"𝒩𝑜 𝑜𝓃𝑒 𝒸𝒶𝓃 𝓉𝑒𝓁𝓁 𝓂𝑒 𝓉𝒾𝓁𝓁 𝐼 𝒽𝑒𝒶𝓇 𝒾𝓉 𝒻𝓇𝑜𝓂 𝓎𝑜𝓊
𝒜𝓃𝒹 𝐼 𝓈𝓊𝓇𝑒 𝓀𝓃𝑜𝓌 𝓈𝑜𝓂𝑒𝓉𝒽𝒾𝓃𝑔"
GRIMELDA colocó sus manos en la cadera, frustrada. Era la cuarta vez que Lewis Bartlett el redactor jefe, proponía publicar en primer plano un estúpido torneo de ajedrez en el que sólo participaban los de Ravenclaw.
—No podemos poner tan seguido eso— se quejó Grimelda— sólo lo hacéis los de Ravenclaw, en la portada tendría que haber alguna noticia que interesara a todos.
—Bueno, sólo participan los de Ravenclaw porque nadie más se apunta — se quejó Lewis— ¿Y qué proponéis?
—Tal vez podríamos cubrir lo de la broma de las ranas de Potter y los otros— propuso Dirk Cresswell desde su escritorio. Dirk era de su curso, tenía el cabello rubio corto y en sus dientes adoraban unos hierros muggles.
—¿Para la portada?— preguntaron a la vez Lewis y Grimelda
—La profesora McGonagall se volvió loca— recordó Dirk riéndose— pobre
—Bueno, pues si es lo que queréis— Lewis toqueteó varios papeles del escritorio antes de hablar— pondré lo del torneo en la cuarta página.
—Es imposible que no pase nada más interesante...— volvió a quejarse Grimelda dejándose caer en su pequeño escritorio. El The Hogwarts Daily era un periódico pequeño que había comenzado unos diez años atrás su publicación, en inicio había sido muy popular, pero ahora casi nadie lo leía, para desgracia de los tres que lo llevaban— ¡Estamos en Hogwarts, por Merlín!
—¿Qué quieres que te diga? La gente espera más noticias de fuera...
—Tal vez deberíamos cubrir eso, lo de las desapariciones de brujos— señaló Grimelda
—Y de los no brujos—puntualizó Dirk
—No sabemos si está relacionado— intervino Lewis— han ocurrido en un radio cercano, pero nadie aún se ha atrevido a relacionarlo.
—¡Está claro que eso sí que es noticia!
—Vale, lo entiendo Grimelda, estás emocionada, quieres ser una periodista de verdad, pero no puedes lanzarte a algo sin más, necesitas algo sólido, y desde aquí no puedes investigar ninguna desaparición. Así que olvídate— siguió Lewis recogiendo sus cosas, se acercaba la hora de la comida y quería irse ya— así que céntrate en lo que ocurre aquí. Cubre lo de la broma esa de tú hermano y ya veremos que más.
—¿Yo?— se quejó, de nuevo
—¿Pretendes que mande a Dirk?— ironizó el mago— Dirk, tú ve a la enfermería por lo de pócimas en mal estado. Hasta el miércoles.
Dicho eso el mago de séptimo curso desapareció del aula dejando a los de sexto solos.
—¡No entiende lo que son noticias!— se quejó Grimelda
—Entiendo tú punto, pero también el de él— pensó Dirk— no podemos más que limitarnos a informar de lo que sacan los demás periódicos.
Grimelda bufó, sabía que tenía razón, pero eso no quitaba que le molestara tremendamente, al igual que tener que ir a cubrir otra de las tontas bromas de su hermano y sus amigos. Por Merlín, ya había tenido bastante en el verano gracias a Sirius y James.
—No quiero ir a preguntarles.
—Es tu hermano, seguro que te cuenta todo.
—¡Por eso! Estoy harta de sus bromas y más de cubrirlas... — Grimelda miró hacia el ventanal del aula— te juro que pienso encontrar LA noticia.
— ¡Y entonces saltaron todas las ranas de la nada! — habló Susan de cuarto curso, testigo de la broma— fue graciosísimo.
