Nadie puede predecir el resultado, cada decisión que tomas tiene un significado sólo para afectar tu próxima decisión.
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Era de media mañana cuando el caos dentro de las dependencias militares se encontraba el pleno apogeo. Las últimas preparaciones para la nueva misión de los guerreros que se encontraban aún en Marley era un hecho y el entusiasmo de ver el final de la historia era prometedor. Traer al titan fundador cobraba más sentido que nunca. Zeke había llegado al lugar despreocupado, ni siquiera se percibía una pizca de nerviosismo o ansiedad en lo que ocurriría mañana. El líder de los guerreros iría al campo de batalla y terminaría con la cadena de desgracias que comenzaron cuando enviaron a 4 niños a la isla Paradis con aquella responsabilidad aplastando sus hombros.
Cuando entró a la oficina lo primero que hizo fue hervir agua y dejarla a fuego lento, mientras encendía su habitual cigarrillo y abría la ventana del costado dejando que la brisa matutina junto con los rayos del sol pudiera invadir aquel frívolo lugar. Aspiró el tabaco y se mantuvo intacto en la ventana observando el panorama que se erguía en el lugar.
Reclutas entrenando.
Mayores supervisando.
Fracasados limpiando el desastre de los demás.
Desde allí arriba las situaciones que observaban simplemente tornaban un matriz gris, apagado y mundano. Para Zeke su vida giraba entorno a permanecer en aquel lugar y velar por la seguridad de una nación que había doblegado, sometido y aislado a sus orígenes hasta el punto de desear no nacer en este mundo.
Su atención fue desviada hasta que notó cierto alboroto que necesitó de la ayuda de bastantes reclutas para ser ejecutada. Con ayuda de un carro intentaban mover la armadura del titan carreta hacía las dependencias de ingeniera y desde la altura notó como Mitzler observaba la ejecución de esto desde cerca.
Botó el humo desde su boca atento a la escena donde la mayoría gritaba al intentar poner presión para empujar, donde el camino de tierra y poco llano no era lo ideal para hacer aquella maniobra. En cuanto apagó el cigarrillo, sintió a su espalda el abrir de la puerta que lo llevó a mirar por sobre su hombro de quien se trataba.
— Llegas temprano.
— En realidad tu llegas tarde. —Murmuró el hombre para salir de su posición e ir a inspeccionar el agua que anunciaba que había hervido.
Pieck entró a un paso lento y movió la silla para ponerla cercana a la ventana, apoyando sus brazos en el marco de la ventana para mirar hacía afuera. Sus cabellos desordenados fueron elevados por la brisa y cerró sus ojos un momento para sentir como se refrescaba.
Desde el otro extremo de la habitación, Zeke preparaba una infusión de te con sumo cuidado intentando conseguir la perfección del brebaje tal como le gustaba. Entre sus gustos el cigarrillo y el té o café significaban dos placeres para deleitar con calma ante cualquier situación.
— ¿Ella siempre ha trabajado así? —Murmuró de pronto Pieck.
— ¿De quien hablas? —Respondió Zeke, mientras bebía de su taza e inmediatamente la alejaba por no calcular la correcta temperatura y quemar su lengua en el acto.
— Jenell. —La actitud de Pieck se volvió cabizbaja y apoyó su cabeza en los brazos para continuar con una voz comprensiva.— No podemos comparar lo que ella hace con la exigencia física y los entrenamientos por los que nosotros tuvimos que pasar. . . Aún así siento que ella esta en una posición difícil, constantemente debe estar pensando, estudiando y trabajar sin descanso para cumplir las exigencias de otros. . . Es decir, si a nosotros no nos necesitaban, no hacemos nada. Pero en el caso de ella, ni siquiera es posible descansar teniendo que pensar por otros. —Pieck guardo silencio para comprobar que Zeke la estaba escuchando.— Me preguntó si existirán días en los que ella no quiere hacer nada o incluso, me hace pensar lo sola que se debe sentir.
