¡No estoy de acuerdo con esto!

Gen no era del tipo de persona que actuaba sin pensar, generalmente utilizaba su don de mentalista para entender el contexto de la situación y actuar conforme a ello. Resultaba grato para él ser capaz de controlar todo a su alrededor y hasta sus propios pensamientos, pero el reto en que se había convertido Elise para él lo tenía muy preocupado y lo había llevado a olvidar en algunas ocasiones la mejor opción para actuar. Los imprevistos que se habían presentado se habían transformado en los peores escenarios, pero ninguno tan horrible como el que acababa de presenciar cuando se dio cuenta de que Ryusui había invitado a Elise. No había pensado, de todas las posibilidades posibles, que al rubio se le ocurriría semejante tontería.

¿Elise en el mismo sitio que sus amigos? ¿Una ninfómana a la que había obligado a prometerle que no estaría con nadie más en lo que restaba de agosto para que sólo estuviera con él? Había sido una jugada muy riesgosa la que había asumido, pero necesitaba entender más de ella, no podía leerla bajo ningún contexto, sus cambios repentinos de la Elise arrogante y malnacida a la Elise pervertida y dócil lo habían confundido desde el inicio y le habían hecho preguntarse las razones que ella tenía para la actitud que tomaba en condiciones normales o por qué la única forma de captar su atención era durante el sexo.

A pesar de su escasa fuerza, para Gen era sencillo arrastrarla, ya que se trataba de la chica más débil que había conocido. Su fuerza debía estar por debajo del cero, por lo que sería extremadamente inútil para cualquier cosa. Y ella tampoco ayudaba mucho porque dejaba de comer constantemente.

La hizo entrar a su habitación y la sentó en la cama, casi como si fuese una muñeca de trapo. Ella lo miró fijamente, con su mirada indiferente de siempre. Gen bufó.

—Elise-chan… —dijo con seriedad— antes de empezar a hablar de lo que pasó con Ryusui, tengo que preguntarte algo… ¿has comido bien?

—No —se limitó a responder. Ya él estaba acostumbrado a que ella no hablara de sí misma más que para presumir de sus capacidades cognitivas.

Gen sabía que debía esperarse que ella no hiciera caso. Él le había estado mandando mensajes todo el día anterior para recordarle que comiera y para intentar sacarle conversación, a lo que ella simplemente no le había contestado y ahora se aparecía en la casa de forma sorpresiva. Tener su número de teléfono no había cambiado demasiado las cosas entre ellos, Elise seguía evadiéndolo como podía en la mayoría de los tópicos de conversación que él intentara sacar a colación.

—¿Has tomado el hierro al menos? —cuestionó Gen, imaginando la respuesta.

—No —respondió ella, sin inmutarse en lo más mínimo—. ¿Quieres sexo? ¿Por qué me trajiste aquí? —preguntó más animada y con una mirada de deseo completamente diferente a la que había tenido segundos antes.

—No, Elise-chan~ —esta vez puso una voz cantarina un poco falsa, enfatizando que quería hablar de forma seria.

—Ya veo…

—No ves. Estás pensando que le dije de lo que hemos hecho a Ryusui y que quiero hacer un trío con él y contigo y eso no es así, Elise-chan~ —la miró con suspicacia, como si quisiera leer su mente. Ella simplemente se acostó en le cama sin subir los pies, y se quedó mirando el techo.

Gen no sabía que significaba ese gesto, pero supuso que era la forma que ella tenía para evadir nuevamente la conversación y pensar en si creerle o no. ¿Cuánto le habrían mentido a Elise para que tuviera que pensar si le mentían o no?

Suspiró y se acostó junto a ella mirando el techo, sabía que esa era la mejor estrategia que podría tomar porque el lenguaje corporal le expresaría a ella que existía cercanía y que estaba de su parte. Aunque ya sabía que ella no era buena leyendo lenguaje corporal, porque le había intentado dar indicios específicos y ella simplemente se mantenía indiferente ante todo lo que ocurría.

—Niño bonito… no sé qué quieres de mí. No siento nada. No me importa lo que hayas hablado con tu amigo —dijo sin apartar la mirada fija en el techo.

Gen se incorporó un poco y se colocó casi sobre ella, sabía que eso era un error, pero tenía que lograr que ella lo mirara a los ojos para que pudiera creerle. Como supuso, la pequeña ninfómana que tenía al frente puso su cara lasciva y colocó el dedo índice en su boca y lo mordió seductoramente. "Necesito autocontrol, no puedo dejar que me supere una ninfómana, soy un mentalista, aquí quien controla la mente soy yo" —pensó el mentalista mientras la miraba con tranquilidad.

