Seis minutos antes de medianoche
PRIMERA PARTE
Inocencia: De otoño a verano.
0o0o0o00o0
"Es imposible decir porque amamos a alguien o algo. Podemos encontrar razones si es necesario, pero la parte importante ocurre en la oscuridad, más allá de nuestro control. Solo sabemos cuando está ahí y cuando se va".
John Ajvide Lindqvist*.
Rize
Unos minutos antes de medianoche.
Durante su primer cautiverio Rize permaneció mucho tiempo en silencio y en penumbras.
Cuando estuvo secuestrada estuvo atada por mucho tiempo a la extraña maquina a la que por nombre le puso el árbol metálico, el doctor Kanou le explicó que ella estaba siendo "cultivada" como si fuera el ingrediente secreto de alguna creación divina de ciertos "seres perfectos", como si fuera divida en muchos pequeños pedazos. Supo en el momento que cuando un misterioso hombre la desconecto de la maquina y la arropo para llevársela lejos, se permitió dormir más relajada ya que si el ángel de la muerte (quien creía que la estaba cargando) venía a reclamar su alma era el momento ideal para ella.
"Siento que en cualquier momento dejare el mundo". Pensó Rize al dormirse.
La melodía de una canción fue lo que la despertó cuando abrió los ojos de poco a poco, sintió como las lagrimas gruesas de sangre surgían de sus ojos afilados, estaba ahora acostada y arropada en lo que parecían ser un montón de mantas sobre el suelo, la luz del que parecía ser un cuarto estaba bañado de luz azul natural, aún era de noche, pero no tenía idea de la hora, ya no temblaba de frío como en su secuestro anterior, sin embargo seguía desnuda.
Mis días solitarios han terminado
Y la vida es como una canción
Por fin el cielo arriba es azul
Sonaba la canción, pero no entendía de donde provenía el sonido. Intentando erguir la cabeza, no podía, el cuerpo le pesaba. Escucho dos voces masculinas que se escuchaban mas fuertes que la música.
—¿Seguro que podrás acerté cargo de ella? —Dijo el primero.
—Si, es una promesa de Yoshimura, yo cuidare de ella—Dijo el segundo.
La canción fue interrumpida por el sonido blanco de una radio (de donde provenía la canción), para luego solo apagarse el sonido, haciendo que ella soltara un quejido de dolor llamando la atención de los hombres que estaban hablando, por la luz y su vista imperfecta no pudo identificar a nadie parecido, uno de ellos mayor que ella, de cabello plateado se puso de cuclillas, ella no entendía quien era, pero el corazón le latió con rapidez cuando él toco su rostro examinando sus lagrimas de sangre, el mero tacto hizo que retrocediera asustada.
—Tranquila, no te voy a lastimar —Le dijo el desconocido con tono calmado.
—¡No!—Pero ella no quiso escuchar, ya cuando el hombre se acercó mas ella intentó activar su kagune, pero este no respondía, así que por instinto de supervivencia le soltó un zarpazo con la mano derecha al hombre dándole un buen rasguño en la mejilla cerca del ojo izquierdo.
El hombre de cabello plateado retrocedió sosteniéndose la mejilla tapando el ojo izquierdo con la palma de la mano.
—¡Oye! —dijo el otro hombre que cuando se acerco, observando que era más joven al anterior, usaba lentes, era alto y delgado.
Ella pensaba que la iban a lastimar, pero antes de que se acercará mas el hombre de cabello plateado no dejo que se le acercara.
—Está bien Nishiki no me duele.
—Pienso que esta es una muy mala idea Yomo—Dijo el joven de lentes suspirando derrotado.
Ella intentó hablar, pero al momento que quiso articular alguna palabra sentía su garganta seca, como si misteriosamente le hubieran cortado las cuerdas vocales.
Cuando quiso erguirse sintió una humedad en su espalda. Estaba sangrando de nuevo (específicamente de su cintura donde se ubicaba su kagune), sus heridas no podían renegarse por si solas y el dolor le estaba empezando de nuevo. No sabía donde estaba, quien era ella o quienes eran aquellos dos hombres, pero no iba a permitir que la volvieran a lastimar, aunque tuviera que lanzar mordidas y zarpazos.
Como si apenas se diera cuenta de la situación de la que había salido y en la desconocida que había entrado, se encogió en las mantas temblando, soltando un grito mudo, sintió una caricia en su cabeza con la voz del sujeto llamado Yomo que le dijo.
—Tenemos que curarte tus heridas.
0o0o0o0o0o
Yomo
¿La huésped?
Así empezaron sus días como "huésped" de Rize en el refugio donde nadie la lastimaba, paso los primeras semanas, durmiendo, comiendo y retorciéndose de todo el dolor causado por su secuestro anterior, encerrada porque era muy inestable en todos los sentidos.
Yomo (quien cuidaba de la ghoul) intentaba lo mejor que podía de cuidar de ella, pero Rize siempre se mostraba reacia cuando llegaba, el primer mes ella no podía articular una palabra, intentando morder si se acercaba demás. Todo lo que él le preguntaba no lo podía responder, la vista de la chica tampoco era muy buena, dado que siempre terminaba tropezándose con todo y tanteaba como si estuviera ciega cuando le llevaba comida. Para comunicarse con ella, solo respondía al sueño desmayándose para dormir y al hambre gruñendo, reaccionando de manera ansiosa cuando le llevaban comida. Al menos ella ya no sangraba por sus iniciales heridas.
Lo único que aparentemente recordaba era a su padre, cuando recupero el habla (quizás después del segundo mes bajo su cuidado), pero solo llamaba a su padre todas las noches, sin respuesta, se veía perdida.
Pasó algún tiempo, cuando Kaneki un día fue a visitarla, pese a sus advertencias hacia el ghoul de un ojo, Kaneki insistía en ver a Rize, pero observó como el albino miraba atónito y con cierto terror la condición en la que Rize estaba cuando llegaron al refugio.
—¿Rize-san?... —Hablo Kaneki atónito.
—No era la visita que esperabas—Contestó él.
—¡Padre, ayúdame! —Grito Rize lo de costumbre, antes de que le dieran un pedazo de carne para poder comer.
0o0o0o0o0o0o0
Rize
La visita del tercer hombre…
Rize estuvo en un estado mental lamentable, en que no sabía quien era, donde estaba o quien la alimentaba cada mañana o noche (porque tampoco tenía noción de tiempo). Tampoco recordaba quien le había arrojado las vigas de acero o quien la había mantenido secuestrada tanto tiempo, solo recordaba una bata blanca de doctor y una sonrisa sínica plantada en el rostro de un hombre que le resultaba familiar, que la atormentaba en sus muy frecuentes pesadillas.
Lloraba el nombre de su padre, pero no recordaba su rostro, lo que más miedo le daba era la oscuridad, pero irónicamente la luz ya fuera de las velas, las linternas o la natural le lastimaban la vista tapándose los ojos.
Cuando escuchó como se abría la puerta del refugio (que era un sonido metálico y chirriante), su vista al estar dañada por tanto llorar sangre y estar en la oscuridad, alzaba la cabeza y olfateaba porque reconocía al hombre que la alimentaba, que le secaba las lagrimas de sangre (aunque las primeras muchas veces intentó morderlo logrando su objetivo en diversas ocasiones), su cuidador de cabello plateado, mayor que ella, era terco, siempre insistía en acercársele, examinar sus heridas y preguntarle cosas que ella no entendía, solo quería irse con su padre, sin embargo nadie la lastimaba.
No podía escapar por su estado de debilidad, pero quería correr y conseguir su propio alimento como ella le gustaba a mordidas y desmembramientos con su kagune, el cual ya no le respondía cuando quería activarlo.
Un día en que tuvieron que irse de su primer refugio. Al comer se sintió mareada, se desmayo sintiendo como su cuidador la cargaba de manera delicada y se la llevaba cargando.
