Feliz San Valentín! Aquí Saori-nee con un nuevo fanfic esta vez enfocado en las primas favoritas de esta saga. Nuevamente se me fue un poco la mano con las palabras y por eso lo dividí en 2 partes por si gustan leer una un día y luego la otra, o hacer una pausa o si lo quieren leer de corrido esta perfectamente bien, es una misma historia c:

Además incluye un par de escenas lemmon en ambas partes, por si no gustan de estas historias, lean bajo precaución jaja

Espero disfruten mucho de esta historia que me gustó mucho y sin más que decir por el momento, comenzamos! :D


Luna de Miel

Hotel junto a la Playa – Isla de Hawaii

Es un hermoso día, el sol esta en lo alto, el cielo despejado y a nuestro alrededor, arena blanca y caliente de la playa en la cual ahora, Sara y yo nos encontramos celebrando nuestra luna de miel.

– ¡Mira todo este lugar! Es tan hermoso ¡Vayamos a buscar un lugar donde instalarnos, Kaede-chan!

Sara me toma de la mano y me lleva corriendo emocionada.

– ¡Espera!

Estoy muy alegre de estar aquí con ella. Sara, la primera chica a quien conocí cuando mi tía Sarasa nos las presentó el día que nació, la primera amiga que tuve, mi primer amor, con quien tuve mi primera vez, y ahora oficialmente mi esposa.

Al pensar en todo lo que hemos vivido juntas, en verdad siento que el tiempo no ha pasado. Aún recuerdo el día en que le propuse matrimonio.


Flashback – Unas semanas atrás

Estábamos en un hotel tras una larga sesión fotográfica ese día y ambas nos encontrábamos muy cansadas. Sin embargo tenía un plan esa noche, así que le propuse a Sara ir conmigo al jardín central del hotel a caminar, pero ella estaba tan cansada que ni siquiera tuvo ganas para el sexo, lo cual estropeaba un poco mis planes pero no iba a dejar que eso me detuviera.

Improvisando, le preparé un pequeño baño con pétalos de rosa y velas alrededor, la dejé a solas para que se relajara un rato y tras unos minutos, entré con ella vistiendo el elegante vestido que había guardado para esa noche y poniéndome en una rodilla, le propuse matrimonio ahí mismo en aquel cuarto de baño.

Sé que no fue la propuesta de matrimonio que le tenía planeada en el jardín central a la luz de la luna y flores a nuestros alrededor, pero igual a Sara no le importó en lo absoluto, ya que se levantó emocionada, se lanzó sobre mi desde la bañera y llenándome de besos y agua, se puso el anillo ella misma en el dedo al tiempo que gritaba.

¡Sí, Sí, Sí! ¡Claro que me casaré contigo! ¡Te Amo Kaede!

Nos besamos, hicimos el amor toda esa noche y unas semanas después, nos encontramos en el altar contrayendo nuestros votos matrimoniales frente a todos nuestros familiares y amigas, acompañándonos y felicitándonos en aquel día tan especial.

Por supuesto, Nanami y Yuuna fueron nuestras madrinas, mientras que Mai y Risa tuvieron sus respectivos roles en la fiesta junto a sus novias.

La fiesta duró toda esa noche, nos la pasamos bailando y celebrando e incluso se soltaron un par de lágrimas especialmente cuando llegaron los discursos de las madrinas de boda. Verdaderamente fue el día más especial de mi vida.

Pero como todo lo bueno, la madrugada finalmente llegó, nos despedimos de nuestras amigas y partimos al aeropuerto a pasar nuestra tan esperada luna de miel en una de las islas vacacionales de Hawaii (ventajas de casarte con una súper modelo).


La Playa – De vuelta al presente

Ahora, tras un largo día de descanso sin salir de la habitación (entre otras cosas), estamos listas para disfrutar al máximo de nuestra luna de miel, empezando por la playa en la que ahora estamos.

La playa es muy grande y limpia, de arena blanca y agua cristalina. Al ser una playa privada del hotel, no hay demasiadas personas en ella, así que podemos asegurar una tarde tranquila de diversión y playa.

– Vayamos a aquellos camastros libres para estar cerca del mar.

– De acuerdo, vayamos Sara.

