Capítulo XXII:
Calles desoladas, desiertas, cubiertas con todo tipo de objetos, tales como papeles, polvo, olor a incendios, humo, autos volcados, chocados, incendiándose, edificios y otras estructuras que sufrían el mismo "destino". Las barricadas que habían sido instaladas para evitar el avance de los zombies, ahora yacían inertes contra el piso, los cuerpos de esos podridos estaban desperdigados contra el pavimento, su sangre coagulada y seca, así como también los que intentaron detenerlos y los que huían, aquellos que no tuvieron tanta suerte, acabaron cayendo ante ese "azote". Un coche detuvo su marcha, de éste descendieron Takashi y Rei junto a los otros, quienes iban en otro vehículo. Las ruedas chirriaron y cuando apagaron el motor, Aiden apuntó hacia una estación de servicio, la cual tenía que tener combustible, ya que un cartel luminoso, el cual habían visto unas calles más abajo, indicaba que ese sitio contaba con el preciado recurso.
- Iremos a las armarías más cercanas y buscaremos toda la munición que hallemos. Si encontramos "Puestos de Control" como éstos, haremos lo mismo con los que están muertos. Ya no las necesitarán.- Dijo Takashi, mientras que el Nor-Irlandés verificaba los surtidores de combustible.
- De acuerdo, nos reuniremos en este lugar en una hora.- Acordó Pearce con ellos.- Tengan cuidado, si pasa algo, reúnanse con Saya y Hirano en la "Estación del Ctos" que tenemos más adelante.- Finalizó.- Y chicos, buena suerte.
- Lo mismo para ustedes.- Añadió el castaño y partió con Rei para llevar a cabo la tarea que tenían encima de ellos.
En la "Estación del Ctos", Saya y Hirano trabajaban contrarreloj para ubicar la posición de "Defalt", pero las interferencias que él ponía les dificultaba el acceso hasta sus coordenadas, por lo que la chica tuvo que tomar varios "atajos", entre ellos, el empleo de un "sendero" un poco más riguroso para su empleo, así como también evitar no ser detectada por el enemigo. Hirano le respaldaba con restaurar las cámaras de seguridad que se encontraban desactivadas por toda Chicago y de los suburbios, solo así podrían estar un paso más adelante que "Defalt". El tiempo no estaba a su favor y entre cada código y red que se metían, los puentes quedaban establecidos, aunque no se tenían resultados de la búsqueda de aquel enemigo.
- ¿Cómo vas con las cámaras de "The Loop", Hirano?.- Preguntó Saya al chico, quien estaba concentrado en su labor. Ella se volteó y miró, por el rabillo del ojo, aquel trabajo que su amigo hacía.- "Vaya, se nota que le está poniendo mucho empeño a este trabajo. No quiere dejarlo atrás y lo noto enfocado en el mismo".- Reconoció Saya esa determinación que el chico tenía.
Fue así que, justo cuando terminó una parte de su trabajo, éste se reclinó en su silla para descansar la espalda, lanzando un suspiro al aire.
- Listo, ya tenemos el 70% de "The Loop" activo.- Informó el chico de cabello negro.- Pero el exterior de la Ciudad es un problema, ¿tú pudiste hallar algo?.
Saya negó con la cabeza.
- No por el momento, sigue intentando, yo continuaré con lo mío.- Sostuvo y ambos volvieron a la tarea que tenían asignada.
Mientras tanto, en la "Sala de Comunicaciones", la cual se hallaba ubicada en el complejo gubernamental de Chicago, el Coronel White permanecía al lado de sus operadores de radio, los cuales transmitían información acerca de las tropas que se hallaban en las calles, resguardando las zonas y asegurándolas del peligro que se presentaba en éstas. En un momento dado, uno de ellos dio por iniciada su labor de dar con el paradero de un grupo que podía serles de suma ayuda e importancia. Comenzó con el trabajo, uno tras otro, en dar con esa gente, algo que costaría su tiempo y esfuerzos, cosa que no disponían del primero y que tenían hacerlo a toda costa.
- Señor.- Llamó uno de los radio-operadores y éste señaló, desde la pantalla Central, un punto rojo que parpadeaba sin parar.
- Ubiquen esa posición. Ahora.- Ordenó White.- No podemos perder la oportunidad que tenemos en nuestras manos.
