Capítulo 3: Un encuentro casual.

Hamburgo, Alemania.

Kaiser Motors, área de diseño.

Había pasado un mes desde que Wakabayashi llegó a Alemania. El trabajo era de ensueño, el sueldo no era tan malo y tenía un lindo hogar, aunque pequeño, en resumen, todo era bueno. Tenía un nuevo amigo con el cual iba al trabajo y regresaba, incluso los fines de semana y días libres salían juntos a recorrer Hamburgo y conocer más el lugar en el que al parecer vivirían por varios meses, con suerte estarían años sin mencionar que ya podían formar oraciones en alemán, aunque no para sostener una conversación con los nativos.

Wakabayashi en verdad amaba Alemania, lo descubrió al probar la comida y ver sus lindos paisajes, sin duda era tan diferente a Japón y eso lo atrapaba más. Aunque había tenido un pequeño problema pues, aunque adoraba la gastronomía alemana, el choque de culturas había hecho que de vez en cuando el castaño vomitar. Claro que las razones eran otras, pero él definitivamente no sabía que se debía a que su pequeño hijo provocaba eso.

— Tierra llamando a Wakabayashi, le recordamos que hoy es viernes día de convivencia con los compañeros del trabajo. — Heidi sonrió y colocó una taza de café frente al castaño quien estaba sumergido en su trabajo. — Realmente los japoneses son admirables. Cuando deciden trabajar no hay nada que los pare.

— Necesito terminar esto antes de las 3:00 PM. El jefe quiere que le entreguemos la propuesta de un auto para la Fórmula 1. Realmente ni siquiera sé por qué pide este tipo de cosas si el proyecto está enfocado más en los usuarios comunes. — suspiro tomando la taza de café. — ¡Gracias!, en verdad lo deseaba. No me ha ido bien en cuanto a la alimentación, de vez en cuando tengo vómito y náuseas. — Weber levantó una ceja ante el comentario de su compañero. — No me malinterpretes, la comida de este país es una delicia, pero creo que el choque de culturas me ha pegado demasiado. Si esto sigue así tendré que sobrevivir de pan y agua.

— Deberías consultar al doctor, aquí tenemos un excelente equipo médico. El doctor Luciano Leo es de los mejores en la empresa y podría darte una receta. No es algo normal que lleves un mes aquí y sigas vomitando. — La rubia miró el rostro del japonés que se mostraba más pálido de lo normal.

— Lo haré después de la fiesta de esta noche. No esperarás que me ponga a dieta justo hoy que es el aniversario de Kaiser Motors. Además, le prometí a los chicos que probaría la mejor gama de cerveza que este país puede ofrecer. No conoces Alemania si no eres bueno bebiendo cerveza. — Heidi suspiro y de su bolsillo del suéter saco un paquete de galletas.

— Come esto de otro modo dudo que sobrevivas antes de la fiesta. Te he visto trabajar por días en ese proyecto, no es normal que te sobre pases. — Wakabayashi tomó las galletas y sonrió.

— ¡Gracias!

— Te veré en la fiesta, procura lucir guapo porque te presentaré algunas omegas que están interesadas en ti. — Se retiró a su lugar de trabajo, ella en verdad era como esa hermana que no tenía, porque ni Shuichi o Eiji se preocupaban tanto como esa omega rubia.

Wakabayashi siguió trabajando en su diseño que ya estaba listo pero tenía que ajustar algunos análisis y por supuesto entregarlo en una carpeta roja con las iniciales "S.G.G.K" su seudónimo utilizado desde que ingresó a Kaiser Motors.

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Hamburgo, Alemania.

Kaiser Motors, Dirección general.

Karl había estado revisando las carpetas que Margus llevaba cada semana con la finalidad de ir evaluando a los empleados nuevos. Pero siempre terminaba fascinado con la carpeta roja con las iniciales "S.G.G.K", sus diseños eran sublimes, era ordenado, pulcro y con un una excelente sincronía como si las ideas del Kaiser —así llamaban al alfa — se conectarán con las ideas de aquel diseñador anónimo. En su vida como CEO de Kaiser Motors no había encontrado alguien con esa talla que lo asombrará tanto, ni siquiera Manfred Margus quien era el mejor diseñador alemán, pero se encontraba por debajo de su ahora favorito de Schneider.

— Hoy es la fiesta de aniversario de la corporación, se cumplen 49 años desde que tú abuelo fundó la empresa. Me enteré que será un evento memorable y que tu padre ha ordenado que todos los empleados asistan al evento. — Sonrió con alegría el jefe de diseño Manfred Margus. — Es el 4 año en el que asisto a dicha celebración y nunca deja de sorprenderme. Supongo que está noche invitarás a una de tus parejas. — Intento de forma disimulada averiguar si el rubio tenía planes para esa noche.

— No, realmente asistiré solo. Además, no tengo tiempo para socializar, mis padres y mi hermana asistieran por lo que debo acompañarlos. Mi padre planea dar un discurso como todos los años. — Karl miró de reojo otras carpetas, aunque se preguntaba si el diseñador había leído el post-it que colocó hace semanas en su carpeta. Quería volver a animarlo, pero con Manfred justo frente de él era mejor correr riesgos.

— Sabes yo tampoco tengo con quien asistir. — Sonrió nervioso esperando no lucir desesperado por la atención de su jefe quien le gustaba desde que iban en la universidad, ha de ir verdad tenía 5 años enamorado del CEO y aunque Karl era un ingeniero mecánico que estudió una maestría en ingeniería automotriz se conocieron gracias a Stefan Levi quien ahora era el director general del área de producción. En aquel tiempo el sueco estudiaba ingeniería industrial y conoció a Margus en una fiesta de la universidad, el resto solo sería indagar en tres citas y unos cuantos besos entre ambos hasta que conoció al Kaiser del que se enamoró desde el momento que lo vio.

— Oh, genial. — Siguió distraído revisando aparentemente las carpetas, aunque ya tenía su favorito con quién sentía una enorme conexión sin siquiera conocerlo. — Diviértete mucho.

— Claro… — Bajo la mirada notando que ni siquiera le prestó atención.

—Por cierto, quería comentarte que me gustaría mostrarle todas las carpetas a los socios y a mi padre. Quiero todos los trabajos que me entregaste anteriormente, le pediré a mi asistente que los acomode. ¿Podrías traerlos antes de la junta del martes?, supongo que no hay problema ya que esos trabajos están realizados, sólo es cuestión de que se los vuelvas a pedir a tus diseñadores. — Sus ojos dejaron de mirar los folders para encontrarse con los ojos verdes de Margus.

—Claro, los tendrás hoy mismo. Se los dejaré a Hanz para que te los entregue.

—Muchas gracias, en verdad eres un excelente elemento. — Manfred sonrió, aunque no podía evitar sentirse decepcionado porque el CEO no le pidió acompañarlo en la fiesta de la empresa. Pensó que comenzaban a tener más cercanía desde que el proyecto arrancó, pero fuera de la entrega de carpetas y el intercambio de algunas ideas no pasó de eso.

—Bueno me retiro, tengo que recoger los diseños que pediste para los autos de Fórmula 1 los cuales también dejaré con Hanz. — Se levantó de la silla y se acomodó su blazer. — Te veré más tarde en la fiesta.

—Nos vemos. — Karl siguió revisando la carpeta roja una vez que Manfred salió leyendo el informe de dicha propuesta. — Debería pedir que trabaje conmigo, en verdad me gustan sus diseños. — Reconoció que "SGGK" era su diseñador favorito y que podría seguirles el ritmo a sus ideas. —Hanz me gustaría que vengas a mi oficina. — Schneider llamó a su asistente por el intercomunicador mientras cerraba la carpeta.

El omega rubio no tardó en entrar a la oficina, con tan solo 28 años de edad se había convertido en la mano derecha del CEO y había aprendido a complacer en todos sus caprichos a su jefe. Hanz Weber era el hermano menor de Heidi Weber. A diferencia de su hermana él era más hábil en la programación por lo que era de los pocos que le podía seguir el paso a su jefe. —Disculpe la demora jefa, estaba dando las últimas indicaciones para la fiesta de esta tarde.

—Hanz, quiero que ordenes por seudónimo las carpetas que Margus te entregue, te diré qué hojas y bocetos quiero que escanees para que se las muestres a la junta directiva. — El omega rubio anotó todas las indicaciones en su ipad. — Quiero una lista de todos los integrantes del área de diseño, en especial de la de los diseñadores industriales.

—Claro jefe, la tendrá en su correo en unos minutos.

—También quiero que llames a Adelaida y le pidas que me envié con Adal un traje de cóctel, de preferencia dile que envíe el azul cielo Burberry que se encuentra en mi closet y zapatos oxford. — Hanz seguía anotando. — Llama a la florería, quiero que manden dos ramos de rosas rojas y los colocas en los floreros de la habitación. — el rubio asistente sabía que si ordenaba eso era posible que tuviera planes para traer a una de sus aventuras esta noche a la habitación contigua a su oficina. — Ordena dos ramos de rosas blancas, uno para mi madre y otro para Marie.

—Anotado.

