Disclaimer: Naruto no me pertenece
Advertencias: Crackpairing, violencia, muerte de personajes, y what if.
La historia se sitúa en la tercera guerra ninja, previo a la batalla en el puente Kannabi, donde sucede el Kakashi Gaiden.
Hinata asiste a la academia ninja donde conoce a Obito Uchiha, a quien admira y observa de lejos en la aldea, aunque nunca se ha animado a hablarle. Pero un día el Bouke se alza contra el Souke y Hinata queda sola y perdida en los terrenos Uchiha. ¿Cómo se desarrollarán las cosas a partir de ese punto? ¿Reclamará su lugar como legitima heredera del clan o se marchará para siempre de Konoha?
Clanes y Leyendas
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Capítulo V
Herederos
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Al día siguiente, Kakashi llegó temprano a la casa de su sensei para comentar lo sucedido la noche anterior.
— ¿Quieres un poco de café? — Preguntó Minato mientras se servía una taza del líquido café.
— Estoy bien. — Respondió el chico, quien estaba sentado muy recto en la silla.
— ¿Ocurrió algo?
— Sí, quisiera discutir algo sobre la misión que nos encomendó Hokage-sama sobre Hinata-san — Inició un poco incómodo, se veía que acababa de despertar a su sensei. — Ayer Rin dejó que Hinata-san paseara por la aldea en compañía de un desconocido del clan Uchiha, a pesar de que ella los siguió todo el tiempo creo que fue imprudente pero, el pergamino que nos dio el Tercero no ahonda en tecnicismos.
Minato bajó su taza y pensó en las palabras del chico, a pesar de ser domingo en la mañana, Kakashi no faltaba a sus deberes.
— Bueno, Hokage-sama les encomendó esa misión porque confía en su criterio como equipo.
El chico frunció el ceño.
— ¿No es importante salvaguardarla?
Minato suspiró.
— Así es, pero no podemos dejarla encerrada en una prisión, aún si esta es de oro. Ella tiene que volver a ganar confianza y si hace amigos en el camino, es mucho mejor.
— ¿Pero entonces cómo estará a salvo del clan Hyuuga?
Minato sabía que ese era un riesgo latente que acompañaba cada paso de la niña, pero la guerra que tenían encima no le permitía tenerla siempre en compañía de alguien, en algún punto, él o Kushina o sus alumnos tendrían que salir de misión y no podrían estar ahí para ella.
— Por eso está entrenando. — Volvió a tomar un sorbo de su café. — Si aprende a defenderse, será capaz de ganar tiempo para que alguien llegue en su ayuda, y en ese caso, Hokage-sama sancionará a todo aquel que atente contra su vida.
Kakashi se cruzó de brazos.
— Entiendo. — Se puso de pie. — De cualquier forma yo cumpliré con mi parte cuando me toque, ojalá pueda volver a decirle a Rin y a Obito lo que les toca hacer para que no lo olviden. — Y se puso de pie.
Minato sonrió.
— Te agradezco que te preocupes tanto por Hinata-chan, sin duda ella lo valora y hará que su trabajo sea más fácil.
El chico frunció el ceño pero no respondió.
— Iré a casa, dormiré un poco antes de salir a una misión.
El hombre asintió y lo acompañó hasta la puerta de la casa, pero cuando Kakashi abrió la puerta, frente a él estaba el mismo niño Uchiha que la noche anterior.
— Tú... — Exclamó Shisui, quien fue ignorado por el peligris excepto por el golpe con el hombro con que lo empujó.
Minato se asomó para ver lo que sucedía y solo alcanzó a ver cómo su alumno se alejaba y un niño de cabellos negros lo miraba con furia.
— Hola... — El rubio atrajo la atención del niño, quien cambió su semblante por uno más serio e hizo una reverencia.
— Buenos días, soy Shisui Uchiha y vengo a visitar a Hinata-chan.
— ¿Eres amigo de Hinata? — Preguntó muy extrañado el mayor, pero recordando lo que le acababa de decir Kakashi, supuso que se trataba del niño que había acompañado anoche a la peliazul.
— Sí, a veces vamos a cenar a mi distrito. — Hinata le había pedido que no le mencionara a nadie que entrenaban, y él siempre cumplía sus promesas. — Creo que es un poco temprano, pero le prometí que iríamos a ver a Mikoto-sama.
— ¿Por qué quieren ver a la matriarca de los Uchiha? — Preguntó el rubio, ¿Tan poco tiempo estaba pasando en su casa o qué estaba sucediendo con Hinata? Ya había sido extraño ver a un Kakashi tocando el timbre de su hogar tan temprano para hablar de los tecnicismos de su misión como para ahora escuchar que Hinata estaba muy relacionada con los Uchiha cuando Obito los evitaba todo lo que podía.
— Bueno... — No había pensado que le preguntarían aquello. — Queremos visitar a Itachi-kun, tiene un poco de gripe. — Inventó deprisa y al parecer el adulto lo aceptó porque le permitió entrar al lugar.
— Iré a decirle, espera un momento por favor.
Shisui asintió y se sentó en uno de los sofás.
Minato subió las escaleras y tocó la puerta de la niña.
— Adelante... — La dulce voz se dejó escuchar.
— Hinata-chan... — Saludó Minato desde el marco de la puerta sin entrar. — Hay un amigo tuyo en la sala, dice que irán a saludar a Mikoto Uchiha... — El rubio vio como la niña salía de la cama de inmediato. — Tranquila, date un baño y tómate tu tiempo, yo estaré abajo con tu amigo.
— H-hai... — Respondió ella con un poco de nervios. Minato sonrió y bajó de nuevo, mientras llegaba hasta el niño pudo notar el simbolo Uchiha en su ropa y sonrió, realmente dudaba que los Uchiha atentaran contra Hinata, supuso que estaría bien con su nuevo amigo, que a pesar de ser muy pequeño, tenía un chakra formidable para su edad.
— ¿Has desayunado, ya?
— Si, desayuno siempre antes del amanecer, granos y frutas adecuadas.
