"Este fic participa en el minirreto de diciembre para La Copa de la Casa 20/21 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black".

Beteado por Nea Poulain

Reto: petición de un compañero

Petición de Kristy SR

Un Hannah/Susan mientras que están en Hogwarts

Palabras: 698


Consuelo

Cuando Hannah salió, el silencio se extendió como un manto pesado y asfixiante. El resto de la clase fue casi una tortura para Susan que se moría de preocupación y angustia y no podía concentrarse pensando en la cara aterrorizada de Hannah.

—Voy a buscarla —le dijo a Ernie en cuanto Sprout anunció el término de la clase. Sin ni siquiera detenerse a juntar sus cosas salió corriendo del invernadero.

Los sollozos de Hannah se escuchaban incluso con la puerta de la habitación cerrada y su corazón se le estrujó dolorosamente. Pero no pudo evitar un suspiro de alivio de haberla encontrado.

La vio en su cama, hecha un ovillo que se sacudía con el llanto. Alzó un poco la cabeza cuando entró, pero en cuanto vio que era ella siguió llorando.

Susan se acercó tratando de controlar sus propias lágrimas. Le dolía mucho verla así, y le dolía aún más no saber qué decir, ni qué hacer. Se sentó dubitativa en la orilla de la cama y comenzó a acariciar la espalda de Hannah en un gesto consolador.

—No sabía si aún te iba a encontrar aquí.

Hannah comenzó a llorar con más fuerza y a explicar, entre berreos casi ininteligibles la terrible noticia que acababa de recibir. También le reveló que le habían ofrecido esperar en la oficina, pero como sabía que Susan la buscaría, había pedido ir a su habitación.

Esta vez Susan no pudo controlar las lágrimas que comenzar a salir copiosamente de sus ojos. Le dolía el sufrimiento de Hannah. El sólo pensar la posibilidad de perder a su madre, le destrozaba el corazón. Y eso que sólo era en su imaginación. En el caso de Hannah era real.

Finalmente, Hannah se incorporó. Susan tomó su rostro entre sus manos y con delicadeza limpió el rastro de las lágrimas con su pulgar.

—¿Te puedo ayudar en algo? —susurró.

Hannah hipó y asintió

—Mi papá vendrá por mí en un rato —suspiró tratando de controlar el sollozo—, tengo que empacar. Pero no tengo nada de fuerzas para ello.

Susan besó la punta de la nariz de Hannah con suavidad y la soltó para ponerse manos a la obra. Hannah se volvió a acostar y desde su cama, con los ojos aun derramando lágrimas, miró a Susan acomodar los libros y la ropa en el interior del baúl.

—Ya está —le dijo al doblar el último suéter.

Hannah volvió a incorporarse un poco y le lanzó una sonrisa pequeña, pero sincera.

—Gracias —dijo y se acomodó, sentada en la cama apretando sus piernas contra ella.

Susan dejó metió el suéter, cerró el baúl y se sentó en la cama. Jaló a Hannah y la estrechó en sus brazos con fuerza. Tratando de transmitirle en ese abrazo todo su amor, deseando con fuerza que eso pudiera arreglar todo, aunque sabía que no era posible.

Hannah volvió a romperse. Se aferró de su túnica para aumentar la cercanía y ocultó su rostro en el pecho de Susan, que con una mano acarició su cabeza con ternura hasta que se tranquilizó un poco más.

La acompañó a la oficina de Dumbledore, sin soltar su mano en ningún momento; notaba como temblaba. No de miedo, sino de tristeza, tratando de controlarse y no llorar de nuevo. Le dio un apretón cuando llegaron a la estatua que protegía la entrada.

Se voltearon a ver con incertidumbre. Susan se sintió como cuando apenas habían comenzado a salir, inseguras y temerosas de destruir su relación de amistad por culpa de los sentimientos que afloraron. Ahora no sabía que pasaría después.

—Te escribiré todos los días. —prometió Susan—. Quisiera ir contigo para apoyarte. Pero sabes que estoy aquí para ti.

—Te quiero, Susan —susurró Hannah en su oído.

Susan se separó un poco para poder mirarla a los ojos, luego la besó en los labios.

—Tengo que irme —tenía los ojos hinchados y la nariz roja de tanto llorar, no sonreía y su cabello estaba enredado. A Susan se le partió el corazón.

Apretó una vez más el abrazo antes de soltarla por completo.

—Yo también te quiero, muchísimo —le dijo—. No lo olvides nunca.


Notas:

Espero que te guste, Kristy. Al final me fui por algo un poco dramático, pero creo que está lindo igual.

Hannah y Susan se me hace un ship re-bonito.