Disclaimer: Los personajes de Rurouni Kenshin les pertenecen a sus respectivos autores, editoriales y productoras. Es una historia destinada sólo al entretenimiento y sin fines de lucro.
Traducción del fic "Finding the Real Thing" de Playing with Words.
Portada de はるきち (pixiv). ID: 581350.
.
En busca de lo real
.
Kaoru comenzó a subir las escaleras después de recoger el correo de su buzón, ubicado en el vestíbulo de su edificio. Había vuelto del trabajo y una vez más se encontró con el ascensor fuera de servicio. Podría contar con los dedos de la mano las veces que subió a uno, pero aquello no impedía que tuviera la esperanza de que apareciese un hada y lo arreglara mágicamente, para que ella no tuviera que subir los cuatro tramos de escalera hasta su departamento.
No debería quejarse. Aunque su trabajo en el Café Oniwaban la mantenía caminando a diario, las escaleras eran el ritual diario que le impedía llevar un estilo de vida completamente sedentario. Al terminar su horario de trabajo, ella ya se sentía lista para colapsar sobre su sofá y ordenar algo para comer.
Al llegar a su departamento, se preguntó si no habría alguna posibilidad de mudarse a la planta baja.
"¿Yahiko? ¿Estás en casa?"
"No tienes por qué gritar, fea. Estoy aquí." Ella se volvió y lo encontró sentado en la mesa, tal vez haciendo sus deberes. Kaoru rodó los ojos. Yahiko, su hermano menor. Había días en los que le encantaría golpearle la cabeza con su bokken. Pero, para su sorpresa, no podía imaginar su vida sin él. Algo que nunca diría en voz alta.
"¿Cómo estuvo la escuela?"
"Estuvo bien." Su respuesta no contenía su sarcasmo habitual. Hmm… una respuesta sencilla sin comentarios. Kaoru tendría que indagar más.
"¿Pasó algo interesante hoy?"
Yahiko dejó de escribir y miró a Kaoru. Ella notó que su suspiro fue más largo y más profundo que de costumbre. Ay, mierda. No sería bueno.
"La trabajadora social vino hoy y me entrevistó. No dije nada que hiciera suponer que había algo malo."
Kaoru dejó salir un suspiro que coincidió con el de Yahiko. Sintiendo que el peso del mundo la aplastaba, Kaoru se sentó. ¿Es que nunca pararía esto? Después de que sus padres murieron, dejando tres hijos a su suerte, se sintió completamente perdida. Pero con el paso del tiempo, y mucho helado, pudo ser capaz de salir adelante. Gracias a su amiga Misao, consiguió un trabajo en la cafetería. También volvió a tomar el bokken y se deshizo de los kilos ganados por el helado. La vida comenzaba a reacomodarse. Respirar se hizo más fácil que antes.
Fue entonces cuando Sano se fue. Decidió que podía hacer dinero para ellos en otro lado. Y con promesas de retorno, se marchó, dejándolos. Fue por esa época que los trabajadores sociales comenzaron a venir. Finalmente descubrieron que había un menor en la casa y decidieron investigar. Pronto decidieron que Yahiko estaría mejor en otro hogar. Kaoru luchó en contra de esa ridícula idea y ganó. Algo así.
"¿Te dijeron algo sobre que me casara?"
Yahiko sólo bajó la cabeza. Ella sabía que era una respuesta que al niño no le gustaba, a juzgar por los garabatos que hacía sobre sus tareas.
"Sí. Dijeron que eso resolvería 'nuestra situación actual'." Yahiko levantó la mirada hacia Kaoru. Ella odiaba esa mirada en sus ojos; pero odiaba aún más el hecho de que no podía hacer nada para deshacerla. "No me gusta, Kaoru. Enishi no es un buen tipo. Me da escalofríos."
Kaoru no lo admitiría, pero Enishi también le provocaba escalofríos a ella. Pero si casarse con él significaba que ella y Yahiko se mantendrían juntos, lo haría.
Forzó una sonrisa en su rostro. "No hay nada de qué preocuparse. Después del viernes ya no habrá más trabajadores sociales ni este departamento pequeño. Viviremos en una gran casa al norte de la ciudad."
"Pero, ¿qué hay de Enishi?"
"Yahiko. Enishi ha sido bueno con nosotros. Nos ha tomado bajo su protección y ha sido más que amable."
"Pero no lo amas."
Kaoru sintió que su corazón se paralizaba. Esperaba que no fuera notorio. Pero era la verdad. Ella no lo amaba. Era lo único que la tentaba a no lanzarse de lleno hacia ese matrimonio. Algunos de sus primeros recuerdos eran sobre sus padres demostrándose mutuamente su amor. Su madre haciéndole el almuerzo todos los días a su padre. Uno diferente al otro, y acompañado de una nota diciendo lo mucho que lo amaba. También recordaba que su padre siempre buscaba la mano de su esposa en todo momento y estando juntos. Eso era lo que ella quería. ¿Acaso estaba mal querer pasar el resto de la vida con alguien con quien se amara de manera mutua? Reconocía que no estaba segura de cómo terminaría su propio matrimonio; pero sabía que no sería algo parecido. No sabía por qué Enishi quería casarse con ella, pero igualmente estaba agradecida. Mantener a Yahiko a su lado era su prioridad número uno, no un matrimonio lleno de amor.
Kaoru miró a Yahiko. Aún continuaba haciendo garabatos. Decidió que era mejor cambiar de tema. Mientras pensaba sobre qué hablar, buscó entre el correo. Al fondo de la pila vio una postal. Lo agarró y se quedó sin aliento.
