• Autora: Tooru
• Palabras: 675
• Advertencias: OoC no intencional, mención de muerte de personaje, AU en dónde Sukuna es humano y es el hermano gemelo de Yuuji
• Angstruary día 12: Hallucinations
Jujutsu Kaisen y todos sus personajes son propiedad de Akutami Gege
El beso que hasta hace unos segundos les unía sabe amargo. Es un sabor desagradable, como si hubieran comido jabón hasta que este se terminó de disolver en sus bocas.
Las lágrimas podrán no caer de sus ojos, pero los dos son conscientes de que están ahí. Ahogando sus corazones que apenas si parecen trabajar. Gojo intenta decir algo, pero es callado antes de que cualquier sonido salga de su boca con otro beso que sabe incluso peor que el anterior.
Sukuna sabe que es una relación por conveniencia, en la que los dos se utilizan de manera mutua con tal de sentir algo.
El sexo es placentero y rudo, muchas veces acompañado de algunas drogas que les hacen perder la noción del tiempo hasta que el efecto se pasa y necesitan hidratarse con urgencia, y comer algo a pesar de que su organismo es incapaz de sentir hambre. Solamente satisfacen la necesidad de alimentarse para no descuidar sus cuerpos.
Sukuna intenta recordar cuando fue la última vez que sintió algo diferente al vacío y el abandono, pero le es imposible. Es como si siempre se hubiera sentido de esa manera, como si una importante pieza hiciera falta en su maldita vida llena de excesos. Sabe perfectamente qué es lo que falta.
Gojo es un poco más reservado con lo que le aqueja. Es rara la ocasión en la que es un poquito más sincero y se expresa como el adulto que es; casi siempre intenta actuar como un niño mimado. Es su manera de refugiarse de todo.
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Sukuna había nacido como el hermano menor de Yūji, al menos en esta vida. Muchos creían que era una mentira que el hermano menor fuera un poco más alto —solo por un par de centímetros, no algo tan notorio—, más fuerte y hábil para la hechicería que el hermano mayor.
Siendo gemelos, muchas veces habían sido comparados con las hermanas Zen'in que nacieron en iguales condiciones. Con la mayor siendo incompetente como para recibir la educación que cualquier miembro del clan Zen'in recibiría en unas mejores condiciones; Maki apenas si tiene energía maldita, pero había recibido una restricción divida que la volvía mucho más fuerte que cualquier persona.
Yūji había sido comparado hasta el cansancio con Maki. Hasta que aquel maldito día cambió su vida por completo.
Los dedos de Ryomen Sukuna —del auténtico Rey de las Maldiciones— habían llegado a la vida de Yūji que, ignorante de muchas cosas, había tragado el primero y condenó su vida para siempre.
Gojo había puesto en juego su propio apellido y clan para salvarle la vida, al menos hasta que todos los dedos fueran recuperados e ingeridos por Itadori Yūji que, a los ojos de la asociación Jujutsu, había pasado de ser un desperdicio como hechicero, a una completa amenaza por haberse comido uno de los dedos de Ryomen Sukuna, la anterior encarnación de su propio hermano menor.
Solo a Yūji le habían considerado una maldita amenaza, a pesar de que él era la reencarnación del Rey de las Maldiciones y gran parte de sus memorias estaban intactas.
Si tan solo hubiera sido él quién se comiera ese maldito dedo…
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A ojos de las demás personas, la relación entre el hechicero más fuerte de todos los tiempos y él era perfecta.
Fuera del ojo público, es todo lo contrario.
Gojo había amado a Yūji como nunca en la vida. Sukuna también le había amado, no solo como su hermano, sino que su amor traspasaba los límites de lo fraternal y socialmente aceptable.
Perder a Yūji los sumió en una espiral de tristeza y desesperación que, con el paso del tiempo, los orilló a aceptar un acuerdo que les lastima mucho más de lo que les beneficia.
A veces, parecen escuchar la voz de Yūji cuando cogen por casi un día entero. Tal vez sea por culpa de las drogas que consumen para olvidarse del dolor, o sea una mala broma de sus mentes que aún extrañan a la persona que más han amado en la vida.
