Hola a todos! He aquí traigo el siguiente capítulo antes de que termine el día del amor y la amistad ya que en mi opinión le pega de maravilla. Y de verdad, ante los reviews que he visto… quien se atreva a tocarle un pelo a Félix me lo cargo yo! La escritora ha hablado! Así pues sin más qué decir además que esperamos sorpresas de Thomas Astruc… COMENZAMOS!

Capítulo 7.

Cita de negocios.

Bridgette se sentía extraña, nerviosa en cierto sentido, nada más tenía una cena de negocios con quien fue su ex, el hombre que la dejó en la miseria y la alejó de sus hijos, no tenía que sentirse tan nerviosa como cuando iban en el instituto. Soltó los vestidos que tenía en sus manos.

-No, no iré con Félix y no voy a aceptar ese empleo.- se dio la vuelta pero Tikki se atravesó en su camino.

-Pero Bridgette.- los kwamis de la caja la miraban en cada esquina de la habitación, por suerte los pequeños estaban abajo con sus abuelos.- Esta es una oportunidad y sabes que necesitas el dinero.

-¿Y qué si no me paga como la última vez? Ese hombre ya no es el mismo que conocí.

-No será así, ya que esta vez los gemelos están de tu lado.

-Pero no quiero ir a cenar con él. Será muy incómodo.- replicó cruzándose de brazos.

-Piensa en esto como si alzaras una bandera blanca. Él ya alzó la suya al invitarte a cenar y proponerte el empleo.

-Puede que tengas razón…- pensó Bridgette.- Pero no tengo nada que ponerme. De haber sabido me hubiese traído algo más acorde.

-Claro que sí tienes algo.- exclamó Xuppu y los kwamis le silenciaron, Tikki intervino de inmediato.

-Eso es cierto, yo… te vi empacando un vestido aparte. Tal vez no te diste cuenta que estaba allí.

-¿Qué vestido?

-Busca, está en el fondo de la maleta.- Bridgette buscó entre la maleta y sacó un pedazo de tela negro.

-¡¿Este vestido?! Oh, no…

-Oh, sí. Piensa en esto Bridgette. Con este vestido le vas a mostrar lo que Félix se perdió todos estos años.

-¡Saca el colmillo!- exclamó Roarr y los kwamis le apoyaron.

-Mmm, pues si no hay de otra… además no es como si tuviese algo más.- aceptó resignada a usar el vestido y Wayzz y Tikki chocaron sus manitas.

Félix ya estaba en el restaurante y se sentó en la mesa junto a la ventana que tenía una vista hermosa de la Torre Eiffel. El mesero se acercó pero Félix le hizo un gesto que significaba que no pediría nada y que aguardaba a alguien, igualmente se le sirvió el vaso de agua de cordialidad. Se había puesto su mejor traje negro, su camisa blanca de cuello alto, ningún cabello estaba fuera de lugar, y los gemelos de sus mangas iban acorde y brillantes, una imagen de poder y elegancia… ¿entonces por qué estaba nervioso? Bebió todo el vaso de agua y decidió pedir al mesero una copa, necesitaba relajarse antes de que ella llegara.

-¿Nervioso?

-Ni en sueños.- dio unos sorbos a la copa de champagne y la dejó a un lado. No debía abusar.

-Te ves un poco tenso.- dijo Plagg con una amplia sonrisa burlona.

-Por supuesto que no. Esto será nada más que una reunión de negocios. No hablaremos de nada más ni trataremos ningún tema referente a lo personal.- Plagg entonces rio mirando en otra dirección.

-Oh, sí, ya. Todo de negocios, ella se ve muy profesional.

Cuando Félix miró hacia la entrada sintió deseos de volver a tomar la copa y beber el líquido de golpe. Bridgette apareció como una visión de otro mundo. Llevaba un vestido negro de un tirante en el hombro derecho y con una caída de tela en su espalda. El vestido marcaba de forma elegante sus curvas y este llegaba hasta las rodillas, donde al ir bajando el negro se difuminaba en un gris y blanco. Los guantes negros cortos, las zapatillas negras de correa en los tobillos y el bolso de mano con broche de plata, eran detalles que le daban sutil elegancia en lugar de usar joyas carísimas como la mayoría de las mujeres. Su cabello estaba arreglado en un moño alto y apenas y llevaba unos pendientes de plata que brillaron así como el brillo de sus labios rosas, y sus largas pestañas apenas y escondían la sombra de ojos de sus brillantes ojos azules, una tentación del infierno.

Ahogó un grito interno.

-Lo siento, ¿llego tarde?

-N-No. Por supuesto que no.- tuvo la necesidad de levantarse y acomodar la silla tal y como siempre hacía cuando estaban juntos, fue un reflejo natural que a Bridgette sorprendió pero agradeció por cortesía.

Desde la otra mesa en el fondo, los hermanos sonreían al ver a su hermosa madre y a su terco padre sentarse en la misma mesa.

-Mamá se ve genial.- dijo Alexander.

-Ese estilo pega muy bien.- asintió Maximilian y Gabriel sonrió tras su copa de vino. Estaba más que complacido por la elección de vestimenta, el vestido demasiado elegante para un restaurante pero en realidad era todo lo contrario, encajaba perfecto con la elegancia clásica del sitio, y el corte de falda y el difuminado le daba un toque de estilo creativo que dejaba en ridículo a todas las mujeres. Había ido para matar y dio en el blanco.

-¿Crees que estén bien?- preguntó Maximilian.- Es decir, la última vez que comieron juntos estábamos nosotros allí.

-Sí, y también estoy nervioso.

-Tranquilícense. Verán que todo saldrá bien. Y no puede haber un asesinato con tantos testigos.- musitó a lo bajo pero también se sentía nervioso a pesar de todo.

Gabriel Agreste deseaba más que nada la felicidad de su hijo y esperaba que esto ayudase. Cuando se separaron todavía podía verlo llorar como un niño, beber, e incluso hasta salir a pelear con cualquiera en bares de baja categoría. Por suerte él se encargó de cubrir estos bochornosos eventos, y enviarlo una temporada fuera del país para tratar su alcoholismo desmedido. Los niños no lo recuerdan, pero fue una época dura para su padre. Y cuando regresó se volvió distante con todo el mundo. Si este plan iba viento en popa y podían al menos convivir en paz, podía irse de ese mundo con la consciencia tranquila, ya que con ello sentía que también recompensaba algo de la infancia y adolescencia estricta en la que lo tuvo sometido.

