Hola a todos! Muchas gracias a todos los que han seguido esta historia desde su comienzo. No saben lo feliz que estoy y más por los review que los leo todos, todos. Y bueno, me gustaría decir que estamos a dos capítulos de esta historia. Falta el final y el epílogo y bueno, ¿cómo resultará todo esto? Ya lo verán, pero por ahora, vamos a ver qué sucede. Y sin más qué decir además que espero el próximo capítulo de la S4… COMENZAMOS!
…..
Capítulo 16.
Siempre hay una opción.
Maximilian tenía un sueño ligero. No lo entendía, a veces podía sentir cuando hasta su hermano se movía de la cama y eso era a menudo, a veces su abuelo le decía que a veces era tan precavido como un gato que se fijaba en todo antes de dar un salto. Sin embargo, esa noche tenía problemas para dormir. Habían visto a su abuelo salir corriendo antes de su hora de dormir y este les dijo que debían de ir a la cama sin rechistar. Se movió de la cama cuando de repente sintió movimiento pero este vino de la puerta. Abrió un poco los ojos, pensando que quizás sería su padre que al fin regresaba, su abuelo, o hasta Natalie que a veces iba a revisarlos antes de irse. No entendía como su abuelo no se casaba con ella, ¿acaso sería por cuestión de edad? Porque estaba seguro que su abuela Emilie estaría más que contenta con la unión, o esa era su opinión después de todas las historias que escuchó sobre ella.
Escuchó movimiento por parte de su hermano que pareció despertarse al igual que él, pero al escuchar un corto grito ahogado abrió los ojos de golpe. Viendo frente a él entre la oscuridad a un hombre con un trapo cerca de su rostro.
-¡HAAA!- golpeó la entrepierna con su puño y luego lo golpeó en la cara con su rodilla al saltar usando su cama. Se fijó en su hermano que se retorcía en los brazos de otro tipo que tenía un pañuelo en la cara entendiendo de inmediato lo que intentaban. Querían secuestrarlos.- ¡ALEX!
Corrió a donde su hermano golpeando al otro secuestrador en un costado. Este se dolió pero aquello ayudó a que el agarre se aflojara, Alexander había aguantado demasiado la respiración y necesitaba quitárselo por completo, así que con al fin con una mano libre, lo tomó del pulgar y pudo sentir el hueso separarse, escuchándose el grito de dolor de su atacante.
Las lecciones con su padre al fin daban frutos.
Los dos corrieron fuera de su habitación, mirando a todos lados sin encontrar a Gorila.
-¡Ven! ¡Vamos!
-¡Te sigo!
Maximilian corrió a la delantera llegando a la cocina pero pronto los dos tipos también entraron, altos, morenos, de barbas de candado como los matones usuales que uno vería en las películas. Y el tipo al que le rompió el dedo se reacomodó el pulgar como si nada haciendo que los hermanos sintieran un horrible escalofrío al ver lo que hizo.
Rápidamente intentaron acorralarlos y los hermanos se movieron alrededor de la isla en medio de la cocina, dándose cuenta que al final sí los habían acorralado en la esquina. Abrieron un cajón, cada uno por su lado buscando lo primero que sus manos tomaran, siendo en manos de Alexander un batidor de mano y en manos de Maximilian un bote de paprika.
Maximilian analizó rápido la situación, mirando las sartenes que colgaban sobre la isla, la paprika y el batidor. Rápido susurró a su hermano lo que iban a hacer y este asintió.
Cuando sus atacantes se acercaron más, Maximilian lanzó sobre sus caras una nube roja que los cegó momentáneamente. Se escabulleron pero golpearon a la vez la isla con sus palmas, y cuando esos matones voltearon, los hermanos les recibieron con los golpes de una sartén en la cara tirándolos al suelo y lanzándoles el resto de las sartenes encima. Corrieron hasta la puerta trasera y ya afuera Alexander rompió la batidora y enredó el metal en la perilla junto con la reja al lado de esta. Los dos chicos chocaron puños sintiéndose vencedores, pero el sentimiento les duró muy poco cuando un puño destrozó la puerta de madera. Los dos rápidamente retrocedieron pero cuando llegaron a donde estaba la estatua de su abuela los dos sujetos estaban en el jardín mirándoles con furia.
-Esto no se ve para nada bien hermano.- dijo Maximilian.
-Entonces vamos intentar a mejorar esto a nuestro favor.- respondió Alexander y se pusieron en las poses de pelea que su padre les enseñó. Eran dos niños de 12 años contra lo que eran adultos experimentados. Quizás no tuvieran la fuerza pero tenían las agallas.
Sin embargo, no pudieron hacer nada cuando desde atrás de los sujetos Gorila apareció con los ojos inyectados en sangre. Los golpeó al mismo tiempo tirándolos al suelo. Los hermanos vitorearon a su guardaespaldas, que poderoso machacó a ese par como un verdadero animal, dejándolos en el suelo, inconscientes y tremendamente adoloridos.
-¡Eso es!
-¡Machacados!
Los dos niños corrieron donde Gorila y le abrazaron felices. En esos momentos, llegaron Gabriel y Natalie que al ver la escena se horrorizaron.
