Capítulo XXIV:

Ambición, arrogancia, poder, lo tenía todo al alcance de sus manos, nada se le podía escapar de su control. Tenía un pueblo bajo su dominio, mercenarios armados hasta los dientes y una flota de camiones repletos de zombies, listos para ser soltados en aquellas ciudades que todavía no habían caído ante su merced. El poder lo había vuelto una persona totalmente fría y reservada, queriendo mantener a todos esos pobres civiles bajo su control, el que lo intentara desafiar, iba a pagar las consecuencias y no sería nada "amable" de su parte ver cómo caían aquellos "conspiradores". "Defalt" podía ser muchas cosas, incluso una persona insolente, maldita, arrogante pero también tenía aquella arma que era la información. Un poder que iba más allá de todos los límites y con tan solo revelar lo que poseía, podía derribar a cualquiera, incluso a los líderes más poderosos del Mundo.

Aquel día, mientras que esperaba tener todo listo para su asalto final, contempló su bastión, esa "fortaleza" de la cual se sentía orgulloso, aunque fueron los propios milicianos los que tomaron el lugar, mientras que él, solamente, tomaba asiento en el puesto del Alcalde en el edificio de gobierno. Nada más que hacer eso y ya les estaba quitando el crédito a los mercenarios, pero, ¿quién tendría la osadía para poder desafiarlo y decirle la verdad en la cara?. El hacker controlaba todas las vías de acceso y salida del pueblo, nadie podía escaparse de su atento ojo de halcón y lo pero eran los castigos que ofrecía ante todos aquellos que quisieran poner un pie afuera.

Delante suyo, un grupo de Comandantes de la "Milicia de Pawnee" estaban allí, reunidos y a la espera de que comenzaran con el movimiento de camiones hacia sus objetivos finales, así que "Defalt" bajó la tapa de la notebook que tenía a su disposición, encaró a los presentes y de ahí fue armando sus oraciones con un pensamiento sólido y tranquilo.

- De acuerdo, escuchen bien.- Pidió el muchacho con seriedad a los presentes, quienes asintieron con la cabeza.- Tenemos que mover los camiones hasta estas ciudades. Deberán ir con cuidado, de seguro los militares han establecido "Puestos de Control" por las rutas y así como también en las entradas y salidas de las Ciudades, por lo que tendrán que extremar las precauciones. Para ello, si pasa algo, ya saben qué hacer.- Dejó aquel aviso a todos los presentes, quienes asintieron con la cabeza.- No podemos permitir que ni los militares ni tampoco el "Justiciero de Chicago" interfiera en mis planes, así que, si los ven, mátenlos a todos.- Ordenó y no hubo ninguna pregunta, por lo que dio por finalizada la reunión y de ahí partieron hacia los vehículos que esperaban a pocos metros del complejo gubernamental.

"Defalt" se puso de pie y de ahí caminó por el despacho, notando que todo estaba bajo control. Solo necesitaba un poco más de esfuerzo y voluntad para derrotar a sus enemigos y ver caer al Mundo, pero, él tampoco podía dejar de lado que el enemigo podía hallarse a la espera, listo para combatir, así que tenía sus mercenarios listos y a la espera para responder ante cualquier amenaza externa o interna.


Fuera de las murallas, el grupo de Aiden había arribado y comenzaban a tomar posiciones. Con un gesto realizado por Takashi hacia los que estaban en el "Puesto de Observación", éstos formaron una "cadena" para que se transmitiera el mensaje a los que seguían esperando.

- Muy bien, chicos, estén preparados.- Pidió Aiden, quien le sacó el seguro a su rifle de asalto M-16.

- Acabemos con esta pesadilla de una buena vez.- Dijo Saeko, la cual preparó sus Pistolas "Desert Eagle", preparándolas para el combate.