— Pide una botella de Domaine Leroy Chambertin y ponla en la hielera de la habitación. Que el servicio de limpieza sea impecable, quiero toallas y sábanas limpias, pide al servicio de catering que envíe una charola con los bocadillos más finos y la joyería enviará un collar de diamantes, déjalo en el buró una vez todo esté ordenado. — Hanz escribió a detalle todo, en definitiva, su jefe pensaba en tener una gran noche y el beta o alfa que le tocara ser el amante en turno definitivamente sería tratado como princesa. Después de todo Karl podría ser conocido como un casanova pero también lo era por ser uno de los mejores amantes con sus aventuras de un día y si el regalo era ese collar de diamantes sin duda el prospecto tendría que ser un chico rico, de otro modo el jefe no se tomaría la molestia de querer perfección. ¡Qué envidia!, debe ser genial acostarse con el jefe pensó mientras mordía su labio inferior, aunque eran pocos alfas los que habían pasado por su cama, en realidad la mayoría siempre fueron betas ya que la población de alfas no era tan grande comparada con el resto, incluso en Kaiser Motors eran pocos los omegas y alfas que laboraban en la corporación.

—Todo estará como usted lo desea. — Sonrió notando que su jefe no despegaba su mirada de ese folder rojo que sostenía entre sus manos. — ¿Desea algo más?

—Es todo, puedes retirarte. — Hanz salió de la oficina para cumplir con todas las indicaciones. Era un evento importante en la empresa por lo que no dudaba que asistirían betas y alfas de clase alta y entre ellos la próxima aventura de su jefe. Por otro lado Schneider siguió con su trabajo aunque su plan era pasar la noche enredado en las piernas de un beta la realidad es que era un plan emergente para olvidar a ese japonés pues desde que regresó de Boston no había podido dejar de pensar en él y mucho menos de ese buttplug que dejó incrustado en su hermoso agujero. Aún recordaba de forma perversa esa escena en la que colocó dicho juguete sexual para mantener su semen en el interior de ese castaño a quien le quitó su virginidad. No podía abandonar su recuerdo y sin duda la solución era acostarse con otra persona sólo así olvidaría su aroma, su piel y esos hermosos ojos verdes como dos esmeraldas.—En verdad no sé qué me diste, nunca me había obsesionado tanto con alguien. — se recargó en su silla y suspiró para levantarse de su lugar e ir directo a revisar los últimos detalles de la fiesta de aniversario.

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Hamburgo, Alemania.

Kaiser Motors, auditorio.

El evento por fin había comenzado, los empleados estaban reunidos para la celebración. Aunque la fiesta está dividida en dos partes una muy íntima y exclusiva para la clase selecta y otra para los empleados. Aunque el discurso del evento sería realizado en el auditorio en donde el ex presidente de la compañía y dueño del 90% de las acciones estaba en el podio para dar por iniciada la festividad.

—¡Buenas noches a todos!, mi nombre es Rudi-Frak Schneider y como sabrán hasta hace unos años fui el CEO de Kaiser Motors. Un sueño que mi padre creó y que ha dado frutos hasta el día de hoy, siendo originalmente una familia dedicada a la minería mi padre decidió innovar y apostar su patrimonio en un nuevo giro: La industria automotriz. Hoy después de 49 años de existir debo agradecer a todos ustedes, nuestros colaboradores quienes día a día hacen posible todo esto. Somos una empresa cuyo objetivo es crear nuevos autos que se adapten a las necesidades de las personas, agradezco infinitamente el esfuerzo y la entrega. No me queda más que decir y también agradecer al actual CEO quien ha mantenido esta corporación como una de las mejores a nivel mundial. Karl Heinz Schneider sin duda alguna te deseo el mejor de los éxitos.— Todos los presentes aplaudieron, incluso Genzo quien estaba sentado a una gran distancia de donde se encontraba el escenario junto con sus compañeros del área de diseño. Sabía de sobra que ni siquiera se toparía con el actual director general ya que él estaría en la fiesta donde solo los altos mandos y jefes de área celebrarían. Él pertenecía a la zona de empleados, ni siquiera figuraba como un gerente así que estaría con el resto de sus amigos.

—Esta noche como todas me siento honrado de ser el CEO de Kaiser Motors. — Y entonces ahí estaba él, esa hermosa aparición que sólo en sus sueños Genzo podía contemplar. Portaba un traje azul cielo que hacía juego con sus hermosos ojos aguamarina. Aun a distancia podía percibir el aroma a chocolate amargo en el ambiente, ese que le recordó cómo fue sometido en aquel hotel de Boston y que lo volvía loco desde entonces. Mordió su labio inferior intentando contener un gemido apagado pues su entrepierna estaba reaccionando a esas feromonas y es que no era para menos, en verdad se veía increíblemente sexy.

—Hoy el jefe está que arde, no por nada es el alfa más popular del país. — Comento con tranquilidad Heidi quien le tenía una admiración al alemán. — Apuesto que más de uno aprovechará la ocasión para llamar su atención.

—Apuesto a que uno de esos será nuestro jefe, Margus. — Sonrió divertido Schester — Basta con ver la cara de baboso que pone cada vez que lo mira, muy cursi para mi gusto.

— Schester no seas malo. No negaremos que el jefe si pone cara de idiota, pero suena feo decirlo en voz alta.

—No estás ayudando en nada Victorino — La rubia reprendió al beta quien era uno de sus compañeros encargado del análisis de riesgo, trabajaba en conjunto con Wakabayashi y Cruyfford para mejorar la seguridad y resistencia del auto. Ingeniero mecánico de profesión con especialidad en el análisis de impacto y seguridad. — Todos sabemos que el jefe ha estado más que dispuesto a meterse en la cama del jefe supremo, pero no deberíamos hablar de eso aquí. — Genzo sintió una gran estocada en su orgullo pues al parecer no era el único interesado en ese alfa y tampoco el único que había tenido sexo con él. Ni siquiera estaba seguro si su jefe inmediato era parte de la colección de ese rubio odioso y arrogante, pero se sentía tan dolido, aunque intentaba ocultarlo. — Ahora a callar, escuchemos el discurso del CEO.

—Desde que tomé el lugar como director general he recibido apoyo de todos ustedes que confían en mí, agradezco a cada uno de ustedes por dar su mejor esfuerzo colocando a Kaiser Motors como una de las mejores marcas automotrices del mundo. —Todos aplaudieron ante dichas palabras y fue en ese momento donde entre tantos aromas la nariz de ese alfa dominante y sangre pura percibió ese aroma Chocolate dulce, abrió los ojos y miró a todos los presentes mostrándose sorprendido pue hacía dos meses que ese aroma lo había hecho enloquecer. Sintió como su miembro cosquillas e intentó recobrar la calma ante la multitud de asistentes. — Hoy se cumplen 49 años de este gran sueño llamado Kaiser Motors. — Comenzó a sentir que su corazón se acelera, ese olor que lo estaba cegando como aquella vez en Boston. — Los sueños se cumplen y este que inicio como el sueño de mi abuelo pasando a ser el de mi padre, hoy por hoy es el mío y estoy seguro que lograremos revolucionar el mercado automotriz encaminándolo hacia un futuro prometedor. ¡Muchas gracias! — Nuevamente el público aplaudió y sonrió con dificultad para retirarse del podio en donde dejó al vicepresidente Xiao Junguang hacerse cargo de la apertura del evento.

—Karl, ¿Te encuentras bien?— Kaltz se acercó a su amigo notándolo agitado.

—Él está aquí. Sonará estúpido pero la fiera está aquí. — Kaltz parpadeo varias veces intentando comprender. — Joder, te estoy diciendo que Wakabayashi está aquí.

— ¿Qué? ¿Pero cómo? — bajo la voz al notar que los volteo a ver el señor Frank padre de Karl.

— No tengo idea, pero ese aroma, entre todos sobresale tanto. Algo me dice que está aquí justo ahora.

— Tal vez alguno de los socios lo invitó, no olvides que es el hijo menor de uno de los hombres más ricos de Japón. Es normal que asista a un evento así, posiblemente lo veas en la fiesta privada con los socios.

— No, no ahora que quiero olvidarlo. Me está costando trabajo alejar de mis pensamientos esa noche que pasamos juntos en Boston.

— ¿Por qué simplemente no te dejas llevar?, puede que él también quiera que se repita.

— No, ya no. Él es un tipo insoportable, arrogante, burlón…

— Y te tiene tan loco por él, acepta que estás encantado con tenerlo debajo de ti. Por muchos defectos que quieras recalcar sabes que te gusta mucho, lo suficientemente como para no dejar de pensar en él.

— Kaltz en verdad no sé cómo actuar porque no planeo rogarle. Sé que va a rechazarme cuando me vea, ni siquiera lo busqué después de lo que tuvimos y conociendo cómo es, me va a mandar al demonio y podrá ser el único alfa que me tiene caliente al grado de con sólo besarme se me ponga dura pero no, no planeo pedirle que se meta a mi cama.

— Si tú lo dices …

— Si, estoy completamente seguro. Actuare normal como si nada paso y como si no lo conociera.

— Entonces deja de comportarte como una colegiala y mantente tranquilo que tus feromonas están llenando el ambiente.