Aquel era el desayuno que los reglamentos shinobi decía que debían ingerir según el manual ninja... y lo sabía porque Kakashi lo había comentado alguna vez.
— ¿Cómo dices que te llamas?
— Shisui Uchiha.
— Creo que te recuerdo, por tu bandana en la frente debo decir que eres el gennin más joven del clan Uchiha.
— Sí señor, y usted es alumno de Jiraiya-sama, el rayo amarillo de Konoha.
Minato sonrió un poco apenado.
— Sí, vamos, acompáñame a desayudar un poco... — Notó que el niño se iba a negar, pero sonrió. — Anda, o Hinata creerá que tardó mucho al verte esperando solo en la sala.
El niño brincó para seguir al adulto a la cocina, donde comieron omelette de huevo. Un ratito después apareció la niña lista para salir y con el cabello mojado.
— ¡Hinata-chan! — Saludó el pequeño mientras daba un último bocado. — Muchas gracias por el desayuno.
— Tengan un buen día. — Los despidió Minato y los dos niños salieron corriendo, el mayor continuó tomando su café cuando apareció una roja melena.
— ¿Qué es todo ese escándalo, ttebane?
— Vino Kakashi a hablar conmigo, y luego llegó un amigo de Hinata, van ahora mismo a ver a Mikoto-san.
La mujer abrió los ojos con sorpresa.
— ¿Por qué?
El hombre se alzó de hombros.
— Parece ser que a Hinata le gusta hacerse amiga de los Uchiha. — Y sonrió.
— Eso haría enfadar a Hiashi porque a pesar de ser amigo de Fugaku, tenían su rivalidad... — Kushina sonrió con nostalgia. — Y le encantaría a Hana,
— Es un buen comienzo para Hinata, pero si lo pienso un poco... — El rostro de Minato se tensó, Kushina lo miró curiosa. — Si Hinata se vuelve cercana a los líderes del Clan Uchiha su tío lo tomará como una amenaza más.
Kushina suspiró.
— Es una tristeza, ahora cualquier acto que lleve a cabo Hinata será medido con mucha dureza por las autoridades de la aldea, aún si solo se trata de hacer amigos. — Pronto sintió los brazos de su esposo rodeándola.
— Hay que hacerle uno de mis kunais especiales a Hinata, así podré llegar a tiempo para ayudarla si está en problemas.
— Gracias, cariño...
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Mientras tanto, los dos niños iban de camino a la mansión de los líderes del clan Uchiha.
— Lamento lo sucedido anoche... — Susurró Hinata mientras caminaba al lado del pequeño Uchiha.
— No te preocupes, al contrario, lamento haber peleado y hacerte sentir triste... — Bajó su cabeza y apretó sus puños. — Pero me enojó que ese sujeto tirara de ti como si fueras una muñeca...
Hinata negó.
— Así es Kakashi-san, para él lo más importante es cumplir una misión a cabalidad...
— Aún así, nadie tiene el derecho a lastimarte y si alguien lo intenta, yo me encargaré... — Hinata le sonrió y aquello provocó un sonrojo en el chico. — ¿Una carrera hasta la entrada de mi clan? — Preguntó desviando la mirada.
— Hai...
— ¡Ya!
Y los dos saltaron a un techo y comenzaron a correr mientras reían tratando de ganar. Hinata respiró profundamente y a pesar de que todo el cuerpo le dolía, estaba feliz de poderle seguir el paso a su amigo, sin duda había mejorado en su control de chakra practicando en el agua, esperaba que cuando Toneri volviera a aparecer, pudiera decirle que ya podría correr y trepar paredes sin problemas. En cambio Shisui vio a la niña reír y se felicitó por conseguir sacarla de su semblante serio; iba tan embobado que cuando pisó una teja roja, su pie se hundió y quedó colgando cabeza abajo en un techo.
— Shisui... — Gritó la niña mientras regresaba a su lado y le tendía una mano, la cual el chico aceptó y con ello logró incorporarse de nuevo.
— Lo siento... — Pero los dos volvieron a estallar en carcajadas y cuando pudieron volver a respirar, con una mirada supieron que era momento de volver a correr.
Al saltar del último techo, shisui se tomó su tiempo para saltar y así dejar que Hinata llegara primero.
— Gané... — Gritó ella aún embargada de las emociones de la carrera.
— Eres muy veloz... — Y le sonrió, pero al detenerse a mirarla, su sonrisa se transformó en una carcajada.
— ¿Qué sucede? — Preguntó preocupada al ver como el chico se sujetaba el estómago por la risa.
— Tu cabello...
La niña se pasó una mano por el cabello y pudo sentir cómo este estaba disparado en todas direcciones, eso provocó que su rostro se sonrojara.
— No te preocupes, vamos a mi casa a que te cepilles antes de ver a Mikoto-san.
La niña asintió mientras empezaba a reír, estar con Shisui le hacía muy feliz.
Caminaron con tranquilidad mientras recuperaban el aliento y Hinata se sorprendió de que su amigo saludara a todas las personas con las que se encontraban.
— Las actividades empiezan temprano en el clan, además la policía de Konoha está abierta las 24 horas del día por lo que siempre hay alguien en las calles del clan. — Explicó mientras Hinata observaba maravillada a todos ser amables con ellos.
— La gente te quiere mucho...
— Más bien son amables por el recuerdo de mis padres, pero la gente del clan suele ser muy amable entre los suyos, fuera del distrito debemos llevar un rostro más serio para no perder nuestro porte orgulloso. — E infló el pecho con ternura.
Hinata asintió y se sorprendió al llegar a la gran casa del chico.
— ¿Aquí vives?
— Si, esta casa me la heredaron mis padres, es muy grande para mi pero Mikoto-sama dice que debo conservarla para que en el futuro pueda vivir en ella mi familia.
Shisui abrió la puerta y Hinata pudo ver la casa, era incluso más grande que en la que vivía con Minato-sensei.
— Iré por un cepillo y un espejo, no tardo. — Y desapareció en un parpadeo.