- ¡Sí, Señor!.- Acataron aquellos militares y empezaron con establecer un "puente" comunicativo con los que se hallaban en ese sitio.
La puerta de la armería cedió, gracias a la ganzúa de Rei, abriéndose de par en par, revelando su interior. Aquel sitio no había sido saqueado, todo permanecía, aún, en perfecto estado, sin haber sido tocado ni robado, así que la chica y Takashi ingresaron en el local, buscando lo que necesitaban.
- Aquí deben tener municiones para armas de fuego pesadas.- Dijo la novia del castaño.- Solo esperemos que los dueños no se las hayan llevado.
- Cruza los dedos.- Le aconsejó el chico, mientras que encendía la luz se topaban con las estanterías y anaqueles, las cuales estaban repletas de municiones de distintos calibres.- ¡Excelente, lotería!.- Festejó y comenzó a tomar las primeras cajas, las cuales eran de escopetas y rifles. Rei le estaba dando una mano a su novio, cuando, de golpe, ella tocó las manos del chico, sintiendo su calor y sus mejillas se fueron volviendo carmesí. Las palabras que "Defalt" había dado contra ellos todavía perduraban en el ambiente, aún podía ver esas escenas de hace pocas horas, en donde ella misma se había enfrentado a dicho oponente "invisible" junto a Saeko y las otras.
Había traspasado un límite muy delicado: La muerte de Hisashi.
- No fue tu culpa. Él...él nunca hubiera querido que esto ocurriera. Ya sabes.- Señaló la castaña, cosa que llevó a que Takashi la tomara del rostro con suavidad, asintiendo con la cabeza.
- Lo sé, lo sé.- Hizo una pausa y se le quedó mirando un rato al rostro.- Él era mi amigo, no podía creer que, en pocos minutos, su vida acabaría y se reanimaría. Mi cuerpo no respondía, no quería hacerlo, estaba petrificado pero fue mi mente e Hisashi quienes me animaban a hacerlo, de que no era mi culpa, que debía acabar con su vida para que no nos hiciera daño.- Continuó hablando y Rei, con lágrimas en los ojos ante esa triste vuelta al Pasado, lo abrazó con fuerza a su novio, sin soltarse por ningún momento de éste.
- Ahora tenemos que ser fuertes y derrotar a ese maldito de "Defalt", ponerle fin a su reinado de una vez por todas. Le haremos pagar por todo lo que hizo y en especial con meterse con nosotros. Lo lamentará.- Prometió la castaña y de ahí, ésta se puso de pie, tendiendo su mano a su novio para que se levantara. Una vez concluido eso, ambos terminaron con su tarea y salieron de la armería.
Tenían una buena cantidad de municiones, aunque también aprovecharon para tomar aquellas que los militares habían abandonado desde los "Puestos de Control" que establecieron. Esos lugares se hallaban destruidos hasta los cimientos. Rei tuvo que cubrirse la nariz con un pañuelo que llevaba por la presencia de un nauseabundo olor a carne quemada, proveniente de varias tiendas que se estaban incendiando junto a los vehículos, así como también de unas piras que habían sido levantadas en aquel lugar.
- No tenían sitio para enterrar todos estos cuerpos.- Observó la chica varias bolsas negras para cadáveres, las cuales, en algunos casos, se amontaban en varias pilas, llegando a moverse con sus "ocupantes" adentro. Ella se agachó y tanteó el terreno, agarrando una bala, la cual estaba desperdiga junto a otras tantas, por lo que la olfateó y se quedó pensativa.
- ¿Cuánto tiempo?.- Preguntó Takashi, mientras que tomaba los cartuchos de un rifle M-16 que había abandonado un Soldado durante la retirada. Rei se levantó y caminó hasta él.
- No hace mucho, calculo unas 8 horas.- Respondió la chica en aquel momento.- La horda se alejó de aquí y deben estar al Oeste de la Ciudad.- Contó y señaló hacia aquella dirección.- Este sitio aguantó todo lo que pudo pero les fue imposible contener semejante "oleada" de zombies, por lo que muchos optaron por salvarse y sacar a los civiles de este lugar cuanto antes. Otros no tuvieron tanta suerte.- Dedujo con seriedad y de ahí se fueron alejando del "Puesto de Control", poniendo rumbo hacia uno de los supermercados que había por allí.