Su voz salió como un susurro. "Es de Sano." Yahiko se puso de pie y se colocó detrás del hombro de Kaoru para poder mirar.
"¿De dónde es? ¿Qué dice?"
"Espera. Dice que es de Meji. Eso es en el Norte. Me pregunto qué le hizo ir allí."
"Deja de gritar. Sólo léelo."
"Está bien, Capitán Paciencia.
.
K Y
Todo es aburrido en el Sur. Por eso decidí ir al Norte. Para conseguir un buen trabajo. Llamaré en cuanto me acomode. Los veo luego.
Sano
.
Y eso es todo. Es todo lo que dice. Qué idiota."
Yahiko volvió a sentarse. Kaoru esperó alguna respuesta de su parte, pero esta nunca llegó. Podría soportar que estallara en lágrimas o se enfureciera. Pero este Yahiko era difícil de tratar. Su rostro no mostraba expresión. Fue cuando ella decidió acercarse y tomar su pulso que levantó la cabeza y habló. "Tenemos que encontrar a Sano."
"¡¿Qué?!" Kaoru estaba sorprendida. Lo que fuera que estuviera esperando, no era eso. Tan pronto la palabra salió de su boca, vio su mirada "decidida". Ella tenía el hábito de ponerle nombres a las diferentes expresiones faciales de su hermano y sabía que esa no desaparecería pronto.
"Kaoru, hablo en serio."
Ella dejó escapar un gran suspiro. "Ya veo, pero, ¿por qué? A pesar de que me gustaría ver a Sano, no veo cómo esto pueda ayudar."
"Él no sabe de todo esto. Nos ha escrito, no tanto como debiera, pero no le pudimos contar nada. Si hacemos que vuelva, tal vez los trabajadores sociales se vayan. Y no tendrías que casarte con Enishi. Valdrá la pena intentarlo."
Valdrá la pena intentarlo. Kaoru no pudo evitar aferrarse a esa idea. La realidad la alcanzó y le propinó un gran golpe. Pero no se dejaría vencer aún.
"Tenemos que volver el viernes para la boda que es el sábado."
"¿Nos vamos?" Kaoru no pudo reprimir una sonrisa ante la emoción del chico.
"Sólo si estás listo dentro de una hora. Tendré que manejar toda la noche, así que manos a la obra." La única reacción que obtuvo fue la de Yahiko corriendo hacia su habitación.
.
Horas después, Kaoru se estaba reprochando. Bastante. ¿Por qué no compró un mapa? ¿Cuánta nieve podría generar una tormenta? ¿Por qué no llevó consigo golosinas para aliviar el estrés? ¿Y por qué le temblaba un ojo?
Contempló a Yahiko, quien dormía en el asiento del acompañante, y respiró hondo. Tenía que concentrarse. Estaban yendo en dirección a Meji en medio de una ventisca. Sabía que la adrenalina desaparecería pronto y que la fatiga ocuparía su lugar. Tendrían que detenerse pronto y descansar. Si sólo pudiera encontrar un sitio para ello.
Desafortunadamente, pronto encontró un lugar. Una esquina congelada que era demasiado difícil para el agarre de sus neumáticos provocó que el auto girara fuera de control hacia una zanja. Cuando el impacto llegó, Kaoru se dio cuenta de que su lado del coche era el que daba al fondo.
"¿Kaoru… Kaoru… Kaoru?" Era la voz de Yahiko. Fue ahí que el dolor en su cabeza y costado se volvió tan agudo que le hizo perder el aliento. Mientras Kaoru luchaba por recuperarlo, jadeaba pidiendo ayuda para Yahiko. Pronto, la oscuridad se apoderó de sus sentidos.
Lo próximo que supo fue que un hombre la llamaba suavemente y se refería a ella como señorita Kaoru. Le tomó toda su energía abrir los ojos y mirar a la fuente de esa voz. Pertenecía a un hombre de cabello rojo y ojos violetas. Hmm… era un lugar extraño para que él anduviera por ahí. Sería mejor que se fuera a su casa para no enfermarse. Fue todo lo que pensó mientras la oscuridad volvía a ella.
.
Abrir los ojos fue más difícil de lo que pensó posible. Cuando sus párpados por fin se abrieron, no reconoció nada de lo que vio. Lo último que recordaba era haber terminado en una zanja, no en una habitación. Y qué habitación. Tenía las paredes pintadas de color celeste, mobiliario oscuro, tapizado blanco, y luz natural que provenía de una gran ventana que hacía todo extremadamente cómodo. Para su desgracia, en su actual condición, no podía disfrutar de ese paraíso a su antojo. Su cabeza y su costado aún le dolían. Kaoru volvió a cerrar los ojos y respiró hondo. ¿Qué haría ahora?
"Oh, estás despierta. Eso es bueno. Pensé que durarías más estando inconsciente."
Kaoru se volvió y vio a un hombre junto a la cama. Era él, el hombre de anoche. Su cabello rojo y sus ojos violetas eran algo que no olvidaría tan pronto. Él llevaba un vaso de agua y una aspirina, y los dejó en la mesita de noche a su lado.
Después de todo lo que había sucedido, sólo quería saber. "¿Quién eres y dónde estoy?"
La sonrisa que él le dedicó la dejó casi sin aliento. Era apuesto. Se podría decir que casi tenía una apariencia femenina debido a sus rasgos finos, pero la cicatriz en forma de cruz en su mejilla izquierda le daba un aspecto rudo y peligroso. Ella trató de contener el rubor que calentaba sus mejillas. Kaoru jamás se había sonrojado en toda su vida. ¿Por qué tenía que empezar ahora?
