Seis minutos antes de medianoche

SEGUNDA PARTE

Metamorfosis: De verano a verano.

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Rize

Trucos de supervivencia…

Faltaban pocos días para salir al exterior y Yomo había encontrado a otro cuerpo en el bosque con la misma herida de degollamiento en la garganta, ambos creían que quizás había algún asesino suelto, que tiraba a sus victimas en lo profundo del bosque y ellos comían de "eso".

Ella estaba practicando frente a la ventana el lenguaje de señas, viendo su reflejo, no sabía si algún día iba a servirle, pero le era entretenido. Inclusive a veces le hablaba a Yomo en tal lenguaje (No tenía con quien practicar tal habilidad).

Rize mientras miraba la bolsa negra en la casa que tenían un cuerpo que estaba sobre la mesa, Yomo estaba revisando los cajones de la pequeña cocina ya que al parecer iba a llevarse el cuerpo en pequeños trozos.

—¿Piensas preparar aquí el cuerpo? —Preguntó Rize.

—Si, la herida ya se ha desangrado mucho el cuerpo, si no se actúa rápido la carne se echara a perder en cuestión de horas y me pueden seguir el rastro.

—¿Puedo ayudarte?

Yomo se le quedo viendo, ella raramente le ayudaba con la comida, ya que él siempre la traía ya "preparada", pero ella no quería volverse tan dependiente de él.

—Si, pero tendré que hacerlo en la bañera para poder limpiar mejor, ¿está bien?

—Si.

Los dos se acomodaron para desangrar el cuerpo en la bañera, para que este no se pudriera tan rápido, Yomo le enseño cómo él preparaba el cuerpo para poder luego consumirlo.

—¿Por qué recoges cadáveres? —Le preguntó Rize con las manos ensangrentadas y el cabello recogido en una cola de cabello alta.

—Es mejor así, prefiero no estar en la mira de las palomas por asesinato—Él respondió limpiándose el sudor de la frente con el dorso de la mano (manchándose de sangre).

—¿Entonces, tú no eres el asesino del bosque?

—No, ¿tú nos has visto a nadie cerca?

—No, cuando tú o Nishiki no están solo me visitan Munin y Geri.

—¿Extrañas estar con más personas?

Ella subió los hombros—.A veces, pero recuerdo que era bastante solitaria antes de ser capturada, creo que es porque me mudaba mucho.

—Ya veo…

El cuerpo estaba cortado y lo habían podido empacar de manera efectiva, la bañera quedo hecha un asco, entre los dos limpiaron, remojaron todos los utensilios y la bañera. No se podía consumir todo el cuerpo, pero una parte la enterrarían, otra la quemarían y otra seria alimento para cuervos y gatos.

Para ella el método de Yomo llevaba mucho tiempo y era muy laborioso, sería más fácil buscar algún despistado humano para comérselo, pero recordó que justamente eso le causo tantos problemas para empezar.

Esa misma noche cayó una tormenta, Yomo se quedo, al estar cerca del bosque era algo frío el ambiente. A ella no le gustaban las tormentas eléctricas ya que los fuertes sonidos en la oscuridad la dejaban aterrada. Cuando llegó la hora de dormir, Yomo se acomodo solo en el sillón usando su abrigo largo, él insistió que ella debía usar todas las cobijas.

Pero ella tomo su futón y se traslado a la sala, Yomo la vió cómo si le preguntara con la mirada si ocurría algo, pero un rayo solo hizo que ella temblara y pusiera sus sabanas en el suelo de la sala con el futón, le daba vergüenza admitir que le daban miedo las tormentas eléctricas.

Cuando la tormenta termino, eran las 23:54 pm, ella dormía tranquila, pero el sonido de un estornudo de la despertó, al principio ella iba a dejar pasar el sonido, pero se repitió otras dos veces. Ella se revolvió entre las sabanas sentándose para ver en la semi oscuridad a Yomo, el ghoul se encogía para guardar calor, la temperatura descendió drásticamente, ella frotándose un ojo y bostezando se acerco a gatas para tomar el rostro de Yomo, él estaba despierto.

El rostro de Yomo estaba frió y él no lo detuvo cuando ella le sostuvo el rostro, él estaba sorprendido (sin duda, ya que había alejado levemente el rostro), pero luego suspiró satisfecho porque sus manos estaban calientes, al parecer le agradaba su tacto.

—Estás helado—Dijo Rize en la oscuridad, tomando además la frente de Yomo que también estaba fría.

—Estaré bien—Dijo él con voz rasposa.

