Hola a todos! He aquí traigo el siguiente capítulo de esta historia. Las cosas se van revelando, las cosas se complican, MENUDA DRAMA QUE SE VIENE! Pero todo tiene que ser así. Ya puestos y con ansias esperando más capítulos y especiales… COMENZAMOS!
…..
Capítulo 11.
Pequeña cita.
Chat Noir nunca había sentido tanto miedo en su vida. Allí estaba él, su hijo mayor que lo miraba con la boca abierta y con los ojos llenos de emoción y adoración. No podía huir, eso lo haría ver como un gato cobarde y lo haría ver mal ante sus ojos. Se las arregló para sonreír y bajar de un salto con giro mortal para quedar frente a él.
-Mira que tenemos aquí. ¿Qué haces despierto a estas horas niño?
-Yo… Yo…- apenas y podía articular palabra, eso le pareció adorable.
-¿Estás bien? Luces un poco purrturbado -Alexander ahogó un gritó, se notaba que le había encantado la broma. Chat Noir rio.- Lo siento, sólo estaba bromiaundo. Pero ya en serio, ¿qué haces aquí? ¿Vives aquí?
-S-Sí, sí, vivo aquí.
-Oh, ya veo. Parece ser que no soy el único gato en un paseo nocturno.
-Y-Yo… Yo… ¡soy tu fan!- exclamó y para sorpresa de Félix un mechón de cabello rubio asomó como un resorte de la emoción. Era la primera vez que lo veía y eso hizo que sus ojos casi salieran de sus cuencas.- Me he visto todos los videos donde apareces, he imitado todas tus acrobacias, y pienso que eres el súper héroe más genial del mundo mundial.- Chat pasó su mano por sus cabellos, agradeciendo que la máscara escondiera su sonrojo.
-Miau, me siento honrado de tener un fan como tú.
-¿Podría pedirte...? Amm…- bajó la mirada, apenado porque no sabía cómo pedírselo.
-¿Quieres un autógrafo?- este negó con la cabeza temblando.- ¿Un apretón de manos?- de nuevo negó, parecía ya uno de esos juguetes que al caminar emitían un traqueteo que los movía hacia adelante.
-Qui-Quiero… ¡Quiero un abrazo!- su petición fue tan repentina que por un momento le asustó pero luego sonrió complacido.
-Claro, chaval. Ven.- se agachó un poco para quedar a su altura, extendiendo sus brazos y Alexander se acercó nervioso, moviéndose con lentitud y abrazando al héroe con fuerza.
Chat se preguntó hacía cuánto que su hijo no le abrazaba así. Es decir, por supuesto que sus hijos crecían y las muestras de cariño de ese tipo debían parecerle vergonzoso a cualquier niño de su edad, pero era algo que de verdad había extrañado y no recordaba cuándo fue que le dio un abrazo así. ¿Quizás años atrás? Su niño ya no era el pequeño niño que le buscaba a su oficina con espada en mano para defenderse a él o a su hermano en su camino de los monstruos ocultos en la oscuridad. Pronto sus brazos adquirirían más fuerza, su cuerpo infantil cambiaría hasta comenzar a estirarse, fortalecerse, y así convertirse en un hombre. No quería que ese momento acabara. Quería seguir abrazando a su niño todo el tiempo que quisiera.
Alexander se separó a regañadientes del héroe cuando pensó que ya había sido suficiente y el mechón de su cabello al fin cedió a la gravedad.
-Gracias, me hacía falta.
-¿Ya te sientes mejor?- Alexander asintió.- ¿Quieres sentarte? Estaba haciendo patrulla por la zona pero por tomarme cinco minutos de descanso no pasa nada.- el mechón de cabello volvió a aparecer cuando Alexander le miró con grandes ojos. Al parecer este aparecía cuando se mocionaba mucho, Chat se preguntó si Maximilian tendría un mechón igual. Se sentaron en la banca más cercana y Chat Noir miró a su hijo a la espera de que empezase a hablar pero al ver que no lo haría él lo hizo.- ¿Tienes problemas?- su hijo volvió a asentir.- Puedes decirme lo que quieras. Tal vez este gato pueda prestarte una pata.- Alexander sonrió divertido.
-Es que… tengo problemas con mi familia. Mis padres están separados y a mi hermano y a mí nos gustaría que estuviesen juntos otra vez.
-Vaya, eso es muy lindo, pero a veces los padres están mejor separados que juntos.
-Pero al menos debemos intentarlo.- dijo mirándolo a los ojos y Chat sintió por un momento que veía a Bridgette, la misma férrea determinación al nunca rendirse.- Me gustaría que al menos mamá estuviese con nosotros, o… quisiera vivir con ella.
-¿Y tu padre? Vives con él, ¿no? ¿No se pondría triste si te fueras con tu madre?
-Mi viejo es un bruto.- escupió casi atravesando el corazón de Chat Noir.- A él le interesa más la empresa y salir con su novia la bruja del ártico.
-¿No estarás exagerando un poquito?
-No.- respondió tajante.- Mi padre nunca ha ido a vernos fuera del colegio, siempre está ocupado, y deja que su novia se acerque a nosotros cuando es obvio que apenas y nos traga.
-¿Y le has dicho lo que sientes?
-Uff, me he cansado hace mucho tiempo. Y ahora que descubrimos que tenemos una hermanita, papá se muestra de nuevo amable pero no sé cuánto vaya a durar antes que de nuevo se ponga con el trabajo y con la frase "Estoy ocupado, hablaremos después".- Chat sonrió aunque por dentro se sentía decepcionado de sí mismo. Les había fallado a lo grande a sus hijos y aunque Maximilian nunca decía nada, de seguro se sentía igual que su hermano.
-Creo que deberías hablar con tu padre. Si ahora está haciendo las cosas bien, o lo intenta, deberías darle una oportunidad y una pequeña ayuda para que los entienda mejor. A veces los padres se pierden tanto en ellos mismos que se olvidan de lo más importante.- Alexander bajó la cabeza y asintió.- Vale, piensa en ello. Por ahora ya es muy tarde, deberías ir a la cama. Y si las cosas con tus padres no funcionan, lo importante es que los amen a ustedes. Una relación cordial puede a veces ser más que suficiente.
-Sí.- se levantaron y Alexander caminó de regreso al interior pero al llegar a la puerta, se volvió y se despidió del héroe.- Mi hermano dice que Ladybug es más genial que tú, pero yo pienso que tú lo eres más.- dijo con una amplia sonrisa y tras despedirse del héroe entró a la mansión.
Chat sonrió y saltó la barda para ver a su hijo ir a su cama y cubrirse con las frazadas con una amplia sonrisa en su rostro.
-Te prometo que las cosas van a mejorar, hijo. Ya lo verás.- y tras decir eso fue a su propia habitación listo para dormir como un bendito.
…
Había notado que desde que trabajaba en la empresa estaba bajando de peso. Apenas y habían pasado un par de días y ya había hecho un arreglo a su ropa. Quizás fuese por la presión, por estar haciendo todo ella sola, o quizás fuese por tener a su ex cerca de ella. Fuese como fuese, desde que tenía las telas nuevas sólo tenía que preocuparse por trabajar, aunque no quitaba que estuviese furiosa por sus diseños robados.