"Mi nombre es Kenshin Himura. Soy un médico local, y esta es mi casa. Yahiko está bien, eres directa y vas al grano."
La escena de su auto perdiendo el control y chocando atravesó su mente. El temor se apoderó de su corazón. Yahiko. ¿Estaba bien? ¿Dónde se encontraba? Se sentó con intención de buscarlo. Kenshin debió haberse percatado de su expresión y gentilmente la empujó de vuelta a la cama.
"Yahiko se encuentra bien. De hecho, más que bien. Lo dejé en mi sala de juegos jugando Halo 3. Debo decir que es astuto. No puedo decirte las veces que mató a mi jugador. Ahora, si te recuestas, quiero comprobar si no sufriste alguna herida que no haya notado anoche." Kenshin se arrodilló junto a ella y peinó sus cabellos con sus dedos. Estos inmediatamente encontraron el sitio donde su cabeza dolía más. Palpó suavemente alrededor preguntándole si un lugar dolía más que otro cuando tocaba. Cuando terminó con la cabeza, se dirigió a su costado.
Apenas puso la mano sobre el lado izquierdo de su caja torácica, ella siseó. "Eso pensé. Debiste haber caído de costado cuando el auto chocó. No parece haber costillas rotas, pero obviamente te lastimaste bastante." Le levantó un poco la remera para ver el moretón que se formaba. Ella jadeó cuando sus dedos cálidos rozaron esa zona. No sabía si fue por el moretón, o debido a su toque. Pero de igual manera se le puso la piel de gallina.
Después de revisar por si tenía más heridas, Kenshin se sentó en el extremo de la cama. "Ahora señorita Kaoru, tengo algunas preguntas para ti, ya que estoy seguro de que tienes algunas para mí."
Kaoru asintió y se preguntó por dónde empezar. "¿Cómo llegué aquí? Recuerdo haber visto tu rostro y escuchado decir mi nombre antes de perder la conciencia, pero, ¿cómo supiste que estaba allí?"
"Tu hermano menor apareció en mi puerta anoche. Estaba congelado hasta los huesos y preocupado. Una vez que supe lo que lo tenía tan angustiado, inmediatamente fui a buscarte." Lo dijo como si fuera algo cotidiano.
"Pero, ¿por qué? No nos conoces. No tenías que ayudarnos, mucho menos dejarnos quedar en tu casa."
Kenshin se movió y miró a Kaoru directamente a los ojos. Diablos, allí estaba ese sonrojo de nuevo. Era vergonzoso. Nunca había tenido ese problema antes. Esperaba a que él no lo hubiera notado.
"Kaoru, no tengo un pasado del que esté demasiado orgulloso. Pero aprendí unas cuantas cosas. Si hay alguna oportunidad de salvar una vida, lo haré. Y por lo de dejarte a ti y a Yahiko quedarse, estamos rodeados de nieve, así que no podía llevarlos a otro lugar. Además, no recibo muchas visitas y vivo solo, así que disfruto de la compañía."
"Está bien, tengo dos preguntas más. ¿Qué tan lejos estamos de la ciudad de Meji y cómo podemos agradecerte?"
Kenshin sonrió y apartó la mirada como si estuviera avergonzado. "Ni Yahiko ni tú tienen que preocuparse por agradecerme. En realidad, ustedes hacen más por mí que yo por ustedes." Se volvió para mirarla. "Y en lo que respecta a Meji, toma 15 minutos llegar a mi consultorio que está allí. Pero ahora estamos rodeados de nieve y no creo que podamos salir tan pronto. Cuando las rutas estén más accesibles, estaré más que feliz de llevarlos. Lo que me lleva a mi primera pregunta, ¿por qué conducían hacia Meji en medio de la noche y en una tormenta de nieve? Tiene que ser algo importante como para hacer algo así."
"Tenemos que encontrar a nuestro hermano." Kenshin asintió y esperó a que continuara. "Es muy importante para nosotros que lo encontremos. Hay ciertos asuntos que se necesitan abordar antes del fin de semana y necesitamos de su ayuda."
"¿Dónde están sus padres? No debes tener más de 20 años. Deben estar preguntándose dónde están tú y tu hermano."
"En realidad, tengo 22." Fue todo lo que pudo decir antes de que las lágrimas escaparan de sus ojos. Kenshin la miró confuso. Kaoru se aclaró la garganta y se obligó a continuar. No sabía qué pasaba con ese hombre, pero parecía sacar todas sus emociones. De alguna manera que se le antojaba divertido, sentía que podía bajar la guardia con él y dejar de fingir que todo estaba bien. "Mis padres murieron tres años atrás, dejándonos a mí y a mis dos hermanos. Tengo que encontrar a mi hermano mayor para que me ayude. Si no lo hago, tendré que hacer algo desesperado para asegurarme de que Yahiko permanezca a mi lado y no vaya a una casa hogar." Fue allí que sus lágrimas silenciosas se convirtieron en llanto, y cuando sintió que él la atraía a sus brazos comenzó a sollozar. No se había dado cuenta de lo que se había aguantado durante todo ese tiempo. Lloró por sus padres, por el accidente, por la partida de Sano, por Yahiko teniendo que ser fuerte con sólo 14 años, y por su boda con Enishi. Cuando su llanto cesó, Kenshin la acomodó en la cama.
"Ahora quiero que duermas. Obviamente estás más cansada de lo que pensaba. Le diré a Yahiko que te despierte a la hora de la cena." Le apartó unos mechones de cabello del rostro y se levantó. Kaoru ya estaba durmiendo cuando dejó la habitación.
.
