Hola a todos! He aquí un nuevo capítulo de esta historia a la que debo decir faltan 3 capítulos para terminar, así es, es de 18 capítulos. Fiuuu este mes de Mayo promete mucho y cuando termine esta historia me tomare un pequeño descanso, ya que regresaré con más historias emocionantes. Esperemos lo grandiosos capítulos que se vienen y esperemos que Thomas Astruc no nos haga tener un infarto. Y ya sin nada más qué decir… COMENZAMOS!
…..
Capítulo 15.
Corazones rotos.
La hora llegó y las figuras más importantes de Paris y de las grandes metrópolis del mundo estaban llegando. La pasarela estaba lista, las luces preparadas, la música estaba en su punto gracias a Allan y Jess, y las noticias cubrirían el evento a la brevedad siendo Aly la elegida. Los diseñadores comenzaron a llegar, Gabriel Agreste llegó con su hijo en sus impolutos trajes, remarcando el negro que se veía bien en Félix y el blanco en su padre, tan contrarios como devastadoramente atractivos. Pronto otros diseñadores llegaron, a algunos no les prestaron mucha atención por ser de casas menores, pero otros se ganaron más de un flash de las cámaras. Y tal como previeron, llegó Lila Rossi vistiendo con traje pantalón muy parecido al que usaba Audrey Bourgeois en sus tiempos, de color blanco marfil con tacones de aguja y un chal naranja, su cabello estaba atado a lo alto y mostraba una sonrisa de superioridad mientras caminaba bamboleando los aretes en forma de flechas doradas. A su lado, su abogado se presentó como su acompañante. Los Agreste permanecieron en el centro de la recepción esperando su llegada y ella se acercó con descaro a ellos.
-Buenas tardes. Un placer verlos de nuevo.
-Mademoiselle Rossi, veo que viene bien acompañada.- dijo Gabriel apenas y dándole un vistazo al abogado que ya conocía.
-A veces una orden judicial es más poderosa que un fuerte guardaespaldas. Y si me tocan lo tengo a él como testigo.
-No saldrás limpia de esta Rossi.- musitó Félix y ella rio entre dientes.
-Oh, pero si ya lo he hecho. Vamos a nuestros lugares.
Los vieron partir y Gabriel apretó los puños respirando hondo un par de veces para tranquilizarse.
-Espero que lo que tengan planeado salga bien.
-Tú confía. Déjala que vuele más alto, así la caída será más estrepitosa.
Entre el público estaban grandes figuras icónicas, entre estos Luka que cuidaba de los pequeños a la vez que estaba embobado con Jess. Tristán al ver eso sonrió a su padre y le movió para que le pusiera atención.
-Papi. ¿Por qué sonríes?
-Oh, porque estoy feliz.
-¿Es por Jess?
-Sí, es por Jess. ¿Les gusta Jess?- preguntó también incluyendo a Felicia en la conversación y la pequeña sonrió.
-Es muy bonita y me gusta. Es una chica ruda.- Luka rio y asintió, esperando la respuesta de su hijo pero esta no vino, su hijo estaba callado.
-¿Pasa algo?
-Es que… me gusta mucho Jess, es buena, divetida y me gusta mucho.- Luka sintió la duda de su hijo.
-Pero…
-Mmm, papá… ¿crees que le guste ser mi mamá?- Luka sonrió con ternura a su pequeño.
-Claro que sí. De seguro que estará encantada de tenerte como hijo.
-¿Y si tengo un hermanito igual me va a querer mucho?- Luka se sonrojó. Pareciera que su hijo se estaba adelantando demasiado a las cosas pero igual le abrazó.
-Por supuesto que sí. Sea que tengas otro hermanito o no, te querremos igual. Y también seguirás teniendo el amor de Bridgette y tus abuelos. Tendrás mucho amor mi pequeño, no lo dudes.- Tristán se sintió feliz, ya que su verdadera mamá no le gustaba demasiado. Así que confiaría en su padre y mami Brid de que todo estaría bien.
…
Más personas llegaron a la gala, entre ellos los Dupain-Cheng que se sentaron al lado del exalcalde y su esposa, Audrey había aprendido a ser "generosa" con el pasar de los años, y más cuando los se trataba de quien le proporcionaba ciertos recursos.
-Y digame señora Cheng, ¿ya tiene mi pedido?
-Oh, se refiere a… claro, con gusto le enviaré lo que pidió, esta vez con ese ingrediente especial.- dijo Sabine a sabiendas que era un tema entre ellas. Si bien Audrey Bourgeois era una mujer arrogante, tenía un buen ojo en ciertas cosas, y como toda mujer vanidosa, cuando un día se reencontró con la mujer que no había envejecido casi nada quiso saber su secreto de belleza siendo esta una crema especial hecha sólo con materiales naturales y algunos provenientes de China. Era su mayor secreto de belleza, eso y la meditación que Sabine le había dicho practicara, y los empleados le agradecían en sobremanera el consejo al mejorar en parte la mala actitud de la mujer.
Del otro lado, los maridos se ponían de acuerdo en el próximo pedido para un importante evento, después de todo, hacían los mejores croissants de todo Paris.
-Hey, chicos.- saludó Briana a los hermanos que estaban con su abuelo.
-Hey, Bri. Wow, ¿stás usando un vestido?- señaló en burla Alexander al ver a su compañera con un vestido naranja y esta le miró en reproche.
-Mi madre me obligó a ponérmelo. Me siento ridícula.
-Yo opino que te sienta bien.- dijo Maximilian con un leve sonrojo pero la chica lanzó un bufido nada femenino.
-Odio usar falda. Aunque si hubiese sabido hubiese elegido otro color. Ya vi que la loca esa lleva también naranja.
-Pero luce mejor en ti. Tu luces más bonita.- recalcó Maximilian y su hermano quiso reírse de él, era obvio que su hermano estaba colado por su amiga. Qué mal gusto debía tener.
-Niños por favor.- regañó con suavidad Natalie y los niños asintieron a la asistente de su abuelo que era como su segunda abuela.
-Ugh, estoy tan molesta.- dijo Briana.- No me puedo creer que después de todo esa mujer esté aquí de los más campante. Ella robó los diseños, le robó a su madre, y anda por ahí como si fuese la dueña del lugar.
-Nosotros no podemos hacer nada.- dijo Alexander de mala gana.- Eso ya es cosa de los adultos.
-Si no me hubiese quitado mi teléfono…
-¿Tu papá no te compraron uno nuevo?- preguntó Maximilian y Briana asintió.
-Sí, pero en ese tenía también unas mezclas súper buenas. Y eso me da más rabia.
-Hola niños.- saludó Bridgette a sus hijos y a Briana.- ¿Qué les pasa? ¿Por qué esas caras?
-Son porque estamos molestos de que una psicópata que casi nos lanza de un veinteavo piso esté aquí después de todo lo que hizo a la empresa ya ti.- dijo Alexander y Maximilian le siguió igual de molesto.
-Y es una lástima que no podamos enseñarle una lección después de todo.- Bridgette sonrió, y se agachó un poco para que los tres fuesen los únicos en escucharla.