-¿Qué pasó aquí?- preguntó Gabriel y los hermanos de inmediato corrieron a ellos y también los abrazaron explicando la situación con sus propias palabras atropelladas, cosa que hizo que apenas les entendieran.
-Vamos adentro y llamemos a la policía.- sugirió Natalie y le hicieron caso. Gabriel frunció el ceño, tomando una decisión en ese momento y luego mirando a su guardaespaldas y a los criminales.
-Hazte cargo mientras llega la policía.- Gorila asintió, entró de nuevo a la mansión arrastrando los pies y a ese par infame al que golpeó en su camino hasta la sala gustoso. Nadie se metía con sus niños y vivía para ello.
…
Los niños seguían inconscientes al lado de unas cajas y atados de los pies con cadenas. Un guardia pasó a su lado apenas dedicándoles una mirada, sin notar que la sabana de una caja se acomodaba para cubrirlos. Los kwamis los habían seguido a escondidas. Miraron preocupados a los niños y de inmediato Wayzz supo que no podían quedarse allí.
-Tenemos que sacarlos de aquí.
-¿Y cómo lo vamos a hacer?- preguntó Daizzi.
-Tenemos que buscar la forma de sacarlos y que Ladybug venga a darles sus patadas.- dijo Orikko muy molesta y todos asintieron.
-Entonces vamos a su búsqueda.
-Esperen.- habló Mullo y esta se escabulló alrededor cual ratón era y luego regresó veloz tras una rápida inspección.- Oh, es malo, muy malo.
-¿Qué ocurre?- preguntó Stompp.
-No estamos en cualquier lugar, es como una base abandonada y hay muuuuchos hombres malos y con armas.
-Eso no será problema para Ladybug y Chat Noir.- dijo Pollen pero Wayzz tuvo una gran duda.
-No, necesitaran ayuda. Hace mucho tiempo que no están activos y están fuera de forma en combate.
-Oh, creo saber qué propones.- dijo Trixx con una sonrisa de lado.
-Vamos todos a por ello.- dijo Wayzz animando a los kwamis que asintieron. Longg permaneció quieto y Wayzz se acercó.- ¿Qué ocurre?
-Yo me quedo. No pienso dejar solo a Tristán así que si algo pasa estaré aquí para defenderlo.
-Yo también me quedo a ayudarte, Longg.- dijo Ziggy y Barkk asintió también.
-Yo también, no me confío lo que vaya a pasar. Así que lo mejor es que yo también me quede. Algo no me da buena espina.
-Rápido, dense prisa y encuentren ayuda.- pidió Longg y Wayzz asintió antes de irse volando. Longg se acurró sobre la cabeza del pequeño Tristán, sus pequeños ojos brillaron letales ante cualquiera que se atreviese de hacerle daño a su pequeño portador.
…
Ni siquiera era mediodía y Bridgette ya había hecho todo lo que Lila le había pedido. De alguna forma se había enterado que otra tienda buscaba hacerse de la suya y lo aprovechó al máximo, su tienda de ropa y la página en línea fueron entregadas a su rival sin rechistar, un trato rápido, pero no se quedó con algún beneficio. Pidió que se diera el dinero a caridad, una enorme cantidad, y su cuenta de banco también fue vaciada dándose hasta el último centavo a organizaciones benéficas. Aún si todo se resolviera, no podría recuperar centavo alguno, ella lo sabía. En menos de un día se había quedado sin negocio, sin casa y sin dinero. Gabriel al ver lo que Bridgette se acercó a ella preocupado.
-Debe descansar. No puede estar así.
-¿Así cómo?- preguntó ella molesta.- Lila es capaz de todo y ya la escuchó. No puedo arriesgar a mis niños. Esto no es nada. Ya he estado en el suelo antes.- Gabriel suspiró, deseando infundirle algunas palabras de aliento.
-Toda la policía, y las fuerzas especiales la están buscando por todas partes, la encontrarán y la harán pagar.
-Yo no puedo esperar.- gruñó y salió de la habitación del hospital.
-¿Y qué va hacer entonces?- preguntó Gabriel y Bridgette se detuvo en el pasillo y le volteó a ver.
-Haré mucho más de lo que cualquiera haría que estando aquí.
Se fue pasando de largo a Luka y a Jess. Luka se veía exhausto y rápidamente le dio alcance a esta que le habló sin voltear.
-¿Alguna noticia Luka?
-Ninguna. He inspeccionado cada rincón de Paris pero parece que se los hubiese tragado la tierra.
-Dos cabezas piensan mejor que una. Vamos a buscarlos empezando desde el centro hasta las salidas de Paris.
-Entendido.- subieron hasta las azoteas donde se transformaron, pero Luka sintió casi de inmediato el peso del cansancio y un fuerte mareo casi lo tiró.
-¡Viperion!
-No es nada.- respondió este de inmediato.
-No puedes ir estando así.
-Puedo manejarlo. No es la primera vez que paso una noche así. Deberías estar con mi padre cuando arma una fiesta. Eso sí es cansado.
-Creo que lo mejor es que descanses y luego te unas a mí.
-No te voy a dejar sola. ¡Mi hijo y Felicia están afuera! ¡No puedo dejarlos!