Rize negó suspirando, ella regreso a su futón para tomar las sabanas y pasarse al sillón con él, tapando a ambos con las dos gruesas cobijas. El ghoul sintió como ella se acostó en el sillón con él, espalda de Rize se pegó con el torso de Yomo, ella comenzó a acurrucarse guardando el calor que había empezando a perder.

—Rize no es necesario…—Dijo Yomo, estaba tan cerca de ella que el aliento le hacía cosquillas en la oreja.

—Hace algo de frío y no vas a poder dormir—Ella lo interrumpió bostezando, rascándose el lóbulo de la oreja, quedándose quieta para dormir.

—Gracias.

Para ella le era raro ese contacto con él, no se sentía especialmente incomoda, pero no iba a ser tan fácil dormirse, inevitablemente por la postura Yomo la rodeo con un brazo (como si casi la abrazara), ella se sintió rara por el contacto tan cercano, pero él que parecía mas tenso era Yomo ya que evitaba hundir más el brazo o acercarse demás a ella (cómo si ella estuviera cubierta de espinas).

—Leí que la mejor forma de recuperar calor es estar cerca de seres vivos—Dijo Rize, intentando aligerar el ambiente.

—Eso tiene sentido…pero, ¿por qué no me dijiste que te daban miedo las tormentas eléctricas?

Ella se quedó callada, aunque Rize estuviera dándole la espalda sentía algo de vergüenza haciendo que las mejillas y las orejas se le pusieran calientes.

—Porque no me gusta sentir miedo por algo tan insignificante.

—No creo que sea insignificante.

—¿Y por qué tú no me dijiste que te estabas muriendo de frío?

Rize se volteó para ver a Yomo, el ghoul se le quedo viendo con curiosidad, quizás era algo nuevo que ella le hablara con preocupación con respeto a su salud.

—No iba quitarte una de tus cobijas, además no creí que iba a ser frío—Respondió Yomo.

—Al menos ya sabes un truco de supervivencia si te vuelve a pasar.

Rize volvió a darle la espalda a Yomo, definitivamente era más cómodo dormir en el futón, pero admitía que el calor de otra persona a su lado era agradable, Rize al escuchar como la respiración de Yomo se volvía más profunda le hacía cosquillas en el oído y como relajaba el cuerpo, por lo que se volteó para acomodarse, recargando la frente en el pecho del ghoul, él no se movió cuando ella se acomodo (se alegraba que él durmiera como piedra), finalmente pudo dormir.

"Es un buen truco de supervivencia…" Fue lo último que le dijo su subconsciente a Rize, cuando el frío de su cuerpo se desvaneció por completo.

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Yomo

Hay que volverse invisibles…

Por primera vez, ella salió al exterior, Yomo tenían que salir a comprar algunas cosas para el café Re: y él no podía quedarse con ella. Además quería comprobar cómo Rize se sentía fuera del refugio, para que caminara entre las personas y no entre las sombras y los arboles.

Rize se puso una peluca de color negro que le llegaba a los hombros, junto con unos lentes de moldura grande con cristales de color morado y un cubre bocas blanco. Cuando ella salió de su cuarto ya vestida, llevaba un vestido corto de color melocotón y unas sandalias sencillas, con una de las chaquetas de Touka puesta. Ambos salieron y caminaron un poco antes de irse en auto por la carreta. Cuando llegaron a su destino, estaciono el vehículo y ambos salieron para irse en tren, a donde iban era más cómodo ir caminando.

Al ser domingo, muchas personas salían en grupos de familia o amigos en tren, Rize se aferraba a la manga de la chaqueta de él por el número de personas.

—¿Nerviosa? —Él la miro mientras esperaban a que el tren se detuviera.

—No, ansiosa, hay muchas personas.

—Estaremos bien, solo no te separes de mi.

El tren de detuvo y subieron junto con el mar de personas, alcanzaron a sentarse juntos, las primeras dos paradas la gente comenzó a dispersarse, no hablaron mientras estaban sentados, Rize se había llevado un pequeño libro, que guardaba en el bolsillo de la chaqueta que leía con bastante concentración, y él se fijaba en como cruzaban el paisaje de la ciudad. Se permitió relajarse al voltear a ver como su acompañante estaba leyendo tranquila.