No se dijo más, con un rápido movimiento, en el "Puesto de Observación", los militares cargaron los morteros, listos para ser disparados y atacar las posiciones enemigas. Los proyectiles estaban dentro de los cañones, solo quedaba la orden y estallaran; había que tener paciencia, todo dependía del éxito o el fracaso de la misión. El Sargento Johnson permanecía a la espera, sus binoculares ocupaban la vista, podía ver al enemigo, el cual patrullaba las calles, deambulaba por los edificios y las terrazas, mientras que veía los camiones junto a los contenedores cargados con zombies, los cuales gruñían y rasgaban el metal protector.

- Es un enfermo mental.- Dijo el militar con frialdad.- Estén listos.

- ¿Los refuerzos están en posición, Sargento?.- Preguntó uno de los Soldados.

- Sí, en cuanto se lance la señal, atacaremos.- Ordenó y de ahí prepararon las armas.


Desde las puertas que protegían la entrada del pueblo, un grupo de mercenarios fue saliendo de allí para iniciar una ronda de vigilancia por los alrededores, así que fueron subiéndose a los vehículos y de ahí iban poniendo rumbo hacia el exterior. En un momento dado, cuando avanzaron unos metros y desaparecieron, Aiden y Takashi lanzaron la señal hacia los militares, viendo que aquella caravana ya no estaba allí.

- ¡Fuego!.- Ordenó Johnson y comenzaron con a bombardear las primeras posiciones enemigas. Uno de los proyectiles cayó contra las murallas y otros le siguieron el mismo "camino", impactando y dando en el blanco. Las mismas comenzaron a temblar y eso desató la alarma entre los milicianos, los cuales fueron a por sus armas, listos para el combate.


- ¡Señor, nos están atacando!.- Gritó uno de los mercenarios, pero "Defalt" lo tenía todo calculado.

- Descuide, que los camiones vayan saliendo, les daremos una "distracción" a esos estúpidos.- Ordenó con suma calma en su voz, algo que sorprendió y mucho al personaje.

- Sí...Sí, Señor.- Respondió ante esa tranquilidad que el hacker poseía consigo.

El hacker caminó hasta la ventana, allí pudo divisar la primera columna de humo que provenía de las murallas y los bombardeos apenas habían comenzado. Una segunda explosión se registró en uno de los garajes que tenían allí, en donde se resguardaban los vehículos. Los mercenarios salían para apagar antes de que se perdieran más coches. Los estallidos continuaban, las cohetes seguían cayendo como si de una lluvia se tratara, desatando un feroz Infierno sobre Pawnee.

- ¿Así que quieres detenerme, Pearce?. Muy bien, veamos quién gana al final, maldito. Juro que yo mismo te mataré.- Prometió y tomó su celular. No iba a quedarse en una Oficina, a la espera de que sus mercenarios le hicieran todo el trabajo, sino de que iría al frente con ellos y lucharía contra sus enemigos.

Salió del complejo gubernamental y notó toda una gama de colores y "aromas". Entre el fuego, las bombas que caían, las columnas de humo, aún no se oían disparos pero eso no tardaría mucho tiempo para que se produjera. De golpe, un tiroteo comenzó a sentirse sobre las murallas, en medio de los bombardeos con cohetes, mientras que los mercenarios corrían hacia el punto crítico.


Los bombardeos habían empezado, los primeros daños se alzaban ante sus ojos y con ello, cuando los mercenarios fueron hacia la zona acordada para que se produjera la distracción, el grupo de Aiden inició la carga, infiltrándose, en medio del caos y asegurando los primeros puntos que daban al pueblo, abriendo las puertas de las casas para que los civiles fueran saliendo hacia donde se hallaban los militares.

- ¡Salgan, de prisa, vinimos a rescatarlos!.- Pidió Takashi, mientras que montaba guardia.

Dudas, tenían muchas preguntas por hacerles. ¿Cómo podían confiar en ellos?. Podía tratarse de algún truco, una emboscada para que cayeran en las garras enemigas hasta que notaron la presencia de Aiden Pearce, el cual lideraba a aquel grupo de ataque. El Nor-Irlandés dirigió la mirada, acercándose hasta el chico castaño para darles apoyo moral.