—Elise-chan~, mi pequeño mapache anémico~ —esta vez endulzó mucho más la voz mientras la miraba con un cariño que sinceramente no sentía, pero que era necesario para contener las ansias de la chica—, ¿podrías por un momento no transformar una conversación normal en algo sexual, Elise-chan? ~

—¿Y entonces por qué te colocas sobre mí, Gen-chan? —preguntó en un tono que sonaba como el de un personaje loli de un anime hentai. Gen tragó saliva.

—No voy a caer, Elise-chan~ —expresó él poniendo su voz empalagosa de siempre—. Necesito que hablemos, de verdad, que me creas, por favor —esta vez intentó que su mirada fuese más dócil y cargada de sinceridad.

—No quiero —expresó y colocó sus manos en el cuello de Gen para intentar acercarse a él y besarlo.

Al mentalista no le quedó de otra que separarse de ella y sentarse a su lado, porque realmente las cosas no iban a funcionar de esa forma. Elise estaba evadiendo la conversación y seguramente lo seguiría haciendo hasta que se transformara en algo sexual, quedara olvidado y se perdiera todo el esfuerzo que él había hecho dos días antes por un estúpido comentario de Ryusui. Su rubio amigo no tenía ni idea de cuánto había tenido que esforzarse con sus habilidades de mentalista para conseguir un "de acuerdo" sincero de Elise ante la propuesta que él le había hecho. Y no, no iba a tolerar que su amigo, quien se estaba comportando un poco imbécil, echara por tierra todo su trabajo.

—Elise-chan~, ¿por qué te gusto? —cambió de táctica. Hasta ahora era una forma de hacerla ceder un poco ante él.

—Porque eres un niño bonito. Tu cara me encanta —explicó ella tomándole atención y sentándose.

—¿Crees que te estoy mintiendo?

—No lo sé, niño bonito. Tú dime.

—No te estoy mintiendo, Elise Coutta —la llamó por su nombre, con un semblante más serio—. Quiero que estés sólo conmigo en lo que resta de agosto. Te lo pedí una vez y lo seguiré reafirmando, Elise-chan~ —esta vez volvió a su tono empalagoso, haciendo que ella lo mirara con deseo y se lanzara sobre él.

El problema con los intentos de Elise de lanzarse sobre él, siendo la persona tan débil que era y con el tamaño tan pequeño que tenía, era justamente que no generaba el efecto que ella deseaba de hacerlo caer hacia atrás y poder dominarlo y sólo terminaba colgándose sobre él e intentando alcanzar difícilmente sus labios y viéndose en la obligación de buscarlo desesperadamente hasta que terminaba mordiéndolo en las partes más accesibles. Lo que justamente había ocurrido en ese momento: Elise había decidido morderle la clavícula derecha, generando un estremecimiento en Gen.

—¡Auch! —se quejó el mentalista—. Elise-chan~, por favor, cálmate. —Él procedió a tomar sus manos y separar a la chica que intentaba vehementemente besarlo.

—No quiero hablar, niño bonito. Ya entendí que soy tuya este agosto, Gen-chan —ronroneó con el tono más loli de anime hentai que pudo hacer. Gen tragó saliva, estaba siendo difícil dominarse ante el efecto loli de Elise.

—Elise-chan~, ¿cuán satisfecha sexualmente estás hoy? —cuestionó él con calma.

Ella pensó un momento, dándole tiempo a él para separarse de la cama y quedar nuevamente de pie, mientras la veía pensar. "¿Quién diría que ese pequeño mapache anémico podría pasar de ser una loli-tentación a tener una actitud tan tranquila?" —pensó el mentalista, con una gota de sudor corriendo por su sien.

—Estoy bien —concedió—. Creo que puedo estar sin sexo hasta mañana —afirmó—. Aunque no me molestaría hacerlo contigo ahora mismo, niño bonito —lo miró nuevamente con deseo.

—No, Elise-chan~ —la rechazó Gen con una sonrisa—. Si estás satisfecha, lo primero que debes aprender es que las personas satisfechas no tienen sexo sólo porque están en un cuarto con alguien más~ —intentó regañarla con una sonrisa—. No necesitas tener sexo para divertirte o para disfrutar de la compañía de alguien más —concluyó.

—Está bien —ella puso cara de obstinación.

—Elise-chan~, ¿aceptas hablar conmigo? —Ella lo miró con fastidio.