Hinata caminó por la entrada hasta llegar a un marco sin puerta que permitía entrar al comedor y a la cocina, del otro lado había otro marco que permitía ver la sala de estar y un pequeño pasillo.
— Aquí está... —Dijo el chico apareciendo deprisa y le extendió un pequeño cepillo de madera y un espejo circular. — Ven, vamos al patio. — Y la llevó por pequeño pasillo que condujo a un pequeño jardín, a donde llevó a la niña y se sentaron en el pasto. — Una vez al mes viene una tía que es jardinera a cuidar del jardín y yo me encargo del mantenimiento del resto de la casa.
— Debe ser mucho trabajo para ti, tiene dos pisos.
— Bueno, en parte desarrollé mi jutsu de teletransportación para no tener que subir y bajar las escaleras mil veces en el día. Todo me queda reluciente en menos de una hora.
La niña lo miró con admiración.
— ¿Te importa si lo intento?
Hinata lo miró sin comprender, cuando el chico se situó tras de ella y sintió el cepillo sobre su cabello, un poco sorprendida, tomó el espejo que estaba frente a ella y miró el caos que era su cabellera.
— No debí salir con el cabello mojado... — Murmuró con un poco de pesar.
— Está bien, así pudiste conocer mi casa. — Y sonrió. — Todo siempre tiene un lado bueno.
Y así estuvieron conversando hasta que el cabello de la chica volvió a ser lacio y obediente, fue un momento muy tranquilo y agradable para los dos.
— ¿Vamos con Mikoto-san? — Preguntó Shisui con una gran sonrisa.
— Hai.
Pronto llegaron a la mansión del clan Uchiha, donde había un par de guardias en la entrada.
— Buen día, venimos a ver a Mikoto-sama. — Saludó el niño y los guardias lo dejaron pasar. — Viví unos días aquí cuando murieron mis padres, Mikoto-sama me cuidó unas semanas, pero cuando regresé a la academia, uno de mis tíos me llevó consigo, pero él murió en la guerra hace un año, por lo que me fui a la casa de mis padres.
Hinata lo miró asombrada, Shisui había perdido a tantas personas importantes en su vida pero no había perdido su sonrisa, todo lo contrario a ella.
— ¿No estás triste? — Ella lo estaba todo el tiempo.
— No, todos ellos murieron protegiendo a todos los que estamos en Konoha, sé que luchaban por sus ideales y que no quieren que esté triste, eso los pondría tristes a ellos... — Hizo una pausa mientras avanzaban por los pasillos de la mansión. — Me toca seguir luchando por la paz que ellos querían, esa es mi meta.
Shisui caminaba deprisa en busca de la mujer, deseaba presentásela a Hinata, pero no se dio cuenta de que la Hyuuga se detuvo, quedándose sola y paralizada en el jardín junto al estanque.
No podía comparar su situación con la de Shisui... los padres de él habían dado su vida por Konoha, por un ideal, en cambio a los suyos los mató su propia gente, los propios ninjas de Konoha... Por eso ella no podía ver el lado bueno de las cosas, y entonces comprendió que su meta era contraria a la del chico que estaba considerando su mejor amigo.
— Eso nos confrontará un día...— Pensó con tristeza. — Shisui quiere paz y mis padres me pidieron venganza...
— ¿Por qué vas a llorar? — Una pequeña voz llamó su atención.
Hinata buscó la voz y encontró a un pequeño niño de 4 años.
— Lo siento... — Y usó la manga de su abrigo para quitarse las lágrimas.
— Vi que llegaste con Shisui, él está más adelante con mi madre.
Hinata se aseguró de que su rostro se calmara.
— ¿Eres Itachi-kun?
El pequeño asintió.
— Es un placer conocerte, soy Hinata... — ¿Estaría bien presentarse con su apellido? Sí, porque le pertenecía más a ella que a su tío. — Hyuuga.
— Mucho gusto Hinata Hyuuga. — Y el niño hizo una tierna reverencia.
— Hinata-chan... — La voz de Mikoto los alcanzó.
— Pensé que te había perdido... — Lloró Shisui mientras llegaba corriendo a su lado... — Lo siento, no debí dejarte caminar detrás de mi...
Entonces Mikoto le dio un pequeño golpecito con un dedo al niño en la frente.
— Siempre se les deja caminar a las niñas por delante, ¿Entendido?
— Sí Mikoto-sama. — El niño se paró derecho y puso una mano en su corazón.
Entonces la mirada de la mujer se dulcificó y abrazó a la niña.
— Puede que no me recuerdes, pero era amiga de tu madre, lamento todo lo que tuviste que pasar Hinata-chan. — El suave perfume de la mujer impregnó a la niña, quien de pronto volvió a sentir el llanto picarle los ojos. — Me alegra que estés aquí, veo que conociste a Itachi.
La niña asintió.
— Vamos a merendar algo, es casi medio día y el té está listo.
Los tres niños siguieron a la amable mujer, quien los llevó a un comedor, donde cada uno tomó asiento.
— Venimos a pedir su ayuda, Mikoto-sama. — Empezó a decir el pequeño Shisui ante el mutismo de su amiga.
— Dime, haré lo que esté en mis manos para ayudar.
Itachi vio con curiosidad cómo el otro niño ponía una mano en el brazo de la niña para que se animara a hablar.
— Yo... — Tragó un poco y habló en voz muy queda. — Voy a la escuela civil y hay unos niños que me... que me molestan todo el tiempo... — Respiró, le costaba hablar al tener la completa atención de todos los presentes. — La directora no me deja defenderme... porque los niños no tienen chakra...
Mikoto sonrió con tristeza ante lo sucedido.
— ¿Y qué puedo hacer para mejorar esto, Hinata-chan? — Preguntó con dulzura.
— Si la policía de Konoha pudiera ir, tal vez podrían evitar que me persigan... — Se sentía tan débil diciendo eso, tanto que quería comenzar a llorar.
La mujer sintió su corazón estrujarse y asintió.
— Hablaré con mi esposo, desde mañana tendrás un par de guardias dentro de la escuela, no me importa qué digan, es impensable que vivas sometida de esa manera, imagino que debe ser muy difícil como para que tuvieras que pedir ayuda.
