Hola a todos! ¿Qué tal el nuevo capítulo de Miraculous? Si soy sincera no me duele ver al Adrigami caer, lo siento pero la pareja no pegaba ni con cola. Pero ya ustedes tendrán su opinión que igual se respeta. También quería dar aviso que voy a hacer una leve edición sobre la historia, para así poner a Jagged como ya un abuelo en vez de padrino de Tristán, espero hacerlo en los próximos días, así que no se extrañen los nuevos lectores. Ya dado el caso estamos cerca del final! Y no voy a decir esta vez cuántos capítulos faltan, muajajajaja y sin más qué decir… COMENZAMOS!

Capítulo 13.

Heridas abiertas.

Lila corrió con sus carpetas y archivos hasta recepción, no tenía que perder tiempo esperando que esas alimañas no hubiesen ya llegado a donde el viejo Agreste. Había bajado las escaleras en largos saltos que casi le costaron una caída. Las chicas que estaban en recepción, y que no hacía menos de quince minutos recibieron sus reclamos, la miraron con molestia cuando Lila empujó a todo aquel que estuviese en su camino.

-¿Y ahora qué le pasa?

-No tengo idea ni me importa, mientras que se largue rápido es mejor para todos.

-Puede ser una de las inversoras de la compañía pero es la más pequeña de todos y se cree que puede gritarle a todo el mundo.

-¿Y qué pasa con ese look? Cielos, pareciera que huyera de un monstruo.

-O se vio en el espejo.- las chicas rieron cuando entonces las puertas de seguridad se cerraron. Lila alcanzó a salir en el último momento, alejándose lo más rápido posible con todo el material que pudiese incriminarla.

-Estúpidos mocosos, ya verán cuando les ponga mis manos encima. Esto no se quedará así.- por suerte su auto siempre lo estacionaba fuera del estacionamiento de la empresa, así no tendría que registrar sus salidas y entradas. Subió y arrancó controlando su pie para no hundirlo en el pedal, una multa de tránsito sería ya el colmo, se dirigió hacia su departamento para tomar lo necesario y ocultarse en alguna de sus otras propiedades mientras su pista se enfriaba. Mordió su uña y luego la dejó al notar que podría arruinar su manicura.- Llamada a Kagami Tsurugi.- el auto en automático marcó la línea, pero Kagami le cortó la llamada apenas y dio un par de tonos y eso la hizo enfurecer más.- Estúpida Kagami. Todavía no te das cuenta que si yo caigo caes conmigo.- su auto se metió entre las calles principales, siguiendo hasta la avenida y así perderse en el tráfico de la ciudad.

Sentía que le faltaba el aliento, podía ver las paredes cerrándose a su alrededor y no podía mantener el equilibrio, el aire estaba viciado, pronto no le quedaría nada… sentía que caería en cualquier momento. Su cuerpo comenzó a caer a un lado cuando sintió que un fuerte brazo, uno delgado, lo rodeó y lo ayudó a sentarse en el suelo del ascensor.

-Respira profundo. Recuerda que estás en un ascensor, las paredes no se cierran, no se mueven y no te van a atrapar.- la voz de Bridgette sonó serena para tranquilizarlo.

-Intento no verlo…

-Concéntrate en otra cosa o cierra los ojos.

-Papi, ¿estás bien?

-Tu papi estará bien Felicia.- respondió Bridgette a su hija que le veía preocupada.- Sólo está algo mareado.- Felicia asintió acurrucándose en los brazos de su padre. Félix la apretó contra su pecho sintiéndose un poco mejor y miró a Bridgette en agradecimiento.

-Gracias…

-¿Aún te sientes mal en lugares cerrados?

-A veces. No todo el tiempo.

-¿Se va a poner bien?- preguntó Tristán. Félix vio al pequeño que le miraba preocupado y le sonrió pasando su mano por su cabeza.

-Estaré bien, gracias por preguntar.- las alarmas cesaron y la luz roja desapareció. Bridgette se acercó al intercomunicador esperando respuesta.

-Hola, estamos en el ascensor presidencia. ¿Nos escucha alguien?- nada… volvió a intentar.- Hola, estamos en el ascensor de presidencia. ¿Hay alguien?

-Le escuchamos. Enviaremos alguien a su piso apenas y termine seguridad de inspeccionar los pisos.

-¿Está de broma? ¡No tenemos tanto tiempo! Estamos en los últimos pisos.

-Perdone, hacemos lo posible para hacer el proceso lo más rápido posible.

Bridgette suspiró frustrada. No podía creer que los iban a dejar en el ascensor por lo que quizás fuera una o dos horas. Félix tenía la cabeza apoyada en la pared, se veía tan mal e indefenso. Se sentó a su lado y tuvo el irrefrenable deseo de tocar su frente pero su mano se detuvo dubitativa unos momentos antes de decidirse y pasar su mano por sus cabellos bañados en sudor, tal y como hacía antes para tranquilizarlo. La expresión de Félix se volvió más serena y apenas abrió los ojos.

-¿Te sientes mejor?- preguntó ella a lo bajo.

-Mmm, eso creo…- Bridgette sonrió, esperando que alguien llegase a ellos pronto antes de que el estado de Félix empeorara.- Yo… de verdad lo siento.

-No hables de eso ahora.- le suplicó para que al menos esperara cuando salieran del ascensor pero este tomó su mano y la miró con absoluto dolor.

-Por favor… al menos debo decir esto.

«Mierda… ¡LOS OJOS DE GATITO NOOOOO!»