Regresando a la mesa, Félix ordenaba sus ideas a la velocidad de la luz, recalcándose el pensamiento que Bridgette y él ya no eran pareja una y otra vez y luego recordando que estaba saliendo con Kagami… ¿cómo es que no lo recordó hasta el último momento?

-Bueno, he aquí.- habló Bridgette con calma.- Sin ningún arma de por medio además de nuestras lenguas y el tenedor de la ensalada.- dijo con una sonrisa algo tensa.

-Se te olvida el cuchillo de la mantequilla, puede ser un arma peligrosa.- dijo este mientras tomaba un pan de la cesta y ponía mantequilla en él. Bridgette rio a lo bajo.

-Tienes razón. ¿Hablamos del contrato temporal o también del contrato legal de custodia?

-Por el momento del laboral, ya hablaremos del acuerdo otro día, ¿no te parece?

-Me parece bien, no es bueno comer enojados.

El mesero llegó a tomar la orden, más Félix notó como miraba a Bridgette. Por amor a todos los croissants, era una mujer madura y más importante, madre. Le dedicó una mirada de advertencia al mesero que se sintió cohibido y puso completa atención a su libreta.

Gabriel notó aquello con diversión, su hijo podría mentirse pero seguía teniendo sentimientos por ella. Cuando las entradas llegaron, Bridgette sintió que tenía que irse con cuidado y no era sobre el contrato.

«Tranquila, pediste lo más ligero, mientras no pidas un poco más y superes la tentación el cierre del vestido no se abrirá»

Podía sentir la tensión en la tela. Los kwamis le alabaron todo el tiempo pero no se sentía del todo cómoda, estaba segura que ese vestido le quedaba perfecto hace un par de meses, pero tenía que aparentar y verse endemoniadamente sexy sin importar que la faja fuese a dejarle marca. Por supuesto, ya no era la adolescente delgada y atlética, y hasta el maldito gato se lo había dejado claro. Pero el adelgazar era algo que no había podido hacer desde que nació Felicia. Su rutina diaria se dedicaba a trabajar sentada, moverse en el mismo punto, estar de pie, y manejar a dos niños. Tenía que poner en primer lugar hacer ejercicio apenas y arreglara su horario.

-Mi padre necesita de un experto de moda estas semanas. Nos quedamos sin diseñador en jefe antes de lanzar la colección y el lugar empieza a ser un caos.

-¿Qué ocurrió?- preguntó interesada ya que no era normal despedir a alguien antes de un gran evento.

-¿No lo has visto las noticias o leído los periódicos?

-Apenas y veo los noticieros. Y el periódico lo uso más para hacer manualidades.- Félix tomó su vaso de agua para dar un sorbo.

-Nuestra diseñadora en jefe vendió las ideas de la compañía a un rival aún desconocido para nosotros. Y nos quedamos sin la mitad de la colección a mostrar ya que este misterioso comprador vendió las ideas a las casas rivales.

-No puedo creer que lo hiciera. Seguro que tu padre se puso furioso.

-Eso es corto…- musitó intentando no recordar la ira de su padre.- Apenas y hemos logrado cubrir parte de esta pero no es suficiente. Necesitamos a alguien que pueda cubrir el resto del evento y guie a los otros. Eres en cierta forma la más calificada.

-Ya veo.- miró el contenido de su copa intentando pensar y después lo miró a él.- Antes que nada quiero mi dinero por adelantado.

-¿Cómo?

-Ya oíste. No quiero un sucio truco de que trabajaré mi sangre, sudor y lágrimas en esa colección y que después no se me paguen los honorarios.

-Te aseguro que no tenía intención de ello.

-Claro…- sonrió tensa y Félix sintió que no le estaba diciendo algo.

-Está bien. Te pagaré en cheque por tus servicios, pero si llegases a incumplir tu contrato…

-No lo haré. Necesito el dinero así que no voy a arriesgarme.

Félix arqueó la ceja, no entendía lo que Bridgette decía, después de todo cuando se divorciaron y ella no se quedó con la mitad de su dinero ella seguía recibiendo los pagos correspondientes por el uso de sus ideas en los diseños, dándole una cantidad más que suficiente para subsistir por largo tiempo. No entendía cómo era que tenía problemas de dinero.

«No. Cierra la boca»

Se ordenó cerrando sus labios.

«No arruines la cena. Ya conseguiste algo. Si le preguntas algo más terminarás con el vino en la cara»

Tuvo que refrenar su curiosidad.

En la otra mesa, los hermanos no paraban de ver a su dirección. Empezaban a ver que el silencio perduraba más y más.

-¿Por qué rayos no hablan más? Están tan serios.

-No digas eso, al menos están juntos en una mesa sin atacarse.

-Eso es verdad.- expresó su abuelo.- Tomen esto como una lección niños. A veces una guerra se gana con pequeñas victorias. Y tiene que planear el siguiente plan de ataque.

-Es cierto, aunque no sé cómo será cuando mamá vaya a la oficina.- dijo Maximilian.

-Y papá no creo que quiera que estamos metidos allí todo el tiempo.

-Yo me encargo de ellos, no se preocupen.

-¿En serio lo harás abuelo?

-Eres genial, abuelo.- Gabriel sonrió levemente y sus lentes reflejaron el brillo.

-Soy un experto en aparentar. Esto es algo que ustedes deberán aprender también cuando crezcan.

-Pero es una patada sonreír a la gente odiosa.- se quejó Alexander y su abuelo amplió su sonrisa.

-Alexander, ser amable con las personas correctas te abrirá puertas que no se abren tan fácilmente. A veces pecar de hipócrita con las personas correctas es bueno y por supuesto, siempre que ganes un beneficio.

-Wow el mundo de los negocios es brutal.- musitó Maximilian y Alexander asintió.

-Esto es como una guerra.- los hermanos vieron a su abuelo, si esto era la guerra su abuelo era un general de temer.

Tomoe Tsurugi era una mujer que se caracterizaba por su mano de hierro y por su corazón frío y duro. Al avanzar por los pasillos de su empresa para irse a su hogar, todos los empleados hicieron una reverencia. Le guardaban tanto respeto como miedo a su jefa, pero más el respeto ante una mujer tan poderosa.

-Hasta mañana madame.- se despidió la mujer de recepción.