Hinata asintió y trató de controlar las ganas de llorar.
— ¿Por qué vas a una escuela civil? Los Hyuuga son ninjas. — Itachi habló con calma pero curioso.
La mayor iba a responder, pero Hinata habló para sorpresa de todos.
— Hokage-sama ordenó que aprendiera un oficio... yo... no podré ser un ninja oficial.
— Entiendo. — Respondió el pequeño, quien para sorpresa de Hinata, parecía meditar.
— Bueno, una vez resuelto esto, vamos a comer... — Y sirvió té para todos, así como galletas y unos onigiris.
Itachi y Hinata comieron en un silencio cómodo mientras Mikoto conversaba con Shisui sobre su última misión. Todo iba tranquilo hasta que un guardia de la entrada llegó hasta ellos.
— Mikoto-sama, hay un asunto que requiere de su presencia.
— Sí, iré de inmediato. — Miró a Itachi. — Sé un buen anfitrión y muestra la casa a Hinata-chan.
— Si, madre.
— Me despido, Hinata-chan, espero verte en el festival del Tanabata.
La niña asintió mientras la mujer salía seguida por el guardia. Itachi miró fijamente a sus invitados.
— ¿Ella es la chica de la que me hablaste?
— Sí. — Respondió Shisui. — ¿Qué opinan de entrenar juntos?
Itachi movió la cabeza sin comprender.
— ¿No dijeron que Hokage-sama no le permitirá ser un ninja?
— Yo... — La chica miró a Shisui, quien la animó con una sonrisa. — Yo necesito entrenar para defenderme... de mi familia...
El pequeño Uchiha asintió, había escuchado algunos rumores sobre lo sucedido en el clan Hyuuga, pero si Shisui cuidaba de esa chica, suponía que estaba bien convivir con ella.
— De acuerdo... — Brincó para bajarse de la silla. — Vamos al dojo.
— ¡Yei! — Exclamó Shisui mientras caminaban al dojo. — Será muy divertido, Itachi ya puede dar en el blanco con los ojos cerrados.
Hinata miró al niño pequeño, ella no podía hacer eso.
— Es sencillo si primero pones un poco de tu chakra en el blanco. — El niño levantó un tiro al blanco que estaba en el suelo del sitio y pasó su mano por el centro, dejando un rastro de chakra con su toque. — Después cierra los ojos para que puedas sentir tu propio chakra y lanza.
Shisui sonrió orgulloso.
— Eres muy listo Tachi-kun...— El pequeño se sonrojó ante ese apodo nuevo. — Inténtalo Hinata, seguro podrás.
La niña asintió, tomó otro tiro al blanco e imitó las acciones del niño, luego colgó el objeto en una pared y se alejó un poco.
— Primero hazlo con los ojos cerrados, después de espaldas. — Indicó Shisui. — Mientras ella practica... ¿Quieres pelear un poco, Tachi-kun?
— Hai.
Y así pasaron el resto del día, al final, cuando la noche cayó sobre ellos, Hinata logró acertar en el centro con los ojos cerrados.
— Lo lograste. —Itachi la miró sorprendido, no esperaba que lo fuera a lograr en un día.
— Claro que lo iba a lograr, Hinata es muy fuerte y espera a que tengas el sharingan y entrenemos juntos, ella es inmune a él.
— ¿Inmune? — Preguntó el pequeño.
— Así es, es imposible verla o hacer que caiga en un genjutsu con el sharingan, así que es muy emocionante luchar contra ella.
Itachi miró profundamente a la niña, quien se sonrojó ante el escrutinio.
— Tus ojos son extraños.
Shisui rio con fuerza mientras la niña se sonrojaba.
— Veo que han entrenado todo el día. — Fugaku Uchiha apareció por la entrada al dojo. — Es agradable verte de nuevo, Shisui.
El aludido hizo una reverencia.
— Gracias Fugaku-sama... vine con Hinata-chan a ver a Mikoto-san y nos quedamos entrenando todo el día... — Y de golpe se tapó la boca, no debía decir que entrenaba con Hinata.
— Tranquilo. — El hombre miró la niña con una expresión similar a la de Itachi pero más adulta. — Una persona con talentos debe trabajarlos y mejorarlos, de otra forma es desperdiciar una oportunidad.
— Buenas noches... — Saludó la niña en un susurro mientras hacía una leve reverencia.
— Debes hablar más alto, poca gente tendrá paciencia para escucharte.
Ella se sonrojó ante las palabras pero asintió.
— En un día consiguió dar en el blanco con los ojos cerrados. — Señaló Itachi.
— Me complace que te juntes con personas competentes. — Fugaku tuvo una idea. — ¿Quieren aprender algo?
Los tres niños asintieron muy sorprendidos y él mayor los guió al gran estanque que estaba cerca de la mansión. Una vez llegaron, Hinata sintió el frío de la noche a pesar de su abrigo, pero la presencia de Fugaku la intimidaba demasiado como para decir algo. En cambio, Shisui iba muy contento, jamás hubiera podido imaginar que podría entrenar todo el día con Hinata e Itachi y que el mismísimo líder de su clan les enseñara algo en persona, en su opinión era el mejor día de su corta vida. En cambio Itachi estaba meditabundo, ¿Por qué Shisui insistía en estar con esa niña? Sí, tenía talento pero en su opinión no era bonita ni muy lista, era todo lo contrario a su amigo, era taciturna y hablaba en murmullos. Tendría que averiguar qué vio la persona que más admiraba en esa niña.
— Este jutsu se llama arte ninja de fuego: gran bola de fuego. — Indicó el jefe del clan Uchiha. — Este jutsu es característico del clan, espero que lo aprendan bien y pronto. — Y les mostró las posiciones de manos para después lanzar una gran bocanada de fuego sobre el lago.
Itachi metió todo el aire que pudo en sus pequeños pulmones y lo consiguió, hizo una gran bola de fuego que iluminó apenas un poco menos que la de su padre.