—Seguro...—murmuró Grimelda apuntándolo todo en su libreta
—No parece que te haga mucha gracia— intervino James rodeando del cuello a su hermana menor— te hubiera encantado.
—No lo dudo, seguro que a todos le hizo mucha gracia, incluida McGonagall.
—¡A Minnie le encantó!— se defendió Sirius entrando en la conversación— sólo que tiene que aparentar que no.
— Por eso nos quitó veinte puntos... ¿no? — continuó Grimelda
—Vamos, Grimmie, no seas así— James la soltó y saludó a la joven Susan con un cabeceo, esta se sonrojo de sobremanera y murmuró un hola.
—Vale, vale...— continuó Grimelda colocándose enfrente de su hermano— me voy a arrepentir de esto, pero vuestra broma va a ser portada así que... ¿queréis decir algo?
—¿Es una entrevista?— preguntó Sirius con los ojos brillantes, le encantaba ser el centro de atención, eso seguro.
Grimelda se encogió de brazos— puedes llamarlo así.
Sirius colocó su mano en la pared para apoyarse, su cabello negro bailó con el movimiento mientras aquellos ojos grisáceos se plantaban en Grimelda, aún mantenían ese brillo especial— pregunta lo que quieras.
—¿Por qué? ¿Desde hace cuánto lo teníais preparado? ¿Sólo vosotros dos o también Peter y Remus? ¿Salió alguien herido? ¿algún castigo a parte de los puntos? — Grimelda iba a continuar pero la cara de estar todavía procesando la primera pregunta le cortó.
—Una a una, hermanita— se quejó James
—Lo siento— se sinceró guardando la libreta en su bolso— es que me gustaría que pasaran más cosas a parte de vuestras bromas.
—Pasan muchas cosas, pero tienes que hacer que la gente de las cuente.
—¿Y cómo se supone que hago eso, James?
—Bueno, puedes empezar no atormentado a las personas con tantas preguntas de golpe— se quejó Sirius, aún aturdido por todas las preguntas.
Grimelda fue a contestar pero la atención de sus compañeros se volvió hacia algo tras ella, cuando giró vio que se trataba del grupo de slytherins que iban al mismo curso que James y Sirius; Bruce Mulciber, Jaxon Avery, Evan Rosier y tras ellos Severus Snape. El ambiente se tornó espeso de golpe, nadie hablaba y por si Grimelda fuera juraría que el pasillo se había hecho más estrecho, todo iba a cámara lenta y su cuello giraba de un lado a otro analizando los dos grupos.
—Sirius...—murmuró James colocando su mano en el pecho de su amigo, este se había incorporado de la pared y parecía dispuesto a encararse a estos.
—Es que mira como se pavonean, parecen pavos reales.
Grimelda los observó detenidamente, sí era cierto, caminaban como si el pasillo fuera suyo (a excepción de Severus que iba más rezagado), Mulciber sostenía la mirada desafiante a Sirius y Avery sonreía a medias como si esperara la mínima para que estos saltasen.
—Potter...— murmuró Avery cuando paso por su lado, lo que provocó que Sirius le dijera algo con un tono agresivo, Mulciber respondió con más malicia y pronto James se vio arrastrando a Sirius fuera, aunque en su interior hubiera querido golpear a esos imbéciles. Pero Grimelda vio algo que nadie más percibió... cuando Avery sujetó el brazo de Mulciber para detenerlo su camisa se levantó lo suficiente para verse lo que parecía un... ¿tatuaje?
Pero había algo en ese tatuaje... ella lo había visto antes, en el propio Avery unos días antes, lo sabía porque le había sorprendido que un brujo llevase un tatuaje, era algo más considerado de muggles que de brujos, y era aún más extraño que lo llevase alguien cuya ideología era odiar a los muggles, pero el doble de extraño que ambos llevasen el mismo tatuaje.
—¿Estás bien?— preguntó James a su hermana una vez se hubieran alejado de la situación
—Sí... es que he visto algo raro.
—¡Claro, ellos!— bramó Sirius— ¡No pueden ser más extraños!