Las puertas se abrieron por tercera vez en ese viaje y seis palomas subieron al vagón…

Rize apartó la mirada de su libro mirando a los tres hombres y las tres mujeres uniformadas con sus característicos portafolios metálicos. Las palomas iban en pareja y se sentaron dos a lado de Yomo, mientras las dos chicas y los otros dos hombres restantes estaban sentados frente a ellos. Yomo mantuvo el semblante tranquilo (si se ponían a la defensiva o si se cambian repentinamente de lugar iban a notarlos), sin embargo un investigador se le se hacia familiar y Yomo lo reconocía impresionado…era Arima Kishuo quien había asesinado a su hermana mayor hace tantos años, había prometido vengar a su hermana, pero no era prudente comenzar un ataque.

Cerró las manos en puño fuertemente, tensando los hombros bajando la mirada al recordar de quien era la culpa de que sus sobrinos se hayan quedado sin madre…Tenía que conservar la calma o empezarían a notarlos, pero por un momento sus ojos se volvieron negros de las escleróticas y rojos del iris y la pupila.

No fue hasta que sintió como Rize lo tomo de la mano y recargo su cabeza en su hombro, haciendo que él cerrara los ojos y estos volvieran a la normalidad. Yomo volteó sorprendido al ver a la ghoul quien solo con lo miraba con tranquilidad sin decirle nada, él entendió, entrelazo su mano con la de ella, y respiró con normalidad, tenían que volverse invisibles.

Se quedaron así mientras los investigadores hablaban entre ellos, aunque había uno en particular que le quedaba viendo a Rize, estaba en frente de ellos, era alto, de cabello negro liso y con un lunar bajo su ojo izquierdo, iba todo de negro, debía tener la edad de Rize.

La palma de Rize estaba sudorosa y noto como ella cerró los ojos con fuerza (pero por los lentes no se notaba a simple vista), estaba nerviosa.

Él intuía la razón de su nerviosismo, ya que el investigador no le quitaba la mirada de encima, ni siquiera era una mirada disimulada, simplemente la observaba como si la reconociera, incluso le sonrió a Rize, pero ella solo bajo la mirada como si fuera tímida (o le tuviera miedo a la paloma).

"¿Y este sujeto que se cree?", Pensó Yomo al mirar con fastidio al investigador.

Llegaron a su estación y los dos para no levantar sospecha se pusieron de pie al mismo tiempo con normalidad, todavía tomados de la mano, él suspiro mirando discretamente detrás de ellos, las palomas seguían en el vagón no había forma de que ellos los siguieran.

Pero estaba equivocado…

—Señorita…—Esa era la voz del investigador que había estado observando a Rize, estaba detrás de ellos.

Los dos se voltearon, Yomo por un momento sintió que habían sospechado de ellos dos. Quizás se veían sospechosos.

Rize no contestó.

—Note que dejo su libro en el asiento del tren, vine a devolvérselo, pero me pareces conocida ¿nos hemos visto antes?, ¿Cuántos años tienes?—El agente sonrió amistosamente entregando su libro a Rize acercándose con demasiada confianza a la muchacha.

Él se puso en guardia cuando vio como el investigador se acercaba, pero Rize soltó su mano para sujetar el libro con ambas manos y guardarlo en el bolsillo de la chaqueta, para acto seguido ella hizo una reverencia e hizo un gesto con la mano derecha señalando su propia boca y hacer un gesto como si hubiera lanzado un beso.

Era la seña de "gracias" del lenguaje de señas.

—¿Eh? —El investigador no entendió la respuesta.

—Ella es sorda, le está dando las gracias—.Respondió Yomo con seriedad, volvió a tomar la mano de Rize para irse.

Al principio el investigador no pareció creerse esa mentira, pero solo suspiró para luego sonreírle a Rize.

—Que lastima... —El investigador dirigió su mirada hacia él—.¿cómo se dice "de nada" en lenguaje de señas?

Yomo miró con fastidió al investigador, solo hizo el gesto de "De nada" que era con un movimiento parecido al de gracias pero pegando más la mano a la oreja y la mano como si sostuviera y arrojara una manzana.

El investigador imitó el gesto observando a Rize con una sonrisa. Ella volteó a ver a Yomo e hizo dos gestos sorprendiendo al ghoul, uno señalando al investigador y el otro chocando ambos dedos índice y medio en el aire.

"Él es peligroso". Dijo Rize con sus gestos.

—¿Qué dice?—Preguntó interesado el investigador, sonriendo impaciente.

—Dice que es un pervertido—Yomo miró con enfado al investigador (quien se sorprendió por tal descripción y que al parecer quería seguir conversando), ambos se dieron la vuelta, Rize todavía iba tomado de su mano, caminado a paso normal que cada vez que se alejaban aceleraban la velocidad con la que caminaban.

No miraron atrás mezclándose con la gente, por suerte la paloma no los siguió mas.