Mientras tomaba otro sorbo del chocolate caliente que Kenshin había hecho para ella, Kaoru miró por la ventana. Kenshin tenía razón. Su patio trasero estaba cubierto de al menos 1 metro de nieve. Esto haría que llegar a tiempo a Meji fuera difícil. Tendrían que estar de vuelta en la ciudad pasado mañana.
Kaoru respiró hondo y se relajó. No había necesidad de estresarse. Kenshin le dijo que los caminos deberían despejarse por la noche y que los llevaría a Meji en la mañana. Sólo rogaba que el tiempo fuera suficiente.
Aunque el tiempo para volver era apretado, Kaoru no podía evitar tener una sensación de pérdida al pensar en dejar este lugar… y a Kenshin. La noche anterior fue la primera vez en mucho tiempo que Kaoru sintió como si al fin perteneciera a un lugar. Cuando Yahiko la despertó para ir a cenar, se encontró con Kenshin en la cocina dándole los toques finales a la mejor comida que había probado jamás. Sintió vergüenza. Lo mejor de sus habilidades culinarias era hervir agua, y era algo que no hacía bien la mitad del tiempo.
Kaoru sonrió al recordar la conversación. Había sido cómoda y tuvo momentos divertidos al recordar cada uno alguna anécdota hilarante. De repente, se preguntó si tendría algún momento así con Enishi. Inmediatamente se regañó a sí misma por pensar de esa manera. No era el momento.
"Pareces estar pensando muy profundamente." Kaoru dio un respingo y se dio cuenta de que Kenshin estaba detrás de ella. Reprimió el impulso de apoyarse contra él.
"Oh, no es nada. Sólo me preguntaba cuándo volvería a ver el césped verde." Kaoru se volvió hacia él. "¿Qué tienes pensado hacer hoy?"
Kenshin ladeó la cabeza y se cruzó de brazos pensando. "Bueno, tengo que llevarle mi moto de nieve a un vecino esta tarde. Fuera de eso, no tengo otros planes. ¿Qué te parece un tour por mi casa? Podemos encontrar algo que hacer."
"Está bien. Suena genial."
Resultó que la casa de Kenshin era más grande de lo que Kaoru pensó. Muy grande. Cuando le preguntó cómo había terminado viviendo en semejante lugar, él respondió que su tío se lo había dejado. Kaoru se disculpó al instante y le expresó cuánto sentía su pérdida. Kenshin sólo rio y le dijo que no había nada por lo que disculparse. Le explicó que su tío Hiko se había cansado del mundo de los negocios y que ahora estaba "en alguna montaña bebiendo sake para contentar a su corazón."
Después de ver diferentes habitaciones, el salón de juegos (donde Yahiko se encontraba en ese momento jugando billar), el de usos múltiples, y la oficina; Kaoru se impresionó al ver la última parada del tour.
"¿Tienes un dojo?"
Kenshin sólo se limitó a sonreír ante el obvio júbilo que Kaoru exudaba. Para ser honesto, no pensó que ella se impresionara de esa manera; pero se alegraba de estar equivocado. Cuando la conmoción inicial hubo pasado, ella se dirigió hacia las espadas que se encontraban en la pared opuesta. No podía creer que estuviera viendo semejante colección.
"¿Puedo?" Kaoru se movió hacia un bokken. Kenshin le dijo que podía y preguntó si sabía usar la espada. Su pregunta obtuvo respuesta de inmediato cuando ella comenzó a hacer los ejercicios básicos de cualquier técnica de espadas.
Kenshin también tomó un bokken y comenzó a imitar su movimiento. "Estoy muy impresionado. ¿Qué estilo practicas?"
"El de mi familia, el Kamiya Kasshin. Está basado en la creencia de que la espada está concebida para proteger."
"Así que no puedes pelear con este estilo, sólo proteger."
Kaoru sonrió. "Oh, puedes pelear si es necesario." Entonces atacó. Kenshin fue sorprendido, pero se recuperó rápidamente. Lucía impresionado al ver cómo ella manejaba tan bien la espada. El brillo en sus ojos mostró el lado más travieso de él, y ella no pudo evitar dejar salir su lado juguetón.
Se movieron por todo el dojo. Kaoru sintió las restricciones que sus recientes heridas imponían a sus movimientos, pero se sentía bien. También notó la moderación de Kenshin en los suyos. ¿Qué podría hacer si tuviera la oportunidad?
De repente, la herida en el costado de Kaoru latió, causando que se detuviera. No pudo soportar la falta de equilibrio y comenzó a caer. Pero antes de golpear el suelo, los fuertes brazos de Kenshin la atrajeron hacia su pecho. Kaoru escuchó el sonido de dos bokkens golpeando el piso y levantó la vista. Sus ojos seguían siendo de un vibrante color violeta, pero ahora con motas doradas. ¿Estaba imaginando cosas? Sus pensamientos se detuvieron por completo cuando sintió los labios de él presionando los suyos.
No fue un beso largo, pero contenía más emoción y pasión escondidas de lo que ellos esperaban. Kaoru nunca fue el tipo de chica que se sentía atraída por hombres posesivos y dominantes. Pero algo en el beso de Kenshin le hizo saber que ella era suya, y que no había nada que pudiera hacer al respecto. Tampoco estaba peleando. Tal vez era la forma en que sus brazos la sostenían gentilmente lo que hacía que temblara de placer. De todas formas, cuando el beso terminó, el mundo de Kaoru quedó patas arriba.