-¿Y no quieren ser ustedes quienes le enseñen esa lección?- los tres abrieron grande los ojos, y Bridgette le dedicó a Gabriel un guiño que le hizo asentir dando su aprobación a su plan.
…
Tomoe llegó al evento acompañada de su secretario. No sólo estaba allí para cumplir con los formalismos, sino porque se le había informado que Couffaine estaba saliendo con alguien. Una chica de nombre Jessica Keynes a la que quería conocer en persona con urgencia.
Luka al verla llegar se sorprendió y se levantó de su sitio.
-Madame Tsurugi, qué sorpresa verla aquí.
-Lo mismo digo.
-¡Oba-chan!- Tristán tomó de la mano a Felicia y la guio hacia su abuela, Tristán la abrazó y Tomoe pasó su mano por su cabeza.- Mira Felicia, ella es mi abuela. ¿A qué mola?
-¿Quién es tu amiga, Tristán?- preguntó curiosa.
-Es mi amiga Felicia. Y la quiero mucho.- Tomoe se agachó un poco y Felicia hizo una reverencia.
-Mucho gusto.
-El placer es mío.- Felicia no se cohibía fácilmente, pero al ver a esa mujer sentía que debía comportarse bien. Luego notó la espada de madera en sus manos.
-¿Esa es una espada?- Luka también había notado que la mujer había dejado de lado el bokken para tener algo más duro entre sus manos. Tomoe asintió a la pregunta.
-Lo es. Me sirve para guiarme y defenderme.
-¿Defenderse?- preguntó Felicia confundida y Tristán contestó.
-Porque mi abuela es una samurái. Y los samurái deben estar peparados para todo.
-Bien dicho Tristán. Y también vine porque quería hablar con usted.- dijo esta vez girando su cabeza a Luka.- Escuché algo muy interesante sobre cierta interacción.
-Oh, supongo que las noticias vuelan rápido.- dijo este mirando de reojo a Jess que estaba ocupada en el fondo con Allan.
-Lo hacen. Y quería asegurarme si esto pudiera ser perjudicial para mi nieto.
-Le juro que no lo es.
-Mmmm, necesito verificarlo.- Luka sabía que su ex suegra no se iba con juegos, detrás de ella su secretario recibió una llamada y tras unos momentos este colgó y habló en susurró a Tomoe que frunció el ceño. Luka sintió el cambio y supo que algo no estaba bien.
-¿Pasa algo?
-Al parecer mi hija fue a con un abogado que tenemos en común con los Agreste. Fue a pedir la copia de un contrato, extraño, ya que no hemos hecho muchos negocios en estos meses.
-¿Un contrato? Eso es raro.- siseó a lo bajo, sabiendo que Kagami no podría hacer nada a las empresas Agreste, entonces, ¿qué tenía pensado hacer?- ¿Vino hoy?
-No conmigo al menos.
-Entonces hay que estar atentos. Esto no me gusta.- Tomoe asintió sabiendo que su hija tendría algo en mente. Tenía que advertir a Gabriel, así que mandó a su secretario a que fuera a con él y le dijese sobre ello. No quería sorpresas desagradables, pero lo que ninguno sabía era que Kagami conocía la forma de moverse sin ser vista.
…
Hablando de sorpresas desagradables, Lila no dejó de observar a Bridgette que habló con Aly fuera de cámara. Tras unos momentos notó una actitud sospechosa y la reportera la llevó fuera de la vista del ojo público. No tenía idea de lo que tenía pensado hacer, pero no iban a arruinar su momento. Conociendo a Bridgette se haría la heroína para hacerla quedar mal, siempre había sido así, desde el momento en que se conocieron Bridgette tuvo envidia de ella todo el tiempo. Incluso, de no ser por Bridgette hubiese sido ella quien se hubiese casado con Félix, pero este dejó de ser de su interés cuando supo la forma perfecta de amasar su fortuna, aunque quién sabe, aún estaba a tiempo de salvar lo que alguna vez tuvieron, siendo que la sosa de Kagami había echado a perder su oportunidad.
Vaya sorpresa se llevó cuando escuchó los rumores del rompimiento entre ambos. Leyó en una revista que Félix ni siquiera lo negó, y gritó de felicidad al ver que el karma le hacía pagar a esa idiota lo que le hizo.
Vio regresar a Bridgette con Aly y notó como esta ocultaba algo en el cuello de la blusa rosa que llevaba. Sonrió ampliamente.
-Oh, así que ese es tu plan. Ya veremos quién sale riendo al último.- rio a lo bajo y entonces la asistente que contrató para el evento se le acercó por detrás.
-Disculpe mademoiselle. Ya está todo listo.
-Magnífico. Me quedaré aquí observando todo. No quiero perderme de nada.
-Como usted desee.- dijo dirigiéndose a con los modelos que estaban listos para salir. Lila sonrió saboreando su victoria.
-Oh, tonta e ingenua Bridgette. Vas a hacer esta victoria sobre ustedes cada vez más dulce.
…
El desfile pronto comenzó. La colección Otoño-Invierno fue la primera en mostrarse y cada casa de moda presentó sus mejores modelos. La casa Gabriel no se quedó atrás, por suerte esa parte de la colección quedó casi intacta, pero sobre la pasarela Bridgette pudo ver que varios de sus antiguos diseños estaban siendo mostrados para la casa Illusione Rosse. Apretó los puños y le dedicó una mirada envenenada a Lila que aguardaba esa expresión de su parte, sonriéndole burlona y mirando "su colección" recibir halagos de todo el mundo. Gabriel y Félix se mostraron fríos, escuchando a otros hablar de aquella nueva casa y sus asombrosos diseños.
-Son magníficos.
-Qué originales.
-Son preciosos.
Incluso Audrey Bourgeois alabó los diseños.
-Debo decirlo. Al parecer alguien ha dado un gran paso para entrar al mundo de la moda.
Gabriel no dijo nada a su antigua colega. Miró a sus nietos que miraban a cada modelo que modelaba con el mismo desprecio que el mostraba. Muy bien, casi quiso felicitarlos al momento. Pero luego miró a su hijo que se mostraba imperturbable, preguntándose cómo era posible que se mostrase tan confiado, aunque si bien lo pensaba, él había tenido la misma confianza ciega con su Emilie. Félix ahora tenía su confianza entera en su ex esposa y estaba seguro que lamentaba no haber tenido esa misma confianza antes.
Al fin la primera fase terminó. Y los hermanos se levantaron de sus lugares.
-¿A dónde van?- preguntó Gabriel.
-Por ahí.
-Intentaremos no tardar.- respondieron de forma vaga y Félix sonrió de lado.
-No se metan en problemas.
-/No, cómo crees/- respondieron al unísono con una sonrisa perversa.
Antes de que las luces se encendieran, Audrey Bourgeois pasó al centro de la pasarela siendo iluminada por un reflector que era controlado desde controles donde Allan estaba con su equipo de música.
-Buenas tardes. Me alegro ver a tanto talento reunido en este lugar este año. Me complace decir que es un honor estar en un evento de esta índole y ser testigo de nuevas promesas de la moda que prometen revolucionarlo a otros niveles. Démosle un aplauso a quienes han hecho posible toda esta magia.- los reflectores sobre el lugar se movieron para iluminar sólo a los diseñadores principales.