El día anterior habían encontrado más de cincuenta diseños de distintos diseñadores robados bajo sus narices. Gabriel estaba furioso y Bridgette no quería estar allí.
-¿Me estás diciendo que durante varios años nos han estado robando?- las manos del diseñador temblaban ante el deseo de estrangular personalmente a la persona responsable.
-En efecto.- dijo Félix que no se inmutó ante el deseo homicida de su padre.- De acuerdo con mis datos faltan modelos que son desde hace cuatro años, y eso que no estoy tomando en cuenta las carpetas de Bridgette. También falta una carpeta de Luna Frachelli, una diseñadora que trabajó para nosotros antes de darse de baja por maternidad, y de Caín Grobber, otro diseñador que se dio de baja el año pasado para poner su propia casa de modas.
Cuando se renunciaba, los diseños que fueron registrados en nombre de la empresa se quedaban bajo resguardo pero se les otorgaba una prima si los diseños eran usados en futuras pasarelas.
«Aunque en mi caso eso no vale»
Pensó Bridgette con pesar. De repente el señor Agreste se volvió a ella, como si su propia amargura le llamase.
-Supongo que así como nosotros ha de estar furiosa con quien robó su trabajo.
Iba a decir que sí, de verdad que iba a hacerlo, pero movió los hombros ya que de igual manera robados o no, ella no recibía ningún beneficio.
-Hace varios años que dejé salir toda la rabia que sentía.- dijo levantándose de su asiento para desconcierto de ellos.- Necesito regresar al taller a trabajar.
-Bridgette, de verdad esto es serio. Es robo a tu propiedad intelectual.- dijo Félix.
-Ya estoy acostumbrada. Suerte.- dijo saliendo de allí ignorando a los dos hombres. Cosa que molestó y confundió a Félix que salió detrás de ella justo cuando tomaba el ascensor.
-¿Puedo saber qué te pasa?
-¿Qué quieres decir?
-El otro día estabas impactada y molesta porque alguien se robó tu vestido pero ahora pareces apática a ello.
-Bueno, es que como dije ya estoy acostumbrada.
-¿Qué quieres decir?- ella entró al ascensor y le miró con ojos entrecerrados.
-Por favor, cómo si tú y tu padre no me hubiesen hecho lo mismo.- tras esas palabras las puertas del ascensor se cerraron dejando a un confundido Félix.
Bridgette se levantó tras terminar un vestido, tuvo que ser sincera, si bien ellos estaban molestos por el robo intelectual, no es como si ellos no hubiesen hecho lo mismo con ella.
Tocaron a su puerta y al abrir se encontró con Lila que le sonreía amable.
-Saludos, vine a traer algo de café.
-Hola, no debiste molestarte.
-No es molestia. Es mi forma de alzar la bandera blanca. ¿Te llegaron las nuevas telas?
-Sí, todas están en perfecto orden.
-Me alegro, fue un gasto extra pero con tal de que el desfile salga bien debemos hacer todo lo posible.- era la charla más pacífica que habían tenido desde que se conocieron, pero no importaba si Lila había cambiado. No podía borrar años de abusos y mentiras así de la nada y ella también había aprendido a disimular con los años.
-Si todo va bien tendremos todo listo antes del desfile. Gracias por el café, pero debo regresar a trabajar.
-Entiendo, entiendo. Tal vez podamos hablar en otra ocasión cuando estés libre. Hay mucho que hacer. Que tengas buen día.
-Igualmente Lila.
Lila se fue ocultando su expresión amargada. Había visto tres diseños en su taller que eran magníficos. ¿Cómo era posible que trabajara con tanta rapidez? También había notado que parecía haber bajado de peso, ¿o eran sus ojos los que le mentían? Fuese como fuese tenía que hacer algo, no se tragaba por completo lo de la plaga en el cuarto de carpetas. Estaba segura que notaron que faltaban archivos. Tenía que irse con pasos de plomo si quería salir de esa.
Un mensaje la distrajo y al leerlo sonrió. Una de las casas de diseños que iba a presentarse en el desfile sufrió un percance y ahora no podrían presentarse. La oportunidad era suya, y por supuesto no iba a desaprovecharla. Era su momento para subir como espuma a la cima, y esto no iba a detenerla. Llamó de inmediato para reservar su lugar.
-Hola, habla la directora de la casa Illusione Rosse. Será un placer ocupar ese lugar en la pasarela con nuestros diseños únicos.- habló a lo bajo y con mejor humor. Sus diseños eran los mejores e iba a desbancar a todas las casas de moda de París.
El café cayó por el lavabo del baño y al estar el vaso vacío, enjuagó y lo tiró. Tikki que estaba a su lado ladeó la cabeza confundida.
-¿Por qué hiciste eso?
-Por precaución. No sé cómo sea Lila ahora, pero prefiero mantener mi distancia y no confiarme. ¿No recuerdas la vez que me puso algo a mi bebida?- por supuesto que lo recordaba, Bridgette tuvo que hacerse un lavado de estómago después de eso.- Tengo mucho que hacer, no quisiera quedarme hasta tarde, me hacen falta los niños.
-Sí, con ellos corriendo por todas partes y ayudándote como los pequeños asistentes que son.- sonrió Tikki y Bridgette sonrió enternecida.
-Espero que a Luka le vaya bien con ellos.
-Ya sabes que sí. Luka es un gran padre y no permitiría que algo les pasase a los niños.
-Lo sé. Luka sabe qué hacer.- dijo confiada, aunque el asunto de Kagami le molestaba en gran manera. Ella no podía meterse en esa batalla personal, era cosa entre Luka y Kagami, pero sí podía atacar cuando Kagami estuviese en su terreno.
…
-¡Pero mira nada más! ¡Unos pequeños rockanroleros!- gritó Jagged en el barco de Anarka y Felicia y Tristán le abrazaron de las piernas. Luka se rio al ver a Fang rodearles también feliz.
-Justo estaba a punto de llamarte.
-Awww, es que apenas y supe que estaban aquí no pude resistirme a no tenerlos entre mis brazos.- dijo abrazándolos y raspando su barba en sus suaves mejillas haciéndolos reír.- Pero dime para qué soy bueno además de ser tu jefe.
-¿Tienes el teléfono de Noah a la mano?
-¿Y para qué quieres hablar con ese tiburón?
-Es para preguntar un pequeño asunto legal.
-Oh, ya veo. Penny, querida, dale a Luka el número de ese tiburón sanguinario.
-Por supuesto.- dijo Penny con teléfono en mano y Tristán miró curioso a su padrino.
-Tío Jaged. ¿Los tiburones tienen teléfono?
-Los abogados y los cobradores siempre tienen teléfono, así como corbatas.- bromeó Jagged a sabiendas que los niños no entenderían su broma.
-¿Usar cobata te hace un tiburón?- preguntó Felicia y ahogó una exclamación poniendo sus manos en su cara.- ¡Mi papi y abu son tiburones!- Luka aguantó la risa.
