Capítulo 4
Descargo de responsabilidad: Death Note y Jujutsu Kaisen no me pertenecen
Itadori Yuuji pasó los siguientes días tras el fallecimiento de su abuelo con un estado de ánimo más bajo de lo que suele estar normalmente.
Era normal que el estado de ánimo y el comportamiento de una persona se viese afectado tras perder a la persona más importante de tu vida, así que sus amigos cercanos, Sasaki Setsuko e Iguchi Takeshi, no le juzgaron por el cambio, difícil de detectar, en su comportamiento.
—Jaane, Itadori —se despidió de Sasaki.
—Jaa —añadió Iguchi.
Yuuji levantó la mano en señal de despedida mientras se alejaba de la preparatoria.
Se dirigió directamente a casa y se tumbó en el sofá mientras encendía la tele.
Pasó el tiempo cuando, de repente, la pantalla cambió.
Observó curioso el cambio.
La pantalla se volvió azul con unas palabras escritas en blanco, no le dio tiempo a leer lo que ponía por la confusión antes de que la escena volviese a cambiar. Esta vez se podía ver a un hombre, con unos papeles en las manos, en lo que parecía ser un lugar de trabajo, con otras personas yendo de un lado a otro apresuradas y ocupadas.
—Ofrecemos una disculpa por la interrupción —dijo el hombre—. Pero a continuación verán una importante transmisión en vivo, a nivel mundial, de la INTERPOL.
Itadori tenía una expresión perpleja en su rostro, no entendía lo que estaba pasando.
¿Era una especie de broma?
La pantalla volvió a cambiar y ahora aparecía un hombre, de pelo negro por debajo de la barbilla, vestido con traje y corbata sentado en un escritorio, con un cartel enfrente suyo donde se podía distinguir las palabras "Lind L Tailor", seguramente su nombre.
—Soy Lind L Tailor, también conocido como L, y la única persona capaz de movilizar a la policía de cualquier país —esta vez captó el interés de Yuuji.
¿Cómo era una persona capaz de movilizar a toda la policía del mundo?
Yuuji no podía imaginarse a un hombre así.
¿Qué tan poderoso e influyente tenía que ser alguien así?
No lo sabía, y tenía curiosidad. Quería descubrir qué tipo de persona era L.
—Algunos criminales han sido objetivo de unos monstruosos asesinatos últimamente, estos crímenes deben ser detenidos a toda costa. Kira, como es conocido, garantizo que será capturado.
Su teléfono comenzó a sonar por lo que se acomodó en el sofá sentándose e inclinándose todo lo posible hacia la tele y, sin despegar la mirada de la pantalla, agarró su teléfono para responder a la llamada.
—Itadori, ¿estás viendo lo que está sucediendo en la televisión? —dijo Sasaki.
—Sí, ¿sabes qué está pasando?
—Kira, creo que tengo una idea de por qué haces esto. Pero lo que estás haciendo es malvado.
—No, pero creo que están advirtiendo a Kira de que se están tomando el asunto de forma seria —respondió, y unos segundos después volvió a hablar—. Oye, ¿cómo crees que será la cara del presidente cuando vea que teníamos razón?
Yuuji se rió mentalmente imaginando la expresión que tendría el presidente del consejo escolar.
—Voy a cortar para llamar a Takeshi-kun, hablamos después.
—De acuerdo —y cortó la llamada.
Lind L Tailor permaneció en silencio durante unos segundos hasta que de repente empezó a agarrarse desesperadamente su pecho mientras se retorcía de dolor.
La piel de Itadori se erizó, qué estaba pasando.
Y luego, se derrumbó y todo permaneció en silencio, hasta que aparecieron dos hombres altos y musculosos y sacaron el cuerpo del lugar.
Acababa de morir. Alguien acaba de ser asesinado en pleno directo, y lo único que hacen es sacar el cuerpo del lugar.
Pero, el asunto aún no terminó, la pantalla volvió a cambiar.
Ahora en la televisión se mostraba la letra "L" con una escritura elegante sobre un fondo blanco.
—No me lo puedo creer. Esto era un mero experimento para comprobar un presentimiento que tenía. Kira, tú realmente puedes matar sin tener contacto directo. No pude creerlo hasta ahora, que lo vi con mis propios ojos —sin duda, la voz parecía fascinada—. Escucha, Kira, el hombre que aparecía en la televisión, Lind L Tailor, no era yo. Él era un criminal que tenía previsto morir hoy, su captura se mantuvo en secreto para que no tuvieras manera de conocerle.
—Pero yo, L, existo.
Sasaki Setsuko no sabía que hacer o decir. Una parte de ella se encontraba asombrada con lo que sucedía, y la otra parte sentía miedo. Alguien capaz de asesinarte sin tener que estar cerca tuyo daba miedo, y si algún día empieza a matar a inocentes, al igual que con Lind L Tailor, que aunque era un criminal, fue asesinado antes de que esa información fuera dicha solo por oponerse a Kira.
—Vamos, mátame si puedes. Venga, a qué estás esperando. Mátame, te espero. Atrévete, por qué no me matas.
Esto ya no era una conferencia, esto era un enfrentamiento, un enfrentamiento a muerte.
Ya ha muerto alguien, en directo. Y sabía que nunca sería capaz de olvidar ese rostro lleno de dolor y desesperación que luchaba por sobrevivir.
Se imaginó en el lugar de Lind L Tailor
Sentía como se erizaba su piel y se le secaba la garganta. Sabía que no era ella la que podía ser asesinada, pero eso no impidió que tuviera algo de miedo, e inconscientemente, se llevó las manos a la boca.
—Qué pasa, ¿no puedes? Parece que no puedes matarme. Así que hay gente a la que no puedes matar, es una pista importante. A cambio te daré cierta información. Se anunció que esto estaba siendo transmitido mundialmente, era mentira, solo se ha transmitido en la región de Kanto, Japón. El plan era transmitirlo a otras áreas después, pero parece que no ha sido necesario. Estás en la región de Kanto en Japón. Y aunque la policía no se haya dado cuenta, tu primera víctima fue el asesino que tomó ocho rehenes en una guardería en Shinjuku, Otoharada Kurō. Su crimen no fue tan serio como otros criminales que murieron de ataques al corazón, además, su caso solo se emitió en Japón. Esa era toda la información que necesitaba.
El caso de Otoharada Kurō, aún recuerda cuando lo vio en directo desde el salón de su casa, desde ese momento supo que había algo raro en el asunto, y fue entonces, desde ese día, en el que empezaron a ser asesinados distintos criminales.
Sabía que sus sospechas eran correctas, sabía que él era la primera víctima. Sintió un pequeño atisbo de orgullo, opacado por las emociones actuales.
—Sabía que estabas en Japón, y que tu primera víctima no fue nada más que un experimento para probar tus poderes. Emitimos en Kanto porque es la región con mayor población, ha sido suerte haberte encontrado, no esperaba que todo saliese tan bien. Kira, puede que no quede mucho para que seas sentenciado a muerte. Me interesa mucho saber cómo llevas a cabo tus asesinatos, pero eso lo descubriré antes de atraparte.
El asesino, Kira, estaba más cerca de lo que ella pensó en su momento. Saber que habías estado en la misma región que alguien capaz de acabar con la vida de las personas sin estar presente, daba miedo.
—Hasta la próxima… Kira.
Y la pantalla se quedó en blanco y negro.
El mundo iba a cambiar desde esa conferencia.
