"Este fic participa en el minirreto de abril para La Copa de la Casa 20/21 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black".
Beteado por Nea Poulain
Reto: Cambio de época
Personaje: Lily Evans
Época: Primera Guerra Mundial: 1914-1918
Palabras: 482
Enfermera de guerra
Tanta muerte, tanto dolor, tanta desesperanza. No pasaba ni un solo día que no sintiera cómo se le rompía el corazón al ver a esos hombres heridos. Algunos ni siquiera eran aún hombres, sino simples muchachos, prácticamente niños que habían sido forzados a renunciar a los juegos para pelear una guerra sin sentido, ninguna guerra lo tenía.
Lily pasaba los días recorriendo los pasillos repletos de camillas curando y atendiendo lo mejor que podía: dando agua a los sedientos, cambiando las vendas y, cuando nadie la miraba, aplicando un poco de magia en las heridas tratando de acelerar su curación. Pero no siempre servía. Incluso cuando aplicaba aquellos hechizos que había aprendido en San Mungo, la fisonomía de los muggles era distinta a la de los magos y a veces no acababan de sanar. Además, no se atrevía a aplicar ninguno demasiado potente, por miedo a delatarse.
Era un trabajo cruel y mal agradecido, arrastraba la tristeza con resignación y aunque dormía poco y sufría mucho, sentía una grata satisfacción de saber que estaba ayudando.
«No es tu guerra, deja que los muggles se destruyan solos», le había dicho Severus la última vez que hablaron. Él nunca lo entendería, sentía un desprecio absoluto por quienes no eran magos, pero ella había nacido en una casa sin magia, su padre estaba aún en alguna parte del norte de Francia peleando y Lily rezaba porque no le pasara nada.
—Enfermera —la llamó uno de los heridos con voz rasposa—, agua, por favor.
Caminó velozmente hacia la camilla y tomando la jarra de agua del mueble a un lado de ella sirvió el agua y acercó el vaso a los labios del hombre. Había perdido la pierna por culpa de una granada y sufrido serias quemaduras, por lo que tenía vendado parte del rostro y la mitad del cuerpo. De pronto el hombre dejó de tragar y se ahogó, por lo que tuvo que darle palmadas en la espalda.
—¿Lily? ¿Lily Evans? —dijo él cuando pudo dejar de toser.
Lily sintió un escalofrío en la espalda cuando reconoció la voz de su paciente.
—¿Potter? —entornó los ojos tratando de reconocer en el tullido al adolescente irreverente y coqueto que conoció en Hogwarts.
—¿Qué haces aquí?
—¿Qué haces tú aquí? ¿Por qué estás peleando? Esta es una guerra muggle.
—Es una guerra de humanos, nos afecta a todos —aclaró James con una sonrisa adolorida.
Lily sintió cómo se le llenaban los ojos de lágrimas, conmovida por la manera en la que lo había dicho.
—Ay, Potter.
—Dime James, por favor. Un último deseo para este hombre moribundo.
—No te vas a morir, tonto.
Los hechizos curativos no funcionaban bien con muggles, pero para suerte de Potter, él no era muggle. Lily tenía una nueva misión, curarlo lo mejor posible. Lo de la pierna era definitivo, pero lo demás, tenía solución. Al menos a él podía salvarlo.
Notas:
-Creo que no había escrito Jily en este reto, más que secundario junto con mis wolfstar y pues los quiero mucho.
