Hola a todos! He aquí traigo un nuevo capítulo de esta historia y…
*Explota confeti por todas partes, me agacho y cubro y serpentinas salen volando*
Kwamis: FELIZ CUMPLEAÑOS!
Y es mi cumpleaños!
Agradezco de todo corazón el apoyo que he recibido, no sólo aquí, sino de forma profesional, ya que una editorial ha tomado mi primer libro que será parte de una serie de varios más. Pienso crear un universo literario a mi nombre JAJAJAJA! Pero volviendo a la historia. Muchas sorpresas nos esperan, aunque no tantas como las de la S4 que ya están dando algunos pequeños spoiles y debo decirlo… nos van a hacer sufrir los primeros capítulos, y no lo dije yo. Y sin más qué decir… COMENZAMOS!
Plagg: Oye, ¿cuándo nos vas a dar más protagonismo?
En eso estoy…
…
Capítulo 8.
Dudas internas.
La residencia Tsurugi no tenía comparación. Guardaba los aspectos arquitectónicos de estilo barroco más su basto jardín con río, árboles de cerezo y fuentes en forma de pagoda trasladaban a los visitantes a un viaje a Japón. Tomoe aguardaba en el jardín con su bokken en mano. Disfrutaba del sonido del agua correr, de las avecillas cantar entre las ramas de los cerezos, y el viento mover las pocas hojas, pero a veces tenía que admitir que hacía falta algo más en ese cuadro que se dibujaba en su mente. Escuchó el sonido de pisadas y una criada le habló a lo bajo.
-Tomoe-sama, tiene visitas.
-¿Quién?
-Esto… es el fotógrafo que llamó pero viene con un hombre y un niño.
-Entiendo. Hazlos pasar.- alzó las cejas sorprendida. El fotógrafo que contrato era famoso por su arte en relieves en fotografías. Le pidió de favor que fotografiara al pequeño niño y que le mandara una fotografía en bordes para poder siquiera ver con sus dedos como era su nieto. Si creía que iba a dejar a su hija la decisión de verlo estaba muy equivocada, pero no se esperaba que este hubiese sido atrapado, al parecer la discreción no era su fuerte. Se levantó de la banca y caminó por la casa hasta su estudio principal para recibir a las visitas. Cuando dio permiso de que pasaran escuchó los pasos de los visitantes, dos hombres, y un aroma llenó el ambiente. El aroma a colonia denotaba una personalidad fuerte y avasalladora, pero a la vez sensible y creativa. Igual que varios años atrás, Luka Couffaine había llegado de la misma forma en la que vino a pedir la mano de su hija.
-Monsieur Couffaine.
-Madame.- Tomoe pudo distinguir en su voz el enojo pero también escuchó los pasos del fotógrafo. Pequeños y temerosos como el de un ratón. Debió mandar a otro a hacer el trabajo y que este le diera las fotografías para el trabajo.
-Puede retirarse.- señaló en dirección del fotógrafo que agradeció a lo bajo y se fue, dejándolos solos en la sala.- Lamento mucho este inconveniente. No era mi intención importunarlo.
-Pensé que fui claro cuando me divorcié de su hija, que no quería nada que ver con ustedes.
-Usted sabía que eso era imposible, y más con un niño de por medio.
-¿Por qué hace esto entonces?
-¿Es que no puedo conocer a mi nieto?- Luka exhaló una risa y habló bajo y claro.
-¿Y por qué hasta ahora le da por querer conocerlo?- Tomoe respondió con su usual expresión seria.
-¿Por qué no debería?
-Disculpe mi desconfianza. Culpe a su hija de ello.- Tomoe apretó sus labios.
-¿Es que es tan malo querer conocerlo?- dijo retorciendo el bokken en sus manos.- Es mi nieto. Y quiero saber si está bien a pesar de lo que sea que usted o mi hija hayan pasado o acordado. Mi hija no me dice nada y debo… quiero de verdad conocerlo.- Luka sonrió.
-La edad la ha ablandado.
Tomoe estiró el cuello como un cisne arrogante, pero no refutó lo que dijo. Tras unos momentos en silencio Luka se inclinó y dejó en el suelo a su hijo que miraba nervioso a la mujer. Tomoe no se dio cuenta de la presencia de este ya que lo llevaba cargando.
-Ven acá hijo.- Tomoe se levantó de su lugar al escuchar las pequeñas pisadas junto con las grandes acercarse a ella.- Tristán, te presento a tu segunda abuela. Se llama Tomoe.- el pequeño se sintió intimidado por la expresión seria de la mujer, pero se acercó e hizo una reverencia.
-Mucho guto.
-Hola, Tristán.- habló intentando que la emoción no estrangulara su voz.
-¿De verdad eres mi abuelita?
-Lo soy.- el pequeño niño sonrió y se acercó abrazando sus piernas.
-Hueles a flores. Y tienes el cabello como yo.- la mano de Tomoe se movió sobre la cabeza del pequeño, sintiendo sus suaves cabellos olor a fruta y Luka sonrió a medias. No era un monstruo para prohibirle ver a su nieto, pero por supuesto, Kagami era otra historia.
-¿Podemos pasar a un lugar más abierto para que se conozcan mejor?- sugirió este.
-Pasemos al comedor junto al jardín. Pediré que preparen unos aperitivos ligeros.
-Perfecto, los DOS tenemos mucho de qué hablar a solas.
Tomoe de inmediato entendió la indirecta, no quería que Kagami estuviese presente, y si era sincera ella tampoco. Tenía mucho que desenmarañar en esta historia y su hija no pintaba en este asunto, al menos por ahora.