- Háganle caso a Takashi Komuro, no tenemos tiempo, ¡de prisa, los militares han montado "Zonas de Seguridad"!.- Pidió el peli castaño y tras asentir con la cabeza, las primeras familias fueron dejando sus hogares, protegidos por los chicos de los disparos y de ahí eran conducidos hacia uno de los "Puestos de Control" del Ejército de EEUU, quienes fueron recibiéndolos y poniendo a los mismos a salvo.


Desde ese sitio los vio. Sus ojos se enfocaron en ese grupo que tanto dolor y molestias les había causado, en especial cuando destruyeron, varias veces, sus planes de venganza, por lo que fue hacia el cuarto de comunicaciones y hackeó el Sistema de Megafonía, llevando a que los altoparlantes se encendieran, empezando a oírse su voz por el lugar.


- "¿Así que han venido para morir aquí? ¿Para salvar a los civiles?. Es muy tierno de su parte, pero tanta estupidez me causa nauseas, pero tengo que admitir que tienen el coraje para enfrentarme, sin embargo, me temo de que esto es el final de la línea. Se terminó, solo uno de nosotros saldrá victorioso y aquí es como estar en una zona de guerra. Puede tocarles cualquier tipo de cosas como mis trampas caza-bobos, los mercenarios, francotiradores, bombas o incluso yo".- Decía con aquella voz tan arrogante y llena de desprecio, por lo que los chicos lo encararon.- "¿Piensan que pueden detenerme porque ahora los necesitan?. Están equivocados, aún podemos llegar a una solución: Entiendan el asunto, los militares los llaman porque están desesperados pero luego los van a abandonar. Lo mismo ocurre con los políticos en Chicago, solo quieren salvar sus patéticas vidas a cambio de que ustedes hagan el trabajo sucio por ustedes".- Dijo "Defalt" pero eso fue más que suficiente para que Shizuka disparara contra el primer megáfono.

Éste estalló, saltaron chispas y quedó en silencio con un agujero en su superficie.

- Ya me tenía harto con esa voz tan insoportable. Uno que se piensa que puede tener todo lo que quiere con esas palabritas tan miserables.- Alegó la rubia con seriedad y manteniendo su arma en mano.

- "¡Qué valiente que es usted, Doctora Marikawa! Pero ¿se piensa que puede callarme?. Está muy equivocada, puta rubia".- Le insultó el hacker y otro disparo dio contra un segundo parlante. Ésta vez vino de Saya.

- ¿Acaso no te enseñaron a no insultar a los mujeres?. Se nota que te haces el valiente detrás de una pantalla pero eres igual a cualquier troll de Internet e idiota que se quiere hacer el valiente, pero en la vida real te orinas en los pantalones.- Le lanzó la peli rosa aquellas palabras tan ácidas y verdaderas, por lo que el rival intentó calmarse.

- "¿Crees que puedes callarme con eso, mocosa?. Puedo destruir a tu familia en cuestión de segundos. Te lo advierto, den la vuelta".- Sentenció "Defalt" pero aquello no surtió efecto.

- Se terminó tu "Campaña del Miedo", JB.- Habló Takashi con seriedad, dando a conocer aquel nombre verdadero que tenía el enemigo.

- "¿Cómo has dicho?".- Preguntó el hacker, quien no podía dar crédito a esa parte.

- Lo que oíste: Hablas de "amor y respeto" pero eres igual a cualquier político corrupto y repugnante, sin importar la posición política que tenga, éste y sus allegados usan esos sentimientos en contra de los que son débiles. Tú estás lleno de odio como ellos, te piensas que te las sabes todas pero no es así: Tú mismo has cavado tu propia tumba, solo cuentas con la "Milicia de Pawnee" por tus "Fixers" están muertos, convertidos en zombies o se escaparon de Chicago. Ellos te siguen, ciegamente, hasta el precipicio, en donde tú vas a caer por el exceso de poder y arrogancia.- Finalizó el chico y un profundo silencio se cernió sobre el pueblo, a pesar de los enfrentamientos que se estaban dando.

