"Este fic participa en el minirreto de mayo para La Copa de la Casa 20/21 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black".

Beteado por Nea Poulain

Reto: Intercambio de papeles

Personaje: Colin Creevey

Intercambió con: Ginny Weasley

Palabras: 442


El diario

«Querido diario, querido amigo».

Así era como solía empezar a escribir cada noche las historias de su día, sus miedos, sus inseguridades, todo lo que había aprendido sobre el mundo mágico y sobre Harry Potter, su héroe; también para conversar con él, con su amigo: Tom Ryddle.

Pero hacía días que no lo abría. El cuaderno desgastado vivía al fondo de su baúl desde que lo había robado a Harry de vuelta, junto con su cámara y las fotos.

Fueron las fotos lo que lo hicieron temer, darse cuenta de que algo no estaba bien. Ya tenía sospechas desde antes, con las lagunas mentales, las pesadillas, la ropa sucia y sus zapatos cubiertos de lodo. Pero no sospechaba que fuera algo malo, hasta que se encontró con las fotos. Al principio no entendía qué estaba viendo, pero luego entendió y quiso vomitar. Las fotos de gallinas y gallos muertos, la sangre y las plumas por todos lados; las paredes cubiertas de sangre, los mensajes que tanto había temido… Él los había hecho.

Por eso se había deshecho del diario. Pensó que estaba libre, pero tuvo que recuperarlo cuando vio que Harry lo tenía. Si Tom le contaba a su amigo lo que había hecho, si le contaba lo que pensaba Colin de él… no podía permitirlo.

No había escrito en el diario en días, eso también ayudaba. Pero necesitaba hacerlo, necesitaba respuestas.

Ya no había ocurrido ningún ataque, así que estaba tranquilo, pensaba que todo se había acabado. Pero entonces llegó la noticia que habían encontrado a una alumna de primero petrificada cerca del baño de niñas del segundo piso. A Colin se le heló la sangre cuando lo oyó. Encima no era alguien desconocido, era su mejor amiga: Ginny.

Sacó las cosas del baúl, aventando la ropa sin importar el desorden. Tomó el diario y empezó a escribir.

«Querido diario, querido amigo, necesito tu ayuda. Hoy encontraron a Ginny petrificada. Por favor, si eres realmente mi amigo, explícame qué está pasando. ¿Es mi culpa esto?»


Despertó con un escalofrío, sentía todo su cuerpo helado y entumecido. Se incorporó con dificultad para quedar sentado y vio a Harry a su lado, apresurándose a ayudarle.

—Dónde… —Tosió—. ¿Dónde estoy?

—Es una larga historia.

De pronto recordó.

—¡Harry! ¡El diario! —Se puso a llorar—. Todo es mi culpa, Harry, fui yo.

—Tranquilo —dijo Harry dándole unas palmaditas en la espalda—. Ryddle ya no está. Acabó todo, y nada es tu culpa.

Colin ya estaba llorando con más fuerza.

—¿Me van a expulsar?

—No creo… no fue tu culpa, sino de Voldemort.

—¿Voldemort?

—Como dije, es una larga historia. Anda, tenemos que salir de aquí.