—Está bien, niño bonito.

—No quiero que te acerques a Ryusui-chan~ —le dijo Gen con voz tranquila y un poco empalagosa, que no combinaba con nada con la mirada seria que tenía.

—Él fue quien se me acercó —corrigió ella, sin inmutarse.

—Sí, lo sé, evitaré que eso vuelva a ocurrir, supongo que tendré que hablar con él al respecto —expuso Gen con calma, sentándose junto a Elise.

Ella volvió a acostarse en la cama sin subir los pies, mirando fijamente el techo. Él se mantuvo en la misma posición, sólo observándola. Como siempre, iba vestida con un short hasta la rodilla bastante amplio y un sweater oscuro demasiado grande para ella. Lo que hacía que sus enormes pechos quedaran casi completamente cubiertos, siendo algo que Gen agradecía infinitamente para no perder el foco de la conversación.

—¿Le contarás las cosas que has hecho conmigo?

—No, soy un caballero. —Eso último ni él mismo se lo creía, pero no podía actuar como el patán de siempre si ella le estaba dando la confianza para abrirse más con él—. Quiero que sepas que me interesa mucho hacerte sentir cómoda, Elise-chan~ —agregó él con voz tranquila.

—No confío en ti. No entiendo por qué insistes en hacer cosas conmigo, no quiero que te enamores de mí y sufras. No mereces que alguien como yo te haga daño, niño bonito.

Esas palabras de Elise sonaban mucho más sinceras de lo que había dicho en otras oportunidades. Incluso, podía sentir un deje de… ¿tristeza? ¿Ella estaba abriéndose a una emoción para comentársela a él?

—Tomaré el riesgo, mi pequeño mapache anémico~ —le dijo el mentalista con el tono más cariñoso que tenía en su repertorio.

Ella no sonrió, no estaba seguro de haber visto a Elise sonreír salvo sonrisas lascivas cuando estaban teniendo sexo o en los momentos en que ella estaba completamente embobada por un orgasmo y sonreía con tranquilidad.

—¿Por qué no sonríes nunca cuando hablas normalmente? —se atrevió a preguntar Gen, tentando a su suerte para ir más allá.

—No recuerdo cuándo fue la última vez que sonreí, pero no puedo sonreír, es una de las cosas que me gusta del sexo —respondió ella simplemente—. ¿Podemos bajar, niño bonito? Creo que debería ir con Suika y los demás, al fin y al cabo, ellos fueron los que me invitaron —cambió de tema.

—Creo que deberías irte a casa, yo necesito hablar con Ryusui antes de que puedas interactuar con mis amigos —habló el mentalista un poco seriamente, realmente no quería que Elise se quedara ahí.

—Suika me invitó, no sé si esté bien irme sin despedirme.

—¡No, de verdad que no! —se exaltó un poco Gen y luego Elise lo miró con un temor que nunca había visto en ella—. Lo siento, Elise-chan~ —habló esta vez con más dulzura—. No quise decirlo de esa forma, es sólo que… yo me encargaré de hablar con los demás, lo prometo~ —alzó su mano solemnemente mientras le hablaba con voz tranquila y amena.

—Bueno, bueno, está bien. Me iré, pero antes…

Nuevamente le "saltó encima", sin obtener ningún resultado: Gen no se movió ni un centímetro de donde estaba y ella sólo quedó con los brazos colgados al cuello de él, a lo que él simplemente la miró divertido y se acercó para besarla. Tenía que reconocer que le gustaban los besos de ella. "Al menos toda la experiencia acumulada le sirve de algo" —pensó el mentalista.

—¿Me responderás los mensajes? —le preguntó separándose de ella, antes de que quisiera profundizar el beso.

Ella asintió.

—Claro que sí, Gen-chan —le dijo ella con tono de loli de hentai.

—¿Estás decidida a usar ese tono para convencerme de tener sexo contigo? —Ya estaba difícil resistirse para él, así que la besó hasta la cama y la lanzó en ella como si fuese una muñeca de trapo, realmente le sorprendía que esa chica fuese tan ligera.

—¿Cómo sabes eso, Gen-chan? ¿Estás leyendo mi mente? Me puedo convertir en tu Neko-kawai sumisa, miau —Esta vez utilizó un tono gatuno y sumiso, mezclado a su voz de loli de hentai y ya él estaba por perder y caer completamente en las garras de la chica por su tono de loli-hentai.

—Elise-chan~. Haré lo que me pides si me prometes que me responderás los mensajes y comerás bien estos días. —Gen puso sus condiciones como pudo antes de perder la batalla contra las ganas de estar nuevamente dentro de ella.