-Casi…- murmuró y cuando Penny le envió la información de su abogado, casi de inmediato recibió una llamada que atendió enseguida.- ¿Diga?... Por supuesto, con mucho gusto nos reuniremos con usted. ¿Le parece bien a las tres?... Allí estaremos. La veré después madame, buenas tardes.- colgó y Jagged sonrió de lado.
-¿Qué es lo que te traes en mano?- preguntó conociendo esa sonrisa viperina y Anarka se acercó tomando a su nieto.
-No le preguntes, no te va a decir más que a mí que soy su madre.
Luka rio entre dientes, sabiendo que lo que tenía preparado para Kagami sería lo que sellaría su ataúd. Las serpientes podían ser rencorosas, y a diferencia de Bridgette, este no iba a dejar ir la oportunidad de darle una lección a su ex.
-No es bueno ser curioso.- declaró dejando que su madre se llevara a los niños y a Fang a jugar a popa.- Y un asesinato siempre se planea en silencio.- musitó a Jagged que sonrió de lado a su guitarrista, antes de que este realizara la llamada al abogado e irse, dejando a los niños al cuidado de ese distinguido grupo de rockeros, piratas y del cocodrilo guardián.
…
Algo estaba rascando su cabeza y no era Plagg que le pedía más queso. Las palabras de Bridgette lo dejaron confundido. ¿A qué se refería con eso? Habló como si ellos le hubiesen robado cuando la realidad era que aún se le pagaba regalías. Era extraño que se pusiera en guardia con ello. Pero, ¿por qué?
-No es la primera vez que se queja de ello.- murmuró haciendo memoria.- Algo pasa y no logro verlo.- dijo Félix molesto mientras Plagg jugaba con su celular.
-Vaya, de verdad estás molesto. ¿Es por lo que dijo o porque tu ex podría ser inocente?
-Lo primero, no, bueno, la verdad es que… sigo pensando en ello.- suspiró cansado dejándose caer en su silla. Silla que se rompió y lo hizo caer al suelo.- ¡Maldita sea! Es como un recordatorio de mi mala suerte.- Plagg se rio.
-Ya llevabas mucho diciendo que cambiarías tu silla, ya tienes una excusa.- Félix pidió por el conmutador a su secretaria que consiguiese una nueva silla. Félix se apoyó en su escritorio con la vista en la ciudad y Plagg voló quedando a su lado.- Chico, hasta aquí puedo ver cómo te trabajan los engranes.
-Es que no puedo creerlo.- dijo pasando su mano por su cabello.
-Ya me imagino, supongo que no puedes ir y decir: Sabes, creo que me equivoqué hace cinco años cuando te taché de infiel, pero no se diga más, hagamos como que todo eso no pasó y vuelve a mis brazos.
-¡¿Por qué diría algo así de ridículo?!- le kwami sonrió amplio.
-¿Y por qué te sonrojas?- Félix se quedó callado y el kwami se rio de él.- Admítelo, desde el primer encuentro la tensión entre ustedes es palpable.
-¿Por qué rayos no te metes en tus asuntos?
-Lo haré si me compras un queso de trufas. Las trufas negras añejadas en el queso son exquisitas.
-Mira que con tal de verte callado estoy tentado a comprarlo.- pero Plagg tenía razón. Si al final todo fue un error, no podía borrar esos cinco años. Una parte de él quería pensar que de verdad le engañó porque así le sería más fácil asimilar la culpa.
Tocaron a su puerta y sus hijos se asomaron justo cuando Plagg se escondía.
-Niños, ¿qué hacen aquí?
-Vinimos a verte a ti y a mamá.- dijo Maximilian.
-Y como pasábamos por aquí queríamos saber…- continuó Alexander.
-Si podíamos comer todos juntos.
-Una pequeña salida familiar.
La idea no era mala, al contrario, le venía bien para cimentar una mejor relación con Bridgette y así crear un amortiguador en caso de que esa fatídica verdad fuera absoluta.
-Me parece bien. Vayan a con su madre, enseguida iré con ustedes.- los dos hermanos sonrieron y se fueron. Plagg salió de su escondite y le dio un leve golpecito en la cien.
-Ánimo tigre, puedes con esto. Muéstrale la garra.
-Plagg, voy a salir con mis hijos y mi ex. Esto no es para conquistarla.- le señaló al kwami que se ocultara en su saco y salió en dirección al taller de Bridgette, ignorando a los empleados que lo veían temerosos u ocultándose como ratones ante la llegada del gato. El taller estaba abierto y Bridgette tenía entre sus brazos un enorme ramo de rosas.
-Oh, cielos. Son hermosas.- dijo ella con ojos brillantes.
-Y viene con tarjeta.- dijo Maximilian y Alexander se la dio.
De todo corazón, gracias por estar aquí con todos nosotros. Haces brillar el día con tu presencia.
La letra era cursiva y sólo conocía a alguien que escribía de esa forma. Bridgette miró a Félix en el umbral de la puerta y no pudo evitar sonrojarse ligeramente. Si hubiese sido nada más de los gemelos hubiese sido más específico pero en definitiva Félix se incluía en la nota. Ella asintió en agradecimiento aunque Félix lo tomó como un saludo.
Maximilian se sintió orgulloso por su trabajo al imitar la letra de su padre y Alexander también, porque él ayudó con que su hermano firmara sus reportes.
-Hora de salir.- dijo Alexander.- Vamos a por nuestra hermanita y luego a por algo de comer.
-Por favor, algo bueno vasto.- pidió Maximilian y Bridgette lo pensó un momento.
-Pues vamos o sus estómagos comenzarán a hacer ruido. Debo dejar esto en un florero primero…
-Mandaré a mi secretaria que te consiga un florero.- dijo Félix.- Puedes dejarlas allí y ella se ocupará de todo.
-Gracias, aunque es algo me gustaría hacer yo misma. Vi un florero decorativo, lo lleno de agua y nos vamos.- los hermanos chocaron puños de forma disimulada y Félix la miró arreglar el ramo con un leve sonrojo en su rostro.
Salieron del lugar ante la mirada de todo el mundo y Lila al ver la escena no pudo evitar rabiar por dentro. Tomando su celular y mandándole un mensaje a Kagami con una foto de la familia.
Veo que manejas muy bien a Félix.
El mensaje destiló burla y sarcasmo. Viendo que el mensaje fue leído pero no respondido. Lila necesitaba ocuparse de lo suyo y que Kagami que se hiciera cargo de lo de ella. Necesitaba sacar a Bridgette antes de que empezasen a destaparse algunas cosas.
…
Luka había sido muy amable en llevar a Felicia a con Bridgette, y justo en el momento preciso ya que tenía una cita con la otra abuela de su hijo. La pequeña se despidió de él con un beso en la mejilla y un fuerte abrazo, cosa que hizo que Félix se removiera un poco y que a Luka le encantó ver. Se despidió de Bridgette dándole un beso en la mejilla y casi pudo ver a Félix querer abalanzarse sobre de él.
La familia Agreste fue a un pequeño restaurante, nada tan lujoso para los estándares Agreste pero al rubio le encantó. Normalmente cuando salía acompañado iba a lugares de cinco estrellas. A Kagami no le gustaba comer en cualquier lugar, a pesar de que en el pasado ella se había mostrado más flexible en experimentar más cosas. Se preguntó qué pasó con esa chica que no podía hacer amigos y que quería tragarse el mundo lejos de su opresora madre.
