Para ganar mi propia libertad, robaré la libertad de este mundo.
...
Zeke
Zeke.
Zeke.
Cuando Zeke abrió sus ojos se encontró con una habitación completamente blanca. No se apreciaba ninguna imperfección en ella y pareciera que dentro no existía ninguna percepción del espacio tiempo, era como si todo estuviera siendo absorbido constantemente dejando inmediatamente en el pasado el propio presente. Podía llegar a ser tan mínima como infinita, tanto quisieras.
Frente al chico había una silla de aspecto desgastado, demacrado e inseguro incluso antes de tomar asiento en ella, intuías que sonaría al contacto con el peso del cuerpo. Se podía comprobar al tacto los restos de madera raídos que traían consigo la astilla más desgraciada, que podría permanecer inmersa en cualquier lugar para sobrevivir.
Con cierta inseguridad dejó su cuerpo caer en el soporte, sintiendo el crujir de la madera cediendo a su peso. Dejó sus manos de manera ansiosa en sus rodillas mientras estas se movían sin control a alguno, era como si su cuerpo automáticamente se encargada de mandar ondas nerviosas a los extremos inferiores.
No era miedo, sino ansiedad. .
—Tanto tiempo, Zeke.
La voz que lo había estado llamando desde hace días se materializo y pudo destaparse su verdadera forma. El señor Xaver estaba sentado frente a él y le sonreía como nunca. Dentro de las posibilidades que existían, no comprendía como era posible llegar a esa increíble conexión. Posiblemente los recuerdos juegan un rol de fundamental en esto, pero aún así excede una situación que podría considerarse "normal".
Dentro del mundo titán, nada es normal. Inclusive, el hecho de considerarlo una realidad aparte, simulaba una descabellada idea.
— ¿Señor Xaver? C-Como es posible que usted este aquí.
— Tranquilo. . . En realidad solo es una forma de estar. —El hombre endureció su mirada y se acomodó en la silla.—Tu entiendes lo que te quiero decir.
Zeke asintió y dejo caer su cuerpo para juntar sus codos con las rodillas inclinando su cuerpo hacía adelante. Se refería a que estaba dentro de su cabeza. Una forma en que las memorias se presentaban.
— ¿Cómo te encuentras?
— La vida es dura sin alguien con quien jugar.
— Lo dices como si estuvieras solo.
— ¿No lo estoy? pensé que las cosas siempre se habían tornado así desde su partida. —Espetó el chico desviando su mirada al piso. Dudó un momento para volver a enfrentar a su padre, mentor y amigo, este le contenía con una sonrisa en sus labios que denotaba un cierto dejo de estima, pero no menor a una melancolía que arrastraba recuerdos de antaño que parecían más que lejanos.
— Por supuesto que no. —Afirmó soltando una carcajada que resonaba por toda aquella capsula de tiempo. Se tomó el tiempo para para imitar la postura del chico, dejando caer su espalda hacía atrás.— Tu te aíslas de los demás... Es como si pusieras un gran muro entre tú y el mundo, ¿No te cansas de estar solo? debe ser tan frustrante no tener con quien compartir lo maravillosos pensamientos de la vida.
— Es mejor estar solo. Al fin y al cabo, la soledad y la autosuficiencia es un camino para pocos. —Respondió inmediatamente estirando sus brazos para dramatizar la escena.— De esa forma puedo llevar a cabo nuestro plan sin ningún problema... Con esto podremos salvar al mundo, la eutanasia para Eldia. Los errores no están permitidos en un elección que pocos entenderán como la solución del mundo.
— Veo que estás mentalizado en eso. No esperaba menos de ti... — La expresión del mayor se torno ciertamente dubitativo. Algo en todo esto no cuadraba.— No obstante, ¿Estás seguro que puedes cargar con todo? incluso con tu poder titán y tu sangre real, no es suficiente para conseguirlo.
— No es algo que no haya pasado por mi cabeza, creo que incluso sin llevar a cabo esta conversación en el pasado podemos llegar a la misma conclusión.
