Advertencia: Este capitulo tendrá contenido R18

El regalo perfecto


"No podía creer lo tonta que había sido, además de lo vergonzoso de la situación. Después de su penoso encuentro con el mejor amigo de Suguru-san, Kasumi no podía sostenerle la mirada, aunque siendo honestos él fue el grosero en adentrarse en la habitación de baño y quedarse viéndola cuando estaba…desnuda. Tanto como Utahime como las pequeñas le aseguraron que fue un error y que seguramente el gran empresario Gojou Satoru olvidaría ese accidente de ambos, pero…

- ¡Hola Kasumi-chan! – sintió como una voz cerca de su oído, así que nerviosa vio como la persona que últimamente rondaba su cabeza estaba detrás de ella. - ¿Qué haces?

- Cu-Curry. – decía tímida.

Y es que desde ese día las visitas de Gojou habían sido constantes al grado de incomodarla aún más, como si estoy fuera posible. Como que él sabía perfectamente, haciendo que su ego se elevara al descubrir que su encanto podía desarmar a cualquiera y esa regla también incluía a la tierna niñera de las pequeño demonio de sus ahijadas. Los ojos de Satoru recorrieron la figura de Miwa Kasumi como una pequeña presa que obtendría.

- Mmm…sabias que el curry sabe mejor con manzana y miel. – soltó divertido al ver como ella negaba, dando otro paso hacia adelante sintiendo como la piel de ella se erizaba. – Oye Kasumi-chan. – tomándola de la cintura. – No quieres que el recuerdo de nuestro primer encuentro sea más interesante. – susurrándole en el oído.

Kasumi deseaba que la tierra se la tragara no podía creer el cinismo del hombre y no es que le fuera indiferente alguien tan atractivo como Gojou Satoru, sino que recordaba que el albino no solo tenía fama de ser alguien brillante en los negocios, carismático e incluso encantador, pero tenía un defecto siempre las mujeres no pasaban de una noche. Ella no tenía experiencia, pero estaba segura que no deseaba ser una más del monto por más atracción nata que despertó en ella.

Abrió ampliamente los ojos al sentir como Gojou comenzaba a besar su cuello y una mano fue bajando hasta encontrarse al final de su falda con clara señal de levantarla. Sonrió sobre el cuello de la chica sintiendo como comenzaba a temblar seguramente después de eso le suplicaría que la hiciera suya, cosa que el encantado haría. Pero al girar el rostro de Miwa sintió un fuerte ardor en su mejilla izquierda desconcertándolo y obviamente alejando sus manos a regañadientes de la piel de ella.

- Pero ¿Por qué hiciste eso? ¿Acaso no te gust…? – sus palabras quedaron atoradas al ver como los ojos azules de Kasumi estaban llenos de lagrimas y con un adorable puchero hacia arriba.

- N-No me toque. – dijo un poco alto y temblando. – N-No me vuelva a tocar Gojou-san. – levanto su mirada para ver como el golpe provoco que se deslizaran los lentes de él. – Y lo que ocurrió a nuestro primer encuentro prefiero o-olvidarlo, así que le pido que usted también…

- No. – la escueta respuesta de él y la seriedad hizo que Miwa enarcara una ceja. – No me apetece olvidar en como nos conocimos. – comenzó a acercarse nuevamente, pero Kasumi fue más rápida y se alejó.

- ¿Por qué? – había lanzado la pregunta, provocando que sonrisa cínica del hombre. - ¿Qué gana haciendo todo esto?

- Eso a su debido tiempo lo sabrás, Ka-su-mí.

Antes de que se sintiera más tensión de la que no debería en las hormonas de ambos las voces de las pequeñas mellizas se escucharon cerca y antes de que otro comentario de doble sentido fuera lanzado por parte de Gojou, la pobre Miwa salió corriendo, sintiendo un escalofrió por su espalda por la mirada turquesa de él. Cuando la figura de la chica se perdió, Satoru escucho unos aplausos de una persona que había presenciado todo, arrugo el entrecejo al ver la sonrisa burlona de…

- Sabes creo que por fin llego el día en que alguien, podría denunciarte por acoso sexual como dice Nanami. – el azabache tomo una manzana. – Nunca imagine ver el día en que mi mejor amigo, el playboy, el soltero inalcanzable y que siempre obtiene lo que quiere haya recibido un: No, por una joven humilde.

Suguru no pudo contenerse mas y estallo de risa, al ver como cada una de sus palabras provocaba que su amigo arruga el entrecejo bufando.

- Tsk, no se de que estas hablando. Estoy seguro que le atraigo, estaba temblando como una hoja ante mi tacto. Ademas no se porque se puso así.

