Hola a todos! He aquí traigo el siguiente capítulo de esta historia, aun no estoy segura del número de capítulos, es decir, meto, pongo, es difícil llevar el hilo pero me encanta para que todo vaya acomodándose. Como sea, agradezcamos a Thomas Astruc y compañía por los avances, que son tan…. AAAAAH! Y ya sin más qué decir… COMENZAMOS!
…
Capítulo 9
Descripción.
Briana adoraba la hora de la cena, ya que era el momento en que toda su familia se juntaba después de un largo día. Su madre llegaba del trabajo lanzando sus zapatos y abrazándolos, su padre con un horario más fijo y sazón insuperable tenía preparada la comida; a veces le ayudaba en la preparación de algo simple como ensaladas o pasta y eso le encantaba. La charla era agradable, la comida deliciosa, y todo el mundo se encontraba feliz después de un duro día. Sus hermanos se fueron a ver televisión y los adultos se encontraban comiendo el postre de mango que su abuela llevó. Era el momento perfecto para hacer sus preguntas.
-Mamá, papá, ustedes conocen a mi madrina desde la secundaria, ¿verdad?
-Tu padre desde antes de eso, y siempre hemos sido unidos, ¿por qué preguntas?
-Bueno… ¿cómo eran los padres de Max y Alex de jóvenes?- la pareja lo pensó un momento antes de contestar cada uno por su amigo.
-Pues Bridgette es el tipo de persona que brilla sola.- describió Aly.- Siempre dando ánimos a otros, ayudando, y con un gran ingenio difícilmente superado.- dijo recordando a la joven alegre y a la heroína.
-Y Félix era muy serio, algo así como hoy en día.- describió Allan.- Pero antes era alguien más abierto en ciertos aspectos. Y tenía tan mala suerte… - ahogó una risa recordando al serio Félix y al héroe, pero más que todo sus rachas de mala suerte.- Aun recuerdo cuando sus pantalones se descosieron, fue un clásico.- Aly le dio un codazo para que se controlara.
-Pero ambos se querían mucho, eran una pareja encantadora y eran muy felices.
-Sin embargo, pasan cosas y… bueno, no todo sale como debería.- Briana apretó los labios descontenta por la respuesta.
-¿Y qué les pasó? ¿Por qué se separaron?- conocía la razón por boca de los gemelos pero quería comprobar las cosas.
-Bu-Bueno…- Allan intentó responder pero fue incapaz.
-No lo sabemos, cariño. ¿Por qué preguntas?- Briana decidió desviar la pregunta.
-Ustedes también se quieren mucho. No quisiera que se separasen.
-No, mi amor.- Allan pasó su mano por el hombro de su hija.- Eso no pasará. Tu madre y yo nos llevamos bien, nos amamos mucho y mantenemos comunicación en todo, o casi todo… El punto es que no todas las parejas son como ellos y cada uno tiene su método para salir adelante.- Briana asintió terminando su postre.
-El otro día los hermanos me llevaron a ver la empresa donde trabaja su padre y abuelo. Y me dijeron que su madre comenzaría a trabajar allí.
-Eso no lo sabía.- musitó Allan sorprendido y Aly entrecerró los ojos ofendida.
-Me siento excluida.
-Sí, y… allí conocí a una mujer algo rara. Se llamaba Lila Rossi.- en ese momento las cucharas de sus manos cayeron y el rostro de sus padres perdió algo de color. Su padre le miró fijo con una seriedad que no le conocía.
-¿Te dijo algo esa mujer? ¿Te hizo algo?
-N-No. Nada más nos saludó y se fue.
-Bien, pero si la vuelves a ver no queremos que te le acerques.- señaló Aly con su dedo.
-¿Por qué? A los gemelos les pareció agradable.
-Haznos caso. No queremos que esa víbora se acerque a ti.- Briana se sorprendió de escuchar a su madre insultar a alguien de esa forma. Pero Allan de inmediato desvió la conversación al notar en sus ojos un brillo de curiosidad que había visto en su esposa incontables veces.
-Bri, me dijiste que hiciste nuevas mezclas. Yo también hice algunas, ¿quieres escucharlas ntes de dormir, cariño?
-¿De verdad? ¡Claro!- con emoción la chica salió del comedor pero se detuvo a mitad de las escaleras y regresó silente cerca del comedor. Su madre lanzó un bufido al aire nada femenino.
-No me puedo creer que esa zorra siga trabajando allí. Pensé que Félix ya la habría mandado hasta el otro lado del mundo.
-Le preguntaré mañana, pero ni una palabra. Lila Rossi siempre ha sido sinónimo de problemas.
Eso llamó su atención. ¿Quién era exactamente esa Lila Rossi para que hasta sus padres le tuviesen tanta manía? Regresó a su cuarto donde sacó del cajón de su cómoda los viejos álbumes del instituto de sus padres. Ignoró las firmas que tenía y se centró en la fotografía donde aparecían sus padres en sus primeros años. No tardó en identificar a los padres de los gemelos, Félix Agreste se veía demasiado serio, pero Bridgette Dupain-Cheng se veía sonriendo de forma cálida a la cámara. Abrió el álbum del último año que tuvieron del instituto y los encontró otra vez, pero era obvia la ausencia de una persona, Lila Rossi. Frunció el ceño. Ya sabía que para entonces estaba en una correccional, pero ¿fueron ciertas las razones que la llevaron allí? Necesitaba preguntar a otra fuente y sabía a quién preguntarle y que no le ocultaría nada de nada. Posó su dedo casi sobre el rostro de esa persona.
-¡Briana!
-¡Voy papá!- guardó todo y tomó sus auriculares para bajar a escuchar las últimas mezclas de su padre.
…
Félix preparaba la tina de su baño, le había puesto algo de burbujas y revisó la temperatura. Todo había salido bien hasta ahora en esa noche. Toda la familia cenó junta y Felicia no era una niña que le pusiera trabas a la comida, al contrario, comió todo sin rechistar pero pidió un pedazo de queso como postre y le dio una rebanada de pay de queso que la dejó más que satisfecha. También le encantó la mansión, siendo su lugar favorito el jardín antes rebosante de rosas pero que por alguna razón no había crecido nada desde hacía tiempo. Y ahora era hora del baño antes de dormir.
-Felicia. Espero que ya estés lista.- escuchó una risita de su parte, comenzó a sacar el shampoo olor a fresa de su mochila cuando notó una pequeña nota atada a la botella. Lo sacó y reconoció la inconfundible caligrafía de Bridgette.
A Felicia no le gusta bañarse. Así que tendrás que ser más listo que ella.
-¿Cómo?- fue que escucho el sonido de la puerta y al asomarse encontró ropa desperdigada por el suelo pero no a su hija.
-Vaya que es rápida la enana.- sonrió Plagg encantado por su travesura.
-No puede ser… ¡Felicia!- salió de su habitación escuchando la risita de su hija que al parecer iba a jugar a las escondidas, no quería imaginar que su hija anduviera en la mansión sin prenda alguna.- Vuelve aquí jovencita que esto no es gracioso.- escuchó la risa de la pequeña pero al girar no vio nada. Era como un gato escurridizo.