— Aunque no lo logres, yo no estaré decepcionado de ti. —Murmuró Xaver, para colocarse de piel y estirar su mano.
La expresión del chico fue un poema sin algún lector que pudiera interpretarlo. Dentro de su cabeza jamás había pasado la idea de no poder concretar su mayor anhelo, no existía la posibilidad de algo que no pudiera lugar sin forzar a su corazón a por ello. Al fin y al cabo, el camino del conformismo es de muchos, pero la verdadera derrota siempre es inherentemente para todos.
— Es momento de irme, Zeke.
— ¿T-Tan pronto? ni siquiera hemos hablado lo suficiente. —Dijo con cierta desesperación para acercarse a él.— No puede dejarme, menos en estos momentos en que ha sembrado la duda en mi.
— Nos volveremos a ver, más pronto de lo que tú crees. —Xaver comenzó a caminar por la habitación, siendo absorbido por la inmensidad del lugar que al final reflejaba una luz en forma de árbol. Las ramificaciones que este tenía simbolizaban los diferentes caminos que podrían existir. Las posibilidades son infinitas, pero los recursos limitados.
Zeke vio al hombre alejarse y al momento de querer seguirlo algo lo jaló hacía una caída sin fin, su cuerpo solo era prisionero de la gravedad esperando en algún momento tocar fondo. El golpe fue volver a la realidad.
...
Trece años.
Ese es el tiempo que puede tener una persona el poder de un titán cambiante. La supremacía de habilidad y el goce de fuerza.
Por el módico precio de solo vivir trece años.
Desde la perspectiva de un eldiano común el obtener tal poder solo es parte de una doblegable deuda, de voluntad controlada y sublevación a la obediencia, un pacto que adquieres con un ente superior que te controla y es capaz de enseñarte lo que otros vivieron. Para conveniencia del Jaeger, esto solo era una continuación a la voluntad que nación del compromiso de Xaver y si mismo, encontrar una forma de erradicar esta cadena de sufrimiento y arrebatar cualquier oportunidad que esta vuelva a existir. Necesitaba probar que su existencia podía servir de algo.
Cuando el sol comenzó a salir, Zeke se encontraba totalmente despierto recostado sobre la base del Muro Rose. Por la noche había logrado investigar la zona en que se encontraba y reunió información suficiente del panorama, de forma que al menos podrían elevar alguna táctica para despertar un poco de caos en el lugar, con el fin de infiltrarse fácilmente.
Sacó del bolsillo derecho una pequeña agenda de notas junto a un lápiz de tinta, repasando lo que tenía escrito en ella.
-Clima templado, anochece alrededor de las 7 de la tarde.
-Pueblo pequeño ubicado por el sector sur de la muralla.
-No hay control militar por la zona.
Hasta el momento esas eran sus notas al analizar la situación en la que estaba, aquello simulaba lo que podría considerarse ni una ventaja o desventaja, incluso si sembraban el miedo no tenía dudas en que podría controlar la situación sacando ventaja más de su habilidad, que conocimiento del terreno. El mismo había propuesto realizar una misión de índole táctica. Desde su perspectiva, todo se veía muy calmado y normal, las características necesarias para que un ataque sorpresa cumpliera su objetivo.
No obstante un pequeño detalle era el nulo conocimiento que había sobre sus camaradas guerreros, no había una clara ruta a seguir a menos que pudiera realizar un contacto. Por eso mismo, era inminente tener que mostrar su presencia y arrojarse a la realidad de la isla para ser reconocido. Incluso si eso le costaba perder la ventaja.
Zeke se recostó de espalda mirando las nubes que se extendían por todo el cielo, el viento se alzaba como una suave brisa que permitía atraer el relajo de una mañana de calma, alejado de la idea de una realidad llena de sangre que podría volverse presente en un tiempo, por no decir en unas horas.
No deseaba dormir, eso solo incrementaría las posibilidades de experimentar el reencuentro con recuerdos que, al menos por ahora, no quería desbloquear. Sobretodo pensando que no le servirían de nada, al menos tenía la certeza que ninguno de sus antepasados había estado en aquel lugar.