Se despertó después de unas horas y estaba en un lugar diferente, las paredes no eran las mismas, el espació tampoco, había ventanas en el lugar y en ellas se proyectaba la luz azul de la noche, el olor del lugar era diferente, era olor a encerrado y a humedad, olía a lluvia y arboles.
Estaba acostada en un futón en medió de lo que parecía ser una casa, se sentó en el futón a penas recobrando la conciencia, cuando lo consiguió escucho como la puerta (que era de madera) se abrió revelando la silueta de su cuidador, pero había otros dos hombres.
Era su cuidador, el otro ghoul delgado que usaba lentes y el tercero le era familiar, pero no lo conocía.
El tercer hombre era bastante alto, corpulento de los hombros y delgado de su cadera, usaba lo que parecía ser ropa tradicional japonesa sencilla (como si fuera un samurái renegado), tenía un cuerpo que se veía bastante fuerte e imponente, cabello tan largo como el suyo, pero color negro y tenía barba con bigote. Era ghoul por su olor, el tercer hombre la miraba con preocupación, ¿por qué la miraba como si le tuviera piedad o añoranza?.
—¿Dicen que no recuerda nada?—Preguntó al tercer hombre a su cuidador y el ghoul de lentes.
—No, ni siquiera sabe quien es ella, es inestable en muchos sentidos—Contestó su cuidador de pelo plateado.
—¿Ni siquiera reconocería a su propio padre…?—El tercer hombre se acercó con cautela hacía ella, agachándose a su altura.
Él tercer hombre se le quedo viendo mirándola a los ojos, la luz del amanecer comenzó a surgir iluminando más el lugar.
—Rize, ¿sabes quién soy yo? —El tercer hombre preguntó.
Ella negó.
—Soy tu padre Rize, Shachi Kamishiro.
Ella sorprendida, volvió a negar, era mentira, todos eran egoístas y mentirosos…su memoria estaba tan perdida que no sabía creer que era verdad o mentira, ¿y si era mentira?
—¿Qué tal si le ponemos mis lentes? Quizás no lo reconoce por estar algo invidente—Dijo el ghoul de lentes pasándole dicho objeto al tercer hombre.
El tercer hombre le puso los lentes en su rostro, pero tener tal cercanía en su rostro hizo que se sintiera en peligro, quiso morderlo y él no detuvo sus acciones.
Los otros dos hombres soltaron una exclamación, cuando ella tenía la palma del tercer hombre atrapada entre sus dientes, pero aquel hombre de cabello largo no la detuvo, ni la reprendió…
Él le acaricio la mejilla con su pulgar libre—.Está bien Rize, está bien.
Ella inevitablemente comenzó a llorar con esas palabras de calma soltando su palma sintiendo el amargó sabor de la sangre de aquel hombre, llorando en silencio viéndolo atreves de los cristales de los lentes.
"¿Por qué me siento así? ¿Quién es él? ¡¿Por qué me conoce y yo no lo conozco?"!. Pensaba angustiada la ghoul.
Él tercer hombre dejo de acariciarle el rostro y se paró para volver a mirar a sus cuidadores.
—Es muy inestable, nosotros tendremos que cuidarla, no podrás hacerte cargo de ella—Dijo el de lentes.
—Ahí te equivocas, mi querido niño de lentes—Dijo el tercer hombre dándole la espalda a los ghouls—.Él deber de los padres es proteger a sus hijos…si ella va a quedarse aquí no dejare que el aogiri sepa de este lugar, yo volveré por ella, pero cuidaré a Eto como se lo prometí a mi viejo amigo Yoshimura.
Los tres hombres salieron cerrando la puerta, ella se quedo sola contemplando como la luz del amanecer se asomaba por las ventanas de su nuevo escondite, por alguna razón desconocida quería que el tercer hombre se quedara…pero no supo más de él.
0o0o00o0o0o00o0o
Yomo
El tiempo que no mata, pero no perdona.
Era increíble todo lo que se perdió en poco tiempo y lo nuevo que empezaba, mientras Yomo estaba preparándose un café tal como lo hacía Yoshimura pensaba en todo lo que Anteiku perdió.
Cuando Anteiku se separó, ocurrieron tragedias a muchos niveles: Kaneki fue derrotado y desaparecido por el CCG , Hinami tuvo que separarse de él y de su sobrina Touka para que nadie los siguiera (ya que el CCG ya los tenía identificados). Tsukiyama perdió contacto con Anteiku luego de que Kaneki fuera "desaparecido" había rumores que el ghoul gourmet había perdido la razón y el jefe Yoshimura fue "desaparecido" por el otro búho (esa chica que siempre iba vendada y encapuchada), ya lo daban todos por perdido.
Y luego estaba Rize, que en unos meses dejó su estado de lucha, siempre la encontraba dormida. Tuvieron que mudarla a un nuevo refugio, cerca de la carretera por el bosque (que también era de donde obtenía el alimento). Nishiki de vez en cuando lo ayudaba a cuidar a Rize, pero él era quien más se encargaba de la chica.
El nuevo escondite para la chica ghoul era una pequeña casa que estaba abandonada, pero todavía era funcional en los aspectos básicos.
Mientras notaba como la ghoul comenzaba a caminar erguida de manera lenta, mientras tanteaba las paredes frías, él pensaba que tal vez Rize había perdido la vista, ya que era bastante torpe al andar. Dejó su taza de café y se acerco a ella, la iluminación no era tan pobre, a penas estaba atardeciendo, ella volteó la mirada al escuchar sus pasos y se puso frente a ella. El ghoul se atrevió a flexionar levemente las rodillas para quedar a la altura de la chica quien no pestaño para verlo. Él queriendo comprobar su pequeña teoría posó su mano grande en la mejilla de Rize, quien al principio alejó ligeramente el rostro, hace cinco meses ella ya hubiera intentado morderlo o atacarlo, pero ahora solo permanecía quieta. La piel de la ghoul a pesar de todo conservaba cierta suavidad agradable al tacto, aunque todavía estaba pálida como la nieve.
El tiempo había avanzado, pero pareciera que Rize no la hubiera alcanzado…todavía lucía algo frágil, tendría que cuidar de ella un tiempo más, pero el tiempo tampoco perdonaba a la chica, porque los meses en el que ella era libre y extremadamente peligrosa ya no iba a regresar…no por el momento.
Rize levantó ambas manos y se atrevió a tantear su rostro con las yemas de los dedos, como si quisiera reconocer sus facciones masculinas, paso por su mejillas, sobre su frente, por el puente de su nariz, sobre la quijada y la barbilla que están cubiertas con una ligera barba (tenía que recordar necesitaba afeitarse). El toque de ella era gentil y curioso.
—Si, soy yo—Dijo Yomo, como si ella con silenciosos gestos hubiera preguntado quien era—.Me he preguntado…si tú tal vez no puedes verme.
Ella lo miró a los ojos, unos ojos afilados morados que carecían de brillo, pero por un momento quizás porque el anochecer estaba cayendo y el último rastro de luz se poso sobre los ojos de Rize, se iluminaron levemente.
—Si te veo—Rize respondió con un tono suave de voz a penas recuperado.
Él la miró sorprendido, era la primera vez que la escuchaba hablar con calma.
0o0o0o0o0o0
Rize
¿Quién eres tú?
Cuando Rize recupero el habla de manera fluida, comenzó a explorar mejor su entorno y su situación, comenzaba a creer que no estaba secuestrada, si nos más bien escondida. Yomo su cuidador ya no le daba miedo, era cautelosa con él (por que no lo conocía). Nunca la había lastimado, la alimentaba, pero solo lo veía por poco tiempo casi todos los días (porque a veces dormía demás y no sentía cuando llegaba y le daba raciones de comida y agua) o quien la daba su ración de comida era el otro ghoul (que sabía que su nombre era Nishiki).