- ¡Por su puesto que estaba temblando! Pero de miedo e indignación. – mordiendo su manzana. – Mmm…y respecto del porque se puso así probablemente sea: 1) La viste desnuda y no te disculpaste; 2) Has estado acosándola cada vez que vienes y 3) Acabas de proponerle follar en mi casa como si fuera una de tus amantes. – Suguru enumero cada una de ellas con claro sarcasmo. – Si no es eso realmente no sé porque Kasumi-chan actuó así.

Gojou volteo los ojos fastidiado por ese aire de sabelotodo de su amigo, reconocía que se había pasado un poco de la mano proponiéndole eso a Kasumi, pero podría ser una forma de limpiar asperezas, aunque pensándolo bien si fue un completo idiota.

- Puede que me excedí un poco. – murmuró, pero no lo suficiente bajo para que Geto no lo escuchara.

- Reconócelo, Satoru existe la primera mujer que no desea acostarse contigo. – esas palabras le calaron. – Ademas esto te aburriría y…

- Te equivocas Geto. – levantando la mirada sonriendo. – Esto se esta poniendo cada vez mas interesante y el rechazo de Kasumi-chan es una forma de reafirmar mis conocimientos. – sacando una paleta para poder disfrutarla.

- ¿Para reforzar tus conocimientos? ¿De que demonios hablas?

El albino solo se encogió de hombros y acercándose mas al azabache dijo en voz baja.

- Kasumi-chan será mi título más preciado en mis artes de seducción. – guiñándole el ojo para retirarse el día de hoy.

Sin embargo, cuando Gojou le dio la espalda una sonrisa se plasmo en el rostro de Suguru Getou una que probablemente no le agradaría a su amigo, casi percibiendo que pronto su amigo se tragaría sus palabras y por fin el gran ego, además de la soberbia que caracterizaban a Satoru serian derrumbadas por un motivo, uno que tenia nombre y apellido: Miwa Kasumi."

- ¿De que tanto te ríes, Getou? – el nombrado volteo hacia su esposa que estaba acostada al lado suyo viéndolo, extrañada con su mirada miel.

- Nada, Utahime solo pensaba que el Karma llega antes de lo previsto y que en ocasiones nos tragamos nuestras propias palabras. – riendo ante el recuerdo de su amigo junto a Kasumi-chan.

La mujer suspiro sabia que no le sacaría más información a su esposo y sus reflexiones humanas, pero de algo estaba segura y es que probablemente todo esto tenía que ver con…

- Es sobre el idiota de Gojou, ¿no es cierto? – Suguru asintió. – Verdaderamente espero que no este jugando con Miwa-chan, ella es una buena muchacha y…

- No crees que si Satoru estuviera jugando con ella ya lo hubiera hecho o simplemente hubiera desistido. – abrazando a su esposa. – Despreocúpate estoy seguro que en estos momentos nuestro amigo este disfrutando la bienvenida de sus treinta en todo su esplendor.

Utahime prefirió olvidarse en su estúpido amigo y mejor concentrarse en los besos que su esposo comenzaba a repartir en su cuello logrando que suspirara como otras noches en las que hacían el amor.


Sentía que sus mejillas iban a explotar de la pena, cuando abrió los ojos y sintió la penetrante mirada de Satoru sobre ella junto con su sonrisa ladina, no pudo pensar otra cosa que sus amigas tenían razón, el mejor regalo de cumpleaños para Gojou Satoru era una buena sesión de sexo…una donde ella dejara pronto de ser virgen.

- Aun no respondes mi pregunta, pequeña ratoncita. – gimió suavemente al sentir como Satoru mordía lentamente su oreja y dejaba rastros de saliva en su cuello. - ¿prefieres atender a tu amo o recibir un castigo por tu pequeña mentira?

Levanto parte de su cuerpo viendo como Kasumi balbuceaba sonrojada y sonrió.

- "Este cumpleaños no puede se mas maravilloso" Esta bien como no te decides lo hare por ti.

Desconcertando a su novia se levanto y abriendo un cajón saco una venda color negra, la chica enarco una ceja sin comprender y mas aun cuando Gojou salió tarareando la canción "I am the Fire", se sentó en la cama esperando que regresara, pero solo escucho el ruido del microondas, desconcertándola aún más. Pero cuando lo vio ingresar con el carrito repleto de postres junto con un recalentado curry y su sonrisa ladina, parte de ella entendió.

Gojou fue acercándose a Miwa, indicándole que se levanta para quedar ambos frente a frente para después darle un beso en la frente, causando ternura en ella.

- Como no me respondiste Kasumi-chan, tendré que imponerte un castigo. – su voz era mas gruesa y profunda. – Un castigo donde no me contendré y seguramente desee llegar hasta el final. – tomando con sus grandes manos las mejillas de ella. – Te lo preguntare, ¿quieres continuar o deseas que me detenga?

- Pe-Pero no hice nada malo. – haciendo un adorable puchero.

- Claro que si cariño. – beso rápidamente su pequeña nariz. – Me dijiste que no podrías venir a ver a tu adorado novio.