Kenshin apartó lentamente sus brazos de ella y retrocedió. "Lo siento. No debí haberte besado así, pero yo…"
"Shhh. Hay muchas cosas de las que tenemos que hablar." Ese beso debió haberle afectado más de lo que pensaba. No era capaz de hablar y pensar al mismo tiempo. Sólo rogaba porque sus rodillas no le fallaran. "Hay cosas que necesito decirte, pero si mal no recuerdo, tienes que ir a ver a uno de tus vecinos."
Kenshin la miró sorprendido. "Es verdad. Tengo que irme. ¿Estarán bien tú y Yahiko a la hora del almuerzo?"
Kaoru sonrió, "Creo que encontraremos algo para comer. No te preocupes por nosotros, tienes que ir a ver a un paciente."
El caminó hacia ella y tomó sus brazos. "Has estado aquí menos de 24 horas, y ya eres invaluable para mí." Sonrió y le besó en la mejilla. Kaoru no pudo borrar la sonrisa de su rostro mientras él caminaba hacia la puerta.
.
El almuerzo fue más desastroso de lo que le hubiera gustado admitir; pero gracias a su habilidad de limpiar desastres, al final no dejó ningún rastro. Yahiko y ella terminaron comiendo sus habituales sándwiches después de limpiar la cocina. Cuando Yahiko se retiró a mirar una película, Kaoru se sentó para pensar en lo que había sucedido en el dojo. Kenshin resultó ser el caballero de brillante armadura que ella pensó que nunca aparecería. Sólo pensar en él hizo que una sonrisa se le dibujara en el rostro. Pero fue corto. Tenía problemas más grandes que resolver que tratar de que Kenshin la volviera a besar. Tenía que volver a la razón por la que estaba en la casa de Kenshin. Tenía que encontrar a Sano; y, si lo lograba, volver a la ciudad para casarse con Enishi. ¿Lo haría? Tal vez Kenshin pudiera ayudarla con ese dilema. La idea de casarse con Kenshin no le era del todo mala, pero no quería arrastrarlo a un casamiento. Si se llegaban a casar, quería que fuera porque él quisiera hacerlo con ella. No por lástima a su situación.
Estaba tan metida en sus pensamientos, que cuando el timbre sonó, casi se cayó de su silla. Con la nieve que había afuera era obvio que ella no esperaba a nadie. ¿Quién podría visitar a Kenshin? ¿Era una emergencia? ¿Algún herido?
Cuando llegó a la puerta esperó a ver a un hombre a rastras con múltiples fracturas y heridas. En cambio, se encontraba allí una hermosa mujer, que no lucía feliz al ver que Kaoru había abierto la puerta.
"¿Dónde está Kenshin?" Kaoru necesitó de todo su autocontrol para no cerrarle la puerta en la cara. Así que, gracias al poder de un dios supremo, sonrió y le dijo que Kenshin no estaba en casa y le preguntó quién lo necesitaba.
"Mi nombre es Tomoe, y vine a ver a mi prometido."
¿Prometido? Kenshin tenía una prometida. Se sentía una completa y absoluta tonta. Por supuesto, Kenshin ya tendría a alguien más. Cualquier mujer estaría loca si no lo tuviera.
Kaoru respiró hondo y preparó una bandeja para Tomoe. Tan pronto como llegó, esa mujer atravesó la puerta. Ahora estaba esperando en la sala de estar, mientras Kaoru le llevaba un refrigerio.
Kaoru debía estar enojada con la situación. No sólo Kenshin la había besado teniendo una prometida, sino que también ahora tenía que lidiar con sus actitudes de diva. Pero, sinceramente, estaba más enojada consigo misma. ¿Por qué se dejó enamorar por él? Ahora había terminado con el corazón roto.
"¿Quién eres tú y por qué estás en la casa de Kenshin?" Su voz era fuerte y brusca. Kaoru apretó las asas de la bandeja. Enojarse no era la solución. Necesitaba calmarse antes de abalanzarse sobre Tomoe y hacer algo de lo que se arrepentiría. Tomoe tomó una taza de té y esperó por la respuesta. Kaoru casi se carcajeó cuando Tomoe tomó un sorbo y deformó el rostro. Eso le pasaba por hacer que Kaoru le preparara el té. A veces, eso de ser mala cocinera le resultaba útil. Tomoe dejó la taza de inmediato y le lanzó una mirada a Kaoru.
"Mi nombre es Kaoru Kamiya y Kenshin nos dejó a mi hermano y a mí pasar la noche después de un problema que tuvimos anoche." Bien, se lo dijo sin pasar a mayores. Tomoe no pareció feliz en lo más mínimo cuando le dijo que había pasado la noche allí. Kaoru no pudo evitar sentir una pequeña victoria con eso.
Tomoe miró a Kaoru. A ella no le gustó la mirada que le estaba dirigiendo. ¿Qué estaría pasando por la mente de la Señorita Pesada? "Kaoru Kamiya. Escuché ese nombre antes. ¿Nos habremos conocido?"
Kaoru miró a Tomoe como si hubiera alguna trampa. "No, no que yo sepa. Llegué al pueblo ayer." Tomoe dejó escapar un sonido para hacerle saber a Karou que estaba cansada. Kaoru rodó los ojos, pero decidió que cambiar de tema era una buena idea. Cuanto menos supiera Tomoe sobre Kaoru y Yahiko, mejor.