-Wow, me pregunto dónde estará.- se burló Plagg señalando hacia el pasillo de las escaleras.
Félix bajó las escaleras encontrando un calcetín rosa en el suelo y fue al estudio de su padre al ver frente a la puerta unos abombados calzones con corazones. Entró encontrando a su padre junto con Natalie que se sorprendió al verle.
-¿Pasa algo, hijo?
-¿Han visto a mi hija?
-No. Félix, ¿acaso la has perdido?
-A-Algo así…
-¿Cómo?- musitó Natalie que dejó de lado su tableta.
Escucharon ruido en la puerta y Félix se asomó con espanto creyendo que su hija había salido de la casa. Pero fue grande su sorpresa de encontrarse a Gorila que terminaba su ronda.
-¿Has visto a mi hija?- el hombretón negó y Félix lanzó un bufido alejándose por otro pasillo.- ¡Felicia!
Gorila se giró confundido, dejando a la vista de los dos adultos a la pequeña niña que estaba prendada de la ropa del hombretón sin vestir prenda alguna más que el muñeco en su mano, dejando su trasero al aire frente a todos.
-¡Félix!- avisó Natalie pero la pequeña se soltó antes de que la asistente le atrapara provocando que chocara con Gorila, escapando ágil de los adultos.
-¿Dónde está?- preguntó al llegar y ver a Gorila y Natalie en el suelo.
-Fue a la cocina.- señaló Gabriel que se quietaba su chaqueta y subía sus mangas.- Ven, yo te ayudo.
Los dos Agreste entraron a la cocina con precaución y encendieron las luces. No se veía ni un alma dentro además de ellos, así que tenía que estar escondida.
-Felicia.- llamó Félix pero no hubo respuesta.- ¿Dónde estás? Sal de donde quiera que estés.- escucharon una risilla sobre sus cabezas, y miraron en dirección a los estantes altos, ¿cómo se había metido allí?- ¿Felicia?- al abrir la puerta de uno de los estantes no encontró nada.
Gabriel abrió los demás, mirando confundido que no había nadie allí, pero cuando revisaron los estantes que estaban al último algo saltó de estos, asustándolos hasta gritar y cayendo al suelo. Felicia les había lanzado su peluche. La pequeña bajó del estante y luego de la barra cayendo de pie como toda hija de gato lista para huir. Cuando los dos se recompusieron Félix pensó rápido y fue al refrigerador.
-¡Felicia mira!- la pequeña se detuvo en el umbral de la puerta y miró el delicioso pedazo de Camembert que tenía en mano.- Yum-yum, ¿quieres un poco? Ven y tómalo.
-¡Queso!- la pequeña corrió a este y fue que la tomó y la envolvió en brazos.
-Ahora sí, al baño.
-¡Nooooooo!- gritó dramática antes de zamparse el queso.
…
Félix tuvo cuidado en peinar a su hija. A los hermanos les había hecho gracias ver a su padre cargar a su hermanita hacia el baño y que todavía esta se sujetara de las paredes. Cuando terminó, se sintió cansado. Cuidar de una niña era más cansado que cuidar de niños, debía admirarle a Bridgette por ello.
-De verdad que no te gusta, ¿eh?
-Ayudo al medio abiente.- dijo ella un poco molesta.- No despedicio agua.
-Eso no es ayudar al ambiente.- ella hizo un puchero.
-Quería ver al ángel.
-¿Ángel?
-El que está en el jardín. La mujer sentada en el banco.- Félix se sorprendió por su respuesta, sintiéndose enternecido.
-Esa es una mejor mentira.- ella infló más los mofletes.
-Bah, igual parece un ángel. Es muy bonita.- Félix sonrió.
-Lo es…
-¿Tú… eres mi papá de vedad?- preguntó de repente la pequeña y el cepillo se detuvo a la mitad de su trabajo.
-¿Qué dijiste?
-Qué si eres mi papi de vedad. Me llamaste y dijiste hija en vez de mi nombre.- Félix no sabía qué decir, esperaba que Bridgette le explicara todo pero había cometido un revés y de seguro le debía parecer extraño que el fuera el padre de sus hermanos y no le dijesen de forma directa la verdad.
-Yo… sí. Lo soy.- la pequeña le miró haciendo la cabeza hacia atrás.
-¿Por qué tú y mamá se enojan? ¿No venías a veme poque no me queres?
-No, no es eso.
-¿Entonces?- Félix no sabía qué decirle. De repente se sentía tan culpable ante los ojos de esa pequeña que no tenía idea de qué decirle.
-E-Es que tu mamá y yo nos peleamos hace mucho y por eso ya no queríamos vernos. No sabía de ti y te pido perdón por ello.
-¿De vedad lo sientes?
-Mucho pequeña princess.- dijo llamándola por el apodo que le daba a su madre de joven.- Eres mi hija y te quiero mucho.- Felicia sonrió contenta y se volteó a verle.
-Estoy feliz de tener a mi papi verdadero. Tengo ahora dos papis, el prestado y el vedadero.
-¿Prestado?- preguntó no entendiendo a qué se refería.
-Sí. Papi Luka es mi papi prestado. Así como yo le presto a Tristán a mi mami porque no sabe quién es su mami verdadera.
Ahora lo entendía. Sintió un gran alivio de saber que esa pequeña en verdad era su hija. La abrazó sintiendo que el ahora de fresas del shampoo envolvía el ambiente.
-Yo también estoy feliz de poder estar contigo, mi amor.
-Pero no puedes hacer enojar o llorar a mamá.- le dijo ella y Félix se separó un poco de ella.
-Tu mamá es la que se enoja, yo no tengo nada que ver.- Felicia infló los mofletes y le señaló con su dedito.
-Es en serio. Mami sempre llora mucho en la noche cuando dice que no es cieto. Si papi hace enojar o llorar a mamá me voy a enojar y le diré al hada que te dé un zape.- sus palabras lo tomaron por sorpresa, no por la amenaza a un golpe sino el saber que Bridgette lloraba. ¿Felicia la veía todo el tiempo llorar? La duda le invadió. ¿Por qué lloraba? ¿Era por él? ¿Por lo que le hizo de separarla de los niños? Por supuesto que la odió pero… espera, ¿la odió? ¿Ya no la odiaba? De repente la puerta se abrió y los hermanos entraron usando máscaras de Ladybug y Chat Noir.
-Papá, ¿es que todavía no terminas?- preguntó Alexander usando la máscara de Chat Noir, se parecía bastante a él.
-Ya es hora del cuento.- le dijo Maximilian sonriente y los hermanos pasaron al cuarto.
-¡Shi! ¡Cuento! ¡Cuento!- Félix sonrió de lado y la tomó en brazos para arroparla en su cama.
-¿Cuál quieres escuchar?
-¡Ladybug y Chat Noir conta Farao!- dijo muy contenta acurrucándose en los almohadones. Félix sonrió y se acomodó un poco a su lado para poder comenzar con el cuento, pero esta vez tal y como recordaba y no la historia escrita.
…
Tristán se acomodó en la cama, era demasiado grande para él y eso no le gustaba. Necesitaba algo de compañía. Sacó de su mochila su dragón de peluche pero necesitaba algo más.
