Nozel miro con cuidado el contenido de la pequeña caja que mantenía escondida en el fondo de su armario, la servidumbre nunca tendría el atrevimiento de abrirlo sin su permiso y sus hermanos rara vez entraban a su habitación, por lo que guardaba sus pequeños tesoros: Un mechón de cabello morado, un anillo de plata con una gema celeste que le perteneció a su madre, dientes de leche de sus tres hermanos, varias hojas escritas en una preciosa letra cursiva, un pequeño adorno de águila del tamaño de su pulgar y una pulsera de plata.
- Hermano Mayo Nozel, ya ha llegado Lady Lucía.
- Entiendo. Guíala al Salón Principal. – Ordenó para luego suspirar mientras volvía a esconder su caja.
- Querido Nozel, ha pasado un tiempo desde la última vez que nos vimos. – Saludo la mujer de cabello celeste y grandes ojos verdes, el vestido rosado abrazaba su figura resaltando su voluminoso pecho, y sus labios rojos sonreían ampliamente – Tu padre me dijo que pasarías solo el día de los enamorados y debido a que yo también estoy casualmente soltera podríamos acompañarnos.
- ¿Cómo es que la condesa no tiene una cita para San Valentín? Dada su evidente belleza. – Pregunto Nebra con un tono dulce y una mirada curiosa, a Nozel le sorprendía lo fácil que podía conversar de esa manera.
- ¿Por qué buscaría una compañía menos noble que un príncipe, querida? Hablando de eso, mi hermano mayor estaría encantado de que una princesa como tú lo acompañara este día. – Nebra sonrío afectuosamente.
- Momentáneamente tendré que declinar esa invitación, todavía estoy recuperándome de mis heridas, no quisiera tener que arruinar una buena velada cuando mi salud no es lo suficientemente buena. – Nozel frunció el ceño ante esto, él también estaba herido…
¿Por qué tenia que aceptar esta cita?
- Mis padres invitaron a pasar el día a tu padre, Lord Nozel, es agradable ver que a pesar de los años su amistad no ha menguado nada.
Esa era la razón del porque tenia que ir.
Su padre.
- ¿Puedes esperarme durante unos minutos para arreglar algunas cosas?
- Por supuesto.
Regreso hasta su habitación para tomar papel y su pluma, escribió unas pocas líneas apresuradas para después meterlo en un sobre que selló y le dio a Solid una vez regreso hasta la Sala ordenándole entregarlo a la Capitana de los Pavos Reales, como uso el sello del escuadrón no levantaría sospechas.
Nebra le dedico una mirada de disculpa cuando abandonaba el palacio, claramente con un sentimiento de culpa por dejarlo ir solo, le hizo un gesto para que se despreocupara mientras se concentraba en su acompañante, su madre lo había educado para ser un perfecto caballero.
La acompaño hasta el restaurante más caro de la Capital, a pesar de la cantidad de nobles que esperaban para tener una mesa, ellos pasaron de inmediato, siendo atendidos con prontitud.
Nozel entro en el papel.
Fue amable, educado, contesto y participo en la conversación de la mujer con facilidad, Nebra lo mantenía al día de las novedades en la nobleza, así que sabía los chismes más recientes, la tendencia política, las preocupaciones y…
- Todas quieren saber cuando estarás por fin disponible para casarte, Nozel.
- No es el mejor momento para pensar en un compromiso, el Reino esta en un proceso de recuperación que requiere de todos los que podamos participar activamente.
- Para eso están los plebeyos, no hay una verdadera razón para que tengas que perder tu tiempo y preocupación en estas cosas. – Señalo con una sonrisa – Tus hermanos están creciendo también, sería penoso que se casen antes que el primogénito.
- Mis hermanos son jóvenes todavía…
- Sobre todo con lo penosa de la situación de la menor de ustedes.
- ¿Disculpa?
- Me refiero a que se ha hablado que tu hermana pasa mucho tiempo con el chico sin magia, hay fuertes rumores de que podría existir una relación entre ellos. – Nozel levanto una ceja totalmente curioso – He intentado explicar que no creo que tu hermana se avergüence más de lo que ya hace.
- Noelle no tiene ninguna relación con el campesino más allá de ser compañeros de escuadrón. – Procuró tomar un sorbo de su vaso, sabía que estaba mintiendo, Asta defendía fervientemente a su hermana y ella respondía a esa lealtad.
- ¿Es eso así? Debes tener cuidado con ella, Nozel. Esa pequeña es un desperdicio de tu sangre, nada más hay que ver como carece completamente de control, elegancia y educación… Eres demasiado amable al permitirle quedarse en la familia principal, yo nunca habría permitido que una matricida permaneciera a mi alrededor. – Nozel tuvo que usar todo su autocontrol para no ser grosero, después de todo esas eran las mismas palabras que había repetido durante años – Además deberías procurar un descendiente pronto, al menos comprometer a Nebra, siendo la segunda podrías asegurar un heredero hasta que tengamos uno propio, ups, me refiero a que tengas uno.