…
Al salir del auditorio, Félix miró a Bridgette un momento. Curiosamente sabía cuando estaba nerviosa gracias a algunos gestos que bien le conocía. El primero de todos era que tenía la manía de frotar sus dedos en busca de puntos de presión para calmarse, un truco que le sirvió aprender él mismo. Luego, estaba la forma en la que se mordía la mejilla por dentro, era un movimiento apenas perceptible pero no para su ojo. Y por último, y por demás más obvio, estaba su mechón de cabello. Aquel que parecía estar vivo y se movía o permanecía tieso en su sitio como un rayo.
-¿Te preocupa algo?- preguntó mientras iban en dirección al que fue su antiguo taller.
-Algunos de los presentes seguro que me reconocieron. Podría tener problemas.
-Ya me encargaré que las malas lenguas no se dispersen, tú concéntrate en trabajar y en pedir ayuda si es necesaria.
-Claro. No hay problema.- dijo exhalando un suspiro.
Llegaron al taller de amplias ventanas y Bridgette se detuvo en el umbral. Había cambiado mucho desde la última vez pero los ventanales que por el exterior eran como espejos le regalaron la vista habitual que le inspiraba cuando necesitaba un respiro. Por un momento se sintió de vuelta en esos años en los que trabajaba en el taller y Félix llegaba y le traía una bolsa de croissants y café, pero al dar un paso al frente la ilusión se rompió y miró con tristeza el lugar.
-¿Pasa algo?
-Mmm… no, mucho.- dijo dándole una mirada crítica al lugar. Félix suspiró, era la primera vez que ponía un pie en ese sitio desde que ella se fue. Pero por unos segundos se vio a sí mismo charlar con ella junto a su mesa de dibujo, mientras le mostraba los bocetos de diseños que deseaba presentar a su padre con una brillante sonrisa. Pero al igual que ella el hechizo se rompió ante el desastre de ese sitio, en más de una forma.
Tal como esperaban después de tantos años, las cosas en el interior no eran como antes, y en este caso era peor de lo que imaginaba. Bridgette casi quiso darse la vuelta para escapar pero se quedó en el sitio por pura fuerza de voluntad. Los maniquíes con modelos sin acabar estaban juntos como pinos en una bolera estorbando el paso. Un horrible papel tapiz de fucsia con rosas amarillas adornaba las paredes. Velas aromáticas, inciensos y demás estaban en el escritorio listos para usarse pero que igual despedían un fuerte aroma sin necesidad de una llama. Muebles retro adornaban el sitio con colores ocres. Y las telas y accesorios estaban desperdigados por todas partes sin tener un orden preciso o que fuese fácil de descifrar.
Bridgette no vio ninguna mesa de dibujo, así que pensó que su antecesor debía hacer todo en el escritorio de cristal templado que tenía.
-Puedo mandar a remodelar el sitio si te parece.- sugirió Félix al notar su desconcierto por el mobiliario y no la culpaba.- Nuestra antigua diseñadora fue quien mandó a remodelar el lugar.
-Ya… supongo que diseñaba mejor de lo que sabía sobre decoración de interiores.- Félix no respondió, evitó sonreír.- Necesito una mesa de trabajo. También arrancar ese tapiz y quitar los muebles. Y cambiar el escritorio, por supuesto…- se dirigió a los rollos de tela y tomó la esquina de uno para sentir la textura y saber con qué estaban trabajando, pero frunció el ceño al notar el tacto de la tela.- ¿Desde cuándo trabajan con tela que no es de calidad?
-¿Qué quieres decir?- la pregunta lo desconcertó.
-Esta tela es una buena imitación de seda. Sin embargo, aunque a la vista parece legítima, si la tocas puedes notar la diferencia.- Félix la tocó y se dio cuenta de la veracidad de sus palabras sin poder creer lo que tocaba. Él sabía de memoria cómo se sentía la seda por la ropa que llevaba y gracias a su antiguo trabajo como modelo.
-Esa perra…
-Y te quejas de Alexander.- le reclamó ella con ceja alzada.
-Él no está aquí para escucharme.- respondió y luego apretó los dientes.- No me puedo creer que no sólo vendiera los diseños sino que también mintiera sobre los materiales. ¿Cómo pudo hacerlo? Mi padre revisa los rollos con detenimiento.
-Bueno, es fácil hacer pasar un lote por bueno. Tuve un caso similar hace años y los denuncié. Mira, estos rollos se nota que han sido usados, si los primeros metros son tela legítima pueden engañar a cualquiera, incluyendo a tu padre. Así que nada más te venderían unos cinco metros de tela legítima y otros veinte de tela de imitación.
-Voy a investigar esto a fondo, ¿cómo se pudo pasar esto por alto?- en esos momentos, Lila que estaba escuchando todo desde la puerta apareció rápidamente en el umbral, ocultando su rabia por ver descubierto uno de sus ardides en menos de una hora que Bridgette estuviera allí.
-Hola, hola~
-¿Lila?- Bridgette no se esperaba verla, en realidad era la última persona que esperaría ver en la empresa y su sorpresa fue casi satisfactoria para Lila como el ver que había dejado de lado su cuidado.
-Hola, Bridgette. Un gusto volver a verte después de tantos años.
-Justo contigo quería hablar.- dijo Félix con los brazos cruzados entre las dos.
-¿Y de qué sería?-preguntó con leve confusión, sabiendo como disfrazar mejor sus expresiones.
-Esta tela no es la tela que siempre pedimos. ¿Puedes explicar eso?
-¿De qué hablas? La tela es la misma que se pide. Tengo las facturas en orden con los distribuidores, ¿quieres revisarlas?
-Manda a mi oficina las facturas de los últimos seis meses. Quiero la cabeza del desgraciado que nos ha visto la cara con los rollos.