Zeke dejó hablar a Pieck y se asomó por el costado mientras sostenía la taza con una mano y la otra estaba en el bolsillo de su abrigo. Observó a la nombrada por Pieck y en su cabeza las palabras de su compañera tomaban más forma que nunca.
— Jenell siempre ha sido del tipo trabajador, tiene una gran capacidad incluso bajo presión. —Murmuró el chico, observando fijamente a la chica.
Pieck elevó su vista hacia Zeke y una pequeña curva se formo en sus labios, mientras volvía a mirar por la ventana.
— Escuche a unos reclutas de la facción media mencionar que se quedó trabajando toda la noche, me hace sentir culpable... Esa armadura es para mi.
Al escuchar esta información Zeke ajusto sus gafas y se quedó en silencio para tomar asiento en el sofá del costado dando por finalizada la conversación. Dejó la taza reposando entre sus manos y entre el reflejo de su rostro en el liquido. Una serie de recuerdos invadieron sus pensamientos. Situaciones que se remontaban a su mejor época junto al señor Xaver.
Su padre adoptivo siempre decía que Jenell era una chica excepcional inteligente, hasta el punto que decía que ambos lo eran, pero de una forma distinta. Zeke se consideraba un genio con talento puro en habilidades físicas y estrategias en batalla. Capaz de tomar decisiones difíciles en el momento y ser capaz de dar vuelta el tablero a favor de él, doblegando a su enemigo. Jenell se consideraba una maestra en cuanto a rapidez mental y capacidad de análisis, si bien su habilidad era meramente basada en estudios, era capaz de proyectar cualquier cosa por si sola.
El señor Xaver siempre le repetía a Zeke que debería darle más crédito a lo que Jenell hacía por Marley. No era tarea fácil tener en los hombros la responsabilidad de diseñar el apoyo armamentista de una facción.
"Hombres siempre van existir para sacrificar sus vidas, pero el mundo cambia y la tecnología es la herramienta para incapacitar a los demás", esas palabras le repetía cuando conversaban a solas.
Zeke dejó de lado su taza y se sumió en el silencio de aquella mañana, mientras escuchaba a su espalda a Pieck hablar con los demás desde la ventana.
...
Magath apareció en la puerta de la habitación cuando el sol se estaba escondiendo y entró para cerrar la puerta. Su presencia solitaria era indicio de que esto no era iba a ser una conversación oficial, por lo más había un intención oculta. Tomó asiento frente a los chicos y se dejó caer con cierta expresión de cansancio en su rostro. Al fin y al cabo la responsabilidad de la misión, tanto la que fue puesta en sus hombros hace 4 años y esta que se llevaría a cabo mañana, era toda de él en cuanto a la presión que existía por parte de la política de Marley.
— Nos iremos a primera hora, lleguen temprano.
Pieck agudizo su sentido y primero miró a Zeke que permanecía imperturbable, para luego sostener la expresión de su jefe.
— ¿Se seguirá el plan de primero dar un vistazo de reconocimiento?
— Si. —Asintió Magath.— Sabemos que la distancia entre el desembarco a la isla con la primera muralla es amplia, pero bajo el supuesto que se ejecuto el plan de hace cuatro años de hacer caer la muralla. . . Probablemente no este habitada.
— No tendrás ninguna dificultad en ser espía, Pieck. —Expresó Zeke desde su asiento.
— La situación cada día que pasa está empeorando, por lo que el éxito de esta misión es indudable... Obtener información sobre el paradero de los 4 reclutas enviados y recuperar la coordenada, son las prioridades. —Sentenció Magath con voz firme, para mirar a Zeke.— Es lo que Marley necesita.
El silencio invadió la habitación y en ese mismo momento el sol de terminó por ocultar, dejando al ocaso permitir la conexión del espacio y tiempo con la gravedad del asunto. La habitación se sumió en una leve oscuridad y Theo Magath se puso de pie para dejar a los guerreros solos.