- Tengo que retirarme. – Dijo levantándose para informarle al camarero que agregara la cuenta a su nombre – Lamento profundamente tener que dejarla en estos momentos, pero debo cumplir con una responsabilidad. – Justo en ese momento pudo ver a Kirsch entrar por la puerta del restaurante, vestía pulcramente con el usual aura de belleza que lo rodeaba atrayendo la atención de los presentes.
- Querido Primo, me ha costado encontrarte, tengo un encargo para ti de parte de la Capitana. – Le ofreció una carta doblada para que la leyera.
- Gracias, Kirsch. Condesa, nuevamente le pido perdón por tener que dejarla.
Huyo tan rápido como pudo.
Uso su magia para escapar de todo el ambiente festivo.
Tenía náuseas.
La base de los Pavos Reales estaba casi desierta, muy pocos miembros permanecían en el interior, la mayoría miembros jóvenes que no habían conseguido cita para el día, a pesar de esto estaba preciosamente decorado con la temática de San Valentín probablemente a manos de Kirsch, esta había sido una de sus festividades favoritas desde su niñez, era muy conocido entre los nobles que Lionel solía agasajar a su esposa con increíbles regalos.
Por lo menos su tía era feliz en su matrimonio.
Más feliz de lo que había sido su madre.
- Nozel. – Dorothy paso la mano frente a su rostro para llamar su atención – Pareciera que fueras a salir corriendo en cualquier momento ¿Cariño? – Pregunto cuando la abrazo con fuerza, debido a que estaban en medio de la base decidió transportarlos a su mundo de glamour para tener algo de privacidad – ¿Qué sucede?
Nozel se separó pasando su mano por su rostro para tranquilizarse, tomo un segundo para notar que el mundo estaba decorado con temática de rojo y blanco, corazones flotaban de un lado a otro mientras algunas palomas revoloteaban de forma errática, una mesa con dos sillas permanecía estáticas en el centro.
- ¿Podrías retirar la decoración?
- Por supuesto. – No pregunto la razón de la petición por que Nozel no solía hacer solicitudes permitiéndole hacer lo que quisiera en el mundo, incluyendo algunas cosas vergonzosas que toleraba.
- Gracias. – Bajo la mirada para encontrarse con el rostro sonriente de la mujer; a diferencia de la forma en que Lucía lo miraba los ojos de Dorothy siempre estaban llenos de calidez, eran reconfortantes.
- Te diría feliz día, pero creo que no lo disfrutarías, así que mejor vamos a sentarnos hablar.
- No, no quiero sentarme ¿Podemos acostarnos un rato?
- De acuerdo.
- ¿No me vas a preguntar que pasa?
- Ya lo hice ¿Quieres hablar de eso? – Cuestiono al hacer aparecer una cama donde Nozel se dejo caer sin ninguna elegancia, Dorothy espero unos segundos antes de unirse a él acurrucándose a su lado.
- Lamento no haber venido más temprano.
- No te preocupes, sabes que pienso que no es necesario un día en especifico para celebrar nuestra relación, y sé que sueles ser ocupado esta fecha en general.
- Mi padre sigue tratando de involucrarse en nuestras vidas, tratando de controlarlas, hoy mando a una condesa que tiene varios años intentando concertar un compromiso entre nosotros, a pesar de que es bien sabido que suele usar a sus sirvientes como su harem personal, pero como sus padres son amigos del mío, tengo que aceptar la invitación para acompañarla cada cierto tiempo.
- ¿Ciel? ¿Amanda?
- Lucía. Por suerte a las otras dos no las he visto, suelen ser bastante más directas que Lucía.
- Sí, recuerdo la vez que una intento emborracharte y Fuegoleón tuvo que rescatarte de las garras de esa mujer.
- Una falta completa de educación. A parte de su evidente intención del compromiso también esta presionando por parte de Nebra, si no soy una opción lo intentaran a través de ella.
- ¿Sino de Solid?
- O de Noelle. – Nozel empezó acariciar su espalda con un movimiento suave – Escucharla hablar de ella… Sé que es mi culpa que todo esto este ocurriendo, pero no lo hace menos doloroso.
- Estoy orgullosa de ti, Nozel, has empezado a madurar. – Bromeo con una sonrisa mientras se levantaba para besarle con afecto, luego una mirada maliciosa le advirtió tardíamente de que algo se avecinaba.
- No.
- ¿Qué? No he hecho nada.
- Pero vas hacerlo, conozco tus miradas.
- Y yo las tuyas, mi amor. – Nozel sabía que sería algo vergonzoso cuando se lanzo sobre él para empezar hacerle cosquillas en cada parte que estaba a su alcance, empezó a patalear para intentar quitársela de encima mientras no podía evitar el impulso de reírse a carcajadas, a pesar de que debería haber sido fácil agarrarla ella era muy ágil para escurrirse.
- ¡Basta, Dotty! – Solo había tres personas que conocían este debilidad: Su madre, Mereoleona y Dorothy.