Sabía que en el momento que llegara Pieck, el descanso no iba a ser una opción.
Giró su cuerpo a una posición más cómoda y ni siquiera se percató cuando sus ojos se cerraron, su mente se fue a negro, sintiendo un leve cosquilleo de la brisa colarse en su rostro, era como si aquel viento le estuviera diciendo algo. ¿En qué momento te forzaste a llevar las cosas de esta forma? ya no había marcha atrás, el telón se iba a manchar.
...
Abrió los ojos con cierto relajo, su cuerpo estaba inerte tendido sobre la superficie de la cama. Tuvo la sensación de dormir profundamente y fue ahí cuando se dio cuenta que probablemente, eso era lo que había estado haciendo, sin más ni menos. Fue inevitable sentir un cierto escalofrió de miedo, su presencia en aquel lugar no era un buen augurio.
En el instante que intentó mover su cuerpo, se percato de lo adolorido que se encontraba y los recuerdos de antaño del entrenamiento llegaron a su mente como un jarro de agua fría y solo atinó a volver a cerrar los ojos para acostumbrarse al letargo que lo ataba a la realidad.
La densidad de la atmosfera lo trajo a comprobar su alrededor, dándose cuenta que no estaba solo.
Al fondo de la habitación, cercana a la ventana una figura conocida reposaba contra el marco de espalda. Tenía el mentón de su rostro apoyado en su brazo, mientras el viento que se colaba elevaba su cabello suelto despeinando en el acto.
Por una razón que no comprendía, desde hace mucho tiempo concretó la idea que la figura de Jenell tenía un aura atrayente de espalda. Su fina figura se hundía en la mesa de forma inerte, mientras sus hombros poco prominentes se mantenían erguidos a la silla con elegancia, incluso sus pies se cruzaban por detrás, simulando una altura de mira. Cuando estaba inmersa en el escritorio trabajando solía apoyar su cabeza en el puño de la mano izquierda, mientras que la derecha ni siquiera ejercía un movimiento cuando estaba escribiendo. Era como si su cuerpo estuviera inerte sentado en aquella posición y su mano fuera lo suficientemente hábil para trabajar por si sola.
Sin embargo, aquello ofrecía una imagen que pocas veces había tenido la oportunidad de deleitarse.
Se removió de la cama, donde a duras penas logró sentarse en ella. Pareciera que en cualquier momento su cabeza se iba a abrir, exponiendo el material orgánico dentro, al menos alejó ese pensamiento cuando se tanteo con su zurda reconociendo que todo estaba en su lugar o al menos así se sentía.
— ¿Qué haces aquí? —Murmuró desde su posición.
Jenell sobresaltó al escuchar su voz, probablemente estaba bastante concentrada y se había ensimismado en lo que sea que este realizando.
— Me dijeron que te cayo una piedra encima. —Dijo con cierta tranquilidad abismante, mientras volvía a mirar hacía la ventana.— No sabía que querías fingir suicido tan pronto.
Quiso reír al escucharla, pero al intentar realizar un movimiento brusco su cabeza volvió a crujir, donde se llevo ambas manos a la cabeza para sujetarla mientras intentaba calmarse en el proceso.
— ¿Qué haces aquí? —Volvió a cuestionar, mientras volvía a recostarse tomando la manta hasta tapar su cuello.— No eres la mejor para animar a la gente.
Recibió una mirada penetrante, notando como su lacio cabello se movió en un movimiento al voltear a encararlo.
— Tu abuela. —Respondió la chica, suavizando su actitud a la defensiva. Elevó su visa hacía arriba, como si estuviera buscando la respuesta a sus dudas en el techo de la habitación. No perdió detalle en como se giro de la silla para mirarlo y pudo notar cierta expresión acongojada en sus ojos. No podía determinar si estaba molesta, triste o ambas.— Estaba preocupada.