-Enterada, jefe.- Lila se volvió a Bridgette y le sonrió con dulce amabilidad.- Sé que hemos tenido nuestros momentos pero espero que podamos empezar de cero. Es bueno verte Bridgette. Nos vemos.- se marchó para cambiar su sonrisa con una mueca de desagrado.
Estando solos, Bridgette miró a Félix como si este fuese un alienígena de dos cabezas.
-¿Ella trabaja aquí?
-En el departamento de gestión de materiales. Es la encargada principal del departamento y quien lleva las cuentas.
-¿Es broma?
-Sé que no fue la mejor compañera, o ser humano, pero ya somos adultos y sabe hacer muy bien su trabajo.
-Si tú lo dices…
-Nuestro presupuesto de telas se verá afectado por ello. Veré que podemos hacer para resolverlo.- dijo para cambiar el tema y no ahondar más, incluso él a veces se preguntaba cómo dejó a Lila seguir escalando en la compañía.
A Bridgette no le hacía gracia alguna tener que trabajar con Lila. Es decir, después del instituto y en la universidad, ella intentó hacer de su vida miserable. Félix pareció leer sus pensamientos por lo que fue breve.- También es una de nuestras inversoras minoritarias. Así que cualquier problema que tengan arréglenlo entre ustedes fuera del trabajo.- eso no le hizo mucha gracia pero tenía razón, debía separar trabajo con lo personal, no estaría allí mucho tiempo de cualquier forma.
-Muy bien.- dijo yendo al escritorio.- Empezaré a trabajar. También me gustaría revisar las carpetas de los diseños que dejé aquí.
-Bien, mandaré a alguien que te las traiga.- la miró comenzar a ordenar el espacio de trabajo para comenzar a trabajar sin mirarlo. Un mechón de cabello se deslizó suavemente de su cuello hasta su clavícula. Tuvo que admitir que el sutil movimiento hizo que sus dedos sintieran la corriente eléctrica al pensar en tocar su cuello al acomodarlo. Se quedó tieso. Bridgette miró con atención a Félix y notó su corbata un poco torcida. Se obligó a quedarse quieta al sentir por un segundo como sus manos estaban listas para moverse para acomodarla. Sus miradas se encontraron y ninguno dijo palabra, dejando que las sensaciones fluyeran entre ellos.
Era incómodo y extrañamente familiar.
Una canción los hizo reaccionar.
All I feel is hate
Kinda like I'm trapped and can't escape
You've cut my wings and locked me in a cage
It's sad how you decided our fate
-¿Diga?- respondió Bridgette su teléfono.
Vaya que la letra pareció recordarles su situación.
-Luka, ¿ocurre algo?- y allí estaba. Su aversión volvió a golpearlo en la boca del estómago y se tuvo que controlar para que no se le saliera de la boca una burla o grosería.- Oh, ya veo… lo dejo a tu decisión, aunque si Tristán estará con su abuela, Felicia se sentirá un poco sola.- la oreja de Félix se movió atento a lo que decía.- Muy bien… no pasa nada. Cuídense ustedes.- apenas colgó Félix se acercó un poco intentando mantener la compostura.
-¿Sucede algo?
-No mucho. Tristán va a pasar el día con su abuela y Luka tampoco estará esta noche.
-Ya veo… Felicia seguro lo extrañará mucho.
-Casi nunca están separados. Lo extrañará a morir.
-¿Y qué te parece que Felicia pase la noche con sus hermanos?- la joven se volvió a él.
-¿Qué dijiste?
-Los niños me preguntaron si podrían hacer una especie de pijama con Felicia. Quieren pasar más tiempo con su hermana así que no me pareció mala idea. Pero les dije que te preguntaría.- Bridgette se lo pensó, la idea no le parecía mala pero que su hija estuviera en la mansión Agreste era otra escala de su convivencia que no sabía si estaba lista asumir.
-No lo sé. No me parece buena idea. Es decir, Felicia nunca ha estado lejos de mí.
-Estará bien. Los gemelos estarían con ella todo el tiempo y podrían jugar juntos, conocerse más, ya sabes...
-¿Y crees poder cuidar a una niña de cinco años?
-Soy padre, ¿recuerdas?- preguntó con una ceja alzada y ella hizo lo mismo.
-un haces méritos, ¿recuerdas? Vale, la dejaré quedarse en la mansión pero con una condición.- dijo con expresión severa.- No quiero que Kagami esté cerca de ella. Si me entero por mis hijos o siquiera por Plagg, que Kagami estuvo con ella en la misma habitación, o en la misma propiedad, iré personalmente como Ladybug y ustedes dos sabrán lo que es mi furia.- Félix casi pudo ver el fuego detrás de ella, y con razón, Kagami no se había comportado la última vez, lo mejor sería que la dejase fuera de esto.
-Muy bien, trato.- extendió su mano para que ella la tomara.
-Y nada de hacerle la prueba. Quiero estar presente cuando se la hagas.
-No lo haría.- no sabía si se sentía capaz de hacerla, pero podría aprovechar para obtener algo de Felicia para realizar la muestra por separado. Algo le decía que Bridgette podría tener en mente hacer de las suyas. Si supiera que no estaba tan mal encaminado…
-Bien.- sus manos se unieron en un apretón profesional, quedándose cinco, diez, quince segundos unidos mientras se miraban a los ojos hasta que la puerta se abrió y entró uno de los diseñadores.
-Perdone madame.- los dos se separaron y desviaron su vista a un punto diferente.
-Hola. ¿En qué puedo ayudarte?
-Soy Pierre Oviet. Y soy uno de los diseñadores a su cargo. Queríamos presentarnos con usted para así ponernos de acuerdo y comenzar a trabajar.
-Por supuesto, será un placer comenzar a trabajar con ustedes compartiendo ideas.
