Mucho gusto a todos, soy WiseWizard. Éste es el primer fic que escribo, así que espero que les guste. Cualquier sugerencia o error que cometa, me gustaría que lo escribieran en los comentarios o como mensaje privado.
Este fic de Oregairu estará inspirado en las películas Joker (2019) y Requiem for a dream.
Yahari Ore no Seishun Love Come wa Machigatteiru, también conocida como Oregairu, es propiedad de Wataru Watari. Esto no fue hecho con fines de lucro, solo como entretenimiento.
Capital de Chiba. Año 2007
En el patio trasero de la Escuela Secundaria Kobayashi, se encontraba un escenario no muy alentador; se encontraban cuatro chicos y dos chicas, quienes no parecían muy felices con un chico de complexión muy delgada y cabello castaño, a quien tenían arrinconado contra la pared. Éste último parecía confuso y trataba de mantener la compostura, pero cualquiera que lo hubiera visto, ya habría notado que estaba aterrorizado.
-No entiendo, ¡¿Por qué creen que yo querría secuestrar a la hermanita de Tsurumi-san?!- gritó el estudiante amenazado. Fue respondido por una de las dos chicas:
- ¡No te hagas el tonto, Katsuro, mi hermana no estuvo ayer hasta las 6 en punto!, Además, Aiko me dijo que te vio con ella, incluso te tomó una foto. Muéstrale, Aiko. – entonces, la chica llamada Aiko, sacó su teléfono y demostró una foto del estudiante amenazado con una niña que no parecía tener más de 6 años de edad. Ambos cruzando la calle tomados de la mano, mientras que la niña sostenía una lata de jugo mientras el chico una lata de MAX COFFEE, ambos lo hacían con sus manos libres. - ¿Qué explicación tienes para esto, imbécil? - le preguntó uno de los chicos ahora, mientras tronaba sus nudillos, listo para golpearlo.
-¡Esto es un malentendido!, tu hermana me dijo que estuvo esperando a sus padres por dos horas en la entrada de su primaria, pero nadie volvió y ella trató de volver. ¡El problema fue que no recordaba bien el camino y ella se perdió, la encontré en un parque llorando y me ofrecí a llevarla! - explicó el castaño.
- ¡¿Cómo sabemos que no le añadiste algo al jugo que le compraste?, ¿Qué nos garantiza que no la intentaste dormir para llevártela?!- le gritó la hermana mayor ahora. -Por favor, Tsurumi-san. ¿Qué clase de persona crees que soy?, sé que no tengo la mejor fama, pero nunca le haría daño a un niño. Además, ¿Por qué tus padres no se preocuparon por recogerla?, ustedes son los que deberían organizarse para re- no pudo completar su frase por un golpe a la nariz que le dio uno de los chicos:
- ¡No te metas con la familia de mi novia, los fenómenos como tú deben aprender su lugar en nuestra sociedad! - le gritó el chico mientras le propinaba ahora, una patada en los genitales, lo que obligó al estudiante a retorcerse en el suelo. Lo único que salió de su boca fue un grito de dolor, mientras sangre brotaba de su nariz.
- ¡Nos aseguraremos de que no vuelvas a acercarte a Naoko ni a su familia! - entonces el abusador miró a los otros tres chicos: - ¿Están de acuerdo conmigo? -
- ¡Sí, presidente! -
Entonces, entre dos de ellos, agarraron a la fuerza los brazos de Keitaro, quien estaba forcejeando para intentar defenderse. Sin embargo, más golpes llegaron a su estómago y cabeza. Entre el presidente del Consejo Estudiantil y el otro chico, le propinaron una fuerte paliza de la manera más rastrera y cobarde que se les ocurrió. Una paliza que duró dos minutos. Dos estremecedores, malditos, agonizantes y largos minutos.
Keitaro quedó tendido en el césped del patio trasero; su ojo izquierdo estaba morado, su frente tenía dos chichones, su corbata había quedado rota, su camisa blanca sucia por su propia sangre, dos dientes inferiores de la parte frontal de la mandíbula quedaron flojos, con riesgo a que se caigan con otro golpe.