— Bien me mantendré tranquilo, si sobrevivo a esta noche habré ganado la batalla. — El rubio se tranquilizó y escuchó la ceremonia. Cuando terminó los empleados se fueron a la zona donde se realizaría el festejo para ellos acondicionada con puestos de comida y cerveza mientras que la élite de Kaiser Motors, así como el equipo de ejecutivos tenían reservada una cena exclusiva en el lujoso salón con el que contaba la empresa.

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Hamburgo, Alemania.

Kaiser Motors, explanada principal.

El equipo de diseño y otras áreas estaban disfrutando de la festividad. Algunos en puestos de comida, otros sentados en mesas y algunos bailando. En el caso de Genzo se encontraba sentado con sus amigos del trabajo compartiendo un Roulsden y un tarro de cerveza. — Es la primera vez que estoy en un evento como este, en donde trabajaba antes las cosas eran más sencillas y con una pequeña comida bastaba. Pero aquí es todo un festejo lleno de comida, música y cerveza. En verdad no parece una fiesta de aniversario.

— El fundador de la fábrica siempre le gustó compartir con sus empleados por lo que hacía este tipo de eventos. Actualmente descansa en paz, pero el señor Rudi-Frank decidió seguir con la tradición y cada año hace una fiesta en grande para sus empleados, aunque el CEO y sus socios tienen un festejo íntimo con gente de sociedad, ya sabes personas millonarias de su mismo nivel socioeconómico. No creo que ninguno de ese mundo esté dispuesto a mezclarse con nosotros la clase obrera. — Schester comento con tranquilidad mientras Genzo permanecía en silencio, al parecer sólo Brian se había dado cuenta de que él era un junior o al menos lo mencionaba, pero nunca hablaron sobre su familia y su posición.

— Yo creo que es mejor está celebración porque es divertida, hay música, comida y bebida gratis. Además de que puedes conocer a muchas personas como esas lindas betas de contabilidad. — Sonrió alegre Brian quien quería tomarle el lado bueno a ser un empleado y no uno del alto mando. — Además las personas aquí son más honestas y no tienen que seguir etiquetas. Simplemente se dejan llevar por el momento y por el calor del ambiente, así que… — Cruyfford colocó un tarro de cerveza frente a Wakabayashi. — Dijiste que probarlas todos los tipos de cerveza existentes.

— Claro, aunque no soy bueno bebiendo, no sé si sea buena idea.

—Por supuesto que es buena idea, mañana es día de descanso y la noche es larga, además tú y yo somos vecinos así que nos iremos juntos a casa.

— Eso si una omega de contabilidad no te seduce. — Heidi tomo un sorbo de su cerveza. — Pero no te preocupes Genzo, mi hermano Hanz y yo podemos irte a dejar. Él tiene un auto que la empresa le dió, es el asistente del jefe supremo.

— Wow que pasada. — Ramón Victoriano se asombró. — ¿Cómo es el jefe Schneider?

— Bueno es muy exigente en todo, le gustan las cosas perfectas y la gente con iniciativa. Cómo profesional es un sujeto digno de admirar, pero en su vida personal deja mucho que desear. No es malo, todo lo contrario, es generoso, pero no toma en serio las relaciones, es un sujeto de aventuras casuales y sin compromiso. Se acuesta con toda persona que le parezca atractiva y nunca ha pensado en casarse o tener hijos. — Genzo permaneció en silencio, él sabía eso de los amantes ocasionales porque fue uno de ellos, uno más de la colección de los que pasaban por su cama y de los que no volvía a llamar después de eso.

— Yo creo que no deberíamos hablar de la vida privada del jefe. — Wakabayashi interrumpió y tomo un gran trago de cerveza de golpe. — Hoy venimos a divertirnos y haremos eso, así que Brian trae otra cerveza porque voy a demostrar que los japoneses también podemos ser alegres.

— Genial, esto se va a poner bueno. — Todos comenzaron a beber y en algunas ocasiones a bailar. Brian estaba encantado con las chicas de contabilidad y recursos humanos. Heidi, Franz y Ramón estaban felices disfrutando de la comida y bebida. De vez en cuanto competían por quien podía aguantar más cerveza y Wakabayashi él simplemente siguió tomando queriendo olvidar ese dolor en el corazón al aceptar que no fue más que una aventura para ese rubio arrogante.

Así pasaron las primeras dos horas hasta que una rubia de ojos azules se acercó a ellos seguida de una chica de cabello rojizo y otra de cabello oscuro. — Genzo, me alegra encontrarte. — Se abalanzó sobre él.

— Marie es buenos saber que tú también disfrutas de la fiesta. — A estas alturas ya estaba algo mareado por el consumo de cerveza.

— Sabes quiero presentarte a mi hermano, él vino a la celebración también. — sonrió con sinceridad.

— Por supuesto, será un placer conocer al hermano mayor del que tanto hablas.

—Espera iré a buscarlo, según ví venía atrás de nosotros con sus amigos. — Camino entre la multitud agitando su mano mientras Genzo observaba como Brian estaba bailando con la jefa de recursos humanos.

La rubia corrió hasta donde estaba su hermano caminando al lado de sus amigos y conocidos. — Karl quiero presentarte a uno de mis amigos de la clase de alemán. Es un buen chico.

— Está bien, supongo que debe ser un sujeto al que debo golpear. Nunca te había visto tan entusiasmada con alguien. — Marie se cruzó de brazos y rodó los ojos.

— Es sólo mi amigo, no hay nada más. Además, quería convivir con ellos, son buenos chicos de hecho Manfred los conoce porque son amigos de Franz.

— Oh si, debes referiré a los chicos de diseño.

— Si justo a ellos. Todos son buenas personas pero hay un alfa en particular que ha sido amable conmigo en especial el otro día que se descompuso mi auto y me ayudó a repararlo.

— Bien entonces vamos. — Karl siguió a su hermana hasta una de las carpas dónde había mesas y varios empleados estaban sentados. Observó como muchos de ellos bebían cerveza y pasaban el rato, todo era común hasta que ese aroma comenzó hacerse presente el cual juro que vería personificado en la reunión de socios, pero nunca apareció.

—Huele a chocolate dulce. — expreso Xiao Junguang.

— Debe ser Schneider, su aroma a chocolate es algo característico de él. — dedujo Stefan Levi.

— No, ese aroma no es de él.

— Ah, deben referirse a Wakabayashi, él también tiene un aroma similar con la única diferencia de que es dulce comparado al de Schneider. — Comento Margus con tranquilidad haciendo que el rubio se detuviera en seco al escuchar el apellido.

— ¿Quién es Wakabayashi? — Pregunto con tranquilidad Stefan.

— Es el chico de cabello negro y ojos verdes que está en esa mesa — señaló Marie. — Es el amigo del que les hablé, iré a hablarle. — La chica corrió hacia él y Karl sintió que su alma lo abandonó, de todos los escenarios posibles el peor estaba ocurriendo. Su pequeña hermana a la que tanto adoraba estaba interesada en ese alfa que curiosamente a él también le importaba. — ¡Genzo!

— Oh por dios en verdad es él. — Comento Kaltz al notar a Karl paralizado observando en dirección al japonés y su hermana.

— Para ser un alfa es bonito. — Expresó con tranquilidad Xiao.

— Claro que sí, siempre fue popular en Japón por eso, aunque también por ser el alfa más arrogante, burlón y grosero. Incluso cuando era un niño era odioso, siempre fue el consentido de su padre y era listo, cosa que lo hacía sentir superior al resto. — La prima de Xiao Junguang , Meilin Junguang intervino.

— ¿Tú lo conoces? — Está vez Margus era quien se mostró sorprendido. — ¿Alguien de la familia Junguang socios de Kaiser Motors conoce a un simple empleado como él?

— ¿Simple empleado? — Sonrió — No sabía que era empleado de aquí. Qué curioso, él es el hijo menor de uno de los hombres más ricos de Japón. Shuzo Wakabayashi, dueño de la naviera Genza conocida por ser la más grande de dicho país. Es el alfa más codiciado de su país, superando incluso a su hermano mayor Shuichi Wakabayashi. Aunque hasta donde lo recuerdo siempre fue arrogante con todos.

— ¿Cómo es que sabes tanto?

— Fuimos a la misma escuela secundaria, Shutetsu, en dónde él era el capitán del equipo de fútbol y era inmensamente popular. Admito que incluso yo lo sigo considerando un alfa admirable y guapo. Tan bonito como un omega con facciones refinadas y un cuerpo más estilizado. Podría pensarse que es uno de no ser por la estatura de 183 cm.

— Yo pensé que sólo era un buen empleado. — Manfred miró a Wakabayashi a quien quitando lo buen diseñador nunca lo considero tan importante.

— Hey Karl mira ellos son mis amigos — grito Marie haciendo que los chicos de diseño se quedarán en shock. La maestra de idiomas era ni más ni menos que la hermana menor del CEO. Genzo se quedó petrificado cuando miro en dirección a donde la rubia sonreía y agitaba su mano.

— Marie… ¿Marie es la hermana del jefe? — Victoriano se sorprendió al ver al mismísimo CEO de Kaiser Motors acercarse a ellos.