Algunos se levantaron en silencio como Gabriel que hizo un leve saludo de cabeza con una sonrisa cordial, otros más excéntricos dedicaron besos y agradecimientos en voz alta. Pero ninguno de estos esperó que el mayor descaro de todos se diera lugar sobre la pasarela, donde Lila Rossi tomó el protagonismo en lugar de Audrey, saliendo desde donde los modelos y avanzando por el lugar siendo seguida por la luz de un reflector.
-Disculpa querida, pero ¿qué haces aquí?- preguntó Audrey intentando controlarse y no armar un escándalo en tal evento. Pero la sonrisa de Lila hizo que se olvidara incluso de su mantra de no arrugar el ceño para no formar más arrugas.
-Oh, disculpe, pero no podía seguir atrás con mis adorables modelos. Soy Lila Rossi, la diseñadora y dueña de la casa de modas Illusione Rosse. Y espero que mis diseños exclusivos sean del agrado de todo el mundo porque los hice pensando en el estilo de cada persona y sus gustos.- todos vieron con sorpresa a la joven genio que estaba sobre la pasarela.- Deseo que disfruten el resto del desfile y así también puedan ser testigos de lo que esta nueva casa de modas tiene para cada persona que busque su estilo único.
Poco a poco los aplausos resonaron por el lugar, Lila se sintió en la cima, poderosa, magnífica, mirando con superioridad a todos los demás. Cuando se retiró, Audrey tomó el control.
-Bueno, bueno, en media hora la siguiente fase de la colección será mostrada. Esperemos que todos estén presentes, disfruten de la recepción.
Félix se levantó de su lugar dedicándole una mirada a Bridgette que se asomó entre las cortinas mientras preparaba la siguiente etapa. Se acercó a los Dupain-Cheng que presenciaban junto con Luka el evento. No sabía cómo acercarse a ellos, es decir, apenas y soportaban su presencia cuando iba a por Felicia, pero Luka notó su contrariedad y le salvó la vida al hacer que Felicia notase a su padre.
-¡Papi!- corrió a él y Félix la alzó en brazos. Por supuesto que para algunos fue una sorpresa que la pequeña llamara a Félix padre y los cuchicheos no se hicieron esperar, cosa que molestó al rubio que besó la cabeza de su hija y luego se dirigió a los que estaban alrededor.
-¿Algo que quieran decir? Es mi hija y no tengo nada porque esconderlo.- dijo con una mirada fría. Los Dupain-Cheng se sorprendieron por ello, pero quien se sorprendió más fue Luka, al ver a Felicia sonreír tal y como hacía Félix con esa expresión arrogante. Al parecer la pequeña estaba descubriendo sus genes Agreste.
Nadie dijo nada de ello en un radio cercano pero algunos reporteros ya estaban formando la noticia sobre la hija perdida de Félix Agreste. Kagami llegó al evento, pero se mantuvo al margen, sin embargo escuchó a algunos salir de la sala para hablar sobre el tema y eso hizo que casi tuviese deseos de apretar el sobre en sus manos. Ahora Félix parecía importarle poco su imagen, aquella noticia haría mella en su buen nombre. Ya vería si seguía con esa actitud después. Y Félix Agreste sabría que una mujer despechada podía ser peligrosa.
…
Los diseñadores estaban verificando a los modelos y arreglando los últimos detalles. Bridgette cosió un botón que se había caído en la chaqueta de Juleka y alzó su pulgar.
-Bien, está listo.
-¿Cómo puedes mantener la compostura?- preguntó confundida.- Yo estaría en estos momentos furiosa para concentrarme en siquiera caminar bien.
-Tengo más control de lo que crees. Y sé cuál es el momento para actuar.
-Madame Dupain-Cheng, necesito ayuda con este cierre.
-Voy enseguida.- dijo dejando a Juleka a que terminara de arreglar su cabello en el tocador, cuando por el reflejo del espejo vio a Lila sonreírle.
-Hola Juleka, no sabía que estarías aquí.
-¿Qué quieres?- preguntó a sabiendas que no le haría nada estando rodeada de otros modelos y diseñadores que miraban la escena con atención.
-Wow, tranquila. No tienes que ser tan hostil. Vengo en son de paz.- dijo tendiéndole una elegante tarjeta blanca con relieves apenas visibles y letra carmesí en cursiva.- Quisiera proponerte que trabajes para mí. Sé que tienes a varias casas de moda detrás de tu talento, y te pagaría bien por cada sesión.
-No estoy interesada.- Lila soltó una risilla molesta entre dientes.
-Piénsalo con calma esta noche. He anotado detrás cuanto te pagaría.- dejó la tarjeta en el tocador y se dio la vuelta. Juleka tomó la tarjeta y miró la suma que le prometía, por supuesto que era grande, pero se volvió a Lila que se alejaba.
-Mi respuesta es no.- rompió la tarjeta frente a todos.- Nunca vendería mi alma al diablo.
Lila ocultó con maestría su ira adoptando una expresión de absoluto desprecio y desdén hacia la joven modelo.
-Bien, haz lo que quieras.- dijo alejándose del lugar y fue que anunciaron el inicio de la siguiente fase de modelaje después de una breve presentación musical de parte de Allan Lahiffe y Jesica Keynes.
Bridgette estaba lista, cuando Jess se paró en el escenario fue a por Lila que no se sorprendió cuando la tomó del brazo para guiarla a la parte de atrás. Llegaron hasta una sala que era utilizada para utilería, llena de cajas y materiales para formar el escenario. Bridgette soltó a Lila y se cruzó de brazos.
-Aquí vamos a hablar sin que nos molesten.
-¿Disculpa? Tú yo no tenemos nada de qué hablar.
-No mientas Lila, toda tu colección es una farsa. La mitad de esos modelos son míos y la otra mitad de diseñadores que ya no trabajan para la compañía.
-Creo que estás equivocada. Yo nunca haría tal cosa. Eso es en contra de todo lo que creo.
-Por favor, deja el acto. Que bien sabes que no te queda.
-¡Bridgette! No porque me haya ido bien en la vida tienes derecho de levantarme falsos. Ya he pagado por mis crímenes pasados y me arrepiento de ello. ¿Por qué me estás atacando de ese modo?
-Tú bien sabes porque.
-Ah, creo que me doy una idea. Como Félix te dejó y ahora te viste obligada a volver a trabajar para él, me quieres poner a mí en aprietos para sacar toda tu frustración contra él.
-Claro que no.
-Por favor, es obvio. Tu vida no ha sido lo que esperabas, has vuelto a trabajar con tu ex, y necesitas sacar esa ira con alguien. Pero te equivocas de persona. Conozco a un especialista que podría recomendarte.
-¿A qué demonios juegas?- preguntó Bridgette casi iracunda cuando entonces Lila sonrió de lado y la tomó del cuello de su blusa revelando así el micrófono escondido. Le arrancó el micrófono y mantuvo el cable colgando entre sus dedos.
