-¿Te casarías conmigo?- Sheldon se arrodilló apoyando su rostro en el vientre de su novia. -Prometo hacerlas muy feliz, sé mi esposa.

-Porsupuesto que quiero casarme contigo, seré la feliz señora del Dr. Cooper- Ramona acarició su cabello con ternura.

Sheldon se paró de un salto y dió cuerda a una cajita musical que había comprado.

-¿Qué haces?- Preguntó divertida.

-Solo ven...- Le tendió su mano.

Ramona quedó justo bajo su mentón y comenzaron a bailar al ritmo de la canción. Sheldon colocó su mano en su espalda baja apegandola a su cuerpo todo lo que permitía su futuro bebé.

-¿Sería posible detener el tiempo?

-Me temo que no...

-Eso pensé- Murmuró antes de besarla suavemente. -¿Podemos...?

-Si, el médico dijo que no hay problema.

Sheldon buscó las tiras del vestido. Las deslizó suavemente por sus pálidos hombros hasta que el vestido cayó en un golpe mudo. Siguió besando y adorando cada parte de su cuerpo, como siempre lo hacía. Adoró sus curvas, saboreó su esencia y se unió a ella, a su vida... a la mujer que lo hacía feliz.

-Paaaaapi- Lo zarandeo Jane.

-Dime- Volvió a la realidad de golpe. -¿Qué sucede?

-Te decía que éste pastel está delicioso. ¿En dónde lo compaste?

-¿Ah? ¿El...? ¡Ah! Si. Bueno vi una cafetería y entré.

-¿En serio?

-En realidad, Amy te la envío...

-Dile que gracias, está rica.

Sheldon limpió sus mejillas llenas de migajas, la bañó y la acostó en su propia cama. Jane a sus cortos años sintió lo distanciado que se encontraba su padre, así antes de que se marchara le dio un beso en la mejilla.

-Buenas noches papi...

-Buenas noches Wookie- Él le dio un beso en la frente.

Jane se sintió feliz al verlo feliz.

Salió de la habitacion y se sentó en el sofá, ojeando su correo electrónico en su laptop. Tenía mucho en que pensar, fueron muchas emociones en un día; nesecitaba un consejo de alguien que tenga algo de razonamiento en temas femeninos. Tomó su celular y hizo una llamada.

-Necesito tu ayuda- Dijo con voz ahogada.

10 minutos después la puerta se abrió dejando ver a Penny, entró y tomo asiento junto a su amigo, ambos se quedaron en silencio. Sheldon la miraba de reojo para finalmente dejar su computadora en la pequeña mesa ratona para mirarla.

-¿Qué hiciste Sheldon?- Cuestionó con media sonrisa. No era común ver a su amigo nervioso.

-Verás- Comenzó a jugar con sus dedos, como Jane lo hacía. -Hoy me pasó algo muy raro.

-¿Qué?- Preguntó preocupada.

-Bueno...

-¡Vamos Sheldon, dilo!

-¡Espera, estoy tratando de procesarlo!

Penny se sobresalto por el grito, lo miró con los ojos bien abiertos. No entendía su arrebato, la respiracion del físico se volvió más superficial y apartó su mirada de ella, su amiga lo conocía muy bien.

-Lo siento- Se expresó arrepentido. -No he tenido un buen día y me estoy desquitando contigo...

-Creo que mejor lo dejamos para después.

-¡No!

Sheldon lo miró avergonzado, sin embargo fue incapaz de sostenerle la mirada. Sin pensarlo más y temiendo que Penny se enfade con él, la abrazó con fuerza buscando protección de todos los sentimientos que lo rodeaban.

-Calmate Sheldon... ¿Qué sucede?- Dijo suavemente devolviéndole el abrazo y acariciando su espalda, ella sabia que él muchas veces buscó consuelo en ella.

-Hoy, desde hace años recordé a Ramona- Decidió explicarle. -Y el amor que siento por ella.

-¿Cómo...?

-Invité a una chica a un café. Debí prevenir que algo preguntaría...

-Lo siento. ¿Hablas de esa chica que encontró a Jane?

-Si. No sé cómo llevarlo y me desquité contigo, perdóname.

-Descuida, entiendo que te sientas mal...

-Eso no me da derecho a levantarte la voz.

-Disculpa aceptada. Ahora, enserio Sheldon. ¿Esta mujer...?

-Amy, su nombre es Amy.

-¿Te agrada? Y no estoy diciendo de forma sexual.

-Es inteligente, en lo poco que hemos hablado es notorio que usa palabras elocuentes y extravagantes.

-Una chica interesante- Sonrió divertido.

-Si- Penny pudo ver que el brillo en sus ojos había vuelto por unos minutos.

-Me alegra verte así Sheldon.

-¿Asi, como?

-Crees en el amor de nuevo.

-Oh, vamos. No hables así, no estoy enamorado, solamente estoy diciendo que es inteligente.

