Capítulo 2: Algo más que un lazo.

Tokio, Japón.

Había pasado un mes desde que Genzo tuvo su primera vez en la cama de aquel hotel con ese arrogante rubio alemán. No había dejado de pensar en ello, incluso sus besos, sus manos recorriendo todo su cuerpo y esos ojos azules como aguamarina lo habían llevado al borde de la locura tanto que más de una noche tuvo sueños húmedos, pero incluso sabiendo que su cuerpo lo deseaba no dejaba de sentir culpa. Para iniciar lo había hecho con un alfa y eso era tan homosexual que sus principios no lo permitían, el también era un alfa — al menos eso creía — y la segunda cosa fue que le fue infiel a si novio Yuzo Morisaki.

— Ese tonto alemán, ya debería superarlo. — Se tapó los ojos con su brazo mientras estaba recostado sobre su cama. Otra vez había amanecido mojado, sus sabanas estaban sucias por tercera vez esta semana sin mencionar que en verdad reconocía que le gustó tanto ese sujeto odioso. Pero aún con ello era mejor olvidarlo, tenía un novio al que en verdad quería y ser infiel no era lo suyo. Se sintió culpable cuando lo volvió a ver, no quería aceptar que ese tal Karl Heinz Schneider lo había enculado tanto como para haber conservado ese buttplug en forma de corazón.

— En verdad, necesito acostarme con alguien o voy a volverme loco. — sumió su rostro en su almohada y se levantó para irse a bañar y así poder bajarse la calentura con agua fría. Al menos eso había servido estas semanas y con el tiempo tenía la fe de que todo se olvidaría.

Desayuno como todos los días un desayuno balanceado y con su iPad revisó las últimas noticias del mundo del diseño. Había estudiado diseño industrial con el objetivo de convertirse en diseños de autos, con suerte alguna de sus creaciones se convertiría en un auto vendido en masa, así que a sus 23 años se fue a vivir a Tokio y comenzó a trabajar para una empresa automotriz. No le iba tan mal, de hecho, podía mantener sus gastos, aunque claro su vida era más modesta ahora que no dependía del dinero de su padre quien era el dueño de la mayor naviera de Japón. Wakabayashi era un niño millonario, pero sus ideales no se encontraban en la empresa familiar.

"Mucho éxito en tu día cariño, sé que te irá bien".

Recibió un WhatsApp de su novio quien era un omega que trabajaba como arquitecto en una constructora. Genzo se sentía orgulloso de Morisaki, era un buen chico: amable, tierno, amoroso, responsable, listo y puro. Tenían siendo novios desde hace dos años, pero nunca habían tenido relaciones sexuales, eso hacía sentir culpable al chico de ojos verdes. En una sola noche le había sido infiel a su pareja y lo peor, con un alfa.

"Gracias amor, te deseo un excelente día. "

Sonrió y guardo el celular. Sería un día complicado, parece que el recorte de personal en la empresa era cierto y no sólo un rumor, su jefe lo había citado está mañana y si eso pasaba tendría que recurrir a su padre quien lo más seguro es que le insistiría en que viva en Inglaterra con ellos y dejé a lado sus sueños de ser un diseñador de autos.

Salió de su departamento luego de lavar sus trastes del desayuno y tomando el autobús para llegar a su trabajo, aún con su sueldo no le alcanzaba para darse el lujo de tener un auto y pedirle a su padre uno era como reconocer que nada bueno le traía su profesión.

Llegó por suerte puntual, al menos si lo despedían no era por llegar tarde eso era seguro. — Buenos días jefe, me dijo la señorita Haruno que deseaba hablar conmigo. — sonrió nervioso.

— Joven Wakabayashi tome asiento, quiero hablar con usted sobre su futuro en esta empresa. — El jefe buscó entre sus papeles un folder y se lo entregó a Genzo.

— No comprendo, ¿me están despidiendo? — noto que era una carta donde se detallaba el monto de la liquidación del castaño.

— Sí y no. — Sonrió el jefe, cosa que Wakabayashi no comprendió del todo y levantó su ceja derecha mostrando confusión. — Nuestra empresa está prescindiendo de tus servicios porque los alemanes están interesados en ti. Específicamente el director en el área de diseño de Kaiser Motors empresa de la familia Schneider. — Entonces ese apellido, ese maldito apellido que lo había sometido y castigado lo suficientemente como para no olvidarlo se hacía presente. — El joven Manfred Margus ha visto tus diseños y está interesado en contratarte. Cómo sabes nuestra corporación está haciendo recorte de personal y por desgracia no podemos quedarnos con tu talento, pero es una buena oportunidad para ti trabajar en el extranjero con un mejor sueldo que el que tenías actualmente.

Genzo se quedó en silencio, no esperaba que todo esto pasara tan rápido. Apenas llevaba un año en dicho trabajo y ahora simplemente lo despedían, pero también le estaban ofreciendo una gran oportunidad en su carrera y claro que la aceptaría con gusto si no fuese porque es justo en la empresa de ese alfa que le dio una noche tan deliciosa como para no dejar de soñar. — Yo no sé si pueda irme, mi novio y mis amigos están aquí.

— Tome en cuenta que es una gran oportunidad para usted joven Wakabayashi. Sabemos que es el heredero de una de las familias más ricas de este país y usted trabaja simplemente por pasatiempo, así que el dinero para su estadía en Europa no sería un problema.