-¿Creíste que no me daría cuenta?- lo dejó caer y lo pisó.- Tú y la idiota de Aly son demasiado estúpidas.- Bridgette apretó los puños tras verse descubierta y Lila supo que había arruinado su plan.- No te sientas mal, al menos lo intentaste. En cambio yo tengo algo mucho más interesante que mostrar a los medios.- dijo sacando su celular que había estado grabando su conversación.- Esto valdrá oro. Te comerán viva como buitres que van por la carroña.
-No te saldrás con la tuya Lila. Esto no ha acabado.
-Te equivocas. He estado por encima de ti todos estos años.
-No entiendo como alguien puede ser tan retorcido como tú. Robando esos diseños, robándome, y todavía hacer como si todo eso fue obtenido por tu propio mérito cuando nada de eso es tuyo.
-Hice lo necesario para escalar y así aplastarte como la cucaracha que eres. Tú nunca has sido nada. Siempre has sido una molesta piedra en mis zapatos.
-Ya no estamos en el instituto.- le dijo Bridgette molesta.- No creas que puedes mentir para zafarte de lo que has hecho como cuando inventabas cuanta historia para los maestros.
-Ya lo sé. Es por eso que he sido mucho más inteligente que ustedes.
-¿Qué quieres decir?- preguntó confundida.
-Los Agreste creen que me tienen en la mira por lo de desviar tu dinero, pero lo que no saben es que tengo un contrato con una firma idéntica a la del mismísimo Gabriel Agreste que estipula el cierre de tu cuenta. Es por eso que mientras ellos creían que te seguían dando dinero por tus patéticos diseños la verdad era que lo enviaban a una cuenta a mi nombre. Y tras eso, se verá que quien cometió el delito fue el señor Agreste, que pensó que una zorra como tú no merecía un centavo de su empresa. Y gracias a que pude estar dentro como inversionista minoritaria pude tener un trabajo dentro y así vender al mejor postor los diseños que tenía a la mano.
-¿Muerdes la mano de quien te da de comer? No me puedo creer que fueses capaz de hacerle eso a tu propio jefe.
-Los Agreste me cerraron la puertas en mi juventud. Me negaron mi lugar en el mundo de la moda.
-Estabas con Hawk Moth, ¿qué querías que hicieran? En lugar de buscar venganza o dañar a otros te hubieses concentrado en tu propia felicidad.
-Oh por favor… ¿y dejarlos vivir como la familia feliz? Ni en tus sueños. Es por eso que hice lo imposible para que Félix te dejara.- Bridgette palideció un momento.
-Tú fuiste… tú fuiste quien creó todo para que Félix creyera que le era infiel.- Lila sonrió y aplaudió.
-¡Bravo! Tienes algo de seso en esa cabeza hueca.
-¿Por qué? ¿Cómo pudiste hacer eso?
-Ya lo dije, ¿o es que estás sorda? No quería que fueran felices. No te merecías ser feliz con nadie, y no me importó siquiera extorsionar a la estúpida de Claudia para que prestara su ayuda y su dinero, aunque lo hizo igual con gusto pensando la muy estúpida que se quedaría con Félix pero al final la hice callar después de todo.
-No entiendo cómo puedes estar tan tranquila después de todo lo que has hecho. Destruiste a mi familia con tus maquinaciones, también mi nombre, y me has robado a mí y a muchos otros diseñadores nuestro arduo trabajo para lanzar tu casa de moda. Eres despreciable.
-Di lo que quieras, ¡grítalo si quieres! Pero nadie te creerá. Para todo el mundo sigues siendo la mayor perra de Paris que engañó a su marido. Ni siquiera en una revista rosa te creerían.- Bridgette afiló su mirada y apretó los puños que temblaron hasta casi clavarse las uñas.
-Eres… eres horrible.
-Gracias. Se aprende algo cuando alguna vez trabajaste con el mayor villano de Paris.- se rio y tomó a Bridgette del cuello de la blusa.- Así que puedes intentar lo que quieras. Ya te destruí una vez y te convertí en una mujer patética y gorda que nadie quiere, puedo hacerlo de nuevo y hasta soy capaz de todo, como por ejemplo acabar con esos engendros que tienes por hijos.- Bridgette la tomó de la muñeca y apretó con fuerza haciendo que Lila la soltara.
-No toques a mis hijos o te juro que te arrepentirás toda la vida.- Lila se zafó del agarre y le sonrió.
-Ya lo veremos.- pasó de lado a Bridgette que se quedó en su sitio. Y cuando Lila se fue, Bridgette dejó ir todo el aire y sonrió ampliamente.
-¿Lo tienen?- sus hijos salieron de las cajas y le sonrieron a su madre.
-/Lo tenemos/- ella se acercó y los besó en la cabeza.
-Mamá estuviste fantástica.
-Debiste ser actriz como la abuela.
-Tengo años de experiencia. Ahora vamos, que lo bueno ya comienza.
Lila regresó tras bambalinas, a sabiendas que la siguiente fase del desfile debía estar a la mitad, pero las modelos que contrató estaban en su sitio, incapaces de salir a caminar como las otras.
-¿Pero qué hacen allí paradas? Es su turno.
-Contrate a alguien más.- dijo una de las chicas que dejó de lado un sombrero de ala ancha.
-Ni loco voy a salir.- dijo un modelo que comenzó a desvestirse iracundo.
-¿Pero de qué van? Les ordeno que salgan ahora mismo. Por algo les he pagado.
-Yo no quiero recibir dinero sucio.- dijo una de las modelos.
Tras esas palabras supo que algo no iba bien. Pero su cerebro no pudo unir los puntos cuando la parte de enfrente que cubría bambalinas cayó y los reflectores la iluminaron justo en el centro. Briana acomodó la luz para que todo el mundo viera a esa bruja, riendo gustosa mientras con su tableta manipulaba a su antojo lo que quería, lanzándole besos a su padre que alzó su pulgar orgulloso de su pequeña. El silencio reinaba, y en las luces laterales que se usaban para presentar o promocionar las marcas, apareció sobre las lisas paredes el video de lo que sucedió hace poco y que se repetía nuevamente.
Los Agreste creen que me tienen en la mira por lo de desviar tu dinero, pero lo que no saben es que tengo un contrato con una firma idéntica a la del mismísimo Gabriel Agreste que estipula el cierre de tu cuenta... Y tras eso, se verá que quien cometió el delito fue el señor Agreste... Y gracias a que pude estar dentro como inversionista minoritaria pude tener un trabajo dentro y así vender al mejor postor los diseños que tenía a la mano.
-… No me puedo creer que fueses capaz de hacerle eso a tu propio jefe.
-Los Agreste me cerraron la puertas en mi juventud. Me negaron mi lugar en el mundo de la moda.
-Estabas con Hawk Moth, ¿qué querías que hicieran? En lugar de buscar venganza o dañar a otros te hubieses concentrado en tu propia felicidad.
-Oh por favor… ¿y dejarlos vivir como la familia feliz?... Es por eso que hice lo imposible para que Félix te dejara…No te merecías ser feliz con nadie, y no me importó si quiera extorsionar a la estúpida de Claudia para que prestara su ayuda y su dinero…
-… Destruiste a mi familia con tus maquinaciones, también mi nombre, y me has robado a mí y a muchos otros diseñadores nuestro arduo trabajo para lanzar tu casa de moda.