— Bien, no cabe duda de que eres mi hijo.
— Es mi turno. — Y Shisui imitó los sellos indicados y más que una bola de fuego, consiguió hacer una especie de lanza de fuego que llegó hasta el otro lado del lago.
— Bien, más que potencia, tuviste una gran precisión, te será útil sin poner en peligro a tus camaradas. — Felicitó el hombre al niño. — Es tu turno.
Hinata sintió como le sudaban las manos, las cuales también temblaban y no sabía si era por el miedo de fallar o de avergonzar a sus amigos. Tomó aire, hizo los sellos y exhaló con toda la fuerza que pudo, pero apenas salió una flema no muy grande que quemó su mano. Su rostro se puso rojo de la vergüenza, pero antes de que Shisui pudiera decirle algo, Fugaku sonrió.
— Nada mal para alguien cuyo elemento es el agua. — La niña abrió los ojos sorprendida, aquello no lo sabía.
— Si su elemento es agua no puede invocar fuego, es ilógico... — Itachi frunció el ceño.
— Se esforzó, pero se quemó porque su cuerpo rechaza ese elemento. — Fugaku miró el cielo estrellado. — Los Hyuuga suelen tener como elementos el agua y a veces el viento, mientras los Uchiha somos fuego. Cultiven su amistad, se vienen tiempos difíciles para todos.
Los tres niños se vieron entre sí y sonrieron, en particular Itachi, estaba seguro de que las palabras de su padre se debían a la chica de ojos extraños.
— Vamos a casa a cenar, Mikoto te curará.
Y Fugaku emprendió la vuelta de regreso a la mansión.
Los tres niños caminaron detrás del adulto, muy contentos pero cansados.
— Fue un gran día, ¿No, Hinata-chan? — Shisui le sonrió.
— Hai. — Respondió ella con una pequeña sonrisa. — Muchas gracias, Shisui... Itachi-kun...
— Dile Tachi-chan...
— ¡Hey! No soy un niño... — Itachi se cruzó de brazos. — Y solo puede decirme así Shisui.
El mayor rio con ganas.
Hinata miró a los niños discutir y de pronto su sonrisa se fue al recordar que Shisui y ella tenían objetivos muy distintos... tan solo por el hecho de pensar en vengar la muerte de sus padres ya estaba traicionando a sus amigos y sobre todo la confianza del líder de los Uchiha, quien les pidió que cultivaran su amistad. Si ella decidía rebelarse ante el Hokage, ¿Shisui la enfrentaría?
— Veo que vas entendiendo las cosas. — La voz de Toneri se dejó escuchar en su mente. — Cada persona que se jacte de tener la voluntad de fuego es tu enemigo, porque Konoha permitió que tu tío asesinara a tu padre y un ninja de su aldea desgarró la garganta de tu madre, heredándote el título de princesa del Byakugan y todo lo que significa. — Hinata sintió la mano de Shisui tomando la suya.
— Vamos, no te quedes atrás, Hinata.
— Ve con ellos Hinata, disfruta de tu infancia y aprende todo lo que te puedan enseñar, una vez que elegiste la venganza, ya no hay vuelta atrás y deberás llegar hasta las últimas instancias, lo quieras o no... ¿Entiendes? — A Hinata le pareció que la voz de Toneri tenía un tono rabioso.
— Hai... — Respondió, sin saber si le respondía a su amigo o a su mentor.
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El lunes llegó y Hinata retomó los entrenamientos matutinos y su asistencia a la escuela en las tardes. Mikoto había cumplido con su palabra y había siempre cerca del salón de Hinata un par de policías de la aldea, por lo que ella procuraba mantenerse siempre cerca de ellos.
Ya era viernes y se sentía muy contenta con los progresos que tuvo esa semana pues ya había conseguido caminar y hasta correr sobre el agua, además de que ya había vuelto a poder hablarle a Obito sin que su rostro tuviera el color del cabello de Kushina. En la escuela las cosas habían estado tranquilas y aunque nadie le hablara, era más tranquilo que nadie estuviera molestándola o pegandole hasta hacerla caer al piso. La escuela seguía siendo aburrida porque practicaban escritura y matemáticas básicas que ella dominaba desde hace tiempo, por lo que, cuando sus profesores no la veían, leía algunos pergaminos de sellado que había tomado de la biblioteca de Kushina. Y cuando no podía sacar los pergaminos, se ponía a practicar los que había memorizado por lo que parecía que hacía planas como el resto de sus compañeros. Aquello había sido idea de Toneri, quien le dijo que un ninja no solo disponía de su fuerza física, sino que debía siempre de tener técnicas y ninjutsus escondidos bajo su manga.
— Bien, es todo por hoy. — Su profesora de matemáticas se despedía. — Por cierto Hinata. — La niña alzó la vista. — La profesora de Ikebana ya tiene lista la evaluación de tu proyecto, pasa con ella antes de irte.
— Hai... — Respondió en voz queda mientras guardaba sus cosas en silencio. Salió del salón con prisa y llegó corriendo hasta el patio, que era donde la profesora solía estar con los arreglos florales. La profesora le entregó su evaluación escrita y la felicitó, había hecho un trabajo muy hermoso, al punto que le dijo que si le interesaba, podría recomendarla para que en el verano trabajara en la florería de los Yamanaka. La niña le agradeció y dijo que pensaría en ello y se marchó, antes de que Saburo y su grupo la alcanzara.
Salió de la escuela y su rostro se sonrojó al ver a Obito esperarla y llamar su atención moviendo una mano.
— ¡Yo! Kushina-san me pidió que viniera por ti.
La chica asintió con un ligero sonrojo, a veces le avergonzaba que Kushina-san y Minato-san se hubieran enterado de su secreto.
Desde aquella charla que tuviera con Yugao-san y todas las chicas, comprendió que Obito le gustaba aunque le costara admitirlo, pero tenía mucho miedo de que el sentimiento creciera, pues ya iba a ser muy díficil si en el futuro debería enfrentarse contra su amigo Shisui, con Obito sería aún peor.