Fue la comida más divertida que había tenido cuando Felicia fue la única en quejarse de que el queso no era el correcto para los palitos de mozarela. Plagg lloró de orgullo dentro de su saco, incluso se limpió ruidosamente su inexistente nariz con su camisa haciendo reír a los niños que creyeron había expulsado un gas por error. Y Maximilian tuvo la mala suerte de que al jugar con su comida el queso le cayera en la cara. Bridgette le limpió como toda buena madre hacía, reprendiéndole con dulzura que no jugara con su comida.
Por un momento recordó cómo hacía siempre lo mismo para con sus hijos de pequeños y sintió su corazón dolerse. Cinco años… ¿de verdad fueron años desperdiciados?
-¡Vamos a por un helado!- pidió Maximilian a sus padres.- Escuché que hay un famoso heladero que vende los mejores helados de Paris.
-Oh, bueno, podemos tomarnos unos momentos para tomarnos un helado.- dijo Bridgette y Félix miró la hora en su caro reloj.
-No veo porque no. Un postre no viene mal.
-Genial, mi amigo Alain dice que se encuentra cerca.- dijo Alexander con una sonrisa de lado.
Los adultos caminaron y Felicia iba de la mano de Bridgette hasta que se agarró también de la de Félix. Los dos adultos se miraron un momento y Felicia iba casi columpiándose juguetona entre ellos haciéndolos ladearse, no dejándoles de otra seguir su camino así hasta que Félix ya no pudo seguir más tiempo caminando en esa posición incómoda, prefirió tomarla entre sus manos y ponerla sobre sus hombros, gustándole a Felicia la nueva altura que tenía, incluso su mechón se movía de gusto. Bridgette le sonrió y Félix asintió mostrando una leve sonrisa a ella.
-Allí está.- señaló Maximilian y fue que los dos adultos se paralizaron.
/«No puede ser»/
Pensaron al mismo tiempo. Se acercaron con cierta aprensión sonriendo al heladero del amor.
-Oh pero mira que tenemos aquí. Una hermosa familia. Y una hermosa pareja.
Los dos sonrieron tensos, incapaces de decir que estaban divorciados. El heladero del amor sirvió primero a los pequeños. Siendo que a Maximilian le dio una copa de chocolate con caramelo y a Alexander una copa de helado de mantequilla de cacahuate con una bolita de arándanos. Cada hermano sonrió burlón al otro.
-Hombre, hermanito, ¿tu copa no se parece a cierta DJ metomentodo que conocemos?
-¿Y la tuya no se parece al de una chica de cabellos rizados que conocemos?
-¡Ja! Sueñas.
-Ya veremos.- dijeron para al mismo tiempo dar un bocado.
Felicia aguardó su turno y el heladero le dio un helado de frambuesa con un pedazo de chocolate en la punta.
-Aquí tienes pequeña. Los niños son los más inocentes y tiernos.
-Grashias señor.
Estaba más que feliz con su helado, aún demasiado joven para entender el significado detrás de este pero eso no pasó desapercibido para Félix que sintió un escalofrío al verlo.
-Primero sobre mi cadá… ¡Ugh!- recibió un codazo de Bridgette que hizo de la vista gorda a los helados.
-Aquí tienen.- dijo André extendiendo una copa a cada uno.- Una copa de lima con zarzamora y otra de arándano con fresa.- ambos tomaron la copa, más por una obligación para no armar una escena. Los hermanos sonrieron a la vez.
-Hombre, pero si de verdad se parecen.- exclamó Alexander.
-Es cierto que usted es el heladero del amor.- felicitó Maximilian al hombre y los dos adultos sintieron ganas de salir corriendo, demasiado abochornados para decir algo.
-Niños, vamos de nuevo a la oficina.
-Sí, pueden quedarse con nosotros y con su abuelo, vamos.- casi los arrastraron lejos cuando escucharon a André gritarles.
-Hasta luego, fue un placer ver parejas cuyos corazones llaman al otro. El helado es la fiel prueba.- se sintieron aún más abochornados, yéndose lo más rápido posible del lugar y deseando ocultarse en sus respectivas oficinas.
…
A Tristán le gustaba mucho estar con su otra abuela. Le gustaba aprender sobre samuráis y palabras nuevas en otro idioma. Pero lo que más le gustaba de la cultura japonesa eran los árboles de cerezo que estaban en la propiedad. Le parecía fascinante que esos árboles fuesen por completo rosas y no tuviesen una sola hoja verde. Le gustaba correr entre estos para atrapar cada pétalo, quería hacer algo bonito con ellos.
No muy lejos de allí, Luka y Tomoe hablaban mientras el secretario era quien vigilaba al pequeño.
-Estoy enterada de lo sucedido con mi hija. Como fue ella la que solicitó renunciar a mi nieto y no tal y como ella nos contó. Y quisiera pedirle mis más sinceras disculpas.- dijo haciendo una reverencia, algo que sería inconcebible ver en la orgullosa Tomoe Tsurugi pero Luka tomó sus manos apretadas con delicadeza.
-Por favor, no haga eso. Usted no es culpable de nada.
-Debí haberlo sabido. Mi hija ahora me parece una completa desconocida.
-No se preocupe. Yo pensé lo mismo en su momento.
-Luka-san, quisiera preguntarte, ¿qué planeas usted hacer estando aquí?
-¿Qué quiere que le cuente?- preguntó Luka antes de beber un poco de té.
-Sabe que no me gustaría un escándalo. Estoy más que dispuesta a castigar severamente a mi hija pero preferiría hacerlo sin tener reporteros cerca.
-¿Así como su hija hizo conmigo y con Bridgette Dupain-Cheng? El escándalo del momento.- Luka dejó la taza y respondió sincero.- No se preocupe. Sé que si esto se hace público usted también saldría perjudicada y no tiene culpa alguna. Pero no por ello significa que no vaya a levantar una denuncia en contra de ella, además de querer descubrirla con la persona por la que ella nos dejó.
Tomoe apretó los labios pero no dijo nada, sino que asintió aceptando lo que este fuese a hacer. Tomó su taza y la acercó a sus labios, hablando antes de beber un poco.
-Es mi hija y sé que hizo mal. Suplico que no sea tan duro con ella.- Luka la miró y sonrió de lado, le gustaría decir que estaba dispuesto a no ser tan duro pero Kagami le había fastidiado a lo grande y no quería ser tan amable.
-Haré lo que pueda.- sus palabras parecieron convencer a Tomoe que así sería. Fue que Tristán regresó con un puñado de flores entre sus manitas y las puso sobre las piernas de su abuela.
-Oba-chan, quiero hacer algo bonito con los pétalos.
-¿Cómo qué pequeño samurái?
-No lo sé. Me gustaría algo especial pero se machitarían si nada más los pego en papel y eso es algo que no quero.
-Muy inteligente, Tristán. Conozco un método para conservarlos y hacer bonitos adornos con estos. ¿Quieres que te enseñe?
-¡Shi!
-Muy bien.