Gabriel esperaba respuesta de su equipo de seguridad, esperando que hubiesen atrapado a Lila Rossi y que le diesen la satisfacción de haber usado la fuerza o mínimo las pistolas de choque para detenerla. Recibió una llamada, deseoso de que fuese su jefe de seguridad.

-¿Sí?... ¿Cómo dijo?- preguntó confundido captando las miradas de todos.- ¿En qué ascensor?

La imagen de la cámara en su ascensor mostraba a Bridgette y a Félix con los niños. Los hermanos miraron a sus padres sentados y a los pequeños acurrucados en sus brazos.

-Ya veo…- musitó el mayor al ver la escena.

-¿Eso tiene audio?- preguntó Alexander pero su abuelo no deseaba perder tiempo.

-No me importa lo que tengan que hacer. Sáquenlos de ahí lo más rápido posible.

-/¡NO!/- gritaron los gemelos quitándole el teléfono.

-¡Déjenlos allí una media hora!

-¡Mejor una hora!

-¡Niños!- regañó Gabriel pero los hermanos miraron a su abuelo suplicantes.

-Abuelo por favor… deja que se queden allí y así puedan hablar.- pidió Alexander y Maximilian asintió juntando sus manos.

-Al menos hasta que esto termine. Por su seguridad.- el adulto suspiró con pesadez y pidió de vuelta su teléfono.

-Déjelos un momento, no les pasará nada.- se dejó caer en la silla mientras los hermanos veían la tableta con una sonrisa y sus amigos también se sumaban a mirar curiosos la escena.

-Ya encontré el audio.- dijo Maximilian y Natalie se acercó para sonreír compasiva a su jefe, poniendo una mano en su hombro y siendo correspondida con un apretón.

-Soy demasiado viejo para esto.

-Usted tiene un buen corazón señor.

Cualquier otro momento hubiese sido perfecto. En su oficina con algo de pan con chocolate para pasar el amargo trago, con té para calmar los ánimos, o con distractores para no ver esos arrepentidos ojos azules de gato. Tragó sabiendo que no podía hacer nada, incluso los pequeños volvieron a sus siestas de forma conveniente y quería volver a presionar el botón alegando un ataque de pánico.

«Recuerda que nada es igual. No olvides por todo lo que pasaste mientras él estaba haciendo migas con Kagami»

El pensamiento en sí le ayudó, alzando su barrera sobre de ellos y esperando que resistiera todo lo que fuese a venir.

-Te escucho.- habló con seriedad, y él supo que tenía que irse con cuidado.

-Yo… de verdad quería pedirte perdón.

-¿Por qué?

-Por todo. Sé que lo que pasó hace años con Couffaine no fue más que una pantomima para desacreditarte… y yo no te creí. Quería pedirte disculpas por no haber confiado en ti en su momento, y darme cuenta años después de ese error.

Ella asintió con parsimonia y con la mandíbula dura para evitar gritarle o despertaría a los niños.

-Está bien, supongo que cinco años es mejor que nunca.

-Sé que la hice grande, pero no sabes lo arrepentido que estoy por todo lo que pasó. Fui un ingenuo, un idiota, y perdí a la mujer que amaba por ello.

-Félix, te perdono por ser un ingenuo. Pero que después de todo, después de todas las batallas que tuvimos juntos, los grandes retos, enemigos, e incluso escándalos, el que no hayas confiado en mí llegado el momento fue desastroso. ¿Es que acaso toda esa confianza se construyó sobre arena? Porque a los primeros vientos esta se derrumbó.

-Lo sé… ese error es algo que no podré enmendar nunca.

-Me alegra que lo reconozcas al menos.

-Por eso no voy a intentar arreglar lo que tuvimos. Me gustaría que al menos comenzáramos algo distinto.

-¿Qué quieres decir?- preguntó con desconfianza.

-Somos padres, tenemos tres hijos en común, al menos quiero comenzar de cero algo más que una relación obligatoria.

-Estás de broma, ¿no?

-Lo digo en serio. Terminando esto podríamos vernos… podemos hablar más a menudo, e incluso, no lo sé. Salir de vez en cuando como una familia o… solos.

-Vivo en Lyon, Félix, ¿crees que ser "amigos" a distancia pueda ser suficiente?

-La tecnología de hoy en día nos acerca más a otro.- Bridgette rodó los ojos pero no pudo esconder una media sonrisa. Esto era algo distinto a lo que esperaba.

-Me temo que por el momento no podré responder a tu propuesta. Tengo heridas que me son difíciles de sanar.

-Lo sé… te hice daño, rompí tu corazón.

-No me refiero a mi corazón. Tengo heridas tan profundas que me serán todavía difíciles de olvidar.- dijo mostrando su muñeca donde Félix vio con horror varias cicatrices pequeñas y una grande que iba de un lado a otro en su muñeca. ¿Cómo no lo había notado?

-E-Eso es…

-De no haber sido por Luka las cosas hubiesen sido distintas.- dijo esta con pesar.- Es por eso que… no esperes mucho de mí, Félix. No salgas lastimado después de todos estos años. Tú la has llevado mejor que yo y has salido adelante.

-¿Mejor que tú, dices?- preguntó este todavía sin salir de su propio horror.

-Eh… pues sí. Te vi en las portadas de revistas aunque no quisiera. 'Félix Agreste y Kagami Tsurugi superan sus divorcios juntos', 'La nueva pareja del momento deja oscuros momentos atrás', 'La pareja del año, después de dos años de salir', 'Agreste y Tsurugi demuestran ser mejores que sus ex´s'. Ese tipo de encabezados son difíciles de no ver. Por suerte tuve la fortuna que nadie publicó mi cara en las revistas sensacionalistas. Eso me hubiese hundido en Lyon.