-Pero estás exhausto.
-Y tú necesitas ayuda.
-Y la tiene.- los dos se voltearon a ver a Jess y Lirii salió de su chaqueta.- No me voy a quedar de brazos cruzados mientras esto pasa.
-Jess…- antes de que Luka replicara ella puso su dedo en los labios.
-Ni se te ocurra. Además, alguien debe quedarse aquí también y tú no estás en condiciones.
-Pero…- ella le miró molesta y este calló.
-Así me gusta. Y no te preocupes, que voy a hacer sufrir a esa bruja. Un águila puede despedazar a quien osa lastimar a sus polluelos.- Viperion sonrió y Jess se transformó en Eagle.
-Cuídense por favor.- les suplicó al tiempo que se destransformaba y Ladybug asintió.
-Y tú cuídalo a él por favor.- Luka asintió y vio a las dos heroínas irse. Regresó al pasillo de la habitación de Félix y fue que notó que alguien también llegaba.
-¿Madame?
-Saludos. Parece ser que he llegado justo a tiempo.- Tomoe Tsurugi no estaba sola, sino que Kagami estaba allí, sosteniendo un ramo de camelias para Félix.
…
Las cosas en la mansión tampoco iban tan bien. Cuatro maletas estaban en la sala de estar y Natalie vigilaba que todo se hubiese empacado.
-Parece ser que ya tienen todo lo necesario.- dijo mirando a los hermanos que estaban en las escaleras vistiendo sus mejores atuendos, pero se acercó a Alexander con peine en mano para arreglarlo.
-Pero no queremos ir a ninguna parte.- se quejó Maximilian.
-¡Y menos a esas escuelas de estirados!- gritó Alexander expresando a viva voz su disgusto.
-Esto es por su propio bien. Y es temporal.- dijo Natalie terminarlo de peinarlo, deseando que comprendieran la gravedad del asunto.
-¿Y cómo es que vamos a irnos así con nuestra hermanita secuestrada?- preguntó Alexander desafiante. Natalie sabía que se lo pondría difícil así que puso su tableta al frente para que vieran la cara de su abuelo.
-Porque yo se los digo.- dijo con dureza y el chico apretó los puños, incapaz de decir algo más a su abuelo.- Y no se diga palabra sobre esto. Van a ir y punto.
-Pero abuelo, ¿cómo vamos a irnos en una situación así?- habló Maximilian un tanto tímido.
-Es por eso que se van.- respondió Gabriel con dureza.- Esto es por su propio bien. Esta medida será temporal. Hasta que el asunto no se arregle van a estar más seguro fuera de Paris. Además, no es como si ustedes pudieran hacer algo para ayudar en estos momentos. Esto déjenselo a la policía.
Sus palabras calaron hondo en ellos, por supuesto, eran niños, pero al menos querían estar con sus padres.
-¡Esto es injusto!- gritó Alexander pero eso no cambió la expresión dura de su abuelo.
-Ya está decidido. Natalie, lleva a Maximilian al aeropuerto y luego acompaña a Alexander a la estación de tren.
-Entendido señor.
-Espero que vean que hacemos esto por su bien.
La video llamada se acabó y Alexander se veía furioso. Natalie quiso consolarlos pero sabía que era necesario.
-Es hora. Vamos, no se retrasen.- dijo dejando que Gorila tomara las maletas, aunque Alexander no quería moverse de su lugar.
-No quiero irme de aquí… No sabiendo que nuestra hermana está en peligro.- sin embargo, su gemelo esta vez caminó hacia la puerta resignado.- ¡Max! ¡No podemos irnos!
-Ya oíste al abuelo. No hay nada que podamos hacer.
-Podríamos hacer algo, no lo sé. Tú siempre eres el de las buenas ideas. Siempre hay otras opciones.
-Esto no es un juego y no, no las hay.- respondió cansado y molesto.- Esto es algo serio y el abuelo tiene razón, somos niños, no podemos hacer nada y tendrás que asumirlo.
-Debí suponerlo. Siempre has hecho caso de lo que te dicen sin rechistar, aun cuando sabes que no es lo correcto.
-Y tú siempre armas problemas. ¿Y me quejo de ti? Debería, pero no.- salió y subió a la limosina que sería escoltada por un equipo de seguridad. Los hermanos entraron sin mirarse el uno al otro, molestos por las palabras de su hermano y sabiendo que quizás no se verían en un largo tiempo…
…
Gabriel y Tomoe estaban en una habitación privada con los oficiales al mando de la investigación. Ambos estaban tensos porque la vida de sus nietos estaba en riesgo.
-¿Así que también le llamó?- preguntó el capitán Raincomprix a Tomoe.
-La maldita me llamó anoche pidiendo 10 millones de euros. Me dio las especificaciones de hasta en qué tipo de bolsa quería que los pusiera y amenazó la vida de mi nieto.
-A mí también me pidió lo mismo.- declaró Gabriel furioso.- ¿Cómo es posible que nuestros equipos de seguridad y la policía no sea capaz de encontrarla?- preguntó furioso.