Coincidió en las razones que tenía para estar allí, probablemente buscaba ayudar calmando a la mujer que había acudido por información que probablemente no le brindaron. No obstante, eso no fue suficiente para que Zeke notara que había algo más. Le sostuvo la mirada por un momento y sintió una presión ante su particular mirada, era como si quisiera decirle algo y no pudiera encontrar las palabras adecuadas para expresarlo. Aunque desde que tenía memoria no podía afirmar que las palabras fueran el fuerte de la chica.
— ¿Por qué tienes esa cara? —Atrevió a probar su suerte, murmurando esas palabras.
Jenell miró el suelo un momento y se volvió a su posición original, para dejarse caer en la silla con cierto desgano.
— No es nada, sólo tengo muchas cosas que hacer. —Murmuró, mientras se apoyaba en el marco de la ventana y miraba hacía afuera, inclinando su cuerpo.
Las palabras de la chica quedaron revoloteando en el aire y durante unos segundos, por muy descriptivas que sonaron, no fue capaz de entender a lo que se refería. Se sentó en la cama y la observó por un momento con atención. Miraba hacía abajo, desde aquel piso superior como si lo que estuviera en ese punto fuera la solución a su expresión.
Zeke se iba a incorporar de la cama y vio como la figura de la chica se giraba con rapidez para caminar hacía la puerta, deteniéndose un momento.
— ¿Puedo preguntarte algo? —Cuestionó la morena, mientras se ponía se pie para acercarse al borde de la cama.
— Ya lo estás haciendo.
Admitía que su respuesta fue lo suficientemente descarada, considerando su estado de salud, probablemente podría ser derrotado con una simple almohada estampada en la cara. Al parecer, la chica ignoró aquello y agradeció por eso.
— ¿Crees que el poder titán te otorga cierta inmortalidad? me refiero a que juegas a ser dios.
Zeke se sorprendió de la pregunta con creces. Nunca la había escuchado cuestionar la presencia de los titanes, ni siquiera su uso en la guerra o sus capacidades. ¿Será que había descubierto algo? incluso si sus memorias lo acechaban de vez en cuando, tampoco había deslumbrado algo en las señor Xaver.
— Bueno... Eso somos, ¿no? mientras tenga esto en mi poder, puedo utilizarlo las veces que sea necesario. Claro que existe el peligro inminente si alguien atraviesa mi nuca, pero seamos realistas... ¿Quién podría hacer eso? incluso no muchos sabes de ese punto débil, entre humanos y titanes no hay un punto de comparación a darse una lucha, sólo sería una inminente desgracia. Ahora si el tema fuera entre usuarios de titanes, las cosas cambian... No creo que tenga desventaja.
Aquellas palabras habían provocado un fuerte impacto en Jenell donde se reflejo en su mirada de incredulidad al escucharla. Notó que se había recompuesto con cierta facilidad de ello, pero probablemente eso no sería suficiente para que superara aquella respuesta, sabía que lo iba a inquirir después de una forma u otra.
— Yo creo que va a llegar un momento en que los titanes se verán superados y no por la aparición de algo, sino por dejarse consumirse así mismos. ¿Quién quiere jugar a ser dios, cuándo no hay salvación en este mundo? patético. — Sus palabras se emitieron en un tono monótono que quedó grabado como una memoria por la frialdad en la que se emitieron. No había ni una pizca de sentimentalismo en lo que se dijo y aún así, se podía percibir cierto dolor en ellas.
Nunca pensó que el pesimismo y una actitud servicial iban a considerarse como los atributos de aquella chica. Se negaba a creer que había sucumbido ante la idea de ver más allá de lo que podría aspirar, al fin y al cabo, incluso su plan era un beneficio para ella, para él, todos todos.
Notó que caminó hacía la puerta con rapidez, como si quisiera salir de allí, sabiendo que eso podría traer consecuencias si alguien lo había escuchado. Probablemente pensó que había sido un error sincerarse.
Guardaría el secreto, al menos hasta que supiera cual era el significado de aquellas palabras.
—Sabes... Tienes un poco de baba. —Llevó su mano a la boca, señalando su comisura con cierta sonrisa socarrona para desaparecer con un limpio portazo.