— No es el dinero señor, es algo más personal. — Apretó el folder en el que estaba su liquidación.

— Manfred Margus es conocido por ser uno de los mejores diseñadores industriales en el área automotriz, es una gran oportunidad de adquirir experiencia, tendrá un buen sueldo, vivirá en Hamburgo sin mencionar que si todo sale bien podrá cumplir su sueño de que su auto sea fabricado en masa.

— Dice que trabajaré directamente con Manfred Margus directamente. ¿Tendré que ver al CEO de dicha corporación?

— No necesariamente, el señor Karl Heinz Schneider se encarga de otros asuntos y hasta dónde sé sólo el joven Margus es quien tiene cercanía con él.

— Oh, entiendo. — Se sintió un poco desilusionado, pero lo tomó como una señal para soltarlo y seguir avanzando. — Bueno si es así entonces me iré a Alemania, aceptaré el trabajo.

—Me alegra saber que estás interesado en ello, joven Wakabayashi es un gusto que acepte esta oferta no se arrepentirá. — Le entregó una pluma y Genzo firmó su carta de despido. Regreso a casa temprano, mientras miraba el paisaje desde la ventana de su edificio pensaba en si fue correcta su decisión, siendo honesto no estaba listo para volver a encontrarse con el CEO de Kaiser Motors y mucho menos irse del país al que tanto amaba, pero tal vez ni siquiera volvería a ver a Heinz como le llamo en la intimidad así que sólo iría a trabajar y cuando tuviese el reconocimiento ya la experiencia suficiente se mudaría a Estados Unidos donde también se fabricaban buenos autos o posiblemente a Italia. En ambos casos era lo mejor.

Preparó té y espero a que Morisaki llegará a casa, era viernes los días en los que el omega se quedaba a dormir con él y aunque no había sexo de por medio si existía cariño por parte de ambos. Genzo le tenía tanto cariño que incluso estaba seguro que era con quien quería enlazarse y tener hijos, incluso llegó a pensar que era la única persona que podía llegar a despertar sus bajos instintos pasionales pero al final cuando recordaba la palabra sexo inevitablemente venia aquel par de ojos azules y cabello rubio, ese conjunto de arrogancia que lo había hecho inolvidable para el japones.

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Hamburgo, Alemania

Kaiser Motors, dirección general.

Karl Heinz Schneider era conocido por ser exigente, metódico y apasionado por su trabajo. Siendo el CEO más popular entre la sociedad no sólo por su buen desempeño como director general de Kaiser Motors, también por ser el alfa más codiciado para los omegas y las chicas beta pero él no estaba interesado en el compromiso que implicaba tener una pareja formal y mucho menos ser padre de familia. Tenía 25 años y aunque ya estaba en la cima del éxito aún tenía ese temor de enlazarse o involucrarse de forma más seria con alguien. Las aventuras con alfas y betas —hombres— eran lo suyo, nunca se había clavado sentimentalmente con nadie al menos no hasta que pasó esa noche inolvidable con ese alfa japonés, tanto impacto le causó el hecho de ser él quien le quitara su virginidad que algunas noches tenía sueños húmedos con el castaño de ojos claros, pero ni de broma le iba a rogar a un niño rico arrogante y creído como Genzo Wakabayashi, aunque en su mente seguía aquel buttplug de zirconia en forma de corazón.

—Schneider disculpa que interrumpa. — Escucho la voz del director general de diseño, Manfred Margus. — Sólo quería comentarte que ya tengo al nuevo equipo de trabajo para diseñar el nuevo prototipo que los ingenieros piensan lanzar al mercado. Con los diseños de tus motores y los que mi equipo hará para la carrocería e interiores te aseguro que tendremos éxito.

— Está bien, supongo que pronto iniciarás con tu equipo a trabajar en ello. — Miro al chico castaño que le recordaba a ese japonés, no eran iguales, pero tienen ciertas similitudes con la diferencia de que Margus era un omega.

—Si, el último elemento está por viajar pronto. Espero que no te moleste que lo acomode en uno de los departamentos que la empresa tiene para los empleados extranjeros.

—No tengo problema, sabes que está bien.

—Sólo hay un pequeño detalle, la mitad de mi equipo de trabajo sólo habla inglés como segunda lengua. El alemán no es lo suyo así que pensé en que podamos proporcionarles clases de nuestro idioma después de su horario laboral. Supe que tu hermana tiene cierta facilidad con la enseñanza ya que ella es especialista en idiomas.

—Le comentaré a Marie, aunque por lo que sé ha estado ocupada en sus clases de la universidad.

—Gracias, es todo lo que necesitaba comentarte. Te mostraré los avances en un mes, no te preocupes del resto yo coordinare el equipo de diseño. — El castaño sonrió, en el fondo le gustaba su jefe aun cuando sabía que Karl nunca se había interesado en omegas además de tener una fama de casanova.