-Perfecto, yo… ¡Monsieur Agreste!- el diseñador vio a su jefe que al fin le daba la cara.
-Monsieur Oviet. Bien, me retiro para que comience su trabajo, madame. Que tenga buen día y espero que se ponga de acuerdo con su equipo. Ya enviaré a modifiquen el taller a su parecer.
-Merci monsieur Agreste. Que pase buenas tardes.- este se marchó de allí con una expresión imperturbable, pero aun podían sentir en su mano el tacto y calor del otro como si todavía estuviesen dándose el apretón.
…
Los chicos se reunieron con Briana en el parque, como estaban de vacaciones tenían todo el tiempo del mundo siempre y cuando no les atraparan escapando de sus obligaciones, como ensayar violín y piano. Los tres se juntaron y la chica enseñó en su tableta lo averiguado.
-Les dije que esta mujer no me daba buena espina. Nada más miren lo que encontré de ella.
-Estudiante de instituto sospechosa de colaborar con el villano Hawk Moth.- leyó Maximilian y Alexander abrió la boca.
-¿Hawk Moth? ¿El villano que aterrorizó Paris hace ya muchos años?- preguntó sorprendido.
-En efecto.- asintió Briana orgullosa de su investigación.- Pero por ser menor de edad y al no encontrar pruebas concluyentes sobre su colaboración, la encerraron por tres meses en un tutelar para evaluación psicológica. Después apareció en programas de televisión alegando su versión de cómo fue manipulada todo ese tiempo. Tengo entendido que cuando una persona era poseída por un akuma no tenía recuerdos de lo que hizo al estar en control de Hawk Moth, pero algunos que testificaron en su contra alegaron que ella misma se ofreció más de una vez a ser akumatizada.
-Leí sobre eso.- dijo Maximilian pensativo.- Hawk Moth usaba mariposas negras, akumas, para poseer a la gente con sentimientos negativos. Incluso leí sobre algunos akumas en un trabajo de investigación. Todos eran súper villanos con poderes sorprendentes, algunos muy peligrosos.- dijo tomando la tableta de Briana y mostrando las fotos de algunos akumas que se registraron.- Como Climatika, Heart Stone, Mime, Faraón, Darkblade, Robostus, Reverser, Zombizou, Queen Wasp, son algunos de los akumas más poderosos con los que se enfrentaron Ladybug y Chat Noir.
-¿Y ese? ¿Monsieur Pidgeon?- señaló Alexander al tipo con palomas.
-Uno de sus akumas más asiduos según dice esto.- dijo Maximilian y Briana les quitó la tableta.
-El punto aquí es que esa Lila Rossi no es de fiar. Y más les vale no confiar en ella ni mirarla con ojos de cachorrito.
-Oh vamos. No puede ser tan mala después de tantos años.- dijo Alexander ganándose una mirada fulminante de la morena.
-De verdad que tienes el cerebro del tamaño de una nuez. Tienen que tener cuidado en quién confían. ¿No dicen que todo esto de sus padres es extraño?
-Lo es.- confesó Maximilian.- Anoche fui a buscar algo a la cocina y encontré al abuelo y a Natalie hablando en su oficina. La puerta estaba entreabierta y escuché algo sobre un investigador que desapareció hace tiempo y que no han podido encontrar.
-¿Un investigador? ¿Crees que es el mismo que le dio las fotos a papá?
-Es lo más probable.
Briana frunció el ceño y se cruzó de brazos pensando un rato. Los hermanos esperaban que les dijera alguna de sus teorías acertadas, más lo que soltó fue como una bomba.
-Debe estar muerto.
-/ ¡¿CÓMO?!/- gritaron a la vez.
-No hay otra explicación. Si su abuelo no ha podido encontrar a esa persona debe estar en este momento en el fondo de un acantilado o dándole de comer a los peces.
-¿No crees que estás exagerando un poquito?- dijo Maximilian y la joven entrecerró los ojos.
-No lo creo. Esto es una investigación que se ha vuelto criminal. Y mi nariz me dice que esa mujer está detrás de eso.
-Y aquí vamos…- musitó el mayor de los hermanos pero el menor le dio un golpe entre las costillas para que se callara. Briana se levantó de su sitio en un salto.
-Tengo entendido que nuestros padres iban al mismo instituto que ella. Voy a preguntarles sobre ella y les enviaré un mensaje.
-¿Ya te vas?- preguntó Maximilian.
-Sí, pero no sin antes de darles tarea. Estense atentos a lo que su abuelo averigua. Y quiero que investiguen esto.- les mandó un mensaje y en este aparecía un número.- Es el número de carpeta que esa mujer tenía, cuando cerró la puerta me pareció muy sospechoso así que creo que encontraremos algo allí.
-¿Te lo aprendiste de memoria?
-Sólo los primeros números, el resto les toca a ustedes.
-Vale, ¿y tú qué harás?- preguntó Maximilian.
-Investigaré a fondo a esa Lila Rossi y a quienes conocieron a sus padres.
-O sea a tus padres.- respondió Alexander ganándose un pisotón de parte de la morena.- ¡AAAAH!
-A ellos y a muchos más. Voy a llegar al fondo de este misterio. Adiós.- se alejó agitando su cabello con una actitud soberbia. Alexander gruñó furioso.
-Esa chica es un gorila. Incluso es más gorila que Gorila.
-No digas eso o volverá a darte una paliza.
-Claro, como ella te gus… ¡AAAAY!
-Regresemos a la mansión.- interrumpió a su hermano dándole otro pisotón en el otro pie y con un leve sonrojo en las orejas.- Sino se van a dar cuenta que nos fuimos.- caminaron de regreso a la mansión, esperando poder seguir con su investigación y seguir con su plan de juntar a sus padres.