En cuanto escucho sus palabras, rápidamente se llevo la mano a la boca para limpiarse y comprobar que era cierto lo que le estaba diciendo. En ese instante sintió el sonido de la puerta cerrarse y se hundió en la cama avergonzado.
...
— Zeke. —Llamó Pieck desde el pie de la muralla anunciando su llegada. El responsable de la misión había percibido el arribo de su compañera desde una prudente distancia y la esperaba desde lo alto del muro. Según las ordenes previstas por el, se daría paso al siguiente plan que habían previsto.
Un equipo especializado había arribado a lo alto de la muralla junto con material para poder convertir humanos en titanes.
El plan era simple.
Usarían a la aldea que se encontraba cerca para conseguir titanes que pudieran obedecer a Zeke, al insertar parte del liquido de su espina dorsal. Para efectos del chico, consideraba que un ataque sorpresivo solo buscaría confundir aún más a los habitantes, dándole tiempo para examinar con detención el área y buscar alguna pista de los guerreros. Sabía que si estos seguían siendo tan habilidosos como eran, reconocerían a los titanes siendo controlados de noche.
Incluso si el plan fallaba, al menos sería suficiente para que algunos de los guerreros enviados hace algunos años, pudiera darse cuenta que ellos estaban allí para brindar apoyo.
Así fue como se adentraron en el amplio espectro del muro, arribando a la un pueblo perfectamente desarrollado para las implicancias de su diario vivir.
El pueblo fue inundado de un humo denso que en segundos invadió la extensión del terreno, incluso si ellos se daban cuenta de su presencia, no había nada que hacer en el momento en que este alcanzara sus organismos e hicieran contacto con la mínima cantidad para aspirarlo. Uno a uno fueron privados de la movilidad de su cuerpo, siendo incapaces de moverse a voluntad propia y pasar a un estado de completa sumisión, siendo presos de la realidad distorsionada.
El grito de Zeke resonó, junto a una cegadora luz que inundo el espacio-tiempo donde enseguida aparecieron un sin fin de titanes, acompañado de lo que sería su líder o más bien, creador. El chico se transformo, dando la orden a su compañera de retirarse y volver a su apoyo en cuanto dejara aquella gente en el borde del muro.
Así fue como comenzó una caminata o más bien, lo que para el significaba una misión de reconocimiento para otros era una inminente amenaza.
El espectáculo había comenzado, ya no había marcha atrás hacía el inevitable derrame de sangre que iba a ocurrir.
...
La situación en los campos de concentración estaba siendo llevada a un clima insostenible. Desde que en la mañana los últimos dos titanes cambiantes habían salido rumbo a la Isla Paradis, el clima se había vuelto gris y el aire que se respiraba era denso y toxico. Probablemente si esto salía mal, no se iba a reducir a un par de años sin noticias. Las expectativas sobre la cabeza de Zeke no eran una broma y mucho menos sobre las autoridades de aquel lugar.
Fallar no era una opción y aunque sólo se tenía en la mira a la situación en la isla, lo cierto era que entro de las instalaciones la situación era aún más agobiante.
La armadura del Titán Carreta aún se encontraba en una fase inicial y aunque el diseño, junto al plan de acción estaba en marcha, resultaba un poco difícil por la ausencia prolongaba de Pieck. Era imposible avanzar en algo en lo prácticamente no se tenía ni una premisa por donde comenzar, por mucho que lo pensara aquello era incluso un desafío más allá de las leyes de la ingeniería, era prácticamente construir un monstruo para uno.
No había en que sintiera que probablemente se desmayaría encima de aquel pedazo de madera y nadie se daría cuenta, incluso si aquello pasaba no consideraba que fuera un problema para el mundo. Jenell sentía una constante punzada en el estomago y probablemente la fatiga junto al estrés iba a ser otro problema con el cual cargar sobre sus débiles hombros. Hacía ya dos días en lo que no había logrado conciliar el sueño, por mucho que tuviera el tiempo para hacerlo simplemente su cabeza no lograba apagarse para intentar desconectarse de la realidad.
