Hola a todos! He aquí el siguiente capítulo de esta historia. Uff, estamos cada vez más cerca del final y no saben como disfruto de esto. Les agradezco el apoyo que le dan a esta historia, los reviews y vaya que todos estamos algo hype por lo de la serie. Así que sin más qué decir además de que esperamos más sorpresas miraculous… COMENZAMOS!

Capítulo 14.

Nuevo comienzo.

Odiaba ese lugar. Las paredes eran frías, estériles, la comida no tenía sabor en su boca sin importar cuánta sal pusiera y detestaba la constante vigilancia que había para la gente a su alrededor. Y al mismo tiempo sabía que eso era lo que necesitaba.

Vio a uno de los pacientes esconder algo entre sus ropas después de hablar con otro paciente y le pareció que era una botella pequeña. Se acercó a este sintiendo la garganta seca, siguió caminando hasta que captó la mirada de este y… le pasó de largo. Se odiaba a sí mismo al estar en ese estado. Allí estaba, el asombroso Chat Noir anhelando un jodido trago de alcohol, cuánto extrañaba los días en los que le bastaba con una jarra de leche para ahogar sus penas como cualquier gato. Le dijo sobre ello al guardia en turno y este al escucharlo se dirigió directamente con el sujeto que tenía el contrabando, sacándolo de allí antes de que los demás pacientes se enteraran.

Un enfermero se acercó a él.

-Tiene visita, señor.

-Ah, gracias.- se dirigió al área de visitas, un cuarto conectado a un jardín para que los pacientes y los visitantes no se sintiesen ahogados. Al abrirse la puerta vio a Kagami que le sonreía con ternura y compasión.

-Hola.

-Hola.

-Te he traído algunos dulces japoneses.

-Gracias, lamento no poder regresar el favor.

-Ya encontrarás la forma cuando salgas de aquí.- este exhaló una leve risa. Sabía que se veía terrible, pálido, con ojeras, y su cabello apenas peinado. Debía verse patético. La mano de Kagami se posó sobre la de él gentil, acariciando con ternura su palma y luego entre sus dedos.- Tienes que superar esto. Ya deja de sufrir por esa basura.- le dijo con tono firme.- Ella no merece esto, tú no mereces esto, mereces algo mejor y siempre lo has merecido.

-¿Y tú ya dejaste de llorar por él?

-Cada día me hago más fuerte. ¿Tú hasta cuándo vas a dejar de llorar por ella?- Félix exhaló un suspiró y miró hacia la ventana. Se sentía vacío, roto, y no sabía por cuánto tiempo iba a estar allí mientras su padre cuidaba a sus hijos y todo el mundo, incluso sus amigos, creían que se había ido de vacaciones a Suiza. Al menos no estaban demasiado alejados de la realidad.

-No lo sé. Un poco más de tiempo me vendrá bien.- Kagami suspiró, escondiendo sus frustración y su rabia por lo que él sufría por esa mujer, y para qué negarlo, también su envidia.

-Bien. Te estaré esperando.

-Gracias, Kagami. Eres una buena amiga.- miró por la ventana y observó las florecillas silvestres y los tulipanes que decoraban los jardines.- Me gusta que no tengan rosas aquí…- dijo con aire ausente.- Eso me hubiese vuelto loco.

Kagami logró controlar sus expresiones en cuestión de segundos, su máscara había caído, y así como declaraba esa piedra, mostró sus verdaderos sentimientos a él.

-No tengo idea de qué estás hablando.- dijo zafándose de su agarre y mirándolo molesta.- Yo nunca te he mentido ni he sido egoísta.

-Kagami, lo sé todo.

-¿Y que es todo?- preguntó con la misma expresión dura que usaría su madre.- ¿Acaso estuviste bebiendo antes de venir? ¿O fue Bridgette la que te ha llenado la cabeza de ideas contra mí?

-Ella no ha hecho nada de eso.

-No insultes mi inteligencia, Félix. Es obvio que desde que está aquí has cambiado y estoy más que segura que es por ella.

-Ella no tiene nada que ver con esta charla.

-Ah, ya veo. ¿Fueron tus hijos entonces? Me dijiste que no sucumbirías ante ellos y mírate ahora. ¿Vas a ceder de nuevo por ellos?

-No metas a mis hijos en esto.- controló su voz pero por dentro hervía de rabia ante la mención de sus hijos.- Esto vino de alguien más.

-Ya me lo imaginaba…- dijo a lo bajo con rabia.- ¿Qué te dijo esa zorra de Rossi? ¿Acaso te dijo otra de sus famosas historias para salir de un apuro?- en ese momento Félix lo entendió y maldijo en silencio mientras se daba cuenta de la realidad.

-Ahora lo veo. Lila Rossi es la única capaz de hacer algo tan retorcido…- musitó a lo bajo pero audible para Kagami que supo que se había equivocado.- Fueron ella y tú, ¿no es verdad?- preguntó mirándola a los ojos pero la nipona no desvió la mirada, con esa mandíbula terca alzó su cabeza con dignidad.

-No tengo idea de lo que me estás diciendo.

-Claro que sí.- dijo tomando su vaso de agua.- Claudia Bourgeois fue un títere en toda esta macabra obra. Pero quienes estaban dirigiendo tras el escenario y con batuta en mano eran tú y Rossi.

Kagami se quitó el anillo, azotándolo contra la mesa y quitándose la servilleta de las piernas.

-No pienso seguir escuchando tonterías.