…
Todo el equipo de diseño se reunió para poder conocer a la nueva diseñadora en jefe. Bridgette se había mostrado comprensiva por la situación y también les había dado ánimos para poder seguir el trabajo y exponer sus ideas. Era buena escuchando, y cuando algunos expusieron sus diseños, ella los estudió con atención y daba su opinión y sugerencias en una crítica constructiva más que aceptada por todos.
-Espero que ya con esto podemos trabajar como va de acuerdo al programa. Tenemos que tener al final de esta semana al menos un cuarto de los diseños solicitados. Si tienen alguna duda pueden ir al taller y allí les ayudaré en lo que pueda.
Todos salieron con una sonrisa en sus rostros. Sintiendo que serían capaces de trabajar sin demasiada presión sobre sus hombros.
-Se nota que sabe lo que sabe.
-Es toda una conocedora.
-Sí, nuestra anterior jefa siempre nos criticaba por cualquier pequeño error y hasta nos ridiculizaba.
-Siento que puedo trabajar con todo.- dijeron unos cuantos al pasar por la sala de café, donde Lila aguardaba tragándose su ira para no hacer una escena desagradable. Ella no era Claudia Bourgeois para hacer una, siempre pensaba meticulosamente antes de hacer o decir algo en su beneficio. Unas chicas entraron para tomar un café y vio su oportunidad de oro.
-Hola, ¿cómo les fue con su nueva jefa?
-Fantástico. Es toda una conocedora.
-Ahora entiendo porque monsieur Agreste la puso a cargo.
-Ya, podría decirse que ambos son o eran cercanos en su momento.- soltó el anzuelo que fue rápidamente atrapado por las chicas.
-¿Qué quiere decir?
-Bueeeeno… conozco a Félix y a Bridgette desde el instituto y más en su vida adulta. Fueron esposos.- las dos chicas boquearon como peces fuera del agua.
-¿En serio?
-¿Estuvieron casados?
-Sí, pero el divorcio… cielos, fue atroz.
-¿Sabe por qué se divorciaron?- preguntó una y Lila abrió los ojos como si le sorprendiera su osadía.
-Ya calla, eso no deberías preguntarlo.- le regañó la otra más Lila ocultó su sonrisa mientras movía el agitador en su vaso.
-Pues… ok, podría decirles pero que esto no salga de aquí, ¿oyeron?- comenzaron a hablar en voz baja. Observando con satisfacción las expresiones de sorpresa e indignación. Un día completo y mañana todo el mundo sabría sobre la supuesta infidelidad de Bridgette.
…
Félix llegó al restaurante con antelación y sonrió al ver llegar a Kagami que le sonrió ante su invitación. La recibió como todo un caballero, acomodó su silla y besó su mano.
-Me alegra que tuvieras tiempo.- le dijo ella con una sonrisa.
-Siempre tengo tiempo.- miraron la carta un momento y pidieron su comida con una bebida. Hablaron de cosas triviales de su día a día, su trabajo, su sentir, aunque Félix esquivaba el tema de Bridgette como si este fuese una bala y Kagami le dejó estar, al menos de momento, pero sí había un tema que Félix quería tratar.
-Tu hijo está aquí en Paris.- Kagami se tensó en su sitio y sus ojos mostraron nervios, cosa que él interpretó como el anhelo de una madre al querer ver a su hijo.- También Luka está aquí. Podrías interceder esta vez de forma legal para poder recuperar a tu hijo.
-¿Lo has visto?- preguntó ella al tiempo que el mesero recogía los platos de sopa que pidieron para pasar al plato principal.
-Sí. Es un niño muy dulce, se nota a leguas. Tímido pero inteligente. Podría hacer que lo vieras. Mi hija se quedará conmigo esta noche y podría arreglar un encuentro.- Kagami apretó la servilleta en sus piernas, no quería hablar de su hijo porque esa vocecita burlona de su consciencia aparecería para hacerle sentir mal. Así que decidió cambiar el tema de forma sutil.
-Me encantaría pero no creo que me reconozca. ¿Tú le has dicho a tu hija que podría ser tuya?
-Aun no sin hacer la prueba.
-Tienes que hacerlo pronto, Félix. Así más rápido sabrás que es tu hija y podrás quitársela a tu ex.- Félix tomó el cuchillo y comenzó a cortar la carne de cordero que pidió.
-Lo he estado pensando y… no creo que sea buena idea quitarle a la niña.- Kagami tardó un poco en comprender sus palabras.
-¿Estás de broma?
-No, no lo es. Pienso pedir custodia compartida con todos mis hijos.- el tenedor de Kagami hizo ruido en el plato.
-¿Es que acaso piensas volver con ella?- reclamó a lo bajo para no hacer una escena y este negó con la cabeza.
-Por supuesto que no. Pero quiero que haya paz en mi casa.
¿Es que se te olvida lo que hizo? Lo que nos hizo.
-Nunca se me va a olvidar Kagami. Pero me equivoqué en ciertas cosas en su momento y dejé que mi juicio se nublara por el odio y el miedo.
-¿Miedo?- preguntó ella con ojos entrecerrados.
-Lo que te pasó a ti… no quería que ella me lo hiciera a mí. Además, mis hijos quieren ver a su madre y se están comportando. Y mi hija es demasiado pequeña. No puedo dejar que esté con un montón de extraños y… ¿eso te preocupa?- preguntó intentando comprender su temor.- ¿Que vuelva con Bridgette y lo que tu hijo podría pasar al no conocerte?
Kagami bajó la mirada a su plato de pasta y salmón. Félix tenía sus dudas y eso siempre era ventajoso para ella.