-No. No te veré mañana.- dijo con fría voz en reprimenda y dejó el edificio. Una empleada se acercó a la mujer de recepción.

-¡Por Dios! ¿Qué hiciste para que me despidiera?

-¿Para qué me despidiera? No, no es eso.- dijo la mujer.- Es que se me había olvidado que mañana empieza mi permiso de maternidad.

-La dama de hierro puede ser dura.- dijo un superior.- Pero por dentro también tiene su corazón y eso lo demuestra con pequeñas cosas.

Tomoe entró a su auto y ya dentro, Tatsu avanzó por este.

-Madame, tiene una llamada de monsieur Takada.

-Conecta la llamada.

El secretario de Kagami apareció en la pantalla, y aunque no lo podía ver, su tono de voz le decía que sonreía.

-Buenas noches. Ya he contactado con el fotógrafo que me pidió, madame. Y también quería decirle que el pequeño ha sido identificado y ubicado.

-¿Es cierto que estuvo en las empresas Agreste?

-Según rumores, el señor Agreste planea una línea de ropa a futuro.

-Y veo.- lanzó una especie de bufido.- Y Gabriel no me dicho palabra. Supongo que sigue molesto por lo de la última vez.

-Hay algo más, madame.

-¿Qué es?

-Mis fuentes dicen que el padre acaba de llegar a Paris.- Tomoe frunció el ceño.

-Ya veo… mantenme informada. Y ni un palabra a Kagami. ¿Dónde se encuentra?

-Fue camino a su hogar hace una hora.

-¿Algo más que quieras decirme?

-Una leve sospecha de mi parte madame.- dijo un poco nervioso.

-¿Qué es?- el hombre frunció el ceño.

-Creo que mademoiselle sabe que su hijo está aquí en la ciudad, o al menos debería ser el caso. Pero no ha preguntado por él.

-Es una suposición algo extraña. Mantenme informada.

-Entendido.- colgó y el auto siguió su camino. No había nadie en el lugar para presenciar el rostro de la Dama de Hierro endurecerse más. Apretó el bokken y luego lo dejó de lado.

-Tatsu. Vamos a ver a mi hija.

-Entendido madame.

Algo no le gustaba sobre su actitud. Y ella era una mujer que siempre iba a de frente. Había respetado su independencia hasta cierto punto pero ya era hora de sacarle más información a su hija sobre ciertos asuntos.

Ya estaban en el plato fuerte y Bridgette sentía que su integridad estaba intacta. No habían peleado del todo, evitaron temas delicados, el uso excesivo de cuchillos, y por supuesto el silencio a veces incómodo era llenado por comentarios formales como '¿Está bueno?', '¿Ya supiste que "amigo común" hizo esto?' Sí, podían sobrevivir la noche sin un rasguño.

-¿Pasa algo?- preguntó Félix al verla pensativa.

-Eh, sólo pensaba que las porciones son algo pequeñas.- cosa que agradecía con el alma.

-Sí, pienso lo mismo.- hizo una señal al camarero.- ¿Quieres pedir postre?

«¡NOOOOO! El vestido ya queda justo, un bocado y el cierre comenzara a bajar»

-Eh, pues…- iba a negarse, tenía que hacerlo pero el camarero intervino.

-La especialidad del chef es un pay de queso con blueberries y pistache. Es una exquisitez que el chef prepara una vez al mes.

Bridgette sentía que podría babear. ¿Era cierto? Una exquisitez que preparaban una vez al mes…

-Suena delicioso.

Acababa de firmar su sentencia. Apenas y podría respirar.

Mientras esperaban le dedicó una mirada a Félix. Este observó la ciudad con el vaso de agua en mano y aquello le extrañó e cierta forma. Ahora que lo pensaba, sólo había pedido una copa y se concentró en beber agua.

-¿No está bueno el champagne?- preguntó para sorpresa de él.- Tal vez algo de vino hubiese sido mejor.

-Oh, no. El champagne está bien. Pero evito tomar demasiado, después de todo no es bueno para la salud.

-Ya, es cierto.- igualmente le extrañó. ¿Desde cuándo le preocupaba embriagarse?

El postre llegó y Bridgette tuvo sentimientos encontrados, miedo y deseo. Dio una probada al delicioso postre, era una delicia pero de inmediato sintió que algo no iba bien.

«¡Aborta la misión! ¡ABORTA LA MISIÓN! ¡El cierre va a ceder y vas a hacer el ridículo si te atreves a toma un bocado más!»

Sintió el sudor frío caer en su frente.

-¿Ocurre algo?

-A-Acabo de recordar que tengo que hacer algo. No creo que deba quedarme más tiempo de lo necesario.

-Entiendo…- Félix pensó que de seguro se sentiría incómoda con él, al menos no se habían matado entre sí, era un punto a su favor.- Pediré que empaquen los postres y luego podremos irnos.

-Merci. Voy al tocador un momento.- se levantó dejando a Félix solo, y cuando ella desapareció de su vista, este sintió deseos de soltarse la corbata tras quedarse sin aliento ante la visión de ese derrier.

-De repente siento calor.- ni siquiera el frío postre de queso podría bajar lo que sentía.

-Uff, sí, se nota cuánto estás transpirando. Yo también necesito aire.- se quejó Plagg asomándose sin bromear esta vez, y Félix gruñó a lo bajo ignorando la molesta voz de su kwami

Revisó con cuidado el vestido, asegurándose que todo estuviera bien.

-Muy bien, el cierre está en su sitio. No se me notan las llantitas, y si no hago un movimiento brusco creo que puedo estar bien lo que resta de la noche.

-Estoy muy orgullosa de ti. Te has comportado de forma civilizada.- le dijo Tikki desde su bolso d mano.

-Bueno, no es como si fuese a clavarle un tenedor en el ojo. Y Félix se ha comportado como todo un caballero a pesar de todo.- frunció el ceño pensativa.

-¿Ocurre algo?

-No, nada. Es que creo que Félix me ocultaba algo… No es referente al contrato pero sí sobre él.

-Bueno, debe ser algo personal. Por el momento no deberías hondar demasiado.

La puerta del servicio se abrió y Tikki se escondió en el bolso. Bridgette terminaba de acomodar unos rizos cuando una voz desagradable se escuchó a sus espaldas.

-Pero mira nada más… la más grande perra de Paris está aquí.