-Si te levantas.- advirtió sin moverse.- Y sales de este restaurante, te vas a arrepentir. Y sabes que cumplo mis amenazas.- Kagami se quedó en su sitio. Félix aspiró profundo antes de poder seguir acomodando sus ideas y sospechas confirmadas.- Fuiste tú quien entró a mi base de datos para dejar la información de ese detective falso. Eras la única capaz de hacerlo de forma directa sin problema, y todo este tiempo que jugabas con ser la mujer engañada también jugabas conmigo, con el cariño que te tenía por ser mi amiga, llenándome la cabeza de ideas y pensamientos equivocados a sabiendas de mis propias debilidades con respecto a la gente que me rodea. Lo que aún no puedo concebir… es por qué.

-No puedes hablar en serio.

-No más máscaras, Kagami. Al menos dime la verdad, me lo debes después de todo esto.- Kagami apretó los labios, ya no le servía seguir con esa mentira. Tenía que hacer que él la entendiese.

-Era por tu bien.- soltó mirándole a los ojos, con esa pose recta y digna que era distintivo en su familia.- No lo veías, pero cada día eras más y más infeliz al lado de ella. Tenía que salvarte de esa vida antes de que fuera demasiado tarde.

-¿Salvarme?

-Por supuesto. Te veías cada vez más cansado, cada vez menos centrado. La persona en la que te estabas convirtiendo no era para nada el Félix Agreste que todos conocíamos. Te estabas volviendo demasiado blando. Tenía que hacer que la dejaras y volvieras a ser el de antes.

-¿Y no se te ocurrió otra forma?

-No entendías razones. Tenía que cortar el problema de raíz.

-Alejándome de mi esposa. Odiarla cuando era inocente.

-No era inocente. Te estaba perjudicando y no lo veías.

Félix controló el temblor de sus manos. Tenía ganas de reírse y estrangularla al mismo tiempo como un desquiciado psicópata hasta que no hubiese aliento en su cuerpo. Pudo sentir a Plagg moverse inquieto en su ropa, sintiendo el mismo deseo que él de destruirla. Logró exhalar una débil risa y negó con la cabeza.

-Te equivocas… todo este tiempo te has equivocado conmigo.- le dijo levantándose para no seguir con ello.- Mi vida ya era perfecta, con altos y bajos, pero era lo que quería y no tenías derecho de arrancarme la felicidad que tenía y reemplazar mi vida a tu antojo.- dejó la servilleta en la mesa.- Esto se terminó.- caminó hacia el ascensor y esperó a que este llegara. En un momento Kagami estaba molesta detrás de él.

-No deberías enojarte conmigo. Nada más pensaba en tu felicidad.

-Cuando nada más tenías que pensar en la tuya.- le recriminó.- Pero eso hacías, ¿no? Ahora veo que era una pieza más, así como tu hijo.- ella apretó los puños y dientes que casi crujieron en su boca.

-Te estabas engañando a ti mismo. ¿Es que no lo ves?

-No, Kagami.- el ascensor llegó y este lo abordó.- Tú eres la que se ha estado engañando todos estos años.- las puertas se cerraron y bajó con un peso menos en su pecho. Sin saber, que una mariquita había presenciado toda la conversación y quedado anonadada por ese descubrimiento.

El oficial no parecía muy contento hablando con el abogado, pero tampoco Noah Baptiste que había sido sacado de un relajante baño de burbujas.

-Ya le dije que la señora Anarka Couffaine fue arrestada por violación en el espacio marítimo, impuestos atrasados y ¡SUMAMOS VIOLENCIA CONTRA LA AUTORIDAD!

-Ninguna de esas acusaciones tiene base sólida.

-La tienen. La señora ha ocupado espacios en el Sena sin pagar los impuestos correspondientes. ¡Y ha mordido un oficial cuando la traían de camino!- Jagged que escuchó aquello se dio una palmada en la frente.

-Lo primero que le digo…

-Vale, puede que eso último haya sido contraproducente.- respondió Noah de malas.- Pero voy a hacer que desestimen los demás cargos. Por ello exijo la fianza y que sea liberada en estos momentos.

-Vale, tendrá fianza, pero se quedará una noche por atacar a un oficial. Y hasta que se verifique que tenga todas sus vacunas.

-¡Hey! ¡Que Fang no ha mordido a nadie!- replicó Jagged.

-Habla de mamá.- respondió Luka con pesadez.- ¿Puedo pasar a verla?- preguntó al oficial que asintió y dejó que otro le guiara hasta las celdas. En el camino sabía quién había sido la responsable. Kagami podía ser una mujer vengativa, pero ir contra su familia era algo bajo incluso para ella. Noah le miró sabiendo que podía haber consecuencias, y se imaginaba cuáles podrían ser con respecto a los impuestos.

-¡Luka!- Anarka corrió hacia él y los dos se abrazaron con los barrotes de por medio.- ¿Te puedes creer esto? ¡Encarcelándome como si hubiese asesinado a alguien! Habiendo tanto político al que sí hay que arrestar.

-Bueno, casi lo logras.- bromeó un poco sacándole una sonrisa a su madre. No quería decirle los pormenores para no asustarla.- Y debido a eso vas a tener que pasar la noche aquí, pero te recogeremos en la mañana.

-Como sea, en peores lugares he dormido.- Luka sonrió deseando abrazarla nuevamente pero esos horribles barrotes se lo impedían.- Tú te ves cansado. Mejor ve a dormir que tu hijo debe estar preocupado.

-No creo que pueda dormir sabiendo que estás aquí.

-¡Bah! Esto no es nada. Descansa hijo, que necesitas una mente clara para seguir mañana.- le dio unas palmadas en el brazo y Luka asintió.