Nos instalamos en los camastros que dijo Sara y retiramos nuestros vestidos hasta quedar en nuestros trajes de baño estilo bikini. Se que nadie nos esta mirando al hacerlo, pero aun así no puedo evitar sentirme un poco avergonzada.

El bikini que Sara ha elegido para mí es uno muy pequeño color esmeralda que apenas alcanza a cubrir mis tetas revelando parte de mi busto, mientras que el de Sara es aún más pequeño, color celeste y revela mucho más de su cuerpo de lo que habría deseado.

– Sara ¿no te parece que estos bikinis son demasiado pequeños?

– Para nada, así los usan las modelos en Europa, además que así puedes andar más libre y sentir más del mar y la arena en tu cuerpo.

– Eso es cierto, pero… – ¡Estoy demasiado expuesta!

Quizás podría cubrir un tanto más de mi cuerpo si pudiera soltarme el cabello, ahorita lo tengo amarrado en una trenza como lo suelo llevar, pero…

¡De ninguna manera! ¿No recuerdas lo que pasa cuando te lo sueltas?

Parece que todavía no supera su trauma de aquella vez que fui a la escuela con el cabello suelto por sugerencia suya y todas las chicas se me lanzaron alabando mi belleza.

Se que Sara tiene razón en el efecto que provoco al soltármelo, además que ya me siento suficientemente observada con este bikini puesto, así que decido conservarlo así y aguantarme un rato.

Intento cubrir mi cuerpo lo más que puedo con mis manos, pero Sara me toma y me dirige al mar con ella.

– ¡Ven Kaede-chan! Vayamos a la playa.

– ¡Espera!

Ahora sí la detengo.

– ¿Ya te pusiste bloqueador solar?

– ¿Bloqueador? Uuh…

– Sara ¿recuerdas que te dije en el hotel que te lo pusieras y dijiste que te lo pondrías al llegar?

– ¡Pero es que ya quería llegar a la playa!

– Esa no es excusa, ahora ven aquí y siéntate para que te lo ponga.

– Esta bien.

Sara se sienta en el camastro como niña regañada y preparo el bloqueador en mis manos.

Empiezo por la cara, mojando con cuidado sus mejillas, frente, nariz y orejas, y de ahí procedo a ponerle bloqueador en el cuello y hombros.

– Kaede-chan… – me ve enamorada. Su mirada hace que me sonroje.

– Estate tranquila Sara, que podría ponerte bloqueador en el lugar equivocado.

– Esta bien.

Termino de ponerle en los brazos y continuo colocándome detrás de ella.

– Recoge tu cabello hacia adelante para que pueda ponerte en la espalda.

– Sí, Kaede-chan.

La espalda desnuda de Sara, únicamente un delgado hilo en ella para sostener su bikini. Es tan hermosa.

Hago círculos en su espalda para poner el bloqueador y mientras lo hago, puedo sentir los gemidos controlados de Sara los cuales intenta disimular.

Odio admitirlo, pero el verla tan linda, hace que me excite un poco.

– Ahora, voy a continuar allá adelante.

Sara asiente con la cabeza.

Aún detrás de ella, procedo a frotar su esbelta cintura de modelo, su panza y su ombligo, haciendo círculos y frotando como si de un masaje se tratara.

– Kaede-chan… aah…

Ese gemido, ese dulce gemido hace imposible que me pueda controlar.

– Sara.

Sara se deja caer sobre mí mientras la sigo acariciando y con su dulce mirada de princesa me pide que la bese.

Es tan linda, no puedo controlarme y dirijo mis manos a sus muslos para seguirle poniendo bloqueador.

– Aaaah… Kaede-chan…

Para silenciar sus gemidos le doy un beso en los labios al tiempo que la sigo acariciando sus dulces muslos hasta casi su entrepierna.

– Kaede-chan… espera, pueden vernos.

– No lo menciones Sara, no lo digas.

Estoy tan perdida en los labios de mi amada, para mi en este momento no existe nadie más que Sara y solo quiero hacerla sentir bien.

Estoy a punto de llegar a su jardín secreto y probar el néctar de sus pétalos con mis dedos, cuando vemos una bola acercarse y…

– ¡Cuidado!

¡Boing!