— Vamos a casa. — Murmuró Zeke para levantarse rápidamente de su asiento, adelantándose a la puerta mientras Pieck lo seguía detrás en silencio.
Ambos caminaron hasta la entrada principal a un paso bastante interrumpido por diferente gente que se acercaba a ellos para desear suerte y palabras de admiración, por su partida hacia la isla. Pieck estaba entusiasmada entre tanta ovación y atención proveniente de una gran población masculina, sus ojos se tornaban con un brillo especial y entrecerraban ante las carcajadas que emitían ante los halagos.
Antes de llegar a la puerta principal, Zeke dio dos pasos atrás para perderse en la multitud y caminó taciturno para girar en el camino y llegar a las oficinas. Entró a paso calmado y al ver luz en la oficina que buscaba, se apoyó en la pared para esperar su turno. Su audición estaba atenta a cualquier información que pudiera captar tras las paredes y ni siquiera se sobresaltó cuando la puerta fue abierta y cruzo miradas con las personas que salían de allí. Al entrar cerró la puerta de un portazo y se quedó en una esquina de la habitación mientras su superior Magath encendía un cigarrillo.
— Tengo un plan. —Escupió Zeke.
— Te escucho. —Desafió Magath para cruzar sus manos a la altura de su barriga.
— Utilicemos mi fluido espinal.
El mayor arrugo su frente instantáneamente y llevó el cigarrillo a su boca para aspirar profundamente. El silencio reinó en la habitación, donde Zeke percibía que probablemente el ajeno estaba pensando en las posibilidades que significaba todo ese procedimiento.
— ¿Quieres llevar gente hasta allá que posiblemente son vecinos tuyos para utilizarlos como armas de guerra?
Zeke se ajustó sus gafas en una señal de superioridad, su plan no había sido comprendido en totalidad y pudo ver la poca capacidad de análisis.
— No. —Expuso tajante. — Eso sería un táctica innecesaria, en cuanto a recursos, tiempo y objetivos. . . No tenemos al titan acorazado, ni a colosal para poder realizar un nuevo agujero en la muralla en el caso que la situación lo merite. No tenemos las habilidades de batalla de la titan femenina, mucho menos la rapidez y agilidad de mandíbula. Eso reduce nuestras posibilidades en el campo de batalla o más bien, en territorio enemigo. —Magath se incomodo ante las palabras del joven. Tenía razón en lo que decía y la verdad ir sin un plan adecuado podría significar perder dos titanes más o bien reducir el armamento militar de Marley al mínimo sin tener ni un poder titan. Si no eran lo suficientemente cuidadosos esta información se podría filtrar hasta el punto que alguna nación enemiga podría considerar atacarlos sin siquiera tener la opción de defenderse. — No necesitamos llevar gente hasta allá, si tenemos el recurso dentro de las murallas... Mi plan consiste en que si la situación es drástica podemos convertir a los eldianos en titanes dentro de la muralla, aunque sea de noche es posible para ellos moverse y obedecer mi voluntad.
El comandante botó humo y aplastó el resto de la colilla con su bota.— Es una buena táctica, lo prepararé en caso que sea necesario.
Zeke asintió y se retiro del lugar con cierta sonrisa socarrona por su plan. Entendía que si bien era considerado un ciudadano honorario, en la práctica las diferenciales raciales y opinión de las personas no era tolerables, ni mucho menos respetables. Su posición seguía siendo menor en comparación a otros y aquello lo despreciaba. Sus sentimientos de inferioridad eran fuertes. Sin embargo entendía que la manera de ganar un espacio, era de esta forma despiadada y cruel. Sacrificar gente para poder obtener un puesto superior que en un futuro le permita proteger a los que quedan.
Mientras sus pensamientos divagaban entre el bien y el mal, se percató que aún había luz en el taller principal. Con habilidad se escabullo en cercanía de la puerta y escucho un sollozo débil que estaba siendo contenido con bastante esfuerzo.