- Pero estoy aquí. – ladeo su cabeza. – Ademas…etto… ¿me podría quedar todo el fin de semana?

- Por supuesto y me encanta que estés aquí, pero decir mentiras es malo. Aunque ahora podre disfrutar de ti todo el fin de semana.

Ambas miradas azules, pero de contrastes diferentes se veían, Satoru esperaba emocionado la respuesta de Kasumi, mientras que ella no tenía que pensárselo más. Realmente deseaba estar con su novio, así que armándose de valor se paro de puntitas para alcanzar los labios del peliblanco y besarlo. Un beso completamente diferente a los que ella acostumbra a darle no era tímido sino urgente adentrando su lengua en la boca de él, para comenzar a jugar con ella y sus manos se pasearon por el cuello de Gojou y el simplemente atendía el hambre de su novia.

Se volvieron a separar por falta de aire y antes de soltar los labios de Kasumi, Gojou lamio un poco del rastro de saliva de ambos.

- Muy bien Kasumi-chan. Comencemos. – dirigiéndose al lugar de postres y tomar un pequeño tazón de curry. – La primera parte de tu castigo es que tienes que darme de comer. – ella asintió y cuando tomo el tazón junto con la cuchara para alzarla y dársela a Gojou, la detuvo. - No, no, no. – negando con un dedo como regañara a su hija. – No me darás directamente con la cuchara.

- ¿Eh? Entonces, ¿Cómo te daré de comer? – vio como se ensanchaba la sonrisa cínica de él.

- Eso es fácil con la boca y…en ciertas partes de tu cuerpo. – quería reír al ver como Kasumi se sonrojaba. – Otra cosa como es un castigo tendrás que llamarme Satoru-sama.

Se mordió el labio inferior y simplemente asintió tímida, pero ¿Cómo haría la solicitud de Satoru? Como si adivinara el pensamiento de Miwa, tomo una cucharada del platillo y diciendo un simple "abre" ella obedeció, se río al ver como estaba masticando.

- Kasumi-chan. – el tono suave hizo que se detuviera. – Creo que no me explique, podrías comenzar en tomar una cuchara de curry y después tratarías de dármelo a mí.

- L-Lo siento. – estaba nerviosa y siempre tenia que ser despistada incluso en este ámbito.

- No lo hagas. – se encogió de hombros. – Es normal, una cosa es que hayamos jugado de otra forma. Bueno ahora di ¡Ahh!

Miwa rio ante la actitud infantil de su novio incluso en estos casos así que abrió la boca para ingerir la dulce comida y sin perder mas tiempo tomo el rostro de Satoru, comenzando a mezclar el sabor del dulce con la boca de él. En cambio, Satoru no podía estar mas feliz, sabia que en ocasiones era demasiado egoísta, pero deseaba que Kasumi no reprimiera temas demasiado normales como disfrutar de la sexualidad. Se detuvo abruptamente cuando los labios de ella se desviaron a su cuello.

- Esa era otra condición que no dije. – besando la mejilla hasta su mentón. – No puedes tocarme aún. – comenzando a desabrochar su pequeña blusa notando un adorable brasier gris. – Ahora recuéstate.

Hipnotizada Kasumi fue recostándose poco a poco en la gran cama viendo como Gojou se quitaba su camisa dejando al descubierto su bien formado torso y logrando que su boca comenzara a secarse y sus manos a picar.


- Le hubiéramos organizado por lo menos una fiesta de cumpleaños. – debatía infantilmente Yuuji al encontrarse viendo una aburrida película de amor junto a su novia y Fushiguro junto a Tsumiki, ganando varias reacciones del grupo. – En serio, lo que sea de cada uno él nos cuidaba de niños.

- Eso era porque sus padres se lo implementaron de castigo. – el azabache estaba arto de la pataleta de su amigo. – Ademas seguramente deseaba festejarlo con Miwa-san. – abrazando mas fuerte a su novia, que estaba dormida.

- Fushiguro tiene razón, en estos momento créeme que el pervertido de Gojou no debe estar pensando en una fiesta de cumpleaños con nosotros. – la ligera risa de Kugisaki desconcertó a los jóvenes.

Y cuando vieron como la mirada de Nobara cambiaba a una demasiado sugerente, dándoles a entender que probablemente en estos momento Miwa y Gojou estuvieran…

- No había necesidad de ser tan explícitos. – volteando hacia otro lado Megumi ocultando su sonrojo.

- ¡QUE ASCO, NOBARA! No tenias que ser tan explicita en decirnos que probablemente Gojou y Kasumi-chan están haciendo…" eso". - Itadori sintió un golpe en su nuca por parte de Megumi el cual le advertía con una mirada que si volvía a gritar y despertaba a Tsumiki lo golpearía.

- Porque hablar de sexo es lo mas normal del mundo, mocoso.

