Capítulo 4: Confesiones.

Hamburgo, Alemania.

Kaiser Motors, Dirección general.

Wakabayashi despertó notando que se encontraba recargado en el pecho del alfa. De inmediato se sonrojó y miró el rostro del rubio que tenía pestañas rubias pero largas y unas lindas pecas que adornaban su nariz además de esas finas cejas y esos labios rosas. Tan bonito que parece un sueño suspiro y con cuidado se separó de él notando en el reloj del buró que eran las 7 de la mañana. Oh no, ¿Ahora que le diré a Brian y a Heidi? .

Se levantó de la cama con dificultad, su cabeza le dolía y ni hablar de sus piernas. Pero quedarse en ese lugar no era lo ideal y menos cuando Schneider era su jefe, lo que menos quería era que dijeran que por meterse en la cama de esté tendría cierto favoritismo. Así que busco su ropa pero cuando se agachó para recogerla noto que algo colgaba de su cuello, lo tocó con sus dedos dándose cuenta que era un collar. — ¿Desde qué momento? — Miró intuitivamente al rubio buscando una respuesta, pero este estaba dormido. Fue al baño después de vestirse para orinar y lavarse las manos y cara. En verdad se veía fatal, aunque su vista se perdió por varios minutos en ese collar mientras lo tocaba frente al espejo. — Es bonito pero no me pertenece. — Con pesar se lo quitó y después de salir del baño lo colocó junto al buró.

Se quedó mirando al CEO y se fue al notar que eran las 8 AM. Definitivamente se lamentaba por dejarlo, pero era lo mejor en especial cuando sólo era una aventura, lo sabía y aunque doliera era mejor no ilusionarse ya que el encanto de Cenicienta duró sólo esa noche, regresó a su casa en autobús porque su celular ya no tenía batería para pedir un Uber.

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Hamburgo, Alemania.

Condominios de Kaiser Motors.

Al llegar Genzo se metió a bañar, pero a las 10 AM volvió a vomitar, la costumbre de ese pequeño feto caprichoso que era tan metódico como su padre para tener horarios.

Wakabayashi se recostó después de volver el estómago y se quedó pensando en la noche maravillosa que pasó. La segunda vez que tenía sexo en su vida y con la misma persona, en ambas se había corrido tantas veces como para quedar inconsciente, pero a diferencia de que en esta se mostró más desinhibido. Sus mejillas se sonrojaron después de recordar que lamió el enorme pene de su jefe sin mencionar el haber cabalgando en él. — Soy un maldito sucio pervertido. — Se tapó el rostro con las manos con algo de culpa, si su padre y madre se enteraran realmente lo desterrarían de la familia, no tanto por ser pervertido porque suponía que en la intimidad todas las parejas tenían ese momento, pero si el hecho de ser homosexual, de meterse con un alfa siendo alfa.

Se sentía tan confundido así que decidió llamar a la única persona que no lo jugaría y aconsejaría de forma objetiva después de todo él era su mejor amigo. Aún recordaba cuando ambos hablaban por horas mientras Misaki lloraba porque su pareja destinada se terminó casando con una chica a la que embarazó a los 17 años, su amigo sufrió mucho por ese alfa y le tomó años superar eso, pero Genzo estuvo para consolarlo y para darle ánimos de seguir adelante. Por suerte Tsubasa no marcó a Taro, una ventaja para un omega con el corazón roto, en verdad Wakabayashi consideraba idiota a Ozora al engañar a su amigo.

Reconocía que Misaki era bonito, realmente tan bonito que en algún momento pensó en que de grandes podían casarse, pero Wakabayashi siempre se sintió diferente respecto a los omegas. Después del beso que se dieron de adolescentes juro que sólo vería a Taro como su amigo y así fue. Ambos eran mejores amigos y siempre se aconsejaban mutuamente, tanta confianza existía entre ellos que Genzo sabía que Misaki ya no era virgen, se entregó a Tsubasa quien no supo corresponder esa gran prueba de amor, terminó revolcándose en una fiesta con esa insoportable y acosadora beta llamada Sanae.

Misaki sabía perfectamente que Wakabayashi nunca se había acostado con nadie, eso incluía a su entonces novio Morisaki Yuzo. Genzo le contó sobre lo que pasó con Schneider el día que fue al hotel a ayudarlo, recuerda como el castaño se comenzó a reír al ver cómo el SGGK caminaba como Bambi. El dolor le duró una semana, Taro lo molestó durante todo el viaje, aunque le recomendó ser sincero con Morisaki y cuando las cosas terminaron mal simplemente dijo: " Te lo dije, mentir es malo. No esperes que te perdone porque le fuiste infiel". Después le contó que trabajaba para Schneider y su amigo le dijo en una videollamada "Oh ¿Y cuándo planeas volver a follar con él?". Se indignó en ese momento y ahora se repetía todo.

Genzo suspiro y tomó el teléfono celular para llamarle.

"Hola"

— Taro soy un maldito homosexual. — suspiro escuchando a Misaki reír divertido.

"Déjame adivinar, te acostaste con él. ¿No es así?"

— Te odio.

" Eso quiere decir que estuvo rico. Vaya nunca pensé que llegaría el día en que te vería tan enamorado."

— No estoy enamorado, sólo es una aventura. Nada de sentimientos, ya te lo he dicho.

" Ajá sí, claro" — Wakabayashi rodo los ojos con fastidio. — " Mira Gen, no es malo si eres homosexual y te gusta que Schneider te la meta. A nuestra edad es normal querer tener sexo y enamorarse."

— Que no estoy enamorado. — Grito haciendo que su amigo se riera al otro lado de la línea.

"Bien no estás enamorado… pero al menos si te gusta que te coja. Cuéntame, ¿En verdad la tiene grande como dicen los rumores?"

— Taro, deja de preguntar esas cosas. — Se sonrojo al recordar el miembro del alfa. — Bueno sólo confórmate con saber que no me cabe en la boca.

"Oh dios mío, entonces sí es enorme. Ahora entiendo porque te tiene enculado y hasta te volvió Homosexual. "

—Basta de hablar de eso, sólo quiero un consejo. No sé si esto sea bueno, quedarme aquí. Tal vez debería regresar a Inglaterra … no quiero regresar a Japón por como acabo mal todo con Morisaki.

" Deja de huir, si realmente te gusta Schneider quédate en Alemania. Sé que tienes miedo de lo que tú familia podría pensar, pero lo importante es lo que sientes y si algo pasó entre ustedes dos otra vez es buena señal."

— No lo sé.

" Sólo date la oportunidad. Si no funciona estaré aquí para consolarte, debes intentarlo recuerda que no todo en el amor es perfecto, pero vale la pena arriesgarse."

— Que no estoy enamorado.

"Ajá si… como sea, sólo se feliz y hasta donde dure. Al menos pasó algo otra vez y eso es ganancia"

— Supongo.

" Por cierto iré a Alemania en un par de semanas, mi padre se irá a vivir a Berlín por un año. Posiblemente nos podamos ver más seguido, me gustaría conocer Kaiser Motors."

— Si no me despiden el lunes es una promesa que te llevó.

"No te van a despedir. Te acabas de acostar con el jefe y esa es una garantía de que no te van a correr. "

— Tal vez sea todo lo contrario.

" Sé optimista. En cuanto esté en Alemania te mandaré un mensaje, por cierto. ¿Cómo sigues? ¿Aún vomitas?"

— Si, aún lo hago. A las 10 AM, a las 2 PM y a las 11 PM.

"Genzo, que tengas horario ya no es normal y menos después de un mes. Si no fuera porque de niños los resultados determinaron que eres alfa pensaría que estás preñado, esos son síntomas de un embarazo."