—¡Qué tengas buen día Margus! — Devolvió la sonrisa y regresó a trabajar en su computadora. Para Manfred eso fue suficiente para sentirse feliz. Al menos era un paso más para acercarse y por qué no, para ser el primer omega en conquistarlo. Pero Karl no estaba interesado en ningún omega o eso creía pues estaba enlazado con Genzo, no fue necesario marcarlo con una mordida como la mayoría de las parejas alfas con omegas, pero existía una conexión llamada "destino" que se daba en un escaso porcentaje y era tan improbable que cuando sucedía era algo fuerte, lo suficiente como para que Wakabayashi sacará a relucir su verdadera casta sexual y Schneider aun sintiera ese fuego interno, esas ganas de besar esos labios y mirar esos ojos verdes perderse en el placer mientras él penetraba ese agujero apretado.

—Debo dejar de pensar en ti, me urge salir con otro alfa. — Reflexionó en voz alta y dejó de trabajar para recargarse en su asiento. Después de esa noche no podía dejar de soñarlo, dejar de pensar en él y quererlo cerca pero su orgullo podía más. Además, era un alfa que seguramente después de ello ya había formado un lazo con algún omega, pero todavía le queda esa duda sobre el castaño: ¿Por qué razón se mojó?, sus clases de biología y sexualidad le habían enseñado que los únicos que lubricaban eran los omegas. Sólo recordaba que era tan caliente y húmedo y fue tan rico estar dentro y sin condón. Generalmente aún con betas y alfas usaba preservativo, pero con ese japonés nunca lo pensó, es más ni siquiera le importo. Estaba tan caliente y lo deseaba tanto que falto a su regla básica desde que comenzó su vida sexual: "Sin condón no hay relaciones sexuales". Y en verdad era cierto, nunca en su actividad sexual había dejado de protegerse, la excepción sin duda fue Genzo Wakabayashi.

—Hola, tierra llamando a Karl. — El amor de la vida de Schneider interrumpió sus pensamientos, esa chica rubia de cabello corto y ojos azules como los de él. — Hermano te he notado raro desde que regresaste de tu viaje en Boston.

—No me pasa nada Marie, sólo tengo mucho trabajo. — La rubia rodó los ojos al no creerle a su hermano mayor.

—Yo creo que estás enamorado, pero no me quieres decir. — Pellizco la mejilla de su hermano mayor.

—Figuraciones tuyas, sabes bien que el amor no es lo mío.

—Karl, esa chica llamada Sanae no supo valorarte. Además, tenías 12 años cuando te rompió el corazón. Prácticamente eras un niño y ella una pequeña bruja manipuladora y fea. — Heinz soltó una carcajada al ver la expresión de asco en la cara de Marie. — Es la verdad, nunca mereció que le regalaras chocolates todos los días. Pero ahora que lo pienso me alegro, en verdad odiaría que fuera mi cuñada, esa beta.

—Lo último que supe es que ella aplicó la regla del tercermundismo y se casó con un chico a los 17 años. Parece que salió embarazada de gemelos, el pobre alfa ni siquiera había terminado la preparatoria, pero por suerte los padres le ayudaron a terminar sus estudios.

—¿Cómo sabes todo eso?¿Aún la quieres?

—No, pero casualmente la encontré con su esposo e hijos, imaginare que tienen mi edad ya sus hijos tienen 7 años. Creo que ni siquiera disfrutaron su juventud y dudo mucho que ese chico se casara con ella por amor. Se nota en su mirada que añora a un amor del pasado, posiblemente un omega, pero tuvo que seguir su destino con Sanae.

—Bueno hablando de destino, ¿entonces quién es el omega afortunado?

—Sabes que no me gustan los omegas, deja de insistir con que la naturaleza debe seguir su curso. Eres una Schneider que debería pensar en cómo ayudar a dirigir esta compañía y no en cómo puedo embarazar a un omega. Nuestra familia siempre se ha preocupado por sus herederos, pero yo no quiero tener hijos es una gran responsabilidad.

—Karl — la rubia rodó los ojos y se cruzó de brazos. — Cuando te vea con un omega preñado por ti disfrutaré burlarme de todo eso que juraste destruir. Lo dices porque no ha llegado un omega adecuado, tal vez seas de los afortunados que tienen una pareja destinada y no lo sabes.

— Esas ridiculeces no existen. — Ahora el rubio era quien puso los ojos en blanco. — No tengo tiempo para ello, sólo para crear el mejor auto y poner en alto Kaiser Motors.

— Como digas, pero no me daré por vencida hasta encontrar un omega perfecto para ti. Apuesto que papá y mamá se pondrán felices y más si tienes hijos.

— No en esta vida Marie. — La rubia sonrió y caminó hasta la salida de esa oficina.

— Eso lo veremos, juro que cuando llegue no sabrás cómo reaccionar. — agitó su mano despidiéndose antes de salir por completo de la oficina.

— Maldita sea, necesito acostarme con urgencia con alguien diferente a él. — suspiro y siguió trabajando al menos para olvidarse de ese japonés que lo dejó tan afectado.

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Tokio, Japón.

Había acomodado toda su ropa en las maletas, incluso habló con su padre sobre su nuevo trabajo quien lo felicitó y le ofreció su ayuda cosa que Genzo rechazó, pero agradeció el ofrecimiento. Ahora sólo faltaba contarle a su novio, no sabía bien como tomaría está decisión, pero si no aprovechaba esto no podría avanzar, las oportunidades sólo se dan una vez en la vida.