-Hijo, necesito salir un momento, te quedas con la abuela. Sé buen niño.
-Shi papi.- le dio un abrazo y un beso a su padre antes de seguir a su abuela al interior de la casa. Luka notó que ella no tenía el bokken esta vez, sino una espada de madera bien definida. Se preguntó qué le habría pasado al anterior.
…
Dejaron a los niños con sus abuelos ya que no querían acompañarlos a la oficina, Tom y Sabine estaban más que encantados con su presencia y Félix mantuvo la distancia sabiendo que no era del todo bienvenido.
-Bridgette, ¿has comido bien? Te ves más delgada.- preguntó Sabine al notar que en efecto había adelgazado. Bridgette sonrió tranquilizándola.
-Digamos que la dieta y ejercicio sirven al fin. Tranquila, tía. No pasa nada.- los hermanos vieron la oportunidad.
-Mamá, ¿por qué no te llevas algo para picar?- dijo Maximilian.
-Sí, tú y papá están muy ocupados. Necesitan energía para trabajar.
-Y qué mejor…
-Que unos ricos…
-/ ¡Croissants!/- ambos adultos miraron a sus hijos sin saber qué decir, fue como un reflejo ante el antojo a croissants.
-¡Opino lo mismo!- dijo Tom orgulloso de sus nietos y no tardó en servirle una bolsa de croissants.- No es bueno malpasarse en el trabajo. Y se pueden acompañar con un buen chocolate, frío o caliente, no importa.
-Gracias tío…
Felicia de despidió de sus padres mientras comía un croissant, abrazado con fuerza a su padre para que Plagg también sintiera el abrazo al verlo asomarse del saco de su padre, y en el camino hacia el auto ninguno se atrevía a mirar al otro. Félix era el más nervioso de los dos. Sin saber qué decir, observando su perfil que a su parecer era más brillante desde la última vez. ¿Acaso estaba regresado a los años de escuela cuando ella era demasiado brillante para él?
… ¿De verdad se había equivocado?
Pasó su mano tras su cuello y de repente pudo notar algo por el rabillo del ojo.
-¡Cuidado!- la apartó justo cuando un ciclista pasaba, pegándola contra su pecho de forma protectora. El enojo inicial por tal falta de cuidado del ciclista se vio poco a poco menguada cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo. Tenía a Bridgette entre sus brazos y ella fue la primera en quedarse quieta sin saber qué hacer. Félix sintió su corazón latir ante el cuerpo de esa mujer que aun cabía perfecto entre sus brazos. Por un momento el aroma de lavanda y vainilla que siempre lo volvía loco lo regresó a sus años de juventud y se sintió como el torpe adolescente que no sabía cómo abrazar correctamente a una chica. Casi tuvo el impulso de apretarla más contra él sin importarle si los croissants se aplastaban entre ellos. Si de verdad había cometido un error… ¿podría remediarlo?
La mano de Bridgette se puso sobre su pecho y lo apartó con delicadeza. Se veía incómoda, su sonrisa lo denotaba.
-Gracias, me salvaste a mí, a Tikki y a los croissants.
-Ah, claro. Tienes razón. Esos ciclistas… no tienen cuidado del peatón.- murmuró molesto y Bridgette movió los hombros de forma desinteresada.
-A veces pienso que los buenos modales quedaron atrás.
-Pienso lo mismo. Si nuestros hijos crecerían así…
-No lo permitiríamos.- le interrumpió Bridgette.- Sabremos educarlos bien. Aun cuando estemos separados.
Una línea se trazó entre ellos con esa simple frase. Félix vio un profundo abismo que no había visto antes.
-Ya… tienes toda la razón.
« ¿Acaso estoy mal de la cabeza?»
Rápidamente anotó los pros y contra ante el escenario que se le presentaba.
Si todo resultó ser una mentira creada por una mente maestra para separarlos…
Pros: Volvería a con su esposa, sus hijos estarían bien portados, tendría a su pequeña y todos podrían vivir juntos.
Contras: ¿Por qué volvería con él? Ella de seguro aun lo odiaba por los cinco años de separación, la humilló, la despidió, y cuando se conocieron la amenazó y pelearon.
Conclusión: ¡ALUCINAS!
Estaría viviendo su peor pesadilla…
Al llegar al auto abrió la puerta de Bridgette. Ella aceptó la cortesía sin mirarlo y ocultado lo que sentía, si bien le había incomodado lo cerca que estaban no había podido evitar sonrojarse como una colegiala. Tenía que marcar la línea con profundidad, no podía dejar que sus sentimientos por Félix regresaran.
« ¿Es que tengo una tendencia suicida? Recuerda lo que te hizo»
Había acabado con Félix Agreste, el hombre que la dejó hundida en el fango hace años. No iba a repetir ese error aun cuando tuviese que arrancarse el corazón.
-Espero que no haya mucho tráfico.- dijo Félix que le daba un pedazo de queso a Plagg de la guantera y Bridgette hizo lo mismo con Tikki dándole una galleta.
-Sí, bueno. Esperemos que no haya un embotellamiento por la hora.
-Por cierto… hay algo que me tiene molesto y quisiera preguntarte. ¿Qué quisiste decir sobre que yo y mi padre te robamos?
-¿Es que no fue así?- preguntó mirando por la ventana intentando no sacar su enojo.
-¿Qué quieres decir? No te entiendo.
-Por favor… cómo si después del divorcio no cerraran mi cuenta y me privaran del dinero de mis diseños.- el freno hizo que los kwamis entraran en la guantera que se cerró de golpe y Bridgette agradeció haberse puesto el cinturón de seguridad.
-¡¿QUÉ COSA?!
-¡CAFRE!- gritó Plagg desde la guantera.
-Creo que el queso amortiguó el golpe…- musitó Tikki.
…
En las oficinas Gabriel, este verificaba cada diseño que había sido robado y las fechas en la que habían sido almacenados. Sólo había un reducido número de personas que habían sido contratadas desde hacía los últimos cinco años. La mayoría no tenía nada que ver con el departamento, pero otros sí que lo tenían. La antigua jefa de diseño a la que tenía en investigación y con juicio en puerta, y otras tres personas entre las que estaban Lila Rossi. La joven se había convertido en una de las pequeñas inversora de su compañía, y por supuesto hacía un excelente trabajo. Más Natalie la había puesto primera en la lista y siempre estaba al pendiente de ese sexto sentido que tenía su asistente.
-Me gustaría mantener vigilada a la señorita Rossi, señor. Ya sea dentro o fuera de la oficina.- dijo Natalie y Gabriel escondió una sonrisa de lado.
-¿Acaso la señorita Rossi hizo algo que te ofendiera?
-No es el caso. Pero parecía demasiado interesada cuando se movieron las cajas y algo me dice que iba precisamente a ese cuarto cuando no tenía nada que ver allí.
-Muy bien, la mantendremos vigilada, por el momento concentrémonos en no sólo recompensar a los diseñadores robados, sino también en que este desfile salga a la perfección.
-Sí, señor.
-¿Y cómo van los avances de los diseños?