Decidió empezar a tener conversaciones con su cuidador de cabello plateado, hacía tiempo que no hablaba con alguien.
—¿Dónde estoy?—Preguntó, ambos estaban sentados uno frente al otro con una mesa de madera separándolos a una distancia de un metro.
Yomo había llegado hace poco tiempo y dejado la cena en la mesa, la miró como si no creyera quien le dirigía la palabra, él se sentó frente a ella.
—Estamos en la zona boscosa cerca de la frontera con Tokio, sobre la autopista principal—Él contestó, tenía una mirada de estar sorprendido (quizás no espero cruzar con ella dos palabras).
—¿Quién eres?
Yomo la miró sorprendido, reflexionando sus palabras—.Antes de decirte, ¿Recuerdas el café Anteiku?
—¿El café donde trabajan solo ghouls?
—Exacto, ¿recuerdas a Yoshimura?
Rize pensó su respuesta por un momento de poco a poco comenzó a recordar ciertas cosas, pero solo le llegaban recuerdos de caras borrosas, Yomo la miraba atento como si cruzara los dedos para que le respondiera correctamente.
—¿Era un ghoul algo mayor quien dirigía el café?
—Si—Él sonrió satisfecho.
—¿Tú eres Yoshimura?
Yomo borró su sonrisa, al parecer lo había ofendido sin querer.
—No, éramos amigos, él le prometió a tu padre que te cuidaría para que no te metieras problemas, Yoshimura ya no está con nosotros…así yo estoy cumpliendo su promesa, mi nombre es Yomo Renji—Él le ofreció la mano como si fuera un saludo formal, la estaba cuidando y ni si quieran se conocían.
Era una situación extraña…
Ella estiró su brazo y aceptó su mano con algo de duda, siendo cautelosa con él—.Rize Wa…quiero decir Kamishiro Rize.
—Que alivió que sepas tu nombre—Él suspiró tranquilo, después de tantos meses podrían hablar con normalidad.
—¿Cómo llegue aquí contigo?
Yomo notó la mirada de desconfianza que le plantaba, su vista ya no era tan mala (ya que estaba usando un par de lentes), ella no quería perderse ningún detalle de las expresiones de su cuidador.
Él le contó como ella había sido secuestrada, que no sabían quien era el doctor que la ató a la maquina o porque la habían escogido, y que ella no era la única victima de todo lo que paso hace más de casi un año, también había salido involucrado Kaneki Ken (quien creían que estaba muerto), pero ella a penas le sonaba ese nombre.
—El doctor…era él que me mantenía en el árbol metálico y él otro—Dijo ella bajando la mirada enojada.
—¿Él otro? ¿Había alguna otra persona?
—Si, él me…—Su voz se quebró, similar como cuando una cinta de música se termina y solo queda el sonido blanco en la grabadora, Comenzó a llorar lagrimas negras, ahora que era más consiente después de su estado de shock, golpeó la mesa con su puño soltando una maldición.
Se sentía frustrada.
Yomo sorprendido se acercó para secarle las lagrimas con una servilleta, agachándose a su altura, cuando él quiso preguntarle más, ella negó con la cabeza.
—Está bien, no tienes que presionarte—Dijo al sostenerle el rostro con la servilleta en la mejilla de Rize.
—No se quien lo hizo, pero quiero matar a los dos sujetos…
—Si quieres hacerlo, necesitas recuperarte ¿está bien?
—Si…Yomo, ¿dónde está mi padre?
—No lo sabemos con exactitud, hace tiempo que no tenemos contacto con él, vino a verte hace algún tiempo, pero no lo reconociste, prometió venir por ti cuando la haya una buena oportunidad.
Yomo le contó en la situación en la que estaba metido su padre, no podía irse con él de manera segura ya que era inestable, y él estaba con ghouls que podrían matarla, no había dudas en la historia de Yomo, ella recordó al tercer hombre, por menos sabía que su padre estaba vivo. Decidió confiar en lo que decía Yomo.
—¿Cómo sabré si él está bien? —Ella preguntó preocupada.
—Tranquila, ya se me ocurrirá algo.
Al poco tiempo le obsequio una radio que era algo vieja, pero funcionaba, él la tenía entre sus cosas que ya no usaba y le explico que siempre en ciertas estaciones daban las noticias del CCG, que podría escuchar si daban alguna noticia de su padre Shachi Kamishiro, además de llevarle el periódico para verificar si lo reconocía en alguna foto o noticia. Desde que comenzaron a hablar decentemente, él era muy atento con ella con que necesitara, inclusive le comentó si ella realmente quería quedarse con él.
Ella le había dicho que sí, en su situación actual consideraba conveniente quedarse con él, además él necesitaba cumplir una promesa.
Faltaban pocos minutos para la medianoche cuando Yomo llegó, ella estaba sentada en una silla, con la radio en la mesa de madera frente a ella y varios periódicos en la superficie de madera, escuchando la última canción del día. Se acercó para sentarse a lado de ella.
—¿Has escuchado algo de él? —Preguntó Yomo.
—Nada.
—Eso está bien, significa que él sigue vivo.
—¿Por qué estás tan seguro?
—Ya lo habríamos escuchado entre rumores con otros ghouls, he escuchado que tu padre es muy fuerte, está vivo.
Al escuchar esa oración Rize se sintió sorprendida, le sonrió aliviada, era una sonrisa muy suave que apenas levantaba sus pómulos, él solo se le quedo viendo fascinado, era la primera vez en estos meses había sonreído. Él le sonrió de igual manera.
—Gracias Yomo—Dijo ella aliviada sin dejar de sonreír, por primera en mucho tiempo no sentía eso que llamaban tranquilidad.
Él no contestó, pero le acarició de manera suave su cabeza haciéndola sonrojar, ella por primera vez no lo detuvo o intento lastimarlo. Si quería salir de su situación actual, tenía que comenzar a cooperar con Yomo, eso estaba claro en su mente.
0o0o0o0o0o0
Yomo
Cualidades que despiertan los sentidos.
Rize comenzó a ayudarle a limpiar la casa y hacer pequeñas tareas, mientras ella estaba sentada en la mesa de madera limpiando una lámpara con la luz del sol detrás de ella, usando una de sus playeras como vestido. Él trabajaba frente a ella clavando unas tablas en el suelo. Los días comenzaron a volverse mas calurosos, pero agradables, Rize estornudo haciendo que él subiera la mirada.
—Maldito polvo—Dijo la pelimorada en tono bajo, mirando con fastidió lo que estaba limpiando.
Él solo sonrió mirándola, por lo menos ya estaban llevándose bien. Rize levantó los brazos bostezando mientras se estiraba, encogiendo las piernas, haciendo que por el mero movimiento una manga se desacomodara revelando todo el hombro derecho, ella parecía no importarle, amarró el pelo largo oscuro en una cola de cabello alta desordenada y siguió limpiando.
Él se quedo viendo un momento antes de clavar la siguiente tabla…
Habían pasado los meses y por primera vez se daba cuenta que Rize era una mujer…
Y aunque se dijera a sí mismo que era un idiota por no haberlo notado antes, lo cierto es que siempre la vestía con ropa tipo hospital o con algunas de sus prendas que le quedaban grandes a ella, pero como siempre la visitaba de madrugada o noche no notaba ciertas cualidades de ella…
Cuando la vistió por primera vez, era una chica muy delgada y marchita, el rostro había adelgazado, estaba en total estado de enfermedad en cuerpo y mente.
Pero ahora había recuperado peso, luciendo más saludable, el color de su piel era ligeramente más rosado y mientras ella balanceaba ligeramente las piernas, él contemplo la figura femenina de Rize, como la parte desnuda del hombro y parte de las clavículas se revelaban, junto con el inicio del pecho derecho, finalmente contempló el rostro femenino. Ella pareció sentir su mirada que la analizaba y lo miró para sonreírle suavemente con las mejillas rosas.