— ¿Qué no lo sabían? Se llama Marie Schneider y obviamente el apellido dice mucho. — Tomo un sorbo de su cerveza con tranquilidad, ella conocía a la hija menor de los Schneider después de todo su hermano era asistente del jefe.

— Nunca nos dijo su apellido. — y era cierto, se presentó, pero jamás dijo que era una Schneider por lo que los de la clase de alemán desconocían eso.

Genzo se quedó en silencio, el peor escenario para encontrarse era esa fiesta y ese momento en el que convivía con la mayoría de empleados. Ni siquiera portaba un traje fino como los chicos y chicas que lo rodeaban, todo lo contrario, vestía una camisa blanca y un saco color rojo, un pantalón de vestir negro. Aunque no sé veía desalineado no era ropa elegante la cual generalmente usaba cuando estaba con su familia o en reuniones sociales, era tan simple que le avergonzó lucir así. — Chicos les presento a mi hermano Karl Heinz Schneider, creo que ya saben quién es. — La rubia se acercó a su hermano mayor y lo tomo del brazo. — Karl ellos son parte del grupo de personas a las que les imparto el curso de alemán. Él es Genzo Wakabayashi, el chico que le ayudo con mi auto el día que se descompuso en el puerto.

Genzo no sabía que decir, no sabía si saludar o fingir que era la primera vez que lo veía. Además, era su jefe, a diferencia del día que lo conoció ni siquiera podía ponerse al tú por tú. Realmente le gusta su empleo, sus amigos y el lugar. — Wakabayashi— por suerte Meilin Junguang lo salvó del incómodo momento. La chica china de cabello oscuro se acercó al japonés. — No pensé ver al heredero de Genza convivir con el proletariado.

— Se les dice empleados y no es vergüenza convivir con mis compañeros de trabajo. — Miró con algo de molestia a la chica. — Meilin Junguang, quisiera decir que tengo el placer de volverte a ver pero mentiría.

Todos se quedaron congelados, Wakabayashi le estaba hablando tan suelto a una de las socias de Kaiser Motors. — Vaya pensándolo bien no has cambiado nada, eres tal como te recuerdo desde que te conocí en Shutetsu. Aunque no vienes acompañado de tus dos omegas, ¿en dónde los dejaste?

— No son mis omegas. — Rodó los ojos. — Misaki está en Francia, vive en ese lugar desde hace 3 años.

— ¿Y Morisaki? , ¿en dónde dejaste a tu lindo novio?...oh es verdad, los rumores dicen que terminó contigo por ser infiel. — Un golpe bajo por parte de la señorita Junguang. — Boston es un lindo lugar, eso dicen.

— No te metas en mis asuntos Junguang. — Respondió cortante, la tensión estaba en el aire. Tanto que Karl y sus amigos podían sentir como el oxígeno se cortaba alrededor de esos dos orientales que al parecer no se llevaban bien. — La gente dice muchas cosas.

— La gente sólo comenta lo que probablemente es verdad. Por tu comportamiento puedo confirmar que los rumores sobre Boston son ciertos, aunque no te culpo Morisaki no era de tu tipo, muy simple para mí gusto.

— Meilin creo que deberías parar ahora. — Xiao intervino. — Esto es incómodo.

— Marie gracias, pero regresaré con mis compañeros. — Genzo miró a la rubia y se dio la media vuelta para irse a sentar junto a Heidi y Franz. Fue un momento incómodo para Wakabayashi quien ahora no sólo se moría de vergüenza por ver a Schneider, también por los comentarios de Meilin quien había informado a todos los presentes lo que pasó en su relación, una ruptura por infidelidad. Realmente quería que la tierra se lo tragara, pero huir no era para su estilo.

— Wakabayashi si quieres podemos irnos. — Comentó la rubia quien noto la incomodidad que su amigo sentía. — Puedo decirle a Hanz que me preste su auto.

— Tranquila, huir simplemente le dará la razón a esa chica. Además, Brian sigue bailando con la jefa de recursos humanos, no quiero arruinar su noche. — Sonrió, aunque realmente se sentía desanimado por como la chica lo humilló y lo peor es que él no hizo nada al respecto. — Además ella no dijo mentiras. — Tomó su tarro de cerveza y bebió un poco del líquido. — No pensé que Morisaki le costaría a todos el motivo por el que rompió nuestra relación.

— La gente herida suele hacer muchas cosas, no lo culpes.

— No lo hago, pero si me siento algo herido. — admitió. — En fin, será mejor que hagamos de cuenta que no dijo nada, además me siento avergonzado con ustedes por no decirles que mi padre es un empresario.

— Vamos, es tu vida privada, no tenías obligación de decirnos nada. — Schester sonrió y colocó otro tarro de cerveza frente al japonés.

Del otro lado aún se encontraban los Schneider y sus amigos. — No debiste decirle eso, ¿por qué razón lo atacaste? — Marie estaba molesta observando a la chica de origen chino.

— No lo conoces bien Marie, él no es un chico bonito como su aspecto. Varias veces me rechazó por culpa de su querido novio, sólo quería devolver un poco de lo que he recibido.

— Meilin no era el momento.

— Xiao, ¿Tú también?

— Es descortés tomando en cuenta que Marie lo quería presentar con nosotros. Además, si él también es de nuestra clase social debe ser incómodo para él que sus compañeros presenciaran dicha escena.

— Bien, tal vez me disculpé o tal vez no. Cómo sea me iré a la fiesta de socios dónde sí hay gente de nuestro nivel, si Wakabayashi está interesado por convivir con la clase obrera allá él. — Se dio la media vuelta para regresar seguida de una de sus amigas.

— ¿No creen que deberíamos hacer lo mismo? — Manfred se encogió de hombros. — Después de todo, este lugar es de los trabajadores.

— Váyanse ustedes, yo me quedaré. — Marie se cruzó de brazos molesta. — Me gusta estar con ellos, no quiero ir a un lugar donde la gente disfruta de humillar a otros.

— Regresen a la fiesta, me quedaré con Marie. — Margus, Levi, Junguang y Kaltz se sorprendieron al igual que las amigas de la rubia. — Si mi padre pregunta díganle que regrese a mi casa.

— Karl podemos quedarnos aquí. —Manfred aún no podía creer que Schneider quisiera seguirle el juego a su hermana.

— Vayanse, quiero estar con mi hermana. Además, hay algo que quisiera hablar con la señorita Weber. — Kaltz sonrió entendiendo que no era la omega rubia su interés sino ese chico japonés.

— Bien, te veremos después. Vamos Margus regresemos a la fiesta. — Kaltz lo jalo del brazo para dejar al par de Schneider en ese lugar.

— ¿Por qué no te fuiste con ellos? — preguntó con curiosidad la rubia de ojos claros.

— Porque tú me ibas a presentar a tus amigos. Además, después de lo que pasó con Meilin quisiera disculparme, no es bueno que crean que todos pensamos que son simples empleados. Papá estaría molesto conmigo si permito que tengan una mala impresión de mí, conviviré con los empleados como un jefe común lo haría.

— Me siento orgullosa de ti — Tomó su mano y caminaron hacia donde estaba el grupo de diseño. Wakabayashi estaba en silencio sentado observando como Heidi y Franz bailaban, Brian seguía con las chicas de recursos humanos y Ramón Victoriano estaba ordenando en uno de los puestos de comida más bocadillos. Básicamente todos habían dejado sólo a Genzo quien seguía bebiendo cerveza. Para ese momento el alcohol ya estaba haciendo efecto en el chico notándose en sus mejillas el efecto.

El par de rubios llegaron a la mesa donde el oriental estaba sentado distraído sin dejar de beber. — Si sigues tomando así terminarás mal. — Wakabayashi casi se ahoga al escuchar esa voz, giró su rostro para ver a los dos hermanos rubios estar al lado de su mesa.

— ¿Eres bueno tomando cerveza?, porque si no es así dudo que llegues vivo para media noche. — Marie sonrió. — Por cierto, es Karl mi hermano, no pude presentarlos.

— Genzo Wakabayashi, es un placer conocer al jefe. — Se encogió avergonzado queriendo que la tierra se lo tragara en ese momento.

— Karl Heinz Schneider, es un gusto. — Disimuló delante de su hermana, aunque sonrió al notar que el castaño estaba avergonzado.

—No te preocupes, Karl es tan malo como se ve, aunque parezca que sí. — Marie sonrió y se sentó en la mesa seguida de su hermano. — Lamento lo que pasó con Meilin, yo no sabía que se conocían.

— Junguang era mi compañera en Shutetsu. No es que me caiga mal, pero supongo que tenemos diferentes puntos de vista. Ella es beta y no comprende algunas cosas que en mi cultura son importantes como el proteger a los omegas, para nosotros las personas que tienen el don de procrear son importantes incluso más que los alfas. Aún no supera que muchas veces pusiera a mis amigos omegas por encima de mi amistad con ella. — suspiro.

— No sabía eso, aunque me alegra saber que para ti es importante lo que los omegas sentimos. — Sonrió. Karl no dijo nada, noto que a su hermana le agradaba Wakabayashi, aunque no estaba seguro de que forma. — Lamento que la escena fuera incómoda para ti, me disculpo por lo que pasó.