— ¿Me oyes? — Decía él moviendo una mano sobre su cara. — A veces eres un poco rara, Hinata-chan.
— Lo siento... — Murmuró una disculpa. — ¿Qué decías?
— Decía que ya sé que mañana iremos al festival con Kushina y Minato-sensei, pero pensaba que tal vez podríamos ir a los puestos a comer algo o tratar de cazar un pez.
Hinata se detuvo en seco.
— ¿H-hablas en... s-serio?
— Sí, tengo un plan. — Y se señaló así mismo. — Tu eres una chica muy linda, estoy seguro de que cuando Rin-chan vea lo mucho que nos divertimos, se pondrá celosa y querrá llamar mi atención.
Entonces Hinata volvió a sentirse decaída.
— La verdad yo preferiría no ir... — Pero el chico se detuvo, se paró frente a ella en aquella tarde rojiza y la sujetó de las manos.
— Tienes que ir, de esa manera tu podrías entretener a Kakashi para que yo pueda ir y declararle mis sentimientos a Rin.
Hinata sintió mucha tristeza, pero un poco de enojo surgió en su interior.
— No iré... — Se rebeló.
— ¿Pero por qué? — Y el rostro del chico se entristeció. — No puedo pedírselo a nadie más, tu eres la única chica que siempre es amable conmigo.
Aquella la conmovió un poco.
— Pero... — El chico la interrumpió al darle un abrazo que la dejó pasmada.
— Por favor, es lo único que quiero en la vida, ayúdame Hinata-chan...
La chica suspiró derrotada.
— Lo haré. — Respondió con tristeza. — Pero no me gusta estar con Kakashi-san... — No había vuelto a verlo desde el incidente con Shisui.
— También sé que es un engreído insoportable, pero te daré todos mis postres por una semana por este favor.
— Obito-kun... — Lo llamó mientras retomaban el camino a casa.
— ¿Qué sucede?
— ¿Qué hace tan especial a Rin-san?
El Uchiha lo pensó unos minutos.
— Ella es amable, es gentil, es muy inteligente y sin duda es hermosa, es todo lo que cualquier hombre con dos ojos podría querer... aunque no sé... — Hizo una pausa. — Tal vez no es perfecta, pero supe que ella era la indicada desde la primera vez que la vi.
Hinata sonrió un poco, esa determinación fue la que hizo que lo mirara cuando ambos iban en la academia ninja, al parecer lo que más le gusta de él también era lo que más lo alejaría de él.
— Entiendo...
— También te sucederá un día, Hinata-chan... — Y le guiñó un ojo. — Y cuando ese día llegue, esa persona será muy afortunada de tener tu cariño.
Hinata sonrió agradecida.
— Me pregunto si ese día llegará... — Pensó la chica mientras avanzaba y escuchaba parlotear al chico sobre su última misión exitosa.
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Pocas cosas volvían más caótica la aldea de Konoha que un festival en medio de una guerra, pero el Hokage consideraba que la gente necesitaba un respiro y qué mejor que con el Tanabata, fecha que celebraba a dos amantes que por culpa del destino tenían que estar separados, pero que una vez al año tenían la posibilidad de juntarse y amarse.
Kushina se encargó de que Hinata y Obito se vieran impecables. A la niña le colocó el Kimono azul marino con detalles plateados, le amarró el cabello en un chongo alto pero le dejó un mechón suelto que la hacía ver muy tierna. Obito en cambio usó un Hakama negro haori superior gris, le quitó sus caracteristicos googles y trató de arreglarle un poco el cabello.
— Se ven tan adorables los dos, Dattebane. — Exclamó la mujer mientras salían de casa, ella usaba un Kimono azul cielo que hacía juego con los ojos de su marido.
— Sin duda te luciste, cariño. — En cambio Minato vestía un haori y un hakama completamente negro.
Hinata miró su rostro una ultima vez antes de salir, le parecía que lucía muy diferente al año anterior.
— Ven Hinata... — Le dijo su madre mientras la niña se acercaba con su kimono blanco con dibujos de dragones rojos. — Tienes que siempre mantener tu cabello en orden, recuerda caminar derecha y nunca trates de correr o te caerás.
La niña asintió.
— Te estás convirtiendo en una señorita muy hermosa, quizás en unos pocos años empiecen a llegar solicitudes por tu mano. — Dijo muy emocionada Hana Hyuuga.
— Están hermosas esta noche. — Su padre les hizo una breve reverencia. — Tienes el porte y el orgullo de un Hyuuga, nunca lo olvides Hinata.
— ¿Hinata?
La niña abrió los ojos y se sonrojó al notar que Obito estaba muy cerca de ella.
— Estoy bien, vamos... — Murmuró.
Iban los cuatro caminando cuando en el camino se encontraron con Kakashi.
— Buenas noches. — Saludó el chico quien iba vestido como siempre y con rasgos de haber estado entrenando.
— ¿No irás al festival, Kakashi-kun? — Preguntó Kushina con sorpresa.
El niño negó.
— No tiene sentido ir, es mejor ocupar el tiempo para entrenar.
Minato frunció el ceño y se acercó al chico.
— Ven con nosotros. — Pero el chico negó. — Es una orden de tu superior.
El peligris abrió la boca con sorpresa, pero pronto se recompuso, miró de reojo a la chica de cabellos azules quien iba sonrojada tratando de no tropezar.
— Iré a casa a cambiarme por algo más limpio. — Indicó el chico.
— Bien, te esperaremos allá. — Minato le sonrió, no iba a presionarlo, pero ya le había dejado claro que era una orden.
Kakashi continuó con su camino seguro de que podría saltarse aquel evento tan banal, mandaría un clon con su sensei y se mantendría solo el tiempo suficiente antes de desaparecer. Continuó con su camino cuando de pronto vio a un grupo de seis niños caminar en dirección al festival.
— Y recuerden, solo debemos llevarla hasta el río, ahí el Hyuuga se hará cargo de todo. — Aquellas palabras llamaron la atención del peligris, quien decidió seguirlos sin que lo vieran.