-Creo que… a veces puedo parecer dura pero las dudas me atormentan. Pienso que tú y ella podrían comprenderse otra vez y que por la presión de tus hijos sucumbas a… no quiero imaginarme lo que podría pasar.
-Kagami, te aseguro que eso no pasaría.
-Júramelo. Porque siento que si no lo haces me será difícil seguir.- Félix estiró su mano y tomó la suya para tranquilizarla.
-Tienes mi palabra. Ella y yo nunca vamos a estar juntos de esa forma y tampoco dejaré que mis hijos o alguien más me hagan cambiar de opinión.
-Gracias, Félix. Sabes que no soy así de insegura…
-Está bien. Incluso la montaña necesita de un poco de apoyo de la naturaleza para mantenerse erguido.- ella sonrió encantada de que recordara un haiku japoneses sólo para ella. Siguieron su almuerzo en paz. Félix de repente se sintió incómodo, la comida ya no era tan satisfactoria después de prometerle eso. Sin embargo Kagami tenía otras cosas en mente. No le molestaba ya que Bridgette trabajara cerca de él, pero si las cosas se ponían difíciles tenía un plan para cada posible contingencia.
…
Se acordó que Tristán se quedaría una noche en la Residencia Tsurugi, por supuesto con dos condiciones. La primera sería que Kagami no supiera de esto, y la segunda era que la Tsurugi mayor diera su palabra en escrito que nada le pasaría a Tristán y que no intentaría nada. La mujer lejos de sentirse ofendida aceptó. Y Tristán se quedó con su abuela, dándole un fuerte abrazo a su padre antes de marcharse.
-Si pasa algo llámame y vendré enseguida. Ya dije que la leche no te cae bien. Pórtate bien.
-Sí, papá.- le dio un beso a su padre en la mejilla.
-Vale. Tienes todo en tu mochila.- el niño asintió y miró a su padre que parecía no querer dejarlo ir.- Llámame, te sabes mi número de memoria y viene en el celular. ¿Trajiste tu cepillo?
-Sí, papi.- el músico al fin dejó de abrazar a su hijo y miró a Tomoe con los ojos entrecerrados.
-Se lo encargo.
-No se preocupe. Me aseguraré de que esté bien.
-Muy bien, confío en su palabra. Te quiero campeón.
-Yo también.- Luka se despidió de su hijo y salió de la propiedad. Sin embargo desde su chaqueta se asomó Sass y Luka se detuvo al otro lado de la calle.
-Sssabes que va a estar bien. Longg lo cuidará y velará por él.
-Lo sé. Es que siento miedo. No quiero que mi hijo tenga que ver con Kagami aun cuando la señora Tsurugi lo prometió. Ella dejó hace muchos años en claro lo que sentía por nosotros.
Sass se sintió mal por su portador. A pesar de tener el amor de su hijo, una gran amiga como la Guardiana, y una gran carrera, podía sentir el hueco en su corazón. La antigua portadora de Longg siempre fue reservada, pero los había engañado a todos haciéndolos creer que se enamoró de Luka. El joven músico incluso peleó contra Tomoe para decirle cuánto quería a su hija y cómo se casaría con ella. Una batalla en la que Luka salió victorioso, sin saber que peleaba por una causa perdida. Kagami siempre estuvo enamorada de Félix. E incluso a veces lo comparaba con él. Luka no entendía su actitud, en realidad nadie lo hacía. Toda pareja tenía problemas pero Luka no era Félix, eran todo lo contrario, y aun en su silencio, Luka sentía que le juzgaba. Sin embargo, las cosas se calmaron cuando quedó embarazada. Kagami pareció aceptarlo al fin y Luka pensó que todo mejoraría. Error, se equivocó a lo grande. Luka siempre pensó que Kagami se deshizo demasiado fácil de ellos alegando su supuesta infidelidad, dejándolo con su hijo para semanas después verse en revistas en compañía de Félix. Ella cometió un grave error. La serpiente no olvidaba nunca. Podía esperar pacientemente aun herida en su escondite, pero cuando llegase el momento, atacaba a muerte a su enemigo.
-Vamos a estar ocupados Sass.
-Essstoy listo.- declaró con una sonrisa.
…
Tomoe caminó con Tristán de la mano. El pequeño miraba a la mujer con cierta aprensión. Su padre le dijo que era su otra abuela y según tenía entendido una segunda abuela significaba que venía de parte de su mamá. Tristán consideraba a Bridgette como su madre, a pesar de que sabía que no lo era, era una mami prestada así como su papá era el papi prestado de Felicia. Quería saber más pero no tenía idea de cómo sacar el tema.
-Abuelita.
-¿Sí?
-Esto… ¿por qué vistes una bata?
-No es una bata, es un kimono. Es un traje tradicional de Japón.
-¿Es la isla de donde vienen los pokis?- Tomoe asintió.
-Sí, ¿te gustan los dulces?
-Pues… me gustan pero no. No guta cuando son muy dulces. Y me cae mal la latosa.
-Oh, querrás decir, lactosa. Entonces tenemos gustos idénticos. No me gustan los dulces cuando son demasiado empalagosos.
-¿Y la leche te da dolor de barriga?
-Mmm, algo.- admitió y el pequeño rio. Caminaron por un jardín interno y el pequeño observó fascinado el estanque con peces y el enorme árbol de cerezo que se alzaba sobre todo.- Este es mi lugar favorito. ¿Te gusta?
-Sí, me guta.- Tomoe se sentó en una banca y Tristán se sentó a su lado con una sonrisa. Sentía que a pesar de su expresión dura era una buena persona.- ¿Por qué tienes ese palo?
-No es un palo. Es un bokken. Es una espada que se utiliza para entrenamientos.
-¿Una espada?- en su pequeña imaginación se imaginó él mismo como un caballero protegiendo a Felicia de los malos.- ¿Y sabes pelear con la espada?