Por si esto no fuera suficiente, como respuesta al golpe en los testículos, se orinó en los pantalones, algo que ellos notaron:
-Jajaja, esto te lo mereces, KatsuRana-kun. Espero que te quede grabado en tu podrido cerebro que no te acerques a mi familia de nuevo. Entonces, ¿Nos vamos, Sr. presidente? - dijo ella mientras se aferraba al brazo de su novio. Keitaro, a pesar de estar adolorido, no pudo evitar sacar un suspiro de alivio, al darse cuenta que ya no estaban.
Keitaro Katsuro, se levantó con mucho esfuerzo del césped, su cuerpo adolorido le gritaba que fuera a la enfermería:
-Mierda, de por sí ya tengo problemas. Necesito atender estar heridas en cuanto antes. –
Caminó en dirección al interior del colegio, sintió un alivio que muchas clases ya estaban a punto de terminar y solo quedarían aquellos estudiantes con actividades extracurriculares. Pero antes, quiso entrar a los baños para limpiarse primero la suciedad del suelo en el que cayó. Remojó su cara y aplicó jabón, con mucho dolor debido a los moretones. Una vez terminada su limpieza, miró su rostro en el espejo.
Sus ojos verdes esmeralda transmitían un deprimente vacío, su fina mandíbula temblaba al igual que su extremadamente delgado cuerpo. Su despeinado cabello púrpura estaba sucio al igual que su uniforme escolar, que constaba del típico estilo Gakuran.
-Que manera de comenzar esta semana de mierda. - pensó Keitaro. Se separó del lavamanos y fue a la enfermería. Al llegar, quiso tocar la puerta, pero nadie respondía, así que avisó que entraría desde afuera. Al entrar, no vio a la enfermera en ningún lado.
-Que extraño. Creí que su turno aún no terminaba. – Entonces, cuando procedía a retirarse sumamente frustrado, logró ver una nota en el escritorio de la enfermera. Al tomarlo, leyó la nota:
"Keitaro, mi novio me invitó a su casa. Los medicamentos de siempre están en el gabinete que dejé abierto."
Keitaro notó los medicamentos y pensó: -Que buena suerte tengo. –
Tras curar sus heridas, fue directo a su casa. Durante el trayecto hacia la salida, se dio cuenta que algunos estudiantes lo miraban y solo demostraban su asco al verlo. Un grupo de chicas caminaban en dirección a él sin darse cuenta, pero una de ellas lo notó y se fueron casi corriendo como si huyeran de un virus.
-Solo un día más… Solo un día más. -
Habiendo tomado el tren y saliendo de la estación, llegó hasta un semáforo que estaba en verde, por lo que pudo cruzar la calle sin problemas, sin embargo, la acera de la calle se hacía cada vez más extenso. Caminaba en una especie de bucle, porque juraba que ya había pasado por la misma piedra, la misma parada de autobús, los mismos autos estacionados. Una molesta música como si fuera de un carnaval resonaba por el lugar, al punto de que sonaba que quien sea que la tocaba, estaba cerca de sus oídos.
-Esa música de nuevo. –
Keitaro se tapó los oídos con fuerza y cayó al suelo, la música sonaba cada vez más insoportablemente, hasta que sintió una pequeña mano tocando su cabeza. Keitaro vió un pequeño niño pelirrojo que le sonreía y le preguntaba:
- ¿Se encuentra bien, Nii-san? – a lo que Keitaro solo respondió: -Sí, niño, solo fue un susto. - El niño solo rió y respondió:
- ¿Sabes también que puede dar un buen susto? - el niño sacó una pistola y a punto a su propia cabeza: -Esto. - Así, el cerebro del niño quedó esparcido por todo el pavimento. Keitaro gritó de horror y empezó a correr. Empezó a gritar y correr al mismo tiempo, llamando la atención de todos. Parecía que en cualquier momento Keitaro podría morir de tanto terror. Sin embargo, en un momento de claridad, o tal vez el destino, vio a dos pequeños niños. Eran un niño y una niña; el niño parecía ser mayor, tenía un cabello azabache y estaba encorvado, tenía una complexión delgada, pero no tanta como la de Keitaro. La niña, por otro lado, tenía el cabello de un color azul oscuro muy corto.
Algo que marcaba la diferencia entre los dos, es que el niño tenía unos ojos muy particulares, por no decir desagradables. Sin embargo, el parecía cuidar muy bien de la pequeña. Ambos parecían muy felices juntos.
