No es mi papa, es el tuyo

La vida de Anthony estuvo cargada de suerte, desde el momento que nació. El famoso ingeniero Howard Stark era su padre, lo que significaba que el pequeño no viviría entre las preocupaciones por saber si al día siguiente tendrían algo que comer; al contrario, fue consentido por su madre hasta un grado considerado excesivo. No solo estaba dotado de suerte en el ámbito económico, sino también en su físico, había heredado una gran belleza, combinada de sus padres. Tenía cabellos castaños como su padre, y había obtenido los vivos ojos de su madre, todo aquel que lo miraba quedaba completamente encantado

Pero además de la fortuna y la belleza natural, Anthony había nacido con una gran inteligencia, una superior al del genio más famoso del mundo: Albert Einstein. Conforme crecía, tanto su inteligencia como belleza se acrecentaba, no solo maestras y compañeras comenzaron a notarlo, algunos varones también pusieron sus ojos en él. Claro que Howard se vio en la "obligación" de marcar territorio en aquellos muchachos, solo lo usual, amenazas mandados mediante notas anónimas o guardaespaldas encubiertos. Muchos intentaron hacerse amigos de Tony, pero la realidad es que solo lo hacían por su dinero, eso él lo sabía y se los dejo en claro desde un principio. Solo tendrían su amistad, no el dinero de su padre

3 jóvenes fueron los que pasaron la prueba, convirtiéndose en los mejores amigos de Anthony, ganándose la completa confianza de Howard tras conocerlos. Ellos ya habían conocido al padre de su amigo, ahora era el turno de Tony de conocer al suyo

-¿Seguro que a tus padres no les molesta que vaya a su casa?-

-Tranquilos, mi padre siempre está ocupado en algunas de sus reuniones, por mi madre no se preocupen, ella ya sabe que irán. Créanme, no se la podrán quitar de encima-

-Es increíble que sea la primera vez que vayamos a tu casa-

-Siempre hay una primera vez para todo, Tobey, un primer beso, una primera vez, hoy visitaran mi casa y ojalá pronto yo conozca la suya-

-No es la gran cosa, Tony, solo somos nosotros 3 y nuestro padre en un pequeño departamento- comento Andrew, sonando algo apenado

-Sabes que eso a mí no me importa. Aunque mi padre tenga todo el dinero del mundo, jamás los elegí como mis amigos por lo que tienen, y créanme que lo que menos me fijare es como es su casa o el trabajo de su padre. Pero eso sí, si tu papa es guapo, me convertiré en su madrastra-

-¡Anthony!- lo regañaron los 3 jóvenes, provocando una ligera carcajada en el castaño; esa era una de las cosas que más les gustaba de su amistad, la lista de estúpidas bromas salidas de la boca de Tony

Apenas sonó la campana que anunciaba el fin de las clases, los 4 se dirigieron al estacionamiento para subir al coche de Anthony, no era exageradamente lujoso, pero si lo suficientemente cómodo para que pudieran viajar 5 personas sin problema. Llegaron a la casa de los Stark, sorpresa era poco lo que sintieron los hermanos Rogers al ver el tamaño de semejante lugar, no solo era la casa, también era el jardín decorado de una muy vistosa. Entraron a la casa, siendo recibidos por Jarvis, las horas pasaron y aunque lograron avanzar gran parte del trabajo, no pudieron terminar –Ya deberíamos irnos, aunque le avisamos a papa que estábamos haciendo un trabajo, le prometimos que no llegaríamos tarde-

-¿Pero y el trabajo?-

-¿Por qué no vienes a nuestra casa? No creo que papa tenga problema, más si se trata de algo de la escuela- comento Tobey comenzando a guardar las cosas