-Di lo que quieras, ¡grítalo si quieres! Pero nadie te creerá. Para todo el mundo sigues siendo la mayor perra de Paris que engañó a su marido. Ni siquiera en una revista rosa te creerían… Se aprende algo cuando alguna vez trabajaste con el mayor villano de Paris… Ya te destruí una vez… puedo hacerlo de nuevo y hasta soy capaz de todo, como por ejemplo acabar con esos engendros que tienes por hijos.
Lila palideció en el acto dejando caer su celular. La gente la miraba con asco y desprecio, así como años antes cuando se supo que era posible cómplice de Hawk Moth, no, era peor, ya que si antes se zafó por lo del tema de los akumas ahora lo había admitido abiertamente junto con todos sus crímenes.
-¡Mujer fea!- gritó Felicia entre el público y Sabine la tomó antes de que Felicia le diese por subir a la pasarela, siendo Tom que al final detuvo a la niña que no dejaba de revolverse siseando.
-N-No… todo esto es… esto no es verdad, yo nunca dije eso.- intentó retroceder, pero Gorila junto con otros guardias de seguridad igual de poderosos que él detuvieron su paso, obligándola a ir al frente para evitarlos.
-¡Esto es una burla en nombre de todos!- gritó Audrey colérica y su marido apenas y podía mantenerla en su sitio.
-¡No! ¡Esto está arreglado! Yo no dije nada de eso.
Lila miró con desesperación que nadie le creía. Todo el mundo comenzó a hablar mientras que los Agreste miraban la situación quietos y sin ninguna expresión en sus rostros, o casi, ya que una sonrisa tenue se asomaba de sus comisuras. Jagged, Luka y Jess se pusieron al frente para impedir que escapase, mientras que Tomoe se quedó con Tristán mientras le susurraba acerca de la deshonestidad y la vergüenza. Lila intentó huir, pero fue detenida y se revolvió furiosa.
-¡Suéltenme! ¿No saben quién soy?- buscó con la mirada a su abogado que evitó mirarla imposibilitado en ayudarla. Ella misma había cavado su tumba.
Esa sí era una noticia, y los reporteros se olvidaron, o dejarían como una pequeña esquela, sobre la hija de Félix Agreste, pasando a primera plana el mayor fraude en el mundo de la moda y el retorcido plan de venganza contra los Agreste. Aquello llenaría páginas enteras. Y Aly transmitía la noticia en vivo, manteniendo su profesionalismo en todo momento aun cuando tenía deseos de girarse y darle un saludo de dedo medio a Lila.
Claude vio la noticia con una sonrisa y Allegra abrió una botella de champagne para celebrar con su marido.
Lila vio a Bridgette y a sus hijos aparecer a un lado, siendo que estos tenían sus celulares que seguían grabando desde su ángulo.
-¡Me las pagarán! ¡Lo juro! ¡No han escuchado lo último de mí!
Los hermanos chocaron puños mientras veían que se llevaban a esa loca. Y Félix miró a Bridgette con una sonrisa que ella le devolvió ampliamente.
…
El desfile fue cancelado, todo el mundo estaba hablando de lo sucedido mientras se dirigía a la recepción. La gente rodeó a los Agreste ofreciendo su apoyo y hasta disculpándose o alegando haber siempre sospechado sobre las mentiras de la infidelidad… claro.
Briana bajó con ayuda de su padre que la felicitó ante su buen manejo de video, ganándose también un beso de Aly, orgullosa de que su pequeña hiciera lo que ella tanto deseó hacer.
Bridgette se quedó tras bambalinas, no quería enfrentar a las cámaras y mucho menos a los hipócritas que alegarían siempre haber estado de su lado. Ahora su nombre estaba limpio así como el de Luka. Juleka se acercó a ella.
-¿Todo bien?
-Sí, todo está bien. Pero quiero esperar un momento hasta que se despeje un poco.
-Te entiendo.- Bridgette luego señaló a Jess.
-Creo que Jess necesita ayuda.
-Nah, no lo necesita.- dijo al ver que Jess hablaba con Tomoe al tiempo que cargaba a Tristán y le mimaba un poco. Tomoe parecía complacida con ella.- Te veré después.
-Claro.
Juleka se marchó y Bridgette comenzó a recoger sus cosas. Fue entonces que notó un sobre que estaba segura no estaba allí antes. Lo abrió con cuidado esperando que no fuese una especie de sobre bomba mandado por Lila, pero cuando leyó los papeles que estaban dentro sintió como si la bomba le estallará en la cara.
-No… No puede ser…
…
Félix miró en dirección hacia bambalinas esperando que Bridgette se reuniera con ellos, pero al no haber rastro de ella comenzó a preocuparse.
-Iré a ver qué ocurre.
-Por supuesto, podemos luego ir a celebrar todos juntos.- dijo Gabriel pensando en el mejor lugar para hacerlo. Félix se fue cuando Natalie se acercó a su padre con ceño fruncido.
-Señor, tenemos un problema. Lila Rossi escapó de seguridad.
-¿Cómo?- los gemelos al escuchar eso se molestaron mucho, tanto que su mechón de cabello oculto se elevó como un rayo.
-¿Cómo pudo ser?
-¿Es que no la amarraron bien?- en esos momentos los Dupain-Cheng se acercaron con Felicia.
-Salió por una ventila. Ahora la están buscando.
-Que la busquen bajo cada piedra que haya en esta ciudad. No quiero que alguien como ella esté libre.
Los hermanos se miraron sabiendo que esa mujer no se detendría, así que tenían que irse con cuidado y también advertir a sus amigos.
Y mientras todos estaban distraídos Tomoe pudo sentir la presencia de su hija que estaba por abandonar el lugar. Podía reconocer su presencia aun cuando estuviese entre decenas de personas. Susurró algo a su secretario que asintió y rápidamente se desvaneció entre la gente.
Kagami lo había hecho, una parte de ella se sentía victoriosa pero otra parte no, sentía que había cometido un error y que su supuesta victoria era una victoria vacía, ya que eso no le garantizaba que Félix reflexionara y regresase con ella como tanto anhelaba. Se detuvo un momento, ¿sería demasiado tarde regresar a por esos papeles? ¿Los habría visto ya? Fue que sintió que alguien se paró detrás de ella y al ver quién invadía su espacio se encontró con el secretario de su madre.
-Mademoiselle, su madre le espera.
…
Félix fue a ver qué era lo que demoraba a Bridgette. Todos estaban aguardando por ella para celebrar. Cuando la encontró, ella estaba sentada frente a uno de los tocadores de los modelos, mirando hacia abajo, leyendo unos papeles y cubriendo sus labios con una mano como si evitase gritar. ¿Qué era lo que pasaba?
-¿Bridgette?- ella se enderezó y al voltear Félix vio sus ojos rojos por llorar pero una mirada fiera sobre de él.- ¿Qué ocurre?