Escucho el timbre de la puerta y abrió, notando a un omega castaño de 175 cm con una bolsa de comida en su mano y un porta planos en su brazo. — Hola Gen, disculpa la demora, pero he tenido un día difícil. — Entró hasta la sala sin esperar a Wakabayashi y dejó la bolsa en el comedor para comenzar a sacar los recipientes del interior. — El jefe quiere nuevas modificaciones del departamento así que hay tanto que rediseñar, ni siquiera he podido avanzar con los planos de nuestra casa. — sonrió y miró a su novio. — ¿Y qué tal tu día?

— Yuzo necesitamos hablar. — Wakabayashi no sabía cómo iniciar, notaba que Morisaki estaba estresado pero lo mejor era hacerlo ahora o le sería más difícil. — Debo comentarte algo que pasó en el trabajo.

— Por la cara que tienes no son buenas noticias. — Dejo los recipientes en la mesa y se acercó a él. — Genzo si es por el dinero yo puedo vivir contigo y ayudarte a cubrir los gastos. Sé que somos jóvenes, pero podemos vivir juntos y salir adelante. — Yuzo recordó que su novio le comentó sobre los rumores de recorte de personal y si eso pasaba Wakabayashi había planeado regresar a Nankatsu dónde se encontraba la residencia de su familia.

— Yuzo eres tan tierno. — Se acercó a él y beso su frente. — Pero no es el dinero por lo que debo irme. — Morisaki lo miro a los ojos, esos ojos verdes que tanto le gustaban y aunque Genzo no era expresivo podía notar que desbordaban pasión y fuego. Morisaki se mordió el labio inferior, sabía bien que su novio tenía que mudarse, pero era difícil asimilarlo.

— Si te vas nuestra relación se terminará, lo puedo sentir. Tal vez suene a paranoia, pero si te quedas en Tokio prometo ayudarte con los gastos, pero no regreses a la casa de tus padres.

— No volveré a Nankatsu, me ofrecieron trabajo en Alemania en Kaiser Motors. — Morisaki abrió los ojos ante el asombro, si algo era peor que Nankatsu sin duda era Europa. — Manfred Margus el jefe del área de diseño me ha ofrecido ser parte de su equipo de trabajo, es una excelente oportunidad.

Yuzo sintió como su corazón se destrozaba por completo, que su novio viviera en Alemania era el peor escenario en su relación. Y no era para menos ese temor, había escuchado a Genzo hablar entre sueños y pronunciar el nombre de "Karl Heinz Schneider" de sus labios. No se quedó con la duda y averiguo que era uno de los CEOs más importantes en la industria automotriz, era guapo y exitoso pero lo que más lo caracterizaba era su excentricidad al sólo tener relaciones con betas y alfas — y su novio era un alfa— lo peor, Morisaki sabía que si ese nombre era recurrente en los sueños de Genzo significaba infidelidad, aunque le doliera aceptarlo.

— No Genzo, no Alemania. Puedes buscar trabajo aquí pero en ese país. — Su entrecejo se frunció y apretó sus puños. — No puedes trabajar con el alfa con el que fuiste infiel, porque no creas que no sé qué tú y él tuvieron algo que ver. — Wakabayashi se quedó helado al escuchar a su novio reclamarle, en los años que llevaban juntos jamás Morisaki le había levantado la voz y mucho menos habían discutido pero este escenario era el peor de todos los que pudo imaginar enfrentar.

— ¿De qué demonios hablas? — Intentó mostrarse indiferente, pero Morisaki lo miró con enojo.

— De la aventura que tuviste con ese sujeto. Y ni siquiera deberías negarlo, desde que regresaste de Boston no has hecho otra cosa que pronunciar su nombre cuando duermes, lo haces cuando dormimos juntos y pensé que podía ser una coincidencia hasta que me enteré que es un alfa que le encanta acostarse con otros alfas. En verdad Genzo, estos dos años no hemos tenido sexo porque me dijiste que querías que llegáramos vírgenes al matrimonio y eso se me hizo hermoso hasta que me di cuenta que tú ya no eres virgen. ¿Cuándo planeabas decirme que me fuiste infiel? Lo peor de todo con un alfa, simplemente es una aberración.

— Lo siento Yuzo, yo no sabía cómo decirte. Pero no fue algo serio, te lo juro.

— ¿Me lo juras? — apretó sus puños. — Apuesto a qué te gustó ser un enfermero homosexual con él de otra forma no entiendo cómo es que sigues soñándolo.

— Yuzo déjame explicarte.

— No me expliques nada Genzo, pensé que con el tiempo te olvidarías de ese alfa dominante y que podríamos casarnos. No quería presionarte con tener sexo, pero ahora lo comprendo todo, eres un homosexual reprimido y te irás a Europa a buscar a tu amante. — Wakabayashi sólo pudo sentir en su mejilla arder después de la cachetada que Morisaki le dio, noto como el omega comenzó a llorar. — Yo en verdad te amo, incluso estoy dispuesto a olvidar tu infidelidad, pero si decides irte a Alemania será mejor que te olvides de lo nuestro.

— Él no es mi amante, ni siquiera tenemos contacto. Trabajar en Kaiser Motors es la oportunidad que he estado esperando para cumplir mi sueño. Sé que puede sonar descabellado, pero ni siquiera tendré contacto con Schneider.