— No es tu culpa, Meilin en parte tiene razón. Realmente no soy una buena persona Marie, le fui infiel a mi novio con el que tenía dos años de relación y con el que me iba a casar. — La rubia se quedó en silencio mientras Genzo bebió de golpe su cerveza. — Es mejor que tengas un amigo menos problemático.

— No te voy a juzgar por tus decisiones, los amigos no hacen eso. Además, Meilin no me agrada, te prefiero a ti como mi amigo que a ella. — Wakabayashi se sonrojo.

—No quiero interrumpir, pero su padre la busca señorita Marie. — Hanz Weber asistente de Karl se acercó a la chica. — Buenas noches jefe, buenas noches joven.

—¡Buenas noches! — Genzo correspondió a su saludo.

—¡Buenas noches Hanz!, por favor acompaña a mi hermana. Me quedaré aquí, me gustaría hablar con Franz.

—Te veré más tarde Karl, nos veremos después Gen debo ir con mis padres. — El castaño agitó su mano despidiéndose, la rubia se fue con el omega quedándose ambos chicos en la mesa.

—Me gustaría hablar contigo. — Karl miró a Genzo quien estaba nervioso.

—¿Planea despedirme?

—Sabes a qué me refiero, sobre lo que pasó esa noche.

—Fue una aventura de una noche, lo tengo claro. —-Sonrió de forma fingida, su orgullo no le permitía hablar con la verdad y decir que no ha dejado de pensar en él desde entonces. — No tiene por qué preocuparse de esos detalles jefe, realmente no planeo usar nada de eso para perjudicarlo, tampoco me conviene.

—No lo decía por eso, jamás me ha importado que sepan que sostengo relaciones con alfas y betas. Cómo me dijiste en esa fiesta: Yo soy homosexual, no tengo conflictos con aceptarlo, aunque no sé si tú los tienes. Escuche lo que dijo Meilin sobre tu ruptura con tu novio.

—Eso ya pasó, seguiré con mi vida. — Karl notó que Wakabayashi estaba ligeramente ebrio. — Puede ir a su fiesta, no diré ni una palabra de lo que pasó hace dos meses.

—¿Por qué razón trabajas aquí? ¿lo haces para vengarte de que te deje en el hotel? —Genzo frunció el ceño molesto, podía ser un chico arrogante, orgulloso y hasta presumido, pero él jamás era alguien vengativo.

—Me ofende demasiado esa estúpida deducción. Trabajo aquí porque Manfred Margus me contrato para unirme a su equipo de diseñadores, mi jefe en Japón me recomendó. Era una gran oportunidad para trabajar con un diseñador de renombre y aprender de una de las mejores compañías automotrices, no vine por ti porque el universo no gira a tu alrededor tampoco mi vida. ¿Qué tan ególatra y narcisista se debe ser para pensar que por un simple acostón termine aquí? — Se levantó indignado, posiblemente ese chico rubio de ojos azules si le gustaba más de lo que llegó a pensar, pero no iba a permitir que lo humillara, suficiente tenía con Meilin Junguang como para dejar a ese alfa ser un insolente.

—No sabía eso, lo lamento. —Genzo se quedó petrificado, ¿En verdad me pidió una disculpa? pensó mientras observaba al CEO. — Sólo que es una coincidencia enorme encontrarte en mi empresa como un empleado y no como un invitado de algún socio. —Suspiro. — Vamos siéntate y tomemos una cerveza juntos, no tendríamos porqué terminar mal si por lo visto tendremos que vernos tarde o temprano en Kaiser Motors.

—Supongo que tienes razón, perdón tiene razón jefa. — Se sentó de nuevo. Karl le pidió a un mesero dos cervezas y Genzo decidió dar una explicación que el rubio no había pedido pero que consideraba necesaria para evitar malentendidos. —Necesitaba independencia económica y libertad. Las personas no comprenden que mi padre puede llegar a ser muy controlador. Quiero casarme con la persona que yo elija y no con la que me impongan. — Dijo sin más haciendo que Schneider le prestara atención. — Acabe trabajando para Hina Motors como uno de sus diseñadores, pero como debe saber atraviesa por una crisis económica después del fraude cometido por el hermano del dueño. Despidieron a varias personas entre ellas a mí, así que el ofrecimiento de Margus no se me hizo tan descabellado, no quería volver a Inglaterra y aceptar las reglas de mi padre. —Tomó un sorbo de cerveza después de eso.

—¿Qué hay del viaje en Boston?, era una reunión social y si en verdad no quieres depender de tu padre ¿por qué fuiste? — Cuestionó curioso buscando respuestas.

—Que quiera independencia no quiere decir que me deslinde por completo de mis obligaciones como hijo de los Wakabayashi. — suspiró. — Shuichi ni Eiji querían asistir y no me quedo de otra que ir como representante de la familia, aunque nunca me han agradado ese tipo de reuniones de niños ricos no tenía opción, además deseaba ganar puntos con mi padre que no aceptaba mi relación con el que en ese entonces era mi novio, él es un omega de clase media alta pero no es suficiente para una familia que le importa su legado y su apellido.

—¿Por qué tu novio rompió contigo?

—Ah bueno porque se enteró que me acosté con un alemán. — Sonrió con burla, el alcohol lo estaba ayudando a ser honesto. — Llevábamos dos años de novios y nunca quise acostarme con él, así que le rompió el corazón saber que había tenido sexo con un alfa cuando él siendo un omega no había logrado eso en todos estos años de conocernos, 11 años para ser exactos.

—No tenía idea de que tenías pareja, no lo habría hecho.

—No es tu culpa, en ese momento ni siquiera pensé en él ni en nada. Nunca había tenido celo, no fue la ocasión correcta, pero pasó y debo asumir las consecuencias de ello.

—Sabes ahora que hablamos de forma tranquila me agradas, no eres ese niño rico arrogante que conocí.

—Las personas cambian, tú me hiciste cambiar. — Schneider abrió los ojos sorprendido por las palabras del japonés. — Antes pensaba que los extranjeros no tenían mucho que ofrecerme y mírame estoy trabajando con un equipo diverso. Igual era alguien antisocial que no tenía el mínimo interés en la amistad y gracias a Kaiser Motors conocí a ese grupo de locos del área de diseño. Tal vez algunas cosas como mi ruptura tenían que pasar para darme cuenta de que mi vida era un asco.

—¿Estás seguro que eres Genzo Wakabayashi? — Sonrió, se sentía tan a gusto con ese omega que él creía alfa.

—Tal vez no —Sonrió y siguió bebiendo su cerveza, pero al llegar al último sorbo sintió de nuevo esa sensación de asco que se había presentado por varias semanas.

—¿Pasa algo?

—Creo que necesito ir al baño. — Salió corriendo para buscar un lugar donde vomitar, los baños de la compañía no estaban cerca pero no quería hacer el ridículo, no más de lo que ya lo había hecho esa noche así que aguanto tanto hasta meterse al primer baño que vio que curiosamente era de omegas. Vomitó como diariamente lo hacía, demasiado para su gusto.

Karl lo siguió, por alguna razón no se sentía tranquilo de dejarlo vagar por el lugar estando en esas condiciones. Ni siquiera tuvo tiempo para avisarle a los amigos del japonés pero tal vez fue lo mejor pues cuando entro al baño lo escucho vomitar y suspiró deduciendo que se debía a todo lo que había bebido que en parte era cierto, pero la mayor causa era ese pequeño feto que era muy caprichoso. — ¿Estás bien?— preguntó estando en el pasillo.

—No te preocupes, me ha pasado desde que llegué aquí. — No pudo seguir hablando porque vomitó de nuevo y al parecer era lo último de esa noche, curiosamente siempre vomitaba a las 11 de la noche. Después de ello se limpió la boca con papel y bajó la palanca del baño.

— ¿A qué te refieres con que te pasa seguido? — Le pregunto una vez que lo vio salir y lo siguió hasta los lavabos donde Genzo se enjuago la boca y después sacó de su bolsillo una botella con enjuague bucal para quitarse ese sabor.

—Supongo que es el choque de cultura que todos los extranjeros tienen. No me he acostumbrado a la gastronomía, es deliciosa, pero he vomitado todos los días algo normal.

—Eso no es normal, nadie dura tanto tiempo en esa etapa. Debes ir al doctor, puede que tengas una infección.

—Sí, creo que debería. — Tomó una toalla de papel y secó su boca. —No era necesario que vinieras, no creo que sea bueno que te vean conmigo.

—Eso no me importa, te he dicho que las personas saben mis preferencias sexuales.

—Soy tu empleado.

—Eso nunca me ha detenido. — Tomo el mentón del castaño para mirarlo a los ojos. — Vayamos a mi oficina, puedo ofrecerte algo más que sólo cerveza. —Y de nuevo se repetía esa situación en la que los ojos de ambos se conectaron y sus manos igual. Genzo intentó alejarlo, pero ese choque eléctrico y esos labios, basto un beso de ese alfa dominante para que el japonés perdiera el control dejándose llevar por la boca experta de su jefe.

— No está bien. — expresó después de separarse de ese rubio que en verdad le gustaba.