-¿Qué ocurre? ¿Quieres explicarme esto?- le tendió los papeles que al principio no reconoció. Cuando los revisó atentamente palideció. Era el primer contrato que hizo donde estipulaba que se quedaría con Felicia. ¿De dónde había sacado eso? Estaba seguro que le pidió a su abogado deshacerse de este y hacer el nuevo. La miró y pudo leer fácilmente las emociones en su rostro. Traición, rabia y vergüenza. Necesitaba arreglar eso cuanto antes.
-Bridgette, esto no es…
-Dime que este documento no es real y que no es esa tu maldita firma.
Él no pudo responder enseguida, sintió que se atragantaba con sus propias palabras.
-Lo es.- ella se volvió, pasando su mano por su cabeza sintiéndose estúpida.- Pero fue antes. Ahora es diferente. Estaba todavía enojado contigo cuando mandé a hacer este contrato.
-Ibas a quitarme a mi hija.
-Sí, pero fue un error. Por favor, debes escucharme.
-¡¿Te estás oyendo?!- le gritó apartándolo de ella.- Yo también estaba enojada Félix pero no por ello me lleve a los niños apenas y tuve oportunidad.
-¿Qué quieres decir? Acaso tú… ¿los veía?
-¡Por supuesto que sí! Era su madre y tenía que hacerlo a escondidas usando el miraculous del caballo. Pude habérmelos llevado a cualquier parte del mundo si bien quería pero no lo hice. Te odiaba por no haberme creído pero esto… esto es otro nivel.
-¡Pero ya no es así! Ya no te odio.
-¡Pero yo sí!- gritó ella sin importarle si algunos de mechones de su cabello desarreglaban su peinado.- Ahora lo sé. Te odio, te odio tanto por no haberme creído, por tirar todos esos años juntos, porque creíste más a otra persona que a mí, y porque era notorio que no me amabas tanto como tanto decías…- sus palabras fueron como puñales para él.
-Mi lady, por favor, no digas eso…
-Pero me odio más a mí. Dios, ¡fui tan estúpida de creer que habías cambiado!- exclamó cubriendo su rostro con sus manos.- Fui tan estúpida en volver a caer en tu juego cuando esto no era más que otra de tus estratagemas.
-Te juro que esto no es así. Este contrato debió ser destruido. El verdadero era el que íbamos a firmar este fin de semana.
-No te creo.- quiso irse pero Félix le detuvo tomándola de los hombros.
-Por favor, debes creerme.
-¿Creerte? Mira cómo cambian ahora los papeles.- escupió con resentimiento y era cierto.- Hace cinco años yo fui la que te rogó que me creyeras, ahora tú haces lo mismo.
-Entonces si lo sabes dame al menos el beneficio de la duda.- ella le miró con ojos fríos y retiró sus manos de ella.
-No pidas algo que nunca me diste.- intentó irse pero Félix le detenía y ella se zafaba de él.
-Bridgette…
-Suéltame.
-Por favor, debes creerme.
-Basta ya.
-¡No!
-¡Que me sueltes!- lo abofeteó tan fuerte que sintió su mano dolerle. Félix trastabillo y ella alzó la cabeza y lágrimas caían de sus ojos.- Nunca más Félix Agreste, vas a pasar sobre de mí.- y con esas palabras se retiró. No quería que nadie la viera, enviaría un mensaje a Luka o a sus padres para que se llevaran a Felicia de vuelta a su hogar. Tan solo quería llorar en soledad mientras recogía los pedazos de su corazón roto.
Félix se dejó caer en la silla donde antes había estado ella. Los papeles estaban en el suelo a sus pies. Los tomó y rasgó sintiendo que todo su mundo volvía a caer.
Esa tarde nadie vio a Bridgette o a Félix. Sólo mandaron escuetos mensajes como excusa antes de desaparecer alegando que necesitaban estar solos…
…
La noche cayó y el celular de Félix no dejaba de sonar por mensajes de su padre o Natalie preguntando donde estaba. No quería hablar con nadie, su propia estupidez lo había llevado de nuevo a ello, a perder a la mujer que amaba por segunda vez. Dejó a un lado el vaso de bourbon que había bebido y le dijo al camarero que le sirviese otro vaso. No notó a la persona que se sentó a su lado hasta que habló.
-¿De nuevo ahogando tus penas?- ni siquiera volteó a verle.
-Eso a ti no te importa.- Kagami suspiró y pidió una copa.
-Adelante, yo también tengo penas que dejar ir.
…
Luka le había mostrado aquel lugar bajo el puente hacía muchos años, y tenía razón, era un lugar tranquilo y eso era lo que necesitaba. Paz para llorar, paz para desahogarse, paz para sentir pena por sí misma y por el incierto futuro. ¡Diablos! Incluso sería capaz de usar el miraculous del conejo, aunque no se decidía si para ver su futuro o prevenirse a sí misma de Félix.
Fue una sorpresa escuchar pasos detrás de ella. Luka y Jess la miraban preocupados. Limpió las lágrimas de sus mejillas.
-Si venían a una cita siento aguarles el momento.
-Bridgette, ¿qué pasó?- preguntó Luka sentándose a su lado y Bridgette recogió sus piernas para abrazarlas.
-Que fui una tonta. Todo este tiempo comencé a creer que Félix de verdad estaba cambiando cuando todo fue para quedarse con mi hija… No puedo creer que por un momento llegué a creer que podríamos reconciliarnos en el futuro.- gimió apoyando su rostro en las rodillas.
-¿Él te dijo eso?
-Lo vi en unos papeles. Me dijo que quería hacerlo al principio pero que después de arrepintió pero… iba a quitarme a Felicia. Mi pequeña niña que me dio las fuerzas para seguir adelante.- sus hombros temblaron con sus sollozos.- Le dije que le odio… al igual que yo me odio también.- Luka no sabía qué decir, la dejó desahogarse por completo pasando su mano por su espalda para consolarla. Fueron unos largos minutos hasta que estos se vieron rotos por quien menos esperaban.
-Bien, ya sabes lo que él sintió al momento.- dijo Jess detrás de ellos.
-¿Qué quieres decir?- preguntó Bridgette mirándola y Jess se sentó a su lado.
-Ustedes dos son frustrantes. Y los dos se amaban demasiado desde jóvenes y como adultos fueron una pesadilla melosa. Sin embargo, créeme cuando te digo que él sintió lo mismo que estás sintiendo ahora.
-¿Cómo sabes tú eso?- preguntó aun sin entender.
-Luka me contó toda la historia.- señaló a Luka que miró a otra parte ante la mirada acusadora de Bridgette.- Y porque lo vi en los años siguientes cada vez que él iba a Nueva York. Y tengo que decírtelo, nunca había visto a un hombre tan acabado, arrepentido y lleno de resentimiento al mismo tiempo. Como tú ahora.
-P-Pero él quiso…
-Oye, no digo que le perdones.- alzó las manos y luego le sonrió.- Pero creo que deberías escuchar su lado de la historia antes de juzgarlo con el mismo peso con el cual te juzgaron a ti. Sabes lo que se siente estar en su lugar y tú estar en el suyo. Cambien la historia, has lo que hubieras querido que él hiciera por ti. Tu corazón te lo agradecerá y podrás estar en paz, ya sea para golpearlo o golpearlo más fuerte, cualquiera de las dos opciones es buena.- dijo poniendo su dedo en su pecho y tras respirar profundo unos momentos Bridgette se levantó.