Aquel local se encontraba abierto, un auto se había estrellado contra las persianas, provocando que la marea de civiles fuera a saquearlo. Dentro tuvieron que valerse con sus armas de melé, ya que podían haber zombies allí mismo. La luz funcionaba en algunos sectores, aquellos que estaban a oscuras daban con pertenecer a una escena de alguna película de terror donde el asesino los emboscaba y asesinaba. Rei preparó su "Springfield M1A1 Super Match" con bayoneta incluida, lista rebanarle el cuello a cualquier enemigo que se interpusiera en su camino.
De golpe, Takashi hizo un "alto" con la mano y señaló con la otra a un zombie se que se movía torpemente, estrellándose contra una de las heladeras de productos fríos. Rei asintió con la cabeza y fue hasta donde se hallaba la criatura, a la cual tomó por sorpresa y con un rápido movimiento de su arma blanca, terminó por atravesarle el cráneo, llegando hasta su cerebro, poniéndole fin a su existencia. El rival cayó contra el suelo, lanzando un gruñido gutural ahogado, dejando una mancha de sangre coagula y materia gris podrida sobre la superficie.
- Deben haber otros por aquí. Los ojos bien abiertos.- Pidió Takashi y alzó la vista hacia un cartel que marcaba la posición de ellos.- Bueno, estamos en el pasillo de los productos de campo. Tomemos la mayor cantidad de frutas y verduras posibles.
- Sí, luego necesitaremos carne y pescado. Espero que, en ese lugar, la electricidad siga funcionando.- Imploró Rei con seriedad y de ahí dio un chasquido con el dedo.- Nicky me había pedido alcohol etílico para las heridas y también medicinas junto a las vendas y curitas.- Recordó, en ese momento, aquel mandado que la hermana de Pearce le encargó.
Takashi y ella cargaron uno de los bolsones con lo que encontraron, además de llevarse unos cuantos cajones de frutas consigo. Luego de ello pasaron hacia la zona donde estaban la carne y cerca de allí había una pequeña farmacia, ubicada a unos pocos metros de su posición. El sitio había sido saqueado, pero aún quedaban algunas cosas como las que necesitaba Nicky, así como también medicamentos.
Una serie de golpes llamaron su atención, al fondo, la puerta que daba al almacén de materiales, sacudían a la mencionada, llevando a que la pareja se dirigiera hasta ese lugar. Ambos tomaron posiciones, preparando sus armas de melé. Rei iba con un machete, Takashi llevaba un bate de baseball y fue él quien llevó su mano derecha hasta el picaporte y lo fue moviendo para destrabarle la cerradura. Un chirrido y acompañado por una movilización de zombies que habían en su interior: En total eran cinco. Uno de ellos casi atacaba a Takashi pero el chico acumuló una gran fuerza y trazó un golpe que dio contra el lado derecho de la cabeza de uno de los oponentes, el cual se tambaleó y se desplomó contra el piso, sin vida.
Rei se lanzó, como si fuera una leona furiosa, decapitando a dos zombies. Takashi se cargó a otro, al cual le reventó el cráneo, llevando a que volara su materia gris con restos óseos. El último de los enemigos cayó sin su cabeza, la cual rodó por el suelo hasta detenerse a los pies de la novia de Takashi, cuyo rostro estaba empapado de aquel líquido. Una vez limpia aquella zona, la chica fue hasta un pequeño baño que había por allí, en donde se fue a quitar aquellas manchas de su piel junto a su machete.
La hija del Jefe de la Policía de Tokonosu se miró al espejo, su rostro estaba empapado por el agua fresca, unas cuantas gotas mezcladas con los últimos restos de sangre se escurrieron hasta el lavabo, llevando a que ésta contemplara su imagen reflejada allí. Recordaba lo ocurrido con Shido y ahora "Defalt". Ambas personas eran lo "mismo": Escorias. Uno había terminado muerto a manos de los zombies tras el "Efecto EMP" que desactivó los frenos del bus en el que estaban éste y sus estudiantes tras ser expulsados de la Mansión de la Familia Takagi y luego se reanimó, siendo abatido por Rei. Ahora estaba aquel hacker, uno que había abierto las viejas heridas del Pasado.