Se sentaron en silencio. En el momento en que Kaoru estuvo a punto de mostrarle la puerta a Tomoe e insistir con que volviera cuando Kenshin regresara a casa, Tomoe se volvió a ella con una sonrisa en el rostro. Lo que fuera que estaba haciendo sonreír a Tomoe, a Kaoru no le gustó ni un poco. "Ahora sé quién eres. " Tomoe inclinó la cabeza hacia atrás y rio. De ser otra persona, sonaría atractiva y hasta sexy; pero siendo Tomoe, sonaba peligrosa. "Anoche recibí una llamada de mi hermano contándome que su prometida había desaparecido. De un día para el otro. Está muy preocupado. Verás, su boda es el sábado y su novia desapareció." Volvió a reír e hizo que Kaoru casi olvidara la paciencia que le tenía para ir a golpearla. Pero el temor de lo que Tomoe estaba revelando la mantuvo quieta. "Creo que no me presenté adecuadamente, soy Tomoe Yukishiro. La hermana de Enishi."
Kaoru sintió que el color abandonaba su rostro. No sabía qué hacer. La hermana de Enishi y prometida de Kenshin estaba en ese momento frente a ella. Deseó que la tierra se la tragara.
"¿Qué estás haciendo aquí, Kaoru?" En otras circunstancias, la voz condescendiente de Tomoe irritaría a Kaoru, pero en ese momento la deprimió aún más. Estaba perdiendo el tiempo suspirando por un hombre que nunca podría tener cuando necesitaba encontrar a Sano. Y ni siquiera eso era seguro. Mantener a Yahiko con ella era lo más importante. Lo demás no importaba.
Kaoru enfrentó a Tomoe y reunió toda la confianza que pudo. "Yahiko y yo decidimos ver a nuestro hermano antes de casarme. Pensamos que una reunión familiar estaría bien."
Y allí estaba de nuevo esa maldita sonrisa. "¿Y Kenshin?"
"Kenshin es un buen samaritano que nos ayudó en un momento de necesidad."
"Es bueno saber eso. Me pregunto qué podría pensar si supiera que estás huyendo de Enishi."
Muy bien, hasta ahí llegó. Esa chica linda se estaba pasando de la raya. "No estoy huyendo de Enishi. Vine a buscar a mi hermano. Si quisiera dejar a Enishi, lo hubiera hecho hace mucho tiempo. De todos modos, Kenshin al menos habría escuchado mi parte de la historia; y sé que me creería. Es un buen hombre."
Tomoe seguramente estaba más que divertida con la conversación, ya que no dejaba de sonreír. "Estás enamorada de él. Qué lindo. ¿Pero de verdad crees que él te haría caso sabiendo que estás comprometida con otro hombre? Especialmente si no le dijiste nada antes. Kenshin es un buen hombre, ¿pero crees que se quedaría con una persona tan tramposa como tú?"
Era verdad. No estaba siendo justa con él. Estaban comprometidos con diferentes personas y no podía arriesgarse a dejar a Enishi para buscar a Kenshin. De todos modos, ¿por qué estaría con ella si no fue del todo honesta con él?
"Sabes, Kaoru, las carreteras ya están bastante limpias. Necesito ir pronto a Meji. Tal vez pueda llevarte." Era una serpiente. Pero una serpiente que tenía razón. Una ruptura limpia con Kenshin lo salvaría de tenerlos a ella y a Yahiko allí; y la salvaría a ella de tener que despedirse. ¿Quién hubiera dicho que en poco tiempo se enamoraría tan profundamente?
"Está bien, entiendo lo que dices. Estaremos listos en 15 minutos."
.
Kenshin llegó por la tarde, sintiéndose mal por haberle tomado tanto tiempo quedarse en casa de los Yukimura. No sólo el señor Yukimura estaba enfermo, sino que también su esposa. Eran una pareja anciana con pocos parientes, por lo que Kenshin se quedó con ellos para asegurarse de que estuvieran en cama descansando y de que tuvieran sus necesidades cubiertas.
En el momento en que cruzó el campo y estacionó su moto de nieve ya estaba listo para volver a casa. Pero esta vez había alguien esperándolo. No pudo evitar acelerar un poco al pensar en Kaoru. Hacía mucho que no sentía su casa como un hogar, pero ella y Yahiko habían llenado un vacío que Kenshin pensó que podía ignorar. Los tres ya parecían una familia. Yahiko era como un hermano menor, y Kaoru… obviamente no pensaba en ella como una hermana.
La casa estaba a oscuras cuando llegó hasta la puerta principal. Pensando que estaban en la parte trasera de la casa, Kenshin quedó sorprendido al ver que toda la casa estaba así. Eran sólo las 3:30, ¿qué podrían estar haciendo?
Despojándose de su abrigo y guantes, vio un papel en la mesita de la entrada que no reconoció. Lo tomó y leyó, no muy seguro de qué esperar.
.
Kenshin-
Te agradezco por todo lo que has hecho por Yahiko y por mí. Has sido más que amable. Esta es una de las razones por las que ya es tiempo de que nos marchemos. Hemos abusado de tu generosidad por mucho tiempo.
No fue una decisión fácil. Has llegado a significar mucho para mí en este corto tiempo. Ojalá nos hubiéramos conocido en otras circunstancias. Hubiera disfrutado tenerte en mi vida.
Espero que tú y Tomoe sean felices.
Kaoru
.
Se habían ido. Kaoru y Yahiko se habían ido. Kaoru se había ido. Había pocas cosas en la vida de Kenshin que pudieran tomarlo por sorpresa; mucho menos afectarlo tanto. Había muchas cosas que lo habían atraído hacia ella. Su sentido del humor, su manera de proteger a Yahiko, la manera en que se movía en el dojo, cómo su rostro se sonrojaba y brillaba al mismo tiempo (especialmente después del beso); pero en el corto lapso de un día y medio, Kenshin se había enamorado de ella.