-Vamos a ponerle una trampa. Tenemos a nuestros mejores oficiales en el caso y ya están listos. ¿Tienen lo que se les pidió?- Tomoe golpeó el suelo con la punta de la espada y su secretario mostró un gran bolso deportivo negro idéntico al que Gabriel tenía a sus pies.
-Bien, pondremos un rastreador. Mandó a que usted fuese a dejar los maletines.- señaló el oficial al diseñador.- No se preocupe que lo tendremos vigilado.
-Más vale que esto funcione.
-La atraparemos sin duda. Lila Rossi ya se encuentra entre los más buscados en ese momento.
…
Era increíble que el silencio más profundo fuese entre dos personas resentidas y no sólo con la persona que estaba inconsciente en la cama. Ninguno sabía qué decir al otro así que harta, Kagami comenzó.
-He dado a la policía información sobre los lugares donde podría estar Rossi. Espero que la atrapen.
-¿No tienes miedo que ella diga algo en tu contra?
-Todo el mundo sabe que ella conspiró con lo de la separación. Si hubiese dicho mi nombre estaría preocupada, pero no fue así, y si le diese por decir algo nadie le creería.
-Ya veo.- soltó con ácido y Kagami suspiró a lo bajo.
-Sé que no soy una buena persona Luka, pero hasta yo me preocupo por dos niños pequeños.
-En el que uno de ellos es tu hijo.
-Lo sé. Aunque lamento decir que me es difícil sentir ese supuesto amor de madre que debería tener. Tal vez sea lo mejor. No sería una buena madre después de todo.
Al contrario, Luka sabía que si Kagami se lo hubiese propuesto hubiese sido una madre extraordinaria y protectora. Pero ella había decidido cortar los lazos con ellos, así que ella no podría ejecutar aquel papel que le hubiese quedado perfecto. De repente recordó las palabras de Jess, dentro de él una bestia quería salir y despedazar a Kagami pero Jess había amansado la ira de esta y dándole el consuelo sabiendo lo que debía de hacer.
-Quería decirte que voy a retirar la demanda.- dijo para sorpresa de esta.- Y no voy a ir a por tus acciones, así que estate tranquila. Voy a olvidar el pasado, para enfocarme en el futuro.
Kagami no sabía qué decir. Luka la estaba perdonando por todo lo que había hecho. Sintió deseos de llorar al saber que esa parte de sus pecados fue absuelta por el músico al que años atrás destrozó su corazón.
-Lamento no haber sido la esposa o la madre que ustedes se merecían.
-Ya olvidé eso. Deberías hacer lo mismo y empezar de cero algo nuevo.- para ella sería difícil olvidar. Había perdido a un buen hombre, había perdido a su hijo, y ahora tenía que levantar los pequeños pedazos de dignidad que tenía. Tal vez era buena idea alejarse de todo, volver a sus raíces para aprender de nuevo las lecciones olvidadas de sus antepasados.
-Tienes razón. Comenzar algo nuevo sería lo ideal.
Ninguno de ellos notó el débil movimiento de la mano de Félix.
…
Gabriel bajó de su auto con las dos pesadas maletas. No vio en ningún momento a los agentes encubiertos o a sus propios hombres que estaban listos para intervenir. Dentro del auto, Tomoe aguardaba intranquila, apretando la espada y deseosa de golpear con ella a esa maldita, o mejor, tener una de verdad para cortarla en pedacitos. Gabriel caminó hasta un basurero en medio de la calle tal y como indicó Lila en las instrucciones. Dejó las bolsas en el interior y de inmediato recibió una llamada de su teléfono. Una llamada desconocida que sabía a quién pertenecía.
-Más vale que no falte ni un solo euro.- dijo Lila haciendo hervir la sangre de Gabriel.
-Todo está allí. ¿Y ahora dime dónde están los niños?
-Mmm, muy bien. El juego se acabó después de todo. Aléjate del basurero y regresa al auto. Verás a los niños dentro de un auto negro dando la vuelta a la calle. Y ni se te ocurra regresar.
Hizo caso y regresó al auto a sabiendas que atraparían a quien fuera quien viniese por el dinero. Cuando el auto se alejó, una mujer con un sombrero amplio y gabardina color verde se acercó al lugar, tenía unos anteojos enormes y una pañoleta negra que cubría parte de su rostro pero la altura, el físico y su cabello la hacían idéntica a Lila. La mujer se acercó y sacó con relativa facilidad las bolsas. Y al alejarse fue rápidamente interceptada por la policía. El capitán Raincomprix apuntó con su arma y dos hombres se acercaron a someterla.
-¡Lila Rossi! Estás arrestada por secuestro.
Entre tanto el auto dio la vuelta a la calle, distinguiendo a la perfección una camioneta negra.
-Esa es.- bajó de inmediato, y corrió para abrir la camioneta pensando en que los pequeños debían estar ahogándose en aquel calor infernal, pero al abrirla se encontró con dos muñecos de maniquí infantiles y estos tenían pintura roja manchando sus pequeños cuerpos. La imagen lo dejó aturdido… sus piernas le fallaron y la voz de Tomoe sonaba tan lejana…
Mientras tanto, el capitán se acercó y le quitó el sombrero a Lila.