— Ya te lo dije si te vas Alemania puedes olvidarte de mí. Ni siquiera puedo soportar la idea de que te vayas, en verdad no entiendes que te amo, lo hago desde que tenemos 12 años y eras el capitán del equipo de fútbol del colegio Shutetsu, incluso me hice arquero para estar a tu lado porque te admiraba. Pero ahora ni siquiera sé quién eres, pensé que eras un alfa con principios, pero sólo eres un homosexual reprimido. Incluso nunca te agradaron los extranjeros y ahora, te gusta ese sujeto con cabello rubio y ojos azules.

— Maldita sea que no tengo nada con él. Fue un error, aunque no me lo creas mi celo me llegó a cometer esa estupidez, pero no tengo nada con ese sujeto, incluso me cae mal. Es arrogante, prepotente y cree que puede tener lo que quiera en el momento que le plazca, yo realmente no sé nada de él desde aquella noche. — Morisaki lo miró con odio, sus lágrimas no dejaban de brotar de sus ojos.

— Te odio y odio a ese maldito alemán. Nunca te voy a perdonar que prefieras estar con ese alfa y no conmigo. — Le planto otra bofetada, Genzo no hizo nada en el fondo sabía que lo merecía. — Puedes irte al infierno Wakabayashi, nunca más me vuelvas a buscar. — Tomó su portaplanos y se fue dejando al castaño de ojos verdes en shock.

— Me lo merezco por idiota. — Se sobó la mejilla y suspiró. Sabía que todo lo que dijo Morisaki era cierto, no habían tenido sexo desde que inició su relación y eso se debía principalmente por él quien argumentaba en un inicio que era mejor mantenerse vírgenes hasta el matrimonio. Incontables veces Yuzo trato de tener intimidad con él, incluso cuando el omega tuvo su celo hace dos meses, pero Wakabayashi le dijo que lo mejor era esperar. Y lo peor vino después del viaje a Boston en el que fue con la socialité por petición de su padre acompañado de Misaki. Si tan sólo hubiese llevado a Morisaki a esa reunión tal vez las cosas no hubieran terminado así, en una ruptura sentimental.

Se recostó en el sillón de su departamento, su vuelo estaba programado para mañana por la mañana, no había más que decir ni motivos para quedarse en Japón. Pensó en decirle a Yuzo que se fuera con él a Hamburgo y vivieran juntos, incluso pensó en proponerle matrimonio, pero para que se engañaba. En el fondo pensaba en Schneider, en todo momento no dejaba de hacerlo y era extraño porque sólo lo ví esa vez. Quitando el sexo ni siquiera sabía nada de él, ¿por qué razón tendría que darle importancia? , ni siquiera sabía si el alemán tenía una relación con alguien más porque demostrado está que si no lo busco después de ese acoston es porque sólo fue eso, un alfa que se sumaba a su lista de conquistas ocasionales.

— Será mejor que obtenga lo mejor de Manfred Margus y me vaya a Inglaterra. No suena tan mal ahora que lo pienso, sólo serán unos meses y después me olvidaré de esto. — se levantó para buscar en el refrigerador unos cuantos cubos de hielo y con suerte bajar la inflamación de las dos bofetadas que Morisaki le dio.

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Hamburgo, Alemania.

Kaiser Motors, área de diseño.

Manfred Margus había recibido a todos los chicos de su nuevo equipo de trabajo y la primera semana les dio un tour por la empresa incluida el área de manufactura. En verdad para Genzo era un mundo maravilloso, desde niño su sueño era diseñar un auto y aunque no era malo con las matemáticas consideraba que el diseño era lo suyo y no se arrepentía de nada. Kaiser motors en verdad era el lugar de sus sueños, entendía por qué razón era uno de los líderes en la industria automotriz.

Después de dicho recorrido se instaló en un pequeño departamento que le ofreció la empresa, al parecer la mayoría de los empleados extranjeros vivían en ese lugar y era una ventaja, no tendría que gastar dinero en la renta ni en muebles. Compró algunas plantas y acondicionó un área para diseñar con excelente iluminación del exterior. Vivía en el séptimo piso al lado de un alfa holandés y un omega francés. Su vida no era tan mala, aunque aún se sentía mal por lo sucedido con Morisaki quien lo bloqueo de todas las redes sociales y bueno no volvió a saber de él después de su ruptura.

Trabajaba en una linda oficina en dónde curiosamente su vecino Holandés era parte del equipo de trabajo, su nombre Brian Cruyfford, un chico rubio de ojos azules muy atractivo aunque realmente eso no le importó a Genzo, pero si por el contrario le agradaba el alfa con aroma a café quien se portó amable desde que llegó al país y quién era un ingeniero automotriz experto en el área de materiales y quién colaboraba con el equipo de Manfred Margus. — Escuché que los japoneses son muy estrictos en cuanto a puntualidad se trata, pero no pensé que en verdad era cierto. — sonrió cuando vio Wakabayashi sentado frente a su escritorio exactamente a las 8:00 AM hora en la que comenzaba su jornada laboral.

— Es parte del contrato, además no es como si en mi departamento me esperara alguien. — sonrió mientras el rubio holandés dejaba sus cosas en su escritorio.