- "Defalt", no me importa si soy yo, Takashi, el Señor Pearce o mis amigos quienes acaban con tu miserable vida, pero te juro que te haremos pagar por este sufrimiento. Te metiste conmigo, mi novio e Hisashi.- Juró Rei, mirando hacia su propio reflejo y cerrando el puño con fuerza hasta golpear la pared cercana. Acto seguido, la chica tomó su machete, ya limpio de todo rastro de sangre y volvió con Takashi, el cual la miró y ella lo besó profundamente en los labios.
Aquel chico no podía negarlo: Ese villano tuvo la osadía y valentía para atacarlos desde el plano emocional. Por ese momento, decidieron darse unos minutos "en el Paraíso", así que colocó sus manos sobre la cintura de ella, atrayéndola más hacia él. Sus lenguas jugaban, se unían junto a su amor. El calor impregnaba sus cuerpos, por lo que fueron hasta una pared, apoyándose contra la misma.
Tuvieron suerte de que los surtidores de combustible siguieran funcionando, por lo que aprovecharon para cargar los vehículos y llenar unos cuantos bidones con el preciado líquido. La bomba terminó su trabajo, Aiden alzó la cabeza y miró hacia una pancarta que colgaba desde el frente de la estación de servicio, la cual se movía con el viento frío de esa mañana.
"Hay gasolina".
Saeko miraba el interior del establecimiento y bar que tenía el local, encontrándose con una serie de grafitis escritos en las paredes. Tanteó uno por uno pero ya daban de parar rato, ya que la tinta estaba seca, dura. Las personas que pasaron por allí, aquellas que tuvieron la suerte de salir de aquel Infierno, dejaron constancia de sus palabras en las paredes de ese lugar.
"Maddie, fui para Nueva Orleans, dicen que es seguro. Nos veremos en la casa de tus padres.
Te amo, Joseph.
"En la radio hay pura estática. No sirve de nada tenerla prendida, solo atrae a esas porquerías".
"Bell, te esperé todo el tiempo que pude en este lugar, pero tuve que irme.
Lo siento mucho. Nos veremos en Idaho, cuídate.
Sarah".
"Aquí estuvo Fredrick El Asesino de Zombies Número 1, limpiando el camino para ustedes".
"Bill, te lo dije, esa película que vimos hace unas semanas atrás en tu casa, la de George A. Romero, estaba basada en hechos reales".
"Karim: Los niños están bien. Nos vamos para California junto a mi familia y unos cuantos más. Dicen que es segura la Ciudad de Sacramento.
No pierdas el tiempo y encuéntranos allí.
Charlie".
"El "CDC" y la "CEDA" no dicen ni una mierda. Los militares son los únicos que están poniendo sus esfuerzos en exterminar a esas cosas.
Deberíamos ayudarles, ¿para qué perder el tiempo?.
Norman".
"Gustavo, pasé por tu casa para ver a tu familia...lo siento mucho, amigo: Todos ellos se convirtieron en zombies.
Carol".
Entre tristeza, humor y situaciones bizarras, Saeko leyó cada uno de los grafitis hasta que escuchó pasos que venían desde la puerta, encontrándose con Aiden, por lo que bajó su katana y éste se acercó a ella.
- Lamento el susto. No era mi intención.- Se disculpó el "Justiciero de Chicago".
- Je, tranquilo, no hay problema. No tienes por qué pedirme perdón por eso.- Le respondió la chica, mientras que caminaba hasta él.- Has hecho un gran labor, fuiste un "Sensei" para nosotros. Mira los logros que has conseguido, gracias a tus conocimientos de la tecnología y el "Ctos", los chicos han comenzado a adentrarse en ese campo, poco a poco.- La peli lila tomó ambas manos del castaño y continuó hablando.- No vamos a tirar la toalla: Si pudimos con la Familia Shido, entonces podremos terminar con "Defalt", derrotarlo y ponerle fin a su dominio.- Auguró y al verla de cerca, Aiden pudo contemplar la belleza de aquella muchacha: Hábil, decidida, con determinación, fortaleza, coraje, sin miedo a lo que podría ocurrir adelante. Era alguien segura y confiaba en sus palabras.