—Soy tuya este agosto, Gen-chan. Ven y hazme tuya, reclama tu posesión —lo miró con la mirada más pervertida que pudo y él dejó el autocontrol de lado y se fue sobre ella.

—¿Ya estás conforme, Elise-chan? ¿Qué tan satisfecha estás ahora? ~ —cuestionó Gen unas horas después. Ambos estaban desnudos bajo las sábanas y él la acercó para que acariciarle su cabello, que la verdad no era nada suave, a pesar de que parecía serlo a simple vista, cualquiera diría que bien podría haber sido más suave un papel de lija que el cabello de Elise.

—Sí, creo que puedo aguantar hasta el jueves sin problemas. Eres muy bueno y dedicado cuando haces esto, niño bonito —respondió con indiferencia.

—¿Se acabó la actitud Neko-kawai sumisa? —cuestionó él con diversión.

—Sí, ya se acabó.

—Supuse que pasaría. Deberíamos bajar para que te vayas. —Gen la separó de él con delicadeza y empezó a vestirse dándole la espalda.

—Está bien. —El tono con el que Elise dijo eso lo confundió y decidió voltear. Para encontrarse su mirada indiferente de siempre.

"¿Qué está pasando aquí? Ese tono era triste y su cara, ahora que la estoy viendo, es indiferente. ¿Por qué es tan complicado leerla? Sus emociones me preocupan" —pensó mirándola fijamente, como si quisiera leer su mente. Pero no veía nada, no había ni el más mínimo ápice de un cambio de actitud en ella. Suspiró.

—¿Crees que pueda venir otro día para acá? —le preguntó mirándolo fijamente. Sus ojos eran completamente inexpresivos, su tono de voz era inexpresivo, su actitud era inexpresiva.

No sabía qué debía responder y tuvo que hablar de forma más fuerte y que pareciera enojado de alguna forma, quería entender su motivación.

—¡No estoy de acuerdo con eso! —prácticamente le gritó, fingiendo algo de enojo. Elise se sobresaltó y sus ojos brillaron repentinamente, con temor.

—No me grites. —Su actitud cambió a más indiferente y rápidamente tomó toda su ropa y se encerró en el baño.

Gen terminó de vestirse analizando las últimas cosas que habían pasado. Elise parecía estar bastante confundida con su actitud reciente. Quería entender más de sus emociones. ¿Por qué se asustó con ese grito? No era un grito enojado real, incluso trató de que el tono fuese de enojo fingido para luego aclararle.

Unos minutos después, empezó a oír gemidos que venían de uno de los cuartos cercanos. Elise salió del baño ya vestida y miraba a su alrededor como buscando el origen de los gemidos.

—Parece que alguno de los chicos consiguió algo de diversión, Elise-chan~ —rompió el hielo el mentalista, con una sonrisa. Ella asintió—. Cuando dejen de gritar, salimos para ver quién es~ —explicó luego su plan macabro. Ella asintió nuevamente—. ¿Qué tienes?

—Nada.

"Oh, no, una mujer diciendo 'nada' es peligroso" —pensó empezando a preocuparse, con una gota de sudor cayendo por la sien.

—Lamento lo de hace un momento, fue un sobresalto. Te avisaré para que vengas. Sí quiero que vengas. Pero debo hablar con Ryusui. Al fin y al cabo, es su casa, mi pequeño mapache anémico~ —le habló con tono meloso y con el apodo cursi que le había puesto. Ella sólo asintió, haciendo que Gen se frustrara un poco más.

Definitivamente entrar en esa mente era lo más difícil que se le había ocurrido hacer, pero él era un mentalista y era capaz de entrar en la mente de todos. Demostraría que el mentalismo era más fuerte que todos los conocimientos acumulados por Elise sobre emociones, sentimientos y reacciones bioquímicas complejas que él no conseguía entender.

Y así estoy intentando explicar qué fue lo que conversaron Elise y Gen después de lo de Ryusui, porque el grito de Gen parece fuera del personaje, pero no es así, simplemente es un grito de enojo falso porque quería hacerla cambiar su actitud de alguna forma. El problema es que bueno, ya han visto que Elise es un personaje difícil de comprender y actúa muy indiferente en todo momento, parece una máquina sin sentimientos, pero ya veremos si el mentalista consigue adentrarse en esa mentecita.

¿Podrá hacerlo? Acepto cualquier petición sobre otros OneShots de Gen y Elise, realmente amo la parejita que hacen.