— No seas tonto, los alfas no podemos embarazarnos.

"Lo sé, pero en verdad es extraño sabes. Procura ir al doctor."

— Tal vez vaya.

"Tal vez no" — suspiró— " Bueno puede que sí sea el choque de culturas así que ánimo campeón. Te llamaré después, mi padre quiere que le ayude con unos cuadros. "

— Cuídate mucho y saludos a tu padre.

"Le diré gracias. Cuídate, te quiero". — colgó. Wakabayashi suspiro después de ello, su amigo realmente no le estaba ayudado a superar a Schneider, todo lo contrario, lo animaba a seguir con ello tenía miedo, miedo de que eso acabará mal y él terminada herido.

Suspiro y se quedó dormido después de pensar por mucho tiempo sobre qué debería hacer. En verdad estaba cansado de esa noche tan activa que tuvo y por suerte era su día de descanso, un fin de semana en el que podría reponerse de toda esa tensión o eso pensó porque el timbre de su departamento lo despertó. — No por favor— dijo con pesar y se levantó para ir abrir la puerta.

— ¡Buenos días! ¿Cómo amaneciste? — Sonrió ese rubio vecino suyo que se notaba feliz. — ¿Listo para ir a desayunar?

— ¿Desayunar?

— Sí, anoche te mandé mensaje y te dije que vendría por ti para salir a desayunar. — Genzo se quedó pensando, no recordaba haber respondido ningún mensaje, pero posiblemente entre el sexo y el alcohol en su sistema puede que lo olvido. — Ponte guapo porque tenemos una cita con dos chicas neta.

— Brian tengo que decirte algo y espero que esto no cambie nuestra amistad. No me gustan los omegas ni las chicas beta, creo que soy homosexual, ya sabes a qué me refiero. — Se animó a expresar causando en su amigo una enorme sorpresa tanto como para quedar boquiabierto. — Ahora sí me disculpas quiero dormir, no me siento bien.

— Espera… ¿Cómo que te gustan los alfas?, Pero si tú eres uno.

— Homosexual, es lo que dije. Ahora ve a tu cita, me duele la cabeza y nuevamente acabo de vomitar en la mañana, no me siento preparado para socializar con tus novias. — Brian detuvo la puerta antes de que Genzo la cerrara.

— ¿Por qué nunca me dijiste que eras Homosexual?

— Por qué ni yo lo sabía hasta ahora. Digamos que existe un alfa que me gusta, es mejor que la mayoría sepa de mis preferencias para evitar más mentiras. Termine con mi novio omega por esa razón, sé que eres alfa y podría ser incómodo para ti, entiendo si no quieres hablarme.

— Bueno tus preferencias son tus preferencias. Nada tiene por qué cambiar, además somos amigos ¿Qué no? — Sonrió y abrazo a Genzo. — No me hace menos alfa hacer este tipo de cosas, además eres la única persona cerca que tengo aquí.

— Pensé que me mandarías al demonio, pero quería ser honesto.

— No tendría razón— Se separó de él y sonrió. — Además el jefe Schneider igual es homosexual. Digo nadie tendría porque juzgarte en especial cuando el Kaiser es parecido a ti. — Genzo sonrió apretando los dientes, era curioso que Brian lo nombrará justo en ese momento tan incómodo. — Ahora ve arreglarte porque te llevaré a desayunar, voy a cancelar la cita con las chicas de recursos humanos. Esta tarde será sólo de nosotros dos, un par de alfas extranjeros en busca de nuevos restaurantes y antes de que digas que vas a vomitar iremos al doctor.

—¿No podemos dejar lo del doctor para después?

— No, en verdad estoy preocupado por ti mi Esmeralda preciosa. — Genzo levanto una ceja.

— ¿Esmeralda?

— Sí, es que ese par de ojos son como dos gemas. Que mejor sobrenombre que Esmeralda, el verde es mi color favorito. —Tomo su mano y lo jalo. — Vamos ve arreglarte porque iremos al doctor y después a desayunar.

Wakabayashi suspiro y se fue a su recámara para tomar una chamarra y sus lentes. Tenía buena vista pero sentía cansado de su vista después de tanto trabajar. Brian sonrió cuando lo vio y ambos salieron de los condominios de Kaiser motors.

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Hamburgo, Alemania.

Residencia Schneider.

Karl despertó una hora después de que Genzo dejó Kaiser Motors. Cuando abrió sus ojos noto que el japonés ya no estaba, suspiró al ver el collar en el buró, después de vestirse tomó la joya y se lo llevó a su casa. No planeaba regalarlo, lo conservaría para Wakabayashi después de todo él siempre cumplía su palabra la cual fue regalárselo a la persona con la que tuviese sexo esa noche.

Al llegar a su casa pidió que le prepararan el jacuzzi. Se relajó en la tina mientras pensaba en que lo sucedió la noche anterior, sonrió al darse cuenta que no le era tan indiferente a ese chico rico, aunque lo que más le agrado es conocer otra faceta de él, esa en la que compartía una amistad con gente trabajadora, esa en la que quería ser un chico independiente y trabajaba como la mayoría para tener su libertad, esa en la que era inocente preguntándole "¿puedo hacerlo?" y en la que torpemente intentaba demostrar su amor con besos y no mordidas. Mentiría si no reconocía que se estaba sintiendo más atraído por él, aunque eso le estaba asustando porque Karl Heinz Schneider nunca le había tomado tanta importancia a alguien.

Se terminó de bañar y seco su cuerpo y cabello. Después de vestirse se cepillo y se puso perfume. — ¿Planeas salir? — pregunto con una sonrisa su madre.

— Si, pensaba en visitar a Kaltz.

— Bien, envíale saludos de mi parte. Me alegra verte aquí aun cuando ya vives en otro lugar, que vengas a casa de vez en cuando me hace feliz.

— Me haces sentir como un hijo pródigo. — Su madre sonrió y le dio un beso en la mejilla. Era una omega muy amorosa que amaba mucho a sus dos hijos. Aunque Karl ya era un adulto independiente, ella lo mimaba cada que podía.

— Visítame pronto, me hace feliz ver a mi pequeño hijo. — La rubia observó cómo su hijo se marchó y ella regresó a sus labores como la señora de dicho hogar.

Karl tomó su auto deportivo, el mejor creado en su corporación y que le daba el plus a su legado como el nuevo Kaiser, las puertas automáticas del hogar de sus padres se abrieron para darle paso al alfa quien era el orgullo de su familia, tuvieron que pasar muchas generaciones para que en su familia existiera un alfa de sangre pura, dominante y con un carácter fuerte como para doblegar a cualquier alfa estando por encima del resto. Aunque su padre Rudi-Frank no perdía la esperanza de que su hijo dejará de huir de su naturaleza y en algún momento encontrará un omega con el que se enlazará, su deseo no estaba alejado de la realidad porque su hijo tenía un vínculo que no lograba interpretar, por ello la única persona que podía entenderlo a la perfección era su mejor amigo desde la infancia: Hermann Kaltz.

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Hamburgo, Alemania.

Muelles de St. Pauli.

Brian y Genzo terminaron en aquel lugar después de que el japonés insistió en que quería desayunar, la realidad es que no deseaba asistir al doctor en su día libre y menos después de haberse acostado con Schneider. El holandés no le quedó de otra que aceptar con la condición de que Wakabayashi visitará al doctor el lunes después del trabajo.

El día era soleado y agradable para dar un paseo como los grandes amigos que lograron ser después de un mes de convivencia. —¿Te parece si vamos al antiguo jardín botánico de Hamburgo? — caminaban por las calles de St. Pauli.