-Pero qué… ¡usted no es Lila Rossi!- exclamó al ver a una chica mirarlo asustada, los lentes habían caído al suelo de tanto que temblaba.
-Y-Yo no sé de qué me hablan. Me dijeron que esto era para una escena de película.- dijo la chica de grandes ojos ambarinos.
-¡Señor!- gritó uno de los oficiales que abrió las bolsas, todas estaban llenas de papeles.
Al ver el basurero se dieron cuenta que este era falso y al tirarlo a un lado vieron que estaba justo debajo de una alcantarilla.
-¡El rastreador!
-No funciona señor… está bajo tierra y la señal no llega.
Ladybug y Eagle vieron la escena y la heroína de rojo apretó los puños impotente.
-Nos vieron la cara todo este tiempo. Si algo les pasa…
-Debemos darnos prisa entonces, ¿a dónde sale esa alcantarilla?- preguntó y Ladybug usó su yoyo para verificar las posibles salidas.
-Esta alcantarilla sale a las afuera de la ciudad, pero tiene cuatro salidas posibles.
-50 y 50. Tendremos que echarlo a la suerte.
-Sólo espero que tengamos la suerte de nuestro lado.
-Ya verás que sí. Piensa mejor en lo que harás cuando la atrapes en lugar de agobiarte.
Ladybug asintió. Sabiendo que lo último que necesitaba era tener un ataque de nervios.
…
El avión estaba a punto de partir y Maximilian se sentía tan culpable y triste por irse de esa forma, con su hermana y Tristán desaparecidos y tras una pelea con su hermano. ¿Pero qué podía hacer? Su abuelo tenía razón. Era nada más un niño, no tenía forma de ayudar en ese tipo de situaciones, nunca la tuvo en realidad. Ahora todo le parecía un tanto absurdo.
-Atento. No hay que perder los pensamientos en tonterías.- le instó el rector de la escuela de Escocia a la que iría, el hombre de aspecto apretado y calvo se había mostrado amable con Natalie pero apenas subió comenzó a hacerle preguntas sobre sus calificaciones, temas al azar, entre otras cosas. Aún con su vasto conocimiento y tras haber respondido a sus preguntas este no parecía satisfecho. Puso sobre sus piernas un montón de libros viejos y apolillados.- Nuestro viaje será breve pero espero que te familiarices con lo básico de estos libros, ya que nuestra academia es muy estricta y tus pobres conocimientos no te permitirán salir adelante cuando se complete la inscripción oficial.
-¿Inscripción oficial? ¿No era esto un periodo de prueba en verano?
-Por supuesto que no. Permanecerás con nosotros hasta que se te permita regresar a casa en las vacaciones de invierno.
-¿Qué? ¡Esto tiene que ser un error!- exclamó con horror.
-¡Silencio!- alzó la mano como si le fuese a pegar pero la bajó ante las miradas curiosas.- No repliques niño. Parece ser que agregaremos al programa disciplina ante tu falta de modales.
No lo podía creer. Su cabeza le dio vueltas al saber que no volvería a ver a su familia y amigos hasta el invierno. Eso no podía ser verdad, su padre no podía hacerle eso. Fue entonces que recordó los múltiples folletos que llevó Kagami. Una idea se hizo en su cabeza. Eso tenía más sentido. ¡Ella los había inscrito! Apretó los braceros de su asiento. Al demonio con todo. A veces tenía que pelear tal y como su hermano siempre hacía.
-Necesito al baño un momento. No tardaré.
-Eso espero.
Maximilian rodó los ojos cuando este no le vio. ¿Acaso también iba a cronometrar su tiempo en el lavabo? Miró su reloj y supo que no tenía mucho tiempo. Revisó el baño pero estaba ocupado.
-Bien, vamos al plan B.
Una azafata se acercó a él.
-Jovencito, en unos momentos vamos a despegar. Tienes que regresar a tu asiento.- pero este le tomó la mano.
-Ayúdeme por favor.- le suplicó a lo bajo con ojos llorosos.- E-Ese hombre que está junto a mí me trajo a base de mentiras. Dijo que era amigo de mi papá pero vamos a Escocia en lugar de Londres. Me amenazó que si hacía un espectáculo… llamaría a sus amigos para lastimar a mi mamá y hermanitos. No sé qué hacer.- el rostro de la azafata estaba plasmado de horror. Lo tomó de los hombros y guio a la puerta junto con otra compañera.
-No te preocupes cariño, vas a estar bien. Lleva a este niño fuera del avión y llama a seguridad. Tenemos un código rojo.
En pocos minutos dos hombres de seguridad subieron al avión y sacaron esposado al rector que no paraba de retorcerse y gritar.
-¡Esto es un error! ¡Pìosan beathach! ¡Bastards!
Entre la confusión Maximilian corrió a la salida y entró en el primer taxi que encontró.
-¡Lléveme a la estación de trenes rápido!
-Niño, no estás en una película para gritar así. ¿Y tienes dinero?- Maximilian le mostró un fajo de billetes que calló al taxista.
-Lléveme allí en menos de 30 minutos y todo esto es suyo.
-¡Agárrate!- dijo el hombre que pisó a fondo el acelerador.