—Lo mismo dijiste la vez pasada. — lo jaló de la cintura y metió su lengua en el interior se cavidad bucal haciendo que Genzo soltara un gemido y sus feromonas se descontrolaran. Schneider sonrío sin dejar de besarlo, había notado que no le era indiferente a ese chico que le gustaba y lo reconocía muy en el fondo. Era lo que había estado deseando desde que percibió su aroma en la ceremonia y cuando lo vio sentado en la mesa de los empleados.

Sin dejar de besarlo lo empujó para salir de aquel baño que para su fortuna no estaba tan alejado del ascensor. El calor en el cuerpo de Wakabayashi incrementaba conforme pasaba el tiempo y las manos del rubio recomiendo su cuerpo sólo hicieron que deseara tener el miembro de ese alfa en su interior. —Soy tu empleado.

—Eso no me importa. — Tomó por los glúteos al chico para acomodarlo y cargarlo aun cuando Wakabayashi era ligeramente más alto no impedía en nada que lo levantara con facilidad y sin dejar de besarlo apretó el botón del elevador para que este se abriera. En el interior recargo al omega en la pared mientras apretaba el botón del último piso, el calor entre ambos aumentaba con esos besos y la posición en la que Wakabayashi se encontraba entre la pared y el cuerpo del alfa era perfecta para seguir besándose.

Ninguno de los dos lo había dicho, pero no hacía falta porque lo cierto era que se deseaban desde hace mucho, desde hace dos meses que fueron tan eternos para ellos y difíciles de llevar porque los sueños húmedos sólo aumentaban el apetito sexual y la tensión que habían sufrido por estar separados tanto tiempo. Schneider no entendía cómo era posible que ese alfa lo pusiera tan caliente con sólo oler su aroma a chocolate dulce, tampoco entendía porque si había estado con tantos alfas y betas Wakabayashi fuera el único que había logrado que amaneciera mojado y duro a tal grado que tenía que masturbarse todas las mañanas, la realidad es que él no sabía que ese japonés era un omega dominante, su contraparte y que el destino era muy grande como para juntarlos. Eran el caso especial en el que un alfa de sangre pura y un omega de sangre pura se juntaban para aparearse, para unirse no sólo por el deseo sino por el lazo conocido como "pareja destinada".

Al abrirse el elevador Schneider cargó entre sus brazos a Wakabayashi como una princesa y abrió la puerta de su oficina para cerrarla con seguro. — ¿Estás seguro que nadie vendrá?

—Completamente seguro. — Mordió el cuello del castaño quien apretó su labio inferior con los dientes. — Aunque sería delicioso hacerlo aquí en la oficina tengo el lugar adecuado. — Caminó hasta la habitación contigua y abrió la puerta dejando ver una recamara lujosa con todo lo necesario para que un empresario como él descansara, finamente arreglada y con un delicado aroma a rosas.

El alfa recostó a Genzo en la cama y lo besó con delicadeza. Sus mejillas se sonrojaron a causa del calor que sentía y el deseo de tener entre sus brazos al castaño quien sin dejar de corresponder a ello comenzó a quitar la corbata del CEO para posteriormente desabotonar la fina camisa y acariciar su pecho desnudo, con esa piel tersa y ese abdomen marcado. Schneider era un dios con un cuerpo perfectamente moldeado incluso mucho mejor que su cuerpo que no era tan masculino como el del rubio.

El rubio al igual que su amante desabotono su pantalón y bajo el cierre de este para comenzar a desnudarlo. Ambos entre besos y caricias se despojaron mutuamente de sus ropas y quedaron desnudos sintiendo el calor de su piel. Wakabayashi soltó gemidos al sentir la mano de Schneider tocar su miembro nuevamente al mismo tiempo que su cuello era explorado por su lengua caliente. — Ahhh… no.

— ¿No? — Sonrió el rubio. — Tu cuerpo y tus gemidos dicen otra cosa, especialmente tu miembro. — observó como el castaño apretó su labio inferior con los dientes y esos ojos verdes eran adornados con ese hermoso sonrojo que lo encendía hasta sentir quemarse en el infierno. Decir que estaba caliente era poco, en verdad habían pasado los dos meses más tormentosos que ese alfa pudo vivir, nunca en sus 25 años había deseado algo con tantas ganas como metérsela hasta el fondo a Genzo. — Deja salir tus gemidos, ya estamos haciendo esto y no planeo detenerme.

— Soy Alfa— Miró con vergüenza los ojos del rubio quien sonrió.

— Eso ya lo sé, no creo que sea necesario repetirlo. — fusionó sus labios con los del chico omega que seguían atormentando por pensar que iba en contra de su naturaleza. Schneider no le importaba si era alfa, beta e incluso omega. Sólo sabía que le gustaba tanto ese chico oriental y quería hacerlo suyo una vez más o tal vez muchas más. Ahora entendía que él era ese talón de Aquiles que todos llegan a tener en algún momento de su vida, ese sujeto que lo había hecho tener sueños húmedos por las noches como un adolescente calenturiento y que no deseaba compartir con nadie. — Sólo dime, ¿Después de mi has estado con otros en la cama?— Se atrevió a cuestionar, su mano seguía masturbando el miembro de su amante.

— No, eres el único. — Sus ojos cristalizados miraron los ojos azules de Schneider quien confirmó que era cierto, él era el único que hasta ahora era el dueño de su cuerpo así que era la oportunidad perfecta para encargarse de que esa situación siguiera así, por primera vez se sentía egoísta al no querer que otro alfa, algún omega o beta tuvieran la oportunidad de poseer lo que es suyo, porque el quitarle la virginidad le dió ese derecho o así lo interpretó él.

— Eres mío, no importa con cuántos te acuestes siempre terminarás siendo mío. — mordió el labio inferior de Genzo con fuerza logrando que Wakabayashi gritara y le salieran lágrimas. La sangre del omega goteo ligeramente pero el alfa con su lengua lamió toda. — Te dije que haría que recordarás mi pene ese que te quito la virginidad y que yo soy tu alfa aun cuando existan otros en tu cama.

— Eres un maldito arrogante. — dijo con dificultad al notar que esas palabras le calentaban, no entendía por qué razón era un sumiso cuando se trataba de él. — No eres el único alfa en este mundo.

— Lo sé, pero si soy el único alfa dominante que pone así tu cuerpo. En el fondo sabes que disfrutas de esto, de que te toque y te haga correr tantas veces a tal grado de que te desmayas por tanto placer. — Wakabayashi sabía que tenía razón, pero no sé la daría, aun cuando estaba siendo de nuevo sometido por ese rubio no iba a perder el poco orgullo que le quedaba. —Dime Genzo, ¿Si no te gusta esto por qué estás así de mojado?

Wakabayashi no pudo más aún cuando trató de apretar sus músculos esa tensión, esas feromonas impregnadas en el ambiente y en su cuerpo hacían que reaccionara e inevitablemente se corrió mojando la mano de Karl con su semen. Mierda pensó y se colocó su brazo para ocultar su vergüenza. En verdad lo había logrado de nuevo, le había ganado. — No tiene nada de malo aceptar que te gustó y que me deseas. — El rubio tomo su brazo para quitarlo de su rostro que estaba tan rojo. — Deja de ser orgulloso y acepta que no te soy indiferente, que te excita esto que hacemos, aunque creas que está mal porque somos dos alfas.

— Esta bien, lo acepto si me gusta. — Giró su rostro sonrojado y el rubio sonrió con honestidad, le era tierno verlo avergonzado y no por el placer de humillarlo simplemente era algo bonito. — ¿Y qué si es así?

— Entonces si ya lo aceptaste deja que te lo haga tan rico que lo disfrutes. No planeo dejarte ir esta noche. — Beso con ternura su mejilla para ir dejando pequeños besos en el cuerpo de omega quién sentía que estaba mojado ¿Por qué me siento mojado?, no es algo normal. Los alfas no nos mojamos atrás se cuestionó mentalmente, sentir como de su trasero salía líquido no era normal, ya le había pasado la primera vez que estuvo con Schneider quien al parecer aún no había notado que la sábana se estaba humedeciendo y cómo no iba a pasar si ese rubio lo estaba torturando con su lengua causando que sus pezones se pusieran duros cada que los lamía, los succionaba, mordía y pellizcaba. — Tu piel está erizada y tus gemidos son fuertes. Veo que te gusta que mi lengua recorra tu cuerpo. — Wakabayashi no dijo nada, sólo se mordió el labio inferior queriendo apagar los gritos que no pudo contener cuando la lengua caliente de ese alemán pasó por su miembro.

— Ahhh — Wakabayashi apretó su cabello rubio y brillante cuando su miembro estaba completamente dentro de la boca del alfa. En verdad se sentía bien, ni siquiera con Morisaki tuvo la iniciativa de dejar que intentara esto, pero que se lo hiciera él era la gloria. De vez en cuando Karl miraba las expresiones del castaño quien se veía tan excesivamente sexy. me gusta, en verdad es hermoso y es sólo mío. No dejaré que nadie más lo tenga. Pensó al notar ese par de ojos perderse en el placer, por primera vez quería que algo le perteneciera. Nunca se preocupó por tener que marcar lo suyo, en realidad ni siquiera quería poseer a nadie porque eso implicaba compromiso, pero con Genzo era diferente, él era puro y Karl le quitó su virginidad y otros prejuicios con los que al parecer el oriental cargaba. Se lo confesó minutos antes en aquella fiesta cuando dijo: "Las personas cambian, tú me hiciste cambiar".