— Suena fatal, pero para un alfa como tú supongo que los omegas no deben faltar

— Los omegas son escasos, en estos tiempos no es que uno encuentre montones de ellos. La mayoría de la población mundial son betas y después están los alfas, además es mejor no tener una relación sentimental por ahora. Hace unas semanas rompí con mi novio con el que estuve durante 2 años.

— Lo siento, no quise incomodar.

— Tranquilo, no es como si me voy a poner a llorar toda la vida. Es un omega extraordinario, pero tenía sus razones para mandarme al diablo. — suspiro — Bueno creo que seguiré en mi trabajo, no me gustaría distraerte en tus labores, ya sabes que estamos en horario laboral.

—No quiero sonar homosexual, pero sabes eres un chico atractivo, no me mal entiendas soy un alfa que le gustan los omegas pero se reconocer cuando otro alfa es buena competencia. — Wakabayashi sonrió ante el comentario sincero de su compañero de trabajo y vecino de departamento. — Aunque tu aroma es dulce, nunca había conocido a un alfa que su olor fuese a chocolate con leche, una característica peculiar debo admitir.

—Bueno no eres el primero que me lo comenta, siempre fue curioso. Incluso mi madre pensó que sería un omega pero los resultados cuando tuve 12 años determinaron que era alfa así que tuve una educación en una escuela exclusiva de alfas de elite en mi país.

—Supuse que eras un chico refinado en especial por la ropa que portas, aunque es curioso que un junior trabajé en un puesto promedio.

—Se llama independencia y no es tan mala, de hecho, creo que es de lo mejor. Además, no quiero casarme con la persona impuesta por mis padres y la alta sociedad, debo confesar que hasta hace un mes pensaba que la pureza y perfección se contraba en los de mí misma raza, era una especie de xenofóbico y eso me avergüenza un poco aunque eso cambió. — sus mejillas se ruborizaron al recordar al rubio de ojos azules. — Un día conocí a un extranjero que me demostró que estaba equivocado, bueno es un arrogante, pero en algo tenía razón me faltaba humildad.

—Si que era un omega digno de admirar. — Genzo no desmintió a Brian, en realidad fue un alfa quien lo había hecho cambiar y ver las cosas desde otra perspectiva que si bien no fue romántica si fue apasionada.

—¡Buenos días chicos!, veo que los extranjeros son puntales. Yo por más que trato de llegar temprano simplemente no puedo. — El alfa alemán rubio de ojos azules llamado Franz Schester saludo a sus dos compañeros de trabajo, era especialista en acabado e igualación de pintura. Estudió diseño gráfico, su pasión radica en el diseño artístico de los autos por lo que Manfred Margus reconocía que su conocimiento podría servir en el nuevo lanzamiento de Kaiser Motors. Además de que tenía un aroma a hierbabuena que era agradable al olfato sensible de los omegas así que trabajar con él brindaba una sensación de paz y tranquilidad.

—Somos chicos trabajadores. — Cruyfford se encogió de hombros. Definitivamente era un equipo de trabajo agradable para Wakabayashi. Quitando que por dicho trabajo su relación amorosa con Morisaki se fue al caño podía decir que en verdad tenía el trabajo de sus sueños con compañeros encantadores en especial el holandés que era simpático. Huele bien, además es atractivo… Para Genzo, él es alfa y joder… maldito Schneider no puedo creer que me volvio homosexual. Se mordió el labio mirando de reojo a su compañero quien le sonrió al notar que el japonés lo observaba.

—Saliendo del trabajo vayamos juntos a conocer el puerto. Dicen que es bonito. — Wakabayashi asintió con la cabeza sin hablar, avergonzado por ser descubierto con las manos en la masa. Después de eso se puso a trabajar, el jefe le había pedido propuestas para la carrocería del auto. En esta ocasión tenía la libertad de crear desde cero sin importar especificaciones y dimensiones.

El día pasó así sin novedades, tenía una semana en dicho trabajo y podía decir que aun cuando en el fondo sentía temor de ver a Schneider se sentía tranquilo, como un pez en el mar inmenso. La hora de la comida fue tan agradable como los días anteriores con sus nuevos compañeros que intercambiaban anécdotas, sobre todo Brian quien para Wakabayashi realmente era un alfa admirable e inteligente. Sabía tanto de autos que eso le encantaba al japonés, no podía negar que al parecer los rubios de ojos azules comenzaban a ser su gusto culposo.

—Dijeron que hoy inician las clases de alemán para ustedes que no dominan el idioma. — Comentó Schester quien, aunque era nativo procuraba hablar en inglés con sus compañeros extranjeros. — Espero que aprendan pronto el idioma para que así podamos ir de tour por muchos lugares interesantes, sobre todo en Múnich y Berlín.

—Pondremos todo nuestro esfuerzo, ¿no es así Wakabayashi? — Cruyfford sonrió mirando al castaño quien asintió con la cabeza.

—Si tienen dudas yo puedo ayudar. — Esta vez Heidi Weber una omega rubia de ojos azules intervino en la plática, ella era decoradora de interiores la mejor en el país, pero Margus considero que al ser excelente en ello podría ayudar en el diseño de los asientos y en la elección de materiales para dicha misión. — Nací en Hesse específicamente en Kassel y cada 5 años en verano se celebra la documenta que es una importante exposición de arte contemporáneo, puedo ser la guía turística tomando en cuenta que todos tenemos un interés compartido por el diseño y las bellas artes. Es una oportunidad interesante de practicar el idioma, de todos modos, reitero que puedo ayudarles en lo que gusten.