-Hemos superado la media antes de tiempo. Tendremos todo listo antes de…- la puerta de la oficina se abrió de forma abrupta y Félix entró cerrando la puerta tras de sí con un aura que denotaba su ira.
-¿Y ahora qué sucede?
-Padre, tengo que hablar contigo.- Gabriel se sorprendió del tono bajo y arrastrado de su hijo, eso era nuevo, lo que quería decir que estaba mucho más que furioso. Gabriel le instó a sentarse y su hijo obedeció.- Tú dirás, ¿qué es lo que ocurre? ¿Tiene que ver con los niños?
-No. Por el momento… ¿sabías que cuando Bridgette fue despedida su cuenta empresarial fue saqueada y no ha recibido ninguna comisión de sus diseños durante estos años?
-¿Perdona?
-Tal y como lo escuchas.- en ese momento Gabriel se dirigió a Natalie que estaba lista a ejecutar la llamada pertinente.
-Natalie, que venga Recursos y Finanzas. Vamos a hablar seriamente…
En ese momento, Félix comenzó a escuchar su teléfono sonar, era Kagami, pero no tenía deseos de hablar con nadie. Dejó que la llamada fuera a buzón.
-Mientras llegan, hay algo que deberías saber.- dijo su padre.- Ya hemos encontrado al detective y no te imaginarás para quién está trabajando.
…
Kagami bufó molesta ante las dos llamadas a buzón. No lo podía creer. Félix siempre respondía sus llamadas, o al menos le enviaba un mensaje si no podía atender. ¿Qué rayos estaba haciendo? ¿Acaso estaba con Bridgette?
-No, calma.- se dijo a sí misma.- Félix me lo prometió. Él nunca faltaría a su palabra.
«Yo lo haría»
Habló de nuevo su consciencia.
-Cierra la boca.
«Sólo digo… Félix es una buena persona y nunca faltaría a su palabra. Pero si él supiese cómo lo manipulaste, lo que planeas hacer y qué decir de tu cooperación en el plan para destruir su matrimonio, cualquiera te dejaría botada con promesa o sin ella. Sin ofender, pero ¿no es amar de verdad dejar que la otra persona sea feliz?»
-Él no era feliz en ese matrimonio. Yo sí puedo hacerlo feliz de verdad.
« ¿En qué te basas? Yo recuerdo a un ocupado pero más que feliz esposo a lado de su esposa. Pero tú nunca quisiste verlo»
Kagami caminó en dirección a la residencia Tsurugi ya que necesitaba la caminata para calmarse. No debía dejar que esa molesta voz en su cabeza hiciese de las suyas con sus pensamientos. Félix y ella estaban más que destinados a estar juntos. Con Bridgette hubiese desperdiciado su vida. No eran similares, eran tan contrarios como lo fueron ella y Luka.
Llegó a la residencia y las puertas se abrieron. Caminó hasta la entrada donde el secretario de su madre le recibió.
-Kagami-san, en unos momentos llamaré a su madre.
-No es necesario. Iré a verla a su oficina.
-No se encuentra en su oficina. Se encuentra ocupada en otros asuntos.
-¿Qué tipo de asuntos?
-Privados.- respondió de forma cortante. Kagami pensó que tanto su madre como Gabriel Agreste habían mandado a hacer a sus secretarios en algún laboratorio de robótica.
-Bien, le esperaré en su oficina.- caminó en dirección a esta, sin embargo la pequeña risa de un niño le hizo detenerse en seco.- No puede ser…
Estando sentados en el suelo de la sala de té, Tomoe puso sobre una plancha de madera cubierta por un papel de cera una mezcla de barniz especial para lo que estaban haciendo. Con una pinza, Tristán puso las flores con cuidado sobre una mezcla en forma de flor, y luego pusieron con cuidado un poco más con una brocha hasta cubrir los pétalos y convertirlos en un bonito arreglo.
-Ahora dejamos secar al sol junto a la ventana y luego haremos más.- Tristán asintió tomando con cuidado el adorno para llevarlo a la ventana. Lo puso con extremo cuidado para que el sol le diese y regresó a con su abuela sentándose a su lado.
-Oba-chan. ¿Cómo sabes hacer esto?
-Es algo que me enseñó mi madre. Hacía esto también con tu madre de pequeña.- eso llamó la atención de Tristán.
-¿Hablas de mi mami vedadera?- Tomoe asintió.
-Tristán, eres muy pequeño ahora. Pero cuando crezcas entenderás el actuar de las personas. A veces buenas, otras malas, y otras como tu madre confundidas o egoístas. Por eso, cuando conozcas a tu mamá verdadera no te asustes, porque ella todavía tiene que aprender mucho. Y tiene que aprender a quererte tanto como yo te quiero.
-¿Me queres mucho?
-Mucho pequeño samurái.- dijo abrazándolo. Tristán rio un poco y entonces la puerta se abrió de golpe dejando ver a una conmocionada Kagami. Tristán al verla se abrazó más a su abuela al reconocer a la mujer del parque y del barco.
-Madre… ¿qué significa esto?
-Sorpresa hija.- dijo Tomoe ocultando la acidez en su voz y acunando a su nieto entre sus brazos.- Hice lo que tú no hiciste en todos estos años. Traer acá a mi nieto para conocerlo.- Tomoe se levantó y el secretario entró detrás de Kagami acercándose para tomar al pequeño.- Takeo-san, hágase cargo de mi nieto. Yo necesito hablar con mi hija.- dijo tomando la espada de madera y caminando fuera del cuarto. Kagami le dedicó un último vistazo al pequeño que le miró asustado con sus grandes ojos chocolate antes de que la puerta se cerrase y saliera del embrujo de estos.
-¿Qué significa est…?
-Silencio.- le cortó Tomoe apuntando con su espada cerca del cuello.- Ya hablaremos en mi oficina con más tranquilidad.- dijo a lo bajo y siguió caminando con la espada en ambas manos. Kagami supo que estaba molesta.
…
Apenas y había podido trabajar a ritmo esa tarde. Lo ocurrido le había dejado anonadada y confundida.
-¡Yo no hice nada de eso! Ni siquiera mi padre.
Lo dijo de tal forma que no dudó en que dijera la verdad. Entonces… ¿por qué aun así no era capaz de perdonarlo?
-No puedo concentrarme más Tikki.- dijo tomando su bolso y la kwami voló hasta ella.
-¿Estás bien, Bridgette? Pareces perturbada.
-Sí, no, bueno… ¡agh! Es lo que pasó.
-Sí, ya viste que Félix no tuvo nada que ver con lo que pasó con tu dinero. Eso es bueno.
-Tal vez… la verdad es que no quiero pensar en ello ahora.
-¿Por qué no?- le encaró Tikki confundida, pensando que su portadora debería estar feliz.- Félix no tuvo que ver en que te quedaras sin dinero y ahora parece muy arrepentido.