-Claudia.- se volvió para verla, lucía una figura de infarto en un vestido verde de corte sirena que le sentaba a la perfección, pero desde que no la veía, podía ver algunas pequeñas cirugías en su rostro, como en su nariz y en sus labios más gruesos.- Es bueno verte.

-¿Y tú qué haces aquí? Tenía entendido que Félix te expulsó para siempre.

-Pues has escuchado mal. Justo ahora estoy con él. ¿Quieres ir a saludarlo?- aquello descolocó a Claudia que escondió de forma tardía su asombro.

-¿Cómo puede ser que Félix esté aquí contigo? Estás mintiendo.

-No lo hago. Debe estar esperándome ya que estamos por salir.

-¡Ja! Por favor. No creo que Félix esté aquí y menos después de lo que le hiciste, zorra.

-Eso es un asunto que compete a las partes afectadas. No te permito que me hables así, demuestra algo de clase, Claudia. Tus padres ya no tienen tanto poder como antes y ya no pueden cubrir tus berrinches.

-Que me diga eso una perra como tú no me afecta. Y si bien mi papi ya no es el alcalde tiene contactos en el gobierno.- Claudia la miró de arriba abajo.- Se nota que no te ha ido bien. Aun sigues vistiendo trapos y pareces una vaca. Es gracioso como los años cambian a las personas, yo sigo fabulosa y tú eres una piltrafa.

-Si ya acabaste quiero regresar a mi mesa.- dijo intentando pasarla de lado.

-No tengo idea de cómo Félix puede tener a los pequeños bastardos que le pariste. Yo los hubiese lanzado a la calle contigo.

Bridgette se detuvo y se volvió con lentitud, sería tan fácil abofetearla y reventar sus labios operados. Más sonrió cortés y respondió.

-Que tu madre a la que nunca recuerda tu nombre te abandonara por largo tiempo no significa que otros hagan lo mimos. ¿Por qué Félix debería hacerlo si adora a sus hijos con toda el alma?

Sus palabras dieron en el blanco y lo supo al ver su cara retorcerse.

-Ah, pero tú madre te ayudó a entrar a su compañía de moda. Felicidades. Es una consideración muy grande de su parte para compensar todos esos años de abandono. Es muy amable de su parte ante tu nulo talento.

La cara de Claudia se enrojeció hasta las orejas.

Félix aguardaba que Bridgette regresara para poder pagar e irse, le molestó el hecho de que ya no empacaban la comida para llevar, menudo desperdicio de comida. Pero se dijo que debía de tener cuidado, ya que era tan observadora como recordaba. Si supiera lo que hizo cuando se fue… de seguro le quitaría el anillo, ya que hubo rumores de que Chat Noir era más duro con los criminales de Paris. Debía tener cuidado. Los niños también esperaban a que su madre llegara para poder seguirlos, pero cuán grande fue la sorpresa de todos cuando escucharon el ruido de gritos provenir de los servicios. La gente se había arremolinado en el lugar y Félix se levantó temiendo lo peor. El gerente y el mesero estaban en la entrada guardando distancia ante lo que se daba. Félix al asomarse reconoció un pedazo de tela roto en el suelo y de inmediato entró a pesar de las advertencias, lo que se encontró le hizo revivir sus días de escuela. Claudia Bourgeois estaba hecha un desastre al tiempo que Bridgette la empujaba lejos de ella con el tirante del vestido roto y un peinado desastroso. Claudia fue a por ella en un grito lleno de rabia y Bridgette al ver a Félix aguardando, abrió una puerta de servicio y golpeó en la cara a Claudia que cayó duro al suelo.

-¿Qué pasó aquí?- preguntó Félix mientras Claudia intentaba recuperarse.

-Tu antigua admiradora que quiso hacer justicia.- explicó Bridgette.

-¡Félix!- Claudia se dio cuenta que de verdad estaba allí y de inmediato señaló a Bridgette.- Me ha atacado sin razón. ¡Quiero que la arresten!

-A quién van a arrestar es a ti.- respondió Bridgette.- Que bien yo no me he hecho esto sola.- Félix notó que parte del seno estaba descubierto tras el tirante caído y se apresuró a ponerle encima su saco, el simple toque entre ambos los hizo verse a los ojos por un momento. Sintiendo sus corazones saltar ante ese gesto.

-¡Félix! Aléjate de esa puta. Ella ni siquiera debería estar en esta ciudad ¡MANCHANDOLA CON SU PRESENCIA!- el rubio arqueó una ceja.

-Si tú estás en Paris ¿por qué ella no?- Bridgette casi rio al ver la cara de Claudia desencajarse.- Además, ella es la diseñadora en jefe de la nueva temporada de Gabriel.

-¡¿QUÉ?! Eso es ridículo, completamente ridículo. Esa zorra no puede ser la diseñadora.

-¿Quieres apostar? Vámonos de aquí.- pidió Félix guiando a Bridgette fuera del baño. El gerente se disculpó por lo ocurrido ganándose una mirada fría de Félix y yéndose del restaurante. Claudia chilló salió de allí empujando a varios y más porque necesitaba urgentemente arreglar su operada nariz otra vez. Los niños hubiesen querido que su madre hubiese podido también romperle la boca, pero Gabriel supo que para mañana todos sabrían que Bridgette Dupain-Cheng estaba en Paris.

Kagami estaba revisando sus contratos en su departamento. El lugar era sobrio y elegante, y no tenía ninguna guitarra, o llantos de niños que le interrumpieran. Por alguna razón, el escuchar música le parecía ahora intolerable, y no entendía por qué ya que antes fue asidua al teatro. Pasó por su sala con una taza de té negro y miró la televisión. La noticia había estado desde hacía un par de horas: Luka Couffaine estaba en Paris. Cuando la escuchó por primera vez el control resbaló de su mano y algo oprimió su pecho. Un sentimiento similar al miedo… No podía creer que Luka estuviera allí pero si Bridgette estaba allí con su hija no le sorprendía.

«Y tu hijo, recuérdalo»

Habló una voz en su consciencia.

«Sé que lo viste detrás de esos niños. No juegues a que no»

-Silencio.- dijo a lo bajo.- Ese niño no me interesa.

«Es sangre de tu sangre. Sin importar si estabas o no enamorada del padre sigue siendo tu hijo. Ah, no, espera. Ahora soy una perra sin corazón que sigue ¡un jodido capricho!»

-¡Ya basta!- gritó sintiendo que se estaba volviendo loca. Necesitaba hacer una cita con un terapeuta para saber qué era eso.