—No tengo problema, aunque pensé que querías desayunar, ¿acaso usaste eso como excusa para no ir al doctor? — Wakabayashi cayó en cuenta que efectivamente había usado esa excusa para no ir al hospital y pedir una consulta con el médico.

—Tengo hambre, tienes razón busquemos una cafetería o restaurante. Sabes tengo antojo de un puré de papa y pollo frito y mermelada.

— ¿Eso es un desayuno para ti?

— Lo es, no sé desde qué momento, pero juro que suena prometedor. — Brian se quedó pensando si hablaba en serio, una combinación así sonaba a todo lo contrario.

— Bueno entonces busquemos pollo frito, es mejor que comas lo que se te antoja tomando en cuenta que vomitas. Con suerte y no pasa, justo a las 2 PM parece que tus parásitos intestinales hacen acto de presencia. — Genzo rodó los ojos ante el comentario de su amigo.

— No tengo parásitos, sólo es un choque de culturas.

— Yo también soy extranjero y no me pasó eso, pero bueno vamos. — Caminaron buscando un restaurante y para su sorpresa encontraron uno con terraza en el que Heidi y su hermano desayunaban. — Está la señorita sangrienta. Oye tú carnicera es bueno verte.

— Brian te están ganando un boleto al reino de las sombras. — Frunció el ceño al verlo.

— ¿Por qué carnicera? — cuestionó su hermano rubio mirando con curiosidad a Cruyfford.

— No lo sé, sólo se me vino a la mente una bruja con un cuchillo y entonces Heidi aprecio en mis …— No terminó su conversación pues la rubia vacío el jugo de naranja en su cabeza. Genzo y Hanz se quedaron en shock.

— Touché Cruyfford, ahora eres un holandés a la naranja. — Sonrió con descaro. — Eso es por dejarme anoche con el jefe de contabilidad mientras bailabas con las de recursos humanos. — Miró a Wakabayashi — Y tú me dejaste también, ¿en dónde rayos te metiste? Te llamé varias veces y me mandó al buzón de voz, estuve muy preocupada por ti.

— Yo — Se puso nervioso. — Bueno tiene una explicación.

— A mi también me gustaría saberla. — Brian se limpió con la servilleta el jugo de naranja. — Heidi la próxima vez que hagas algo así te besaré, aunque seas una cougar.

— Te lo ganaste por decirme…espera, ¿Cómo que cougar?

—Heidi, recuerda que estamos interesados en la explicación de Wakabayashi. — Argumento antes de que le diera una cachetada. — Wakabayashi di dónde rayos estabas.

— ¿No creen que se comportan como sus padres?, Qué vergüenza. — Miró a los dos rubios quienes bajaron la cabeza. — Pero si, vamos cuenta el chisme, necesitamos saber que fue de ti anoche, estabas con el jefe Schneider y de repente desaparecieron… oh, espera. — Hanz recordó que su jefe le solicitó varios encargos entre ellos la limpieza de su recámara privada en Kaiser Motors. — Tú y el jefe…

— Hey sólo somos conocidos. — Se sonrojo al notar que Hanz lo miró con sorpresa. — Teníamos un problema personal que se arregló.

— Conociendo a Schneider fue en la cama…digo ah sí, que diplomático es el jefe. — Heidi y Brian se quedaron boquiabiertos al escuchar a Hanz quien había sacado sus conclusiones que si eran acertadas. — Vamos toma asiento, me gustaría saber desde cuándo conoces al jefe. Además, la mayoría nos está observando, pediré café y el desayuno, está vez yo invito y Heidi… — Miró a su hermana y después al chico rubio — Tú novio y tú deberían dejar de hacer este tipo de cosas, la gente los verá como un par de locos en una relación tóxica.

— ¡No somos novios! — dijeron en coro ambos para mirarse. — Él/ella sólo me molesta.

—Es precisa la sincronización que tienen, ¿No crees que es hermoso? — Miró a Genzo quien sonrió. — Ahora toma asiento, por cierto, soy Hanz Weber el hermano de Heidi y asistente del jefe Schneider. Conozco al rubio tanto como a Hermann Kaltz, su mejor amigo.

Wakabayashi y Cruyfford se sentaron junto a los Weber quienes pidieron el desayuno y un jugo nuevo para Heidi. — Bueno Wakabayashi explica dónde estuviste anoche y sin mentiras. Si quieres que te ayudemos debes ser honesto con nosotros. — Heidi le dio un sorbo a su café. — Habla ahora.

— Yo estuve con Schneider, digo con el jefe. Pero no en la forma que creen todos ustedes, sólo arreglamos algunas diferencias. — Hanz sonrió, no creía absolutamente nada de esa versión. Conocía perfectamente a su jefe y por el rostro sonrojado del japonés concluyó que habían tenido sexo. — Si no respondí fue porque…

— Está bien, te creemos. Yo mismo te ví platicando con él en las carpas, aunque no creí que ya se conocían desde antes.

— Bueno era la segunda vez que hablábamos. Cuando lo conocí hace dos meses en una fiesta en Boston las cosas no terminaron bien. El encontrarnos en la fiesta hizo que decidimos nuestras diferencias— en la cama, claro cómo es típico del jefe pensó Hanz, aunque decidió escuchar al chico. — No respondí el celular porque había mucho ruido, después me fui a vomitar, ya saben mis parásitos como dice Brian.

— Wakabayashi debes ir al doctor, no es normal que vomites después de un mes. — La rubia se mostró preocupada minimizando la desaparición de la noche anterior.

— Lo haré, le dije a Brian que iré el lunes para un chequeo. — Sonrió, aunque el holandés y la alemana no estaban contentos del todo. — Vamos, no me vean así. Están exagerando todo esto.

— ¿Eres alfa verdad?

— Si, pensé que era notorio.

— ¿alguna vez te han dicho que eres bonito?, me refiero a que para ser alfa eres muy refinado. Eres alto, pero quitando eso tu cuerpo es más delgado, tu cintura es más angosta y tu aroma es dulce. ¿Estás seguro que no eres omega? — Genzo escupió el café que estaba tomando.

— Lo siento — comenzó a limpiar con una servilleta.

— Ahora que lo dices su aroma es dulce.

— No eres la primera persona que se pregunta eso de mi aroma y mi cuerpo. Pero cuando tenía 8 años los estudios determinaron que soy alfa, por esa razón termine estudiando en una escuela para alfas de élite. Mis hermanos son alfas, mi familia está constituida de alfas excepto por mi madre que es omega.

— Entiendo, pero es que cuando hablaste de vómito terminé pensando en que si eras omega podrías estar esperando un hijo. Pero ahora que dices que eres alfa, entonces puede que si tengas parásitos. — Hanz le quedó la duda desde la noche anterior cuando vio a Genzo con Karl, su aroma era tan parecido al de Schneider, pero más dulce y eso le causó conflictos.

— Mañana asistiré al doctor, lo prometo. — Algo en Wakabayashi lo hizo pensar en lo que Hanz dijo, pero no podía ser posible porque toda la vida le habían dicho que él era alfa. Además, nunca tuvo celo continúo como los omegas.

— Bueno cambiemos de tema, mejor cuéntanos más de ti. — el menor de los Weber sonrió y Genzo comenzó a platicar sobre su vida. Esa tarde fue muy agradable para el japonés quién se mostró sociable como nunca lo fue en su país. Tenía muchos amigos, mucho más de los que en su vida había logrado y eso para él era un triunfo.

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Tokio, Japón.

Había pasado un mes y días desde que rompió su relación con Wakabayashi. Estaba deprimido, no podía dejar de pensar en él y en todo lo bonito que habían vivido. Quería despertar de esa pesadilla para retomar sus planes de boda y ser por fin el señor esposo de Genzo Wakabayashi, lo que tanto soñaba desde que tenía 12 años. No era para menos, Morisaki se enamoró al instante de él y en especial cuando lo defendió de dos alfas que quisieron atacarlo.