Vio a Félix cerrar sus ojos, parecía a punto de vomitar pero logró tranquilizarse.

-Me volví alcohólico después de lo sucedido.- dijo para completa sorpresa de Bridgette.

-¿Disculpa?

-Me ahogué en alcohol y estuve a un paso de las drogas, Bridgette. Nada más pensaba en no sentir y fui tan malditamente egoísta que no pensé en mis hijos. Y eso me pasó factura, me encerré tanto en mí que dejé de concentrarme por completo en ellos. Por suerte, mi padre supo detenerme a tiempo y me la pasé encerrado en casa o en centros de rehabilitación mientras que otros creían que estaba de vacaciones. Las únicas veces que salía para distraerme era en compañía de Kagami y de mi chofer. No podía permitirme sucumbir o perjudicar a nuestros hijos después de dejarlos solos por tanto tiempo.

-No lo sabía…

-Ni yo tampoco lo tuyo, así que estamos parejos.- Bridgette sintió deseos de llorar. Había pensado que Félix siguió su vida como si nada después de lo sucedido pero ahora con esto no podía evitar dolerse por ello.

-Me sentí sola…

-Yo también… sin importar qué o a quien tuviera a mi lado.

-Pero nuestros hijos.

-Son una bendición. Por eso es que cada uno siguió adelante.

-Sí… tienes razón.- vio a Felicia acurrucarse más en el pecho de su padre y mover su boca como si saboreara algo.

-Que… queso… fondue…

Los dos aguantaron una risa.

-No sé si reír o llorar.- admitió Félix.

-Es lo que nos tocó.

-Y aun así no cambiaría nada de ella. Es adorable.

-De ella ni de nuestros hijos.

-Eso es verdad…- suspiró Félix cerrando los ojos, y Bridgette dejó que el silencio los envolviera, derramando un par de lágrimas y sabiendo que al menos habían zanjado parte del pasado pero no todo.

Las niñas no dejaban de llorar, conmovidas ante lo que sucedía. Alain fue el único que supo controlarse ante esa historia lacrimógena y luego vio a los hermanos que luchaban con las ganas de llorar.

-¿Quieren unos pañuelos también?

-P-Por supuesto que no.- dijo Alexander intentando no echarse a llorar pero temblando como una gelatina.

-Estamos felices, muy felices de que al fin hablaran.- asintió Maximilian, tenían algo muy en claro, un Agreste no lloraba en público, y eso era algo que su abuelo les enseñó de pequeños. Gabriel les dio unas palmaditas en su espalda y luego de pedir a Natalie que les diese pañuelos para limpiar las lágrimas y mocos de los niños, recibió una llamada que hizo que tomara la tableta.

-Señor Agreste, lamento informarle que Lila Rossi salió antes de que el sistema de seguridad se activara.

-¿Cómo dice?

-Las recepcionistas de entrada nos dieron el dato que salió a toda prisa antes de que se cerraran las puertas. Y no estacionó en el estacionamiento de la empresa por lo que su huida fue inevitable.

-Ya veo, en ese caso que el equipo de investigación venga a revisar su oficina, No me importa si incluso tienen que revisar los papeles triturados de la papelera o destrozar cada pequeña pieza de mobiliario, quiero algo para el final del día.

-Entendido señor.

-Y saque a mi hijo y quizás de nuevo futura nuera del elevador privador rápido.

La comunicación se cortó y Gabriel pensó con frialdad cada uno de los pasos a seguir, levantándose y pidiendo a Natalie que llamara a los padres de los otros niños para que se marcharan.

-Vamos niños, vamos a ver a sus padres. Hoy han hecho un gran avance.

Mientras caminaban pensó los siguientes pasos a ejecutar. Había pedido en su momento a Natalie buscar los modelos faltantes, y mientras tenían los registros de que esos modelos existieron, esta confirmó sus peores temores cuando descubrió que no había imagen de ellos en su base de datos. Así que no podían alegar robo sin tener una imagen del diseño. Tampoco podía alegar agresión hacia su nieto y su amiga; mientras los niños miraban la cámara del elevador, Natalie le hizo un gesto silencioso que todo había ocurrido en un espacio privado donde no había cámara alguna. Esa mujer sabía cómo moverse sin ser notada y eso aumentaba su rabia. Pero si lo que sus nietos dijeron sobre que le había robado a su madre era verdad, aquello era algo que podía usar como peldaño. El desvío de fondos era un delito grave y seriamente castigado en esa parte del mundo, algo de lo que aferrarse hasta conseguir más pruebas en su contra. Ahora entendía de dónde sacaba esa confianza financiera de la que tanto presumía a pesar de su 5% de inversiones, le había robado a su ex nuera todo el dinero el cual no era una cantidad despreciable, dejándola sin apoyo financiero de la empresa, despojándola de su trabajo creativo, y que así empezara de cero.

«Pero eso es algo que no le detuvo»

Investigó por cuenta propia la boutique que tenía en Lyon. Comentarios positivos se alzaban en páginas de internet, no sólo las locales, y la gente recomendaba con esmero ir a la tienda que abarcaba una gran variedad. Vio las decenas de fotografías que los turistas y clientes se tomaban en la tienda con sus modelos. "Fantásticos", "Asombrosos", "Lo mejor de lo mejor de Lyon", y comentarios similares que alababan sus obras. Su trabajo duro se notaba tanto en cada pieza como en sus manos llenas de callos. Bridgette Dupain-Cheng sí era una mujer fuerte y decidida, Lila Rossi, era su contraparte, una cobarde que ejecutaba su trabajo en una red de mentiras y maquinaciones. Debió haberla rechazado como inversora minoritaria en su momento, esa mujer nada más sabe salir adelante por medio de trampas.