Él no supo que impulso había dictado su cuerpo cuando ella le sonrió, pero su mano inconscientemente bajo con el martillo para clavar la ultima tabla, pero golpeo por error su dedo pulgar. Perdió por error parte de su uña, al ver su dedo vendando horas después supo que necesita conseguirle ropa "decente" a Rize.
No quería cometer más "accidentes".
Cuando él era joven, nunca supo realmente que eran las "necesidades" que tenían las mujeres cada mes. Vivió solo por su cuenta hacía bastante tiempo, su hermana mayor había fallecido hace mucho tiempo, y su sobrina Touka era muy independiente de él, así nunca se preguntó ciertas cosas que Rize (quien ahora estaba por más tiempo con ella) necesitaba.
Fue dos días después de su "accidente" con el martillo. La visitó alrededor de las 9:00 am. Cuando la llamó Rize no respondió, fue al cuarto donde ella dormía y toco la puerta, al no responder Rize, él entró con cuidado anunciando su llegada. La pelimorada estaba acostada en su futón tapada hasta la coronilla, pero no dormía, se quejaba, sonaba como si se tuviera algún dolor y se retorcía bajo las sabanas, percibió un ligero olor a sangre en el ambiente, él abrió rápidamente las cortinas para poder ver mejor la habitación agachándose a su lado.
"¿Está herida?" Pensó el ghoul alarmado.
—Rize, ¿estás herida? Déjame revisarte—Yomo quiso quitarle la cobija gruesa que la cubría. Pero Rize no quería cooperar.
—No, vete…—Dijo ella enterrada en las sabanas.
—Tienes un olor a sangre déjame revisar.
Entre forcejeos pudo quitarle la cobija revelando a la ghoul de pies a cabeza (usando una de sus camisas a modo de pijama). Mientras él buscaba con la mirada alguna herida abierta en el cuerpo de la chica, notó que ella se acostó boca arriba para sentarse. Él notó que el colchón estaba manchado con una mancha de sangre notoria en donde Rize estaba sentada, y que tenía por arriba de los muslos en la cara interna de sus piernas una gran mancha de sangre.
Yomo se quedo congelado por un momento, porque supo de donde venía tal fuente de sangre…no estaba herida.
Él subió la mirada encontrándose con los ojos morados de Rize, ella lo miraba con vergüenza y fastidio, él la volvió a tapar y se puso de pie rápidamente, camino a la puerta se detuvo en el marco sin mirarla.
—Lo siento, te traeré ropa limpia.
Esa misma noche, antes de cerrar el café :Re, su sobrina estaba barriendo el lugar cuando el entrego una pequeña lista de cosas que Rize necesitaba.
—¿Y esto? —Preguntó Touka al sostener el pequeño papel doblado.
—Necesito que me ayudes con algo, quiero que por favor mañana compres ropa y otras cosas…son para Rize, te daré dinero.
Su sobrina leyó rápidamente la lista de compras para luego mirarlo—.¿No vienes conmigo?
—No, compra tú sola, confío en tus decisiones, lo harás mejor que yo.
—Pero, ¿en que talla? No puedo comprar si no se su talla de pantalón o ropa interior.
—Solo compra todo en talla chica y mediana, lo que no sirva lo devolvemos.
Touka suspiró—.No hare las compras a ciegas, te daré una cinta de medir y le ayudas a medirse para hacerlo bien.
Él termino accediendo a la proposición suspirando, "¿por qué era tan complicado comprarle ropa a Rize?", he inmediatamente recordó el accidente de hace unos días con el martillo.
Cuando le explico a Rize, ella accedió a medirse como Touka les había indicado, mientras ella se medía, él anotaba todo lo que ella le decía.
—Pecho: 96 cm…cintura 66 cm…y cadera 98 cm—Ella mencionaba concentrada las últimas medidas.
—Bien, con esto bastara—Dijo él mientras revisaba todas las medidas—.Rize siento lo de esta mañana, no tenía idea.
—Está bien—Ella subió los hombros cómo si no le importara—.Tampoco es como si fuera tu culpa de lo que me pasara, de hecho me alegra que volviera, aunque olvidaba lo doloroso que es el primer día.
—¿No te había ya pasado antes?
—Hace unos meses no, es extraño, quizás es porque ya me estoy recuperando…pero me ha sorprendido tu cara de espantó ¿acaso no lo sabías?
Él se sonrojo, por tal conversación.—Claro que sabía que eso pasa cada mes si eres mujer y no te ocurre cuando estás en estado de embarazo, pero hace mucho tiempo que no convi…mejor olvídalo.
—Si tú lo dices, ¿por cierto que hay de cenar?—Ella cambio de tema, tal vez notando lo incomodo que se sentía por dicha conversación.
Después de unos días, ella finalmente ya tenía ropa de su talla. Touka acertó en muchas cosas cuando le compró la ropa y un par de zapatos, pero falló con una pequeña cosa. Cuando le dio a Rize las dos bolsas con varios cambios variados de ropa y algunas pijamas diciéndole claramente que si algo no le quedaba no arrancara las etiquetas, ella agradeció felizmente la ropa, pero había una prenda que no le quedaba.
Era un jersey de color lila que se puso a la hora de la cena, la dichosa prenda se le pegaba como una segunda piel, era una prenda que le quedaba algo pequeña, las mangas largas se veían angostas y la piel del abdomen se le descubría ligeramente, la prenda revelaba todas las curvas femeninas recuperadas, revelando el escote y la piel suave del inicio del pecho, la tela quedaba estrecha y estirada al punto de al parecer que iba a abrirse en la parte del pecho, aunque al pensar lo último se sintió como si le cayera un balde de agua fría y el cubo lo golpeara en la cabeza ¿en que se estaba fijando?.
Él tapo sus ojos con una mano al verla, ya que no podía evitar ver todas esas curvas bien puestas en ella.
—Iba a devolverlo, pero ya tenía la etiqueta arrancada—Dijo ella con tono inocente, como si no se diera cuenta de cómo el jersey lucía en ella.
—…Está bien, supongo que tendrás que quedártelo, ¿no te incomoda?
—No.
Y él suspiro, no sabía si eso era algo malo o bueno.
0o0o0o0o0o0
Rize
Tentando a la suerte.
Habían pasado alrededor de 9 meses. Rize comenzó a sentir que sentía más fuerte y curiosa. La alimentación que le proporcionaban era nutritiva, pero por el sabor ligeramente añejo sabía que no era carne de cacería, si no de carne carroñera (carne de cadáver).
Cuando sus cuidadores (Nishiki y Yomo) se turnaban para visitarla. Nishiki solo llegaba temprano antes de amanecer, le dejaba los víveres necesarios, comprobaba que ella estaba en la casa y se iba. Yomo se quedaba más tiempo con ella, pero solo eran unas horas al día, jamás se quedaba todo el día.
Al estar en una rutina de levantarse, hacer pocas tareas domesticas de la casa, comer, leer el periódico, escuchar la radio y estar con alguien unas cuantas horas al día, se sentía algo sola…
En su antiguo cautiverio a manos del doctor de sonrisa sínica, la soledad era abrumadora y la oscuridad eterna, una tortura inimaginable. Y aunque se sentía cómoda viviendo en esa pequeña casita, no pudo evitar salir una vez, rompiendo las reglas de seguridad.
Salió a escondidas y camino por el terreno boscoso, lo comenzó a hacer ser constantemente, empezó con 10 minutos, luego con 15 minutos y así sucesivamente, procuraba no dejar huellas o algún rastro que la delatara, aunque confiara en Yomo, no podía evitar simplemente explorar.