Desde entonces Yuzo sólo vivía para amar a ese alfa, ese chico de cabello oscuro y ojos verdes. Incluso entró al equipo de fútbol para ser arquero como él y estar más tiempo a su lado. Aunque Wakabayashi no era alguien expresivo para él lo era todo, aun cuando tenía competencia pues desde adolescente siempre tuvo chicos y chicas alfas, omegas y betas interesados en él.

— Morisaki debes dejar de llorar. — Mamoru Izawa intentó animarlo. — Si realmente lo quieres debes luchar por él.

— Izawa tiene razón. Desde que tenemos 12 años has estado enamorado del capitán, ¿acaso dejaras que un junior homosexual te lo quite? El capitán fue tu novio por dos años, eres su único novio que tuvo y eres omega. La naturaleza está de tu lado. — Intervino Hajime Taki.

— Si dices que el capitán dijo que fue un error y nada de importancia entonces a si debe de ser. El es alfa, siempre ignoró a los alfas que querían algo con él, incluso a Hyuga quien lo besó una vez. Eso demuestra que Wakabayashi en verdad sólo le gustan los omegas y el único que ha estado en su vida eres tú, ni siquiera Misaki. — Teppei Kisugi compañero de Morisaki desde Shutetsu intentó animarlo.

— Morisaki si me preguntas opino lo mismo que los chicos, debes luchar por el capitán y no dejarle el camino libre al alemán. Te estás portando como un cobarde, a Wakabayashi nunca le agrado la gente derrotista. — Shingo Takasugi el último del cuarteto Shutetsu opinión. — Deja de llorar y toma un maldito bueno a Alemania, trae de regreso a tu alfa y cásate con él. Tengan una hermosa familia, debes sacar las garras, ponerte frente al rubio y decirle: "Ese hombre es mío, yo lo ví primero" y besas al capitán frente a él para reafirmar que es alfa te pertenece.

— Suena tan fácil. Es que, si Genzo hubiera decidido quedarse, nada de esto estaría pasando, él le dio preferencia a ese maldito rubio.

— No fue al rubio como tal, recuerda que el sueño del capitán era ser el mejor diseñador de autos. Yo creo que realmente decidió tomar la oportunidad, curiosamente en la automotriz del alemán, pero a final de cuentas una forma de lograr su sueño sin ayuda de su padre. — Taki sonrió a Morisaki.

— Además el capitán decidió independizarse por ti. Su padre quería un omega de su mismo nivel social y Prefirió vivir sin los lujos que estaba acostumbrado para casarse contigo. — Izawa siguió con los argumentos a favor de Wakabayashi.

— Sin mencionar que rechazó a varias personas, entre ellas a esa beta millonaria de origen chino. Creo que se llama Meilin Junguang. — concluyó kisugi.

— ¿Y si Genzo no quiere volver conmigo?

— Entonces es un idiota y el se lo pierde. Aunque yo creo que te quiere, por algo fuiste el único novio que tuvo. — Kisugi sonrió. — Vamos Morisaki, el que no arriesga no gana, no obtendrás nada si sigues llorando y te lamentas. Inténtalo y si no funciona entonces no era tu destino casarte con él.

— Pero yo fui quien cortó con él, no sé cómo decirle que quiero regresar a nuestra relación.

— Tan fácil cómo decirle que quieres acostarte con él, si la cosa con el alemán sólo fue sexo entonces debes entrar en ese terreno. — argumentó Izawa — Dijiste que el capitán quería casarse virgen, tal vez sólo tenía tensión sexual acumulada y eso lo llevó a engañarte. No digo que se justifica, pero si ustedes hubieran tenido sexo otra cosa sería.

— Yo si quería tener sexo, pero Genzo era quien decía que era mejor esperar. Sólo nos dábamos besos y a veces nos tocábamos, no pasó de eso.— Morisaki dijo avergonzado. — Honestamente si quería que él un día de estos pasará su celo conmigo, pero él decía que nunca se le había presentado y que eso lo hacía un alfa raro, incluso llegó a pensar que le faltaba libido. Ahora creo que lo que no quería era embarazarme, tal vez por eso prefirió meterse con un alfa.

— ¿Y si cuando se metió con ese alfa era en su día de celo? No suena tan descabellado si lo analizas. Eso podría explicar porque te dijo que sólo fue una aventura.

— ¿Y qué hay de los sueños con ese alemán?, algunas veces él pronunciaba el nombre de Karl Heinz Schneider. No sé, quería pensar que era una aventura hasta que pasó muy seguido sin contar que se ponía duro. — Sus mejillas no sólo se pusieron rojas también sus orejas. — Una vez lo toque mientras dormía, él estaba muy duro y mojado. Quería saber que sentía tocar su parte. — Se cubrió el rostro con sus manos.

— ¿Él capitán la tiene grande? — preguntaron con curiosidad el grupo de betas.

— Pues más que yo, sí, aunque sin sonar morboso pensé que la tendría más grande. No está mal, la verdad si quisiera que me la metiera, aunque sólo mida más o menos unos 17 cm.

— ¿Qué?, pero si ese es un buen tamaño. ¿De cuánto esperabas que le midiera? — Kisugi parpadeo confundido.

— La mayoría de alfas les miden 17 cm en adelante, pero pensé que al ser tan alto él lo tendría ya saben — jugó con sus dedos. — No sé, tal vez más de 25 cm o 30 cm.

— Tú sí que quieres quedar inválido. — suspiro Izawa. — No sé si todos los omegas tienen un alto estándar en cuestiones sexuales y de penes. Pero yo creo que el capitán no está tan mal, no es que me interese meterme con él. Sólo que si no es lo que buscas pensándolo bien fue mejor que se separaran.

— No, no me malinterpretes. Es sólo que no pensé que fuera así, no es pequeño, pero siempre pensé que Wakabayashi al ser alfa la tendría más grande, porque bueno… — Movió sus dedos con vergüenza mientras miraba hacia abajo. — Yo averigüe qué el alemán con el que me engaño si la tiene grande, no sé cuánto, pero es conocido por ser alfa dominante y parece que es de la poca población sangre pura. Se rumora que si la tiene grande. — Se tapo la cara por la vergüenza.

— Morisaki, ¿No me digas que terminaste enamorado de tu rival?

—No, sólo estoy diciendo que tal vez por eso Wakabayashi le gustó. Yo no la tengo tan grande, ya saben los omegas la tenemos pequeña. — bajo su mirada avergonzado.

— Bueno no deberíamos hablar de tamaños. — Takasugi intentó parar el tema. — El punto aquí es si Morisaki quiere al capitán debe luchar por él y demostrar que es mejor que el alemán.

— Es verdad, no importa el tamaño de su pito. Si es enorme como el de un burro, si se mueve como un semental y si tiene una cara tan bonita como príncipe.

— Taki— Todos gritaron en coro.

— ¿Qué?

—No estás ayudando a Morisaki hablando maravillas de la competencia. — Izawa le dio un zape en la cabeza.

— Auchs, ok. — Se sobó su cabeza. — Sólo ve y lucha por tu alfa, si es necesario meterse en su cama hazlo. Pero no dejes que un príncipe encantador te gane en esto.

Yuzo suspiro, sus amigos tenían razón y tenía que intentarlo por él y por Wakabayashi. 11 años de amor no podía tirarlos a la basura así de fácil, se había esforzado tanto porque Genzo lo mirara, incluso pensando que Misaki tenía la ventaja. — No dejaré que un oxigenado con cabello de elote me quite mi alfa, iré a Alemania.