– ¡Kyaa!

Una pelota de plástico de playa cae junto a nosotras interrumpiendo el momento.

De inmediato, una chica de cuerpo atlético en bañador se acerca corriendo a nosotras.

– ¡Hola! Una disculpa, estamos jugando voleibol y la pelota se nos salió de las manos.

– No se preocupen, no pasó nada – Sara con una sonrisa, yo muy avergonzada.

Sara devuelve la pelota con la misma sonrisa.

– Parecen ser un par de chicas muy agradables, si no están haciendo nada ¿les gustaría unirse a la partida? aún hay espacio para dos chicas hermosas como ustedes.

Volteo a ver a su grupo de amigas, todas en traje de baño y figuras perfectas. De inmediato pienso en una excusa para negarnos, ya que pienso que Sara va a decir que sí, pero en su lugar.

– Muchas gracias por la invitación, pero ahora estamos teniendo un momento a solas. Estamos en nuestra luna de miel.

– Sara… – sonrojada.

– Oh vaya, que alegría, entonces mejor no las interrumpo más, disfruten de su luna de miel.

– ¡Muchas gracias, diviértanse!

Veo a la chica volver felizmente con sus amigas y una ola de sentimientos me llena de repente. Siento alegría de haber escuchado a Sara decir que prefería estar a solas conmigo. Siento cosquillas al escucharla decir en voz alta que estamos en nuestra luna de miel, y sobre todo siento vergüenza de lo que le estaba haciendo hace unos segundos antes de que nos interrumpieran.

– Soy una pervertida, desvergonzada – me cubro el rostro con las manos para que Sara no me vea.

Afortunadamente nadie se había dado cuenta del espectáculo que estábamos montando, pero aun así me avergüenzo de mí misma.

Pienso en decirle algo, cuando ella dice.

– Hey, Kaede-chan – descubro mi rostro para ver a Sara. – ¿Quieres ir a nadar conmigo?

– Sara… – limpio las lágrimas de mi rostro y le digo – sí, vayamos Sara.

– ¡Sí! ¡Tengamos la mejor luna de miel de nuestras vidas!

Me toma de la mano y corremos juntas al mar.


El Mar

Al entrar sentimos el agua un poco fría, pero poco a poco nos vamos climatizando y no tardamos en estar bajo el agua.

Pasamos un buen rato nadando y divirtiéndonos juntas. Afortunadamente el oleaje es muy bajo en esta zona, así que podemos jugar y nadar tranquilamente.

– El agua esta deliciosa Kaede-chan, y muy cristalina, puedo ver tu hermoso y sexy cuerpo bajo el agua.

– Sara, no digas eso por favor – avergonzada.

– Vamos que no estoy diciendo nada malo. A ti también te gusta mucho mi figura ¿no? Después de todo, estoy segura que muchas desearían estar con una modelo tan hermosa como yo. No tienes que preocuparte por eso, solamente tengo ojos para ti, así que puedes ver todo lo que quieras de mi cuerpo, Kaede-chan.

– Sara…

– Entonces… ¿te gusta lo que ves?

Es cierto que por más que he intentado evitarlo, me es imposible no voltear a ver la hermosa figura de Sara en aquel traje de baño tan delgado. Verla así debajo del agua, me hace desear estar a solas con ella en la habitación.

– Kaede-chan… – se abraza a mí bajo el agua.

– ¡Sara! ¿Qué estás…?

– Bésame Kaede-chan, necesito un beso de los labios de Kaede-chan.

– Sara…

No puedo resistirme, aunque sé que es algo arriesgado, la voz de Sara es tan dulce en estos momentos. Apago todo razonamiento y cierro los ojos para darle un beso, cuando…

– ¡Kaede-chan! ¡Cuidado!

– ¡Kyaaaaa!

Una gran ola llega de sorpresa cubriéndonos por completo y dejándonos bajo el agua.

Afortunadamente he nadado en el mar desde pequeña, así que no tengo problema en sacar la cabeza para respirar, pero al hacerlo me doy cuenta de algo mucho peor que la misma muerte.

– ¿Sara? ¡SARA!

No encuentro a Sara por ningún lado.

– ¡Sara! ¿Dónde estás? ¡Sara!

– ¡Te encontré!