Una vez ella se fue del refugio por una razón especifica, empezó a oler un rastro de sangre fresca, sangre humana, algo que no había consumido de la manera que ella le gustaba, comenzó a salivar y un hambre tremendo la poseyó. Siguiendo el olor y sabiendo que faltaba pocas horas para que Yomo apareciera, además había escuchado en la radio que el clima iba a estar lluvioso, corrió buscando el aroma.
Finalmente encontró un cadáver en una bolsa de basura negra recargado en un gran árbol, abrió la bolsa y había un cuerpo, un hombre adulto, con una herida de degollamiento en la garganta, todavía desprendía un ligero calor corporal y pocos insectos empezaban a revolotear cuando ella abrió la bolsa.
Ella quien hace más de un año, hubiera ignorado el cadáver por buscar mejor al asesino y comérselo, ahora se agachaba y con fuerza mordió uno de los brazos carnosos del cadáver, sintiendo como la sangre que estaba tibia (casi fría) manchaba su boca, arrancó un pedazo de carne.
Lloró al masticar…¿en que se había convertido?
Siguió con otro bocado, ahora llovía, caía agua de manera constante, las ramas frondosas le hacían de techo. Se detuvo al escuchar un ruido como si alguien estuviera corriendo en charcos de lodo. Miró a su alrededor, se puso en guardia e intento activar su kagune (el cual no le respondió). Yomo apareció corriendo delante de ella, estaba todo empapado mirándola con espantó, y ella con las manos en llenas de sangre se tapó la boca con ambas manos.
—Rize, ¿estás bien? —Preguntó Yomo preocupado.
Era la primera vez que él la descubría…ella solo asintió.
Como Rize sabía que Yomo buscaba a hombres que se suicidaran o tuvieran accidentes automovilísticos para comer, conocía de protocolo que hacer cuando se encontraba un cuerpo. Él sin decirle nada solo observó el cadáver y los cargo en los hombros (con todo y bolsa), al escuchar el ladrido de unos perros, solo la miró con seriedad.
—No hay tiempo, hay que correr.
Corrieron en la lluvia hasta llegar a la casa. Al meterse y cerrar la puerta, Yomo abrió ligeramente la cortina, por unos minutos para vigilar el bosque por la ventana, ella sintió una presión en el estomago, era la sensación de querer esconderse para no encontrarse con el monstruo que la amenazaba con devorársela.
Luego de unos minutos no vieron ni perros, ni personas, ni otros ghouls. Yomo relajó los hombros y suspiró, para luego mirarla.
—¿Por qué saliste?—Preguntó Yomo, lucía desconcertado.
—Necesitaba hacerlo, solo me fui 20 minutos…iba a volver.
—¿Es la primera vez que sales?
—No, es la cuarta vez que lo hago…tenía hambre—Ella lo miró a los ojos, sabía que si salía no podía ayudarla si le pasaba algo, pero sintió tanta hambre y ansiedad. Apretaba sus manos sobre su blusa manchándola de sangre.
—Sabes que es peligroso salir sin mascara o con los humanos fuera, ¿lo sabes no es así?—La reprendió—.Si te atrapan no podré ayudarte.
Ella lo miró sorprendida, pero luego lo miró con una mirada lúgubre, como si supiera perfectamente que le harían a ella.
—Entonces me terminare por comerme los brazos, luego las piernas y así sucesivamente desaparece, ya no tendrás que cuidarme—Ella se limpió la sangre de la boca con el antebrazo y se fue a paso apresurado para el baño, quería ducharse.
Yomo al parecer quería seguir hablando con ella, pero ella al entrar al cuarto de baño, cerro con urgencia la puerta para quitarse la ropa y tirarla al suelo, abrió el agua caliente de la bañera, tan frustrada estaba que solo al entrar piso algo en el suelo y resbaló, agarro la cortina de baño para no caer, pero no fue útil cayó sobre su hombro izquierdo.
—¡Duele! —Exclamó de manera dolorosa.
Yomo al escuchar su grito, con algo de fuerza abrió la puerta del baño y noto que ella estaba en el piso de la bañera, cubriendo su cuerpo desnudo con la cortina del baño, con los ojos a medio cerrar por el dolor.
Ella alzó la mirada encontrándose con la mirada de Yomo, se encogió cubriéndose más con la cortina mirándolo con fastidio y cierta vergüenza.
—¿Qué ocurrió? —preguntó Yomo preocupado.
—Resbale, no vi y caí sobre el hombro izquierdo.
Él suspiró y cerró la llave del agua agachándose para ayudar a la muchacha—.Déjame ayudarte.
Rize con algo de desconfianza y el flequillo cubriéndole el ojo izquierdo abrió lentamente los brazos (con una expresión de dolor por su hombro), enderezó lo mas que pudo su espalda para que Yomo la pudiera cargar.
Yomo la cargó poniendo un brazo bajo sus muslos con cuidado para no lastimarla, y con la otra sosteniéndole la espalda sin retirarle la cortina de baño, ella se sostuvo con firmeza con su brazo sano, rodeándole el cuello, él seguía empapado por la lluvia.
Cuando la sostuvo con firmeza, se aferró a él, abrazándolo, sintiendo como estaban mejilla con mejilla, Yomo al ponerse de pie con ella en brazos se detuvo frente al espejo. Ella no entendía porque se detuvo, pero su espalda comenzaba a helarse ya que la sentía descubierta, creía que quizás ella tenía algo raro en la piel y por eso Yomo se detuvo. La espalda desnuda de Rize se exponía (de los hombros a la base de la cadera) frente al espejo con Yomo sosteniéndola con firmeza. La pelimorada dio un respingo por el frío, sorprendiendo a Yomo, haciendo que saliera del baño con ella en brazos.
—¿Por qué te detuviste tanto en el baño, frente al espejo?—Preguntó Rize todavía con sus brazos delgados rodeándolo sin voltearlo a ver, casi diciéndoselo al oído.
Rize sin saberlo, Yomo estaba sonrojado, ya que si bien no tenía malas intenciones con ella estando semidesnuda en sus brazos, él intentó contestar con neutralidad.
—Note que estás mejorando de salud, tus cicatrices ya no se notan—Contestó Yomo.
—¿Entonces te gusta cómo luzco?—Preguntó con cierta inocencia.
Él se quedo callado abriendo grandes los ojos, abriendo la puerta de su cuarto para sentarla en la silla, sin contestarle.
Rize todavía con la cortina envolviéndola, miraba a Yomo quien empezaba a buscarle algunas cosas, le trajo una toalla y algo de ropa. Le ayudo a secarle el pelo, luego le reviso el hombro izquierdo que estaba rosado, le reviso para ver que tanto dolor tenía, al menos no tenía fractura ya que el hueso no se le salió de lugar ni nada.
—Solo tienes un moretón, no tienes nada grave—Le dijo Yomo con tono tranquilizador—, pero te vendaré para que no hagas tantos movimientos por uno o dos días.
—¿Por qué…me cuidas tanto? —Preguntó ella.
Él solo la vio curioso, aunque él lo hacía por la promesa de Yoshimura notaba en los ojos de ella se veía frustrada.
—Porque quiero hacerlo—Él le apartó el pelo de la cara.
La ghoul se sonrojo, mirando hacía abajo aferrándose con su brazo sano a la cortina que tenía atada en al cuerpo ocultando más su pecho, para luego mirarlo con cierta vergüenza y fastidio—.Lo siento…
Él la miró sorprendido, probablemente era la primera vez que ella pronunciaba esa pequeña frase, quizás porque sabía que él solo podía ayudarla si algo malo le sucedía, pero la miraba como si no pudiera culparla de todo, ella no podía aguantarse tanto tiempo el hambre o el aislamiento.