-Descansa, y no lastimes a ningún otro oficial.

-No prometo nada.

Luka salió de la comisaría con Jagged y Noah. Se sentía tan cansado de repente… pero para su sorpresa, se encontró con Jess al pie de la comisaría.

-Jess. ¿Qué haces aquí?

-Eh, bueno… viene a ver cómo estaban las cosas.- Jagged logró notar una vibra única entre ellos, una melodía que de repente le inspiraba a escribir una canción de amor. Le dio un codazo a Noah para que se fuera con él.

-Los veo mañana, chicos. Tengo mucho por hacer.- vieron al cantante partir en su limosina con Penny, y luego Luka se enfocó en Jess.

-¿Quieres que te acompañe al hotel donde te quedas?

-No, te molestes. Pensé en quedarme con Jule esta noche pero dijo que se iba a quedar con Bridgette para que los niños estuviesen en la panadería y no supieran lo ocurrido. Nada más… quería saber si estás bien.- Luka sonrió, podía ver autentica preocupación en ella y quizás, se estuviese haciendo ilusiones, pero parecía percibir algo en el aire.

-Un poco abatido. Pero estaré bien. Lamento que tú hayas tenido que involucrarte en esto.

-No me molesta, al contrario. Mi hermana me ha enseñado a ayudar a la gente sin importar qué tipo de problemas estén involucrados. Y yo quiero apoyarte.

-Gracias, Jess. Me hubiese gustado probar tu comida.

-La comeremos mañana cuando liberen a tu madre. Por ahora, ven, te acompaño a ti a tu barco.

-¿No debería ser al revés?

-Soy una chica de América. Hacemos las cosas diferentes.

-Eso ya lo veo.- dijo para de repente sentir que Jess le tomaba de la chaqueta y lo bajaba hacia ella. Sus labios se tocaron, para él fue una completa sorpresa tocar sus suaves labios, apenas y reaccionando deseoso de saborear su sabor cuando ella se separó.

-Y tampoco nos vamos por las ramas. Vamos directo a lo que queremos.- dijo con una sonrisa de lado y Luka se sintió abochornado, riendo entre dientes y acompañándola a su barco a sabiendas que Juleka se quedaría con Bridgette.

-Yo también conseguido siempre lo que quiero.- Lirii y Sass se asomaron observando a sus portadores antes de reír, al parecer tendrían que dejarlos solos por esa noche.

Bridgette le dejó un vaso de agua y unas pastillas a Juleka, la noticia le había sentado fatal aunque no lo pareciese y casi se había desvanecido hasta cierto punto cuando trajo a los niños.

-Estas pastillas son un regalo de mi tío abuelo de China. Son naturales y no causan efectos secundarios, así que podrás dormir sin problemas.

-Gracias. Me sienta mal dejar a Jess sola.

-Yo creo que es lo mejor. Y conociéndola seguro que ahora debe estar con Luka.

-¿Crees que fue lo correcto?

-Para ella y Luka, ¡por supuesto!- las dos rieron a lo bajo y Sabine se asomó para ver cómo estaba Juleka.

-Si necesitas algo más, Juleka, estamos para ayudarte.

-Muchas gracias, lamento las molestias.

-No pasa nada. Lo que sea por los amigos de Bridgette.- Sabine se despidió lista para dormir también y Juleka tomó las pastillas deseosa de hundir su cabeza en la almohada.

-No te preocupes por nada. Llamaré a Rose en la mañana y cuando te sientas mejor Tristán y Felicia te darán un gran abrazo.

-Mmm, Rose me matará por no decirle nada.

-Nah, ella te adora. Descansa ahora.

-Buenas noches.

-Buenas noches, Juleka.- salió de la habitación y se dirigió a la suya con los puños apretados.

Juleka llegó al poco tiempo de que ella había regresado como Ladybug a ver lo que sus hijos declararon iba a ser la última noche para Kagami Tsurugi. Tenía que admitirlo, estaba muerta de la curiosidad y vaya que fue impresionante. Sin embargo, estaba molesta con Kagami por todo lo que había hecho. No podía creer que la chica que había creído su amiga la hubiese traicionado a tales niveles. Por supuesto, una parte de ella sospechó que tuvo que ver con lo sucedido y más cuando se divorció de Luka y le dejó a Tristán, ¿pero formar parte de una confabulación en su contra? Con ayuda de su yoyo pudo escuchar la conversación que supo iría a mal al momento en que Félix le ofreció esos regalos. Félix siempre fue del tipo elegante y sutil al momento de acabar con alguien y conocía el significado de cada uno gracias a él.

Fue difícil de creer… se tragó toda la ira y se marchó antes de que se diesen cuenta de su presencia. Tenía mucho que pensar. No entendiendo cuándo fue que Kagami dejó de ser la honorable dragona para convertirse en una mujer venenosa y sin escrúpulos del nivel de Claudia y Lila.

Al abrir la trampilla, escuchó que los niños estaban en el baño lavando sus dientes. Se desvistió rápido, se puso un pijama de pantalón corto y camisa china, y lanzó hacia atrás el vestido del día donde sabía caería en la cesta de ropa sucia.

-¡Hey! ¡Cuidado!- se congeló al escuchar esa voz, y al girarse vio a Chat Noir en aquella esquina oculta.

-¡¿Pero qué haces aquí?!

-Vine a ver cómo estabas.- dijo quitándose el vestido de la cabeza.- Los niños me dijeron que ocurrió algo y que tuviste que irte temprano de la compañía.