Había estado adsorbiendo los problemas de otros y fuera de su condición desfavorable, probablemente nunca se había sentido tan desalmada como ahora. ¿Esto fue lo que sintió su padre cuando tomo la idea de enloquecer? no lo podía entender.
Incluso si la situación era así de preocupante, existía un atisbo de realismo que le impedía doblegarse ante la debilidad de su cuerpo. Fallar en este momento, era como darse por vencida con sus sueños.
¿Había una razón para seguir forzando a su corazón por ello? si prácticamente no podía darse el lujo de pensar en otra cosa.
Todo lo que se respiraba alli era tan denso que era imposible pasar por alto las miradas quejumbrosas de cansancio de todos, admitía que incluso ya ni siquiera lo controlaban que trabajaran, sabía que incluso si lo hacían al minimo rotmo lo seguirian haciendo. ¿Así era el poder de la sumisión es solo el miedo de ello? no podía pensarlo.
Así fue como en la tónica de los últimos días, la chica se sentó en su mesa de trabajo y dispuso del tablero para comenzar a trazar unos cuantos arreglo a su plano. El lápiz de carbón sonaba en cada trazo y la regla artesanal que se había fabricado, ya no daba más en el uso. Azotó su frente en el papel, al notar que nuevamente sus cálculos no cuadraban y se quedo en esa posición por unos segundos. El mundo estaba desapareciendo o solo era la falta de apetito que la hacía alucinar por unos segundos.
Lo único que quería era su cama al menos no estar alli, todo era un problema, todo era dificil. Ni siquiera lo único que sabía que podía hacer y era buena estaba resultando. ¿Era la señal divina para dejarlo todo? no podía terminar así.
Incluso si este iba a ser su final, al menos no lo iba a forzar de una forma tan miserable. Si ha de morir ahora, por lo menos necesitaba que algo existiera, que hubiera una pizca de papel que validara lo que alguna hizo. Quería que el mundo supiera que incluso para mal, para hacer daño, para destruir ciudades y asesinar gente, había sido el monstruo detrás de todo eso. La mente intelectual de facilitarle las cosas a los culpables de disparar el gatillo, porque al fin de cuenta eso era: una asesina de mano blanca.
Su mente se fue a negro, no sin antes anotar un número en la hoja de papel amarillento que tenía a un costado. Al menos si la vida le iba a rrebatar todo, supiera que si fue capaz de acercarse a la perfección.
Si al menos, su existencia iba a llegar ahsta aquel punto, llegaría un remplazo a decir que a menos lo que dejo no fue un trazo de papel sin sentido. Fue un arte que le permitio construir algo más grgande, fuerte y hermoso, porque incluso si era una maquina destinada a mancharse, seguía siendo magnifica a ojos de ella. Es decir, solo por el hecho de ser malo, ¿No se puede reconocer lo sagaz y visionario qe puede ser? tonterias.
El arte de crear algo, va más allá de la connotación que se le otorgue. Es su valor a lo largo del tiempo.
Por esta razón y más, aunque el agujero de su estomago la consumiera y la acercara a la muerte, probablemente serían sus superiores los encargados de darte el golpe final.
No iba a parar, no ahora.
"Menos cuando el maldito mono no está aquí... Para salvarme".
...
Nota:
En primera instancia, quiero agradecer a todas las personas que en el último tiempo siguieron la historia, aunque no tuviera una actualización periódica.
Al fin logré sacar este capitulo adelante, a pesar de tenerlo escrito hace mucho tiempo. Por más que lo leía, no me llevaba por completo. Esto marca mi vuelta definitiva a las canchas y espero, al menos en el corto plazo, darle el final que se merece a este lindo proyecto.
En el camino ocurrieron muchas cosas y aunque no lo crean, encontrar las palabras adecuadas para expresar lo que sientes es más difícil de lo que parece.
Por otro lado, él manga terminó y se ataron cabos sueltos de como yo deseaba desarrollar esta historia y creo que a esta altura, me siento en condiciones de darle un final adecuado.
Muchas gracias.