Una quinta voz hizo acto de presencia, logrando que las miradas se dirigieran a la entrada del living donde se encontraba Sukuna recargado en la entrada viéndolos divertido hasta que la mirada del chico se poso en la pareja de Megumi y Tsumiki, logrando que el joven apretara más hacia él a la chica.

- ¿Qué tanto miras idiota? – cuestiono Megumi, mientras una sonrisa sádica adornaba al mayor de los hermanos.

- Nada, solo la delantera de tu preciosa novia.

Para nadie fue un secreto que el problemático hermano de Itadori tenía cierta atracción por la castaña.

- Sukuna, ¿Cuántas veces tengo que decirte que no me llames mocoso? Nacimos el mismo día. – se levantó Itadori queriendo tranquilizar una riña con su hermano y su mejor amigo.

- Soy mayor que tú, porque nací primero. – volteo los ojos como si fuera lo más obvio, volviéndose a concentrar en la joven que estaba dormida, imaginándola debajo de él gimiendo totalmente sonrojada mientras el la embestía.

- ¡NO ME JODAS SOLO FUERON CUATRO MALDITOS MINUTOS! – Sukuna se encogió de hombros restándole importancia. – Ademas, ¿Qué haces aquí?

Sukuna fue ingresando más a la habitación, para tomar del estante un libro que necesitaba para su próximo examen. Todo el mundo decía que tanto Yuuji como Sukuna eran demasiado parecidos excepto que el mayor peinaba su cabello hacia atrás, tenia el cuerpo mas fornido, adornado por una serie de extraños tatuajes y una mirada catalogada como muchos "sádica". Itadori Sukuna era el típico estereotipo de chico malo y en cambio Yuuji era la dulzura deambulando.

- Aquí vivo mocoso. – se estaba comenzando a desesperar. – Bueno entonces por fin ese par dará el "gran paso". – se burló. – Vaya Miwa-chan si es creativa entregando regalos de cumpleaños, ¿Qué me diría si le pido el mismo obsequio en mi cumpleaños?

- Seguramente Gojou te mataría antes de que le toques un pelo. – cansada de estas riñas infantiles Kugisaki se levantó. – Ya se acabo tu fama de chico malo y ahora necesitas tirarte a novias de otros.

El comentario de su cuñada hizo que Sukuna soltara una estrepitosa carcajada, provocando que Tsumiki abriera sus ojos desorientada y Megumi ahora si sintiera ganas de ir a asesinarlo.

- Tan tierna y delicada como siempre cuñadita, me sorprende que te liaras con alguien como el mocoso. – la peli naranja arrugo más su entrecejo. – Si deseara tirarme a alguien seria a alguien que fuera un verdadero reto. – escaneando de arriba a bajo a Tsumiki que tenia la mirada gacha y llena de pena. – Aunque obviamente no busque formalizar, eso es complicado.

- Eres repugnante. – intervino Fushiguro.

- Y tu tremendamente igual de atractivo que Tsumiki, ¿Por qué no hacemos un trio un día de estos?

Ahora si Megumi se levantó rápidamente con la clara intención de golpear a Sukuna y antes que lo tocara intervino Yuuji sujetándolo fuertemente.

- ¡Basta! – grito Yuuji. – No caigas en sus provocaciones Fushiguro. – sosteniendo con mas fuerza al azabache y viendo como Tsumiki estaba a punto de llorar. – Y tu Sukuna, ¿Por qué no te largas? Ya has hecho demasiado el día de hoy.

El nombrado seguía viendo con burla a las parejas, pero reconocía que se había pasado de la raya, pero solo alguien como Sukuna admitía que no solamente esa chica Tsumiki tenía un lugar especial en su corazón, miro rápidamente a Megumi. Realmente estaba de acuerdo con aquellos que decían que era demasiado liberal tanto que Itadori Sukuna reconocía amar a Tsumiki y Megumi Fushiguro, porque el tipo ideal sería la mezcla de esos dos: "Bondad con Inocencia".

- No me largo porque esta será nuestra maldición, mocoso. El de permanecer juntos y por desgracia compartir el mismo rostro. – dirigiéndose a la salida, donde rápidamente soltó un: "Lo siento" a Tsumiki, desapareciendo del lugar.

- Tu hermano es un idiota. – soltó por fin Kugisaki.

- Lo sé. – sonrió triste el joven. – Creo que eso viene de familia.

Los ojos miel de la chica vieron con ternura a su novio, podría ser que también fuera un idiota, pero era uno con un gran corazón y gran determinación.

- Probablemente, pero. – acercándose más a su novio. – Eres mi idiota. – guiñándole el ojo y dejando con ganas de besarla.

- ¡Ugh! Qué asco, váyanse a un hotel. – entrando al lugar Maki junto con Yuta vieron la escena que estaban protagonizando sus amigos. – Creo que las mañas de Satoru se han estado pegándoles.