Sin embargo, a pesar de todo, encontraría la forma de hacerla caer por verle la cara. Y la dejaría en un hoyo más oscuro y más profundo que el infierno, que ella deseará estar allí

Kagami se reunió en el juzgado con su abogado. Pasaría directamente a una oficina y dependiendo del trato referido podrían ir o no a juicio, preferiría evitar eso último. Al entrar encontraron a Luka con su abogado.

-Buenos días, me llamo Noah Baptiste abogado del señor Couffaine.

-Hiro Takagawa, abogado de empresas Tsurugi.

-Bien, pueden sentarse para comenzar la masacre.- el tipo sonreía con una arrogancia que molestó a Kagami en sobremanera. Por supuesto este era el mismo que le dio el citatorio más no podía pensar en este como un abogado.

-¿Qué es lo que quiere su cliente señor Baptiste?

-Lo que todos queremos, remuneración por nuestro buen trabajo. Y el señor Couffaine ha hecho un excelente trabajo como padre sin siquiera recibir algo a cambio.

-En el documento que se estipuló mi clienta renunciaba a la patria potestad del infante.

-Lo sé, pero también se estipula por medio de la ley de protección infantil que en caso de separación el familiar con más recursos es quien tiene suministrar una pensión económica a la otra parte hasta que este cumpla la mayoría de edad.

-¿Es esto lo que quieres?- habló Kagami con una ceja alzada.- ¿Dinero? No lo entiendo, ganas como músico lo suficiente para mantener una vida estrafalaria.- Luka le sonrió apoyando su barbilla sobre su mano.

-Tu dinero me interesa poco, pero pienso en el futuro de mi hijo.

-Tenemos una cantidad aproximada a pagar de los últimos cinco años.- dijo el abogado de Luka que moderó su sonrisa mientras entregaba unos papeles.- Y por supuesto, mi cliente pone a consideración un convenio en dado caso que la demandada quiera mantener contacto con el niño. Si se niega a firmarlo entonces todo contacto con él se le prohibirá.

-Esto es ridículo.- musitó a lo bajo Kagami y el abogado de esta esperó una señal de su parte y Kagami se la dio con molestia por hacerla perder el tiempo con ese tipo de nimiedades.

-La cantidad parece más que aceptable. Hablaré con mi clienta sobre eso y después de ello evitaremos cualquier contratiempo.

-Un momento.- dijo Noah con una sonrisa de lado.- Yo que usted primero leería el contrato. También quiero estipular que viene escrito que un 10% de las acciones de su clienta pasen a nombre del señor Couffaine.

-¿Qué?- esta vez Kagami reaccionó.- No lo dices en serio.- Luka no respondió, sino que sonrió cuan serpiente era y el tiburón arremetió.

-La parte de las inversiones pasarán a nombre de su hijo, cuando cumpla la mayoría de edad bien puede regresárselas o no pero igual obtendrá las ganancias correspondientes durante esos años.

-No voy a dar nada.- se levantó apretando los puños.- Ese patrimonio es mío. He luchado con uñas y dientes para tenerlo y eso también significaría tenerlos cerca.- respondió con acritud.

-¿Eso sería tan malo?- preguntó Luka con falsa inocencia. Kagami sabía que ceder ese porcentaje la volvería un blanco fácil de los demás inversionistas que intentarían encontrar la forma de hacer que bajara de posición, y si a Luka le daba por vender ese 10% a alguno de estos... Un 25% era inaceptable para la vicepresidenta de la compañía.

-No voy a dar ni un 5%.- su abogado frunció el ceño de acuerdo a su clienta.

-Esto es un abuso. No vamos a firmar nada.

-Bien, entonces estaremos en contacto.- dijo Luka con la intención de irse pero Kagami le detuvo.

-¿Por qué haces esto? ¿Vas a humillarte por unos euros?

-Yo no me estoy humillando.- dijo este a lo bajo.

-¿Entonces por qué haces esto?

-Quiero que MI hijo tenga la seguridad económica que yo no tuve. En dado caso que algo me pasase quiero que esté seguro su futuro. Y sé que si tú tienes 35 el 50 es de tu madre. Un 25% tampoco es malo y las empresas Tsurugi tienen una base económica estable.

-Bien sabes lo que me haría ceder ese porcentaje.

-Bueno, no es como si te fueran a comer viva.- Kagami escuchó la pequeña risa del abogado de Luka.

-Olvídate de que ceda ese 10%.

-Como quieras, todo depende de ti, y cómo quieras manejar el asunto.- él pasó su dedo por su afilada y delicada barbilla y Kagami golpeó su mano. Luka se marchó con el abogado sonrisas, estuvo a punto de llamar a su madre pero se detuvo recordando sus palabras de que no le ayudaría con ese asunto.

-Si así lo quieres… Hora de golpear tu talón de Aquiles.- pronunció a lo bajo sabiendo lo que tenía que hacer.

Apenas y supieron la noticia de lo sucedido, los padres de los chicos salieron de sus trabajos y se dirigieron a las empresas Agreste. Allí abrazaron a sus hijos y revisaron que estuvieran bien.