Tenía que encontrarlos. Ya se estaba moviendo hacia la puerta mientras trazaba un plan, pero se detuvo al darse cuenta de la razón de todo lo ocurrido. Tomoe. Por alguna razón Kaoru pensó que él y Tomoe eran pareja. Hasta les deseó felicidad. Kenshin soltó un gruñido, listo para iniciar la cacería.
.
Fue en ese momento exacto que Tomoe entró a su casa. Algo de lo que pronto se arrepentiría.
Con Tomoe detrás, Kenshin condujo por la Calle Principal en busca de cualquier señal que le indicara dónde estaban Kaoru y Yahiko. No hizo falta mucha insistencia para que Tomoe le dijera dónde los había dejado al percatarse de lo irritado que estaba. No era un hombre que gritara o usara la violencia, pero las personas pronto comprendían que no era conveniente verlo enojado.
Comenzó su búsqueda en la plaza donde Tomoe le dijo que los había dejado, pero al llegar ellos ya se habían ido sin dejar rastro. Fue hasta el hotel local para ver si se habían hospedado allí. Sus planes cambiaron drásticamente cuando recibió un mensaje de su consultorio diciendo que había una emergencia y lo necesitaban. Kenshin se contuvo de maldecir y se dio la vuelta para ir hacia ese lugar.
Al llegar, Kenshin saltó de su auto. Necesitaba sacar su dilema actual de su cabeza. Alguien lo necesitaba, y pensar en su necesidad de encontrar a Kaoru no lo ayudaría.
"¡Kenshin!" Kenshin se volvió hacia la persona que lo llamaba. Resultó ser Sano, el delegado local y su mejor amigo. "¿Cuál es la prisa? ¿Hay algo en lo que pueda ayudarte?"
"Recibí un mensaje sobre una emergencia y necesito llegar." Kenshin se precipitó hacia el edificio; Sano lo alcanzó e igualó sus pasos.
"¿Dónde está la Zorra?"
"Está en un seminario, volverá durante la semana."
Cuando llegaron a la recepción, el asistente médico los llevó hasta la Sala 2. La enfermera se encontraba junto a la puerta escribiendo en el expediente del paciente. Cuando le preguntaron, les dijo que el paciente estaba tan mal que tuvieron que sedarlo por el dolor. Kenshin entró y se detuvo de sopetón al ver a Kaoru acostada allí. Parecía dormida, pero preocupada. No era buena señal que, sedada y todo, el dolor se le notara.
"¡Kaoru!"
"¡Sano!"
"¡Yahiko!"
Tomó un par de segundos darse cuenta de lo que ocurría; pero si estaba en lo cierto, Sano era el hermano que Kaoru estaba buscando.
Se puso a un lado de Kaoru para que Sano y Yahiko tuvieran su reencuentro. Después de examinarla y revisar sus signos vitales, además de sus recientes heridas, llegó a la misma conclusión que la enfermera. Kaoru tenía apendicitis. Kenshin se maldijo a sí mismo por no haberse percatado de los síntomas. Las heridas del accidente de auto cubrieron cualquier señal de alarma.
"¿Kenshin? ¿Qué sucede con Kaoru?" Kenshin miró a Sano y a Yahiko, quienes, a su vez, lo miraban con el pánico reflejado en los ojos.
"Tiene apendicitis aguda. Si no la llevamos al hospital ahora, su apéndice estallará."
.
Kaoru despertó en un lugar que no reconocía. Este hábito de despertar en lugares desconocidos ya la estaba molestando.
Pasada la impresión, se dio cuenta de que se sentía como la mierda. Sentía el cuerpo pesado y la cabeza nublada. No sabía qué le había sucedido, pero sí estaba segura de que no quería que le volviera a pasar.
"¡Kaoru, despertaste!" Yahiko se precipitó de la puerta hacia ella, seguido de Sano. ¿Estaba viendo cosas? ¿Estaba Sano allí?
"Oye, Mapache, es bueno ver que no estás muerta." Pues sí, era Sano. El verdadero.
La voz le salió grave "¿Qué sucedió? ¿Por qué estás aquí?" Sano le dedicó una gran sonrisa y se sentó al borde de la cama, justo frente a Yahiko, quien se sentó del otro lado.
"Bueno, acabas de salir de una cirugía debido a un apéndice a punto de explotar." Le explicó mientras le alcanzaba un vaso de agua. "Fui lo bastante afortunado como para estar allí cuando llamaron a una ambulancia para que te llevara. Tuviste suerte de que estaba en mi día libre. Podría haber estado atrapando criminales mientras todo esto pasaba."
Kaoru farfulló en su vaso. "Criminales. ¿Eres un cazarrecompensas?"
Yahiko era quien sonreía ahora. "No. Nuestro querido hermano es ahora el delegado de la ciudad de Meji. ¿Quién diría que ahora está del lado correcto de la Ley?"
"Cuidado, jovencito." Sano se inclinó sobre la cama y tiró de él aplicándole una llave. Kaoru rio mientras disfrutaba de la escena que sus hermanos hacían. Finalmente, los tres estaban juntos, y se sentía tan bien.
Pero luego recordó lo que la había traído a ese lugar. Enishi.
Cuando sus hermanos terminaron la primera ronda de su pelea, Kaoru preguntó qué día era. Yahiko fue quien respondió.
"Es viernes por la noche. Pero aunque salgamos ahora, no llegaremos a tiempo para la boda." Yahiko no pudo evitar sonreír ante el alivio que sentía. Una parte de Kaoru también estaba aliviada, pero la otra parte se preguntaba cuál era la posibilidad de mantener a su familia con ella. ¿Acaso estaba desperdiciando su oportunidad?