Pero eso no llamó la atención de Keitaro, se dio cuenta que un camión iba deprisa y no parecía tener intenciones de detenerse, a pesar de que estaba en rojo y eso les daba permiso a los niños a cruzar la calle. Algunos que estaban cerca notaron eso y gritaron de horror, pero nadie hacía nada. Sacando energías de quien sabe dónde, Keitaro corrió hacía ellos y logró salvarlos del camión. Ambos cayeron en la acera , con Keitaro debajo ellos, abrazando a los dos retoños. Él iba a preguntarles como estaban, pero una señora gritó:
-¡Cuidado, es el mismo loco que empezó a gritar a unas calles de aquí!- entonces la niña le dijo: -Este hombre nos salvó. Es un héroe.- Entonces se levantó y le hizo reverencia de agradecimiento: -Le agradezco mucho por su ayuda, señor. De no ser por usted, mi onii-chan y yo… pudimos haberla pasado mal. Vamos, "gomi-chan", tienes que decirle algo.- ahora era el turno del niño:
-Eto, sí, muchas gracias. Mi hermana y yo estuvimos distraídos y no vimos ese ca- su agradecimiento fue interrumpido por un hombre que presenció todo y apartó a los niños de él:
-Niños, tengan cuidado. Hace rato, este tipo empezó a actuar extraño, así que aléjense.-
Keitaro, al percatarse que ya estaba llamando la atención y no de buena manera, mejor se levantó y quiso irse de allí, sin antes decirle a los niños: -La próxima vez, fíjense bien. No se confíen en los semáforos.- pero la niña rescatada le preguntó: -Espera, ¿Quién eres?-
Y así, salió corriendo con la vista de temor y sospecha de los adultos que estaban cerca. La niña le gritaba que esperara, pero desapareció de la vista de todos. El niño también parecía incómodo con la atención de los adultos, así que agarró a su hermana de la mano y se fue con ella. En el camino de regreso a su casa, la niña le dijo:
-Él fue muy valiente, ¿no crees? - el niño respondió: -Si, la verdad, si te hubiera pasado algo, no me sentiría bien conmigo mismo.- La pequeña le preguntó: -¿Tu salvarías a alguien, como una persona o, no sé, un perro, de ser atropellados?-
-La verdad, no estoy seguro si alguna vez sea lo suficientemente valiente para hacer algo así, Komachi. Pero no dudes que tu Oni-chan siempre será tu caballero.-
-¡Ah, te quiero mucho, Onii-chan. Esto te dio 100 puntos de Oni-chan!- la niña exclamó muy feliz, a quien es su hermano.
Mientras, Keitaro, volviendo a su casa tras correr unas seis cuadras, le faltaba aire y se recargó en la puerta:
-No puede ser, los medicamentos, los olvidé. ¿No puede ir peor este día? -
Abrió la puerta de su casa, para ser recibido por los ruidosos gritos de un hombre que llegaba desde la sala. Keitaro cruzó el pasillo y vio a un hombre gordo con muchas latas de cervezas, en el sofá, frente al televisor, que mostraba un partido de fútbol, lo que explicaba los gritos de emoción del sujeto. Keitaro suspiró y pensó: -Mientras no me vea y no me haga caso, todo estará bien el día de hoy.-
Empezó a subir las escaleras y se encerró en su cuarto, lo cual era muy normal, sin nada extraordinario. De un cajón de su escritorio, sacó unos antidepresivos y otros medicamentos y se los tragó. Tan solo se quitó la parte de arriba de su uniforme y se recostó en su cama y cerró los ojos.
-Ruego que no vuelva a despertar.- Pensó, antes de caer en un profundo sueño, del que no despertaría hasta el día siguiente.
Continuará…
Ok amigos, espero que les haya gustado. Este primer episodio consistió en la presentación de nuestro OC, quien será el protagonista de esta historia. Y como se habrán dado cuenta, sí, esta historia se ambienta antes de los acontecimientos de Oregairu, para ser más exactos, 6 años antes de la serie.
Por favor, dejen sus comentarios y díganme en que cosas puedo mejorar, que cosas les gustó, que cosas no les gustó, entre otras. Me alegraría mucho leer los comentarios. Cualquier pregunta, con confianza me la pueden hacer en los comentarios o por mensajes privado.
Por el momento, esto fue todo, hasta la próxima, amigos.