— Genial, ahora ve a casa y prepara tu maleta. Los chicos y yo nos encargaremos de tus plantas y tú casa. — Izawa sonrió dándole seguridad al omega. Aquella tarde Morisaki salió determinado de ese restaurante, con la única idea de volver a como diera lugar con Wakabayashi y casarse con él.

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Hamburgo, Alemania.

Residencia Kaltz.

Schneider había llegado a la casa de su amigo en dónde desayuno con tranquilidad, la familia Kaltz siempre era muy atenta con él especialmente su madre. Una linda convivencia hasta que se quedó a solas con su mejor amigo. —Bien Schneider, sé que no viniste a una visita social. — Tomó su copa de vino y le dio un trago. — Vamos dime, ¿qué sucedió con Wakabayashi?

—¿Por qué crees que sucedió algo?

—Porque soy tu mejor amigo desde que éramos niños, porque sé lo que pasó entre ustedes en Boston y porque no vienes a verme hasta mi casa un fin de semana y aguantas la convivencia con mis padres sólo por apreciar mi amistad. Así que habla ahora.

—Bien— miró con una sonrisa a su amigo a quien no le podía mentir. Tener una amistad de 21 años le daba a Hermann la virtud de conocer a Schneider hasta en el más mínimo detalle. —Después de que me quede con Marie hable con él, bueno cuando mi hermana regresó a la fiesta con mis padres.

—Hablar con la gente no es lo tuyo Schneider, pero prosigue.

—Tomamos una cerveza juntos, pero corrió al baño para vomitar.

—Supongo que llevaba mucho tiempo bebiendo.

—Pensé lo mismo, pero sabes no fue así, me dijo que lleva un mes que le pasa eso por el choque de culturas.

—¿No crees que eso es raro?, nadie se enferma tanto tiempo por la comida y menos vomita.

—Él es un alfa raro, su parte trasera se moja. Es la primera vez que me meto con una persona que se le humedece, aunque admito que se siente de maravilla. — Sonrió con descaro.

—Schneider no me habías dicho eso.

—Era algo íntimo, no tenía por qué contarlo.

—Únicamente los omegas lubrican, ¿estás seguro que Wakabayashi es alfa? — Kaltz miró seriamente a Schneider quien casi se ahoga con el vino.

—Yo no me meto con omegas, sabes mis reglas.

—Lo sé, justo por eso es raro. ¿A alguno de tus otros amantes le pasó lo mismo?

—Sólo a él, desde la primera vez se sentía húmedo. Pensé que tal vez de forma previa se había masturbado poniendo lubricante, pero anoche que estuve con él pasó lo mismo y no noté que hiciera algo así. Apuesto que ni siquiera pensó que lo volveríamos hacer.

—Espera… ¿Me estás diciendo que volvieron a coger? — Miró con impresión a Schneider.

—Sí, debo admitir que fue tan magnífico como la primera vez. Bueno no igual, hubo un pequeño cambio en su actitud que hablando con franqueza me agrado, como si de golpe hubiese madurado.

—Sinceramente pensé que te mandaría al demonio después de dejarlo en el cuarto de ese hotel. Además, no imaginé que fuese tu empleado, es un junior, de las familias más ricas de japón.

—Sobre eso me contó sus razones. Sabes ya hablando con él de forma tranquila es un chico agradable y no como creí que era. Incluso cuando estábamos hablando él dijo: "Las personas cambian, tú me hiciste cambiar". Aún recuerdo esas palabras, fue como si otro Wakabayashi hablara conmigo y entonces sonará estúpido, pero sentí que teníamos una conexión. Me dijo que quería ser independiente y casarse con la persona que él amara y no con la que su padre le impusiera, por ello terminó trabajando en Kaiser Motors.

—¿Conexión?, nunca habías dicho algo así de alguien con quien te hayas acostado. Eso sin mencionar que es la primera vez que te acuestas por segunda vez con él, nunca vuelves a enredarte con la misma persona.

— Lo sé, pero es que no podría explicarlo. Simplemente al verlo quería besarlo y tenerlo bajo de mi cuerpo, ni siquiera recuerdo a ciencia cierta cómo es que termine besándolo en el baño y después follandolo en mi cama. — suspiró.

—Por la cara que pusiste te gusto.

—Por supuesto, dejó de ser rígido. Bueno, lo que quiero decir es que tomó iniciativa y me la chupo como nadie lo había hecho. Es inexperto, pero nadie me había calentado tanto con su boca como él, me iba a correr en su cavidad bucal, pero para mi suerte él terminó montado en mí. Sabes que nadie me ha hecho tener un orgasmo con una mamada, pero anoche pudo ser mi primera vez.

—Karl si no fuese porque sé que nunca te has enamorado, pensaría que ese japonés te gusta más de lo normal.

—Nunca me voy a enamorar, los compromisos no son lo mío.

—Lo sé, de otro modo ya tendrías un omega. Aunque algo aún no me termina de convencer como el hecho de Wakabayashi lubrique, únicamente los omegas lo hacen. Si no fuera porque yo mismo investigue los antecedentes del japonés, en verdad pensaría que es un omega.

—Él me dijo que fue a una escuela alfa de élite en Japón, para ingresar en esas instituciones debes contar con un certificado del gobierno que dictamine que eres un alfa.

—Lo sé, por eso me causa conflicto, pero supongo que son exageraciones mías.

—Sabes le puse el collar que vimos en la joyería, pero lo dejó después de irse. Ni siquiera noté cuando me dejó en mi oficina, aunque no dudo que su orgullo no lo dejó quedarse con él.

—¿Qué piensas hacer ahora? ¿lo vas a despedir?

—No, no hay motivos. Además, no soy su jefe inmediato, pero si planeo seguir con él en lo que sea que tengamos. Me gusta, no lo voy a negar y aunque te dije que no volvería a meterme con él en la cama, anoche su cambio de actitud me hizo tener sexo con él y no me arrepiento, disfrute la noche y quiero tenerlo de nuevo.

—¿Qué pasa si él ya no quiere una aventura?

—No me reclamó nada sobre la primera vez y anoche se dejó llevar. Siento que a él también le gusta hacerlo conmigo y yo no planeo rechazar las oportunidades que pueda tener para poseer su cuerpo. — Kaltz suspiro, no lo dijo, pero veía a su amigo tan entusiasmado con alguien como nunca lo estuvo con otras personas. Puede que si sigue así se enamore, bueno supongo que no estaría mal que por fin tenga una pareja estable pensó, aunque recordó algo.

—Sólo por simple curiosidad, ¿has usado condón?

—No, bueno es la primera vez que me meto con alguien sin protección, pero era virgen entonces dudo que tenga enfermedades. Aunque reconozco que fue irresponsable de mi parte, pero la primera vez su aroma me cegó tanto que ni siquiera pensé en las consecuencias y anoche si tenía condones, pero tampoco quise usarlos. — Kaltz seguía pensando en la posibilidad de que Genzo fuera omega, si cabía la misma posibilidad entonces Wakabayashi podría estar preñado. Pero era mejor no decirle nada hasta saber los verdaderos motivos del vómito frecuente en el japonés. — ¿Pasa algo?

—Nada, sólo recordé que me gustaría pasear por los muelles de St. Pauli.

—Yo regresaré a mi departamento, te pasaré a dejar si gustas.

—Gracias, llevaría mi auto, pero me estresa buscar estacionamiento. Prefiero llamar a mi chofer después de dar un paseo. —Kaltz se levantó para tomar su celular y avisarles a sus empleados que saldría.

