Capítulo 3

Descargo de responsabilidad: Death Note y Jujutsu Kaisen no me pertenecen


El entrenador Takagi tenía el orgullo hecho pedazos después de su enfrentamiento con Itadori Yuuji.

Él admite que eligió el ejercicio que no se le daba bien a Yuuji, para que después de derrotar al adolescente éste no tuviera otra opción y aceptara que de ahora en adelante formará parte del club de atletismo.

Estaba seguro de que Yuuji perdería, por eso se sorprendió y quedó en shock al verse superado tan fácilmente.

Pero, su ya roto orgullo, se rompió aún más al ver lo viral que se volvió la victoria de Itadori y su derrota.

Obviamente había gente que dudaba de la veracidad del contenido, argumentando que si fuera real Itadori estaría participando en las pruebas de atletismo nacionales y representando a Japón, y luego estaba la gente que confiaba en que eran reales los hechos.

Pero a pesar de todo, se sintió humillado.

Su derrota.

La victoria de Yuuji.

Literalmente se hicieron virales, a tal punto que a veces en la calle le detenía alguna que otra persona para interrogarlo sobre el enfrentamiento que tuvo con su alumno.

A pesar del gran orgullo que tenía, fue incapaz de mentir y se encontró evadiendo las preguntas.

Hoy se encontraba frente a la puerta del club de ocultismo, otra vez.


Sasaki Setsuko, senpai de Itadori Yuuji y mejor amiga de Iguchi Takeshi, es una persona alegre con un gran interés en los asuntos paranormales.

Algunas de las actividades que realizan en el club suelen ser visitar sitios embrujados, lugares a los que son incapaces de ir si no están acompañados por Yuuji, y algunas investigaciones. Un claro ejemplo es la gran investigación que está realizando en el club de ocultismo sobre los misteriosos asesinatos que han estado aumentando, investigación que realizaron hace unos días y que mostraron al presidente del consejo escolar.

Sabía que no eran coincidencia, y su idea era apoyada al ver los objetivos de las muertes.

Todos eran criminales.

Quería que el mundo le hiciera caso, que admitieron abiertamente que si había alguien detrás de eso, era un asesino con habilidades paranormales.

Se le ocurrió la forma de transmitir su mensaje.

Internet. La mayor plataforma para compartir todo tipo de cosas y permitir la comunicación entre las personas sin tener en cuenta la distancia.

Necesitaba un nombre, uno fácil de recordar y pronunciar, uno que al ser escuchado sea relacionado con los paros cardiacos. Uno que traspase las barreras lingüísticas y que todos sean capaces de pronunciar. Uno simple pero a la vez elegante.

Así apareció el nombre ideal. Killer, una palabra inglesa que significa asesino, y en japonés pronunciado como Kirā.

Kira.

Así será conocido el infame asesino y futuro mayor terrorista del mundo.


Itadori Yuuji se encontraba de luto, su abuelo acababa de morir hace unos días y hoy era el funeral. No se encontraba tan alegre y animado como normalmente estaba. Pero no pudo evitar soltar una risa cuando le llegó un mensaje de Sasaki diciéndole que el entrenador Takagi había aparecido, otra vez, en el club de ocultismo.

Tenía pinta de que el entrenador no iba a rendirse.

El funeral de su abuelo había sido pequeño, no asistió casi nadie. Los únicos presentes eran Yuuji y un vecino cercano a su familia y el hermano de su abuelo, Itadori Hisato. Yuuji era menor de edad, por lo que su único familiar vivo, Itadori Hisato, iba a hacerse cargo de él.

Afortunadamente no iba a mudarse de ciudad, su tío abuelo no quería abandonar su hogar pero tampoco quería alejar a Yuuji del suyo. La única solución que se encontró y que ambas partes aceptaron era que Hisato iba a proveer a Yuuji con una cantidad monetaria necesaria para sostenerse y recibiría visitas de vez en cuando para asegurarse de que todo iba bien.

Las cosas parecían ir bien, pero eso era desde el punto de vista de un tercero. Para Yuuji todo parecía tan real pero a la vez un sueño. Sabía que su abuelo había muerto, pero una parte de él negaba eso y afirmaba que solo era una pesadilla que acabaría pronto.

Amaba a su abuelo más que a nadie en el mundo. Sin él, Yuuji no podría ser la persona que es ahora mismo. Le debía muchas cosas a Itadori Saitou que nunca podría pagarlas en toda su vida.

No podía hacer nada por él ahora, excepto cumplir con el último deseo que dejó antes de fallecer en esa fría cama del hospital.