-Obachan. ¿Te puedes quedar conmigo hasta que me duerma?- Tomoe sonrió, le había pedido que le llamase así como su primera palabra en japonés.
-Por supuesto. ¿Quieres que te cuente otro cuento?
-¿Sabes una canción?- aquello incomodó a Tomoe.
-No… sé si pueda cantar una canción.
-Tienes una voz bonita. Si es cortita está bien. Pero me gustaría una canción.
Tomoe apretó los labios. No es que no supiera una pero ella nunca había cantado. Sintió a su nieto tomar sus dedos y suspiró resignada. Arropándolo mientras comenzaba a tararear.
Yurikago no uta wo
Kanariya ga utau yo
Nenneko nenneko
Nenneko yo
Yurikago no ue ni
Biwa no mi ga yureru yo
Nenneko nenneko
Nenneko yo
Yurikago no tsuna wo
Kinezumi ga yusuru
Nenneko nenneko
Nenneko yo
Yurikago no yume ni
Kiiroi tsuki ga kakaru yo
Nenneko nenneko
Nenneko yo
El pequeño poco a poco cerró sus ojos y se quedó profundamente dormido, Tomoe pasó su mano por sus suaves cabellos sintiendo su corazón derretirse ante tal ternura.
Al salir su secretario le esperaba.
-Mi señora, la señorita está aquí.
-Quédate aquí de guardia. No dejes que nadie entre a este cuarto.
-Si señora.
Tomoe caminó hacia su estudio, donde Kagami le estaba esperando.
-Hija, ¿a qué debo tu visita a esta hora?
-Me mandaron a avisar que el desfile de modas se va a ejecutar tal y como estaba planeado.
-Me alegro por Gabriel. Supongo que ha superado el desliz provocado por su falta de control en sus empleados. ¿Sabes cómo va el asunto?
-Siguen sin saber quién podría ser la mente maestra tras de esto. Pero podrán superarlo. Te traigo la invitación del evento.
-Gracias. ¿Gustas un té?
-Solo vine de paso. Ya he cenado y tuve un día duro.
-Lo entiendo. Bien, podemos entonces seguir charlando otro día.
-Por supuesto.- dijo Kagami a punto de darse la vuelta pero su madre le detuvo.
-Sabes, hace poco me leyeron la historia de la serpiente blanca. ¿La recuerdas?
-¿De la serpiente que tomo la forma de una mujer para estar con quien amaba?
-Leí otra versión. Muy buena debo decirlo.
-No creo haberla leído.
-Deberías. Trata de una princesa que busca un marido que sea capaz de estar con ella siempre, aun después de la misma muerte, ya que según ella, si estaba muerta él no tendría deseos de vivir. Un hombre se atrevió a casarse con ella, pero la princesa muere y este es llevado a su cripta donde sabe que morirá, cuando entonces ve una serpiente que con el poder de tres hojas puede curar cualquier herida mortal, incluso la muerte. Esta le da al hombre la planta de tres hojas y este pone una de las hojas sobre la boca de la princesa que revive. Sin embargo, la princesa se vuelve fría y mala con su marido, y en un viaje en barco, ella y el capitán lo golpean y echan al mar para que se ahogue. Un hombre de su confianza, es quien lo salva con el poder de la planta y al regresar al castillo primero y contar lo sucedido, el rey les pide que se escondan para cuando llegue la princesa, esta llega y cuenta como su marido cayó del barco y desapareció en las aguas, y cómo el capitán la mantuvo a salvo. Cuando el rey revela el engaño esta suplica por su vida, ¿y sabes qué hizo el rey?
-Supongo que perdonarle la vida porque es su hija.- Tomoe sonrió.
-No. A ella y al capitán los mandó a subir al barco y que este se hundiera con ellos. Porque una persona que es capaz de lastimar a quien le amó por un capricho no merecía estar a su lado. Kagami sintió como si esa amenaza se arrastrara alrededor de ella como una serpiente. Una serpiente blanca que siseaba sus propios pecados muy cerca de ella.
-Interesante. ¿Por qué me cuentas esa versión del cuento?- Tomoe sonrió.
-Por nada en específico. Me pareció interesante compartir el dato contigo. ¿Te gustaría que comiésemos juntas mañana?
-Yo te aviso la hora. Ya es tarde. Descansa, madre.
-Igualmente hija.
Kagami apresuró su paso para marcharse de allí, sintiendo de verdad que tenía encima de ella una serpiente que se enredaba desde su pecho a su cuello. Siseando muy cerca de su oído.
« ¿No tiraste a la deriva a tu esposo e hijo por un capitán? Mereces hundirte también…»
Lanzó un aspaviento al aire con horror y pasó su mano por su cuello, donde estaba segura la sensación escamosa aun perduraba. Apretó el volante y salió de la propiedad, sin notar la mirada de la serpiente sobre la mansión. Viperion la miró con ojos entrecerrados, y luego este bajó al balcón donde su hijo seguía dormido y después miró en dirección hacia donde el auto salía de la propiedad.
-Al menos puedo confiar en que su madre no la dejará acercarse.
Tras darle una última mirada a su hijo que abrazaba a su peluche y a Longg que estaba sobre la cabecera de la cama dándole una mirada significativa, partió de allí hacia su siguiente destino.
…
Ladybug miraba con atención la habitación de Félix. Las grandes ventanas le hacían más fácil ver con su yoyo y su pequeña yacía dormida profundamente en medio de la gran cama mientras Félix se encontraba en el baño. Pasó a otro edificio donde vio a sus hijos aun despiertos charlando sobre algo, suspiró deseando saber qué estarían hablando, ¿tal vez un video juego?¿Sobre planes de vacaciones? Era lo más probable al estar ambos viendo una tableta. Quería estar con ellos o acostada con su pequeña, eran tan adorables…
-Bu.
-¡AAAAH!- gritó y se dio la vuelta para ver a Chat Noir sonreírle burlón.
-Mira nada más. Un bichito espía. ¿Qué haces aquí?- preguntó cruzándose de brazos.
-Soy una madre preocupada que vino a ver cómo la están llevando sus hijos.
-¿Y desde cuándo estás aquí?
-Desde tu bochornoso incidente con el baño.- sonrió de lado y Chat Noir se sonrojó avergonzado.
-Ya, de haberme dado la nota en la mano.- dijo con una sonrisa tensa y una vena que sobresalía de la cabeza.
-Ella lo hubiese visto antes. Esperaba que sacaras sus cosas desde antes y no hasta el último segundo.- Chat rechinó los dientes imposibilitado en responder.
-Ya, cambiando de tema. Felicia es una niña muy avispada. ¿Sabes que me preguntó si soy su papá?- Ladybug le miró con ojos entrecerrados.
-Oh, no te atreviste.- este sonrió ampliamente.
-Es curioso como llama a Luka. Dice que Luka es su padre prestado. O sea que sabe que no es su padre.
-Claro que sí lo es. Él estuvo con ella todo este tiempo.
-Ya, pero sabes que eso me correspondía a mí.