-Bien. ¡Ah, lo olvidaba! Tengo que contarte algo.

-¿Qué?

-En realidad es algo que haré.

-¿De cuanto será la fianza?

-Supongo que doscientos mil dólares.

-¡Buen Dios! ¿¡Qué quieres hacer!?

-Jajaja, es broma tonto.

-¿Qué? No te entendí.

-Haremos una reunión en la acasa de Howard y Bernadette, una fiesta.

-¿Una fiesta?

-Si, por el cumpleaños de Bernadette.

-¿Cuando?

-Mañana, Leonard invito a personas de la universidad.

-Te amo, Sheldon.

-Yo también te amo... Ramona.

Amy estaba de visita en la casa de sus padres, sólo ella y su papá estaban en la casa ya que la señora tenía trabajo. Suspiró por quinta vez durante la cena. Larry dejó a un lado los cubiertos centrando su atención a su única hija, el tesoro más valioso que tenía.

-¿Sucede algo calabazita?

-Papá- Volvió a suspirar. -¿Porqué habrá mujeres tan malas?

-¿A qué viene eso?

-Solo responde. ¿Porqué lo crees?

-Bueno- Junto las llemas de sus dedos. -No puedo darte un respuesta concreta pero supongo que se debe a las malas experiencias.

-Pero...¿Cómo explicas el daño a todas las personas que las quieren?

A veces la desconfianza y el dolor te consumen tanto que piensas que las personas sólo fingen ser amables y prefieren herir antes que ser heridas.

Tenía una parte de razón.

Pero no era fácil aceptarlo. En su sensible corazón no cabía asimilar y comprender la maldad hacia las buenas personas, no queriendo seguir más con ello le deseó las buenas noches a su padre y pasó a su lectura diaria. Esa fría noche la acompañó Un rancho y un lucero.

Pasaron dos días en los que Sheldon evitaba a toda costa a Amy. Si requería algo de ella lo hacía por medio de Leslie.

Que Amy haya traído a Ramona de nuevo fue un duro golpe para él, fue como despertar de un sueño calmado y conocido por medio de una bofetada.

Tras aquel día sus sueños eran meros recuerdos rayando muchas veces la fantasía. En uno en especial la veía sosteniendo la mano de Jane yendo a su encuentro. Era su favorito. Pero a pocos pasos, Ramona soltaba a Jane y se daba la vuelta, una neblina salía del suelo y la envolvía hasta desaparecer. Sheldon sentía como los pies comenzaban a congelarse, el hielo iba subiendo poco a poco hasta su pecho, de repente una suave y pequeña mano tomaba la suya transmitiendo calor por su piel, el frío desaparecía y despertaba.

-Sheldon te busca, quiere la hoja de requisitos para los cálculos.

-Hasta que se digna a verme. No es que me importe pero no fue nada profesional de su parte al evitarme.

-Y tú nada discreta- Desaprobó Leslie. -Debiste guardar tus dudas Ames...

-Ya lo sé, no es necesario que me regañes.

-Entonces no esperes a que se comporte igual que antes.

Frunció el ceño molesta y con paso decidido llegó a la sala de juntas, tocó dos veces y entró.

-Buenas tardes- Saludó mas grosera de lo que quería ser. -Aquí está la hoja de requisitos y el resumen de la semana.

Sheldon alargó la mano para tomarlos sin molestarse en su tono, en verla y mucho menos saludarla.

-¿Algo más Dr. Cooper?

-No, puedes irte.

-Con su permiso- Está vez lo hizo con intención.

-Amy- La llamó viéndola por unos segundos. -Jane dice gracias.

-Fue un placer- Suavizó su mirada.

Retomó su atención a los cálculos verificando el material solicitado, viendo si eran los adecuados y los demás detalles que a veces se les escapaba a los demás.

-Quiero una casa como la de los años 90. ¿Podrás comprarla amor?- Levantó una hoja de papel con un dibujo a lápiz de colores; con un sol y tres personas hechas de palitos y círculos.

Sheldon la miró sonriendo. Hace unas semanas estaban buscando una casa, ya que la pequeña Cooper estaba a pocos meses de nacer. Dejó la taza de té humeante a su lado y tomó la hoja.

-¿Tú hiciste eso? Parece dibujado por un niño.

-¡No te burles!- Protestó lanzando un cojín a su pecho. -Sería lindo tener una casa así para que nuestra bebé crezca.

Sheldon se hechó a reír enojandola más.

-Yo pensaba que podríamos vivir en este departamento...- Le mostró unos folletos de dicho lugar, ella lo miró como si estuviera loco. Lo hizo una bola y lo tiró.

-He dicho.

Volvió a la realidad con una gran sonrisa.

En la casa Wolowitz, todos se preparaban para la fiesta de cumpleaños para Bernadette. La pequeña rubia se arreglaba en su habitación, Penny en la habitación de invitados. Howard y Sheldon entraron poco tiempo después con ellas, el ingeniero se miró al espejo para tratar de enderezar su corbata de moño.