-Ah, pues lo que pasó fue… No desvíes el tema.- dijo incapaz de decirle que fue a espiarlo.- ¿Por qué no dijiste nada de que estabas allí?- el muy ladino sonrió.

-Vamos, no es como si no supiera cómo eres sin ropa.- tuvo deseos de golpearlo.- Aunque si soy sincero…- la tomó de la cintura y la acercó a él con descaro.- Esas nuevas curvas tuyas te sientan de maravilla.- ronroneó sacando al fin lo que tanto había pensado desde que la vio, pero lejos de agradarle, ella tuvo deseos casi asesinos en su contra.

-¿Mami?- los dos pequeños vieron a la pareja y Felicia vio con grandes ojos a Chat Noir.

-E-Ese es…- balbuceó Tristán a sabiendas de quién era el héroe.

-¡Plagg!- gritó Felicia que corrió a este y le abrazó de la pierna.- ¡Estás gandote!- Chat Noir sonrió y tomó a Felicia para alzarla dándole una vuelta como todo un gato juguetón.

-No soy Plagg pero soy un amigo suyo. Déjenme me presento bien, soy Chat Noir el héroe de Paris.

-¡Lo sabía!- gritó Tristán feliz.- ¿Y Ladybug?- Chat sonrió de lado mirando a Bridgette de reojo.

-Mi lady se encuentra patrullando, y yo escuche de dos pequeños niños que aún no se dormían.

-¡No tengo sueño!- gritó Felicia.

-¡Ni yo!- le siguió Tristán emocionado.

-Vale, vale. Entonces, ¿qué tal un paseo para ayudarles a conciliar el sueño?- Bridgette se cruzó de brazos alzando una ceja.

-No creo que eso será lo mejor, los niños deben dormir.- los dos niños se quejaron y Chat tuvo una idea.

-Ok, niños. Vamos a convencer a su madre.- se agachó hasta quedar a su altura y los tres miraron a Bridgette con grandes ojos.

-/Por favoooooor/

La joven sintió un tic en el ojo al ver esos grandes ojos verla, unos inocentes, los otros no tanto.

-V-Vale… así no me puedo negar.

-¡Purrfecto!- los dos pequeños rieron encantados a la idea y Bridgette puso sus brazos como jarra.

-Pero ojala Ladybug se una a su paseo… de verdad que lo necesitarás.

-Oh, no se purreocupe madame. Que estoy seguro que no tardará en unírsenos.

Y vaya tenía razón en ello.

Claudia estaba recostada en su diván, se sentía la víctima de una tragedia griega, ¿cómo era posible que esto comenzara de nuevo? Mientras las sirvientas terminaban de arreglar sus maletas no pudo evitar ver con hastío su bolso de mano de donde asomaba su teléfono celular. Si le volvía a llamar lo tiraría a la basura.

Su mayordomo le dejó una bandeja de aperitivos ligeros.

-Dije que no tenía hambre.

-Debe comer, ha estado demasiado pálida y usted siempre dice que no es bueno para su imagen.

-Ya… mi imagen.- escupió con desdén. El hombre que la había visto crecer desde pequeña vio que algo le ocurría y no quería ver a su señorita de esa forma. Así que para sorpresa de Claudia, este le puso a su viejo osito Abracitos en su cara.

-Creo que necesita un poco de apoyo.

-¿Abracitos? Ugh, ya no soy una niña.

-No, pero no necesitamos ser niños para buscar apoyo en quienes necesitemos. Solamente necesitamos un pequeño empujón a la dirección correcta.

-No creo que eso sea posible.

-Usted no opinaba antes lo mismo. Crea un poco más en usted.- le dejó al oso de peluche en sus manos mientras instaba a las sirvientas a retirarse para darle un poco de privacidad.

Claudia se quedó unos momentos viendo al ridículo y adorable oso de peluche. Lo abrazó a sabiendas que necesitaba un abrazo, pero eso era algo que su madre no le iba a dar, mucho menos si supiera sobre las fotografías que ese infeliz, fuera quien fuera tenía en su contra. Miró a Abracitos y por un momento vio a la niña pequeña que jugaba al té. Cuánto cambiaban las cosas, no se sentía orgullosa, mucho menos después de lo de Félix. Con un suspiro miró su teléfono celular, el cual todavía conservaba la única fotografía que tenía con él de niños, eran tan inocentes, ¿cómo fue que terminaron así? O mejor, dicho, ¿cómo es que terminó siendo así? Con ceño fruncido miró sus maletas y mordió su labio inferior antes de tomar una decisión. No quería eso, ya no, necesitaba al menos un cambio que no tuviese que ver con su guardarropa así que marcó al número que tenía guardado.

-Buenas noches, soy Claudia Bourgeois. Quiero dejarle un mensaje a Félix… por favor.

Esas dos palabras le abrirían muchas puertas en el futuro, pero por ahora, haría al menos una cosa bien antes de marcharse de Paris.

Vigilar la ciudad de Paris nunca era sencillo, pero un simple paseo era algo que los héroes podían hacer por dos pequeño niños que no querían dormir. Miraban desde su misma perspectiva la hermosa ciudad y Felicia gritaba de vez en cuando, riendo gustosa con cada arriesgada acrobacia que hacía Chat Noir con ella en brazos. Ladybug no era tan osada teniendo a Tristán que se aferraba fuerte de ella, asustado y emocionado, y para qué negarlo, ella también se asustaba cuando Chat Noir hacía sus mortales en el aire. Jurando que si algo pasaba usaría su cola para darle de azotes… ¿por qué eso sonó erótico en su cabeza?