-Voy a volver a casa. Ne… Necesito pensar.
Caminó lejos de ellos. Luka hubiese querido acompañarla pero sabía que necesitaba estar sola. Miró a Jess y sonrió, deseoso de abrazarla pero esta puso su mano en su pecho.
-Y tú también necesitas olvidar darle la paliza a tu ex. Sinceramente, no se merece que gastes ni un segundo de tu tiempo y mucho menos que la cargue con Tristán.
-Mmm… creo que tienes razón.- sonrió levemente aceptando sus palabras y Jess se puso de puntillas para besar sus labios.
-La tengo. Pero si le dices a mi hermana que dice algo así de cursi no te lo perdonaré.- Luka rio y la abrazó, comenzando a moverse como si estuvieran en un vals, siendo la música el sonido del agua y el latido de sus corazones.
…
Otro vaso se dejó en la barra, listo para que fuese llenado. Kagami dejó su copa también después de beber la última gota y miró a Félix que todavía no le miraba.
-Di algo. Adelante. Te he jodido por segunda vez y no me dices nada.- dijo un poco borracha. Félix sonrió y miró como el vaso volvía a llenarse del líquido.
-¿Para qué decirte lo que ya sabes? Para ti fui un maldito capricho de niña. Eres igual que Claudia o Lila.
-No me compares con esas… perras.- escupió tras encontrar la palabra en medio de su nube etílica.
-¿Y por qué no?
-Porque mi madre ya lo hizo.- dijo haciendo por primera vez en años reír a Félix. Pero todavía recordaba las palabras de su madre.
El secretario la sentó sin ninguna delicadeza en medio del salón vacío, no era a ella a quien servía después de todo pero antes la había tratado con respeto. Tomoe no parecía nada contenta con su presencia y su ira era palpable.
-¿Es que no has aprendido nada? ¿Es que no te enseñé nada?- se puso frente a ella con la espada abajo.- ¿De qué han servido las lecciones de nuestros antepasados si tiras todo a la basura por un estúpido deseo?
-Un deseo es algo que no se puede tocar, Félix sí.
-¿En serio? Porque no lo veo aquí contigo.- dijo recordándole su realidad.- Félix Agreste nunca te va a amar y nunca te amó de la misma forma en la que amó a su esposa. Eso es algo que te llevo diciendo por años, pero preferiste recoger las sobras de lo que podía darte en lugar de buscar algo por ti misma.
-No sabes lo que dices.
-Te equivocas. Seré ciega pero puedo ver más que tú. Y en parte me culpo por la forma en la que te eduqué, pero tiraste aquello que te llevó a ser feliz. Tiraste la libertad que me hiciste ver que te merecías, tiraste la amistad que te dieron por tu capricho, tiraste el amor por una fantasía egoísta, y tiraste años de tu vida por una ilusión que tú misma creaste… No, hija mía. No tengo la facultad de ver pero sí de sentir, en cambio tú ves pero no puedes sentir.
Cada una de las palabras de su madre dio en el blanco de forma precisa y dolorosa como flechas. Incluso su propia consciencia le aplaudió a la mujer. Por primera vez veía a su consciencia, esta vez no como a sí misma, sino como la joven Ryuko que peleaba por el honor y la justicia.
-Más te vale alejarte de los Agreste de forma definitiva. Ten algo de dignidad y acepto los hechos de una vez por todas.
-Es que yo no puedo.- dijo apretando los puños.- No después de todos estos años… no después de todo lo que he hecho por él.
-¿Y cuándo es que él te pidió hacer todo lo que hiciste? Nadie te lo pidió. Fuiste tú sola quien decidió pasar todos estos años de esa manera. Tienes más que muchos Kagami, tienes riqueza, profesión, visión, pero aún el más humilde y quien no tiene nada tiene corazón. Es allí donde tú, Claudia Bourgeois y Lila Rossi fallaron. Porque ninguna tiene corazón.
Tras escuchar el relato, Félix sentía la cabeza flotando. Tomoe era una mujer dura y directa, definitivamente era una mujer admirable. Kagami bufó y luego miró a Félix.
-Yo… de verdad siento todo.
-¿Y de qué sirve eso ahora?
-No lo sé. Tenía que decírtelo… tenía qué.- el vaso se rompió en la mano de Félix, este se levantó veloz y se puso casi sobre de ella mirándole con unos ojos que jamás le había visto, letales como los de un animal.
-Con decirlo no vas a redimir tu maldita alma del infierno al que estoy dispuesto a lanzarte.- Kagami se sintió tan intimidada que por un momento creyó que aquel no era Félix, sino que un demonio había poseído su cuerpo.
Este se alejó y aun con la mano sangrante dejó dinero en la barra y se fue.
-Félix…- ella también pagó. Estaba menos borracha que él pero él era más rápido a pesar de ello. Mandó a por su auto y antes de que el valet parking le sugiriera un taxi como opción le arrebató las llaves.- ¡Félix! No puedes conducir así.- dijo ella llegando hasta su ventanilla pero él la ignoró.
-Si voy al infierno te veré allá.- dijo pisando el acelerador alejándose del lugar.
Plagg salió de su chaqueta y miró a su portador muerto de la preocupación.
-Chico, tienes que bajar un poco la velocidad.- Félix no respondió, haciendo lo contrario de lo que el kwami le dijo.- ¡Hey! Piensa en tus hijos, ¿quieres que estos te vean borracho o en una caja? Porque eso último es lo que verán sino quitas ese pie del acelerador.
-Seguro ella estaría feliz si muero… podría quedarse con mis hijos… ellos serían más felices con ella que con una persona como yo.
-¡No digas eso! Piensa en Felicia, ella se pondría muy triste si algo te pasara.- Plagg vio que Félix esquivaba cuanto auto se le ponía enfrente.- Tus otros dos hijos también, porque te has convertido en el padre que siempre has querido… ¡AAAAH!- ayudó a girar el volante antes de golpear la lateral de un camión.- ¡Y Bridgette también! ¡Ella no te desearía la muerte! ¡Está herida pero por una vez ten los pantalones de enfrentar los problemas con ella y no lanzarte al hoyo como la última vez!
-Ella no me perdonará… Nunca lo hará. No importa lo que haga.- dijo soltando el volante y tomando su cabeza a punto de llorar, Plagg se hizo cargo del volante, había jugado demasiados videojuegos para convertirse en un conductor experto. ¡Por algo tenía el record más alto!
-¡Claro que sí! ¡Es Ladybug! Si perdonó a tu padre que no es exactamente un santo por supuesto que te perdonará a ti pero debes ir a por ello. ¿Qué pasó con eso de cultivar su amor y todas esas cursilerías? ¿Vas a dejar la planta morir? ¡Quítate tortuga que tengo prisa!- gritó a un conductor.
Y mientras el kwami esquivaba autos Félix al fin entró en razón. Por supuesto que ella le perdonaría, un día de estos, no ahora y tal vez tampoco en una semana o un mes, pero tardase lo que tardase haría que le perdonase aunque tuviera que esperar otros cinco años para ello. Y no debía de cejar en su misión de volver a conquistarla por un tropezón. Su pie al fin dejó de pisar el acelerador y Plagg respiró de alivio, volando hasta el freno y al fin detenerse a las orillas del río, cerca del puente.