— Logró evitarnos toda la semana gracias a esos policías, pero hoy le daremos su merecido.
— No, Neji-sama dijo que el se encargaría, así que no quiero hacerlo enojar, se pone muy violento.
Y Kakashi los vio adentrarse en el festival. ¿Qué debería hacer? Estaba seguro de que esos niños hablaban de Hinata, no había que ser un genio, pero ella estaba a salvo con Minato-sensei, no tenía de qué preocuparse. Con esfuerzo se dio la media vuelta y retomó su plan de llegar a casa a darse una ducha y luego mandar un clon cuando algo que odió con todo su ser, lo hizo darse la media vuelta y meterse en ese sitio lleno de luces y colores.
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— Hinata y yo iremos a buscar a Rin-chan. — Dijo Obito con alegría.
— Vayan con cuidado, los veremos en casa, no se separen. — Minato les entregó una bolsita con monedas a cada uno y se marchó de la mano de Kushina.
— ¿Crees que Hinata-chan logre confesarse a Obito?
Minato suspiró.
— No lo creo, es muy tímida y el otro es despistado, solo tiene ojos para Rin.
— Qué difícil, ttenabe.
— Pero es lindo, creo que aún son inocentes y eso es bueno considerando todo lo que han visto y vivido. — Kushina asintió ante lo dicho por su esposo,
— Te amo, Minato. — Y se estiró para depositar un casto beso en sus labios.
— También te amo Kushina...
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Hinata llevaba cinco intentos y no conseguía atrapar a un pez con la red de papel.
— Vamos por algodón de azúcar... — Dijo Obito mientras se ponía de puntas para tratar de ver a Rin o a alguna de sus amigas.
— U-un intento más... — Susurró muy sonrojada por no poder conseguir su objetivo.
— Ya la vi, está con Anko... — El chico puso mala cara pues no le agradaba la Mitarashi. — Vamos pronto o las perderemos de vista.
Pero Hinata no lo escuchó, ni lo vio marcharse, ella estaba muy concentrada en obtener ese pez dorado. Sujetó la nueva red de papel con firmeza, y con una velocidad que no esperaba, consiguió sacar el pez con gran felicidad.
— Bien hecho, niña. — Le dijo el hombre que atendía el puesto. — Toma tu premio — Y le entregó el hermoso pez en una bolsa.
— Gracias. — Dijo al tenerlo en sus manos y mirarlo embelesada, siempre había querido tener una mascota. — Lo logré, Obito-kun...
Pero al voltear tras de ella, no estaba el chico. Verse sola en medio de la multitud hizo que su corazón comenzara a palpitar, por lo que se dio prisa en buscar un rostro conocido. Iba caminando con pequeños pasos para no caer, cuando a lo lejos distinguió a Kakashi gracias a su máscara negra. Comenzó a caminar en su dirección cuando sintió que alguien chocaba con ella, por un segundo creyó que era Shisui, quien aún no aprendía a frenar del todo cuando usaba su jutsu de teletransportación, pero no era él, era Saburo.
— Oh, quien diría que estarías aquí... — Su rostro decía lo contrario.
— N-no e-stamos en la escuela... — Respondió ella dispuesta a defenderse.
— No, es peor aquí... además qué dirá el Hokage si le digo que la chica que no debe usar chakra pega muy fuerte... — Hinata no tuvo tiempo de responder cuando varios pares de manos la sujetaron de los brazos y los hombros y la arrastraron hacía la parte trasera del festival, dejando tirado su precioso pez dorado.
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Kakashi había logrado ver a Hinata, pero algunas personas pasaron y la hicieron salir de su rango de visión.
— Pakkun... — Dijo al invocar al perro. — Busca a Hinata, rápido.
— Sí jefe.
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— Suéltenme... — Exclamaba la chica mientras los niños le arrojaban tierra encima y Saburo la jalaba hasta la orilla del río.
— Vas, peganos y danos el regalo de no tenerte en nuestra escuela. — Decía otro niño.
— Basta. — Gritó Saburo y los niños se detuvieron. — Neji-sama llegó.
Aquel nombre bastó para congelar a la chica en su lugar, quien volteó hacía atrás de ella, donde estaba su primo.
— Vayan y que nadie nos interrumpa. — Los niños obedecieron al chico. — Es fácil dar órdenes cuando tienes lo que otros desean.
Hinata estrujó la tela de su traje.
— Neji-nii-san...
— No soy tu hermano. — Dijo con calma mientras se acercaba a ella. — No desde que entendí todo.
— ¿Q-qué...?
— Veo que sigues siendo patética sin saber hablar. — Entonces activó su Byakugan y al mismo tiempo Hinata sentía como el guardapelo que llevaba en su pecho comenzaba a calentarse. — ¿Por qué no puedo verte con mi Byakugan a pesar de que estás frente mío? — Y la sujetó de la nuca, deshaciendo su hermoso peinado.
Ella trató de retroceder pero el agarre que Neji ejerció sobre su cabello fue firme.
— No me gusta que me hagan repetir lo que digo. — El labio inferior de la chica tembló al no saber qué decir. — Patética.
Y la empujó en la orilla del río, donde su kimono se llenó de lodo.
— Ese es tu estado natural, ser una criatura lamentable, débil y patética... — Se agachó hasta quedar a su altura. — Dime algo, Hinata... ¿Cuánto suplicó tu madre por su vida? Supongo que no lo suficiente dado el caso...
Pánico... tenía semanas sin sentir tanto miedo como en esos momentos en que los ojos del que alguna vez había sido su amado primo hoy eran de su enemigo declarado.
— ¿Q-qué hice p-para que m-me o-dies? — Apenas consiguió decir.
— ¿Hacer? Por tu culpa y la de tus padres tengo este sello en la frente, el mismo sello que mató a mi madre...
Hinata recordó a Tori y Tora, los sellos que activaban el sello de la rama secundaria, pero al parecer Neji pensó lo mismo y empujó a la niña aún más sobre el lodo e inmovilizando sus manos sobre su cabeza.