—Heidi, si no fueses 5 años mayor que yo juro que te marcaría ahora mismo cariño.

—Brian no sé si eres demasiado perro o muy coqueto para mi gusto. Tomaré tu cumplido, pero me ofende muchísimo. — Guiño el ojo y sacó la lengua logrando que todos soltaron carcajadas.

—No hay nada de emocionante si no implica un riesgo. Pero tú te lo pierdes, además no es como si estuviéramos a solas, porque Genzo está en mi misma situación.

—¿Yo qué tengo que ver en esto?, tú fuiste quien está haciendo planes con Heidi.

—No puedo creer que seas un alfa temeroso, mides 9 centímetros más que yo y estás huyendo de una linda omega. Deberías avergonzarte, has deshonrado a los alfas. Que Heidi te gane por 7 años no implica límites.

— ¿Me estás llamando vieja Cruyfford? — Heidi cruzó sus brazos frunciendo el entrecejo.

—No cariño, sólo creo que entre más arrugada la pasa es más dulce su fruto. — Recibió inmediatamente una cachetada. —Bien reconozco que me la merezco. — Todos se rieron ante la divertida escena entre el holandés y la alemana.

Después de la comida regresaron a su espacio de trabajo y siguieron con sus actividades, claro que la mayoría de vez en cuando miraba a Cruyfford y no podían evitar reírse de lo sucedido en la comida. —Lo siento Heidi, pero ya no me apliques la ley de hielo. Prometo no molestarte de nuevo con la edad.

—Eso te enseñara a que a las damas no se les habla de ese tema. — Sonrió con burla Wakabayashi quien estaba divertido con dicha situación.

—Genzo en verdad necesitas que te dé unas clases de como ligar, así como te veo te quedarás soltero. Mira que golpear a un asaltante cuando viste que a la vecina le quitaron su bolsa y cuando ella quiso agradecer sólo te diste la media vuelta. En verdad esa beta era hermosa, tú si que eres extraño.

—¿Podemos dejar de hablar de mi vida privada? — se sonrojo al notar como era observado por sus compañeros. — Y no, no soy extraño. Sólo no quería que la vecina pensara que soy un coqueto como tú comprendes.

El resto soltó pequeñas risas, para ellos comenzaba a ser divertida la interacción entre esos dos chicos que si no fuese porque ambos eran alfas sus compañeros los hubiesen comenzado a shippear. Así era la nueva amistad de Genzo con Brian, una muy particular, pero nada fuera de lo normal entre dos chicos, aunque algo era cierto a Cruyfford no le disgustaba la compañía de Wakabayashi y su aroma le daba una gran tranquilidad.

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Hamburgo, Alemania.

Kaiser Motors, dirección general.

El CEO de la corporación se encontraba revisando algunos diseños que Margus le había llevado como avances del proyecto. Le causó curiosidad uno en particular de un folder de pasta color rojo con las iniciales S.G.G.K un seudónimo poco convencional y es que así se hacía la selección con nombres clave que los empleados eligen para pasar de incógnito y los ganadores sean elegidos de forma imparcial sin favoritismo. Aunque noto que dicho folder estaba perfectamente ordenado y pulcro, los bocetos eran una fina obra de arte con trazos perfectos y con un análisis detallado en inglés. — Extranjero — dedujo de inmediato al no estar redactado en alemán. — Pero fuera de ello tienen una redacción perfecta además de sus diseños perfectamente elaborados.

— Parece que te llamó la atención ese folder en particular. — Su amigo Hermann Kaltz miró con curiosidad al rubio quien se mostró encantado con dicho trabajo. — Quiero suponer que tiene diseños que te han complacido, de otro modo ya habrías cambiado de carpeta.

— La propuesta de sus autos me agrada, aunque no di detalles específicos sobre lo que busco es como si leyera mi mente. Por ejemplo, este boceto del auto familiar, es innovador fuera de lo que hemos estado trabajando. Sigue las reglas básicas de la geometría para mantener seguros a los pasajeros, pero sus finos detalles lo hacen elegante aun cuando es un auto de uso diario. — Se mostró encantado con el trabajo de aquel extranjero del que sólo podía notar un trabajo perfecto, un excéntrico con gusto por el color rojo y ese seudónimo compuesto sólo de una abreviación que ni siquiera sabía que significaba " SGGK".

— Podrías preguntarle a Margus de quién es, parece que ese empleado ha logrado satisfacer tu exigencia.

— Aún no, los bocetos se mostrarán con los socios incluido mi padre. Las reglas dicen que no puedo tener favoritismo por uno en particular, pero no dudo que la mayoría elija a este diseñador, tiene talento y no está encasillado en lo tradicional como Manfred Margus. Es un excelente diseñador y tiene mi respeto, pero parece que he encontrado a alguien superior que no tiene miedo a probar nuevas cosas, retos ni miedo a que juzguen sus diseños y apuesto a que esto llamará la atención de Rudi - Frank Schneider.

— Yo creo que a Margus no le agradaría escuchar eso saliendo de tu boca. Ese omega se nota que se muere por ti, que otra persona reciba elogios que no sean para él y su extraordinario trabajo como jefe de diseño lo harán sentir mal. — Karl rodó los ojos con fastidio, de nuevo su amigo sacaba a tema ese chico que no le desagrada pero ni siquiera le llama la atención como una aventura ocasional.