– ¡Kyaa!

Sara aparece detrás de mí y me hace pegar un gran susto del miedo.

– Te sorprendí Kaede-chan ¿verdad que te sorprendí?

Al parecer Sara también es muy buena nadando y se había sumergido en el momento exacto para evitar la ola.

– Ah, Sara ¡me alegra tanto que estés bien!

La abrazo con todas mis fuerzas ahí en el mar sin importarme el lugar, las personas ni ninguna otra cosa a nuestro alrededor.

– No vuelvas a asustarme así.

– Kaede… el que me digas cosas como esas… me hace sentir muy bien… y ¿caliente? de hecho demasiado bien – Sara nota algo extraño en su pecho mientras la abrazo – ¿Esta todo bien Kaede? Siento… ¡Ah Kaede!

– ¡¿Qué?! ¿Qué pasa?

– Ah… ¿cómo te lo explico?... No te vayas a asustar demasiado, pero… tu bikini, pues…

Volteo a ver mi bikini y…

– ¡Aaaaaaaaaahh! ¡Mi bikini!

¡Desapareció! Estoy completamente desnuda de pies a cabeza ahí en el agua. Debió habérselo llevado la ola cuando nos revolcó.

– ¡Esto no puede ser! ¡Esto es terrible! ¡¿Qué es lo que vamos a hacer?!

– ¡Descuida Kaede-chan! Iré a buscar tu bikini por ti.

Sara esta a punto de sumergirse a buscarlo, pero la detengo.

– ¡Espera! No puedes irte ahora, el oleaje ha aumentado ¡no puedes nadar así!

– Descuida Kaede-chan, no me pasará nada, yo puedo hacer esto.

– ¡No! No te dejaré – la abrazo con todas mis fuerzas – ¡No pienso perderte otra vez!

– Kaede-chan…

La abrazo con todas mis fuerzas, hasta hace unos segundos pensé que había perdido a Sara para siempre, no pienso dejarla ir y arriesgarme a perderla ahora sí esta vez.

Sara con dulce voz me calma y me dice.

– No tienes de que preocuparte Kaede-chan, estaré bien, ya no soy más una niña, ni siquiera soy más tu novia de un grado menor, ahora soy tu esposa, tienes que confiar en mí ¿puedes hacer eso por mí?

– Sara…

En sus ojos, aún veo a la pequeña niña que se la pasaba llorando todo el tiempo y necesitaba que la protegiera, pero en el resto de su mirada, veo a la gran mujer en que se ha convertido. La suelto y le digo.

– Esta bien, Sara. Ve por mi traje de baño, pero… con cuidado, por favor.

– Descuida Kaede-chan, siéntete orgullosa de lo que puedo hacer ahora.

Sara se sumerge bajo el agua y se va nadando.

Mientras tanto me quedo ahí, a solas, esperando a que regrese.

Aunque solo son unos segundos, siento cada segundo como un minuto y con cada segundo que pasa, me siento más angustiada.

Cubro mi cuerpo desnudo bajo el agua con temor de que alguien me vea y aún más temor de que Sara no vuelva, pero justo cuando me estoy empezando a angustiar más, Sara emerge del agua.

– ¡Sara!

Nada hacía mí con un pedazo de tela verde en la mano ¡lo ha logrado!

– ¡Kaede-chan!

Llega a mí y le doy un gran abrazo llena de orgullo y alegría.

– ¡Lo lograste, Sara! ¡En verdad lo lograste!

– Sí, bueno… hablando de eso… – me muestra la ropa verde en su mano – solamente pude encontrar la parte de debajo de tu bikini, la parte de arriba no la encontré, lo lamento.

– Sara…

La beso ahí mismo en el mar, desnuda, con mi traje de baño aún en sus manos. Al separarnos una fina línea de saliva aún une nuestros labios.

– Kaede.

– Has crecido mucho Sara, gracias por ser la mejor esposa del mundo.

– Kaede-chan…

Nos volvemos a besar y por unos segundos nos olvidamos completamente de la posición en la que estamos.

Nos abrazamos, nos besamos, la marea nos lleva tranquilamente hasta la zona donde nuestros pies pueden tocar la arena, y ahí nos seguimos besando.