-Mis niños, ¿no les pasó nada?- preguntó la esposa de Claude Le Blanc, Juliet, que revisaba a sus hijos con una meticulosidad parecía a la de un científico al inspeccionar una muestra por un microscopio.

-La señora agarró a Lys del cuello de su camiseta y dijo que la lanzaría por la ventana.- señaló Alain molesto y la pequeña Lys miró a sus padres algo apenada.

-No me duele el cuello. Usé lo que me enseñaron en las clases de defensa.

-¡Mis niños!- Claude abrazó a sus hijos llorando de forma exagerada.- Sabía que las clases de karate y judo rendirían sus frutos. ¡Esa es mi princesita guerrera y mi súper espía espadachín!

-/¡Papá!/- se quejaron al sentirse demasiado apretados y mojados.

De parte de los Lahiffe sucedía una escena similar.

-¿Cómo se te ocurre ir e investigar a esa mujer? Te dijimos que no te le acercaras.- regañó Aly pero Briana hizo un puchero.

-Tenía que hacerlo. Y casi la teníamos pero se robó mi teléfono y huyó.

-Ese no es el punto Briana Alexandria Lahiffe.- regañó Aly y Briana bajó la mirada casi a punto de llorar pero luego su madre le abrazó.- ¿Es que no sabes el miedo que me dio cuando supe lo que pasó? No quiero que nada malo te pase mi niña.

-Lo siento mamá, si me dio miedo… no sé cómo le haces.- dijo aferrándose a ella de verdad asustada. Allan sonrió y se unió al abrazo.

-No nos des esos sustos de nuevo por favor.

-A la próxima seré más cuidadosa.

-Yo preferiría que no hubiese próxima vez por favor.- rogó Allan.- Y estás castigada.

Bridgette también tenía abrazados a sus hijos, lo que habían hecho había sido más que osado pero habían ayudado a resolver el misterio de las empresas.

-¿Están bien? ¿Seguros que no les hizo nada?

-No, mamá. Estamos bien y Alex supo qué hacer.

-Esa bruja se llevó la peor parte.

-Ay mis niños… ahora que los tengo de nuevo no quiero que les pase nada.

-¡Agreste!- gritó Claude separándose de sus hijos.- Dime que vas a hacer algo contra esa demente.

-Créeme que estoy el primero para acabar con su vida, sin embargo las cámaras de seguridad no registraron el ataque. Pero no eres el primero en la lista en ir a por ella, primero somos nosotros.

Bridgette asintió deseosa de hacer justicia como Ladybug, y fue que Aly notó como algo entre la pareja había cambiado. Era extraño, no había gritos, miradas desdeñosas, o incluso uno que otro golpe. Fue como si algo se iluminara al verlos y al ver a su esposo supo que él había notado lo mismo.

-Hemos levantado ya una denuncia y las autoridades ya van a su departamento pero algo me dice que no la encontrarán allí.

-Lo que me sorprende es que la hayas dejado entrar a tu empresa después de todo.- reclamó Claude y Félix rodó los ojos.

-La mitad de los inversionistas no me caen bien Claude. Tú como actor deberías saberlo.- el antiguo mimo no dijo nada. Actuar en el teatro fue su vida así como su familia. Y también con su trabajo de arquitecto sabía perfectamente que había gente con la que deseaba en verdad no trabajar.

¿Y qué va a pasar?- preguntó Allan.

-Trataremos de hundirla. Tenemos ya una demanda en su contra, cuando encontremos pruebas usaremos eso en su contra.

-O podríamos hacer que ella misma confesara.- propuso Bridgette acercándose a él.- Lila siempre ha sido una ególatra, incluso mayor que Claudia y Audrey juntas. Y tal como me contaron los niños ella no dejaba de jactarse por teléfono de lo que hizo.

-¿Piensas ponerle una trampa?- preguntó Félix con una sonrisa de lado.

-Lila cree que es más astuta que un zorro, vamos a demostrarle que en realidad es tan habladora como una guacamaya.

La idea le gustaba, y así con esa evidencia harían caer a Lila de una vez por todas.

La residencia estaba a las afueras de la ciudad, pero no por ello era menos lujosa que su departamento. Una elegante casa de campo que, para su buena fortuna, estaba en el camino cercano al aeropuerto en caso de ciertas complicaciones.

Se dejó caer en su sillón plateado y encendió una tableta que estaba en el lugar, dejando de lado sus propios aparatos electrónicos. No era tonta, sabía que la rastrearían tarde o temprano por medio de estos.

-Debo darles mi nuevo teléfono a los del desfile. Parece ser que tendré que supervisarlos desde aquí.

Envió un mensaje a su abogado y este le dijo que no se preocupara, que ya estaba al tanto y manejaría todo bajo la mesa. Eso era un alivio. No podría pisar Paris hasta el día del desfile la siguiente semana.

Se recostó y miró su teléfono para hacer una llamada a la ingrata de Kagami. Esta vez la japonesa respondió.

-¿Alló?

-Hasta que te dignas a responder mi llamada.

-¿Qué quieres Lila?

-Necesito algo de ayuda. He perdido mi trabajo en las industrias Agreste.

-¿Qué quieres decir?- preguntó tras nos momentos emitir una leve risa.- Ya veo. Te dije que te descubrirían tarde o temprano.

-No me hubiesen descubierto si esa vaca de Bridgette no hubiese vuelto.

-No te cubriste lo suficiente. Te dije que tarde o temprano se darían cuenta del desvío que hiciste.

-En fin, quiero que me ayudes a salir de esta.

-¿Por qué tendría que hacerlo?