- Necesitas reírte, Nozel.
- No de esta forma. – Por fin pudo tomarla de los brazos para tumbarla a su lado, sujeto sus muñecas con una de sus manos mientras trataba de recuperar el aire – No es algo que un miembro de la realeza deba permitir.
- ¿Cuándo has sido un miembro de la realeza conmigo? – Sus ojos brillaron con intensidad al tiempo que se incorporaba para besarlo suavemente – Para mi siempre has sido solo Nozel.
- Soy un caballero.
- No tienes que ser de la realeza para ser educado. – Señalo tomando sus mejillas entre sus manos una vez que fue liberada – Y aquí siempre podrás ser tu verdadero yo, incluso el verdadero tú que quiere abrazar a su hermana menor.
- ¿Qué hiciste? – Cuestionó preocupado sentándose en la cama.
- Nada.
- Dorothy.
- Solo le mostré a Noelle lo que realmente quieres mostrarle.
- Eso en tus palabras suena a algo vergonzoso. Estas desviando la mirada.
- Solo hice aparecer una versión tuya para que la abrazara, pero lo mando a volar. – Confeso con descaro disfrutando como su rostro se ruborizaba totalmente – Creo que fui demasiado rápido con ella.
- ¿Hiciste qué? – Volvió a preguntar, la mujer suspiro antes de recrear la escena completa en el espacio vacío al lado de la cama – ¿Ella realmente me odia tanto?
- No creo que sea odio, solo es incomodidad, no esta acostumbrada a tu afecto en absoluto. – Sonrió ampliamente – Por eso me siento dichosa que puedas ser tu mismo a mi lado.
- ¿Yo mismo? Soy alguien bastante patético.
- No creo que eso sea cierto, y tú tampoco deberías, pero si pienso que sería bueno que fueras mas honesto con tus hermanos, y les digas lo mucho que significan para ti, que son tu mundo y la razón por la cual seguiste adelante.
- Pareces tener una mejor imagen de mi de la que yo tengo. – Nozel se sentó suspirando – Soy afortunado al tenerte conmigo, quisiera poder presentarte a todos como mi novia.
- ¿Y llevarme a restaurantes lujosos?
- ¿Eso quieres? Podemos comer en un restaurante siempre que estemos usando nuestras capas, la reuniones entre capitanes no son extrañas…
- Podemos intentarlo, pero estoy bien ahora mismo, además sería tan extraño tener tantos ojos sobre nosotros. Soy paciente así que no te angusties.
- He traído algo para ti. – Saco una caja de terciopelo negro que coloco en sus manos abiertas – Pensaba entregártelo en nuestro aniversario.
- ¿Entonces por qué lo tienes contigo hoy?
- Siempre lo tengo conmigo. – Contesto con honestidad volteando su rostro para no ver la cara de picardía de la mujer – Ábrelo.
Dorothy obedeció la orden.
- Es un águila. – Declaró, y no solo era el símbolo de una águila, sino que estaba posada sobre una cruz característica de los Silvas.
- Las águilas escogen a sus parejas para toda la vida, son leales, trabajan juntas y hacen todo lo que esta en sus manos para proteger a su familia.
- ¿Me estas pidiendo matrimonio? – A diferencia de su usual tono alegre, esta vez su voz tembló levemente de emoción al mismo tiempo que sus ojos se llenaban de lágrimas, Nozel abrió la boca sorprendido por la pregunta dándose cuenta de que sus palabras sonaban exactamente a eso.
- Yo… Podría entenderse de esa forma, me encanta poder ser yo mismo a tu alrededor, el niño que perdió a su madre, el que tiene miedo de que sus errores hagan daño a su familia, el que puede reírse a carcajadas o quedarse en silencio solo sosteniendo tu mano. – Nozel se sintió más liviano mientras hablaba, extendió su mano para sostener la de ella, más pequeña entre la suya.
- Acepto.
- ¿Eh?
- Acepto estar a tu lado, querido Nozel.
- Me alivia escuchar eso.
- Ni siquiera lo habías pensado bien. – Se burló limpiándose las lágrimas antes de pasar sus brazos por encima de sus hombros para atraerlo hacia sus labios.
- ¿Te ha ido bien? Parece estar alegre. – Nebra pregunto al ver entrar al hombre en la sala principal, aunque mantenía su expresión neutral había pequeños detalles que revelaba que estaba de buen humor, la comisura de sus labios levemente hacia arriba, sus ojos brillando.
- Pude escaparme de la condesa. – Contesto sorprendido de que se diera cuenta de sus emociones cuando había sido cuidadoso en mantener su rostro inexpresivo, quizás la felicidad era demasiada.
- Eso es bueno. Por cierto, feliz día. – Le dejo un anillo en su mano con suavidad – Es un artefacto mágico, protege a quien lo lleva puesto.
- Gracias. No he conseguido algo para ti. – Dijo con el ceño fruncido.
- No hace falta. – Negó con una sonrisa – Que no tuviera que ir con el hermano de la condesa es suficiente regalo.