El rubio siguió lamiendo su miembro haciendo que el castaño se arqueara de placer, el japonés se había olvidado de que esa relación era homosexual ante los ojos de la sociedad y que su familia no lo vería con buenos ojos. Cuando era niño recuerda haberse sentido atraído por uno de sus rivales: Kojiro Hyuga, pero había un pequeño detalle, él era un alfa. En automático se castigó internamente por siquiera pensar que ese fornido sujeto moreno era atractivo lo hacía sentirse pecador sin contar que por extraños azares del destino desde que entró a su adolescencia alguno que otro alfa al parecer se sentían atraídos hacia él, lo que de inmediato hizo que se volviera aislado y rechazara en automático socializar con el resto, tal vez por miedo o por aceptar que en realidad existía cierta atracción hacia los alfas cosa que descubrió con Schneider y que para estas alturas tenía bien definido algo: él era un alfa homosexual. Aunque la realidad es que sólo estaba siguiendo su naturaleza omega que había sido recesiva por mucho tiempo al menos hasta que se encontró con su alfa.

Wakabayashi no tardó en correrse por segunda vez dentro de la boca de Schneider quien succiono hasta la última gota de ese semen y limpio su cavidad bucal. No era necesario que hubiese palabras de por medio pues sabía que ese japonés estaba entregándose nuevamente de forma voluntaria. —Yo quiero intentarlo. — Fue lo que pudo articular con dificultad después de tener ese orgasmo.

—No estoy entendiendo.

—Quiero chuparla. — Expresó con un sonrojo notorio en su rostro. —La vez pasada no pude hacerlo, quiero hacerlo ahora. — Schneider sonrió al percatarse de que el japonés comenzaba a tener la confianza de pedirle eso.

—Está bien, ¿Quieres que me levante?

—No, quiero que te acuestes, es la primera vez que lo hago. — El rubio se acomodó en la cama y Genzo esta vez fue quien se colocó arriba del rubio abriendo sus piernas. —Es la primera vez que lo hago así que si no te gusta…

—Tranquilo, si no te sientes listo entiendo.

—Te dije que quiero hacerlo. — Beso al rubio que correspondió a la torpe acción del chico quien en realidad no tenía experiencia en eso ni en nada. Su único novio oficial fue Morisaki y nunca se sintió con la confianza de querer hacer cosas que para sus principios eran sucias. — Si no te satisface puedes decirme.

—Sabes, eres tan inocente a veces. — Acarició la mejilla de Genzo quien se sonrojo.

—Deja de verme así, haces que me avergüence.

—Lo siento. — Wakabayashi beso su cuello con delicadeza aun cuando estaba caliente quería dar lo mejor de sí, sin mordidas, sin lamidas sólo besos. Así fue recorriendo el cuello del alfa quien se sentía extraño de ser quien recibía esa atención que ninguno de sus amantes había realizado antes. Uno que otro le había practicado sexo oral o mordido en ocasiones, pero el oriental era diferente, era más delicado, más tierno y con esa pequeña pisca de ingenuidad que le daba puntos extras por encima de todos los amantes que hasta ahora había poseído el Kaiser. Esto se siente bien. Nunca lo habían hecho así reconoció en su mente observando al chico de ojos verdes que tenía cerrados sus ojos, pero iba recorriendo su pecho con besos, con esos labios cálidos que no lo habían mordido ni marcado como otros. Así fue de diferente a todos, porque pasó por todo su abdomen hasta llegar a su miembro para besarlo y no meterlo de inmediato a su boca.

Wakabayashi besó el largo de su enorme miembro y abrió con cuidado sus ojos para bajar más hasta sus testículos besándolos también. Schneider se preguntaba si así se portaba con ese omega que era su novio con esa ternura y delicadeza. El castaño beso su miembro por completo y luego sus muslos cosa curiosa para el alfa quien se sentía caliente. —Voy a intentarlo, si no te gusta me detendré. — Tomó con una de sus manos el miembro del alfa para besarlo con delicadeza notando que era mucho más grande que el de él. Tan sólo era 4 centímetros más alto que el alemán, pero mucho menor si hablaban del tamaño de su entrepierna. Karl suspiro al sentir esos labios que tanto le gustaba besar rozar la piel de su pene, en realidad lo prendía tanto ver que ese orgulloso japones estuviera dándole placer.

—¿Así eras de delicado con tu omega? — cuestionó ante la duda que tenía, si bien Wakabayashi era virgen cuando lo hicieron, no sabía si él había hecho esto con su novio.

—Te acabo de decir que es la primera vez que lo hago, nunca tuve sexo con él. Cuando hablo de sexo me refiero a todo, lo más cercano fueron besos en la boca y el cuello. Ahora cállate no me dejas concentrar. — Beso su miembro por algunos segundos para posteriormente sacar su lengua y lamer el miembro del alemán como un helado de su sabor favorito. El rubio gimió al contacto con su saliva, se sentía tan bien en especial cuando era el primero en darle demasiada atención a su pene, los pocos que le habían realizado sexo oral la metían inmediatamente a su boca, pero el castaño se tomó el tiempo de degustar cada rincón haciendo que se humedeciera más de lo normal, en realidad estaba duro y tan caliente que le estaba costando trabajo contenerse. Genzo dejó de lamer para con cuidado meter el miembro de ese alfa en su boca, aunque con dificultad. Torpemente le estaba costando trabajo introducirlo entero.

—No es necesario que te entre todo, te vas ahogar. Está bien si lo haces hasta donde puedas llegar. —Acaricio su cabello sintiendo ternura por el japonés que intentaba meterlo entero, en otras circunstancias se hubiese sentido ofendido y hasta insatisfecho porque su amante no logrará hacerlo, pero con ese chico castaño las cosas eran diferentes, está intentando hacer lo mejor que podía y no deseaba exigir perfección, aunque admitía que se sentía bien. Me gusta, se siente tan caliente reconoció en su mente y disfruto de las embestidas que le daba su omega, ese que le pertenecía por el lazo del destino.

Wakabayashi siguió dándole embestidas con mayor velocidad con forme pasaba el tiempo, su saliva y el líquido preseminal de Schneider lo hacían sentir tan caliente lo suficiente como para ponerse duro de nuevo, no pensó que eso podía ser físicamente posible pero así era. Sacó el miembro de su boca y con una mirada sexy que reflejaba lascivia miró al rubio quien acariciaba su cabello castaño. — Quiero montarte, ¿puedo?

—Claro. — Acaricio su cabello y sonrió, se le hacía tan tierno que el castaño le preguntó si podía realizar esas acciones. La mayoría de sus amantes querían dominarlo, pero él era todo lo contrario, así que simplemente observó cómo el chico de ojos verdes se acomodó y con cierta torpeza tomó su miembro para acomodarlo en su entra. —Oye tal vez deberíamos usar lubricante… aahh— Ni siquiera pudo terminar lo que planeaba decir pues sintió como su miembro entró de golpe en el interior del chico que estaba tan húmedo y caliente.

— Está bien, creo que mi agujero ya se acostumbró. — Colocó sus manos en el abdomen del alfa para tomar impulso y comenzar a moverse, subiendo y bajando. Karl no podía creer la hermosa visión que estaba presenciando, ese chico arrogante estaba cabalgando en su miembro y se sentía tan bien, sus mejillas sonrojadas, su mirada verde perdida en el placer y su lengua fuera de su boca. En definitiva, era la imagen más obscena y lasciva que había presenciado del japonés, decir que le encantaba era poco. —¿Te gusta?— preguntó sin pudor mientras seguía moviéndose sobre del alfa.

—Claro que me gusta, no pares.— Con sus dos manos tomo las caderas de Genzo quien para ese momento estaba perdido en el placer, era la primera vez que se había atrevido a tanto y que había decidido romper con sus prejuicios, realmente Karl lo había hecho cambiar tanto como para desinhibirse.

—Vamos nalguéame. — Pidió con descaro y el alemán lo complació dándole dos nalgadas en su firme trasero.

—Te gusta que sea salvaje por lo que veo.

—A veces— Sonrío y siguió cabalgando gimiendo sin temor a ser juzgado, ya había llegado demasiado lejos y al menos quería cumplir esa fantasía que tenía en sus sueños húmedos. Para Karl la situación no era diferente pues estaba disfrutando de ese momento al sentir como su pene penetraba hasta el fondo al chico que seguía moviéndose más y más rápido. Ambos estaban tan mojados para ese momento y su conexión era tan fuerte como para correrse al mismo tiempo después de unas cuantas nalgadas por parte de Heinz en el trasero de Genzo.

Estaban tan excitados que se formó el nudo entre ellos. —Te ayudaré acomodarte para no lastimarte. — Con delicadeza tomó a Wakabayashi de la cintura y giró su cuerpo para quedar sobre el omega que aún jadeaba por ese orgasmo intenso. —Espero que no estés cansado porque me toca hacerlo a mi manera. — Genzo sonrió y negó con la cabeza, aunque en realidad ya estaba llegando a sus límites, pero quería seguir con esta que posiblemente sería la última vez que lo haría con él porque era su jefe y sabía que no era lo correcto. El rubio beso al castaño metiendo su lengua para tener una lucha que sólo lograba excitar más a ambos. El nudo se deshizo después de unos minutos y Karl pudo sacar su miembro y junto con él su semen salía de la entrada de Wakabayashi. — Quiero hacerlo de cucharita así que ponte de lado.