-Porque si no lo haces le revelaré a Félix todo lo que hiciste para separarlo de su estúpida mujercita.

-Hazlo.- respondió confiada.- No te va a creer ni una palabra sobre que te ayudé a destruir su matrimonio con Bridgette. Igualmente tú querías verla destrozada, yo nada más usé tu deseo para mi beneficio personal.

-¡Me va a creer! ¡Y tú vas a estar acabada!

-No tienes nada contra mí. Olvídate de mí número, olvídate que siquiera nos conocemos. Te veré quizás en unos años si sales de las rejas.- colgó sin dudar.

Lila gruñó y lanzó a la pared un florero muy valioso que había adquirido en una subasta. Se arrepintió de inmediato de haberlo hecho.- No, no, no. Nadie me va a quitar todo esto por lo que he trabajado. Mi imperio, mi fortuna, todo mío.- habló delirante aun sabiendo desde su subconsciente que todo lo que tenía era robado. Sonrió de lado y volvió a tomar su teléfono.- Aún le quedaba un as bajo la manga.- tomó un aparato que tenía guardado en uno de los cajones de su cómoda y marcó un número que hacía años no llamaba.

-¿Alló?

-Claudia Bourgeois. Un placer escucharla de nuevo.- habló por el aparato que distorsionó su voz, escuchándose del otro lado de la línea una exclamación ahogada. Si Kagami no podía ayudarle, tendría que sacar la ayuda de otra parte.

En algún momento hombres y mujeres se separaron para tener una charla privada mientras almorzaban. Y por supuesto, Aly fue la primera que explotó.

-¿Qué ocurre entre Félix y tú? No me digas que lo están volviendo a intentar.

-No es el caso.- respondió Bridgette que tomó un sorbo de su bebida.- Digamos que estamos atravesando un estado de transición en el que ninguno tiene ya deseos de matar al otro y queremos… no lo sé. ¿Ser simples amigos?

-¡Chica! ¡Allegra se volverá loca!

-Tú ya pareces que estás loca.- la esposa de Claude rio ante el comentario de Bridgette, las niñas estaban enfocadas entre sus comidas y las charlas, pero la morena no iba a dejarlo escapar.

-Ya está bien, confiesa. ¿Cuáles son tus planes con el Agreste? ¿Están saliendo?

Mientras tantos los chicos estaban con en otro restaurante en donde el mesero estaba cortando los trozos de carne de la picaña frente a ellos.

-No estamos saliendo. Pero admito que no es mala idea.- confesó Félix.

-Yo todavía no me creo lo que nos has contado.- dijo Allan sorprendido.- O sea que alguien más los separó y todo este tiempo cada uno estaba resentido del otro sin saber que no era su culpa.

-Bueno… fue mi culpa por no confiar en ella.- admitió el rubio con pesar e ignorando a sus hijos que dijeron un "Te lo dijimos".- Pero pienso arreglarlo.

-¿Y qué vas a hacer para sanar ese corazoncito que tienen ustedes dos?- preguntó Claude y los dos vieron al Agreste sonreír.

-Lo pondré en términos que entiendas.- recibió un golpe de parte del castaño en el brazo.- Vale, que entiendan los niños.- dijo señalando a los menores, aunque a Tristán poco le valía al estar comiendo.- El amor es como una flor, hay que cuidarlo, mimarlo y que tanto la tierra y el agua que reciba le ayuden a crecer. Yo pisotee ese amor y la planta murió, pero si vuelvo a plantar una semilla, la cuido, la mimo y la riego, una nueva flor volverá a surgir.

-¿O sea que de verdad vas a intentarlo con mamá?- preguntó Maximilian con grata sorpresa y Alexander le dio un golpe a su padre en el hombro.

-¡Riégala mucho, papá! Dale mucho de ti.- Allan y Claude rieron a lo bajo ante ese comentario que parecía de doble sentido.

-Oh, sí. Llegado el momento, ¿no?- preguntó Claude en burla y Félix le pateó por debajo de la mesa, pero Maximilian dejó de sonreír y Félix lo notó.

-¿Qué tienes hijo?

-Papá… ¿y qué vas a hacer con la señora Tsurugi?- la sonrisa de Alexander decayó también y todo ánimo se alejó de ellos. Los dos tomaron sus bebidas al mismo tiempo para ahogar sus penas.

-No se preocupen por ella.- respondió Félix que tomó el cuchillo y tenedor para cortar un poco más la carne que les partieron.- Después de esta noche no volverán a preocuparse por ella.- cortó un pedazo que tenía incrustado un pequeño hueso, y lo giró a un lado del plato alejado de lo demás para comer. Sus amigos supieron de inmediato que algo había pasado entre ellos. Podía verlo claramente.

-El Témpano Agreste está furioso.- murmuró Claude.

-Y creo que Kagami se lo ha buscado a creces.- susurró Allan y pudieron notar un aura oscura alrededor de este, y al ver a los pequeños rubios, un aura similar los rodeaba con sonrisas burlonas dignas de demonios.- De tal palo tal astilla.- Claude asintió ferviente. La familia Agreste era de temer.

Cuando salieron del restaurante los niños reían y jugaban entre sí haciendo sonreír a los adultos. Félix dejó que se adelantaran ya que tenía una charla pendiente.

-¿Por qué no me dijiste que estabas unido a mi hija?- preguntó a Plagg que estaba comiendo el último bocado de su queso.

-No tenía por qué decirte. Eso es entre ella y yo.

-Plagg… ¿qué tan involucrado estás con ella?