Los besos de Sara aumentan cada vez más en intensidad, metiendo más y más de su lengua.

– Sara… espera… ahorita… no podemos…

– Kaede-chan… los pezones de Kaede-chan…

– Aaaah… ¡Sara!

Sara acaricia mis pezones bajo el agua, al tiempo que me abraza y me llena con sus besos.

– Sara… no podemos hacerlo… estamos en el agua… las personas pueden vernos…

– No me importa… quiero hacer sentir bien a Kaede-chan…

– Pero Sara… nos van a ver…

– Nadie nos verá, además ¿no es esto lo mismo que me estabas haciendo cuando me ponías el bloqueador?

– Eso…

Sara sonríe, he caído en su trampa.

– Esto es por lo de hace un momento, Kaede-chan.

– ¡Aaaaaah! ¡Sara!

Sara se coloca detrás de mí, abrazándose de mi espalda y rodeando mis caderas con sus piernas para abrazarme y besar mi cuello al tiempo que acaricia y pellizca tanto mis pezones como mi vagina bajo el agua.

– Sara… Aaaah… Sara…

– Vamos Kaede, termina, sabes que lo deseas.

– Lo deseo… pero no puedo… no debo… las personas… ¡Aaaaaah!

Quizás sea por el sonido de la marea y que estamos un tanto alejadas, pero en verdad nadie parece voltear a vernos.

Las caricias de Sara continúan, sus piernas se aprietan más a mis caderas, sus manos aprietan más mis pezones erectos bajo el agua y sus dedos acarician más rápido mi vagina al tiempo que sus talones los masajean y finalmente no puedo resistir más.

– Sara, me vengo ¡Me voy a venir!

– Adelante Kaede-chan, quiero ver tu dulce rostro cuando termines.

– Sara… Sara… Sara… ¡Aaaaaaaaaaahh!

Finalmente me termino viniendo y siento como mis jugos salen disparados hacia al gran mar azul y se funden en uno con sus aguas.

Al terminar estoy muy agotada, pero Sara me sostiene tranquilamente para evitar que me ahogue.

– Tranquila Kaede-chan, te tengo, de aquí en adelante yo siempre voy a estar para cuidarte, lo prometo.

– Sara…

Nos volteamos a ver y nos besamos.

– ¿Quieres continuar esto en la habitación?

– Sí.


Playa – Unos minutos después

Tras haberme hecho venir bajo el mar, Sara me ayuda a ponerme la parte de abajo de mi bikini y para la parte de arriba se dirige al grupo de chicas que nos habían invitado a jugar voleibol y les explica la situación.

Afortunadamente una de ellas traía una camiseta blanca de playa a la mano y nos la prestó para que pudiera salir sana y salva a nuestro cuarto.

A pesar de que agradecí mucho lo que había hecho, lamentablemente la camiseta que nos había prestado era blanca y además estaba mojada, así que al ponérmela se transparentaron completamente mis pechos en ella y mis pezones que estaban erectos quedaron totalmente marcados. Tuve que cubrirlos para que no las vieran.

Fue algo extremadamente vergonzoso, pero a pesar de la vergüenza que sentí en la recepción, Sara no hacía más que reír y decirme que estaba exagerando. Pero ya vería como le iría cuando lleguemos a la habitación.


Habitación de Hotel

Afortunadamente llegamos sin ningún otro percance a nuestra habitación y una vez allí, me doy la vuelta y cierro la puerta con llave. Coloco el letrero de No Molestar.

– El mar fue muy divertido Kaede-chan, acuérdame que más tarde vayamos a recepción a ver si nos pueden conseguir otro traje de bajo para ir otra vez mañana.

Sara toma su celular.

– Aún faltan muchas horas para nuestra reservación de cenar, mientras tanto ¿qué te parece si preparamos un baño, nos metemos en la tina y…? ¡Aaaah! ¡Kaede-chan!

En ese momento, tomo a Sara en mis manos y la cargo como se carga a una novia hacia la cama.

La tumbo sobre ella de un golpe haciéndola rebotar, y una vez allí, procedo a deshacer los nudos de su bikini tanto de arriba como abajo y los lanzo lejos hasta la otra esquina de la habitación.