- Como si tu no lo hicieras con Yuta cada vez que nuestros padres están fuera. – la respuesta demasiado explicita de Mai hicieron que los nombrados se sonrojaran. – Ademas ya sabemos quien manda en tu relación hermana.

Y así comenzó una rebelión entre las chicas excepto Momo y Tsumiki que simplemente veían acostumbradas las riñas de sus amigas, además de como los respectivos novios de cada una ellas pensaban que eran tan hermosas como aterradoras. Mas Itadori al pensar que si Nobara perdería la "amistosa riña" contra Mai seria un castigo inminente de abstinencia sexual.


Tenia muchas ideas en mente, y es que desde que conoció a Kasumi imagino muchas veces en tenerla como hoy: acostada en su cama, sus mejillas sonrojadas, vestida con ese disfraz de ratoncita que dejaba mucho a la imaginación y con esa sonrisa de devoción que siempre lo cautivo. Se acerco al carrito para dejar el curry y tomar un tazón con varios chocolates caseros junto con crema batida, cuando se subió a la cama, los dejo cerca mientras con sus manos tocaba el vientre plano de Kasumi deteniéndose al inicio de sus senos, ganando pequeños gemidos por parte de ella.

Tomo varios distribuyéndolos en todo el vientre de ella, y antes de comenzar beso suavemente los labios sabor durazno, moviéndolos con lentitud e ingresando su lengua, sus manos se encontraban en las piernas de Kasumi y sus movimientos estaban provocando que ella abriera mas las piernas, dejando que el se posicionara en medio de ellas.

- Sa-Satoru…- gimió Miwa ante las sensaciones y la forma extremadamente lenta en que su novio comenzaba a tocarla.

- Creo que te falto algo, Kasumi. – posicionando su rostro donde comenzaba el camino de chocolates y sin perder tiempo lo devoro no sin antes tocar con su lengua dejando rastro de saliva donde se encontraba el postre.

- Sa-Satoru-sama…yo…ah.

Pero en esos momentos Gojou no la escuchaba los labios de él comenzaron a recorrer o mas bien devorando cada uno de los chocolates, mojándolos primero con su boca para ingresarlos a su boca sin importarle en ir dejando pequeños rastros del dulce junto con su saliva. De reojo veía como ella apretaba las sabanas y como emitía pequeños gemidos, comenzó a simular embestidas a través de sus ropas.

Miwa deseaba tocar la piel de Gojou, sentía espasmos en su cuerpo por cada beso, lamida y toque que su novio realizaba, abrió sus ojos al escuchar el click de su brasier que para suerte de Satoru se desabrochaba en la parte delantera.

- Satoru-sama creo que…- deseaba ocultar sus senos, pero como si leyera sus pensamientos Gojou los apretó suavemente.

- Realmente tienes unos senos hermosos. – tomando el bota de crema batida y untando un poco en los pezones rosas que ante su toque comenzaron a erguirse. – Itadakimasu. – dijo regalándole un sonrisa infantil para después comenzar a devorar su senos, haciendo la misma acción que con los chocolates.

Mientras que una de las manos de Satoru bajo hasta su ropa interior, sonríe al notar las condiciones húmedas de las bragas, decidiendo en trazar círculos sobre la tela. Los gemidos de Kasumi aumentan un poco de volumen, los dedos de Gojou se deslizaron en los pliegues de su vagina y sin más mete con cuidado dos de ellos. Las caderas de ella comenzaron a menarse delicadamente, sintiendo como su novio comenzaba a jugar con su clítoris.

- Al parecer alguien quiere acabar pronto. – ni siquiera el tono juguetón de la voz de Gojou despertaba a Miwa de sus espasmos. – Ahora ingresare otro dedo, ¿de acuerdo?

- S-Si. – entre gemidos podía responderle y cuando sintió como ingresaba un tercer dedo sintió una molestia, mas aun cuando lo sintió mas adentro de su vagina. – Espera…es incómodo.

- Shhh…es normal. – besando sus labios para distraerla. – Solo concéntrate en besarme y yo me encargo de lo demás, eres tan preciosa Kasumi-chan.

Moviendo más rápido sus labios como sus dedos dentro de ella, nuevamente sintió como su clítoris se estimulaba, mas la forma en que amamantaba de sus pechos y de los gemidos de él, harían que llegara pronto a un orgasmo.

- Sa-Satoru-sama…creo que…creo que ya…- no termino la frase cuando sintió una torrente eléctrica demasiado conocida en toda espina dorsal hasta la punta de su pie.

- Creo que te acabas de venir. – rio besando la frente sudorosa y con cuidado sacaba sus dedos, para luego desponerse a lamerlos frente a la ruborizada joven. – Verdaderamente eres todo un manjar. – su comentario provoco un sonrojo enorme en ella.