Por fin llegaron a la Torre Eiffel. Felicia quería correr por las vigas pero obviamente Chat no le dejó, reprendiéndola con suavidad ante lo peligroso que era.

-Es muy bonito.- dijo Tristán con grandes ojos, apoyado en Ladybug.

-Lo es. Esta es la ciudad que los héroes de Paris protegen.

-Nosotos vivimos en Lyon.- dijo Felicia.- Lyon tambén es bonita pero Paris se ve máááááás bonita.

-Por supuesto que sí.- asintió Chat Noir.- Paris es la ciudad más bonita de todas. Y quién sabe, podrían vivir aquí un día.- musitó juguetón pero Ladybug le fulminó con la mirada. De repente Tristán movió a Ladybug al notar algo entre ellos.

-Ladybug, ¿tú y Chat Noir son novios?- la heroína sintió sus mejillas arder.

-¡No! Eh… bueno, la verdad es que…- intentó hablar Ladybug pero Chat Noir se metió de lleno en la conversación.

-Purr supuesto que lo somos.- dijo tomando su mano con una enorme sonrisa felina.- Somos así de unidos y tenemos a nuestros gatitos.- entrelazó sus dedos provocando que el mechón de su cabello se alzara como un rayo. Ladybug quería golpearlo pero no quería demostrar ese grado de violencia enfrente de los niños.

-Ten cuidado Chat Noir, te vas a morder la lengua solo.

-¿Y no purreferirías morderla tú?- Felicia les miró perspicaz.

-¿Se van a dar unos besitos?

-¡No!

-¡Sí!

Respondieron a la vez, con aquel mechón más descontrolado y Chat Noir mirándole juguetón.

-Creo que ya va siendo que los niños regresen a su casa a dormir.

/¡NOOOO!/- gritaron a la vez.

-¡Yo quero ve el Louvre!- dijo Tristán.

-¡Y yo quero ver más de la Torre Eiffel! ¿Es cierto que hay una llave secreta?

Los dos héroes se rieron y Ladybug les sonrió a los niños.

-Dejen que les contemos una historia.

Esa noche no hubo más coqueteos o acercamientos, sólo dos niños que se quedaron dormidos al final de una emocionante historia sobre su aventura en Nueva York. Un beso en la mano fue la despedida y aunque Ladybug no pareció reaccionar por ello, Chat Noir se fue con una enorme sonrisa en su rostro.

Fue una buena noche en la opinión de ambos.

Habían pasado pocos días, apenas amanecía cuando Gabriel Agreste ya estaba despierto. Fue a ver a sus nietos pero grande fue su sorpresa al encontrar que sus camas estaban tendidas y vacías. Al revisar el jardín se encontró con los pequeños y su padre en plena meditación sentados en el césped. Le alegraba que los niños estuviesen cerca de su padre, mayormente Alexander que se veía en más en control de su carácter. Los observó con su taza de café en mano, Félix inhaló y exhaló. Los niños hicieron lo mismo después, provocando que Gabriel escupiera su café cuando al inhalar pudo ver que un mechón de cabello desconocido alzarse sobre sus cabezas y luego bajar cuando exhalaron.

Félix abrió los ojos y vio a su padre.

-¿Pasa algo?

-No, nada… me doy cuenta cuánto se parecen mis nietos a su madre.- dijo dejando un poco confundido a Félix.- Olvídalo. ¿Crees que podamos hablar?

-Me gustaría pero ahora quiero enfocarme en mis hijos. Hablaremos en el desayuno padre.- Gabriel sonrió, al parecer su hijo tenía sus prioridades bien definidas.

-Muy bien, entonces les espero para desayunar, y por favor, no quiero que huelan a sudor.

-No hay problema abuelo.

-Te queremos.

-Muy bien niños, terminó la meditación. Hora de entrenar. Y voy a enseñarles a darle a su oponente el mayor dolor posible.- dijo a sabiendas que con Lila alrededor sus hijos debían estar preparados.

Después de un breve entrenamiento y de una buena ducha, Félix se arreglaba para bajar a desayunar, pero mientras se abrochaba la camisa no pudo evitar notar con deleite que su físico estaba regresando. Ya podía ver sus abdominales comenzar a formarse, sus fuertes brazos estaban más tonificados, y para qué negarlo, incluso estaba tonificando su trase…

-¿Ya terminaste de verte al espejo? ¿O te vas a dar un besito?- replicó fastidiado Plagg y Félix se aclara la garganta terminando de vestirse. Al salir se encontró con su padre que le esperaba con Natalie.

-Hemos investigado a fondo después del mensaje que te dejó mademoiselle Bourgeois.

-Difícil de creer cuando me lo dijiste en su momento. ¿Qué han encontrado?- preguntó y Natalie continuó con la explicación.

-Como sabemos, la misma persona que le extorsionó años atrás se volvió a comunicar con ella para pedirle una suma de dinero cuantiosa en una cuenta de banco. Hemos investigado y esta pertenece a una casa de moda emergente.- al mostrarle la tableta pudo ver el nombre de una nueva casa de nombre Illusione Rosse. Félix arqueó la ceja, ¿por qué le harían pagar por una casa de modas de la que pocos sabían su nombre? A menos claro…

-Es de Lila. Si Lila tuvo que ver con lo de hace 5 años, esto es una prueba contundente de su culpabilidad. Además de que ahora sabemos en qué más gastaba un dinero que no era suyo, ¿cuánto apuestan que nuestros modelos desaparecidos aparecerán en ese desfile?- Gabriel se concentró en lo podrían hacer, Lila no les había dejado fácil el cómo moverse. Gruñó a lo bajo.