-No tengo ningún problema, solo dejare un recado con Jarvis, espérenme en el coche-. Los 3 jóvenes tomaron sus mochilas y salieron de la casa, no esperaron mucho hasta que Anthony salió con su mochila y algo de ropa. Subieron al coche y manejo hasta un edificio, si bien no era tan lujoso como la casa del castaño, se veía bastante cómoda. No fueron pocas las personas que miraron sorprendidas aquel coche negro que se estacionaba en el subterráneo del edificio. Entraron al elevador y presionaron el botón que los llevo hasta su piso -¿Dónde estaban? Ya es tarde-. Fue lo primero que escucharon apenas se cerró la puerta

De entre una de las paredes salió un hombre alto, vestido con una camisa que acentuaba perfectamente sus músculos, pero lo que realmente hizo que Anthony se quedara sin palabras fueron sus hermosos ojos azules, como el agua cristalina de un lago en medio del bosque -Estábamos adelantando un proyecto, no lo terminamos, así que vinimos aquí-

-Y él es...- pregunto el rubio apenas le dirigió una mirada al joven que los acompañaba

-H-Hola...-. Ante los ojos de sus amigos, Tony parecía estúpido con esa cara y con solo haber tartamudeado una palabra

-¿Sucede algo, Tony? Hace un minuto no dejabas de hablar-

-E-Es que... Es que tu ardiente padre me dejo sin habla- respondió ahora sin titubear y mirando al rubio directamente a los ojos, cosa que provoco una ligera risa en el

-Mucho gusto, Tony, ¿Quieres quedarte a dormir?-

-Si es en su cama, si-

-¿Qué?- dijeron completamente confundidos tanto Tom como Tobey, quienes se miraban entre si

-Tony, será mejor que te alejes de mi papa o te acusare con el tuyo- lo amenazo Andrew, la pequeña risa se borró del rostro de Steve y en su lugar los miro seriamente al mismo tiempo que cruzaba los brazos

-Tu no vas a hacer nada, jovencito, Tony se queda a dormir y punto-. Mientras Steve se dedicaba a preparar la cena, los 4 jóvenes se dirigieron a la habitación de los hermanos. Realmente no les quedaba mucho trabajo por terminar, así que pudieron darse un respiro de alivio justo en el momento que el rubio los llamaba a la mesa. Cada quien tomo su lugar, normalmente Steve se sentaba en un extremo de la mesa y sus 3 hijos frente suyo; pero al haber un invitado, decidió sentarlo a su lado, quizás en un extraño método para hacerlo sentir bienvenido en su casa -¿Y cómo les fue en la escuela?-

-Quitando de lado el trabajo que estuvimos haciendo toda la tarde, diría yo que bien. Aunque la clase de deportes estuvo de la...-

-Lenguaje. Anthony, ¿Por qué no me hablas de ti? ¿Qué es lo que te gusta?-

-Bueno... Esto será algo largo. A decir verdad, la escuela no me gusta, más que nada porque las cosas que se supone están enseñando ya las aprendí en casa-

-¿Tienes tutores privados?-

-No, es que me gusta mucho leer libros de ciencia, física, me gusta meterme con mi padre a su taller y mirar lo que construye-

-En resumen, Tony es un cerebrito-

-No me tengan envidia, súbditos-. Quizás al principio, Anthony se sintió algo extraño por estar en un real ambiente familiar. La relación con sus padres no era mala, pero la realidad es que Howard se enfocaba de más en su empresa y los inventos, mientras que la relación con su madre era bastante buena; pero ella también deseaba un tiempo para sí misma, y lo hacía yéndose a tomar el té con sus amigas o a eventos de caridad. Se desenvolvió perfectamente en aquella familia, pero con Steve... Era algo completamente diferente, una sensación nueva que comenzaba a florecer en su pecho. Terminando la cena, le ayudo al rubio a llevar los platos al lavadero

-Iré preparando una de nuestras camas para que Anthony pueda dormir-

-No se molesten, niños. Anthony puede dormir en mi cama, yo dormiré en la sala-

-No, no, yo puedo dormir en el sillón, ya hicieron mucho por mi-

-Insisto, eres nuestra visita, no podría dejar que durmieras incomodo-

-¿Por qué no duermen juntos? Tu cama es muy grande, papa-. Casi al instante, Tom fue golpeado disimuladamente por sus 2 hermanos mayores

