Título basado a medias en la canción de Bon Jovi.
No me pertenece GOTG.
-Enójate lo que quieras pero no vas a salir así.
Gamora miró con todo el enojo posible a Peter. Estaba demasiado irritada por lo que le acababa de decir.
-No es justo.-gruñó ella.
-Oye, estás herida y enferma y no voy a dejarte salir en ese estado.-argumentó Peter sentándose en la cama al lado de ella.
La chica cruzó los brazos y miró hacia ningún lado con el ceño fruncido. Aún le quedaba algo del resfriado que se había contagiado algunas semanas atrás y la pierna le dolía como un demonio por unos cortes que se hizo en una misión a la que fue (aún cuando todos los demás le insistieron en que debía quedarse en cama)
Ahora estaba obligada a quedarse en reposo. Cosa que le irritaba pues se sentía inútil y ni siquiera tener a su novio al lado le hacía sentir mejor.
-Si te hubieses quedado en reposo antes no estarías pasando por esto.-reprendió Peter juguetonamente mientras tomaba el termómetro de la mesita al lado de la cama.-Abre la boca para que pueda tomarte la temperatura.
-Te dije que estoy bien, Peter. Ahora déjame sola.-siseó Gamora.
-¿Y dejar que te escapes? No, señorita.-sonrió.-Ahora abre la boca.
Rodando los ojos, ella obedeció y dejó al terrano poner el objeto bajo su lengua. Cuando la luz de este comenzó a parpadear, él lo sacó y examinó el resultado.
-No tienes fiebre pero aún así deberías descansar.
-Genial.-murmuró ella con la voz llena de sarcasmo e intentó levantarse, pero el dolor en la pierna la hizo soltar una lista completa de quejidos y maldiciones.
-¿Ahora sí me crees?
-Cállate.
Peter rió. Algo de ver a su novia comportándose como una niña berrinchuda le daba cierta ternura.
-Te voy a traer algo de sopa y té. Debes estar hambrienta.
-No tengo hambre.
-No te mientas. No has comido nada desde ayer. Así que te vas a quedar aquí o voy a recurrir a medidas drásticas.-advirtió antes de cerrar la puerta de la habitación y se fue a la "cocina" del Milano.
Drax dormitaba sobre la mesa con media botella de licor en una de sus manos. Rocket, mientras tanto, armaba vaya uno a saber qué aparato mientras Groot lo miraba. Mantis estaba tomándose uno de esos raros tés totalmente ajena a lo que pasaba.
-¿Cómo se encuentra Gamora?-preguntó ella apenas vio llegar a Peter.
-Enojada. Dice que se siente bien y no tiene fiebre pero aún así sigue teniendo un poco de resfrío y la pierna le duele. La tiene de muy mal genio el no poder salir.
-Siempre está de mal genio, no sé qué te extraña.-se metió Rocket aún concentrado en su aparato.
-Agradece que ella no está aquí para escucharte. Ya te hubiese asesinado.-dijo Quill mientras sacaba unas verduras de la "despensa" y algo de carne que habían cazado unos días atrás.
El terrano no era el mejor cocinando, aunque recordaba nociones básicas de aquello al ver a su madre cocinar cuando era niño. No obstante, cuando se trataba de su querida Gamora era capaz de hacer lo que fuera y cocinar era una de esas cosas.
Ni bien echó todo a cocer cuando Groot se le acercó mientras revolvía la comida.
-¿Yo soy Groot?-preguntó señalando la cuchara que el hombre usaba.
-No, no puedes revolverla. Tendrías que pararte al borde de la olla y te puedes caer.
Groot bajó la cabeza. Sin embargo y decidido a ayudar al terrano, tomó un pequeño vaso de vidrio que llenó con agua y, en él, puso algunas flores.
-Yo soy Groot.-murmuró señalando su adorno.
-Eres un geniecito. Le van a encantar.
Cuando Quill terminó de cocinar, echó un poco de la comida en un cuenco que puso en una bandeja. Ahí también le siguió una taza de té caliente, un plato con fruta picada y el improvisado florero de Groot.
Tarareando una de sus canciones, se dirigió al cuarto donde la pelimagenta reposaba y abrió la puerta. Ella dormía profundamente y se veía hasta adorable... Si no fuera porque sus manos estaban convenientemente cerca de su espada.
Quill sabía que despertarla era una mala idea, pero no iba a arriesgarse a que su comida se enfriara, así que dejó la bandeja en la mesa de noche y se acercó a la chica.