El sonido de su timbre se escuchó y fue a ver quién era, sorprendiéndose de ver a su madre por la pantalla del comunicador.

-¿No me abres?

-Voy.

Abrió la puerta y Tomoe entró a su pie.

-¿Tienes té negro?

-Recién hecho.

-Bien, porque tengo que hablar contigo.

-¿Y qué sería?

-Supongo que ya sabes que tu ex está aquí.

-Sí. Los noticieros están como locos.

-¿Y bien? ¿Cuándo voy a ver a mi nieto?- ella suspiró invocando su paciencia.

-Sabes que no puedo verlo.

-Sí, recuerdo de ese supuesto contrato de renunciar a tu maternidad.

-Sin darme cuenta entre tantos contratos. ¿Qué quieres madre? ¿Quieres que pelee por la custodia de mi hijo?

-Te apoyaría. Nuestros abogados intervendrían y harían nulo el contrato.

-No madre.- dijo con pesadez en su voz.- Mi hijo no me conoce, y mucho menos sé ahora cómo se una madre. Y ese contrato está blindado. Serían aguas difíciles de surcar.- Tomoe arrugó la nariz.

-Ya hablas como él.- Kagami sintió que metió la pata, apretando los labios ante esa tontería.- Como sea, quiero ver a mi nieto y nada me lo va a impedir. Es de nuestra familia, nuestra sangre, y soy su abuela.

-Madre, deja las cosas así. No te permito entrar en esta disputa. Luka tiene muchas cosas en nuestra contra, cosas que podría perjudicarnos así que no hagas nada.- le sirvió a su madre un té esperando que cediera en el tema, y así pareció, ya que Tomoe bebió su té y su expresión se relajó.

-Está bien. Te dejaré tratar esto a ti. ¿Y cómo te ha ido?- preguntó al sentirla tensa.

-Estresada. La compañía, las noticias, Félix. Pienso que mi vida personal y mi vida profesional no están en el orden que deberían.

-Necesitas pensar y reflexionar con cuidado para mantener un equilibrio. Pelea por lo que quieres, tu felicidad es importante. Y si necesitas apoyo en la compañía, con gusto te ayudaré.

-Gracias, madre. ¿Gustas un postre de mochi?

-Por favor.- fue a la cocina y regresó con los postres. Hablaron de cosas triviales pero agradeció que evitara el tema de Luka y su hijo, o incluso el tema de Félix que no la tenía tan contenta.

El viaje en auto fue callado pero estaba bien, a ninguno de ellos le apetecía hablar. Bridgette se sentía incluso más libre después de que Claudia rompiera su vestido, podía respirar profundamente. Félix por otra parte estaba molesto de cómo sucedieron las cosas. Si bien la cena fue un requisito obligatorio tampoco era para que terminara así. Sintió la sangre hervir apenas y la vio lastimada. No tenía que ser así, él ya no era su pareja y punto pero así era.

-¿Dónde está el postre?- preguntó Bridgette al no ver las cajas de restaurante.

-Ya no dan más cajas para sobras así que los postres se quedaron en la mesa.

-¡¿Cómo?! ¡Detén el auto!- este así lo hizo y vio a Bridgette bajar.

-¿A dónde vas?- para su sorpresa se detuvo en un puesto de crepas.

-El mío de fresas con crema y chocolate. El de él que sea con chocolate amargo, frutos rojos y crema batida a tope.

-¿Aun recuerdas mi favorito?- ella apretó los labios. Por supuesto que lo recordaba, no era tan fácil olvidarse de ciertas cosas.- A Felicia también le gusta. Por eso no he podido olvidarlo.

-Ya veo…

Después de esa pelea, podía permitirse un postre al tener algo de espacio libre. Los dos se quedaron cerca del Sena, donde los artistas ya estaban retirando sus cosas.

-Es tal y como antes…- musitó Bridgette.- La vida nocturna, los artistas enamorados, y el brillo de la ciudad. Es tal y como antes.- Félix la miró contemplar la ciudad, y sintió un enorme deseo de decirle que se mudara de vuelta, pero eso sería incómodo para ambos.- Bien hecho.- dijo ella.- Has mantenido la ciudad segura para nuestros hijos. Me alegro.- las orejas de Félix se sonrojaron, el simple cumplido le dejó desarmado ante cualquier cosa y asintió dando una mordida a su crepa.

-Mmm, era mi deber.- Plagg salió del saco de Félix que portaba Bridgette y la chica le dio una fresa mientras que a Tikki le dio una con crema batida. Caminaron por todo el Ponts des Arts y los niños y su abuelo miraron la escena.

-Es tan cursi pero me alegro que estén en una cita.- musitó Alexander escondiéndose así como su hermano desde el auto donde Gabriel observaba complacido la escena.

-Tal vez si haya más de una simpe esperanza para ellos.- dijo sacándole una sonrisa a sus nietos y Gorila sintió que una lágrima de felicidad saldría de su ojo.- Volvamos a casa. Su padre regresará pronto y tienen que estar ya en cama. Los hermanos se quejaron y Maximilian vio la escena una última vez con una amplia sonrisa.

-Ojala y que puedan reconciliarse.- su abuelo le dio unas palmadas en la espalda deseando lo mismo…

Tras un largo paseo de ida y vuelta. Llegaron al frente de la panadería, Bridgette bajó del auto y se dirigió al frente del local. Félix bajó y se acercó.

-Para que quede claro, Claudia no tiene que ver conmigo desde hace años.

-Me lo imaginaba. Pero yo también tengo culpa en la pelea. Ojala y no le dé por demandarme en serio.

-No se atreverá. Mañana podríamos firmar el contrato en la oficina. ¿Te parece bien a mediodía?

-Preferiría que fuese a las 11 de la mañana. En la tarde no tengo con quien dejar a los niños.

-Puedes llevarlos a la oficina. A mí no me importa.

-¿E-En serio?- preguntó mirándole con grandes ojos, Félix siempre se sintió débil ante esa mirada.

-En serio, yo…

-Pero a mí sí me importaría.- respondió una voz profunda a un lado y Félix vio a Luka Couffaine cara a cara. Bridgette sintió la tensión repentina y n ataque de espadas entre ellos comenzaba.

-Couffaine.- escupió su nombre con resentimiento.

-Félix. Un gusto volver a verte.- dijo el músico con una sonrisa.

-Lástima que no puedo decir lo mismo.