— Sólo estoy siendo objetivo, que sea el jefe de diseño no quiere decir que siempre será el único con talento en esta empresa. Buscamos reconocer nuevos genios que revolucionen el mundo de la industria automotriz.

— Tiene sentido para mí, pero no creo que para Margus. Será mejor que no comentes nada de tu asombro por el dueño de esa carpeta roja de otro modo apuesto a que Manfred lo terminará despidiendo antes de que tu padre pueda apreciar dichos diseños.

— Eres un maldito brujo querido Schemer. Es mejor que todos reconozcan el talento de forma unánime. Si comienzo a decir lo que pienso de S.G.G.K posiblemente ni siquiera llegué a la junta del próximo mes con los socios. — cerró la carpeta no sin antes dejar un post-it dentro de ella escondido entre los diseños que decía: " Viel Glück, du hast Talent" y firmó con las iniciales KHS. — Bien devolveré las carpetas y esperaré hasta la junta.

— Buena elección. — Sonrió y siguió observando a su amigo quien después de ver esa carpeta noto que el resto no le dieron la misma satisfacción que esa del diseñador anónimo con seudónimo raro.

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Hamburgo, Alemania.

Kaiser Motors, área de recursos humanos.

Genzo y el resto de los extranjeros que de incorporaron a Kaiser Motors se encontraban en una de las aulas para uso de los empleados con el objetivo de enriquecer su intelecto, en este caso todos aprenderían alemán. Por suerte para Genzo estaban algunos chicos de su área de trabajo, no estaría del todo sólo en especial porque Brian también tomaría dicho curso.

— Bienvenidos, mi nombre es Marie y seré su profesora de alemán. Tengan la confianza de preguntar las dudas que les vayan surgiendo. — Genzo miró a la chica rubia de ojos azules, era tan parecida a Schneider o eso pensó con sólo verla. En Europa existían muchos rubios con ojos del mismo color, pero esa chica tenía algo tan fascinante para Wakabayashi además de ese aroma a vainilla. En verdad era bonita y su carácter era encantador pero noto que la chica bien y podía tener 18 años y para él eso ya era una gran diferencia de edad.

— Me gustaría que se presenten por ahora en inglés diciendo su nombre, su país de origen, su casta sexual y sus metas a cumplir en Kaiser Motors. Para mí es importante conocer sus sueños y que es lo que esperaba de esta empresa. — Poco a poco sus compañeros de clase fueron presentándose hasta que llegaron a él.

— Mi nombre es Genzo Wakabayashi, soy de Japón. Soy un alfa y mis metas son convertirme en un gran diseñador de autos, el mejor del mundo, crear uno de los autos más seguros, más bonitos y más vendidos en la industria automotriz. — Todos aplaudieron y el castaño tomo asiento.

—Muchas gracias Genzo, en verdad me alegra saber que estás entusiasmado en pertenecer al equipo de colaboradores de Kaiser Motors. Es reconfortante saber que sus sueños van de la mano con el objetivo de esta empresa. — La rubia sonrió y Wakabayashi correspondió dicho gesto, en verdad le parecía tan bonita. Incluso noto que era la primera vez que consideraba a una mujer hermosa y con una linda sonrisa, tal vez no era tan homosexual como pensó o al menos esa pequeña profesora rubia le daba esperanzas.

El tiempo de la clase paso tan rápido que Wakabayashi sintió que no duró casi nada, pero fue suficiente para sentirse feliz. Regreso a casa acompañado de Brian quien era su vecino y antes de llegar pasaron a comprar comida en un pequeño establecimiento y después de ello cada uno se despidió al llegar a sus puertas.

Genzo recogió todo después de comer y dejo limpio e intacto su departamento no sin antes recordar a la rubia alemana que le causó una buena impresión, aunque no dijo su apellido, pero eso no le importaba. Sólo que al hacerlo por tanto tiempo no pudo evitar pensar en él y en esa jodida sonrisa perfecta que acompañaba su rostro de príncipe de cuento de hadas.

— Te odio Schneider— inflo las mejillas disgustado consigo mismo. Camino hacia su recámara después de terminas sus labores y saco del buró una caja en la que tenía el buttplug guardado. Sus mejillas se sonrojaron hasta las orejas al recordar cómo fue esa noche de pasión entre ellos y ese pequeño obsequio que le dejo ese rubio. — Debería tirarlo, ni siquiera es sano tenerlo. — llegó hasta el bote de basura, pero no pudo deshacerse de él, no de lo único que conservaba de esa noche o eso cría porque en su interior ya estaba creciendo una pequeña semillita que era una de las tantas uniones que tenía con ese alfa, esa pequeña consecuencia que nacería en 8 meses y que cambiaría la vida de Wakabayashi para siempre.

Genzo regreso hasta su cama y guardo el buttplug con el rostro sonrojado por esa vergüenza de tener que reconocer que le encantaría volver a acostarse con ese alfa de ojos tan bonito como el cielo. Cerro sus ojos y se quedó dormido pensando en Karl Heinz Schneider.

Vocabulario:

*Viel Glück, du hast Talent || Suerte, tienes talento.