"Kaoru, sobre ese tipo Enishi. Hice que otros agentes lo buscaran en el sistema mientras estabas en cirugía. Resulta que el tipo estaba metido en cosas desagradables. De hecho, tiene varios casos en su contra. Odio se portador de malas noticias, pero probablemente se iba a casar contigo para asegurarse una defensa. Fuiste sólo un peón. Lo siento, Kaoru, debí haber estado cuando ustedes me necesitaban. Podría haber ayudado a prevenir todo esto."
Kaoru no pudo evitar sonreír ante su completa incomodidad. "Sano. Está bien. El camino estuvo lleno de baches, pero ahora estamos juntos al fin." Kaoru suspiró al saber la próxima pregunta que tenía que hacer. "¿Pero quedarnos aquí contigo será suficiente para permanecer unidos como familia? ¿Qué haremos?"
"Bueno, es fácil. Te casarás conmigo." Los ojos de Kaoru volaron hacia la puerta y vieron a Kenshin parado allí. Su corazón se desbocó. Para su desgracia, estaba conectada al monitor, el cual comenzó a sonar al son de su corazón. Se sonrojó al ver la sonrisa en el rostro de Kenshin. Ella esperó a que él no lo notara, pero su mirada le decía que estaba equivocada.
"¿Pueden darnos un momento?" Sano y Yahiko sólo sonrieron y asintieron. No dijeron nada mientras salían de la habitación, sólo se detuvieron para darle a Kenshin palmadas en el hombro.
Cuando se cerró la puerta, Kenshin le dirigió una mirada más predadora. Kaoru se sonrojó aun más cuando ese monitor del demonio comenzó a sonar más fuerte. Kenshin se acercó a la máquina y accionó un interruptor, haciendo que el sonido se detuviera. Luego se sentó muy cerca de ella en la cama.
"Creo que eres la única persona que he visto sonrojarse a una velocidad y color impresionantes. Realmente eres un misterio médico." Luego tomó su mano, su pulgar comenzó a acariciar sus dedos y nudillos. "Debo decir que me has afectado de maneras que jamás había esperado. Mi pulso también se descontrola cuando entras a una habitación. Mi manos parecieran que quieren tomar las tuyas y nunca dejarlas ir. Tampoco puedo controlar mi mente cuando se trata de ti. Siempre estás en mis pensamientos."
Kaoru no podía respirar. No podía creer lo que oía. Pero…
"¿Qué hay de Tomoe?"
Kenshin respondió con rostro severo. "La señorita Yukishiro ha tenido por mucho tiempo la tonta idea de que éramos el uno para el otro. Tengo que admitir que me he sentido atraído por ella en el pasado, pero cuando vislumbré su verdadera personalidad, me aseguré de hacer evidente que no tendríamos un futuro juntos."
Kaoru asintió. Tomoe había mentido. Ella y Kenshin nunca estuvieron comprometidos. ¿Se podía permitir ser feliz por eso? Suprimió el sentimiento antes de que llegara demasiado lejos. Estaba el asunto del otro compromiso.
Kenshin interrumpió sus pensamientos como si le leyera la mente. "Y sobre el compromiso con Enishi Yukishiro, Yahiko nos contó a Sano todo acerca de lo sucedido y por qué se comprometieron. Por eso siento que puedo seguir adelante y decir lo que quiero." Ella no sabía qué iba a decirle, todo lo que pudo hacer fue acomodarse y mirarlo.
"Señorita Kamiya, has llegado a significar mucho para mí en estos últimos días. Creo que todo comenzó cuando te vi sonrojarte la mañana en que yacías en cama. Mi interés pasó a fascinación cuando estuvimos en el dojo. Cuando llegué a casa emocionado por verte, y me encontré con que Yahiko y tú se habían ido, la idea de perderte casi me paralizó. Sabía que tenía que encontrarte. Y además de eso, casi te perdí de manera permanente. No puedo ni contarte cómo se detuvo mi corazón al verte en la sala." Luego, Kenshin besó sus manos. Aquel simple gesto fue suficiente para hacer que Kaoru quisiera arrojarse sobre Kenshin, pero la sensación de que él aún no había terminado hizo que se contuviera.
"Supongo que lo que estoy tratando de decir es que te amo. Has llegado a significar para mí más que cualquier cosa en este mundo. Kaoru, te adoro, te amo, y quiero pasar el resto de mi vida viendo cómo te sonrojas, practicando con tu bokken, y amando a tu familia (y espero que algún día, nuestra familia). ¿Te casarías conmigo?"
Le tomó un segundo a Kaoru comprender lo que estaba sucediendo, pero, una vez que lo hizo, saltó a los brazos de Kenshin. La alegría que sintió cuando escondió su rostro en el cuello de Kenshin y gritó "¡Sí!" una y otra vez era abrumadora. Ninguno de los dos supo cuánto tiempo pasaron abrazándose, pero finalmente Kenshin tuvo que asumir su papel de médico y acomodarla gentilmente en la cama.
"Ahora, espero que te quedes aquí y descanses bien. Te doy una semana para que mejores antes de que nos casemos y comience a amarte por el resto de mi vida. Mientras hablamos, Sano y Yahiko están haciendo todos los arreglos necesarios para llevar sus pertenencias a mi casa. Espero que esté bien para ti. Es que no puedo esperar a que seas mía."
Kaoru sonrió y lo atrajo hacia ella para darle un beso como respuesta.
.
.
.
Nota: Espero que les haya gustado esta nueva traducción. Muchas gracias a Playing with Words por darme su permiso. ¡La historia original es atrapante!