Era sorprendente ver la contrariedad entre ambos. Félix, elegante y sobrio. Luka, rebelde y salvaje. Luka llevaba puesto unos pantalones de mezclilla oscuros, una camiseta azul sin mangas que se ajustaba a su cuerpo perfectamente, y su chaqueta estaba bajo su brazo, dejando que se mostrara los tatuajes en su brazo izquierdo. Su cabello largo con mechones cian estaba suelto y sus ojos brillaban tal y como lo harían los de una serpiente.

Luka la miró y pudo notar su estado.

-¿Ocurrió algo?

-Eh, sí. Pero no te preocupes. Fue cosa de un encuentro indeseable.- Luka sonrió de lado.

-¿Más indeseable que la de Agreste?- Félix quiso recortar la distancia entre ambos pero Bridgette lo impidió.

-Debes venir cansado, Luka. Entra, te prepararé un té.

-Encantado. ¿Y nuestros niños están bien?

-Lo están.- Félix sonrió de lado.

-Espero que no me vengas con que Felicia es tu hija porque no cala.

-Y lo es. Es mi hija por completo. Yo soy quien estuve cuando comenzó a caminar, cuando dijo su primera palabra y comió su primera papilla.

-Pero yo soy su padre biológico.

-¿De verdad? Qué raro porque estoy seguro que Bridgette estuvo conmigo durante varios meses de acuerdo a los rumores.- la joven casi se atraganta, ¿qué era lo que quería Luka al decir eso? Félix se contuvo en golpearlo y Bridgette tomó a Luka del brazo para guiarlo a la puerta.

-Suficiente los dos. Luka, adentro.

-Ya voy. Sólo una cosita más.- miró a Félix con ojos fríos y letales.- Tu no figuras más en su vida, así que no atrevas a entrar en ella de nuevo.

-Eso quisieras.

Bridgette metió a la fuerza a Luka y le deseó buenas noches a Félix. Le hirvió la cabeza de volver a ver a Luka, el quita esposas y roba niños allí mismo, pensaba que estaba de gira. Ya vería de lo que era capaz ya que Couffaine le debía varias.

El elegante departamento del noveno piso pertenecía por completo a Lila Rossi. Las correctas inversiones le ayudaron mucho a escalar en la sociedad, esta vez tenía dinero para que nadie dudara de su palabra, y por supuesto, un trabajo fijo y lucrativo en la empresa Gabriel donde cada día se hacía más rica y no con simple trabajo honesto. Revisó su cuenta de banco, reinició y pudo ver el aumento en esta en casi 500 mil euros.

-Oh, puntuales. Mucho mejor que la última vez.- vestida con albornoz blanco caminó hasta su ventana que le regalaba una hermosa vista de la ciudad, nada más le faltaría la copa de champagne en mano para completar la escena, y lo hizo, viéndose tal y como quería ya que para ella significaba una sola cosa. Poder.

Regresó revisando la carpeta que había tomado del archivo. Estos tenían el largo número de identificación y al abrir la carpeta se veía la firma de la diseñadora Bridgette Dupain-Cheng. Si la muy idiota supiera que el dinero de todas sus ideas había ido a parar a sus cuentas moriría de la impresión. Le hubiese gustado verla aullar de impotencia cuando el dinero que debía ser para ella terminó en sus bolsillos. Hubiese pagado por ello. Miró los diseños y entonces vio otro que le gustó y al que le tomó una foto con las especificaciones de lo que quería.

Quiero este diseño preparado para este miércoles. También entrará a nuestra colección.

En su mesa había papeles de todo tipo. Firmas, permisos, contratos laborales, uno y cada uno de estos necesarios para lanzar su propia línea de ropa y así hacerse más rica hasta llegar a ser más rica que los Agreste y hasta las Tsurugi. Por eso entró a trabajar allí, para saber cómo funcionaba el mundo de la moda y también para robarse las ideas, vender algunas a otras casas de moda y quedarse lo mejor para ella. Rio de sólo pensar en cómo hacía todo bajo las prepotentes narices de los Agreste.

-Muy pronto una nueva reina de la moda aparecerá. Y todos querrán trabajar para mí para hacerme más rica y más famosa. Y así podré deshacerse de la amenaza de Kagami. Agh, esa bruja. Si cree que me tendrá en su mano está muy equivocada. Ya me las apañaré para sacarla de mi camino.

Cerró la carpeta y fue a abrir el timbre cuando llegaron con su cena. Tenía que relajarse y disfrutar el momento, ya que llegarían mucho mejores a su vida.

Kagami recién se puso su pijama, un conjunto de seda negro. Su madre se había do hacía unos momentos y encendió la televisión para ver las últimas noticias.

Se ha informado que el gran músico Jagged Stone ha arribado esta noche. Todos se preguntan si interrumpirá su gira aunque no hay imágenes claras del cantante y su cocodrilo mascota, pero sí se ha visto una figura conocida. Luka Couffaine, guitarrista del cantante.

Frunció el ceño cuando se dio cuenta que las noticias seguían en lo mismo.

Algunos dicen que el guitarrista y el cantante viajaron solos. ¿Qué los habrá traído a Paris? Esa es la pregunta que no han podido contestar.

Pasó sus manos por su rostro haciendo hacia atrás su cabello. Aspiró profundo y exhaló. Todo eso quedó en el pasado. Luka ya no era nadie para ella, y aun cuando intentase reclamar algo era su palabra contra la suya. Eso la tranquilizó, aunque no pudo evitar que sus dedos acariciaran donde antes había estado un anillo de oro.

Kagami, eres lo más bello que he visto.

Míralo, se parece a ti.

No sabes cuánto te amo.

Agitó su mano con violencia ahuyentando esos recuerdos. No quería pensar en él. No quería desviarse de su objetivo y que la voz de su consciencia regresara. Luka fue un escape por no haber conseguido lo que de verdad quería, a Félix Agreste. Y ahora que estaba cerca no iba a dejar que él interfiriera.

-Luka fue un pasado que no debió existir, Félix ahora es mi presente y futuro, tal y como siempre debió ser.

Apagó la televisión y con un chasquido apagó las luces del lugar. Intentó conciliar el sueño.

«Ya quisieras…»

Musitó su consciencia haciendo que dormir se volviera una tarea inútil ante lo que le pronosticaba una larga noche.

Al otro día, Félix se encontraba desayunando en el comedor con sus hijos. El sonido del silencio era algo habitual pero Félix quiso romperlo para poder tener algo de qué hablar con sus hijos.