-¿De qué me sirve el ahora cuando hace cinco años terminó con todo?- reclamó molesta contra la kwami pero de inmediato se compuso y se disculpó.- Lo siento Tikki, es que… no puedo simplemente perdonarlo. Félix me hirió de la peor manera y a pesar de todo, de nuestros hijos, no creo que pueda perdonarlo así como así.- miró el ramo de rosas rojas que le habían llevado de parte de sus hijos y Félix y se arrepintió de haberlo tomado con tanta emoción.- Lo mejor que podemos hacer es llevarnos de manera cordial y nada más, como dos compañeros de trabajo así como cuando nada más nos concentrábamos en akumas como Chat Noir y Ladybug.- Tikki se desilusionó al escuchar eso. Claro que las cosas no podían arreglarse con flores o conos de helado, pero esperaba que esas pequeñas cosas le hubiesen podido abrirse un poco. Entró en el bolso y salió con su portadora del estudio.
Bridgette tomó el ascensor y bajó hasta el vestíbulo, apoyando su cabeza en el la pared de este al bajar, pensando en lo bien que la habían pasado y cómo sus hijos estaban felices. Si las cosas hubiesen sido diferentes…
Las puertas se abrieron y salió del edificio en una larga zancada deseosa de regresar a casa, abrazar a su hija y salir esa noche para despejar su mente.
…
Briana había estado investigando a Lila Rossi por largo rato en su habitación, con la música a todo volumen y sin despegar su mirada de la laptop. La señorita Kubdel tenía toda la razón, Lila Rossi tenía un negro historial que arrastraba a cuestas pero que había intentado ocultar bajo una delgada alfombra barata. Posible asociación con un terrorista, robo, allanamiento de morada, entre otras pequeñas cosas en las cuales tuvo que excavar para saber aún más. Se encontró con algo interesante. Viejas noticias sobre ella, artículos y videos sacados de una sola fuente, el Ladyblog. Se sorprendió de enterarse de ello, sabía que ese blog era el antiguo blog de su madre, se lo había contado tantas veces su padre para que tomara aquello más como una advertencia para huir del peligro en vez de ir hacia él como ella. Al parecer había heredado ese lado de su madre. Todo era sobre la vida ficticia de Lila Rossi, incluso vio una entrevista en la que ella aseguraba ser amiga íntima de Ladybug.
-Vaya, no bromeaba cuando dijo que estaba hambrienta de atención.- de seguro que madre se llevó un chasco cuando descubrió la verdad. El blog aun perduraba como un homenaje a los héroes pero los artículos no estaban ya en la página original, en cambio vio una carta de disculpas oculta en una pestaña.
-¿Qué escribiste mamá?
Hola a todos:
Quisiera escribir de antemano una disculpa a todos ustedes, en especial a mi amiga Bridgette por haber fallado en mi deber como reportera y amiga. Como reporteros debemos verificar nuestras fuentes con detenimiento antes de publicar noticias como si fuesen una verdad y no correr por ellas tal y como yo hice. Me arrepiento mucho por haber publicado todo lo referente a Lila Rossi sin antes verificar la verdad en sus palabras, y así con ello hacerles partícipes de una enorme mentira que terminó por lastimar a mi mejor amiga. No espero que todos me perdonen, incluso si los suscriptores quedan en cero bien sabré que me lo merezco. Sólo quiero hacer lo correcto e informar que toda la información y entrevistas con Lila Rossi serán borradas.
Gracias a todos, y de nuevo, perdona Bridgette, y que esto sirva de lección a todos en no creer lo que otros dicen sin pruebas.
-Vaya, mamá. Sí que debiste de haberla hecho buena…
Siguió buscando y se encontró con una fotografía de Lila Rossi en una cena de inversores de la compañía Agreste, todo un evento social de hace dos años, muy cerca del padre de sus amigos… demasiado.
-Calma tus ansias amiga. Ese escote no deja nada a la imaginación.
Pero después de eso encontró algo más. La participación de Lila Rossi en campañas de moda que servían como eventos de caridad y eventos exclusivos de la alta sociedad, le pareció un poco raro ver a todas las celebridades con las que se fotografió, y la mayoría de estos eran otros diseñadores famosos de acuerdo a la descripción bajo las fotos. ¿Por qué alguien se fotografiaría con la competencia? Según tenía entendido si bien tenía un puesto en la compañía no era tampoco la gran cosa.
Escuchó golpes en la puerta y cerró la página para ponerse sus audífonos. Aly entró para verificar cómo estaba su hija.
-Hola, pequeña. Quería saber cómo estabas.
-Bien mamá, nada más escuchaba algunas mezclas.
-Genial. ¿No quieres bajar a ver una película con nosotros?
-¿Es una película infantil para mis hermanos?
-Esta es una de las buenas.- se rio la morena y su hija apagó la música y bajó de la cama para ir con su madre, aunque Aly pudo ver algunos papeles sobre la cama.
-¿Qué es esto?
-Eh… tarea. Es decir, un trabajito de investigación que hago con los Agreste.
-¿Qué tipo de investigación?
-Sobre… cosas. Sus padres, planes de citas, esas cosas.- Aly intentó no rodar los ojos. En eso se parecían a ella, eran implacables cuando se lo proponían.
-Muy bien, pequeña. Vamos. No diré nada de esto.
-Gracias mamá.- Briana sintió alivio de que su madre no le diese por ver entre sus cosas, ese era un pequeño defecto que tenía, que metía sus narices donde nadie le llamaba. Pero necesitaba encontrar más respuestas y sólo había un lugar donde las encontraría, debía adentrarse de lleno a la boca del lobo.
…
Había necesitado salir un momento para aclarar su mente y ser Ladybug siempre le había ayudado, ya fuese en las buenas o en las malas.
Corrió y se columpió sobre esa ciudad a la que pronto volvería a abandonar, aunque esta vez no sería para siempre. Pensar en Félix le ponía mal. Tenía que enfocarse en lo bueno, en que vería a sus hijos y su hija tendría una familia aún más extensa y amorosa. Se detuvo un momento frente a un edificio y vio su reflejo en este, sus curvas más pronunciadas, su vientre casi plano, sus piernas torneadas, parecía que pronto volvería a tener la figura de antaño.
-Mira nada más.- dijo una voz detrás de ella y al volverse vio a Chat Noir.- El gato atrapó una mariquita.
-¿Un recorrido antes de ir a la cama?
-Algo así. Este cuerpo no se mantiene en forma solo.
-Ajá, claro…- se burló escéptica. Este se puso a su altura y estiró sus brazos sobre su cabeza, presumiendo sus músculos que iban regresando a como antes.
-Tengo que mantenerme en forma. Y parece ser que no soy el único.
-Bueno, tengo que trabajar en una decena de diseños yo sola. ¿Y tú? ¿Es cansado mantener tu trasero en tu elegante silla revisando papeles?
-Ja, ahora quién se burla. ¿Podemos sentarnos?
-Claro.- los dos se sentaron en el techo, mirando a los transeúntes pasar debajo de ellos. Chat Noir había tenido suerte en encontrarla, tenía que aclarar todo y más con la charla que tuvo con su padre.
-Yo nunca… nunca te hubiese dejado en la calle de esa forma.
-Oh, Chat…- se quejó molesta porque ahora estaba trayendo sus problemas.
