial.- asintió Alexander y Maximilian amplió su sonrisa.

-Así podremos estar más tiempo juntos.

-Mientras arreglamos de forma más legal, el cómo será su estadía, entre otras cosas, su madre estará una temporada hospedada con noso…

-Nos quedaremos con sus abuelos en la panadería.- cortó Bridgette no deseando siquiera acercarse a la propiedad Agreste, y porque él no pidió su opinión.- Hace tanto que no los visito porque alguien no le gusta verme en la ciudad.- gruñó casi rechinando los dientes y Félix ni siquiera se inmutó.

-Ah, sí. Los Bourgeois son tan pesados.

De haber podido, Bridgette le hubiese dado un golpe en su perfecta cara. Pero la violencia frente a los niños no era nada bueno.

Ninguno se percató de la mujer que estaba a unos metros de ellos. La mujer apretó el celular en su mano y casi lo rompe. Kagami no podía creer la escena que veía. Félix, SU Félix pasando el tiempo junto a su exesposa. No lo podía creer. Tenía que ser un mal chiste.

Aly de repente se sintió observada y se giró dejando de lado las miradas asesinas de su amiga. No vio a nadie detrás de ellos, sólo extraños que estaban en sus cosas como ellos. ¿Acaso se lo había imaginado?

Kagami se alejó a largas zancadas hacia su auto y entró dando un fuerte portazo sin importarle que la puerta se cerraba de forma automática. Miró su teléfono y marcó un número que no deseaba marcar.

-Soy Kagami. Creo que necesitaré de tu ayuda nuevamente… Sí, lo sé. Podremos vernos en la ciudad cuando regrese… Lo sé. Te recompensaré bien, tú sabes que sí.- lanzó el teléfono a un lado y apretó el volante intentando calmarse. Tenía que mantener la cabeza fría o podría cometer un error que le costaría todo.

Era un hermoso día. Las maletas estaban hechas y todo arreglado para su viaje, Bridgette subió todo a su camioneta y se aseguró que los niños iban bien en sus asientos.

-¿Necesitas ayuda?- preguntó Félix desde atrás.

-No, nada más me aseguraba.

-¿Estás segura que esos asientos son seguros? ¿Qué marca son? ¿Han sido probados cómo deberían?- ella le fulminó con la mirada.

-¿Y tú estás seguro que quieres perder más tiempo?- él alzó sus manos en señal de paz y fue a su auto donde sus hijos le esperaban.

-¿Ya están todos listos?

-/Sí/- respondieron a la vez y Félix comenzó a dar marcha. Bridgette iría unos metros detrás de su auto y Aly les seguiría desde atrás. Eran una caravana algo extraña. Los hermanos sonrieron perversos mientras ideaban su plan maestro a escondidas de su padre. Félix se sentía nervioso mientras veía a cada tanto el automóvil de su ex por el espejo lateral. Bridgette puso canciones infantiles para tranquilizarse y los niños cantaban, eso normalmente la hacía feliz pero se tomó un momento para enviar un mensaje rápido a Luka.

Félix lo sabe. Por favor, necesito tu apoyo. Vamos de vuelta a Paris.

Guardó su teléfono y miró por el espejo retrovisor a los niños cantando y mover sus manos. Tikki le dedicó una mirada llena de preocupación y Bridgette asintió mientras seguía manejando. Apretando el volante en las dos horas que le tomaría regresar a Paris.

….

Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer. Dejen review, nada de tomatazos, acepto bebidas de temporada y para quienes se lo preguntan, sí, Plagg va a meter garra en esto. Y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!