-¿Qué van a hacer hoy?

-Repaso de estudios generales a las 10:30.

-También tenemos clases de chino a las doce.- respondió Maximilian.

-Y piano y violín a las dos en punto.- siguió Alexander.

-Ya veo. Tengo la tarde libre. Podríamos pasar el rato viendo una película. ¿Qué opinan?

-Yo ya tengo planes.- se levantó Alexander tras haber terminado sin mirar a su padre.- Y no creo que tengas tiempo libre. Escuché que el abuelo y tu tendrán mucho trabajo que hacer.

-Puede ser en la noche.- respondió Félix con calma ocultando su ansiedad.- Una película antes de dormir.

Maximilian sonrió contento por la idea pero Alexander no se fiaba de la palabra de su padre.

-Ya veremos.- sin decir más salió del comedor y casi se topa con su abuelo al que hizo una reverencia y salió.

-Buenos días.

-Buenos días, abuelo.- Gabriel sonrió a su nieto y le dio una palmada en la cabeza.

-Ve a alistarte para tus lecciones. Natalie pasará el rato con ustedes después.

-Claro. Con permiso, papá.- el pequeño se levantó de la mesa y salió. Gabriel sentía un gran cariño por sus nietos pero debía admitir que tenía una debilidad por Maximilian que a sus ojos era más parecido a su hijo de joven. No tenía idea de dónde sacó Alexander esa actitud.

-¿Qué tal tu mañana hijo?

-Bien. Mi hijo mayor me odia, pero creo que es de familia.

-Dale tiempo. Así como yo hice contigo en su momento.- Félix frunció el ceño levemente tras pensar en lo mucho que se parecía su hijo a él. Pero al recordar las incesantes peleas contra Hawk Moth, sus akumas, la batalla final… Sintió un escalofrío de sólo pensarlo. No quería que su hijo y él llegaran a tales extremos.

-No creo que sea tan fácil.

-Las mejores cosas nunca son fáciles de conseguir. ¿Y qué tal anoche? ¿Cerraron el contrato?

-Sí, dijo que aceptaba.

-Magnífico. Podremos sobrellevar la situación con la cabeza en alto.

-Eso lo dirás por ti. Yo aún siento cierto repelús al verla.- Gabriel se sirvió un poco de café y miró a su hijo.

-Estoy seguro que pueden convivir como personas civilizadas. Y eso te ayudará a que tus hijos te vean más abierto.

-Eso espero…- Gabriel notó que su hijo pensaba en algo.

-¿Algo te molesta?- en efecto, algo le molestaba desde anoche y no era sólo la presencia de Couffaine. Las palabras de Bridgette y el hecho que le pidiera dinero por adelantado era algo que no lo dejó confundido en su momento, pero ahora... Negó con suavidad.

-Nada. Creo que me estoy partiendo la cabeza por nada.- pensó que quizás perdió todo su dinero en ese tiempo siendo la opción más viable.- Iré a la oficina para poder firmar contrato con ella.

-Yo iré tarde. Necesito ir a con los distribuidores de telas personalmente.

-Está bien. Entonces te veré después.- terminando salió del comedor, sin notar la sonrisa de su padre y sus ojos calculadores.

Félix aguardó en su oficina a la llegada de Bridgette, había dado instrucciones que le dejaran pasar directamente por los elevadores ejecutivos, elevadores que rara vez usaba pero que su padre tomaba siempre para no encontrarse con tumultos de empleados. No quería que nadie la reconociera a primera instancia y mucho que se alzase la voz.

Su secretaria le llamó por el teléfono.

-¿Sí?

-Disculpe señor, la señorita Rossi se encuentra esperándole afuera.

-Voy enseguida.- no le gustaba para nada la idea de que Lila estuviera afuera. Si veía a Bridgette de seguro armaría una grande.

-Buen día, Félix.- saludó la castaña apenas y este salió.- Vine a traerte el presupuesto del evento.

-Sí, muchas gracias, ya lo revisaré después.

-¿No piensa tu padre cancelar el evento? Es decir, todos saben que la mitad de la colección se ha perdido. Nadie quiere hacer el ridículo.- Félix invocó su paciencia para no mandarla a volar.

-Estamos en ello, pero si se presenta el caso anunciaremos si nos retiramos o no.- Lila se acercó a él y puso su mano en su brazo.

-Sabes que te apoyo. Nadie sospechaba lo que pasó con el robo de diseños pero la estamos sobrellevando, así que estaré al pendiente de la decisión que tomen.- tras unas palmaditas y una sonrisa algo tímida se alejó y tomó el elevador. Fue casi inmediato que el elevador ejecutivo anunciaba la llegada de alguien. Lila miró curiosa quién podría ser pero su elevador llegó antes y entró en este. Las puertas se abrieron y cerraron al mismo tiempo, siendo Lila la que se iba y Bridgette la que llegaba. Bridgette salió del elevador con un conjunto pantalón de cintura, tacones medianos y una blusa blanca con saco azul de mangas tres cuartos y botones de perla.

-Llegaste temprano.- dijo Félix dándose cuenta de la hora.

-Siempre te quejabas de que llegara tarde a todo. He aprendido a ser más puntual.

-Bien, pasemos. Por favor que nadie me interrumpa.- le pidió a su secretaria y Bridgette hizo una reverencia a la mujer, era tan distinta a la secretaria que le tenía antes.

-¿Qué le pasó a Muriel?

-Se jubiló el año pasado. Joanne es mi nueva secretaria.

-Me gustaba Muriel, se acordaba de los cumpleaños de todos.

«Igual que tú»

Pensó Félix pero descartó el pensamiento. No quería sonar frente a ella nostálgico. Fue a su escritorio y sacó los documentos correspondientes.

-Puedes revisar el contrato si te apetece. Allí viene lo que te corresponde en ganancias.

-¿Y sobre mi pago por adelantado?

-Se dará apenas y proporciones tu número de cuenta, ¿algo más?

-No, lo revisaré primero si no te molesta.

-Adelante, tomate el tiempo que necesites.

Así lo hizo. Bridgette revisó el contrato letra por letra con una concentración nada más usada cuando trabajaba. Eso era algo que siempre admiró de ella. Su dedicación, su perfeccionismo, el cariño con el que emprendía todo. Quería preguntarle por qué lo engañó pero las palabras se atoraban en su garganta.