Por el espacio de la puerta un tanto abierta observó la situación en silencio, como un simple espectador.
Jenell estaba sentada en el suelo y con cuidado se sacaba sus guantes de cuero, dejando ver sus lastimadas manos. El accidente que había tenido un par de años atrás le había dejado en su mano hábil una cicatriz que se extendía por su muñeca obteniendo una piel rugosa y escamosa, cicatriz de una quemadura. En la parte lateral del dedo anular tenía una gran marca roja que había sido provocada con el uso excesivo de lápiz, más no de un tintero. El roce de su guante y la posición del lápiz habían sido los causante que su mano se viera afectada con pequeñas heridas que si bien no dejaban salir sangre, eran lo suficientemente incomodas para provocar ardor y dolor.
Con un poco de agua y una tela limpia se limpió suavemente para envolver su mano, dejando una venda alrededor. Dejó sus guantes en la mesa y se volvió a sentar para seguir trazando algunas lineas de espalda a la puerta.
Zeke se alejó de la puerta y se sentó en el piso un momento para cerrar sus ojos, mirando hacía el cielo.
...
— ¿Por qué lloras, Jenell? —Murmuró con tacto el señor Xaver, para sentarse al lado de ella.
La chica hundió más su cabeza entre sus brazos y no emitió ninguna palabra al respecto. Con el paso del tiempo sus sollozos se fueron calmando, para limpiar su rostro con el pañuelo que le ofrecía el mayor que se quedó a su lado en todo momento.
— Creo que soy inútil... Yo debí morir convertida en un titan. —Musitó suavemente, mientras jugueteaba con el borde de su camisa.— Admiro como usted es capaz de seguir sus ideales y tener un propósito, aunque sea servir al ejercito... Yo admiro como Zeke entregará 13 años de su vida... Probablemente hasta en esos 13 años el llegue a cumplir más sueños y realizar más cosas que yo, en toda mi vida.
Al escuchar esas palabras el señor Xaver se horrorizo y llevó su mano a la cabeza de ella para darle una suave palmada.
— ¿Por qué piensas que no haces nada? —Musitó para palmar con su dedo la sien de la chica.— Todo lo que necesitas para vivir lo tienes acá... Una persona como tu, puede incluso derrotar a un titan sin siquiera poseer una gran destreza física o conocer de tácticas de guerra. La vida te dará sabiduría, por que las herramientas ya las tienes... Un día tu harás algo tan grande por el mundo que inclusive puede que lleve tu nombre.
La chica sonrió ante las palabras del mayor y se quedaron conversando en aquella posición dejando el tiempo pasar. Desde un costado se encontraba Zeke sentado. Se había mantenido en silencio espiando. En cuanto vio al señor Xaver acudir a Jenell su corazón se tranquiló al saber que el podía aconsejar e incluso hacer que se sintiera mejor, tal como lo hizo con él en el pasado.
...
En cuanto volvió a la realidad se asomó nuevamente y al ver que seguía trabajando, giró en sus talones para emprender el camino a casa con el fin de descansar ante la responsabilidad que debía asumir a primera hora de mañana.
— ¿Quien iba a pensar que los papeles se iban a invertir, no Jenell? —Murmuró en un tono bajo, casi para si mismo mientras tomaba una piedra y al sentir el tacto rugoso con su piel la lanzo hacía bote de basura, dando en el primer intento.— Eres realmente admirable. . .
...
Pieck se lanzó al vació y una luz cegadora apareció para dar paso a criatura cuadrupeda que estaba en el limite fronterizo de la isla con el mar. Según la planificación en detalle, una facción mínima se quedaría en el borde a realizar contacto directo con el cuartel general ante cualquier noticia que pudieran obtener de la misión. Teniendo en cuenta las proporciones de la misión se había elevado un campamento, donde además se quedaría una flota naval de emergencia. A diferente de la misión de hace 4 años, está tenía un índole más secreto con el fin de no levantar sospechas ante los pocos recursos militares de Marley en caso que se levantara un ataque en contra de ellos producto de las inestables relaciones políticas.