-¿De verdad?- le preguntó.- Porque me prohibiste ver a mis hijos. Y si bien recuerdo apareciste con Kagami en portadas de revistas semanas después de que nos separáramos, así que mientras tú estabas saliendo yo estaba vomitando en el inodoro y Luka sostenía mi cabello y le cantaba nanas a mi hija.
-Sabes bien por qué no te dejé verlos. Y estaba en mi derecho de estar molesto contigo. Además, lo de Kagami no fue así, ella estaba igual de destrozada que yo y nos apoyamos mutuamente… Pero ¿por qué te estoy dando explicaciones?
-¿Y por qué tú me pides explicaciones? Contigo es imposible razonar.
-Disculpa que ya no tenga la misma confianza ciega de antes.
-Tienes razón. Es imposible confiar el uno en el otro cuando te dan la patada.- espetó con rabia y los dos se sostuvieron la mirada y luego la desviaron al mismo tiempo.
-Nuestra convivencia es estrictamente por los niños.
-No tengo problema con eso, siempre y cuando respetes también el contrato.
-Eso bien podemos hacerlo esta semana.- le dijo encarándola y ella hizo lo mismo.
-Me parece perfecto.- sus rostros estaban a centímetros del otro. Tan cerca que parecía que en cualquier momento sus labios se tocarían, pero una mano se interpuso entre ambos.
-Creo que necesitan relajarse un poco.
-Viperion.
-Genial, la serpiente también está aquí.- La serpiente sonrió y pasó su brazo alrededor de la cadera de Ladybug para pegarla a él, cosa que al principio la desconcertó.
-¿Este gato te está haciendo pasar un mal rato?
-No más del necesario.- rumió Chat entre dientes sintiendo la imperiosa necesidad de apartar la mano de Viperion de ella.
-Parece que una serpiente se arrastra dónde puede.
-Oh, y un gato callejero busca pelea.
-Al menos los gatos no somos viles seres vivos.
-Es cierto, aunque cada vez que hablan escupen una asquerosa bola de pelo.
Las chicas saltaban entre ellos pero Ladybug rodó los ojos cansada.
-Si quieren medirse con gusto les presto una regla. Yo me voy. Nada más quería ver que mi hija estuviera bien y más te vale que siga así para cuando la lleves mañana a con mis tíos.- señaló al felino que sonrió amplio.
-No te preocupes. Llegará con todos sus cabellos intactos y una enorme sonrisa.- sin decir nada más ella se adelantó y se fue, dejando a ese par solo. Quizás una mala idea, ya que ambos quedaron uno frente al otro teniendo cuentas pendientes.
-¿Qué le ocurre al gato? Parece algo ofuscado. Creo haber olvidado mi atomizador.
-Jaja, muy gracioso serpiente asquerosa, siseas demasiado.
-Al menos no soy un gato sin corazón.
-¿Corazón? Mira quién habla.- dijo deseoso de afilar sus garras en él.
-Oh… es cierto. Tienes tan buen corazón que prohibiste a Bridgette ver a sus hijos, y tú te fuiste a "consolar" a mi ex. Supongo que sí tienes uno, uno muy pequeño.
-Al menos yo no soy un roba esposas y mucho menos un ladrón.- sacó su bastón listo para usarlo.- ¿O es que niegas que le quitaste la custodia a Kagami de forma vil? Yo me protegí antes de que ella me hiciese lo mismo.- Viperion sacó su lira y lo miró con ojos entrecerrados borrando su sonrisa.
-¿Es eso lo que te dijo? Un momento… entonces fue por eso que le quitaste la custodia. Kagami también te la jugó.
-No tires culpas a otros de tus propios pecados.- los dos atacaron al mismo tiempo, ambas armas chocaron y se quedaron allí sin ceder al otro, pero Luka sonrió y Chat comenzó a sentir una diferencia de fuerza.
-Sabes algo, eres fácilmente manipulable por aquellos que te importan.- lo empujó y antes de siquiera poder hacer algo, Viperion le dio una patada que lo mandó contra la chimenea del techo.- Pero siempre ha sido así. Desde tu juventud con tu padre dejabas que otros decidieran tu vida.- Chat Noir le atacó en un impulso de rabia pero Viperion se quitaba con facilidad sus ataques. Luka sí había seguido entrenando estos años, no sólo por la imagen de rockero, sino esperando este momento.
-¡Cállate bastardo!
-¿Molesto porque te digan tus verdades? Uf, parece que el gato ya no es tan ágil como antes.- esquivó un golpe que pasó cerca de él y le respondió esta vez estrellando su puño en su nariz.- Yo no seré quien te abra los ojos. Si quieres reclamar algo, ten las pruebas que refuten cada una de tus palabras porque están vacías.- se dio media vuelta y le dedicó una última sonrisa burlona antes de irse. Chat Noir gritó y golpeó con su puño el techo. Se sentía humillado y quería hacer tragar a Viperion cada una de sus palabras.
Regresó al baño y se destransformó. La sangre que cayó por su nariz no era nada comparado con lo que sentía en esos momentos. Rabia, incredulidad, y por supuesto una sed de justicia que demandaba hacerle tragar sus palabras. Plagg miró a su portador y este de inmediato anotó unas cosas en la agenda de su teléfono.
-¿Qué haces? ¿Anotas nuevas formas de torturas?
-Algo así. No tengo idea de qué juego está jugando Viperion pero voy a hacer que se arrepienta de por vida.
-Oh, vamos. Ya recibiste una buena paliza, ¿qué más quieres?
-Rehago mi horario.- dijo mostrando los nuevos planes que tenía.
-Oh… ahora te vas a ejercitar en serio. ¿Y qué es eso de cita con abogado?
-Mi abogado y el de Kagami comparten oficina. Voy a hablar con él y preguntar sobre el sucio contrato que esa serpiente hizo para quitarle la custodia.
-Mmmm, creo que haces bien.- dijo mirando con atención el horario.- Pero ¿no deberías hacer un hueco para tus hijos? Es decir, haces todo esto para que ellos estén felices.
-Rayos…- dijo volviendo a reorganizar su horario.- Voy a hacer tragar a Luka el contrato que hizo firmar a Kagami llegado el momento, y ahí no podrá seguir con el acto.
-¿Y has pensado qué pasaría si no es un acto?
-No seas ridículo.
-Chico, he vivido más vidas que las de un gato promedio. Créeme cuando te digo que es mejor que te prepares para todo tipo de situaciones.- Félix rodó los ojos pero tampoco fue una negativa. Regresó a la cama donde Felicia seguía con su tranquilo sueño. La pequeña al sentirle se movió acurrucándose a su lado, él acarició su cabello y suspiró sintiéndose un poco mejor después de aquel desastroso encuentro. Tardando en conciliar el sueño tras las palabras de Plagg… Y si…
…
El lápiz se movió sobre las blancas hojas de papel entre líneas que iban tomando forma, había llegado temprano a la empresa para trabajar sin demora, sus tíos le avisaron que Felicia llegó sana y salva a su hogar y eso le quitaba un peso de encima. Al ver alrededor, vio que no le tomó a Félix un día comenzar con la remodelación. El papel tapiz fue retirado dejando el color original de las paredes con restos de pegamento y que pronto serían cubiertas con un nuevo y más decente tapiz. Los muebles habían desaparecido, dejado un escritorio, una silla y una mesa de dibujo que comenzó a estrenar. Tenía la cabeza llena de ideas más algo le comenzó a preocupar desde que llegó. Nadie había pisado el estudio ni había hablado con ella.