-Sí. Yo provengo de una larga línea de samuráis. El manejo de la espada y arco son fundamentales en nuestra familia. Tú incluso, tienes sangre de samurái en tus venas.
-¿Samuráis? ¿Y sabes cuentos de samuráis?
-Por supuesto. ¿Te gustaría escucharlas?- el pequeño asintió haciendo un sonido de afirmación. Le gustaba ese pequeño, podía sentir un corazón tranquilo y amable en él. Lo habían criado bien. Tal vez incluso le podría dar algunas lecciones, ya estaba en edad de aprender. Sólo esperaba que su padre no le diese por negarle más visitas, porque ese niño era como un bálsamo para su cansado ser y que completaba su mundo, y sobre su hija… ya vería qué hacer con ella.- Miyamoto Musashi fue uno de los samuráis más grandes de la historia…
…
Hacía mucho tiempo que Félix no se sentía tan nervioso. No dejaba de moverse, revisar correos o archivos intentando aparentar normalidad. Pero por primera vez desde que la había conocido, Felicia se quedaría con él una noche.
-¿Te puedes calmar?- se quejó Plagg.- Sólo se va a quedar una noche. No es como si te fuesen a juzgar el cómo la cuidas.
-No lo entiendes, Plagg. Es mi hija. Y quiero que todo salga perfecto.
-Eso todavía no te consta.
-Por favor, es obvio. Tiene mis ojos y es curiosa como buena hija de gato. Es purreciosa en todo el sentido de la palabra.
-Pues bueno. Vaya que puedes ser la reina del drama. Piensa que es como cuando tus hijos eran pequeños. ¿O es que ya no sabes cómo cuidar a niños pequeños?- pudo verlo paralizarse en seco y mirarlo con reproche.
-¡Por supuesto que lo sé! No soy tan mal padre.
-Wow. Pero admites que si has sido algo malo.
-Ya estoy pagando por mis platos rotos, Plagg. No me lo recuerdes.
-Bueno, bueno. Tienes entonces una oportunidad con esta pequeña para retribuir la enorme metedura de pata de estos cinco años. Y ganarías puntos con tus hijos.- Félix torció la boca como un crío.- Ánimo, que si te ve con esa cara larga seguro que la asustas.- Félix se mordió la lengua para no responderle cuando el timbre sonó. Salió de su oficina con velocidad, bajó las escaleras aparentando calma y allí pudo ver a Bridgette que llevaba a su hija en brazos.
-Bienvenidas.
-Hola. Felicia está ansiosa de poder estar con sus hermanos.
-Me imagino.
-¡Felicia!
-¡Gatita!- los gemelos bajaron las escaleras y Bridgette bajó a la pequeña de sus brazos que les sonrió y abrazó.
-¡Hermanitos!- Félix sonrió ante la linda escena y luego Bridgette le dio una pequeña mochila negra con la cabeza de un gato.
-Aquí tiene un par de cuentos. Sus aperitivos de queso. Báñala antes de dormir y cepilla su cabello, quítale los nudos con cuidado y luego déjale el cepillo, le gusta terminar ella misma. No le des demasiado dulce o no podrá dormir y será un torbellino imparable. No es alérgica a la comida pero sí a la penicilina y tiene una pulsera que lo constata. Y no le gustan los cojines de plumas, es alérgica. Y cuiden que no se zampe de queso. Es toda una ladrona de quesos cuando se lo propone.
-Entendido. La cuidaré bien.
-Y también…- susurró a lo bajo.- Más te vale aun no decirle que eres su padre o despídete de este mundo.- amenazó a su ex y luego abrazó a su hija por última vez.
-Cuídate cariño. Mamá te verá mañana.
-Shi, mami. Te quero.- le dio un sonoro beso en la mejilla y luego fue con Félix.- Buenas noches.
-Buenas noches, Felicia. ¿Lista para pasarla con tus hermanos?
-Sipi.- asintió y Bridgette se marchó dándole a entender con una seña que lo estaría vigilando. Félix suspiró un poco hastiado pero esa noche era para sus hijos y él, y nadie iba a arruinarlo.
-¿Qué tal una película?
…
Monsieur Reno era un investigador de renombre, el mejor de todos a pesar de su edad. Cuando le dieron el caso del investigador desaparecido le pareció fascinante y comenzó a guiarse por los hilos dejados por su antecesor.
Un posible caso de infidelidad que llevó al matrimonio más famoso de Paris al divorcio. Así que fue al hotel donde supuestamente tomaron las fotografías.
-Buenas noches, hice una reserva esta mañana.
-Bienvenido al hotel Le Gran Paris.- dijo una joven recepcionista de cabello castaño y recogido en un moño alto.- Le estábamos esperando, aquí tiene su llave.
-Merci. Oh…- tiró el bote de plumas que estaba sobre el escritorio.- Que tonto soy. Lo siento tanto.
-No, no se preocupe. Esto se cae todo el tiempo.- dijo amable la recepcionista que comenzó a recoger las plumas, sin ver que el detective tomaba una llave extra.
-Lo lamento mucho. Ya soy algo viejo y mis reflejos a veces pueden traicionarme.
-A veces nos pasa hasta a los más jóvenes.
-No le creo.- rieron un poco y después de pedir indicaciones subió por el ascensor, pero no fue al piso de su habitación, sino al de la suite.