Zeke sin pensarlo saltó y se posicionó en el lomo del titan para mirar una vez más hacía arriba.
— Esperaremos aquí cualquier noticia. —Gritó Magath a Zeke.
Ambos partieron hacía la muralla Maria con el sol saliendo del horizonte. Pieck transformada en titan tenía una contextura diferente a los demás titanes, siendo su característica más destaca el ser capaz de caminar en cuatro patas, como también su poco tamaño, haciendo ideal para caminos en planicie. Según los datos proporcionados por la unidad les tomaría tiempo el llegar a la muralla, además de tener cuidado con cualquier titan puro que pudiera aparecer ante ellos.
Zeke iba atento a cualquier eventualidad que pudiera ocurrir y tomaba nota mental, inclusive del camino que estaban siguiendo. Cuando notó una disminución en el paso de Pieck por el cansancio notó que a lo lejos se veía el muro. Se veía imponente frente a ellos y a pesar de la altura pudo determinar que probablemente el titan colosal era de aquel tamaño o algo parecido.
— Pieck, sigue por la entrada. —Ordenó al notar que esta tenía un agujero y no se notaba presencia de titanes de por medio. Al pasar por el lugar se encontraron con una ciudad devastada y totalmente en ruinas, lo que indicaba que la invasión había sido un total éxito.
¿Que había pasado con la gente de ese lugar?
¿Qué significaba aquel agujero en la entrada?
¿Dónde estaban los demás guerreros?
Si su ideas estaban siendo ordenadas de la forma correcta, esto podría implicar que habían sido capaz de derrotar la primera muralla, llevando a la gente que estaba en aquel lugar retroceder a la siguiente y a la vez, eso les permitió infiltrarse dentro de ella.
¿Por qué no habían actuado?
¿Habían sido descubiertos?
¿La gente de ese lugar sabía de los titanes cambiantes?
Muchas dudas le surgían en ese momento. Las opciones eran múltiples, aunque la verdad fuera una sola.
Recorrieron el lugar con cuidado y observaron cuidadosamente los rastro que quedaban de la ciudad. Se notaba que allí había ocurrido una masacre por parte de los titanes, pero más que eso entregaba de información valiosa.
Decidieron continuar avanzando, para pasar por la compuerta hacía la ciudad interior con el fin de llegar hacía la siguiente muralla. En eso fue que se visualizaron algunos titanes que intentarían perseguirlos forzando a Zeke a transformarse con el fin de darle holgura al esfuerzo físico de Pieck que continuaba a paso firme. La cantidad de titanes presentes era bastante alta y si bien enfrentarse a ellos implicaba un riesgo, era una manera de asegurar que no tendrían peligro alguno si continuaban avanzando.
Al caer la noche frente a ellos apareció la muralla Rose, donde Zeke comenzó a trepar en su apariencia titan. Al llegar a la cúspide emergió de su titan y tomó airé ante el esfuerzo físico que había sido expuesto. Se ajustó sus gafas y se acercó al borde para observar la situación.
— Vuelve al borde de la isla y trae el equipo. —Gritó desde el precipicio.— Me quedaré a observar la situación.
El chico vio cómo se alejaba. En estos momentos la situación era favorable, ya que de noche Pieck no tendría problemas en moverse y así podría volver por la mañana con lo que necesitaban. Se lanzó al vació para transformarse nuevamente en bestia y aterrizo con habilidad. Comenzó a moverse con cautela por los alrededores e hizo uso de sus sentidos para percibir como el ambiente podría favorecerlos.
En una distancia lejana notó una gran luz que provenía entre algunos arboles.
Un pueblo.
— Ya tenemos a nuestros aliados.