…
El tren llegó puntual y Alexander gruñó a lo bajo cuando el rector de su nueva escuela le instó a avanzar empujándolo leve hacia la puerta. Lástima que Natalie no estaba para ver cómo lo trataba. El sujeto lucía como un oso con todo el pelo en su cara, y no le gustaba ni un pelo como le miraba, como si fuese un criminal o algo así. Lo guio a sus asientos y este lo dejó junto a la ventana, cubriendo cualquier posibilidad de escape por si gustaba salirse de último momento.
-Creo que prefiero el pasillo para ir al baño.
-Podrás ir al baño cuando el tren comience su recorrido. No me fio de ti.
-¿Disculpe? Usted no me conoce.
-De acuerdo a la ficha que nos enviaron eres un busca pleitos y te gustan los problemas. Y eres del tipo de alumno que más detesto.- gruñó este en su cara pero Alexander estaba confundido. Su padre no pudo decir esas cosas, es decir, tuvieron sus diferencias pero ahora estaban bien. Entonces quién rayos…
-Esa perra.- dijo de inmediato sabiendo quién estaba detrás de ello, cuando sintió los duros dedos del rector en su rostro apretando sus mejillas.
-¿Hablas con esa boca? Vaya que vamos a tener que ponerte en cintura apenas lleguemos.- le soltó con brusquedad. El tipo lo tenía acorralado, no sería fácil intentar salir de allí. Si su hermano estuviera allí… cuánto extrañaba a su hermano. Nunca habían estado separados de esa forma. Apretó los puños sintiéndose culpable de haberle dicho esas cosas a su hermano. Ahora no iba poder disculparse con él.
-¿Algo de beber caballero?- preguntó una voz que Alexander reconoció, alzando la vista y viendo a su hermano sonreír con el carrito de bocadillos en mano. Sonrió enormemente al verlo.
-¿Pero qué significa esto?- preguntó el rector al ver a los hermanos uno a uno, y el Maximilian le sonrió amplio.
-Parece sediento. Le sugiero beber algo de nuestra selección.- dijo tomando una lata y abriéndola en su cara, haciendo que un chorro de soda de lima le diera en la cara. Alexander rápidamente salió de su asiento saltando al carrito y Maximilian empujó subiéndose a este también, riendo y gritando ante su escape a la libertad.
-¡Malditos mocosos! ¡Vuelvan aquí!- corrió detrás de ellos.
Dejaron el carro y corrieron a la puerta más cercana, viendo el carro salir volando por los aires detrás de ellos.
-Te tardaste.
-Lo siento, mucho tráfico.
-Como siempre con una buena excusa.
-Ya ves. Tengo trucos y excusas bajo la manga.
Al salir, Maximilian hizo que su hermano saltara hacia afuera al llegar a cierta distancia, y cuando el rector fue a por ellos resbaló con la cantidad de condimentos que el joven dejó previamente. El tren dio la señal de salida y las puertas se cerraron. Vieron en la ventana la cara de ese horrible hombre.
-Au revoir, escriba una postal.- se despidió Maximilian.
-O mejor no.- despidió Alexander.
El tren se alejó hasta perderse en el túnel y Alexander abrazó a su hermano.
-Viniste, ¿cómo?
-Eres mi hermano. Y tenías razón. Siempre hay una opción.
Salieron del sitio y se encontraron con Briana, Alain y Lys que se acercaron a ellos. Briana abrazó al par.
-Me asustaron mucho par de idiotas.- Maximilian se sonrojó pero Alexander rodó los ojos.
-Nos alegra ver que están bien.- dijo Alain que chocó puños con ambos y Lys se acercó un tanto tímida.
-¿Y ahora qué vamos a hacer?
-Lo primero buscar a Ladybug y Chat Noir.- dijo Alexander y Maximilian sonrió de lado.
-Y también buscar por nuestra cuenta para darle su merecido a esa maldita criminal.
-Wow… ¿a qué hora se cambiaron los papeles?- preguntó Alain y los hermanos se rieron chocando puños.
-Como sea tenemos mucho qué hacer y poco tiempo.- dijo Briana.
-Hay que hacer algo, ¿cómo podemos contactar a los héroes?- preguntó Lys.
-Mi madre una vez dijo que tenía algo para contactarlos.- dijo Briana orgullosa y Alain y Lys también sonrieron.
-Nuestros padres nos dijeron una vez que la hija del exalcalde tenía un faro especial para llamar a Ladybug.
-Y sigue funcionando pero ya no para llamar a los héroes en el hotel Le Grand Paris.
-¿Qué haríamos sin amigos como ustedes?- preguntó Maximilian feliz en un abrazo grupal donde todos formaron un círculo.
-Tenemos varios planes. Vamos a por ello.- dijo Alexander obteniendo una ovación de todos-
-Esas son buenas ideas. Aunque creo que podemos ahorrarles un poco el trabajo.- dijo una voz encima de sus cabezas de donde vieron asomarse sobre la rama de un árbol a varios pequeños… ¿peluches?
-¿Qué…?
-¿… cosa son?
Hablaron los hermanos completando la pregunta del otro y los kwamis bajaron hasta los jóvenes.