-Mmmm, bueno, quizás ella crea que soy una especie de hada.- Félix aguantó la risa.

-Me imagino.

-Y le dije a Felicia algunas cositas para que ustedes estuviesen un poco más juntos.- murmuró para sorpresa de este que aguantó no gritarle al kwami.- Y tal vez los otros kwamis metimos un poco la nariz en esto.

-¿Qué tanto?

-Mucho.- respondió Tikki a Bridgette que estaba haciéndole el mismo interrogatorio a su kwami.

-¿En qué cosas?

-Bueno… el vestido fue una de ellas.

-Ya me lo imaginaba.

-También rociábamos algunas gotas de tu perfume en tu ropa.

-Nada mal.

-Y... quizás hicimos algunas cosas de las que ustedes no se dieron cuenta.

-¿Qué cosas?- preguntó más divertida de la situación que molesta.

-Amm… bueno…

-Sólo algunas pistas, no te amargues.- le dijo Plagg a Félix.- Dejar algunas cositas por ahí que te recordasen a ella, algo de su perfume que Tikki me dio. Y algunos incentivos…

-¿Qué clase de incentivos?- Plagg miró a los hermanos y fue que lo supo.

-No puede ser…

-¿Ustedes sabían?- preguntó Bridgette a Tikki.

-Buscaban lo mismo que nosotros. Es por eso que los ayudamos en algunas cosas e ideas.- dijo la kwami al recordar sus escapadas nocturnas, el plan que los hermanos escribieron una noche y al que agregando ideas a escondidas con Plagg. Agregar en sus celulares restaurantes cercanos de la empresa donde pudiesen comer. Y hasta Wayzz y Trixx vigilaban a Briana, ayudándola con algunas páginas de internet para investigar a Lila que apareció en el punto de mira de los kwamis.

-O sea que estaban en el ajo desde el principio.

-No en todo. Para nuestra sorpresa todo lo demás se fue acomodando solo.

-Ay Tikki… me va a dar una migraña.

-¿Estás molesta?

-Hablamos luego.- le dijo Félix que sí iba a tener una migraña.

-Hombre, qué exagerado. Pero debes admitir que al final todo salió bien y hasta develaste a los culpables.

-No del todo…- dijo Félix frunciendo el ceño.- Hay algunas cosas que no me quedan en claro, pero creo que obtendré las respuestas pronto.

-¿Y crees que tu pronta ex novia te va a decir lo que quieres?

-Lo hará… si quiere seguir en este país al menos.

Los adultos se separaron y los Agreste regresaron a donde la empresa, mirándose uno al otro. Tendrían que hablar todavía más, pero por ahora tenían que enfocarse en el trabajo, no iban a dejar que Lila les sacara de la partida.

-¿Lista para el trabajo?

-Yo siempre estoy lista.- respondió confiada y Félix sentía que volvía a caer por esa mujer.

Cuando Jagged llegó al barco junto con Fang se encontró con música de Rock en la cubierta y a Anarka recoger algunas cosas mientras bailaba al ritmo de la música. No pudo evitar sonreír de lado, aun recordaba como bailaban en su juventud como si no hubiese un mañana, y ahí estaban ellos, con dos hijos y abuelos de un pequeño. Recordó como la prensa se volvió loca cuando supieron la verdad de su paternidad pero Luka y Juleka le ayudaron mucho para que no se fuera encima del primero reportero indiscreto. Anarka aún no se daba cuenta de su presencia. Rio a lo bajo y esperó a que fuera ella quien lo viera, notando a Juleka subir a cubierta y verlo confundida, pero guardando silencio cuando este se lo pidió, divertido por la situación. Cuando la música terminó Anarka se giró a verles.

-Oye jovencita, ¿está tu mamá?

-Ja, ja, muy gracioso. ¿Qué haces aquí Jagged?

-Luka me invitó a comer, así que le di la tarde a Penny y vine a por un buen pedazo de carne.

-Pues tienes que esperar, ya que ese hijo nuestro aun no llega, pero ya lo demás está listo.

-¿Y la carne sigue sin hacer? No le puedo dar carne cruda a Fang, le hace mal a su estómago.

-Luka dijo que llegaría en unos quince minutos.- dijo Juleka.- Vendrá con Tristán y Felicia, fue a recogerlos a con Bridgette y no todo está listo. Faltan el puré y las verduras.

-¡Yo me encargo del puré! Soy bueno machacando cosas.- se ofreció Jagged y Anarka rodó los ojos.

-Eso sí te lo creo.

-Oh sólo me tienes envidia porque hago un mejor puré de patatas que tú. Receta que aprendí cuando de jóvenes fuimos a la ruta 66.

-Hay ciertas cosas de mi vida que no me quiero acordar y ese viaje es una de ellas.- Jagged susurró a Juleka a lo bajo.

-No le creas. Bien que se buscó algunas peleas con los motociclistas de la carretera.

-¡Te estoy escuchando!- los dos se rieron y unos pasos se hicieron presentes siendo Jess que venía con una bolsa de papel en su brazo.

-Oh, hola. ¿Llegue tarde?

-Al contrario.- dijo Juleka.- Jess, este es Jagged Stone y su cocodrilo Fang.

-Un gusto señor.

-El gusto es mío. Mi hija me pasó algunas pistas tuyas, tienes un don con la guitarra. Una melodía suave y enérgica.

-Oh, muchas gracias señor. Espero que no les moleste pero como Luka me invitó a la parrilla que van a hacer traje una especialidad. Una carne marinada y algunas salsas caseras.- dijo mostrando los tuppers dentro de la bolsa.