-Estás loco…
-Sí… loco de amor por ella y mis hijos.- Plagg sacó la lengua.
-Puaj, vas a hacerme vomitar.- Félix rio entre dientes cuando unas luces lo cegaron. En su estado tardó un poco en voltear y vio a la parte delantera de un camión que iba directamente hacia él. Su cuerpo sintió el peligro…
El camión golpeó el auto por el lado del conductor, lanzándolo hacia el río Sena cayendo de cabeza. El conductor del camión retrocedió y rápidamente se dio a la fuga tras completar su tarea.
…
Bridgette pensó en todo el camino a casa sobre lo sucedido. Pudo acostar a los niños, darles un baño y leerles un cuento sin problema sumiéndolos en un dulce sueño del que ella sintió envidia. Los arropó con cariño y los observó por largo rato, cuando sintió la mano de su hija sobre la suya y apretarla entre sueños.
-Papi… Hermanitos…- murmuró la pequeña. Felicia sintió el corazón enternecerse y a la vez sangrar. Su hija ahora adoraba a su padre y a sus hermanos. No podía dejarla sin estos.
Jess tenía razón. Aunque quizás no perdone a Félix hoy, mañana, o quizás en veinte años, tenía que escuchar su lado de la historia antes de juzgarlo por completo. Ella era mejor que eso y debía mantener la cabeza en alto. Su corazón estaba destrozado, pero no su espíritu.
Su celular comenzó a vibrar y no tardó en contestar.
-¿Diga?... ¿Qué pasó qué a Félix?... ¿Cómo? V-Voy para allá.- dijo de inmediato para confusión de la kwami.
-Bridgette, ¿qué ocurre?
-Félix… ha sufrido un accidente.- la pequeña kwami ahogó una exclamación.- Avisaré a mis padres para que cuiden a los niños. Maldita sea, ¿en qué estaba pensando?
Minutos después, Bridgette tomó un taxi al no verse capaz de conducir al hospital. Una persona salió del callejón y miró la parte de arriba del lugar.
No muy lejos de allí, Lila sonrió en el interior de un auto al ver al hombre que contrató entrar a la residencia sin hacer el mínimo esfuerzo.
…
Gabriel estaba en el hospital aguardando a que su hijo despertara. Tenía un vendaje en su cabeza, una pierna y brazo rotos, un ojo morado, golpes en todo el cuerpo y el labio partido. Los doctores dijeron que fue un milagro que no hubiese recibido más fracturas, o incluso que no hubiese muerto. Al parecer se movió en el último momento del asiento, ya que esa parte del auto quedó destrozada y hubiera muerto prensado al momento, y al caer al agua salió del auto nadando al golpear el vidrio delantero del auto y escapado hasta nadar a la orilla. Alguien había llamado por un teléfono público por una ambulancia, una mujer constipada según la declaración del agente que recibió la llamada. Fuese quien fuese estaría eternamente agradecido.
Natalie se acercó a él y puso su mano sobre su hombro.
-¿Han sabido algo del responsable?
-No señor, pero hay cámaras de seguridad que muestran a Félix conduciendo de forma errática y los exámenes dicen que estuvo bajo la influencia del alcohol.
-¿Dices que esto se lo hizo él mismo?- preguntó con furia.
-No señor, hay otra cámara en el puente. Se ve cómo se detiene en la lateral cuando un camión lo golpea y lo tira al río. Tal como parece no fue un accidente, lo estuvieron siguiendo y aguardaron para golpearlo.
-¿Tienen las placas del vehículo?
-No tenía placas. Pero camiones así no hay muchos en Paris. Lo encontrarán tarde o temprano.
-Quiero a quien le hizo esto a mi hijo y hacerlo sufrir lo que él está sufriendo multiplicado por tres.
-Señor… recibí un par de llamadas hoy, pero no pude decírselas por lo ocurrido…
-¿Qué es? Lo que sea puede esperar.
-Se trata de dos colegios privados. Al parecer sus nietos fueron inscritos para pasar el verano en sus instalaciones.
-¿Cómo? Yo no autoricé eso, y no creo que mi hijo lo hubiese hecho.
-Según cuentan así fue. Y quieren que los niños viajen mañana.- Gabriel apretó la mandíbula y los puños. Era impensable que su hijo hubiese hecho eso. De repente la puerta de la habitación se abrió y Bridgette entró después de zafarse de las enfermeras que le dijeron que ya no era hora de visitas, y al ver su rostro supo que estaba terriblemente afligida.
-Oh cielos… ¿qué le pasó? Félix…- se acercó a su cama y acarició el rostro de este. Tikki pudo notar a Plagg bajo la cama y la pequeña kwami voló para ver a su compañero sin que nadie se diera cuenta. Bridgette se volvió a Gabriel y Natalie.- ¿Qué le pasó? ¿Por qué tuvo este accidente?
-Al parecer fue algo intencional. Estamos buscando ahora al responsable de ello.- respondió Natalie.
-¿Quién le haría algo así?
Tal como si le hubiesen invocado el teléfono de Bridgette sonó. Era un número desconocido pero respondió de igual manera.
-¿Diga?
-¿Qué se siente saber que tu vida puede acabar en un parpadeo?
-¿Lila?- Gabriel y Natalie la miraron y Bridgette puso el altavoz.
-La misma. ¿Cómo está Félix? De seguro ha de estar luchando para siquiera respirar.- en su voz se escuchó un regocijo que hizo que Gabriel no dudase en responderle.
-Maldita psicótica. Cuando te ponga las manos encima vas a desear que la policía sea quien te encuentre primero.
-Siempre con amenazas. Pero yo igual puedo hacer una.
-No creo que estés en posición de lanzar amenazas.- respondió Bridgette y una risa maniaca se escuchó del otro lado.
-¿Eso crees? Dime algo Bridgette, ¿quién cuida a tus pequeños niños?- en ese momento la sangre de Bridgette se congeló.
En esos momentos en la mansión Agreste, Gorila terminaba su ronda cuando alguien llegó detrás de él y le disparó un dardo tranquilizante que lo hizo sucumbir casi de inmediato. Dos personas entraron a la residencia Agreste dirigiéndose hacia la habitación de los gemelos.
-Tu pequeña niña se parece tanto a ti… Quizás pueda usarla para desahogar lo mucho que te odio.
-¡No te atrevas!- gritó Bridgette furiosa y asustada.
-Así me gusta. Así que vas a hacer lo que yo quiero o tus niños queridos serán quienes paguen con sangre.- Bridgette derramó lágrimas y los kwamis miraban la escena impotentes. Bridgette apretó los dientes dejando que sus lágrimas corrieran abundantes por sus mejillas, miró a Gabriel y a Natalie que estaban igual que ella, luego miró a Félix y apretó su mano sana, deseando que estuviese allí con ella.
-¿Qué quieres?
…..
Y… espero que les haya gustado! Gracias a todo por leer. ¿Qué pasara? No doy spoilers, pero promete mucho. Así que dejen review, nada de tomatazos, y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!