Schneider manejo rumbo a los muelles de St. Pauli. De camino ambos amigos platicaron de otras cosas, dejando de lado el tema con Wakabayashi. Era un día hermoso y soleado, aunque el atardecer estaba aproximándose, Schneider aún se sentía cansado por lo que deseaba ir a casa pronto.

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Hamburgo, Alemania.

Muelles de St. Pauli.

Brian, Genzo y los hermanos Weber dieron un paseo por las mayores atracciones de los muelles de St. Pauli. Al llegar el atardecer el par de rubios alemanes se despidió de los chicos extranjeros, por lo que ambos estaban esperando el Uber. —Genzo sabes algo creo que Heidi es odiosa.

—A mí me parece que en el fondo te gusta— Brian lo miró con la boca abierta.

—¿Ah?, claro que no. Ella es mayor que yo y además es una odiosa, siempre pelea conmigo, en la mañana me vacío el jugo en mi cabeza.

—Tú le dijiste carnicera y bruja. Es normal que hiciera eso, no esperes que reaccione bien cuando lo único que le dices es un apodo tan poco sutil. —Brian se quedó en silencio. —Lo que yo haría es pedirle disculpas e invitarla a cenar, no es malo admitir que te equivocaste y hacer las paces con ella. Después de todo es nuestra amiga y compañera de trabajo.

—Bueno admito que actúe mal, aunque después la note tranquila.

—Lo hizo porque estaba su hermano, pero no dudo que se sintió herida. No es la primera vez que le dices cosas que pueden herir sus sentimientos, es una omega y es sensible. Pórtate como un caballero alfa y arregla las cosas, la humildad muchas veces es mejor.

—Lo haré el lunes.

—¿Por qué no ahora?, aún puedes alcanzarla. —Wakabayashi sonrió. — No te preocupes, yo regresaré a casa solo. Vamos ve, no dejes que se mal interprete todo esto.

—Te veré mañana, gracias por el consejo. — Wakabayashi se despidió de él una vez que el Uber llegó. Sacó su teléfono celular para pedir un taxi por aplicación, pero un lujoso auto se detuvo frente de él.

—¿Quieres que te lleve? — Genzo observó a un chico rubio quien sonrió con sinceridad.

—Hola — Su corazón comenzó a latir, se sentía nervioso pues no esperaba verlo de nuevo tan pronto. —No te preocupes pediré un Uber, no me gustaría desviar tu camino.

—¿Me estás rechazando?

—No, pero si subo a ese auto sé que no tendré autocontrol. — Sé sincero, a Karl le causo una sonrisa de satisfacción.

—¿Tengo que bajar de mi auto para subirte a la fuerza?

—No, pero ayer…bueno lo que pasó.

—Sólo sube, no haré nada que tú no quieras.

—Ese es el problema…tal vez sí quiero. — Sus mejillas se sonrojaron y desvió la mirada, se había percatado que con Schneider comenzaba a ser más honesto y desinhibido.

—Yo también quiero, si no fuera así no hubiese esperado a que tu amigo se fuera. Ahora sube o me van a multar por permanecer aquí, ya me tardé más de la cuenta en vía transitada. —Genzo abrió la puerta del copiloto y abordó el vehículo.

—Bueno, entonces… ¿a dónde iremos? ¿un hotel?

— No, pensé en algo más privado como mi departamento.

—¿Me llevarás a donde vives?

—Claro, es la primera vez que llevó a una visita como tú.

—No sé si sentirme especial o preocupado. —Schneider sonrió.

—Tal vez ambas cosas, procuraré que sea una linda experiencia.

—Confiaré en ti. — Genzo miró por la ventanilla durante el resto del camino en silencio. Sus manos sudaban y no entendía porque, tenía claro que lo que pasaba entre Schneider y él sólo eran encuentros sexuales ocasionales. No era algo que le disgustara, después de todo a estas alturas era alguien soltero y con deseos de experimentar la libertad, esa que nunca tuvo cuando vivía en Japón y que por su crianza no pudo probar, mucho menos cuando no había sentido esa necesidad de poseerlo todo en un sólo instante. En definitiva, ese alemán lo había cambiado, incluso su propio estilo de vida.

—Quisiera preguntar algo.

—¿Dime?

—La primera vez que te conocí me rechazaste y ahora me dices que te gusta mi compañía o así lo interpreto. ¿Qué fue lo que te hizo cambiar?

—Supongo que tu enorme pene y las experiencias nuevas. — Sonrió sin desviar la mirada de la ventana. — Siendo honesto ni siquiera yo lo sé, creo que descubrir de golpe que soy homosexual y el hecho de que no me juzgas por lo que hago en este momento.

— No soy alguien prejuicioso, no podría cuando yo fui quien te está induciendo a esto.

— No me obligas, desde la primera vez soy consciente que algo me pasa contigo. Aún no tengo idea de que nombre ponerle, deseo, placer, gusto. — sonrió, aunque bajó la mirada.

— ¿Quieres ponerle nombre a esto?

— No, la verdad es mejor que no lo tenga. No quiero tener ideas equivocadas, simplemente quiero que pase y dure hasta donde tenga que hacerlo. — fijó su mirada en sus manos. — Es mejor que simplemente se den las cosas de forma natural, nunca tuve una relación de ese tipo.

— ¿Qué hay de tu ex novio? ¿No se dio de forma natural?

— Morisaki me pidió ser su novio porque dijo que llevaba 9 años enamorado de mi y merecía mi atención. En aquel momento lo vi como algo tierno, pero ahora que lo pienso todo ese tiempo estuve con él por miedo a no herirlo y decirle que en realidad sólo lo quería como amigo, en verdad no soy una buena persona, sólo un sujeto que trataba de hacer lo correcto.

— Pronto llegaremos, pero antes de bajar del auto me gustaría saber algo. Anoche mencionaste que no sabías nada respecto al sexo. ¿Cómo es que un niño rico nunca se acostó con nadie por curiosidad?

— Sabes me estás cuestionando demasiado. Ni siquiera sé nada de ti y tú sabes más de lo que deberías.

— Yo soy un libro abierto, nunca he ocultado nada. Bueno eres la única persona con la que me he metido más de una vez.

— Creo que en el fondo si me gustaban los alfas — confesó — cuando tenía 15 años conocí a uno llamado Kojiro Hyuga quien era mi mayor rival en la cancha, era el goleador estrella de su colegio. Nunca me sentí atraído por nadie, pero la tensión entre él y yo era tan grande, tanto que una vez me besó, aunque claro lo terminé golpeando. Era mi primer beso, no le dije a nadie porque en mi país no son tan liberales. Después bese a mi mejor amigo omega cuando tenía 16 años, no pasó a más, pero lo hice porque estaba triste de que su pareja destinada lo dejara por una chica que embarazo. Y bueno cuando tenía 21 años comencé a salir con Morisaki. Lo que quiero decir con esto es que de ellos tres el único que me causó sentimientos raros era el chico alfa, pero ni por curiosidad quise experimentar porque siempre estaba en mi cabeza que no era correcto, ya sabes los alfas sólo están con omegas o mujeres beta. ¿Qué hay de ti? ¿Por qué no te agradan los omegas? — Schneider entró a una exclusiva zona de condominios de lujo, vivía en ese lugar desde que cumplió 18 años.

— Bueno nunca me gustó tener que cuidar a alguien, los omegas son más sensibles y conlleva mucha responsabilidad. El lazo es uno de los mayores compromisos que tienes con ellos sin contar sus embarazos que son más delicados comparados con las mujeres beta. — Estacionó su auto en uno de los lugares libres y prosiguió con su respuesta. — La primera relación sexual que tuve fue con un chico alfa, era mi compañero de equipo. Curioso, yo también jugaba fútbol como tú, aunque yo era delantero. ¿Tú qué posición eras? — Miró al Castaño después de apagar el motor de su auto.