Presionó sus dedos con suavidad cerca de sus costillas, ante lo que la sintió temblar un poco. Sonrió. Nunca había intentado hacerle cosquillas (estaba seguro que ella se vengaría de alguna forma cruel y sanguinaria) pero al ver su reacción no pudo más de ternura. Es decir ¿Quién imaginaría que la feroz hija de Thanos, la mujer más aterradora y letal de la galaxia, tenía cosquillas?
-Preciosa.-susurró, sus dedos cerca de sus costados.-Ya es hora de despertarse...
Al ver que ella no respondia, decidió iniciar el ataque. Sus manos iban de arriba a abajo por su cintura y sus costillas a gran rapidez y, al cabo de unos segundos, algunas risas luchaban por salir de los labios de la víctima.
Cuando los dedos comenzaron a atacar su estómago, Gamora no pudo contenerse más y estalló en carcajadas suaves. Su risa era lo más bello que Peter pudo haber oído en su vida. Mucho más hermoso y dulce que las canciones románticas que escuchaba su madre.
-Miren, parece que descubrí la debilidad de la hija de Thanos.-sonrió mientras detenía su ataque.
La pelimagenta jadeó un poco intentando recuperar el aliento y lo miró con el ceño fruncido.
-Tú sí que eres malo.
-Ah ¿En serio crees eso?-murmuró mientras sus manos levantaban su camiseta, dejando al descubierto la piel suave de su vientre.
La sonrisa con la que la miró dejó en claro sus próximas intenciones.
-Peter...-Ella intentó mirarlo amenazadoramente, pero de cierta forma estaba disfrutando el jugueteo.-Ni se te ocurra.
Este solo la miró con esa expresión traviesa en el rostro, solo para bajar y soplar una trompetilla sobre su barriga.
Aquello fue más de lo que Gamora podía soportar. El efecto que eso creó, junto con la sensación de su barba contra su piel desnuda, fueron suficiente para que estallara en otra ronda de carcajadas agudas y fuertes. Sobre todo cuando Peter repitió el acto por segunda vez.
Eso hasta que de pronto oyeron unos fuertes golpes en la puerta.
-¡Oigan tórtolos, bajen la voz!-se oyó a Rocket protestar afuera de la habitación.
La pareja detuvo su juego en ese momento. Los dos intentando recuperar la respiración.
-Oye, te preparé una sopa.-explicó Peter tomando la bandeja.-¿Quieres que te la dé?
-Peter, puedo comer sola.
-Lo sé, pero quiero consentirte un poco. Necesitas que te mimen.-respondió colocando la bandeja sobre el regazo de Gamora.
-Bonitas flores.-acotó ella.
-Eso fue idea de Groot.
-Pues acertó. Están muy hermosas.
Sonriendo, Quill tomó el cuenco de sopa en sus manos y sacó un poco con la cuchara.
-Sé una niña buena y abre la boca.-pidió con amabilidad.
La pelimagenta rodó los ojos y obedeció, dejando que Peter acercara la cuchara a su boca.
-No puedo creer que me estés dando de comer como si yo no pudiera hacerlo por cuenta propia.-musitó cuando ya iba por la mitad del plato.
-Nena, sólo quiero hacerte sentir feliz.
-No sé cómo es que esto encaja en lo que significa para tí hacerme feliz...-pausó para tragar la próxima cucharada de sopa.-Pero no está tan mal.
Quill rió y terminó de darle las últimas cucharadas de comida en la boca. La fruta la comieron entre los dos y el té se lo bebió con las medicinas que debía tomar para su resfriado.
-¿Por qué es que haces estas cosas?
-Porque te amo y porque me preocupo por tí. Estoy seguro que tú harías lo mismo si yo me accidentara o enfermara.
-Bueno, considerando cómo te pusiste cuando te hiciste esas quemaduras no sé si mi paciencia sea suficiente.-recordó Gamora.
-Aún así.-procedió dándole un beso en la frente mientras la rodeaba con sus brazos.
Se quedaron un rato así en silencio.
-Voy a regresar la bandeja a la cocina. Te dejaré un rato.
-¿No podrías quedarte?-le pidió ella mirándolo a los ojos de una manera que le derritió el corazón a Peter.
Este le acarició el cabello con una sonrisa.
-Puedes contar con eso.
Dicho aquello, tomó la bandeja y salió de la habitación.
Fin.