— Me temo que padre hubiera querido hacer esto... — Con una mano sujetó las manos de la niña y con la otra sacó un kunai que llevaba en su abrigo. — Pero seguro lo entenderá cuando le muestre el kunai con tu sangre.
Entonces acercó el Kunai al rostro de la niña.
— Realmente te amaba, Hinata. — Le susurró al oído. — Pero no puedo aceptar que tengas una vida lejos de mi, quisiera tenerte a mi lado para hacer miserable cada segundo de tu existencia, pero me conformaré con esto.
Y mientras empuñaba el Kunai, un fuerte trino de pájaros lo hicieron reaccionar y saltar para evitar el impacto que se dirigía a él.
— Ven, Hinata... — La grave voz de Kakashi hizo que la chica reaccionara, pues el peligris la sujetó de un brazo y la arrastró fuera del lodo y del alcance del Hyuuga.
— Kakashi Hatake, no es correcto intervenir en asuntos familiares. — Neji sujetó el kunai en posición de ataque. — Al aparecer, tu padre prefirió suicidarse por la vergüenza que era antes que enseñarte modales.
— Largo, ya avisé de tu agresión, vete antes de que rompa esa estúpida sonrisa de tu rostro.
— No podrás cuidarla para siempre, Hatake, ni tu ni los Uchiha. Tengo gente siguiéndola de cerca. — Caminó sobre el río y miró fijamente a la niña. — No descansaré hasta tener tu sangre en mis manos, te lo juro Hinata. — Y desapareció en una pequeña explosión.
Las piernas de la chica no pudieron más y cayó de rodillas sobre el césped, ocultando su rostro entre sus manos y comenzando a sollozar.
Kakashi se hincó para quedar a su altura.
— ¡Hinata! — La llamó con voz brava, pero la chica no escuchaba. — ¿Hinata? — Probó con un tono más tranquilo, que reflejó la preocupación que sintió de apenas haber llegado justo, un segundo menos y aquella chica estaría desangrándose, ante tal pensamiento comenzó a temblar.
— L-lo s-ie...— Trató de hablar, pero su cuerpo temblaba sin control, no podría detenerse...— N-no p-uedo...
Entonces Kakashi sin saber qué hacer, la estrechó fuertemente entre sus brazos para ver si de esa manera dejaba de temblar tan violentamente.
— Tranquila, estás a salvo... — Le susurró mientras ella lograba apartar las manos de su rostro y se aferraba a la ropa del chico, enterrando su cara en su pecho y llorando de impotencia.
El peligris sintió que su playera de entrenamiento se mojaba pero no le molestó,ni siquiera hizo el esfuerzo por separarse de ella y pedirle que fueran en búsqueda de su sensei, solo quería estar ahí, abrazándola muy fuerte para tratar de contener las fuertes emociones que la sacudían a ella. Entonces comprendió que el temblor que empezó a sentir en su propio cuerpo, se debía al miedo que sintió al creer que no llegaría a tiempo... porque la quería.
Tragó grueso ante el descubrimiento que había hecho en ese momento, y sonrió con ironía. No había que ser muy listo para saber que estaba enamorado de un caso perdido, porque ella amaba a alguien más. Aquello le dolió, pero supuso que estaba bien, él no tenía nada qué dar ni le interesaba el romance, su proposito en la vida era ser una herramienta para su aldea. Lo único que podía ofrecerle era clavar su técnica más poderosa en el corazón de aquel que osara lastimarla.
Y Neji Hyuuga encabezaba esa lista.
— Kakashi-kun... — Susurró ella luego de unos minutos...
— Dime...
— G-gracias... — Y alzó sus ojitos rojos para ver al chico, quien negó con una pequeña sonrisa.
— Solo era mi misión. — Era mentira y lo sabía... ahora entendía porque le irritaba tanto verla con el mocoso Uchiha o por qué iba cada vez más seguido a casa de su sensei. — ¿Dónde estaba Obito?
— No... no fue su culpa... — Ella logró recuperarse un poco. — Fue mía por descuidada...
Kakashi suspiró cansado.
— ¿Tanto te gusta Obito? Es por su culpa que casi te matan...
Ella se separó un poco de Kakashi.
— Debí ser más fuerte.
— Sin duda, pero él incumplió con su deber de cuidarte. — Kakashi la miró ponerse pálida.
— Por favor no le diga a Minato-san...
— Tengo que reportarlo, es una misión. — Kakashi notó el terror en sus ojos.
— Por favor... — Y aquella suplica lo conmovió, supo que tenía que alejarse antes que eso le impidiera hacer bien su trabajo como shinobi, porque un buen ninja no tiene emociones ni se enamora.
— Bien, pero yo le daré su merecido... — Aceptó y la chica respiró tranquila.
— Gracias... —
No, gracias a ti, pensó él mientras esperaba que se terminara de reponer, gracias a ella acababa de recordar que aún tenía emociones y que su tarea de ahora en adelante era eliminarlas de una mejor forma para no caer en el mismo error que su padre. Además, ella no sufriría porque sería feliz estando con el idiota de Obito o el mocoso Uchiha, él no era nadie.
Pero aún así se permitió por esa noche, secar sus lágrimas y peinar su cabello con sus dedos, le dio una pequeña sonrisa que la reconfortó y le recordó que no estaba sola.
Mañana podría empezar a olvidar algo que nunca empezó.
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Muchas gracias por leer.
Me alegra que les gustara tanto esta etapa en Konoha, pensaba ya hacer algunos saltos en el tiempo pero creo que sería lindo tener algunos momentos más entre ellos siendo niños/pubertos; al final me puedo explayar un poco sin miedo a olvidar el rumbo de la historia porque ya tengo descrito el argumento hasta el final. La siguiente actualización que haga será Cautivos y el final de Promesas.
Ojalá puedan dejar un review para saber qué les pareció el capítulo, me divertí mucho pero también fue triste hacer que la chica pusiera los pies en la tierra y empezara a crecer, ya supimos un poco de Neji así que a ver qué tal se desenvuelve esto. Saludos y nos leemos pronto.
Domingo 03 de mayo del 2020