-Chica, te has ganado con eso un lugar en esta familia.- dijo Jagged y Anarka le dio un codazo para que se callara.

-Pasa cariño, en cuanto llegue Luka empezaremos a preparar todo.

La familia estaba más que complacida con la presencia de Jess, y Juleka y Anarka la habían visto tratar de primera mano a Tristán, siendo esta muy amable y cariñosa con el pequeño niño que se había mostrado encantado con ella.

El gruñido de Fang llamó la atención de todos y vieron a un par de oficiales subir a cubierto.

-Disculpen, estamos buscando a Anarka Couffaine.

-¿Y para qué me buscan?

-Anarka Couffaine está usted arrestada por violar una orden de restricción, daño a la propiedad, violencia e intento de extorsión.

-¡¿CÓMO?!- esposaron a la mujer.- ¡No sé de qué mierdas hablan! ¡Exijo un abogado!- Fang se interpuso antes de que la bajaran de la cubierta pero Jagged le calmó al ver a uno de los oficiales desenfundar una pistola de choque.

-Tranquilos. Ya los veremos en la comisaría con nuestro abogado. Nanarki, no hagas nada estúpido como romperles la nariz.

-Ganas no me faltan.- gruñó ella dejándose llevar hasta la comisaría, viendo a su hija perturbada y a Jess mirar la escena con auténtica indignación. Jess tomó su teléfono luego de que Jagged llamara a Penny para que llamara a su abogado.

-Luka, tienes que venir. Han arrestado a tu madre y las cosas no se ven bien.

Llegó a su restaurante favorito vistiendo el vestido que sabía volvía a Félix loco, uno rojo de tirantes con escote de barco y una flor rosa adornaba su cabello. Aguardaba el momento para hablar con él, incluso no mencionaría a sus molestos hijos, o el hecho de que no le había comentado todavía que Bridgette trabajaba en su oficina. Quería saber lo sucedido con Lila y llevarlo a su departamento para poder pasar la noche juntos.

-Disculpe, señorita Tsurugi.- habló un mesero.- El señor Agreste le ha enviado este ramo.

-Oh, muchas gracias.- tomó el ramo de flores y se extrañó por el curioso ramo lleno de narcisos. Félix normalmente le daba rosas, pero los narcisos eran igualmente hermosos. Y según recordaba vagamente significaban prosperidad.

Dos manos frías se posaron sobre sus hombros cuando aspiró el dulce aroma de las flores.

-¿Te gustan?

-Me encantan.- dijo ella con una sonrisa.- Pienso que son hermosas.

-Me alegro que te gusten.- dijo con una sonrisa para dirigirse a su lugar.- ¿Sabes qué significan los narcisos en el idioma de las flores?

-Prosperidad si mal no recuerdo. El centro en forma de sol significa alegría y prosperidad.

-Eso es verdad, pero también tiene un significado más profundo.

-Oh, ¿puedo saber qué es?

-Te lo diré después de la cena. ¿Quieres pedir tu favorito?

-Claro. ¿Quieres vino?

-Sabes que no puedo beber. Pero pide para ti, creo que lo necesitarás.

-Pfft, Félix, ¿acaso me ocultas algo?

-Es una sorpresa y tiene que ver con las flores. No hagas trampa.- dijo haciendo a un lado el celular de ella y Kagami se resignó a seguir su juego.

-Bien, bien, aunque no sé qué otro significado tiene esta flor.

-En realidad tiene varios significados, tanto positivos como negativos dependiendo de la cantidad de flores que tienes.

-Claro, ya lo recuerdo.- dijo esta con una sonrisa.- Un ramo es 'Te deseo lo mejor sin condiciones' y una sola flor significa 'Tristeza y mala suerte'.

-Eso es correcto. Pero también una cantidad exagerada como este ramo tiene un significado distinto a esos.

-Me pregunto cuál es.- sonrió esta imaginando algo relacionado con el amor y todo se vio confirmado cuando vio a Félix sacar de su bolsillo una caja de anillo.- Eso es…

-Cuando lo vi pensé en ti. Lamento que no vaya acorde con tu vestido.- dijo mostrando un exquisito anillo de oro con una piedra oscura y brillante.

-¿Un ónice? ¿Cómo tú anillo?

-Es una obsidiana.- dijo poniéndole el anillo en el dedo.- Y tiene también un significado muy especial.

-Félix, mejor confiesa. ¿Qué es lo que quieres decirme con todo esto?- dijo con una sonrisa de lado y Félix tomó sus manos.

-Muy bien, te lo voy a decir.- dijo con una sonrisa amable.- Los narcisos tal y como dices significan normalmente fortuna y prosperidad. Pero con una cantidad exagerada como esta… significa Egoísmo y mentira.- dijo notando el repentino cambio en Kagami.- Y este anillo, la obsidiana es una piedra que se usa para sacar a relucir los aspectos negativos de una persona y que así esta los enderece y ha llegado tu momento.- Kagami intentó liberar su mano pero Félix la tenía muy bien sujeta.- Lo que quiero decir es… siendo tú mi amiga, mi confidente y hasta más grande apoyo. ¿Por qué me has traicionado Kagami? ¿Por qué destruir mi felicidad?

…..

Y… espero que les haya gustado! Intentaré explicar el pasado de Félix en el siguiente capítulo y ya ven que Luka no es nada tonto. Así que ya déjenlo por amor al camembert y al Brie! Y bueno, dejen review, nada de tomatazos, acepto bebidas de temporada y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!