-Si a Anthony no le molesta, no hay ningún inconveniente-

-N-No, para nada... Lo único malo es que suelo moverme mucho en la cama-. Tanto Andrew como Tobey lo miraron de mala forma, no se dio cuenta, pero ese comentario tuvo un fuerte doble sentido para ellos. Una vez que los platos estuvieron limpios y guardados, Anthony se dirigió hacia el baño para tomar una ducha y cambiarse de ropa; eso no era algo anormal en su casa, pero cuando se trata de la casa de tus amigos, vaya que lo es. Más que nada porque su pijama consistía en un short de seda que ni siquiera llegaba a las rodillas y una camisa de manga corta, las prendas se ajustaban a su cuerpo, dejando muy poco a la imaginación. Mientras se peinaba, sentía que alguien lo miraba, y no estaba equivocado. Al mirar detrás suyo, atrapo al rubio sexy devorándolo con los ojos -¿Acaso le gusta lo que ve?-

-Tienes una lengua bastante larga, jovencito-

-¿No le gustaría comprobar que tan larga puede ser?- pregunto mientras se acercaba lentamente a el, contoneando sus caderas solo como el sabia

-Estás jugando con fuego, niño-

-Pues... No me molestaría quemarme-. Lo abrazo por el cuello mientras susurraba cerca de sus labios, esperaba todo, que lo alejara, que se saliera de su habitación o incluso lo abofeteara; pero jamás que Steve juntara sus labios en un beso apasionado, presionando levemente sus mejillas para poder abrirlos y darle acceso a su lengua. Para un joven con bastante experiencia besando, aquella era la primera vez que un beso hacia que sus piernas temblaran, amenazando con caer de rodillas al suelo. Se aferró a su cuello para evitar que sucediera esto, mientras que Steve rodeo su cintura con sus enormes brazos; Tony solo rompió el beso para soltar un jadeo cuando su trasero fue apretado al antojo del rubio. Al sentir como sus manos acariciaban sus muslos, dio un pequeño brinco para rodear su cadera con sus piernas

Ahora los labios de Steve se enfocaban en el cuello del moreno, encargándose de no dejar un solo centímetro de piel sin lamer ni mordisquear. Camino hasta su cama y lo arrojo contra el colchón, Anthony lo miro con deseo mientras mordía su labio y movía sus piernas de forma coqueta. Steve se quitó la camisa, dejando a la vista su trabajado cuerpo, a pesar de las horas de trabajo, podía permitirse ejercitarse en su tiempo libre, ya fuera corriendo en el parque cerca de su casa o entrenando en un gimnasio. Se recostó encima del menor y volvió a besarlo, permitiéndole que lo tocara como él quisiese -¿Te gusta?-

-Mucho, daddy-. Lo último fue algo que salió de su boca sin querer, lo mira algo asustado y apenado, pero solo pudo ver como Steve también lo miraba sorprendido –Y-Yo...-

-Puta madre, niño- dijo antes de volver a mordisquear su cuello, al mismo tiempo que azotaba su trasero, hasta dejarlo de un carmín parecido a los tomates. Contrario a lo normal, esto provocó un gran placer en el castaño, trato de apaciguar todo lo que sentía rasguñando su espalda, dejando futuras marcas que no desaparecerían hasta en varios días. Sin ningún cuidado, rasgo su camisa antes de apoderarse de uno de sus pezones; lo lamio, succiono y mordisqueo hasta dejarlo rojo, atendió del mismo modo el otro