-¿Porqué Howard usa taje?- Preguntó Jane a Penny.

-Por que es el esposo de Bernie- Respondió peinandola. -Y hoy bailará con ella una canción especial por su cumpleaños.

-Que bonito. ¿Puedo tener uno papi?

-¿Un qué?

-Un esposo.

-No, están llenos de gérmenes

-¡Pero yo quiero uno!

-Y lo tendrás cuando seas mayor, quizás a los veinte años... ¡O cuarenta años!- Gritó Penny levantándola en sus brazos para hacerle cosquillas.

-No digas eso- Dijo Sheldon enojado.

-Yo me encargaré de distraer a tu padre...

-Penny.

-¡Estás preciosa! Vamos a saludar a los demás.

Howard, Jane y Penny salieron de la habitación, dejando a Sheldon sólo.

Terminó de alistarse y bajó a reunirse con los demás.

-¡Amy!

La neurocientifica se topó con la pequeña en la entrada de la casa Wolowitz.

-Jane... ¿Cómo estás?

-Bien. ¿Tú?

-Bien. Es un gusto verte- La tomó en brazos, la nena se sostuvo de sus hombros con un gran sonrisa. -No pensé verte aquí. ¿Tu papá está cerca?

-Está adentro ayudando a Howard.

-¿Howard es tu tío?

-Sip. ¿Lo conoces? ¿Por él estás aquí?

-No. Vengo de parte de Bernadette, colaboramos juntas en el trabajo algunas veces. No tenía nada que hacer así que vine y Leslie me acompañó.

-Vaya, vaya, vaya. Amy tenía razón al decir que eras una linda chica- Leslie no pudo evitar derretirse de ternura al igual que su amiga. -Eres idéntica a tu padre.

-¿Lo conoces?

-Trabajamos juntos.

-Jane, te pedí que no te alejaras- Apareció una agitada Penny. -Sabes que no debes alejarte, buenas noches chicas.

-¡Tía! Ella es Amy y ella es... ¿Leslie? ¡Si, Leslie!

-Hola- Dijeron al mismo tiempo.

-¡Hola chicas! Por favor pasen...

Amy tuvo que tener a la hija de su jefe pegada a su cadera y hombros. Penny intentó llevársela sin embargo ninguna de las dos quería alejarse de la otra, no teniendo más opción las dejó juntas pero siempre bajo su mirada.

A unos cuantos metros Sheldon localizó a su pequeña en brazos de una mujer que no reconocía, se acercó dispuesto a quitarsela cuando notó quien era. Olvidando su incomodidad con ella la saludó amablemente.

-Papi, encontré a Amy.

-Y yo a ti nena...

-Buenas noches, Sheldon.

-Me da gusto verte aquí Amy.

Fue tan sólo un instante en donde ambos sintieron un estremecimiento por todo el cuerpo. Ella volvió a sentír su aroma varonil; talco de bebé y loción para después de afeitar envolverla en una nube de seguridad, algo que la hacía sentir casi completa. Como si fuera un empujón para seguir adelante.

Él sintió un dolor en el pecho. Su corazón latía con fuerza como si fuera la primera vez que se daba cuenta de la belleza femenina. Como cuando supo que significaban ellas en el corazón de un hombre cuando se enamora por primera vez.

-A mi también...

Se veía bella con el vestido morado, su cabellos en un moño flojo ordenado, su rostro limpio y resplandeciente, con ese maquillaje resaltando sus ojos verdes. Pero lo que más le gustó fue la ausencia de molestia en su gesto por tener a su hija pegada a sus hombros. Sabía lo sofocante que podía ser tener a un extraño pegado al cuerpo, él lo sintió con ella.

-Lamento si Jane te molestó- Se disculpó dispuesto a quitarsela. -Ya le dije que este tranquila y no se entrometa entre las personas.

-No me molesta- Se alejó. -Si ella quiere seguir conmigo está bien, no hay problema.

Parecen...

Por un segundo las vio como madre e hija.

No.

Penny se dejó caer al lado de Amy, se despojó de los zapatos con ayuda de sus pies y bebió un largo tragó de vino.

-Hasta que cayó rendida- Comentó viendo a su sobrina dormida en los brazos de Amy. -Acompañame arriba para llevarla a la cama.

Amy la siguió hasta el segundo piso cuidando en no despertarla, subiendo las escaleras con cuidado.

Una vez dentro de la habitación de invitados, Amy contuvo sus ganas de preguntarle a la rubia sobre Sheldon.

-Es una buena niña...

-Si que lo es- Dijo Penny acomodando su vestido. -No podemos reemplazar el amor de una madre, sin embargo hacemos lo que podemos para que no sienta ese vacío.

-Es tan injusto...

-La muerte es injusta.

Entonces todo tuvo sentido para Amy.

Continuará...