Volvió a degustar el sabor de la crema en los pechos de ella y cuando termino, se reincorporó sobre sus rodillas para ver como su novia respiraba agitadamente, su largo cabello celeste esparcido en la cama, los pechos expuestos y su mirada nublosa por el reciente orgasmo; Gojou comprendió que era momento de llegar a la otra fase. Tomo la mano de Kasumi para que ambos quedaran arrodillados en medio de la cama.

- Bien Kasumi-chan, ya puedes tocar…- las palabras se murieron en su boca al sentir como ella lo tomaba del cuello para besarlo con hambre.

Incluso ella misma no se reconocía siempre dejaba que su novio la guiara en sus juegos, pero cuando sintió como era diferente el toque de él, la forma en que la besaba y tocaba. Era como si Gojou Satoru la hipnotizara para que sus mas bajos instintos despertaran, sus besos fueron bajando del cuello hacia el pecho de él, mientras temblorosa sus manos viajaron al cinturón de él para desabrocharlo al igual que el pantalón dejando al descubierto lo necesario. Cambiando ahora de posiciones la chica recostó a Gojou estando ella arriba, sus labios fueron bajando, detallando cada marca del esculpido cuerpo de él.

- Creo que eres una excelente aprendiz Kasumi. – sintiendo las manos de ella tocando su erección sobre la tela de su bóxer.

- "Realizar el sexo oral no es tan malo, Miwa-chan. Si así lo fuera ¿Por qué permites que solo el lo haga?" – recordó Kasumi la voz aburrida de Momo y como esta junto a Mai la "instruyeron" en cómo realizarlo.

Satoru se desconcertó al ya no sentir las manos de ella en su erección, pero abrió ampliamente sus ojos al sentir como Miwa se bajó un poco más, bajando sus pantalones junto a su bóxer viendo curiosa su pene. Los ojos azules de la joven verían curiosa el miembro, normalmente lo estimulaba y sentía la textura de este, pero nunca lo vio tan de cerca.

- Kasumi, levántate. No es necesario que lo hagas. – Gojou se reincorporo con sus codos. – Kasumi.

Ambos se vieron durante unos segundos y cuando pensó que ella iba a desistir, negó con la cabeza.

- Pe-Pero yo quiero hacerlo. – sonrió. – Tu siempre buscas la forma de que me sienta bien, ¿Por qué yo no puedo hacer lo mismo?

Iba a responderle que no era necesario, porque el disfrutaba en besar cada rincón de su cuerpo. Que no deseaba corromperla mas de lo que debería, pero sus palabras quedaron atoradas, su cuerpo tembló cuando lo tomo con ambas manos para lamerlo tímidamente. Sintió temblar a Gojou, cuando comenzó a ingresar un poco de la punta a su boca tenia un sabor diferente ligeramente salado al tacto con su lengua, no era tan desagradable como imaginaba.

Kasumi cerro sus ojos disfrutando de las sensaciones de meterlo a su boca despacio y lamiendo al sacarlo, la inexperiencia de Miwa estaba volviendo loco a Gojou, la calidez que se expandía por todo su cuerpo al sentir sus labios cerrándose sobre su miembro, hecho la cabeza hacia atrás al sentir como succionaba…era un deleite. Cuando él le tomo la cabeza y la llevo suavemente a comerlo más, complaciéndolo hasta donde le alcanzaba, Kasumi se dedico a ingresarlo y sacarlo de su boca, humedeciéndolo con su saliva para facilitarlo, escuchando los gruñidos de Satoru se sintió como dijo Mai.

- "Es como si tuviera el control de su cuerpo". – decía divertida Mai

Cerro los ojos sintiéndose con mas libertad y confianza en llevar el miembro de su novio tan adentro que la hizo tener arcadas. Descubriendo que, cuando pasaba la punta de su lengua por el inicio de la protuberancia del glande Gojou temblaba.

- Dios, Kasumi eres tan buena haciéndolo…pero detente.

Sentía como comenzaba a crecer más incluso su grosor cuestionándose, si seguiría a si o crecería, para cuando ingresara en ella. Miwa cerro los ojos cuando sintió que Gojou la tomaba suavemente del cabello alejándola antes de que se corriera, pero no demasiado tiempo, ya que un hilo de semen llego a alcanzar su nariz y mejillas. Sonrojándose al comprender que…

- Ven te limpiare el rostro. – incorporándose Satoru tomo rápidamente su camisa para limpiárselo. – Ahora vamos a quitar esto. - fue retirando la diminuta blusa y brasier desabrochados quedando solo con la pequeña falda y medias. – Recuéstate, el resto me corresponde. – recostándola suavemente.