Fue entonces que ella lo abrazó desde la nuca, envolviéndolo en un abrazo y de ahí le dio un tierno beso en los labios, disfrutando de ese momento de paz, uno en donde habían forjado aquel camino desde Tokonosu y ahora se habían convertido en pareja.
No importaba lo que fuera a pasar, ellos continuarían adelante: "Defalt" no se iría de rositas.
- ¡Señor!.- Llamó uno de los militares de la "Sala de Comunicaciones", quien había logrado establecer un "Puente de Conexión" con la gente que se hallaba en una zona determinada.
- ¿Eh?.- Se preguntó Saya con asombro y de ahí iba a ver qué era lo que sucedía.
El Coronel Ryder White tomó la radio y la llevó hasta sus labios, sus palabras estaban conformándose bajo ese tono serio y frío que portaba todo militar. Tragó saliva, respiró profundo y de ahí empezó.
- ¿Hola? ¿Me reciben?. Los estamos viendo desde la "Sala de Comunicaciones".- Dijo las primeras palabras hacia esa Estación.
- Qué raro.- Observó Hirano pero cuando iba a tomar el micrófono, Saya miró la situación con sospechas.
- Espera, no sabemos qué clase de personas pueden estar detrás de todo esto.- Intervino y tomó aquel aparato de comunicaciones.
- "¿Hola? ¿Alguien puede recibirme?".- Preguntaba el militar de cabello negro.
- Lo oigo. Cambio.- Respondió la peli rosa con seriedad.
- Gracias a Dios que alguien me escucha.- Dijo el peli negro.
- Antes que nada, quisiera saber con quién tengo el gusto de hablar, ya que, como puede ver nuestra situación, estamos bajo una crisis muy lamentable con respecto a los muertos vivientes, así que dígame su nombre y, con gusto, responderé al mío.- Ordenó aquella muchacha, manteniendo la seriedad en su voz.
El militar se quedó callado, esa voz no era de alguien mayor, sino de una muchacha que rondaba la misma edad que sus hijas gemelas. Fue entonces que tomó un profundo respiro y de ahí fue para hablar con ella.
- "Soy el Coronel Ryder White del Ejército de los EEUU. Fui enviado con mis tropas para limpiar el desastre que un maldito llevó a cabo".- Respondió.- "Ahora, ¿cuál es tu nombre? ¿Estás bien? ¿Necesitas ayuda?".
- Soy Takagi Saya, estudiante de la "Academia Fuyumi" y superviviente de la "Primera Pandemia Z" junto a mis amigos. Aprendiz del Señor Pearce Aiden, el "Justiciero de Chicago".- Respondió la chica y eso dejó sin palabras a los militares.
- Repita eso.- Pidió uno de los radio-operadores pero White hizo una seña de que no interrumpieran.
- Aquí no estamos para perseguir a nadie por sus acciones, Señorita Takagi. Es más, necesitamos de la ayuda de ustedes.- Dijo el peli negro y eso fue una gran sorpresa, por lo que Saya estableció más "puentes" con sus amigos.
Desde Takashi y Rei en aquel supermercado hasta Aiden y Saeko en la estación de servicio, los presentes podían oír aquella conversación y del plan que aquel sujeto tenía preparado para ellos, la última carta de defensa frente a los muertos vivientes que rondaban vastas partes del Mundo.
- "Ok, aquí vamos..."- Comenzó Ryder con lo que tenía listo en su mente.
[Estamos a pocos pasos del final y con ello, un momento decisivo.
A prepararse, porque lo que el Coronel White tiene pensado decirles es muy importante, así que estén atentos.
Cuídense, amigos. Mando saludos y agradecimientos para:
* daniele853.
* Linterna Verde Franco.
* Ivon29.
* Tarma Jones: Me alegra muchísimo tu review, amigo. Te lo agradezco un montón. Por cierto, si quieres saber cómo fue el primer encuentro entre Aiden y los chicos, tengo la historia anterior a ésta y se llama "City of the Living Dead", la cual escribí en Julio del 2015. Nos vemos y saludos de mi parte.
Espero que les guste este nuevo capítulo y les deseo a todos ustedes un muy buen día Domingo, Camaradas, para todos ustedes y hasta la próxima.].