-Kwamis.- respondió Trixx.- Estamos con Ladybug y Chat Noir que necesitarán mucha ayuda para salvar a los pequeños niños.- respondió teniendo entre sus manos su miraculous y al voltear otros también los tenían.- Hora de elegir.
…
Ladybug y Eagle aguardaron en cada salida con cuidado, esperaba que su buena suerte le recompensara y agradeció que así fuera cuando vio salir de uno de los túneles a un hombre en motocicleta que luego subió a un auto. Decidieron seguirle, seguras que donde fuera tendría que ir a con Lila y con ello con sus pequeños. Viajaron más allá de las afueras de la ciudad, Ladybug tuvo que usar su transformación de Cosmo Bug para seguirle con Eagle. Y luego se detuvo cuando llegaron a una zona llena de almacenes y se ocultaron en los alrededores tras una colina.
-¿Qué es este lugar?- preguntó Eagle y Ladybug respondió al regresar a la normalidad.
-Es una zona de hangares y bodegas de varias empresas privadas. Lo único que debería estar allí son cajas y cajas.
-Y uno que otro avión.- mencionó Eagle y Ladybug asintió.
-Tal vez tenga un avión aquí para irse. Aunque no veo una pista…
-Pues no creo que sea lo único que esté allí.- señaló Eagle captando algo de movimiento. Agradecía que con el pasar de los años adoptó una nueva habilidad que le ha servido mucho. Y ese era los ojos de halcón. Podía ver desde muy lejos lo que pasaba, y vio que habían muchos hombres y mujeres armados.- Tengo que admitirlo, la loca no se anda con juegos.
-Y nosotras tampoco. Ven.- dijo Ladybug buscando rodear el lugar para buscar la forma de entrar y atacarlos.
…
En el hospital, Kagami salió a llenar de agua un florero. No habían tenido noticias de lo sucedido pero supieron que algo no había salido bien. Luka no paraba de moverse nervioso, deseoso de gritar teniendo como único testigo en ese momento a Félix.
-Si pudieras estar aquí… de seguro estarías como loco afuera buscándolos.
-Eso sería poco.- dijo Plagg que se asomó de debajo de la cama.- Este idiota estaría afuera sin escuchar razones, dándome de comer y siguiendo con lo mismo.
-Tal vez yo debí hacer lo mismo.- dijo con ojos pesados y Sass asomo de su chaqueta.
-No digas essso. Pasaste toda una noche fuera sssin descanso. Ladybug losss encontrará.
-Eso espero.
-Yo igual.- dijo Plagg triste, con sus orejas abajo.- Daría lo que fuera por ver a mi niña llamarme hada panzona. Hasta le compartiría de mi mejor y más preciado queso.
-Eso… ni en sueños.- dijo una voz rasposa que hizo que los presentes saltaran del susto.- No dejaría a mi hija… cerca de esa abominación.
-¡Félix!- Luka casi se le fue encima, ayudándole a con la máscara de oxígeno.- Aguarda. Voy a llamar a un doctor.- pero este no pudo alejarse ya que Félix lo tomó de la ropa con su única mano buena sin importarle que el dolor que sentía.
-No tenemos tiempo para esas tonterías.
-Pero Félix…
-Lo sé todo. Escuché todo lo que ha ocurrido y no debemos perder tiempo.
-¿Qué piensas hacer?- pero lejos de responderle se enfocó en Plagg.
-Hace tiempo me dijiste que podías encontrar a tu portador por la conexión del anillo. ¿No es verdad?
-Sí, es cierto. Pero Felicia no tiene el anillo.
-Pero sí tiene la esencia del gato.- señaló y Plagg abrió grande los ojos.- Será tu futura portadora, así que te será fácil encontrarla y que nos guíes hacia ella.
-¿Nos?- preguntó Luka esperando haber escuchado mal.- Félix, tal vez la morfina no te hace sentirlo, pero estás hecho polvo.
-Esto no es nada.- dijo mirando a Plagg.- Siendo Chat Noir puedo soportarlo y encontrar a los niños.
-Pero Félix…
-Luka.- le calló en un instante.- O me ayudas a ir a por los niños o quédate aquí y buscas la forma de amarrarme a la cama y créeme, nada ni nadie me va a hacer quedarme un segundo más.
Fue un argumento válido. En poco tiempo Chat Noir, aun con magulladuras en su rostro saltaba sobre los techos de Paris en compañía de Viperion. Se quejó cuando sintió el brazo y la pierna dolerle horrores, pero era un dolor aceptable.
-Sujétate bien.- sacó un queso para convertirse en Astro Cat. Sus ojos se afilaron, sabiendo que era la habilidad de Plagg quien ahora se manifestaba y sintiendo qué camino seguir.- Que el viaje tendrá turbulencia.
Cuando Kagami regresó la habitación estaba vacía y dejó caer el florero. Sin embargo, antes de llamar a seguridad, Cosmo Cat y Viperion ya estaban a muchos kilómetros lejos del hospital, dejando atrás a la policía que ya tenía la ubicación del dinero.
…
Ladybug y Eagle sabían que no la tendrían fácil.