Movió el lápiz entre sus dedos y luego lo dejó a un lado. Necesitaba de gente que le ayudara a mover los rollos de tela hacia otra parte y también comenzar a revisar los bocetos a presentar.
-Disculpa.- habló con una mujer que pasó frente al taller.- ¿Podrías ayudarme con…?
-Lo siento, estoy ocupada.- la mujer se fue sin dedicarle una segunda mirada.
¿Qué fue eso?
Salió y fue al taller más cercano, donde algunos estaban trabajando con los diseños que no fueron robados para el desfile.
-Disculpen, necesito a alguien que me ayude a retirar unos rollos del taller.
-Puede llamar a alguien de mantenimiento.- respondió cortante un diseñador, el mismo chico que ayer se presentó.- Nosotros estamos ocupados.
-Sí, ya lo veo. ¿Tiene el número de mantenimiento?
-Puede preguntar a recepción, no somos la guía telefónica.- la forma cortante con la que le respondió una chica le hizo crispar de los nervios, pero se controló lo suficiente para aparentar calma.
-Gracias.
Se alejó y vio a unos diseñadores que al verla comenzaron a alejarse de ella.
-Disculpen…- nada, simplemente desaparecieron de su vista, no sin antes notar sus miradas llenas de desdén.- Definitivamente algo pasa.- Tikki que estaba oculta en su bolso también lo notó.
-Algo raro pasa aquí. Deberías reportarlo con Félix.- Bridgette frunció el ceño y regresó a su taller, donde encontró a un par de chicas que estaban viendo sus bocetos.
-Mira nada más, qué horror.
-¿Y esta es nuestra diseñadora en jefe?- las dos se rieron.
-Estos vestidos parecen para gente de su calaña.
-Completas zorras.
-¿Terminaron?- las dos se giraron y vieron a Bridgette que ahora entendía el porqué del actuar de todos.- Aquí se viene a trabajar señoritas, y si nadie aquí va a trabajar les sugiero que se marchen, las puertas son lo suficientemente anchas para ustedes.- las dos se marcharon maldiciéndola a lo bajo y Bridgette cerró la puerta con fuerza.
-No me puedo creer lo que está pasando.- se quejó Tikki indignada ante las palabras de esas chicas.
-Ni yo. Pero ya me temía que esto pudiera pasar, a pesar de que Félix dijo que lo controlaría no tomó ni un día para que todos ahora sepan sobre nuestro pasado.
-¿Y qué harás ahora?
-Lo que siempre hago, Tikki.- dijo tronando sus dedos al estirarlos juntos y yendo a donde los rollos, alzando uno sobre su hombro como si no pesara nada.- Dar lo mejor de mí en cada cosa que hago.
…
Félix necesitaba caminar, sus músculos dolían por el ejercicio intenso que hizo esa mañana. Incluso sus hijos se impresionaron al verlo ejercitarse en barra, y aun después de una buena ducha de agua caliente los músculos que no había trabajado en mucho tiempo le recriminaban ahora.
Al abrirse la puerta del ascensor vio a su padre en el interior.
-Padre, ¿a dónde vas?
-Voy a revisar cómo van los avances de los diseños próximos a revelar. ¿Qué hay de ti?
-Lo mismo, quiero verificar que todo está bien y que ya estén avanzando en los diseños. Eso y necesito un café.
-¿Tu secretaria no puede conseguirte uno?
-Necesito algo extra fuerte, y los de diseño siempre cuentan con café concentrado.- al bajar al piso avanzaron hacia donde estaba la cafetería, cuando escucharon las voces de los diseñadores.
-¿Quién se ha creído esa perra para venir a darnos ordenes?
-Vergüenza le debería de dar de pisar siquiera la compañía.
-Escuché que vino rogándole trabajo al señor Agreste, al parecer la vida no ha sido tan dulce después del divorcio.
-Se nota, escuché que era esbelta y ahora es toda una cerda.
-Yo no pienso trabajar con alguien así. Ni siquiera para moverle un mísero rollo o darle hilo.
-Ni yo. Le dije que me encargaría de mi trabajo ya establecido por el señor Agreste, no lo que una cualquiera como ella me dijera.
-¿Creen que el señor Agreste esté obligado a tenerla aquí?
-Debe de estar desesperado. Pero cuando vea su trabajo seguro que se lo piensa dos veces.
-Capaz y el señor Agreste hasta se alegra de cómo tratamos a esa zorra traicionera de su ex.- todos se rieron, pero las risas no les duraron demasiado cuando desde el umbral de la puerta a dos figuras que les miraban con ojos gélidos mientras las sombras cubrían parte de su perfil. Una chica dejó caer su vaso de café mientras que otro que fumaba dejó que la ceniza de su cigarro cayera sobre el café derramado.
-¿Quién es la zorra? ¿La perra? ¿O la cerda de la que hablan?- preguntó Félix sintiendo como cada vello de su cuerpo se erizaba mientras entraba al recinto. Los que estaban cerca del lugar tampoco pudieron huir, ya que fueron atrapados por los ojos del presidente que los paralizó en el acto y sonrió perverso.
-Por favor… no corran.- habían abierto las puertas del infierno y lo iban a pagar con su alma.
…
Luka caminaba por las calles de Paris con los niños de la mano. Iba con gorra y gafas de sol, pero quienes le reconocían le saludaban y pedían una foto o un autógrafo. Luka era muy celoso de su intimidad, así que agradeció que algunos no se arremolinaran alrededor de él para preguntarle sobre su próximo concierto. Llegó al Sena y vio a su madre que estaba moviendo algunas cosas en el Liberty.
-Parece que cada vez que vengo hay más cosas en este barco.
-¡Miren nada más! Un capitán del rock que viene a invadir mi barco con dos pequeños trúhanes.
-Hola a ti también, mamá.
-¡Abuelita!- Tristán y Felicia corrieron y abrazaron a la mujer que se hincó para recibirlos.
-Hola pequeños pillos. ¿Qué trastadas han hecho y que no me han avisado?
-Abu, conocí a mi otra abuelita.
-Y yo conocí a mi papi de vedad.
-Anda, ya veo. ¿Y fueron buenos con ustedes o tendré que pasarlos por la tabla?- los dos niños se rieron ante sus cosquillas y luego los dejó a que exploraran el barco a su antojo.- ¿Cómo estás hijo?
-Bien, en lo que cabe.
-Me imagino. Justo saqué algo para beber. ¿Gustas?
-Cualquier cosa está bien para mí. ¿Es ron?
-Y quisiera. Es zumo de naranja bien frío, se me terminó el ron ayer.- los dos se sentaron en la orilla del Liberty y Anarka le miró preocupada.- ¿Has visto a esa mujer?- le pregunto y este asintió.
-De lejos. No hemos tenido un encuentro directo todavía.
-¿De verdad dejaste que viera a esa otra mujer?