—Está bien…quizás deberé traerte más raciones, pero eso es bueno porque te estás recuperando, Rize-san necesito que sepas no importa lo que pase yo voy a protegerte, pero necesito que me ayudes a no ponerte en peligro ¿está bien?.
Ella asintió mientras tomaba una camisa grande que era de él e intentaba ponérsela ella sola. Yomo le ayudó, primera pasándole la camisa por arriba de la cabeza y por el brazo sano. La cortina de baño que servía para cubrirla comenzó a deslizarse cuando ella alzó su brazo sano, mostrando cada vez más el pecho, él noto eso haciendo que enfocara la vista hacía el rostro de Rize, intentando y no mirarla más hacía abajo, las manos comenzaron a hacérseles torpes, algo que era muy raro en él.
—¿Qué te pasa? —Preguntó Rize, notando el nerviosismo de Yomo.
—¿De que hablas?
—Te vez nervioso.
—No es eso—Dijo él notando que solo faltaba el brazo lastimado de la ghoul, solo tenía deslizarle el brazo para que saliera por el hueco de la camisa—.Solo intenta que el brazo pueda salir para ponerte la manga.
Al ya estar de los hombros a la cadera vestida, él la dejo sola para que pudiera deslizarse la cortina con comodidad e intentar ponerse sus pantalones de pijama. Finalmente Rize estaba vestida y vendada.
Rize vio al cadáver que estaba sobre la mesa, Yomo se seco y se cambió de ropa (que todavía Rize conservaba entre sus cosas). Se llevaría el cuerpo en auto para poder descuartizarlo mejor. Él le dejo la comida cuando se iba a retirar, pero ella le jaló la camisa llamando su atención a pocos pasos de la puerta. Yomo estaba de espaldas.
—Se que no estás muy contento con lo de hoy…es solo que a veces me siento atrapada y tenía apetito—Ella dijo con cierta tristeza, porque no era mentira.
—…¿Te sientes prisionera conmigo? —Él se volteó para verla, la miró con tristeza, como si hiciera un mal trabajo o quizás alguna maldad.
—No...prefiero estar aquí contigo, que estar atada a una maquina siendo devorada, pero hace mucho tiempo que no sentía que era estar de nuevo en el exterior—Ella suspiró, era verdad y le aterraba la idea de que no podría irse jamás.
Yomo pareció pensarlo un poco, pero finalmente le respondió.
—Te diré que: Pronto hare unos encargos y no podré quedarme contigo, ni tampoco Nishiki, puedes acompañarme, pero tendrás que ir bien disfrazada, ¿Te parece bien?
—Si—Ella sorprendida solo asintió, para luego sonreír animada, no recordaba mucho el exterior, pero le daba entusiasmo.
0o0o0ooo00
Yomo
Buena compañía.
Después de aquel episodio con el cadáver, no les siguieron la pista a él ni a Rize. Tampoco encontraron nada sobre un asesino en el radio, ni en los periódicos o cualquier otro medio, solo había un anunció de un hombre desaparecido que era él cadáver que había encontrado Rize.
Yomo reflexiono en las palabras que Rize de sentirse atrapada, en cierta forma la comprendía, no pasaba más de cuatro horas con ella, y había días que no la veía porque Nishiki le ayudaba a revisar que ella estuviera bien…quizás debía buscar pasar más tiempo para estar con ella, tal vez de esa forma ella empezaría a recuperarse de manera más rápida.
Rize recolecto muchos cupones de los periódicos para descuentos en libros y aunque él le preguntó si ella tenía un autor favorito, ella dijo que todavía no se acordaba, pero le pedía de favor si podía traerle uno o dos libros.
Sin saber que exactamente libros darle, le pidió consejo a Nishiki quien tenía su turno de ver a Rize.
—Puedo yo ir, conozco el lugar, es un lugar donde dan libros usados, intentare buscarle algo "interesante"—Dijo el ghoul de lentes al tomar los cupones que estaban perfectamente cortados y en excelente estado.
—Gracias—Yomo suspiró aliviado.
Pero esa misma noche cuando visitó a Rize para saber como se encontraba, ella le contó que libros le habían regalado.
—Mitología nórdica, lenguaje de señas y cómo adiestrar animales—dijo ella mostrándole los libros.
—Es una selección algo extraña, ¿por qué Nishiki te escogió esos libros?
—Me dijo: "Con los cupones que tienes, eran estos tres o la sección telefónica de los últimos 10 años" —Contestó la ghoul.
—¿Estás bien con los libros?
—Eso creo, será interesante leer algo más que el periódico.
Pasaron los días, cuando llegaba a ver a Rize, ella lucía más relajada, aunque cuando le preguntaba sobre su día, ella se sonrojaba y le sonreía diciéndole que estaba bien.
Un día estaba llegando al refugió a la entrada del amanecer, escucho el graznido de un cuervo, y efectivamente había un cuervo revoleteando en círculos, arriba de la casa, se le hizo extraño y más cuando escucho como una de las ventanas de la casa se abría y el cuervo entraba a la casa por la parte de la sala.
Yomo entró y observó que Rize alimentaba al cuervo en el marco de la ventana con un par de palillos de metal, era un cuervo negro, bastante grande que engullía lo que Rize le ofrecía, este movió las alas levemente, cuando ella sintió su presencia, el cuervo revoloteo las alas y se fue volando por la ventana.
—Buenos días Yomo—Rize le sonrió desde su lugar.
—Buenos días Rize, ¿y ese cuervo? —Él contesto señalando la ventana, era una situación algo rara.
—Se llama Munin,¿no es lindo?.
"Hasta le puso nombre al cuervo, es un nombre extraño." Pensó Yomo con una gota de sudor en la nuca.
Y ahora la extraña rutina es que el cuervo pasaba casi todos los días y no solo Rize lo alimentaba, si no con cada día, el cuervo le tenía más confianza y hasta Rize le acariciaba el plumaje de la pequeña cabeza del pájaro.
Un día vio al pájaro dentro de la casa, Rize estaba en el sillón de la pequeña sala sentada recargando la espalda en el brazo del sillón extendiendo toda la pierna derecha y la izquierda estaba doblada de tal forma que el cuervo reposaba sus patas en la rodilla izquierda de Rize, mientras la ghoul le acariciaba la cabeza al cuervo. Parecía la escena de una pintura antigua, y si existiera probablemente se llamaría "Joven mujer con su cuervo".
Pero cada vez que él se acercaba el cuervo alzaba las alas, le graznaba y se iba volando con agilidad por la ventana, como si conociera bien como era el espacio de la casa y supiera todas las salidas.
Si bien le parecía extraño, Nishiki le dijo que no era raro "Ella está casi las 24 horas sola, es normal que aprecie un poco de compañía", cuando Yomo no sabía si estaba de acuerdo que ella tuviera al cuervo, su amigo a modo de broma le dijo.
—Ahora te da envidia que prefiere la compañía del animal antes que a ti.
Él se sorprendió, claro lo negó, pero empezó a pasar mas tiempo con ella.
Cuando llegó un poco más temprano del amanecer, noto que el cuervo que ella había cuidado picoteaba sobre el cristal de la ventana y ella abría la ventana, la observaba a 6 metros de distancia, no tenía idea que ella era buena adiestrando animales, la vio asomarse y el cuervo se poso en el marco de la ventana ella con unos palillos metálicos le ofrecía comida, notaba como el ave tragaba los pedazos de carne, al parecer eran solo unos pocos minutos cuando ese cuervo iba pasar con ella, Rize terminaba por acariciarle la cabeza de manera delicada al ave y este finalmente se iba.
Entró al refugio la vio en el fregadero de la cocina lavándose las manos notando que también estaba lavando un objeto metálico en el fregadero. Rize noto su presencia y solo le sonrió, él le correspondió la sonrisa, acercándose para ver que estaba lavando.
Era un collar brillante como el oro con pequeño dije que parecía estar deformado, como si tres pirámides estuvieran fusionadas.