— Arquero, el mejor de mi país al menos hasta que deje de jugar en los torneos escolares. Pude dedicarme al fútbol profesional pero mi sueño también eran los autos y opté por ser diseñador industrial. — Sonrió.

— Bueno yo era un excelente delantero, también era el mejor no por presumir. Hubiese sido genial haber competido, creo que pudimos ser buenos rivales.

— Tal vez. — Genzo miró al rubio quien suspiro y miró hacía enfrente.

— Me acosté con mi compañero de equipo, era mayor que yo. Aunque nunca fui pasivo no lo soy debo aclarar. En aquel entonces tenía 17 años y no me atraía el sexo, pero recuerdo que una tarde mientras nos bañábamos en las regaderas del club él me besó, al inicio me dio miedo porque era mayor que yo por 5 años, pero después me deje llevar, aunque no pasó más hasta después en su casa y fue la primera vez que me gustó. Luego salí con chicos beta que no tenían aroma, pero también eran atractivos, era más fácil dejarme llevar con gente que no implicaba tener un lazo o hijos.

—Bueno tiene lógica, aunque si te has metido con muchas personas… ¿No te dan miedo las enfermedades de transmisión sexual? — Wakabayashi cayó en cuenta que nunca se había cuidado, fue riesgoso para ambos, pero en especial él que era virgen y su única pareja sexual era ese rubio.

— No te asustes, siempre me he cuidado. Aunque no lo creas mi padre me regalaba condones desde que tenía 16 años por miedo a embarazar a alguien. Después de una plática de alfa a alfa aprendí que era mejor cuidarse así que nunca me había descuidado con nadie…hasta que conocí a un sujeto de ojos verdes, arrogante e insoportable en una fiesta. Cuando me acosté con él pensé que sería una gran lección correrme en su interior, como una serie de castigo por rechazarme. Ahora creo que sí fue algo estúpido, disculpa si me porte mal ese día.

— No sé si darte una patada, ¿me estás diciendo en mi cara que lo hiciste por coraje?

—Bueno sí, pero igual estaba caliente y en ese momento no pensé en cuidarme.

— Tampoco lo hiciste anoche.

—Eres virgen y yo realmente no he tenido contacto con nadie de esa forma. Sé que no merezco que me creas, pero muy seguido me hago análisis para saber si he contraído alguna enfermedad, no me enorgullece, pero reconozco que mi vida es algo libertina. Incluso mi padre no está de acuerdo con ella, pero dice que no pierde la esperanza de que me enamore de un omega, aunque yo dudo que eso pase.

— No debería confiar en ti, pero tampoco yo hice intentos porque lo hicieras. Así que la mitad de la responsabilidad — suspiro — bueno lo hecho está hecho. Eres honesto, de forma enferma admito que eso me atrae de ti.

— Sabes acabo de conocer algo en común a parte de los autos, si habláramos más seguido así podríamos ser amigos. — Genzo levantó la ceja derecha mientras lo observaba.

— Los amigos no se besan, mucho menos se acuestan.

— Si las cosas hubiesen pasado al revés, si seríamos amigos, hay algunas cosas que tenemos en común como el fútbol, los autos…

— Acostarse con alfas… si tantas en común — rodó los ojos. — No puedo ser amante de mi amigo o amigo de mi amante. No suena lógico.

— Amante suena feo, pero amigos amorosos no suena tan mal. — Genzo abrió la puerta para salir del auto, no entendía si bromeaba por molestar o hablaba en serio. Pero si era verdad no sé sentía cómodo con el término "amigos", tenía un concepto diferente de amistad como lo que tenía con Misaki o Cruyfford.

— Ok, si dije algo estúpido. — Abrió la puerta para salir del auto y seguir al castaño. — ¿Qué hay de malo en ser amigos? — Wakabayashi se giró para mirarlo a la cara.

— No cojo con mis amigos, no pretendas que sea tu amigo después de dos cogidas. Si no quieres que se repita lo entiendo, pero ten en cuenta algo: no somos amigos ni conocidos, ni siquiera sabes cuál es mi color favorito como para creer que tenemos una amistad.

— Tu color favorito es el rojo. — Dedujo al azar.

— ¿Ah?, eso no quiere decir que somos amigos.

—¿Por qué no?, qué tengamos sexo no debería limitarnos. A mí me gusta el verde, por eso creo que tus ojos son bonitos.

— ¿Sabes que eres extraño? — Wakabayashi se cruzó de brazos. — ¿Por qué quieres que seamos amigos?, no estoy entendiendo.

— Porqué me agradas, no sólo para coger. Si me gusta el sexo, pero no tendríamos que tener eso en común, eres la primera persona con la que me he acostado dos veces y con la que he hablado a profundidad. Eres algo parecido a Kaltz o Junguang, pero con la diferencia de que compartimos gemidos.

— Esto en realidad es algo tan incómodo y tonto. — Wakabayashi frunció el ceño. — Venía con la intención de acostarme contigo, no terminar siendo tu confidente ni tú el mío. Después que esperas, ¿qué te de consejos cuando te acuestes con otra persona.

— Suena a celos.

— No, en realidad suena a amor propio. — se giró para salir del lugar. — Si me disculpas debo regresar a dónde vivo actualmente, tengo un diseño de fórmula 1 que mejorar.

— ¿Oye en verdad planeas irte? — Genzo le hizo una seña obscena con el dedo medio.

—Eres un idiota, en verdad la cagaste. — Camino rumbo a la salida del edificio molesto por sentirse como un juguete de ese chico. ¿En verdad que pretendía al venir aquí? ¿Qué tuviéramos una relación? Ni siquiera sé toma en serio lo del sexo. Pensó mientras caminaba hasta la salida del estacionamiento.

— Espera, detente ahora. — Schneider lo siguió.

— No lo haré.

— Dije que te detengas y lo harás ahora. — Tomó su brazo cuando Genzo intentó soltarse, pero al instante comenzó a sentirse caliente y con dificultad para respirar. — No quería hacer esto, pero no me dejas otra opción que usar mi alfa interno. Ahora obedece, si no quieres que te obligué.

—¿Cómo es qué tú…? — Comenzó a sentir sus piernas débiles y en verdad su cuerpo estaba reaccionando a las feromonas de ese chico, el aroma a chocolate amargo era más fuerte.

— Soy un alfa dominante, no suelo aplicar esto, pero eres la excepción a la regla. Eres grosero, arrogante, no te dejas dominar y si no puedo por las buenas entonces será por las malas. — lo tomó por la cintura y con una de sus manos sujetó su mentón. — Sé que fue tonto lo que dije, pero hay algo en ti que no logro entender, esa maldita necesidad de estar a tu lado aun cuando ya me acosté contigo. — miró a los ojos a Wakabayashi quien estaba experimentando la pérdida de la razón y la calentura lo estaba dominando. — Tal vez te duela la cabeza y te sientas adolorido del cuerpo por esto, pero es la única forma de controlar a un alfa.

— Me siento caliente.

— ¿Qué? — Schneider parpadeo confundido. — ¿Cómo es qué…?

— Tus feromonas, me siento tan excitado. — Sus mejillas se sonrojaron tanto y su cuerpo se sabría arder, sus piernas perdían fuerza con dificultad para sostenerse. Sin embargo, su deseo era tan grande que con una de sus manos comenzó a frotar el miembro de Schneider quien soltó un gemido. — Déjame chupártela aquí. — Wakabayashi acercó su boca para besar al rubio y eso fue suficiente para causar en él excitación. Las hormonas de Genzo estaban en el aire, Karl soltó un gemido después de la unión teniendo su pene medio erecto.

— ¿Por qué haces eso?