Había hecho dos reservaciones, una en su habitación sencilla y otra en la suite principal. Así evitaba que alguien estuviese en ella cuando la revisara y ya después llamaría para cancelarla. No esperaba para nada encontrar una pista después de tantos años, confiaba en que las mucamas del lugar limpiasen todo con precisión tal y como el hotel presumía. Al llegar a la suite y abrir la puerta con la llave electrónica se encontró en una elegante habitación en tapiz dorado y grandes ventanales. Revisó las fotografías que le dieron, imágenes donde se veía a una mujer en interiores en brazos de un hombre casi desnudo, besándose, abrazándose, e incluso tocándose de manera sensual. Conocía sus identidades pero poco le importaba saber su relación por ahora, nada más buscaba el ángulo de las fotos. Obviamente era la misma habitación a pesar de que las decoraciones habían cambiado con los años, antes eran color blanco y rojo, pero las ventanas eran las mismas. Sin embargo, algo saltaba a la vista desde estas que al principio su ojos conocedor no podía ver… necesitaba ver el punto de vista de acuerdo a la distancia de la ventana y las paredes. Revisó yendo hasta la ventana y luego al baño, por último dando vuelta a la habitación y deteniéndose en el centro. Frunció el ceño.
-Veamos… los puntos clave son la ventana, el armario, el baño, y la sala del centro. No hay investigador idiota que busque un suicido colgándose desde la ventana.- dijo yendo hacia la ventana en un ángulo que viera el tocador, quedando junto a la cama.- El baño y el armario quedan descartados si no sabes qué habitación tomaron. A menos que…- abrió y cerró la puerta de entrada, empujó, volvió a abrir y dejó entre abierta viendo cómo cerraba de inmediato por sí sola.- Candado electrónico y magnético. Imposible entrar a menos que lo haga con llave o entrando juntos.
Llamó a la recepción por su teléfono y otra persona respondió.
-Buenas noches, hotel Le Grand Paris.
-Buenas noches. Perdone, es que tengo dudas de cómo funciona mi puerta.- dijo sonando como un viejo senil.- Se ha cerrado sola y dejé mi tarjeta o llave dentro. Hace años recuerdo que las puertas no eran así.
-Oh, envío enseguida enviaremos a uno de nuestros encargados. ¿Puede decirnos el número de su habitación?
-Muchas gracias. Habitación 301.
-Alguien ya está yendo con usted.
Salió de la habitación y bajó a prisa las escaleras, sólo tenía que bajar un par de pisos. Al hacerlo vio a un hombre venir del ascensor con pinta de mayordomo.
-Una disculpa, monsieur. Vengo de recepción, enseguida le ayudo.
-Muchas gracias. Hace años que no vengo por aquí. ¿Desde cuándo una puerta es tan complicada? Se cierran solas.
-Hace ya más de diez años que las llaves electrónicas se usan, los cerrojos magnéticos aproximadamente siete años.- abrió la habitación con una tarjeta dorada y el detective tomó nota de ello.
-Bah, mi memoria no es tan buena. Bueno, ¿y todos tienen copia de llave maestra?- señaló la tarjeta.- Ya tuve una mala experiencia en un hotel cerca del Sena y al regresar me robaron un reloj de oro muy valioso. Fue un horror descubrir que uno de los botones lo robó.
-Oh, no, no se preocupe. Estas llaves son seguras. Sólo existen tres copias y estas están con personas de confianza, conmigo, el dueño, y recepción. Y la de recepción siempre está en caja fuerte, y la mía siempre la tengo conmigo.
-¿No tiene miedo de que se las roben?
-Imposible. Las tarjetas funcionan con huella digital. Y se registra su uso diario en el sistema.
-Ya veo. Le agradezco mucho. Oh, cierto. Creo que me dieron una llave extra por error. Fue mi culpa, hice un desastre en recepción y la pobre chica de seguro no vio las llaves pegadas.
-Merci, no sabe el problema que es sacar la llave maestra de la caja, sino estoy yo. El código cambia tantas veces al día que es un engorro.
-Me lo imagino… dijo que la tercera está con los dueños.
-Sí, los Bourgeois. Pero ellos casi no están en el hotel.
-Fiuu, me alegro, una vez los conocí. No son muy agradables.- el empleado rio a lo bajo y se despidió del anciano pidiendo que no lo dijese en voz alta. Cuando lo hizo este sacó una una libreta pequeña donde escribió algunos puntos clave.
Habitación + Llave = Ábrete sésamo. (Cerraduras magnéticas)
Entradas secundarias = No hay.
3 Llaves – Recepción, Gerente y Dueños.
¿Dónde estuvieron los dueños hace 5 años?
Investigar personal.
Registro de llaves electrónicas – Base de datos.
Bourgeois y Agreste = ¿Relación profesional?
Fotos. Cercas. Muy cercas. ¿Escondite? Ninguno sin ser visto.
¿Cómo entró?
La última pregunta lo desconcertaba, algo no estaba bien en esto. Y necesitaba saberlo con gran deseo, esa era su virtud, el porque era el mejor. Porque cuando su curiosidad despertaba no descansaba hasta saber la verdad. Llamó de inmediato a otro número y respondió un joven.
-¿Diga?
-¿Dormido ya?
-¿Qué quieres Reno?
-Que me hagas un favor. ¿Recuerdas que dijiste que me pagarías el favor por sacar a tu madre de ese escándalo con el pelele de la NASA?
-Sí…
-Bien, necesito unos archivos de registro del hotel Le Grand Paris, son de hace cinco años.
-¿Estas de broma? ¿Le Grand Paris?
-No, no estoy de broma. Y me lo debes Kanté. Y lo sabes.
-… Bien, lo haré. ¿Quieres una fecha cercana?
-La tengo. Lo dejo en tus manos.
Se dejó caer en la cama y envió el primer mensaje largo para su cliente.
Hubo algo mal en las fotografías. Necesita saber…
Y ya con eso comenzó su siguiente paso de la investigación.
….
Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer. Dejen review, nada de tomatazos, acepto bebidas y dulces de temporada. Y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!