—¿De donde lo sacaste? —Preguntó Yomo interesado.
—Es un regalo—Ella lo empezó a secar con cuidado con un pedazo de papel y finalmente se lo puso en el cuello.
Él le ayudo a colocarle el adorno abrochando el collar, el contraste del objeto con su pelo morado haciendo que el adorno luciera hermoso en ella.
—¿Está bien que aceptes lo que te trae un cuervo?
—¿Preferirías que un hombre me lo regalara? —Ella alzó el dije del collar, sonriéndole astutamente.
Se quedo mudo, ella tenía un punto. Solo por eso aceptaba que el cuervo le diera cosas y revoloteara en la casa libremente.
No solo era un cuervo, si no también un gato negro. Pero curiosamente el gato pasaba por las noches y a veces en las madrugadas, nunca el felino entraba en el refugio cuando él estaba. Yomo paso una noche en la casa, durmió en el sillón amplio de la sala tapado con solo una cobija, toda la noche sonó silenciosa, cuando ambos cenaron y Rize le dio las buenas noches para irse a dormir, la noche paso volando.
Faltaban pocos minutos para el amanecer, cuando escuchó unos rasguños leves en la entrada, él al principio ignoraba los rasguños, hasta que escucho los pasos suaves de Rize y como con cuidado abría la puerta, antes de que volteara ella ya había salido del refugio, él se levantó bostezando perezosamente, abrió la puerta, Rize estaba sentada recargada en la puerta mientras le ofrecía un tazón con agua y uno con comida al gato. ¿Pero con que alimentaba a los animales?
Con carne humana.
Al principio pensó que el ave o el gato se negarían a los que ella les ofrecía, pero comían con gusto cuando ella los alimentaba, aunque era escalofriante también era lógico, los gatos eran depredadores y los cuervos omnívoros carroñeros.
Rize se puso de pie cuando él abrió la puerta, si bien al principio él pensó que ella se asustaría, Rize no se notaba asustada, si no sorprendida, no era la primera vez que le pedía que no saliera del refugio, pero tampoco era la primera vez que ella lo ignoraba para salir y darle de comer al gato.
—Buenos días—Dijo la ghoul escondiendo los brazos tras la espalda y con el gato negro ronroneando en las piernas pidiéndole atención a la muchacha.
—Buenos días, es un poco temprano, ¿qué haces afuera?
—Si no alimento a Geri va estar maullando de hambre todo el rato.
"Hasta le dio un nombre…" pensó Yomo con una gota de sudor en su frente, no era el único que le ponía nombres extraños a los animales.
—Tal vez no debas alimentarlo con carne humana…—Sugirió Yomo.
—¿Por qué no?
—Es un gato, no creo que se alimenten de los humanos.
Ella soltó una risa divertida, aunque le agradaba el sonido de su risa, ella le sonrió con cierta malicia cargando al gato, acariciando el pelaje oscuro. El gato era un felino totalmente negro, de pelo liso y corto, tenía ojos de color ámbar, sin mencionar que tenía un aspecto elegante, flexible y era delgado, debía ser un gato adulto por su gran tamaño.
—¿Qué tiene de malo? No lo culpó, la carne humana es muy deliciosa…además se que no es la primera vez que esta criatura come humanos—Contestó Rize.
—¿Cómo lo sabes?
—Porque la primera vez que vino, tenía en el hocico manchado de sangre con un dedo humano entre sus dientes, casi me rasguña cuando intente quitárselo.
El gato maulló como si afirmara con la muchacha y Rize siguió consintiendo al animal con las mejillas rosas por la ternura que sentía por el animal, Yomo intentó acercar su mano para acariciar la cabeza de Rize (sintiendo una extraña ternura por ella, a pesar su escalofriante anécdota), pero el gato le soltó un bufido y casi lo araña aún en los brazos de Rize cuando intentó acercarse a la ghoul de cabello morado.
—Ten cuidado es un poco celoso y le gusta atacar a los dedos—Dijo Rize sonriente.
El gato volvió a maullar sonoramente.
0o0o0o0o0o0
Rize
Un par de personas desapercibidas.
Ya casi se cumplía un año desde que vivía al cuidado de Yomo. Rize escuchaba atenta el último programa de radió que daban de 10 a 12 de la noche. No eran noticias lo que escuchaba, era un locutor que contaba historias interesantes que le contaban anónimamente otras personas, se imaginaba a ella consiguiendo un teléfono y llamando a la estación contando todo lo que le había pasado:
"Hola mi nombre es Rize Kamishiro, fui secuestrada hace más de año como conejillo de indias por dos idiotas, uno de ellos se cree dios, soy ghoul y tengo un apetito voraz, no he visto a mi padre en más de cinco meses, vivo con Yomo quien me esconde de los hombres malos que probablemente me estén buscando (o quizás no, no salgo mucho).
Tengo un cuervo y un gato negro, no tengo todos mis recuerdos, pero de vez en cuando sueño con ellos…el otro día soñé con un sujeto llamado Kaneki Ken, en mi sueño nos conocíamos perfectamente, él estaba atado a un silla y tenía el cabello blanco, era torturado por un sujeto de mascara de hockey y yo conocía a su madre (una mujer que aparentaba ser agradable), al final del sueño era devorada por él, ¿raro, no?...ni siquiera se quien es él, pero es un sueño que a veces me viene a la mente como un antiguo recuerdo. En fin soy una persona desapercibida, nadie nota mi ausencia o me busca, si no, no estaría en esta casita en medio del bosque.
Buscó poder recuperar mi kagune y mis fuerzas para asesinar a quien me haya atado al idiota que se cree dios."
El locutor narraba la última historia corta del día, era la vida de una mujer que era asesina, que daba clases de artes marciales y que el único amor de su vida no sabía quien era ella, como si fuera una persona desapercibida para él…
—Es una buena historia, hasta parece sacada de un libro—Dijo para si misma, mientras escuchaba con atención la radio.
Unos rasguños en la puerta principal llamarón su atención. Rize abrió la puerta y encontró a Geri en la entrada, sentado, moviendo su larga cola de un lado al otro en el suelo mirándola con sus enormes ojos ámbar de gato, como si el animal esperara que ella lo invitara pasar.
Ella abrió mas la puerta para ver si el gato quería entrar, pero el felino simplemente se hecho en suelo para maullarle. Ella suspiró y sonrió, paso por los tazones que tenía asignado para el gato, le dio una ración de carne y otro lo lleno con agua. Le dio la comida y el agua, el gato devoró la carne y dio bebió con tranquilidad el agua, ella siempre se preguntaba si el gato tenía dueño (ya que se veía bien cuidado, no tenía pulgas y no olía a basura), pero no usaba collar, así que no tenía la certeza si le pertenecía a alguien o era libre.
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando escucho pisadas, era Yomo quien se acercaba. El gato al ver al ghoul de cabello plateado se fue caminando perdiéndose en la oscuridad, ella inevitablemente suspiró.
—Buenas noches Rize.
—Hola Yomo—Ella respondió con naturalidad.
Fue una noche silenciosa cuando estaban cenando, el programa de radió transmitía una canción que ella conocía, se quedo atenta a la letra y al tono de la cantante, dejo los cubiertos en el plato a medio terminar, algo que no paso desapercibido para Yomo.
—¿Te sientes mal? —Preguntó él.
—No, es solo que no tengo mucho apetito—Rize dijo sin animo, ya que perder el apetito era algo extremadamente raro en ella.
—¿Por qué?
—Es la canción, me recuerda la vez que me sacaste de mi primer secuestro…te rasguñe la mejilla izquierda, ¿recuerdas?
—La canción no, pero si cuando alzaste la mano y me diste en la mejilla casi rozando con mi ojo.
—¿Te sentiste molesto conmigo…?