- ¿Qué harás entonces, "Defalt"? ¿Pelearás o vas a ocultarte como la rata que eres?.- Preguntó Rei a éste, desafiándolo.

No hubo respuesta, solo se podía oír la estática en los megáfonos. Era como un preludio a algo mucho más complicado. La voz del hacker estaba callada, sus labios no se movían, pero sostenía con fuerza el micrófono, listo para hablar y con su otra mano tenía el celular. Lo miró, tenía un "arsenal" completo para destruirlos; solo necesitaba hacerlo. ¿Qué más tenía que esperar?. Sería una estupidez dejar que los oponentes se burlaran de él en la cara y que se salieran con la suya.


Lo pensó, debatió para sí mismo, no iba a ceder ante el odio, no sería un villano cliché que se volvía loco y terminaba por caer rápidamente, vencido por un puñado de héroes recién llegados, novatos, así que tomó su celular y comenzó a buscar el mejor "entretenimiento" para ellos.

- A ver si les gusta esto, malditos.- Dijo y fue apretando un botón, el cual tenía el ícono de un rayo eléctrico, por lo que se enfocó con las cámaras hacia donde se hallaban los oponentes.- Veamos quién ríe al último.- Sostuvo y presionó al mismo.


La señal se había mandado, justo en el domicilio que habían evacuado Aiden y los suyos. Saeko alzó la vista y notó que una de las cámaras les estaba apuntando directamente y una serie de chispas provenían desde el interior del inmueble, provocando que la Capitana del "Club de Kendo" se volteara y un par de éstas cayeron contra el piso, provocando un incendio.

- ¡Aléjense!.- Ordenó la chica y retrocedieron unos metros, sin embargo, cuando las cajas de fusibles estallaron por los aires, un tanque de gas que se hallaba afuera voló por los aires, provocando una intensa explosión, seguida por una columna de humo negro mezclado con fuego. La deflagración los había lanzado hacia adelante, dejándolos aturdidos pero se recuperaron a tiempo, justo cuando se recrudecieron los enfrentamientos armados.

Inmediatamente, Saeko cargó contra un mercenario, el cual estaba por dispararles, pero tomó sus Pistolas Desert Eagle, logrando abatirlo, perforando su blindaje y los disparos llamaron la atención de los otros. Otro grupo llegaba hasta donde se hallaban, por lo que Saya lanzó una granada, llevando a que los enemigos se parapetaran contra unos domicilios y formaran barricadas para poder mantener sus posiciones, así como también contar con el aprovisionamiento de provisiones. Un miliciano fue abatido por la peli rosa, quien le disparó justo en la cabeza, llevando a que cayera hacia atrás, aún con el dedo en el gatillo de su rifle, el cual disparó unas balas más al aire.

- ¡Cobardes!.- Bramó uno de sus compañeros y encendió un cartucho de dinamita, el cual lanzó y tuvieron que alejarse de allí, protegiéndose tras unos edificios, mientras que una nueva explosión sacudía el lugar, dejando un cráter en el suelo y lanzando restos de tierra, césped y asfalto por los aires.

- Mierda, ¿de dónde sacaron todo eso? ¿De los "Talibanes"?.- Preguntó Hirano, quien disparaba a diestra y siniestra, logrando matar a varios oponentes, pero con cada caído, otros los reemplazaban en las filas, logrando mantener el equilibrio.- A este paso iremos perdiendo municiones, hay que llegar hasta donde se halla "Defalt" y los camiones.- Señaló el chico "Otaku", mientras que recargaba su arma.

Intentó asomar la cabeza, pero nuevas descargas de fusilería destruyeron parte de los parapetos en los que se encontraban, lloviendo diminutas motas de polvo y astillas de madera. El peli negro cargó contra ellos, disparando a todo lo que se movía pero éstos se hallaban bien resguardados. En un momento dado, las descargas eléctricas que causaban las cajas de fusibles que eran saboteadas por "Defalt" volvían a hacerse sentir, tomando el escenario y estallaban por las casas que eran abandonadas por sus ocupantes.