-Sólo escúchame. Necesito sacarlo.- le pidió un poco nervioso y ella aceptó.- A pesar de haber estado muy enojado contigo… nunca te hubiese dejado sin nada. Me sentía traicionado, dolido, destrozado. Pero hasta yo sé cuáles eran mis límites, al menos en lo legal. Siento mucho esto, ahora sé porque estabas tan empecinada en que te pagara por adelantado y también porque estabas enojada.- Ladybug permaneció en silencio mirando a la nada.- De verdad lo siento. Si pudiera cambiar…
-No lo digas… por favor.- le cortó en seco levantando su mano, no deseando escuchar más. Chat Noir bajó la cabeza. Deseaba decirle todo lo que sabía, que ella no era culpable, sino él, él mismo lo era.
-De verdad lo siento… por todo.- Ladybug cerró los ojos dolida por sus palabras. Eran como ácido que le corroían las entrañas.
-Algunas cosas no se pueden cambiar. El pasado está para que recordemos y aprendamos.
-Lo sé. Pero quiero hacer las cosas bien. Quiero que podamos empezar de cero.
-Lo estamos haciendo.- le miró confundida.- Lo estamos haciendo, por nuestros hijos. Esa es la única razón que tenemos.
-Y… ¿si hubiera algo más?
-¿Algo más?
-Sí, quién sabe… no lo sé, quizás… ahora estoy divagando.- por un momento ella esperó a estar equivocada en sus suposiciones. Cerró los ojos nuevamente y los volvió a abrir mirándolo aun nervioso. Tenía que acabar con ello ahora.
-Hay situaciones que pasan para por algo, es lo que he aprendido estos años como Guardiana y como Ladybug. Nos hace más fuertes, a algunos los hace débiles, pero eso nos muestra también en quiénes podemos confiar y qué es lo que debemos dejar atrás.- ella le miró de forma dura, para que este no notara su propio dolor ante esa herida abierta.- Aprende a dejar atrás, trabaja el presente y mira el futuro. No cargues con algo que no se puede arreglar.
Sus palabras fueron más dolorosas que los golpes de cualquier akuma. Chat Noir asintió y Ladybug tomó eso como su señal para marcharse.
-Bien, ya he tomado demasiado aire fresco. Es hora de que me vaya. Debo acostar a los niños, darles un baño, y dormir para otro duro día de trabajo.
-Sí, descansa.
-Nos vemos mañana, chaton.- lanzó su yoyo para columpiarse lejos, intentando huir de él para que no vieras las lágrimas que deseaban escapar de sus ojos. Chat Noir sonrió pero lágrimas comenzaron a inundar sus ojos, mojando sus mejillas como ríos. Sollozando hasta que se cansó y volvió a casa con los ojos rojos. Lo había echado a perder y no había vuelta atrás.
Se destransformó en su habitación y Plagg le dio un poco de espacio hasta que se sentara en la cama.
-Vaya que la hice buena…
-Hey, si algo he aprendido en mis más de cuatro mil años es que todo puede suceder. Algo así como Tikki y yo. Tikki es la creación y yo la destrucción. Las cosas se crean y se destruyen, pero otras cosas vuelven a crearse, es un ciclo. Intenta hacer eso, crea algo nuevo y bueno para ti. No quisiera verte hundido chico.- Félix limpió sus ojos y Plagg fue a su escritorio tomando una foto que el padre de este le había dado con una carpeta.- Mejor enfócate en lo importante. En sacarle la información a este farsante.- Félix miró la fotografía donde se veía a su antiguo detective, la persona que tomó esas fotos incriminatorias, trabajar para los Bourgeois. Sus lágrimas cesaron y sus ojos ahora se enfocaron en la venganza contra quienes atentaron contra ellos.
…
Luka se había llevado una sorpresa cuando Tomoe le llamó diciendo que su hijo fue enviado de regreso a la cafetería Dupain-Cheng debido a cierto inconveniente. No necesitaba ser un genio para saber qué tipo de inconveniente era, pero estaba bien, ya que pronto Kagami iba a arrepentirse de lo que le hizo a él y a su hijo. Pasó a un lado del Barrio Latino y vaya que fue una sorpresa encontrarse con André, el heladero del amor.
-Salut, monsieur. ¿Aún tiene helados?
-Por supuesto que sí. ¿Deseas una copa?
-Sería genial.- respondió una voz detrás de Luka, no se había dado cuenta que Jessica estaba allí.
-Oh, hola, Jess. Que sorpresa verte.
-Igual. Llevo buscando a este heladero toda la tarde. Escuché que es famoso por sus copas así que quería comprobarlo por mí misma.
-No te vas a arrepentir. Dos copas, por favor.
-¡Por supuesto!- André comenzó a hacer las copas y Jess le miró extrañada.
-Pero si aún no digo qué sabor quiero…
-Esa es parte de la magia.- dijo Luka y ella sonrió esperando su copa. Una copa de helado de menta con una bola de zarzamora y otra pequeña de fresa, y a Luka le dio una copa de chocolate con pedacitos de nuez y una pequeña bola de coco.
-¡Listo! Estoy feliz de ver a dos personas tan acordes.- dijo con un juego de palabra al ver sus guitarras atadas a su espalda, los dos se miraron y un leve sonrojo apareció en sus rostros.
-Merci, que tenga buena noche.- dijo Luka que se alejó con Jess que apenas y pudo contener la risa.
-Dios, de verdad que aquí en Paris tienen personajes únicos.
-Yo diría lo mismo de América. Una vez en mi gira conocí a algunos héroes de por allá. Mi favorito fue Hot Dog Dan.
-Ok, lo admito, pero sus hot dogs son una maravilla.
-Eso no lo niego. Me gustó brillar en la oscuridad por un rato.- Jess rio fuerte.- ¿Vas a ir al hotel?
-Oh, no. Estoy intentando encontrar inspiración. Pero a pesar de que dicen que Paris es la ciudad más hermosa de todas y fuente de inspiración para los artistas, tsss… me cuesta un poco.
-Puedo ayudarte en eso. Conozco los puntos más interesantes.
-¿De verdad? Me encantaría.- sonrió encantada por pasar un poco de tiempo con Luka para conocerlo mejor.- Pero, ¿no tienes que regresar con tu hijo?
-Tristán está ahora con Bridgette y Felicia. Ya debe estar a punto de dormir.
-Y tú y Bridgette… ya sabes, ¿están juntos?
-No. Somos amigos que nos apoyamos nada más.
-Me alegra. Quiero decir… que me alegra que tu hijo esté bien cuidado.- Luka sonrió al notar un leve sonrojo en sus orejas.
-Yo también. Ven, vamos por aquí. Y si todavía no has cenado, conozco un lugar que prepara los mejores galettes y hamburguesas con papas del rumbo.
-Te sigo, compañero.
Caminaron por las calles muy cerca del otro mientras comían sus helados. La última vez que Luka había ido con el heladero del amor, le dio un cono de helado que representaba a Kagami, al parecer había llegado la hora de que su corazón comenzase de nuevo a latir como loco y ya tenía puestos sus latidos en un nuevo amor.
…..
Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer. En el próximo capítulo veremos más verdades rebeladas y más drama, y alguien sufrirá la ira de Félix. Veremos cómo sale esto para nuestros protagonistas. Así pues dejen review, nada de tomatazos, acepto bebidas de temporada y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!