—No, estabas asustada, quizás no debí acercarme tanto cuando estabas alterada, no te culparía por todo lo que pasaste.
Ella reflexiono sobre sus palabras, Rize apago la radió llamando la atención de Yomo.
—Yomo, ¿yo te doy lastima? —Rize preguntó en tono bajo, por alguna razón bajo la mirada, observando su comida a medio terminar.
—Jamás he sentido eso por ti.
Ella subió la mirada sorprendida, entendía que él solo cumplía una promesa y que a él no le desagradara dicha tarea, es más insistía en quedarse más tiempo y a veces se quedaba a dormir, pero ella no lo entendía del todo ¿por qué?
—¿Y por qué pasas más tiempo conmigo?
Él la miró como si pregunta le era confusa, él dejo los cubiertos en la mesa para mirarla fijamente al otro lado de la mesa—.Porque quiero ayudarte a que te cures.
—¿Curarme? —Ella preguntó incrédula.
—Se que nunca me has querido decir con certeza que fue lo que te hicieron, y no te culpó si nunca me lo quieres decir, pero se que pasaste por algo horrible y estuviste sola, quiero ayudarte para que puedas volver a estar con tu padre, para que puedas estar bien por tu propia cuenta…solo si tú me lo permites, claro.
Ella asintió, a pesar de todo, se alegraba que estaba con "una buena persona", algo que para ella era raro encontrar en el inmenso mundo.
Luego de cenar, Yomo le dijo si le molestaba que él se quedara a dormir.
—No me molesta, pero ¿por qué me lo preguntas?, si casi vives aquí—dijo Rize ladeando la cabeza, era una pregunta extraña.
Él solo asintió con un ligero rubor, ella no lo sabía, pero con la conversación que tuvieron, él sintió por un momento que quizás no era de su total agrado, algo erróneo si a ella le preguntaran.
Antes de que ambos se fueran a dormir, faltan unos cuantos minutos para medianoche, Rize apareció en la sala envuelta en pijama. Yomo quien estaba preparando el sillón solo se le quedo viendo.
—¿Pasa algo? —Le preguntó Yomo.
—No, solo…¿puedo preguntarte algo?
—Si, claro.
Rize se sentó en el sillón y Yomo la acompaño, ella se veía indecisa, como si no supiera que preguntarle.
—¿Tú tienes familia Yomo?
Él se le quedo viendo sorprendido, no sabía Rize si lo que estaba preguntando era algo bueno como tema de conversación entre ellos dos.
—Si, solo tengo dos sobrinos…de hecho vivo con mi sobrina—Respondió Yomo.
—¿Y el otro?
Él suspiró—.Es un chico problemático, hace tiempo que no se de él, pero se que sigue con vida…¿por qué me lo preguntas?
—Curiosidad, no se mucho de ti y ha pasado casi un año desde que estamos metidos en está situación juntos.
—Si es así, pregúntame lo que quieras.
Rize terminó preguntándole sobre él y su familia de cómo eran, aunque no era un tema totalmente agradable para Yomo, le terminó contando que él de pequeño perdió a su familia, que su hermana mayor había sido asesinada por un "monstruo", que perdió contacto con su ex cuñado y que por ende sus sobrinos se quedaron sin madre, tiempo después sin padre.
—Ahora vivo con mi sobrina, pero ella es muy independiente, así que casi no me necesita—Dijo Yomo con cierta nostalgia combinada con una sonrisa triste.
Ella notó eso, Rize era de naturaleza observadora y se dio cuenta de que esa última frase de esa historia le faltaba un detalle, Yomo le ocultaba algo.
—Entonces es una chica afortunada, tiene un tío que es una buena persona—Rize se recargó en el hombro de Yomo, no sabía que faltaba en esa historia, pero ella no iba a presionarlo.
Yomo se sorprendió al escuchar esa última frase de Rize, sintiendo como el ligero peso de ella recargado sobre él, Yomo tembló ligeramente (como si aguantara algunas lagrimas), ella decidió no preguntar, solo se quedo quieta, la conversación se terminó y el silencio comenzó a reinar.
"Quizás, él también es una persona desapercibida…" Pensó Rize sin separarse de Yomo.
Al pasar de medianoche, Rize bostezó todavía recargada en el hombro de Yomo y él insistió para que se fuera a dormir, pero él le hizo una última pregunta.
—Rize, ¿Tú solo tienes a tu padre? ¿no tienes más familia?
Ella miró al suelo, esa pregunta destapó una laguna mental de su sub consiente, pero quiso que el recuerdo se hundiera de nuevo al mar oscuro de donde venía.
—Solo tengo a mi padre Shachi, todos los demás están muertos para mi.
0o0o000ooo0
Yomo
23:54 pm.
Ya iban por la mitad del verano, Yomo estaba caminando hacía el refugio donde estaba Rize, el tiempo paso volando de manera veloz, aunque Rize todavía de vez en cuando se frustraba, se veía distante y no podía activar su kagune, lucía mejor que el primer día que hizo su promesa de cuidar de ella.
Pronto la llevaría a conocer "el mundo exterior" y al parecer Rize contaba los días que faltaban para que se fueran. A pesar de todo, ella parecía muy estar a gustó con él (algo que en el fondo a él también le gustaba). Al llegar a la puerta, la atrapo bailando, la radio parecía pasar una buena canción, Rize movía los pies de un lado al otro al ritmo de la suave melodía, meciendo los brazos lentamente, el cabello largo y purpureo se movía con sus suaves movimientos, le estaba dando la espalda (ya que ella estaba frente al radio), al parecer no se dio cuenta de su presencia hasta que cerró la puerta y dejó las bolsas de plástico en el suelo.
Oh tu sonrisa, tu sonrisa.
Oh el hechizo fue lanzado.
Y aquí estamos en el cielo.
Ella volteó asustada, encontrándose su mirada, deteniéndose con su suave danza, estaba ruborizada en la mejillas.
Yomo la observaba con curiosidad, pero sonrió levemente y le ofreció una mano.
La estaba invitando a bailar.
Ella con algo de duda tomo de su mano aun quedaban tres minutos de la canción. Él le dio una vuelta haciéndola girar en su propio eje, Rize comenzó a reír de alegría.
Somos felices, ma, nos estamos divirtiendo.
¡Espérame!
Una vez fui ciego, pero ahora veo.
Sus pasos fueron algo torpes al principio, a penas si se coordinaban, pero con cada verso de la canción se sincronizaban, él la tomo de la cintura y ella de los hombros, de hecho Rize estaba en las puntas de los pies ya que él era más alto, la levanto cargándola de la cintura, cómo si quisiera que volara haciéndola más alta que él, ella rió alegremente mientras subía los pequeños pies sosteniéndose de sus anchos hombros, los pies de Rize tocaron el suelo mientras ella se abrazaba de los hombros de Yomo, recargando su mejilla en su hombro todavía en las puntas de los pies.
Él no esperaba ese contacto con ella, naturalmente se sonrojo, si ella hubiera sido una niña no hubiera reaccionado de esa manera, pero era como a penas se diera cuenta que Rize era una chica muy hermosa y agradable, él no podía evitar el calor de sus mejillas al sentir la cercanía sus cuerpos.
"¿Esto está bien?" Pensaba Yomo sin saber si corresponderle el abrazo a la pelimorada.
Finalmente, él la abrazo con un brazo en la cintura y otro en la pequeña espalda, ambos meciéndose suavemente, de poco a poco la canción llegó a su fin, simplemente se dejaron llevar por esos efímeros minutos.
Y tú eres mío…por fin.
La melodía murió con esa última frase, la voz del locutor se escucho seis segundos después con la simple despedida que solo decía:
"Y con esto damos terminada la transmisión de hoy, que pasen buenas noches".
.
.
.
Notas finales: Continuará…