Apreciaba maravillado como el pecho del moreno subía y bajaba tratando de recuperar el aire, bajo por su abdomen, lamiendo cada rastro de piel; al llegar al borde de sus shorts, se pasó de alto y bajo hasta sus pies. Ahí realizo la misma acción, solo que ahora de forma ascendente. Beso sus pies, sus piernas, sus muslos, se detuvo frente a su miembro (Aun cubierto por la prenda) y comenzó a lamerlo. La espalda de Anthony se arqueo a sobremanera tras sentir esa sensación, quiso sujetar sus manos en sus cabellos rubio, pero Steve fue más rápido y las había amarrado a la cabecera de la cama. Siguió lamiendo, hasta que decidió bajar los shorts junto con su bóxer, no supo exactamente donde fueron a parar, tampoco les importo mucho eso

Gateo hasta que sus rostros quedaron frente a frente, por inercia, volvieron a juntar sus labios mientras el castaño desabrochaba sus pantalones. Se acomodó entre el espacio que hizo con sus piernas y comenzó a restregar su miembro en su entrada, la cual se encontraba bastante mojada –P-Por favor, daddy... H-Hazlo-

-¿Qué es lo que quieres que daddy haga, bebe? Dímelo- susurro con voz grave cerca de su oreja, provocando que un gemido brotara involuntariamente

-M-Mételo... Mételo y follame, follame tan duro y llena mi interior con tu semen... Quiero sentirte por completo-

¿Había sido muy directo? Vaya que sí. ¿Le había gustado eso a Steve? Le encanto. Beso su cuello al mismo tiempo que comenzaba a penetrarlo, era algo difícil, pues el joven era bastante estrecho. Su espalda fue rasguñada en todo momento que invadía su cuerpo, una vez que su pelvis choco con el trasero del castaño, se detuvo para que pudiera acostumbrarse a la intromisión. No tuvo que esperar mucho hasta sentir que movió sus caderas, las embestidas al principio fueron lentas, certeras al golpear su punto G; pero con el pasar de los minutos (Y a petición, a base de gemidos, de Tony) aumento la velocidad. Agradecía que las paredes de la habitación fueran lo suficientemente gruesas, o sus hijos ya los habrían escuchado

En cierto momento, y sin decirle nada, salió de su interior y lo apoyo sobre sus rodillas y manos; antes de que el castaño pudiera decir algo, volvió a penetrarlo de una estocada. Tony rasguño las sabanas, a tal grado que casi podía rasgarlas. Amaba ver su redondo y perfecto trasero rebotar con cada embestida, y que solo en la habitación se escuchara el choque de sus cuerpos y los gemidos de Anthony, rogando por más. Soltando un alarido de placer, el castaño se corrió en las sabanas, su entrada se estrechó aún más, a tal punto que Steve pensó que su miembro le seria arrancado. Unas cuantas embestidas más y termino por correrse dentro suyo, tomo su mentón y lo hizo girar su rostro para apoderarse de sus labios, al igual que su aliento

Con cuidado, salió de su cuerpo y lo recostó en su mana antes de cubrirlos a ambos con la cobija. Anthony se abrazó a él, sus cuerpos se amoldaban perfectamente, dejándose caer en el profundo sueño en pocos segundos. La alarma fue lo que los sacó de sus sueños, con dificultad abrieron los ojos, encontrándose con los de quienes consideraban más hermosos. Por inercia, se besaron tiernamente a modo de decir "Buenos días", separándose solo cuando el oxígeno faltaba en sus pulmones –Sera mejor levantarnos, antes de que tus hijos se den cuenta de lo que hicimos anoche-

-No quiero que pienses que esto es solo de una noche, pequeño-

-Lo sé, pude notarlo anoche, pero no creo que mis padres lo aprueben-

-Tienes 18, podríamos esperar a que cumplas los 20 para decírselos; y si no lo aceptan, los mandamos al diablo y escapamos-

-¿Criare a tus hijos como míos y viviremos en una cabaña internada en el bosque con un Golden retriever?- pregunto divertidamente mientras jugaba con su pecho

-Había pensado en un labrador, pero si te gusta esa raza, entonces adoptaremos uno-

-Estás loco-

-Vaya que lo estoy, estoy loco por ti-