-Tomoe Tsurugi no tuvo nada que ver con lo que Kagami me hizo. Hablé con ella, y vaya que me lleve una sorpresa. Kagami hizo creer a todos sus allegados que yo la engañé de firmar un contrato sobre la custodia completa cuando fue al revés.- su mirada fue al cielo y sus dedos se movieron un poco inquietos. Anarka conocía a la perfección a su hijo.
-¿Quieres sacar lo que sientes? Vamos.
Luka sonrió y su madre no tardó en darle una guitarra acústica. Comenzó a tocar una melodía triste captando la atención de los niños que lo miraban sorprendidos, así como siempre hacían cuando tocaba su guitarra, pero la canción cambió a algo más duro y enérgico. Su pie golpeó el suelo haciendo ritmo y Anarka se sintió orgullosa de la ferocidad que su hijo sentía. Tenía que sacarlo todo, y así lo hizo, cuando terminó los niños aplaudieron y Tristán se colgó de su pierna pidiéndole que le enseñara a tocar los acordes de esa canción. ¿Había algún niño de cuatro años que supiera lo que era siquiera un acorde? Sólo ese pequeñín, digno Couffaine. Lo alzó orgulloso, sabiendo que no importara lo que pasara ellos se tenían el uno al otro sin importar las mentiras cimentadas por su ex. Pero el sonido de unos tacones lo hizo voltear para ver cara a cara a quien alguna vez llegó a amar.
-Veo que no me equivoqué en venir.
-Kagami.
-¿Qué mierda quieres aquí?- preguntó Anarka furiosa.- Fuera de mi barco, que aquí no eres bienvenida.
-Vine a hablar con Luka. Y no me voy a ir hasta que lo haya hecho.- Tristán miró curioso a Kagami. Los enormes ojos color chocolate captaron la atención de la mujer pero Luka bajó a su hijo y puso su mano en el hombro de su madre.
-¿Puedes bajar a con los niños? Intentaré no tardar.- Anarka aun furiosa lanzó un bufido y tomó las manos de los niños. Pero esta vez, la curiosidad de Tristán hacia esa mujer era mayor que la habitual curiosidad felina de su amiga. Algo en esa mujer le llamaba y no tenía idea de qué era, pero pensó en su abuela Tomoe y se dijo que esa mujer y su obachan se parecían mucho.
…
Félix llegó al taller de Bridgette. Ya pasaba de mediodía y quería saber si estaba bien. Aun no podía creer semejante estupidez entre sus empleados, pero ya haría rodar cabezas después, entre su padre y él se habían encargado de dejarles claro su descontento haciendo a más de uno llorar. Lo primordial era saber cómo estaba. Abrió la puerta y esperó encontrar un desastre descomunal en el interior.
-Bridgette, los diseñadores han…
Se equivocó. Los rollos de tela habían desaparecido y había otros nuevos. También los maniquíes estaban acomodados de forma que no estorbaran y fuese fácil trabajar con ellos. Y Bridgette le miró tras la máquina de coser que tenía sobre la mesa.
-¿Pasa algo?- Félix trató de encontrar las palabras y reaccionó al recordar el por qué estaba allí.
-Quería saber cómo estabas. Supe lo que pasó. No entiendo cómo es que alguien le fue a dar por decir lo que pasó entre nosotros pero te prometo que esto no se quedará así.
-Era demasiado bueno para ser cierto. Esa piedra siempre va a estar entre nosotros Félix, y es algo que no puedes evitar.
-Ya, pero esperaba que… yo… ¿quién te ayudó a arreglar este lugar?
-Lo hice yo sola.
-¿Tú?
-Necesitaba comenzar urgentemente y arreglé todo. Me deshice de los rollos que no servían, traje una máquina de coser y material mientras fui a archivo. Y por cierto…- encaró al Agreste que aún no salía de su asombro de todo lo que ella había hecho sin ayuda.- ¿Dónde están mis otras carpetas? La colección verano-invierno y primavera-verano de antes de ser despedida.
-Ah… ¿perdona?
-No están, Félix. Mis carpetas no están y nadie más las tiene.
-Debieron haberlos traspapelado. Ya revisaré qué pasó pero… ¿estas segura que puedes con todo?
-Bueno…- con expresión pensativa tomó distancia hasta darle la espalda, el bamboleo de sus caderas en esa falda larga le hicieron sentir calor, y después ella se giró sobre los talones de sus zapatillas poniendo sus manos en sus caderas.- No quiero que nadie me moleste.
-Dalo por hecho.
Al salir vio a la distancia a los diseñadores que estaban asomados en sus talleres. La mirada que les dedicó casi los hizo orinarse en sus pantalones.
-Al que vea cerca de este taller o desobedezca alguna orden será despedido de inmediato de la empresa y olvídese de siquiera una maldita recomendación de nuestra parte.- todos asintieron seguros de haber escuchado una cacofonía en su voz y Gabriel sonrió orgulloso a la distancia. Él también pondría de su parte para vigilar y ayudar a su ex nuera, aunque algo le decía que todo mejoraría de ahora en adelante.
…
El ambiente del barco se tornó tan pesado que cualquiera se preguntaría si hubo algún cambio en la gravedad del planeta, pero el disgusto y resentimiento por cada uno chocaban como titanes en ese momento.
Kagami no quería permanecer por mucho tiempo, así que fue directa.
-Quiero que te marches de Paris y te lleves al niño.
-Tan directa como siempre. ¿Y no quieres llamarlo hijo? Ah, claro. Nunca te preocupaste por él, ¿qué más puedo pedir?
-No hagas esto, Luka. Las cosas son como son y no se pueden cambiar.
-Tienes razón. Pero no nos vamos a ir a ningún lado sólo porque su majestad así lo ordena.
-¿Quieres que haya otro escándalo?
-No estaría mal. Ayudaría mucho a mi carrera.- Kagami comenzaba a impacientarse, su pie golpeó el suelo como si estuviese aguardando algo.
-No has cambiado nada. Sigues siendo el mismo de siempre, o incluso peor.
-Pensé que eso fue lo que te conquistó.
-Bien sabes que no. Sólo fuiste una distracción, una patética excusa para acercarme a más a mi objetivo siendo que tú eras tan amigo de Bridgette.
-Y ese objetivo era Félix Agreste.- sonrió con amargura mirándola a los ojos.- Sabes, Kagami. Siempre pensé que eras una mujer centrada, alguien madura e increíblemente autosuficiente. Pero me equivoqué. Porque eres igual a esas mujeres que iban tras Félix y que criticabas tanto, desesperadas y ridículas.
Sus palabras la enfurecieron. De haber tenido su espada le hubiese herido pero en vez de eso le abofeteó con todas sus fuerzas, más Luka nunca volteó su rostro, ya lo esperaba.
-Eres un maldito.
-Todos estamos malditos por algo. Pero a diferencia tuya no miento para conseguir lo que quiero.- se alzó sobre ella, en su casi uno noventa y le sonrió tal cual serpiente.- Y no tengo culpa alguna en mi consciencia.
Kagami apretó los dientes pero alzó su barbilla para mirarle a los ojos.