Habían inspeccionado el lugar en los alrededores y se habían topado con un ejército. No era como si no pudieran con ellos, pero si querían rescatar a los niños necesitaban ser sigilosas o sino Lila se aprovecharía de la situación. En un voto de silencio al fin entraron al terreno enemigo.
Mientras tanto, Lila abrió las bolsas y rio satisfecha de ver los millones que estaban dentro.
-Como quitarle un dulce a un niño.- sonrió al sacar un fajo y hacerlo sonar entre sus dedos. Miró a los niños que estaban ya despiertos y mirándola aterrorizados.- Oh, no me miren así. Prometo que no sufrirán cuando llegue el momento. Aunque tú…- dijo mirando a Felicia, que era una copia casi al carbón de Bridgette.- Bueno, me lo pensaré contigo. Incluso puede que mande una grabación de sus gritos a sus padres.
Tristán abrazó a Felicia, mirando a esa mujer con odio. No iba a dejar que le hicieran daño a Felicia.
Un hombre entró a la bodega.
-El avión está listo.
-Espléndido. Cuando esto termine iré a vivir a mi propia playa paradisiaca, lejos de las leyes del mundo y ustedes tendrán su paga.- se marchó ordenando al hombre que tomara las bolsas y la siguiera.
Cuando quedaron solos, Felicia no pudo evitar comenzar a llorar.
-Tengo miedo… ¡quiero a mi mami y mi papi!- Tristán también quería llorar. Quería a su padre, a sus abuelitos y a Fang, pero tenía que ser fuerte así como oba-chan le había dicho.
-T-Tranquila. Segurito que nos van a rescatar de esa señora mala y fea. Y yo no voy a dejar que te pase nada.
-¿Me lo prometes?
-Sí. Poque las personas que se queren mucho nunca de los nuncas dejan a quienes queren. Y tú eres muy peciada para mí.
-Eso es cierto.- dijo Longg que estaba sentado sobre la caja que estaba a sus espaldas.- Has hablado como hablaría un verdadero dragón que protege su tesoro, o mejor dicho, a la persona que más aprecia.
-¡Un hada!- exclamó Felicia.
-Saludos pequeños. Me llamo Longg, y voy a ayudarles a salir de aquí.
…
En las afueras, los guardias armados hacían una última ronda antes de marcharse. Eran profesionales en su campo, mercenarios capaces de todo por dinero. Sin embargo, no estaban preparados para súper héroes. Uno a uno fueron desapareciendo en las esquina. Mientras intentaban buscar en ese enorme lugar a los niños. En una ocasión un grupo armado fue a su dirección y las dos se quedaron sobre el techo sin ser vistas por estos.
Saltaron hacia otra bodega, cuidadosas de que no les vieran desde su posición, y fue que a lo lejos pudieron ver a los kwamis, estaban sobre una bodega en medio de todo. Agitando sus manitas al reconocer que las primeras en llegar fueron las heroínas.
-Están allí.- suspiró de alivio Ladybug.
-Vamos a por ellos.- dijo Eagle pero antes de siquiera moverse fueron sorprendidas por una serie de disparos. ¿De dónde habían salido? Fue que entonces se dieron cuenta que fueron sus sombras las que les habían delatado.
El yoyo de Ladybug se enredó en una estructura, columpiándose dando una vuelta completa en el aire y luego caer golpeando a un par de hombres y a un tercero al caer su yoyo. Eagle usaba su honda para desarmarlos y atacar rápido, estaba acostumbrada a esa clase de villanos.
Pero una ráfaga las hizo esconderse en el interior de una bodega y escudarse detrás de las cajas. Eran demasiados y empezaban a rodearlas.
-¿Tienes un plan?- preguntó Eagle en voz alta sobre el sonido de las balas.
-¡Estoy en eso!
Más no tuvo que hacerlo. Unos gritos llamaron su atención. Las balas ahora ya no estaban dirigidas hacia ellas y al asomarse vieron como cada mercenario era derribado de forma rápida y veloz. Apenas y alcanzaron a ver algo naranja, amarillo, azul, verde y negro. No entendían quienes estaban afuera. Más habiendo acabado al fin los disparos salieron de su escondite, donde las sombras de cinco figuras se hicieron presentes frente a ellas y luego los vieron con atención. Eran… niños.
-Hemos llegado justo a tiempo.- declaró un chico de azul que tenía el abanico de Mayura en lugar de una espada a su costado y la pluma de Pavorreal era una larga bufanda alrededor de su cuello.
-¿Quiénes son ustedes?
-Refuerzos.- respondió el chico de naranja con una sonrisa amplia de colmillos largos.
-Y hemos venido a ayudar, Ladybug.- dijo el chico de negro que tenía la boca y nariz cubiertas.
Ladybug no tenía idea de cómo pasó eso, pero de inmediato supo quiénes eran esos niños.
-¿Alexander? ¿Maximilian?
-Wow. Esto sí no me lo esperaba.- señaló Eagle notando un tic nervioso en el mechón de cabello de Ladybug.
….
Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer. ¿Quién tiene cada miraculous? ¿Habrá golpes? Oh, sí. Muchos. Así que dejen review, nada de tomatazos, acepto bebidas de temporada y postres, y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!
