"Este fic participa en el minirreto de septiembre para La Copa de la Casa 20/21 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black".

Beteado por Nea Poulain

Reto: Personaje usando una red social

Personaje/Red social: Albus Dumbledore / LinkedIn

Palabras: 455


Nuevas opciones

Dumbledore había encontrado la solución perfecta a su dilema de conseguir maestro de Defensa Contra las Artes Oscuras para el siguiente ciclo escolar. La idea surgió un día platicando con la profesora de Estudios Muggles, que le estaba contando de una cosa muy curiosa llamada Interredes y de unas mallas sociales que usaban los muggles.

Llevado por la curiosidad gestionó que llevaran uno de esos artefactos tan curiosos llamados computadoras a Hogwarts. Tardaron varios días en lograr que funcionara, pero después de modificar varios hechizos para que pudiera prender y de conseguir un generador para poderle dar energía eléctrica lo consiguieron. Luego tuvieron otra serie de complicaciones para el internet, pero ni eso detuvo a Dumbledore.

Finalmente se sentó frente a la computadora. Y se sintió completamente perdido. «¿Cómo se prende esta cosa?».

Le pidió ayuda la profesora de Estudios Muggles. Que con paciencia infinita le enseñó a prenderla y a abrir el explorador.

—¿Y cómo uso una de esas mallas sociales…?

—Red social.

—Eso, eso. Dime, ¿hay alguna de esas que sirvan para encontrar trabajo?

La maestra, que desconocía el motivo del interés del director por el tema, pero sin querer indagarlo, accedió a mostrarle LinkedIn. Le explicó cómo la gente subía su información laboral y de contacto, y así las empresas los podían encontrar.

—La verdad es que yo no le encuentro el chiste —confesó antes de irse—, pero supongo que a los muggles les funciona.

Dumbledore quedó fascinado, y pasó varias horas divirtiéndose al ver los distintos trabajos que tenían los muggles. Preocupada por su obsesión al aparato McGonagall fue a hablar con él.

—¿Cómo esperas encontrar un maestro en ese lugar? —preguntó intrigada McGonagall—. No creo que haya muchos magos registrados.

—¡Oh, pero es que sí que los hay! Mira.

McGonagall se acercó incrédula a comprobar. Efectivamente había varios magos enlistados. Alzó las cejas sorprendida, pero en cuanto empezó a leer un poco más se dio cuenta que no eran precisamente magos, sino más bien actores que fingían serlo y realizaban trucos engañando a la gente.

—No son magos de verdad, Albus —tuvo que explicarle—. Y aunque lo fueran, dudo que estén suficientemente calificados para dar una de las materias más difíciles.

—Pero es que eso ya no importa, Minerva —replicó—, desde que se corrió la noticia de que estaba maldito el puesto, ya ninguno quiere enseñar; así podré encontrar uno que no esté enterado. Además, quién sabe, puede que sea mejor que algunos de los que ya han pasado por nuestra escuela.

McGonagall suspiró resignada. Cuando se le metía una idea a Dumbledore no había quién lo persuadiera.

—Sólo asegúrate de no romper el estatuto de secreto de la magia con eso. Pero si encuentras algo que te sirva, adelante.