"Este fic participa en el minirreto de marzo para La Copa de la Casa 20/21 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black".
Beteado por Nea Poulain
Reto: objeto mágico / mitológico
Personaje: Señora Zabini
Objeto:
La cabeza de Medusa
Palabras: 493
Anhelada libertad
Llegó en una caja de madera acompañada de una nota con una sola instrucción: «No la mires directamente». Se estremeció de emoción al saber que por fin sería libre; el corazón le revoloteaba en el pecho. Lanzó la nota al fuego y miró cómo se consumía mientras acariciaba su panza; ya se notaba redonda evidenciando su estado.
Le había costado mucho tiempo decidirse. El miedo que sentía por su esposo era demasiado como para actuar en contra suya. Lo había odiado desde el primer momento en que puso pie en su casa y la había mirado con lascivia, haciéndola sentir incómoda y avergonzada. Cada que iba de visita buscaba esconderse en su habitación, pero su padre, Mateo Zabini, siempre la llamaba al salón para atenderlos. Y un día su mundo se vino abajo:
—El señor Marino ha pedido tu mano en matrimonio —anunció su padre durante una cena—; te casarás con él el viernes, Liliane.
No aceptó ningún reclamo, ni hubo llanto ni súplica que valiera; al final de la semana estaba casada con ese asqueroso hombre, todo porque salvaría el negocio de pociones de su padre con su dinero. La había vendido.
Su embarazo la había hecho decidirse. A pesar de cómo había ocurrido, quería tenerlo. Pero no soportaría que ese hombre estuviera en sus vidas. Decidió matarlo, pero no sabía cómo hacerlo y usar la maldición asesina haría que la señalara como culpable al instante. Pensó usar pociones, pero eso también acabaría apuntando a ella.
La idea le surgió un día cuando paseaba por el jardín. Encontró un nido de serpientes y la visión de los reptiles retorciéndose le recordó a una de sus historias favoritas de niña. Investigó y buscó en secreto, ayudada por la elfina doméstica que había sido su única dote y finalmente la encontró.
Temía que tendría que dar mucho dinero a cambio de ella, pero se sorprendió cuando, gracias a sus averiguaciones, descubrió que ni siquiera tenía que pagar. Era justicia poética. Violada por un rey, transformada en un monstruo por una hechicera y, finalmente, asesinada por un hombre que se creía un héroe, Medusa ahora era el instrumento de venganza de mujeres que sufrían por culpa de los hombres. La única condición: entregarla a alguna otra cuando necesitara de ella.
Su esposo llegó de noche. Se sacudió las cenizas de la chimenea y miró la caja sobre la mesa.
—¿Qué es eso?
—No lo sé, lo mandaron sin nota, pensé que era para ti —contestó con fingido desinterés sin levantar la mirada del libro.
El hombre hizo varios hechizos para revisar que no tuviera alguna trampa o maldición. Al no encontrar nada levantó la tapa. El jadeo de sorpresa se interrumpió. Liliane esperó unos segundos y luego, con los ojos cerrados y a tientas se acercó para tapar de nuevo la cabeza. Sonrió al ver a su esposo petrificado. La estatua de piedra pronto se convirtió en pedruscos bajo el martillo. Ahora era libre.
Notas/créditos:
- La idea de la señora Zabini usando la cabeza para vengarse de uno de sus maridos es de Roxy Scamander. Gracias por dejarme tomarla, aunque también desde que lo mencionaste mi cerebro se negó a producir otra idea.
- El nombre de la señora Zabini lo tomé prestado de Lilianae Zabini de Metanfetamina en Mortífago, pero no es la misma, sólo se llaman parecido (aquí no lleva una a).
- Cambié algunas cositas sobre la historia de Medusa: no fue un rey el que la violó, sino Poseidón, pinche lujurioso; ni una hechicera la que la transformó, sino Atenea como castigo porque era su sacerdotiza y había roto el voto de virginidad y claro, la culpa era suya. Pero no quería meter cuestiones de dioses y tal.
- En este headcanon después de que "desaparece" el marido ella retoma su apellido y luego se niega a cambiarlo a pesar de los muchos matrimonios siguientes. Y tengo otro headcanon: se casa sólo con hombres horribles, que hayan hecho algo malo, para poder matarlos después a modo de vengadora. Aunque la cabeza de Medusa no la vuelve a usar, se la envía a alguna otra que la necesita.