-Yo tampoco tengo culpa alguna en mi consciencia.- pero Luka se rio entre dientes.
-Mentirosa.
«Mentirosa»
Susurró esa voz en su cabeza.
-Puedes engañarte, pero a diferencia de Félix yo si te conozco bien. Cada pensamiento, cada miedo, lo conozco todo sobre ti. Y hace mucho que veo a través de tu rota máscara.- ella gruñó a lo bajo, sintiendo sus palabras acariciarle cual serpiente, así como su madre hizo la otra vez. Y soltó sus palabras con el mayor ácido posible.
-Si de verdad me conocieras, bien habrías sabido que nunca te amé.- dicho aquello se dio la vuelta y se marchó.
Luka suspiró a lo bajo y pasó su mano por su cabello. Aunque no lo pareciera le dolieron sus palabras. Pero la vio trastabillar por un momento y notó en sus ojos un leve atisbo de dolor, era triste verla así… tan patética.
-Papi.- Tristán se asomó tras ver que ya no había nadie y corrió a sus piernas.
-¿Qué pasó, campeón?
-¿Quién era esa señora?
-Era… una vieja conocida.
-Se veía enojada.
-Eso no lo dudes.
-Y muy triste. ¿Le hiciste algo?- Luka se sorprendió por sus palabras, se agachó y puso su mano en su cabeza. Su hijo era tan empático como él, sabiendo leer muy bien a las personas.
-A veces la gente se hace cosas malas a sí mismas, y no admiten sus errores. Y eso las pone tristes.
-¿Cómo el papi de Felicia?
-¿Cómo?
-El señor rubio. Felicia me dijo que él es su papi verdadero, pero parece estar triste cuando ve a mami Bridgette.
Tristeza. Quisiese o no eso mismo pensaba él.
-¿Quieres un helado? Me apuesto a que tu abuela tiene un bote de helado en el refrigerador.
-¡Siiiii!- exclamó el pequeño que iba a bajar con su padre a por una bola de helado cuando una presencia les detuvo en seco.
-Mira nada más.- dijo la mujer que subió a cubierta con un elegante y amplio sombrero de ala negro, pantalón de vestir, tacones, y una blusa de manga tres cuartos color púrpura con blanco.- ¿Quién es ese pequeño tan adorable?
-¡TÍA JULE!- el pequeño corrió a con ella y Luka sonrió a su hermana que tenía su cabello bajo el sombrero.
-¿De qué me perdí?- preguntó a su hermano.
-Justo llegas a la hora del helado. Y Felicia está abajo.
-¿Felicia? ¿La trajiste de Lyon? ¿Y cómo está Bridgette?
-Ya te cuento…
-Muy bien. Oh, por cierto, conocí a una amiga y se va a quedar conmigo.- dijo señalando a la chica que subía al barco, con unos jeans, camiseta amarilla y con una sonrisa y un espíritu libre que se reflejaba en sus ojos.
-Hola, mucho gusto, me llamo Jessica, Jess para abreviar. Vaya que este lugar es genial.
-Luka, soy su hermano. Y este es mi hijo Tristán.
-Sé quién eres. Me encanta Jagged Stone, creo que eres el mejor guitarrista que ha tenido hasta ahora, claro, a excepción cuando estuvo con el grupo de Duo Croco.- Luka rio a lo bajo, ese el nombre que tenía la banda de su madre con Jagged.
-Me siento honrado entonces.
-Hola, es un gusto conocerte.- saludó a Tristán que se había ocultado tras su padre y este la miro con grandes ojos, un poco tímido.
-Hola.
-Vamos abajo, la capitana podría subir con espada en mano si tardamos.
-Te va encantar este lugar. Y Luka, Jess también se dedica a la música. Es quien se hace cargo de la música en las pasarelas.
-Bah, pero lo mío no se compara a lo que hace una estrella de rock.
-No creo eso.- dijo Luka.- He visto las pasarelas, la música siempre va acorde a lo que visten las modelos y lo que representan. Me gusta mucho.
-Gracias. Hago lo que puedo.- bajaron a cubierta donde Anarka recibió a su hija con los brazos abiertos y la nueva visitante quedaba encantada con el barco entero, siendo Luka quien le mostró este y que no saliera corriendo ante el desastre de su madre.
…
El Trocadero era el lugar ideal para reunirse y que mejor lugar para los hermanos Agreste para seguir con su investigación y plan de reunir a sus padres.
-Briana ya tardó demasiado…- se quejó Alexander recostado en una banca y Maximilian miraba su teléfono.
-No te quejes, que al menos nos ha dejado acompañarla a donde dijo haría su interrogatorio.
-Espero que la persona que dice conocer a nuestros padres nos dé algo de información útil. Nos estamos quedando atrás y de verdad necesitamos hacer avances.
-Sí, tienes razón. Aun si el abuelo revela la verdad y resulte todo en una especie de trampa, mamá seguiría muy resentida con papá.
-No la culpo, sabes. Está en toooodo su derecho.- Maximilian miró a su hermano y le dio un puntapié en su pierna que colgaba.
-Deberías hacer las paces con papá.- Alexander se apoyó en sus codos.
-¿Estás de broma?
-Está haciendo bien las cosas. Y ya te pidió perdón por la bofetada.- Alexander torció la boca y volvió a recostarse cruzándose de brazos.
-No es lo único que debe disculparse. Papá se ha olvidado de muchas cosas y detesto que ahora intente hacer como si fuésemos la familia feliz.
-Intento entender a papá. Sí, es cierto que falló como padre y quizás como esposo, pero ¿no crees que en lugar de molestarse con él por sus faltas hay que ayudarlo a entendernos? Papá siempre está solo o en compañía de esa mujer. ¿No crees que papá necesita a alguien más que esté cerca de él además de la señorita Tsurugi y que le muestre no vivir en amargura?- Alexander sabía que su hermano era el más maduro de dos, a pesar de ser algo introvertido, tenía razón la mayoría del tiempo. Se mordió el labio pensando en las veces que su padre intentó acercarse a él pero siempre le rehuía. Tal vez ya vaya siendo hora de alzar una bandera blanca.
-Creo que…
-¡Ya vine!- apareció Briana saltando tras la banca y dejándose caer sobre Alexander que quedó con el alma saliendo de su boca.- Creo que caí en blandito. Oh, Alex, no te vi.
-¡Briana levántate!- gritó Maximilian preocupado por su hermano.
-Lo siento, lo siento.
-Alex, Alex, ¿me oyes?
-S-Siento que una vaca me ha aplastado…
-¿Qué dijiste gusano?
-Dije que pesas como una…
-O paran o juro que voy a recitarles cada una de las leyes constitutivas que nos hicieron aprendernos en Civismo.- los dos se quedaron callados ante la amenaza de Maximilian, la idea de escuchar sobre lecciones escolares en vacaciones era una agonía para ellos.- Bien, vamos a lo importante.
-Vamos, tenemos que ir a con la persona que nos va a poder ayudar a resolver muchas dudas.
Los chicos le siguieron obedientes hasta llegar cerca del Barrio Latino, para su sorpresa vieron unas caras familiares.