Levantándose para quitarse por completo su vestimenta y la que quedaba de Kasumi, Gojou tomo la venda que anteriormente había sacado, para colocársela en los ojos a la joven, quien no puso resistencia alguna. Correspondiéndole el favor, los labios de Satoru se adhirieron a los del sexo de Miwa agregando su lengua caliente y húmeda, mojando en el proceso dos de sus dedos estimulando su clítoris. El cuerpo de la peliazul tembló arqueando su espalda y acercándose mas su zona sur, para que Satoru siguiera besando su sexo como lo hacia con cada parte de su cuerpo, deseando abarcar todo de ella, realizando un repaso con su lengua sus pliegues junto con los dedos que antes le había dado un orgasmo volvieron a entrar en ella, descontrolando el movimiento de sus caderas y cuando sintió una leve mordida en su clítoris como el rápido movimientos de los dedos, provocaron que un nuevo orgasmos mas fuerte que el anterior arrasando con la cordura de Kasumi.

- ¿Estas lista? – envolviéndola con su figura, mientras le quitaba la venda.

- Si. – sonriendo mientras tocaba la mejilla de él. – Satoru, solo…se gentil ¿sí?

Los ojos turquesa de él miraba absortos los azules de Kasumi, viendo si podía existir una clase de duda en ella, pero solo ve seguridad, confianza y sobre todo amor. Un amor que de forma indirecta llego a su vida, algo que ni en sus mas remotos sueños pensaba encontrar. Junto su frente con la de ella, para besarla lentamente.

- Seré gentil, despreocúpate.

El peliblanco tomo ambos lados de la cadera de Miwa una vez que se acomodo en su entrada, podía sentir como resbalaba por los fluidos del reciente orgasmo. Fue adentrándose poco a poco hasta sentir algo que le impedía continuar, vio como los ojos de la joven estaban fuertemente cerrados, mientras lo abrazaba del cuello.

- Sa-Satoru…duele. – siendo honesta no imagino que el dolor fuera como si la partieran.

- Kasumi. – hablo dulcemente Gojou y cuando vio que ella abrió sus ojos azules. – Perdón.

Entro en ella de una sola estocada, haciendo que ella derramará lágrimas por la intromisión, Gojou seguía inmóvil hasta que ella comenzara a acostumbrarse, pero cerro los ojos ante la inexplicable sensación de estar dentro de Kasumi era simplemente el paraíso, las piernas de ella alrededor de su cintura temblaban. Los labios de él se encargaron en dejar marcas en su cuello bajando lentamente al inicio de sus senos y luego disponerse a morderlos delicadamente. Kasumi sentía como el dolor disminuía ante las caricias de su…amante, noto como la joven dejo de tensarse y temblar.

- Kasumi, voy a empezar a moverme. – saca un poco su miembro viendo como había un pequeño rastro de sangre, no era de sorprenderse entonces volvió a empujar un poco mas rápido. – Solo concéntrate en mis besos.

La incomodidad junto con el dolor iba desapareciendo a medida de las embestidas, ahora solo sentía un placer descomunal. Miwa no podría compararlo con nadie, pero Satoru se movía habilidosamente entre sus piernas la estaba llevando a sentir el máximo placer. El mar de sensaciones que estaba viviendo eran indescriptibles ni siquiera en las de aquella charla con sus amigas podía creer la pasión que era latente en los besos, las caricias que iban quemando su piel, lo rodeo con sus piernas atrapándolo por completo.

- "Mas, quiero más…por favor". – pensó Kasumi y al parecer el hombre era un experto en entender el comportamiento corporal y que necesitaba el cuerpo de ella.

Sus embestidas se hicieron más fuertes haciendo un mar de emociones en ella hasta que sintió como un nudo se formaba debajo de su vientre no comprendiéndolo, pero se desconcertó al sentir como Satoru, bajaba la intensidad de las embestidas.

- ¿Me amas, Kasumi-chan? – soltó ronco por el momento, se detuvo.

Obteniendo como respuesta una sonrisa y caricia en su mejilla, ella simplemente asintió.

- Si, te amo Satoru. – viéndolo desde su posición Miwa se sintió la mujer mas afortunada del mundo. – Lo hago y siempre lo hare.

Hipnotizada viendo la belleza de Gojou desde su desordenado cabello, como se contraían los músculos de el cuando entraba en ella, sus gestos, su sonrisa infantil incluso esa autoestima que tenia hasta por los cielos era lo que ella amaba de él.

- Quiero que lo digas mientras te hago mía. – bajando a besar nuevamente los labios hinchados y rojos de ella.

Cuando volvió a aumentar las embestidas Miwa alzo sus manos para apretar la almohada sintiendo cada vez mas placer y por la posición sus senos se movían al ritmo marcado de Gojou aumentando el deseo de este al ver lo hermosos que eran siendo coronados por los rosados y erectos pezones, que se movían en cada estocada; no pudo contenerse mas y bajo sus labios a ellos.

Sintiendo como la intimidad de Kasumi se contraía y estaba mas caliente por la fricción y él ya estaba al borde, sus embistes fueron mas necesitados y con fuerza sacando gemidos mas roncos por parte de él y más sonoros por ella. Su cuerpo no pudo más derramándose en el interior de Kasumi, mientras que ella arqueo la espalda al sentir ese orgasmo completamente diferente a los demás y sonrojándose al saber que su novio aún estaba vaciándose en su interior.