-Hasta ahora sólo podemos denunciarla por los desvíos. Revisamos cada maldito papel y archivo, y en efecto, borró la existencia de esos modelos en nuestra compañía.

-Tranquilo. Bridgette ya tiene un plan para ello.

-¿Y crees que funcionará, hijo?- Félix sonrió de lado y miró a su padre y a Natalie.

-Créanme, será Lila quien no se vea venir esto.

Y tras esas palabras llenas de confianza hacia Bridgette bajó a desayunar a con sus hijos.

El desfile estaba a la vuelta de la esquina y las modelos estarían siendo seleccionadas en las próximas horas. Había llegado a las empresas Gabriel con Juleka que estaba feliz porque su hermano al fin parecía abrirse al amor y preocupada por lo que podría pasarle a su madre. La multa que tenía que pagar era cuantiosa y se arriesgaba en perder al Liberty; se había negado en rotundo en aceptar la ayuda de Jagged y sus hijos. Conociendo a Anarka se encadenaría al barco antes de dejar que se lo llevaran. Bridgette también ofreció su ayuda, cosa que Anarka negó. Y cuando le preguntó a Luka qué había pasado la otra noche en la que no supo nada de él, este sonrió nervioso y se fue a componer música. No quiso indagar más al escuchar baladas de amor salir del cuarto.

Esa tarde los diseños para el desfile serían presentados y nada podía salir mal.

-Buen día directora.- saludó una chica del taller apenas y la vio llegar.

-Buen día.- contestó por cortesía, ya que estaba segura que esa fue una de las chicas que criticaron su trabajo en directo.

-Buen día madame.- saludó otro y de repente apareció Pierre Oviet, no lo había visto desde que se presentó y la despreció junto con otros.

-Buen día, madame, ¿necesita ayuda el día de hoy?-

-No, muchas gracias, pero ya avisaré si necesito algo.- dijo pasándolo de largo, notando lo pálido que estaba.

-Está bien, estamos aquí para ayudarla. Hoy luce esplendida, madame.- Bridgette llegó a su oficina donde se encerró a cal y canto. Suspiró de alivio ante la soledad del lugar y Tikki salió de su bolso.

-¿Pero qué mosca les habrá picado? Hoy están siendo extra amables contigo.

-Creo saber la razón.- dijo yendo a su mesa de trabajo.- Como ven que ahora estoy en buenos términos con Félix y el señor Agreste, saben que de mi dependerá quién se quedará en el taller de diseño y quién quedará relegado a puros trabajos manuales. Tendrían que volver a escalar para quedarse aquí.

-¿Entonces su arrepentimiento no es sincero?

-Por una parte sí lo es porque se dieron cuenta de sus errores, por otra parte no, ya que están temerosos de lo que pueda pasarles.

-¿Y qué vas a hacer?

-Sería genial cobrarme sus insultos, pero gracias a que no me ayudaron he recuperado en parte mi figura y explotado mi creatividad al máximo. Además, después del desfile voy a regresar a Lyon. No tengo por qué quedarme en Paris. Debo regresar a mi propia boutique.

Tikki sabía que Bridgette tenía razón. El tiempo se estaba acabando, pero al menos logró esa reconciliación con Félix aunque parecían no ir a algo más serio por el momento. Sin embargo, tampoco se cerraban las posibilidades.

Bridgette recibió un mensaje y recogió su libreta de bocetos.

-Oh rayos, se me había olvidado que hay junta.

-¿Ya tienes todo listo?

-Más que listo.- dijo con plena confianza, era extraño pero extrañaba un poco aquella parte del trabajo. Cuando se fuera… bueno, era mejor olvidarlo.

La mirada dura del diseñador se pasó por los modelos terminados y presentados. Habían hecho un gran trabajo en terminar la colección y crear una nueva en tiempo record, sin embargo, eso no impedía que mirase a los diseñadores como si fuesen mugre en su zapato tras ser testigo y oyente de los comentarios maliciosos hacia madame Dupain-Cheng. Félix estaba a un lado, sin decir palabra a sabiendas de cuáles modelos serían los elegidos desde su punto de vista. Mirando de reojo a Bridgette que rehuía su mirada como los dos profesionales que eran.

En lugar de la sala de juntas, habían usado el taller principal para presentar los modelos finales que serían aprobados y todos estaban nerviosos, ansiosos por el reconocimiento del diseñador. Miró a una diseñadora con malos ojos al ver el modelo que presentaba. Bridgette conocía cada expresión de este, sabiendo a qué atenerse y cuando era que de verdad estaba furioso. Cuando pasó a su lado frunció más el ceño, todos pensaron que no le gustó su trabajo pero era todo lo contrario, cuando fruncía así el ceño era que estaba inspeccionando con mayor detalle el diseño, pensando en todas las posibilidades de tela y colores. Natalie también conocía sus expresiones, y marcaba en su laptop los modelos que usarían y los que se mandarían a rehacer.

-Muy bien. Ya he visto suficiente.- dijo pasando entre todos con esa postura recta que le definía.- Los felicito, han hecho lo imposible en poco tiempo y su mano de obra es excelente. Pero no todo se trata de saber coser perfectamente una tela sobre otra.- señaló algunos vestidos y trajes.- Ustedes fueron seleccionados por ser los mejores, pero parece ser que la creatividad de muchos aún sigue en los típicos estereotipos que enseñan en la escuela de moda.- muchos bajaron la cabeza.- Quiero que miren esto.- dijo señalando los diseños de Bridgette.- Madame Dupain-Cheng, ¿puede decirme en qué se inspiró para hacer este vestido?- señaló un vestido oscuro de mangas translucidas que tenían pequeños brillos pero sin exagerar ara que no pareciera un vestido de fantasía, el centro del busto y de la falda tenía un forma en V de color crema, dándole un toque más suave a la vista.