-¡Alain! ¡Lys!- gritó Alexander y los hermanos les miraron. Alain y Lys Le Blanc eran mellizos casi idénticos. De cabellos rizados color miel y ojos azul oscuro los destacaba entre muchos, sin embargo, Alain siendo el mayor tenía una mirada más seria y quien no lo conociese diría que era alguien frío, y su hermana Lys, de largo cabello, era una persona amable y tímida.
-Hey, ¿qué hacen por aquí?- preguntó Alain.
-Vinimos a ver a Alix Kubdel. Supe que tenía un taller por aquí.- respondió Briana.
-Sí, acabamos de estar allí.- respondió Lys y su hermano explicó.
-Da un curso de dibujo y pintura con Nathaniel Kurtzberg, acaban de terminar su clase.
-¿Creen que ya se fue?- preguntó Maximilian y ambos negaron.
-No, tiene otra clase en un rato más. Vengan, nosotros les llevamos.- caminaron a lado de los mellizos hasta llegar a un edificio con la entrada llena de un artístico grafiti de colores. Al entrar vieron a una mujer de espaldas guardando los botes de aerosol.
-Disculpe.- habló Lys tímida y la mujer se volvió mostrando a Alix que sonrió cortes.
-Hola, chicos. ¿Olvidaron algo?
-En realidad les pedimos a nuestros amigos que nos trajeran a conocerla.- dijo Briana y Alix le miró de reojo.
-Un momento… yo les conozco.
-Usted conoció a nuestros padres.- dijo Maximilian y Alix lanzó una exclamación llena de emoción.
-Por supuesto. Ustedes dos son los mini Agreste. Y tú eres la hija de Aly y Allan, te pareces a tu madre un montón.
-Gracias, queríamos hacerle algunas preguntas.- dijo Briana captando la atención de Alix que se apoyó en su mesa de trabajo.
-¿Qué clase de preguntas? ¿Serían oficiales?- bromeó un poco y luego los hermanos preguntaron a la vez serios.
-/Queremos que nos hable de nuestros padres, por favor/- Alix no esperaba aquello, y se rascó tras la cabeza un tanto pensativa.
-Caray… al parecer vamos con todo. Pero ya que vinieron a verme hasta aquí tengo tiempo antes de que comience la próxima clase. Vengan, vamos a por un zumo mientras les cuento lo que quieran, yo invito a todos.- Alexander y Maximilian sonrieron emocionados y Briana alzó su mano hacia Alix pero sin tocarla.
-También me gustaría preguntarle por alguien en particular. Se llama Lila Rossi.- Alix abrió los ojos como platos y luego arrugó la nariz en desagrado.
-Bien… parece ser que hablaremos de cosas interesantes. Va a ser una hora muy larga…- musitó extrañando a todos por su reacción pero igual le siguieron listos para escuchar lo que tenía que decir.
…
Bridgette estaba cansada, había adelantado y enviado bocetos a la espera de la aprobación de Gabriel. Se basó mucho en el tema que este buscaba de acuerdo a los bocetos de los otros modelos. Nadie se había acercado o pisado su oficina desde entonces, sea cual fuese la amenaza de Félix dio resultados más que favorecedores.
-¿Puedo pasar?- preguntó Félix al estar en el umbral de la puerta.
-Puedes. ¿Qué necesitas?- pregunto mientras buscaba hacer una falda a uno de los maniquíes.
-Vine a decirte que mi padre ha aprobado cada uno de los diseños. Está impresionado por tu trabajo.
-Algunos de esos los saqué de mi libreta de diseños. Otros son por la inspiración del momento.- Félix asintió.
-Aun guardas mucho talento…
-Gracias.- este la miró agacharse para acomodar las agujas y luego suspiró a lo bajo.
-¿Ya has comido? Ya pasan de las dos.
-¿En serio? No me di cuenta de la hora.- por supuesto, no había ningún reloj que le recordara a qué hora comer. Tikki estaba en el escritorio con un macarrón entre sus manos.
-Te lo dije hace una hora.- la pequeña kwami voló hacia Félix.- ¿Podrías llevarla a comer? Desayunó ligero y se le olvidó traerse un almuerzo decente.- Félix miró en dirección a Bridgette que se levantó y miró a la kwami con un mohín.
-No tenía mucha hambre, y un sándwich es más que decente.
-Haz estado trabajando por cinco personas. Necesitas recargar energía.
-Tikki tiene razón. Ven, conozco un restaurante por la zona.- Bridgette torció la boca. No quería irse aún pero conociendo a Félix este insistiría hasta que dejara el hilo y aguja.- Tal vez la idea no te guste pero míralo de esta forma. Si nos ven saliendo a comer juntos verán que nos llevamos bien y quienes sigan hablando mal podré despedirlos por su estupidez.- por primera vez ella soltó una leve risa.
-Vale. ¿Qué lugar tienes en mente?
-¿Comida china?
-Vi un lugar de comida mexicana de camino.
-Ah, sí. Es nuevo. No he ido allí pero veo a muchos comprar de ese lugar.- Bridgette cerró con llave su estudio y caminaron hacia los ascensores ante la mirada llena de incredulidad de los empleados que no sabían cómo reaccionar ante la pareja, mientras otros más inteligentes se devanaban los sesos pensando en cómo arreglar su enorme metedura de pata.
Salieron del lugar y caminaron en silencio hacia el restaurante. Félix revisaba su celular revisando la calificación del sitio.
-Parece ser que se está volviendo popular, no tiene muchas calificaciones pero es normal ya que apenas lleva un par de meses.
-Entiendo. ¿Qué clase de menú tendrán?
-No hay muchas fotos, pero parece todo tener buena pinta.- le mostró las fotos en su celular y desde su ángulo observó sus rasgos con detenimiento. Se recordó que aquello era una simple comida entre colegas, no quería volver a verla como la traicionera ex esposa, tenía que separar aquello o podría perjudicarle a futuro a él y a sus hijos.- Creo que voy a pedir esto. ¿Qué son los tacos al pastor?- preguntó cuándo entonces notó que Bridgette se detenía de repente y miraba hacia atrás.- ¿Qué pasa?- ella señaló hacia una joven que había pasado de ellos pero Bridgette se veía pálida.
-Ese vestido….- dijo señalando el vestido negro con mangas largas de rayas moradas, capucha morada con orejas de gato, y cinturón con cascabel.
-Es lindo. ¿Qué tiene ese vestido?
-Ese vestido… ¡es mío! Reconozco la mano de obra de la compañía Gabriel pero este no lleva su firma. Y es un vestido que estaba en las carpetas que dejé aquí y que ahora ya no encuentro.
-¿Qué?- respondió con tanta sorpresa como ella y estaba seguro que ese vestido no era de su compañía, recordaría algo así entre las colecciones y más por el diseño felino. También, así como Bridgette, sabía distinguir muy bien la marca de otras y esa definitivamente no era de Gabriel.
Ella le miró con grandes ojos.
-Félix… alguien me ha robado mis diseños.
…
Y…. espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer! Dejen review! Nada de tomatazos! Acepto bebidas de temporada e imágenes lindas de nuestros protagonistas ya sea versión 2D o 3D. Y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!