- ¡A este paso se nos escapará, hay que darles con todo!.- Pidió Saeko y de ahí mató a otro atacante con un certero tiro en la cabeza.- Tenemos que llevar a cabo el ataque frontal.

- Ella está en lo correcto, en cualquier momento darán la orden para que salgan los camiones. ¿Trajimos suficientes explosivos?.- Alegó Aiden y de ahí vio que Takashi abría un bolsón, el cual estaba lleno de cargas explosivas C-4.- Excelente, muy bien. Perfecto.- Le felicitó y de ahí comenzó a marcar en el mapa que llevaba lo siguiente que debían hacer.

- Muy bien, este infeliz de "Defalt" se cree que tiene todo el poder para hacer lo que quiera, pero se ha equivocado en repetidas ocasiones: Ocasionó un desastre a nivel mundial, incontables vidas se han perdido y se cree que, por las decisiones que cada uno de nosotros tomó, debemos "pagar" pero yo digo que no me arrepiento de nada. Ninguno de nosotros pudo haber sobrevivido si no uníamos nuestras fuerzas contra los zombies y Shido: Colaboramos juntos, les pateamos el culo repetidas veces y cerramos viejas heridas...¡ahora es el momento de enfrentar a esos desgraciados de una vez por todas!.- Anunció Takashi a los presentes, lanzando un grito de batalla, su puño quedó cerrado y cerca de los chicos, mientras que se dirigían hacia el frente.

Los cohetes de mortero cayeron sobre las posiciones enemigas, sin parar, incesantes como una lluvia que aplaca la sequía. Entre el humo, el fuego y los disparos, los mercenarios no vieron cuando una chica, armada con una katana, se abalanzaba contra ellos. Uno la quiso detener pero le cercenó el cuello, llevando a que se muriera desangrado, un segundo, en lo último que vio, fue su cabeza separándose del tronco y volando hasta rodar por el piso, "pintando" el césped con su sangre. Un tercero, furioso por la muerte de sus colegas, iba a atacarla con su fusil pero ella le atravesó el pecho, teniendo una entrada y salida perfecta, mientras que el mercenario caía al piso, sin vida.

Takashi se posicionó contra una casa y comprobó de que no hubiera nadie en su interior. Desde donde se encontraban, los civiles huían en masa y eso era bueno, ya que no podía permitir bajas en esas filas. El tema eran las trampas que "Defalt" tenía y esas iban desde las cajas de electricidad y demás "trucos sucios" que tenía a su merced.

- "¿Se piensan que un puñado de frikis de Japón pueden vencerme?".- Volvieron a oír su voz por los altoparlantes, por lo que Hirano disparó contra éstos, dejándolo "sordo".

- Que a muchos nos guste el manga, el anime, los videojuegos, las convenciones y el cosplay no nos hace frikis, también tenemos nuestras vidas.- Dijo con seriedad, cosa que llamó la atención de los presentes, mientras que cargaba su arma.-

- Muy bien dicho, Hirano.- Le respaldó Saya y miró hacia el edificio de gobierno.- Ese es el sitio donde se oculta el maldito de "Defalt", hay que asaltarlo pero el tema va a ser sacarnos de encima a estos supremacistas y dementes.- Alegó la peli rosa.

- Rei y yo iremos para donde se hallan los camiones, colocaremos las cargas C-4 y nos reuniremos con ustedes en el complejo gubernamental.- Les dijo Takashi, mientras que se ponía de pie.

- Vayan con cuidado, esto es un avispero.- Pidió Aiden y disparó con los otros para formar una distracción. Una vez realizada, la pareja partió calle abajo con su misión en mente.


Por donde cruzaban, se topaban con milicianos armados hasta los dientes y las trampas de "Defalt", tanto de hackeo como las caza-bobos instaladas por doquier, causaban una verdadera conmoción. Una de ellas provocó que Rei cayera al piso, justo cuando otro tanque de gas propano reventó por los aires y destruyendo un edificio de dos plantas. El fuego aumentaba con cada explosión que se desataba por las propiedades abandonadas por sus habitantes, Rei logró ponerse de pie y atacó a los enemigos que se les interponía en su camino, mientras que les quedaba un buen tramo para llegar hasta su objetivo.