– Kaede-chan…

Disfruto de la imagen que tengo frente a mí. Mi adorada Sara, tan fina y tan bella completamente desnuda, descubriendo sus partes íntimas.

– Tan hermosa...

Procedo a quitarme la camisa que me habían prestado e inclinándome, abro sus piernas y comienzo a chupar del pequeño jardín entre ellas.

– ¡Aaaaaaah! ¡Kaede-chan!

– Los jugos de Sara, deliciosos.

Succiono de sus pétalos tanto como es posible, los limpio, los saboreo. Inserto mi lengua una y otra vez en su orificio, recogiendo tanto como puedo de sus jugos con cada lamida y los paso disfrutando de aquel néctar al que tan adicta me había hecho.

– Kaede-chan… se siente muy bien… Kaede-chan…

Sara no tarda nada en entregarse al momento y me toma de la cabeza usando ambas manos para acercarme más a la entrada de su entrepierna. Quería que metiera mi lengua en lo más profundo y hacerla sentir bien.

– Sara, tus gemidos, son deliciosos, Sara… Aaaaahh…

La combinación de sus jugos en mi garganta, el hedor erótico de su vagina, más sus gemidos cada vez más fuertes, hacen que me excite demasiado y sin darme cuenta, dirijo mis dedos hacia mi entrepierna y yo misma me empiezo a masturbar de rodillas, al tiempo que continuo lamiendo y succionando la vagina de Sara.

– Sara… Sara…

– Kaede-chan… Kaede-chan… ¡Aaaaah!

Sara quita una de sus manos de mi cabeza para acariciar sus pechos desnudos, pero al hacerlo, se da cuenta que me estoy masturbando y entonces tiene una idea.

– Kaede-chan, ¿por qué no te subes en mí?

– ¿Sara?

– Siéntate en mi cara, hagamos un 69 para que también pueda hacerte sentir bien.

– Sara…

El que diga algo tan desvergonzado de esa manera normalmente sería suficiente para hacerme sentir avergonzada, pero ahora estoy tan excitada que cuando lo propone no dudo en hacerlo y así, me siento en la cara de Sara para ponerme en dicha posición y continuo lamiendo su vagina.

Sara usa sus pulgares para abrir completamente mi vagina. Al hacerlo, un par de mis jugos cae en sus labios, excitándola.

– La vagina de Kaede-chan, tan hermosa, y sus jugos – los prueba directamente de ella, doy un gran grito de placer.

– ¡Aaaaaaaaaahh!

– Tan deliciosos.

– Continua Sara, no te detengas.

– No lo haré, tú tampoco lo hagas, Kaede-chan.

Ambas volvemos a lo nuestro y continuamos dando placer a la vagina de la otra con nuestras lenguas.

Nuestros jugos salen por doquier, pronto las sábanas de la cama se llenan de ellos y nuestros cuerpos se vuelven sudorosos y llenos del hedor que solo el sexo con la persona amada puede provocar.

Continúo disfrutando del sabor de la vagina de Sara, pero el final se acerca.

– Sara, ya no voy a aguantar mucho más, me vengo ¡Me voy a venir!

– También yo Kaede-chan, mis jugos, ya no los puedo contener más, aquí vienen Kaede ¡Aquí vienen!

– ¡Aaaaah! ¡Sara!

– ¡Aaaaaaah! ¡Kaede-chaaaan!

Nuestros jugos salen disparados de nuestras vaginas y mojan nuestras caras, llenándolas del amor y cariño de la otra.

En realidad la mitad de los jugos de Sara salen disparados al borde de la cama y la otra mitad a mi cara, pero en el caso de mis propios jugos…

– Eso se sintió genial ¿no te parece Sara? ¿Eh? ¡Sara!

La encuentro con su rostro completamente cubiertos de ellos, al haber estado ella abajo en la pose del 69. Se le ve con una gran sonrisa en su rostro.

– Los jugos de Kaede-chan, tan deliciosos.

– Vamos, no digas tonterías Sara.

Ambas reímos alegres de habernos hecho venir y la ayudo a limpiárselos con una toalla, pero necesitará un baño para quitarlos todos, especialmente de su cabello.

– Ven Sara, vamos a tomar un baño.

– De acuerdo, Kaede-chan.