-¿Y los niños?

-Luka los cuida hoy. Quería pasar tiempo con ellos.

-Ah… ya veo.- masticó las palabras rechinando los dientes. No le hacía nada de gracia que estuviera cerca de su princesita, pero pronto ella estaría pasando tiempo con él.

Luka decidió estar en el parque con sus hijos. El joven músico tenía una gorra y unas gafas de sol mientras observaba a los pequeños columpiarse y riendo. De repente algo captó su campo de visión y se volvió a ver quiénes llegaron. Se sorprendió a ver a nada más que Gabriel Agreste llegar.

-Monsieur Couffaine.

-Monsieur Agreste.- hizo un saludo de cabeza que fue igualmente correspondido.- ¿A qué se debe su visita?

-Fui a la panadería, pero me dijeron que los niños estaban a su cuidado este día. Pensé que estaría en una gira mundial

-Tenía asuntos importantes que atender.

-Ya me lo imagino.- se volvió en dirección de los niños.

-Puede acercarse si gusta, pero no quiero que haga o diga nada malo a mis hijos.

-No me atrevería. Y nada más uno de estos es su hijo de sangre, el otro tiene Agreste escrito en la cara.

-No crea todo lo que ve, monsieur.

Gabriel se acercó a los niños y sonrieron siendo ayudados por Luka para salir de los columpios para pequeños.

-/Buenos días, Monsieur./- dijeron al mismo tiempo y Gabriel sonrió complacido.

-Buenos días. Quería saber cómo estaban.

-Papi, el señor nos hizo dibujos muy bonitos el oto día.- dijo Tristán y Luka sonrió a su hijo.

-No me digas.

-Shi, nos enseñó dibujos de ropa muy bonitos.- asintió Felicia y luego se volvió a Gabriel.- Monsieur, ¿puedo pedirle un favor?

-Por supuesto.

-Mi mami siempre anda muy ocupada y me pena decirle.- dijo jugando con sus deditos y moviendo la punta de su pie en la tierra.- Pero quero pedirle si puede hacer ropa de hada, por favor.- Felicia era adorable en todos los sentidos. Tenía que ser nieta suya por supuesto.

-¿Quieres ropa para un hada? Creo que podría hacer un hueco en mi agenda. ¿Y cómo es el hada?

-Panzón.

Luka ahogó una carcajada ante el rostro confundido del diseñador. De repente notó algo salir de los arbustos, era el lente de una cámara profesional. No lo podía creer. Le dijo a Tristán que se quedará allí y Luka se movió fuera de la vista del camarógrafo. Lo atrapó apenas y este se dio cuenta de su presencia por detrás y le quitó la cámara.

-¿Paparazzi? ¿De qué revista eres?

-¡No soy un paparazzi! ¡Suélteme!- el escandalo llamó la atención de Gabriel que frunció el ceño y tomó las manos de los pequeños poniéndolos detrás de él.

-No me digas.- comenzó a revisar la cámara y al ver las fotos se llevó una gran sorpresa al ver a quién estaba fotografiando. Era su hijo. Toda consideración desapareció de Luka que alzó al sujeto sobre su cabeza que era más pequeño que él.- ¿Qué intenciones tenías al tomar estas fotos?

-¡No es lo que parece! ¡Agh! Lo juro…- el agarre de Luka se volvió más fuerte.- L-La señora… Tomoe Tsurugi me envió.- Luka le soltó y este cayó en el suelo sobre su trasero. Cuando reaccionó, tenía el rostro de Luka muy cerca de él, con los ojos fijos como un depredador tras las gafas.

-¿Qué quiere esa persona con mi hijo?

-Quiere conocer a su nieto. No ha tenido noticias de él en años.- chilló asustado. Luka se enderezó y le miró desde su nueva posición haciéndolo sentir como un insecto.

-Ya veo.- siseó entrecerrando los ojos tras las gafas pensando en lo que iba a hacer.- Dale el siguiente mensaje…

-S-Sí señor.

Llamaron a los empleados de las secciones para una reunión de emergencia. Entre ellos, Lila avanzó caminando con gracias entre todos y escuchando sus preocupaciones.

-¿Crees que van a cancelar el desfile?

-Sería un golpe muy duro para la compañía.

-Escuché que quizás nos vayan a despedir.

-¡Oh, no! Qué horror.

A Lila le iba perfecto toda esta histeria. Si cancelaban la colección eso sería un gran avance para su propia colección. También ocuparía ese espacio para entrar ella y que dé su debut aun entre las sombras. Llegaron todos a un gran salón que servía como un auditorio para eventos o avisos de gran importancia.

-Señorita Rossi, ¿cree usted que cancelarán el desfile?- preguntó uno de los empleados y ella suspiró a lo bajo.

-No podría decírtelo pero me temo que debemos temernos lo peor.

Félix apareció al frente en el auditorio, Lila sonrió esperando la noticia del gran desastre y Félix comenzó con su aburrido monologo.

-Como mucho sabrán hemos tenido problemas con respecto al desfile. Muchos saben lo ocurrido con la anterior diseñadora en jefe, y hemos trabajado duro para poder llevar a cabo la próxima colección pero… me temo que no ha sido suficiente.- dijo notando la tensión en todos.- Es por eso que desde este momento, comenzarán a trabajar con la nueva diseñadora en jefe.- La sonrisa de Lila se tensó y Félix hizo pasar desde un lado del escenario a una figura que había estado en las sombras sin ser notada.- Denle la bienvenida a la nueva jefa de diseño, Bridgette Dupain-Cheng.

Todo el mundo aplaudió pero Lila necesitaba aire, verla aparecer en el podio fue un golpe directo. Salió empujando a uno que otro y ya en la soledad del pasillo sacó su celular para marcar a Kagami.

-¿Diga?- se escuchó la voz de la japonesa y Lila escupió sus palabras.

-¡¿Por qué demonios no me dijiste que Bridgette sería la nueva diseñadora en jefe?!

-¿Qué?

Había que hacer un cambio de planes e intentar sacar a Bridgette de sus vidas nuevamente, porque la presencia de la franco-china no les dejaría tan fáciles las cosas, y los secretos podían volver a desenterrarse.

….

Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer. Y empieza el intento de convivencia, ¿se descubrirán los secretos? Muajajaja, dado el caso dejen review, nada de tomatazos, acepto chocolate caliente por el frío, y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y FELIZ DÍA!