Genzo obedeció y se colocó de lado dejado que Karl mirada toda su espalda quien no noto la marca en su hombro izquierdo, tal vez si lo hubiera hecho por fin se daría cuenta que Wakabayashi era su pareja destinada. — ¿Quieres que abra las piernas?

—No te preocupes, sólo relájate— Wakabayashi respiró con tranquilidad hasta que sintió como el miembro de Karl se abría paso en su interior. — Creo que el semen hace que entre más fácil. —Comenzó a mover las caderas para embestir al castaño que soltó gemidos fuertes al ser penetrado hasta el fondo por ese enorme miembro. —¿Te gusta cómo te lo hago?

—Sí, me encanta. —Reconoció Genzo quien sacaba la lengua con la boca abierta al sentir ese pene rozar su interior. Era tan caliente, duro y enorme que lo hacía perder la razón y por cuarta vez estar duro, no sabía cómo es que estaba así de erecto, nunca lo estuvo cuando beso por primera vez a Misaki cuando eran adolescentes, tampoco cuando Morisaki y él se besaban por mucho tiempo, pero sí cuando por primera vez Schneider lo beso y ahora qué sentía como ese miembro le estaba dando ese placer.

—Parece que si te está gustando como te estoy cogiendo. Aunque creo que mereces más placer por ser un chico bueno. — Con una de sus manos tomó el miembro de Wakabayashi y lo masturbo provocando más placer en el omega que apretó las sábanas con una de sus manos y sintió como sus piernas le temblaban. — Dime, ¿te gusta sentir mi pene en tu interior?

—Sí, me encanta. —Reconoció que ese miembro lo hacía perder la cabeza.

—¿Entonces reconoces que te gusto?

—El que me gusta es tu pene. — No iba a decirle que efectivamente él le gustaba tanto, que le parecía un príncipe sacado de un cuento de hadas que todas las noches lograba hacerle tener sueños húmedos.

— Lo voy a tomar, pero me ofende muchísimo. — Justo en su orgullo o tal vez en su corazón. Quería escuchar de su boca admitir que si le gustaba y no sólo por el sexo que, si bien era por lo que terminaron juntos, en el fondo quería que ese japones se sometiera en todo sentido. —Por tu insolencia te voy a castigar, no te dejaré hasta que admitas que te gusto como nunca te ha gustado otra persona. —Siguió embistiendo fuerte sin dejar de masturbar al castaño a quien le salieron pequeñas lágrimas a causa del placer y su boca entreabierta soltaba gemidos, Genzo no podía con tanto placer por lo que tuvo su cuarto orgasmo sintiendo que su energía nuevamente lo traicionaba como la vez pasada. —Te corriste antes de tiempo niño malo, pero no te soltaré hasta hacerte reconocer que te gusto y no sólo mi pene.

Karl tomó las caderas de Genzo y lo giró haciendo que su cuerpo quedara arriba del de él sin sacar su miembro quedando su espalda pegada al pecho del rubio. —Heinz ya no, no puedo más.

—Lo siento yo aún deseo más de ti. —Siguió embistiendo sacando su miembro y metiendo con fuerza en esa posición en la que Schneider no podía evitar pellizcar los pezones erectos de Wakabayashi quien se sentía morir de placer con ese castigo. — Entonces, ¿admites que te gusto?

—Ya te dije que sólo me gusta tu pene.

—Entonces peor para ti—siguió embistiendo, aunque Genzo ya no podía más. Sus piernas temblaban y su energía lo había abandonado por completo quien en verdad estaba perdiendo la consciencia.

—Está bien si me gustas. — Dijo antes de correrse en seco por última vez, ya no tenía semen, pero fue suficiente para que Schneider decidiera que era momento de correrse dejando salir todo su semen llegando por completo su interior.

—No era tan difícil reconocerlo. — Recostó de lado a Genzo quien temblaba después de la follada intensa que el rubio le dio. — Eres orgulloso, pero te dije que yo haré que cambie eso, soy el único que te puede hacer sentir así.

Wakabayashi estaba perdiendo el conocimiento mientras era abrazado por la espalda por Schneider quien no había sacado su miembro porque de nuevo se anudaron. —Creo que no puedo más, en verdad.

—Está bien, has sido buen chico— beso el cabello empapado en sudor del castaño y después de unos minutos pudo sacar su miembro. Cuando acomodo a Genzo para mirarlo notó que este se quedó dormido. —Vaya que no aguantas nada, aunque reconozco que eres el primero que hace que me corra dos veces seguidas en una noche. — Acaricio su cabello y beso su frente.

El rubio se levantó de la cama completamente desnudo para ir al baño y orinar. Se lavó las manos y las secó notando en el reloj de su buró que eran las 3 AM. Había estado cogiendo por casi 4 horas con el castaño que dormía en su cama, un nuevo récord para el joven Schneider. Estaba tranquilo hasta que escuchó sonar el celular que al parecer pertenecía a Wakabayashi. Buscando en sus pantalones lo encontró, "Brian CRuyfford" era el nombre que aparecía en la pantalla, dejó de sonar después de un minuto de sonar. Karl notó que tenía 15 llamadas perdidas, 8 de ese chico y 7 de Heidi Weber.

Planeaba dejar el celular en su bolsillo de nuevo pero la curiosidad lo mataba ya que era la oportunidad de saber un poco más de Genzo. Era un genio en la programación, aunque sólo dos personas lo sabían: Hermman Kaltz y Hanz Weber. Desbloqueo el celular con facilidad una vez que lo conecto a su portátil después de colocarse una bata y servirse vino en una copa. Notó que Brian Cruyfford le mandó mensajes por WhatsApp.

"Oye Gen estamos preocupados por ti, ¿dónde diablos estás?"

Karl miró al chico dormido en la cama y suspiró, decidió responder para evitar que ese chico llamara a emergencias e hiciera un gran escándalo.

"Estoy en casa, lamento irme sin avisar. No me sentía bien"

De inmediato recibió respuesta.

"¿De nuevo sigues vomitando?, eso me está preocupando. Iremos al doctor en cuanto amanezca. Olvídate del viaje al muelle, lo importante es tu salud. Puedo ir a tu departamento ahora mismo y prepararte un té para el estómago"

Schneider se quedó pensando detenidamente en todo el diálogo, al parecer era frecuente eso de que Genzo vomitara, pero lo que más le causó conflicto fue lo último que dijo ese chico. ¿Por qué demonios alguien iría a las 3 de la mañana al departamento de un amigo a preparar un té? y la otra incógnita era ¿Desde cuándo Genzo tiene esa confianza con alguien como para dejarlo entrar a su departamento o ir de paseo? Se sentía celoso, apretó la copa y un gruñido salió de su boca, su alfa interior no estaba contento con eso.

"Estoy bien, no es necesario que vengas. Mejor duerme hablaremos después"

"¿Estás seguro?, realmente quiero ver que estés bien."

"Lo estoy así que descansa."

"De acuerdo, nos vemos más tarde. Tengo tanto que contarte así que te llevaré a desayunar a medio día. Descansa y sueña conmigo :)"

"Adiós"

Borro la conversación después de eso, Aunque estaba algo molesto con Genzo, pero si lo analizaba bien él había dicho que no estuvo con nadie que no fuera él. Tal vez eran amigos, después de todo Wakabayashi le dijo a Meilin que convivía con sus compañeros. Pero bueno eso no impidió que revisara algunas otras cosas entre ellas sus redes sociales que no tenían nada de extraordinario, aunque existía un mensaje en su bandeja de Messenger con el nombre Morisaki Yuzo, ni siquiera lo abrió porque lo eliminó como pretendía erradicar toda competencia a su alrededor.

Guardo el celular en su lugar y dejó la copa de vino en la mesa para quitarse la bata dispuesto a dormir al lado de Wakabayashi, quería hacer lo que no pudo en Boston y al menos despertar junto a él. Recordó entonces el collar que compró en la joyería con la finalidad de dárselo a su amante esta noche. Tomó la caja y lo sacó, era un fino collar de diamantes que colocó en el cuello de ese niño rico. — Quién diría que al final era para ti. — Cayó en cuenta que cuando compró esa joya en algún instante pasó por su cabeza la imagen de él, pero se juró que se lo daría a la próxima persona con la que se acostará posiblemente por orgullo y para demostrar que podía superar esa aventura, pero al final terminó justo en el cuello de ese chico.

Se acostó junto al chico que dormía con tranquilidad mientras el rubio acariciaba su mejilla y después de unos minutos beso sus labios para tomarlo de la cintura y acercarlo a su pecho. Schneider se quedó dormido junto a Wakabayashi quien se sentía tan tranquilo con ese aroma a chocolate amargo. Así pasaron la noche ambos, sin saber que en el vientre de Genzo ya existía un de tantos lazos que los uniría para siempre.