- Habrá que "jugar" a lo mismo que tiene ese infeliz.- Sostuvo Rei y sacó su celular.-

- Je, estoy contigo.- Añadió su novio y éste sobrecargó los circuitos de unos paneles que habían en un edificio, provocando que un grupo de francotiradores tuvieran que huir antes de que explotara.

La chica asintió y halló un camino hacia las trampas caza-bobos. Con la ayuda del castaño, ambos pudieron desactivarlas y así darles otra posición de avanzada a los militares, quienes iban a entrar por el Oeste de Pawnee.

- Aiden, amigos, nos hemos desecho de las trampas de "Defalt". ¿Cómo van ustedes?.- Preguntó Takashi por el celular.


Desde sus posiciones, el grupo tenía inconvenientes por los ataques enemigos, sin embargo, los mercenarios retrocedían hacia otros puntos, ya que el avance de los militares aumentaba cada vez más, dejando una poca resistencia y que era barrida en pocos minutos. Aiden tomó su teléfono y respondió ante aquel llamado, oyéndose, todavía, disparos desde varios frentes simultáneos.

- Estamos a pocos metros del edificio de gobierno. Los esperamos aquí.- Les comunicó el peli castaño de Chicago.


- Muy bien, vamos para donde están los camiones.- Finalizó Takashi y reanudaron la marcha hacia esa zona.


"Defalt" contemplaba con frialdad las bajas y derrotas que estaban acumulándose, poco a poco, en Pawnee. Sus brazos se mantenían contra su espalda, mirando hacia afuera, oyendo los disparos de ambos bandos, las explosiones, el fuego, las columnas de humo. Respiró hondo y exhaló, su aliento quedó "pegado" contra el cristal de una de las ventanas, sin embargo, aquel muchacho no pensaba en la rendición. El enemigo iba a querer asaltar el edificio, sin embargo, aquel bastión se hallaba resguardado, no solo por los mercenarios, sino también por trampas que estaban ocultas junto a las cámaras del interior, las cuales estaban bajo su control.

- Destruyeron el sistema de megafonía, me causan bajas y encima quieren detenerme, ¿se piensan que voy a salir corriendo con el rabo entre las patas?.- Se preguntaba así mismo, negando con la cabeza y tomando su celular.- Apenas estoy entrando en calor, malditos.- Juró y presionó uno de los botones que había en su celular.- Que empiece la fiesta.- Sentenció con burla en su voz.


Dentro del edificio de gobierno, en la zona del subsuelo, una serie de cerrojos electrónicos comenzaron a abrirse junto a la aparición de gruñidos, pasos torpes y lentos hasta que fueron tomando "forma"; emergiendo desde la Oscuridad y con ello, a la espera de su próxima presa, "Defalt" había desatado a los zombies que tenía en ese lugar junto al sótano.


- ¿Querían guerra?. Entonces la tendrán.- Auguró con desprecio, mientras que el grupo de Aiden ponía rumbo hacia las puertas de dicho inmueble e iniciar el asalto.- Ya veremos quién cae al final, quién ríe al último.- Concluyó y de ahí fue tomando asiento junto a su celular en mano.


[Bueno, Damas y Caballeros, hemos llegado a las puertas del Epílogo, el capítulo que viene. Aiden y sus amigos han iniciado un ataque contra el reloj para detener a "Defalt", quien está decidido a todo para cumplir con sus objetivos, aún al precio de condenar a la Humanidad.

Así que espero que les guste este capítulo. Mando saludos y agradecimientos para daniele853, Linterna Verde Franco, Ivon29, Tarma Jones y los demás.

Muchas gracias, amigos, por los reviews.

Nos estamos viendo y buen inicio de día Jueves de mi parte, Camaradas.

Hasta la próxima.].