—¿No te gusta? — Su mirada verde adornada con ese sonrojo en sus mejillas y la boca entreabierta, esa imagen hacía que Schneider no pudiera rechazar ese chico bonito.

—Mierda, regresemos al auto. —Tomó su auto y rápidamente lo abrió metiendo a Genzo en el asiento del copiloto para después él subir a lado del conductor. —¿Qué demonios te suce…? aaah. — Sus ojos se pusieron en blanco cuando sintió la boca del chico en su pene, Wakabayashi le estaba lamiendo su entrepierna por encima del pantalón. — ¿Por qué? — Miró al chico castaño quien había bajado el cierre y sacó su miembro semi erecto. Lo beso como la noche anterior, con delicadeza. —Estamos en el estacionamiento, no podemos hacer esto.

—No pasa nada, nadie vendrá. — Siguió besando su miembro mirando de vez en cuando al rubio quien estaba tan caliente por esa situación tan inusual y peligrosa. Genzo dejó de besarlo y con su lengua recorrió desde la base hasta la punta causando que Schneider de lubricará tanto, tenía miedo de que alguien los descubrirá, pero también quería seguir con eso que era una experiencia nueva. — Estás tan duro y mojado. —Sonrío de forma lasciva y metió por completo el miembro del rubio, esta vez más profundo causando que Karl soltara un fuerte gemido y apretó el cabello del castaño. Genzo inicio con las embestidas que eran tan buenas o así lo sintió Heinz quien se mordía su labio para no gemir, la saliva, el calor de su boca, el lugar público lo pusieron al límite del placer dejando salir todo su semen en la cavidad bucal de Wakabayashi quien intentó beber todo, aunque con dificultad. —Lo siento.

Genzo se limpió la comisura de sus labios y lamió sus dedos para después darle una sonrisa. —Nunca pensé que alguien como yo podría hacerte venir en mi boca. Al menos no en esta vida.

—Esto no deberíamos hacerlo en un lugar público, alguien podría vernos. —Wakabayashi se desabotono su pantalón y lo bajo al mismo tiempo que su ropa interior. —Espera, ¿Qué haces?

—Planeo follar en tu auto, no me importa si ensucio todo. — Se acomodó sobre Schneider quien tenía semi erecto su pene.

—Aquí no. —Sus mejillas ardían, el sentir su miembro rozar las nalgas de ese castaño lo puso rápidamente duro. —Vayamos a mi departamento, esto no… —apretó su labio inferior cuando su pene fue envuelto en el calor del interior de Wakabayashi.

—En verdad es grande. —Jadeo al tener adentro todo el pene de ese alfa que le encantaba.

—Eres tan estrecho. — Sus ojos azules miraron los ojos verdes del castaño que estaba ardiendo, tanto como para no importarle estar en un auto y en un espacio público. Genzo se sostuvo del alfa abrazándolo por los hombros y moviéndose de arriba hacia abajo, era la primera vez que Schneider era follado, nadie lo había domado como ese omega. —Esto, realmente me tiene caliente.

Karl se sentía tan excitado, jamás sus fetiches habían llegado tan lejos como para atreverse a hacerlo en el auto en pleno estacionamiento. — Eres un sucio Schneider. — Genzo lo miró a los ojos y lo beso metiéndole la lengua. Él, ¿en qué momento pasamos a esto? el rubio medito, aunque el momento no lo dejaba reaccionar correctamente, se limitó a besar al chico y acariciar su trasero en tanto su pene entraba y salía tan fuerte. — Sabes tú pito me pone tan caliente.

—No creí que eras tan cínico. — El rubio metió sus manos en su camisa para tocar sus pezones erectos y los pellizco sacando gemidos de su amante. —En verdad eres una caja de sorpresas. —Genzo se aferró al cuello de Karl y apretó su cabello corriéndose sobre la camisa del rubio.

—Lo siento.

—Está bien, dijiste que ensuciarías todo. — Recargó su rostro en el hombro del castaño y tuvo su orgasmo llenando el interior del japonés. — La próxima vez hagámoslo en mi departamento. — acercó su rostro para besarlo con delicadeza cosa que Genzo correspondió con ternura.

— Yo creo que debería irme.

— Yo creo que no, te dije que quería llevarte a mi departamento. Después de esto confirmo que necesito estar contigo al menos esta noche, prometo ayudarte con el diseño del fórmula 1.

— ¿El jefe me va ayudar con mi trabajo?

— Claro que si, en la mañana prometo ayudarte. Pero esta noche quiero que estemos juntos. — Acarició su cabello y beso su mejilla. — Estoy cansado y apuesto que tú igual, podríamos cenar mientras me platicas que es lo que te apasiona.

— ¿En verdad te interesa mi vida?

— ¿Por qué no? — sonrió — Si algún día esto termina no quiero que tengas un mal recuerdo de mí.

— Terminar… si — Se recargo en su hombro sin mirarlo a los ojos. Aunque doliera era cierto, un alfa que no quiere compromiso tarde o temprano le aburriría esa situación. Además, ni siquiera eran pareja.

— ¿Pasa algo?

— Sólo estoy cansado. — Cerro los ojos, por algún motivo se sentía tan exhausto.

— Entonces subamos al departamento, pediré comida.

— Está bien. — Wakabayashi se bajó de las piernas del alfa y se acomodó su ropa. Ambos bajaron del auto, Genzo miró al rededor durante el camino. Era un lugar bonito y con clase por dónde uno lo observada.

— Bienvenido, este es el lugar dónde vivo. — Wakabayashi miró el fino departamento que era hermoso, lo normal para el CEO de una de las compañías automotrices más grandes del mundo. Muebles fin de madera, lámparas de cristales, paredes adornadas con cuadros y una hermosa vista. — Ordenaré que traigan comida mientras te acomodas.

Genzo se recostó en el sillón observando la linda vista que tenía ese lugar. Podía ver a distancia el mar tan hermoso, cerró los ojos mientras se mantuvo así, se sentía tan cansado, tanto que terminó dormido.

— Pedí algunas cosas… — El rubio lo noto dormido en el sillón y suspiro. — Primero me haces pasar todas esas emociones y te duermes. — Lo tomo entre sus brazos y lo llevo a su recámara dónde lo acostó y le quitó los zapatos para taparlo con el edredón. —Y yo quería preguntar más cosas sobre ti. — inflo sus mejillas y decidió tomar un baño para dormir juntos. Ambos necesitaban ese descanso tanto que ni siquiera sé percataron de la hora. Apenas eran las 9:00 PM y ya estaban perdidos por completo.

Todo marchaba con tranquilidad hasta que como siempre a las 11:00 PM, Wakabayashi se despertó para ir corriendo directo al baño. Ni siquiera noto que estaba en otra casa y en otra cama, sólo busco el sanitario más cercano y vomito como ya era costumbre. Karl despertó al escucharlo y suspiró. — Oye, ¿Te sientes bien?

— Si, sólo es lo que comí. — suspiro y bajo la palanca del inodoro. Después de enjuagarse la boca salió con una cara terrible.

— No es normal, debes ir al doctor.

— Lo haré el lunes después del trabajo. — suspiró. — Debería irme a casa, es tarde.

— Ni de broma te dejare ir, vamos a dormir. — Lo jalo de la mano para llevarlo a la cama. — Te prometí que te ayudaría con tu trabajo así que duerme que mañana tenemos mucho que hacer.

— Gracias por ser amable. — Sonrió, aunque después de vomitar se sentía terrible. Schneider se acostó a su lado y lo envolvió entre sus brazos, esa noche ambos durmieron con tranquilidad. Sus aromas se mezclaban en el ambiente siendo tan similares y distintos a la vez.