- Eso fue…

- Maravilloso. – completo Satoru besando su frente, mientras salía de ella ganando un pequeño gemido de reproche. – Kasumi, muchas gracias.

- ¿Eh? ¿P-porque me agradeces, Satoru? – el hombre con una mano acerco mas su pequeña cintura a su torso y al ver como no comprendía su novia rio suavemente. – No he hecho la gran cosa, solamente.

- Créeme que si hiciste la gran cosa con mi compañero hace momentos atrás. – Kasumi se sonrojo al comprender en que se refería, ganándose una carcajada por este. – Hiciste de este cumpleaños número treinta el mejor de todos.

Ella abrió la boca sorprendida y es que se encontraba tan entregada a las caricias y besos de Satoru que hubo un detalle que olvido.

- Satoru, no puede ser lo olvide…- enarco una ceja sin comprender. – Olvide felicitarte y en cantarte las mañanitas con tu pastel. – decía arrepintiéndose como una niña pequeña.

En cambio, Satoru no podía creerlo hace unos momentos Kasumi se encontraba entregada a él, después se sonroja al recordarle su juego y luego se disculpa por no haberlo felicitado además de entregarle su pastel. No pudo mas y se rio. Se rio como nunca en su vida lo había hecho ni siquiera en su juventud ante las aventuras que compartía con Suguru, y sin previo aviso tomo a Miwa para recostarla en su pecho. Logrando que la ojiazul inflara sus cachetes.

- Kasumi te amo. – dijo parando de reír y tocar su mejilla suavemente.

Sus mejillas estaban rojas, su boca comenzó a balbucear incongruencias y su corazón latía a toda prisa, era un sueño. ¿Aun no despertaba y todo fue un sueño húmedo?

- ¡Feliz cumpleaños, Satoru! – grito feliz mientras escondía su rostro en el pecho de él.

- Wow digo por primera vez te amo y me felicitan, ¿debería tomar eso como un rechazo? – escucho la risa de Kasumi que levanto su rostro y sonrió.

- No, yo también te amo y gracias por haberme escogido a mí. Que, aunque soy torpe, inútil y tonta. Te fíjate en mí.

La sonrisa de Gojou desapareció y es que nunca le agrado que su novia se hiciera menos, Kasumi Valia mucho incluso que él.

- No digas eso, Kasumi-chan. Tu eres especial y si puede que un poco torpe, inocente y crédula, pero eso es parte de ti. Hacia como mi hermosura, gentileza, carisma, humildad y…

- Un poco egoísta. – rio ante la modesta descripción que tenia su novio hacia él.

- ¡Oye no se puede tener todo! – le siguió el juego. – Algún pequeño defecto debía de tener.

Sintió los tímidos labios de Miwa sobre los de él, que gusto correspondió con más ímpetu.

- Bueno señorita Kasumi, ¿lista para una segunda roda? – viéndola depravadamente. – Porque déjeme decirle que disfrutare al máximo mi perfecto regalo de cumpleaños junto con ese pastel. – colocándola debajo de él mientras tocaba su clítoris y comenzando a entrar en ella.

- S-Si. – gimió suavemente, al sentir como Gojou comenzaba a traspasarla.

- Por cierto, ¿Quién cuidara de tus hermanos? – una risa nerviosa salió de ella y sin responder comenzó a mover sus caderas al ritmo que marcaba los embistes de Satoru.


- Juro que me las pagaras Satoru. – con una vena resaltando su frente Nanami Kento veía como los hermanos de Miwa-chan acaparaban toda la atención de su novia y que todos los planes que tenia para el fin de semana se fueron al caño.

Porque ese fin de semana lleno de faena, amor y entrega para Gojou Satoru, seria la sequia sexual para Nanami al ser niñero de los niños Miwa.


Bueno creo que me quedo medio decente el lemon, como dije la verdad dudaba mucho en hacerlo, pero como dicen: "La vida es un riesgo" jajajaj.

Listo creo que este es el ultimo capitulo, aunque si me muero por hacer otro, donde las chicas comiencen a interrogar a Miwa pero creo que seria demasiado para ella detallar el perfecto regalo para su novio.

Respecto a Sukuna quise darle un toque diferente sin perder su forma tan...tan él y se que sonará raro que se sienta atraido por Tsumiki, pero hubiera sido demasiado cliche si se fijaba en Nobara. La pareja de Suguru y Utahime fue realmente espontaea, pero no por mi sino por mi mamá que se avento todo jujutsu conmigo jajajajaja y me dijo que ellos se veian lindos juntos.

Perdonen si hay alguna falta de ortografía.

Abrazos y besos.

TheOtherDestiny.