-Oh, este vestido lo inspiré en mi hija. Le gustan las estrellas y bueno, quería darle un toque brillante.- alguien ahogó una risa y eso no pasó desapercibido para algunos.

-¿Y este otro?- preguntó ante un atuendo de falda pantalón café con blusa blanca y roja.

-En mi desayuno del día, croissants y scones con mermelada.- otra risa se escuchó.

-¿Y qué hay de este modelo?

-Lo hice mientras escuchaba una vieja canción del grupo Kitty Section.

-¿Hay algo gracioso mademoiselle Lucelle?- preguntó dando la vuelta sobre sus talones al escuchar de nuevo esa risa. La diseñadora se quedó sin aliento.- Lejos de reírse debería usted y sus compañeros tomar su ejemplo. Ella toma para inspirarse la cotidianidad del día a día, no se inspira en el trabajo de otros diseñadores para hacer su trabajo.- la joven pálida bajó la mirada.- Por eso es que ella tiene una de las boutiques más cotizadas de Lyon. Y usted sigue en el taller.- todos bajaron la mirada, pálidos y frustrados. Bridgette agradeció en silencio el apoyo que recibió de este.

-Creo que ya tenemos los modelos seleccionados.- intervino Félix.- Han hecho, en su mayoría, un buen trabajo.- dijo escondiendo su descontento después de lo que pasó Bridgette.- Pueden retirarse, pronto se les asignarán a los modelos y los trajes que se modelarán para tenerlos listos.

Todos salieron con pesar en su corazón, sabiendo que se habían metido en un profundo hoyo que les sería difícil de salir por su comportamiento contra la ex de su jefe.

Félix no podía estar más que satisfecho al ver sus rostros desgraciados, pero se concentró esta vez en Bridgette y en sus diseños. Lo había logrado. Hizo el milagro que salvó la compañía de un vergonzoso tropiezo que les hubiese sido difícil de superar. Pero cuando ella le miró, no había una pizca de felicidad en sus ojos, más bien una desazón que le confundió y que disfrazó con una leve sonrisa.

-Bueno, terminando mi trabajo debo regresar a Lyon. Espero que ya tengan en mente a otra diseñadora en jefe.

La realidad le golpeó duro. Era cierto, ella tenía que irse y sus servicios ya no serían requeridos, y aunque lo había ignorado deliberadamente el abogado también le envió el contrato donde estipulaba las visitas y derechos de ambos con los niños.

-Hay algunos candidatos.- dijo Gabriel notando de primera mano que su hijo sería incapaz de contestar.- Nos ha ayudado mucho más de lo que cualquiera hubiese hecho. Me duele decir que no creo que haya nadie que pueda llenar sus zapatos.

-Como si alguna vez alguien lo hubiese hecho.- musitó Félix a lo bajo.

-¿Qué dijiste, Félix?- preguntó Bridgette sin haber escuchado claro lo que dijo.

-Que sería una lástima que te fueras, pero tienes tu negocio, y es comprensible.

-Por supuesto. Bien, debo regresar y esperar las notas de las medidas. Con permiso.- salió del lugar y Félix apretó los puños. Sí, estaba de acuerdo con ser "su amigo" mientras tanto, estuvo de acuerdo en verse seguido, pero ¿y si la distancia servía en su contra? No podía ir y venir cuantas veces quisiera, y dudaba que convertirse en Astro Chat fuese a servirle si pensaba en todo el queso que eso le llevaría. Gabriel puso su mano en el hombro de su hijo como un apoyo que él agradeció.

-Paciencia, Félix. Ten paciencia y constancia.

Félix asintió. Debía ser paciente y constante. Esta vez no se iba a rendir sin dar pelea.

El Liberty había significado para Luka lo que su nombre lo decía, libertad de vivir como le pareciera, libertad de moverse a la dirección que quisiera, y libertad de amar y aprender cuánto quisiera. En ese barco había vivido casi todas sus experiencias de vida. Las buenas, las malas, y esperaba que este siguiera allí constante, esta vez para su hijo, pero al parecer eso sería difícil. Miró el barco desde tierra ya que su madre estaba dentro y no quería molestarla. Además, escucharía sus pasos apenas pusiera pie en él. La vida a veces podía ser dura, enseñándole que algunas cosas no eran para siempre.

-¿Disfrutando de la vista?- preguntó Kagami desde las escaleras que iban a la calle y Luka frunció el ceño.

-Esto es bajo hasta para ti.- le acusó entre dientes más Kagami no se inmutó.

-Eso pasa cuando te metes con algo que es mío.

-Oh, ya. Pero tú puedes meterte con lo que es de otros.- Kagami bajó los escalones necesarios para estar a su altura.

-Siempre reclamo lo que por derecho es mío.

-Tú y yo sabemos que Félix Agreste nunca fue tuyo. Intentaste robarlo y al final no fue así. Después de cinco años con Félix, nunca pudiste hacer que olvidara por completo a Bridgette.

-Hice que la odiara.

-Y ese fue tu error.- le dijo con una sonrisa de lado.- Debiste hacer que la olvidara, no recordarle que la odiara cada día.- Kagami gruñó a lo bajo.- Ahora tienes lo que te toca. Él al fin sabe cómo eres en realidad y no puedes cambiar su perspectiva. Has perdido.

