"Este fic participa en el minirreto de diciembre para La Copa de la Casa 20/21 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black".
Beteado por Nea Poulain
Reto: petición de un compañero
Petición de Milenrrama
Una historia sobre Hugo Weasley. Me gustaría que se mostrase a un chico dulce, con cierta alma artística, sensible... No tiene por qué ser gay, pero me molaría más si lo fuese. Y si se mostrase con Lysander, o algo así, pues me encantaría más. No me importa que haya lemon o incesto entre primos, pero que no haya grandes diferencias de edades, please.
Palabras: 999
El Hugo pintor es de Milen y yo lo tomé prestado para esta historia, pero en realidad es mi propio Hugo pintor.
Modelo
El timbre sonó repetidas veces. Hugo dejó su pincel a un lado y se limpió las manos con un trapo lleno de manchas de pintura antes de ir a abrir.
—Me dijeron que necesitabas un modelo.
Eso fue lo primero que dijo el hombre rubio que se encontraba del otro lado de la puerta. Hugo asintió e indicó al hombre que pasara.
—Cuando Louis me dijo que había conseguido a alguien, no pensé que fueras a ser tú. ¿Te dijo qué tipo de modelo necesitaba?
Una sonrisa traviesa se dibujó en el rostro de Lysander.
—Desnudos, ¿cierto?
Hugo giró la cabeza para tratar de ocultar su súbito sonrojo y carraspeó.
—Sí. Ahí está el baño. —Señaló la puerta sin mirarlo aún—. Hay una bata para que no te dé frío en los descansos. Mi estudio está allá.
Se adelantó para esperarlo. Trató de acomodar un poco el desorden, siendo hiperconsciente de pronto de los tubos de pintura, los pinceles sin lavar —algunos secos ya porque se había distraído y no los había limpiado a tiempo—, y los papeles con montones de bocetos desparramados por doquier. Respiró profundo tratando de tranquilizarse.
«Louis me las va a pagar, el maldito».
Unos minutos después salió Lysander, cubierto únicamente por una bata negra de seda con un mariposas rojas y blancas bordadas que le llegaba hasta la mitad de los muslos. Hugo tuvo que reprimir un suspiro al verlo.
—Me gusta esta bata, es suavecita —dijo Lysander.
—Sí lo es. Em… ponte en el tapete. —Lo señaló—. Así no te dará frío en los pies.
—¿Cómo quieres que me acomode?
—Ah, hum… cómo tú quieras —dijo Hugo haciendo un esfuerzo muy grande por no mirarlo directamente mientras acomodaba un lienzo nuevo sobre su caballete—, sólo recuerda que tendrás que mantener la pose un rato, al menos mientras hago el boceto, y luego mientras pongo las luces y sombras, así que elige algo cómodo. Si quieres puede ser sentado.
—¿Algo así?
Hugo volteó a verlo y dejó caer el lápiz que acababa de tomar. Lysander estaba recostado en uno de sus costados, apoyando la cabeza en su mano y con la pierna de delante ligeramente doblada haciendo que la bata se le recorriera y mostrara su pecho y la mayor parte de sus piernas.
—Sólo que… ejem… sin la bata.
—Ah, sí, lo siento —rio nervioso y se incorporó para quitarse la bata, aventándola a un lado y volviéndose a acomodar en la posición anterior—. Ahora sí, listo.
—Perfecto —dijo Hugo sonriéndole para tratar de calmar sus propios nervios.
«Demasiado perfecto», pensó, maldiciendo nuevamente a su primo en su mente por haber mandado a Lys. Sólo esperaba que sus sentimientos por el gemelo no fueran a causar algún incidente incómodo.
Suspiró bajito y se concentró en pensar únicamente como el artista consumado que era ahora y no cómo el adolescente enamorado que había sido.
Durante la siguiente hora Hugo se concentro en plasmar cada una de las formas de Lysander, cada músculo, cada curvatura; la cuadratura de su mentón y lo ancho de sus hombros. Un silencio curiosamente cómodo —considerando lo nervioso que aún se sentía y que el rubor de sus mejillas no había cedido— se había instalado entre ambos y en la habitación únicamente se escuchaba el rasgueo del lápiz contra el lienzo.
—Acabé el boceto. Si quieres descansar un poco…
Lysander se levantó y se estiró, desentumiéndose. Hugo trató de no mirarlo, pero era inevitable, sobre todo cuando se agachó para recoger la bata del piso. El rubio caminó en el estudio observando las pinturas.
—Eres muy bueno, esto es precioso.
—Gracias —le dirigió una tímida sonrisa—, hago lo mejor que puedo.
—¿Y por qué necesitabas un modelo?
—Porque no soy muy bueno con la anatomía. Por eso siempre dibujo bodegones o paisajes.
Lysander se acercó a él y miró el cuadro donde estaba él mismo.
—A mí me parece que te sale muy bien.
Hugo sacudió la cabeza y señaló una parte del dibujo.
—Acá está más largo de lo que debería y no logro que los músculos de tu pierna queden bien, ¿ves aquí? Parece como si tuvieras dos rodillas.
Lysander se empezó a reír.
—Pero seguro que mejoras pronto. Puedo posar para ti cuando quieras.
El segundo cuadro fue mucho más fácil. Y para la tercera vez que posó para él, Hugo finalmente pudo mantener el contacto visual sin sonrojarse. Aunque el cariño que sentía porque Lysander sólo iba en aumento y pasaba horas admirando sus propios cuadros y soñando despierto con la forma de confesarle sus sentimientos.
Pero no fue necesario, porque fue Lysander el que tomó la iniciativa.
Después de una de sus sesiones, cuando Hugo anunció que había terminado, Lys se acercó a mirar como siempre.
—¡Guau! Hasta parezco guapo cuando tú me pintas.
—En realidad, creo que eres mucho más guapo en persona —confesó Hugo.
—¿Crees que soy guapo entonces?
—Sí…eh, no, ósea sí, mucho, pero no creas que… bueno sí, no, ¡no!, no dije nada, más bien… —se cayó avergonzado ante la risa del otro chico.
—Eres adorable —sentenció Lysander—. Y yo tengo que hacer una confesión. Me ofrecí como tu modelo para intentar seducirte.
—¡¿Qué?! —la pregunta salió demasiado aguda.
—Cuando estábamos en Hogwarts me la pasé esperando a que te dieras cuenta de que me gustabas, pero nunca lo hiciste.
—¿Te gustaba?
Lysander asintió.
—Aunque yo pensé que en realidad era que no estabas interesado, no que no te enterabas. Si Louis no me hubiera escuchado aquel día que nos emborrachamos, probablemente nunca habría sabido que yo también te gustaba. Y bueno… heme aquí.
Hugo no podía creer lo que estaba escuchando. Boqueo sin saber qué decir, demasiado abrumado por la noticia y por sentir la proximidad de Lysander que se había acercado aún más a él.
—¿Todavía te gusto? —le preguntó.
—Sí —contestó con un hilo de voz—, mucho.
—¿Puedo besarte? Llevo muriendo de ganas de hacerlo muchos años.
Hugo asintió, sonriendo.
Notas:
No me cupo el lemmon, espero sepas disculparme, Milen y que aún así haya sido de tu agrado mi pedazo de cursilería absoluta. Es la primera vez que escribo de este ship y pues son muy bonitos.