-Nunca pierdo. Y estoy más que dispuesta a hacer lo que sea.

-Sí… sé que nada te ha detenido. Pero bien puede cambiar. Porque yo tampoco pienso dar un paso atrás.- siseó con una amplia sonrisa.- Tal vez digas que lo que hago no tiene sentido, pero de no ser importarte no hubieses demandado a mi familia con lo que más quiere. Está bien, nos recuperaremos. Aunque por lo que tú vas a pasar será distinto. Será lento, pero vas a aprender a las malas que es mejor hacerse de aliados que de enemigos. Y estoy seguro que los demás inversores de la compañía ya están planeando cómo enseñarte esa lección.- Kagami alzó su mano para abofetearle pero su mano fue detenida, esta vez por alguien que vino desde atrás. Luka tampoco había notado la presencia de Jess que no se veía para nada contenta.

-No lo creo.- dijo intentando apartarla con una llave, pero Kagami se zafó de esta y atacó, más Jess desvió su golpe y se movió escaleras abajo hasta quedar entre Luka y ella.- ¿Tienes la desfachatez de venir aquí después de todo? Largo de aquí sino quieres que te patee el trasero.

-¿Y tú quién eres?

-La novia de este bombón. Y orgullosa futura madre de Tristán.- la sorpresa asomó en los ojos de Kagami. Luego la miró de arriba abajo con claro desprecio y aburrimiento.

-Vaya, ¿esto es lo mejor que conseguiste?- Jess iba a decirle unas verdades pero Luka la detuvo y la puso a su lado.

-Por supuesto.- respondió con alegría.- Ella es lo mejor de lo mejor.

Kagami sintió que se retorcían las entrañas al verle tan feliz. Se dio la vuelta pero se detuvo para verle una última vez.

-Más vale que retires tu oferta de la mesa. Porque esto no ha terminado.

-Lo sé. Vete con cuidado.

Por fuera lucía tan indiferente que Luka sintió pena por ella, ya que sabía lo que debía estar sintiendo por dentro. Le dio un beso en la mejilla a Jess que no apartó la vista de Kagami hasta que desapareció.

-No me creo que esa mujer tan detestable sea la madre de Tristán.

-Ella no es su madre.- respondió Luka.- Una madre protege y cuida a sus hijos.

-Entonces fue una fría incubadora. Me alegra que él te tuviera para darle calor y amor. Por cierto, tengo una idea que podría salvar el barco.- dijo obteniendo la completa atención del músico.

A unas calles, Kagami estaba furiosa. Nada le estaba saliendo como quería. Félix la había bloqueado, Luka iba a quitarle 15% de sus acciones, y hasta su madre estaba mucho más fría de lo que antes era. Trabajó mucho por lo que tenía durante años. No quería que nadie le quitase todo eso.

Subió a su auto y salió en dirección a la empresa de los Agreste. Y para su mayor disgusto, vio a Bridgette Dupain-Cheng cruzar la calle hacia donde estaba esperándola Juleka. Apretó el volante. Sería tan sencillo arrollarla. Su presencia de vuelta en Paris fue como si desatara todas sus desgracias. Ella no merecía a Félix. Él era quien seguía engañándose.

«Y aquí vamos de nuevo»

Habló su consciencia.

-Cállate, no pienso escucharte.

«Te has estado ahogando en un maldito vaso de agua que tú fuiste llenando hasta el tope. Y perdona que lo diga, pero la caja de Pandora que crees que ella desató con su presencia estaba mal cerrada y con una cinta tal delgada que se rompería en cualquier momento. Mejor temprano que tarde»

-¿Qué? ¿Qué quieres decir con eso?

«El amor verdadero no se puede construir a base de mentiras. Es como construir una casa en la arena. Y tú, mi ya no tan honorable yo, estabas a punto de perder mucho más si la relación hubiese avanzado. Piénsalo. Si se hubiese dado cuenta de todo en un punto de su matrimonio no estarías aquí. Así que déjalo estar. Vive tu vida, sé feliz como tanto deseaste, y aprende de esto»

-¡Silencio!- gritó furiosa y cuando Bridgette llegó a la otra banqueta, aceleró dándole un susto a la joven que no supo quién fue el loco conductor. Kagami se permitió respirar profundo en el siguiente alto. Necesitaba tranquilizarse, pensar en lo que haría o todo se complicaría más. Fue entonces que tuvo una idea.

«Oh no te atreverás…»

-Tú misma lo dijiste. El amor no se puede construir a base de mentiras.- sonrió satisfecha sabiendo lo que iba a hacer. Félix Agreste no iba a tener oportunidad alguna de estar con Bridgette. Y sólo tenía que darle una cosa a esta para que no quisiese verlo jamás.

El día llegó. El gran desfile de Paris donde las casas de moda presentarían su próxima colección. Bridgette se levantó temprano esa mañana mirando el amanecer que dibujó su tonificada figura. Félix miró desde su patio los primeros rayos de sol salir y sus hijos no dejaban de lanzar golpes perfectamente coordinados tal como su padre les enseñó. Lila ya estaba despierta con una taza de expreso en su mano y una sonrisa llena de arrogancia. Y Kagami tomó un sobre que contenía un documento que pondría las cosas a su favor.

…..

Y… espero que les haya gustado! Estamos más cerca del final! Gracias a todos por leer. Dejen review, nada de tomatazos, acepto bebidas de temporada e imágenes de Chat Noir, Luka, Viperion o Nathaniel. Y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!