—Buena cuartada Rize, ¿pero conocías al investigador? —Preguntó Yomo.

—No lo sé, creo que alguna vez lo vi a él y también al otro él del cabello blanco.

Ambos comenzaron a caminar en un parque y las personas se dispersaban, nadie les prestaba atención, de poco a poco se soltaron de la mano.

—Entonces tuvimos suerte de no ser reconocidos…porque si es así, entonces has tenido suerte de no haber muerto por alguno de ellos.

—Si…¿estabas nervioso? —Ella preguntó.

—Enfado, él de cabello blanco…asesino a mi hermana hace mucho tiempo—Él paró su marcha, sorprendiendo a su acompañante.

Ella lo miró con sorpresa y se detuvieron, ambos se miraron, por primera vez él hablaba encolerizado refiriéndose a otra persona. Ella al no saber como calmarlo, acerco la mano a su rostro acariciándole la mejilla. Él cerró los ojos tomando de la mano de ella, solo sosteniéndola como quisiera que no lo soltara, abrió los ojos y ella soltó su rostro para frotarse el estomago, él conocía esa seña.

"Lo siento" Era lo que Rize decía con la mano sosteniendo la tela del vestido.

—No tienes que sentirlo—Él le sonrió para acariciarle suavemente la cabeza intentando no desacomodarle la peluca—,eso me recuerda lo odioso que era ese investigador contigo, pero ojalá tengamos la suerte de no volverlo a ver.

—Me daba algo de miedo y rabia, tuve la sensación de querer matarlo, también quise vomitar—Ella se quitó los lentes para frotar uno de sus ojos con la manga de su chaqueta y quitarse el cubre bocas.

—¿Por qué?

—Creo que por algo parecido a lo que tú quieres asesinar al de cabello blanco…

—¿Te quito a alguien valioso?

—…No lo recuerdo—Y ella bajo la mirada con los ojos llorosos.

Yomo solo la sostuvo de los hombros mirándola a los ojos, sus ojos expresaban que se sentía lastimada y frustrada, él solo la abrazo en silencio, sintiendo como ella le correspondía el abrazo y de poco a poco se tranquilizaba.

—No te preocupes por el de cabello blanco con lentes morirá en menos de lo piensas…—Dijo ella con seriedad sin deshacer el abrazo.

—¿Cómo lo sabes?

—Solo lo sé…los hombres como él no pasan de los 30 años—Ella suspiró cerrando los ojos.

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Rize

¿Fantasma?

Eran los últimos días del calor agradable del verano típico de las primeras semanas del otoño. Ella había comenzado a reflexionar sobre su último viaje al exterior con Yomo. Habían comprado todo lo necesario para el supuesto café Re:, ella había querido ir a pasar a tal café donde trabajaba Yomo. Él ghoul de cabello plateado acepto llevarla, no pasaron mucho tiempo por el tema de andar "encubiertos", vio el café por el frente, pero entraron por la puerta trasera del local. Casi no pasó tiempo en el local y no conoció a la sobrina de Yomo. Solo pudo asomarse por la ventana de la cocina, y ver a una chica ghoul más baja que ella, de cabello corto de color azul, atendiendo a los pocos clientes de la tarde que estaba a punto de culminar.

Habían estado ese domingo todo el día fuera y regresaron a "casa" en la noche, recordaba todo como si le fuera nostálgico. La ciudad, las personas, los diferentes aromas, pero también le daba una sensación de vértigo, como cuando tuvo el encuentro con las palomas en el tren. Él de cabello pelo blanco y lentes juraría que lo había visto antes, pero el que le preocupaba era él de pelo negro con el lunar bajo el ojo, le resulto espeluznantemente familiar, inclusive luego de abrazarse de Yomo en aquel parque, sintió una fuerte presión en el estomago, se apartó de Yomo para quitarse el cubre bocas y vomitar en un bote de basura.

Sin darse cuenta quedo tan inmersa en sus pensamientos, que un maullido y el sonido de unos rasguños la trajo a la realidad.

Rize miró hacia la puerta, abrió con discreción y el gato negro entro por el pequeño hueco que encontró lo suficiente grande para meterse a la casa. Pero al ver al animal caminar noto que tenía un olor extraño y el pelaje desarreglado. Chasqueo la lengua varias veces, haciendo el sonido con el se les llama a los gatos. El felino solo se le quedo viendo, pero cuando ella alzo su collar dorado enfrente del animal, el gato se acerco emocionado de jugar con su única joya alzando las patas delanteras.

Ella aprovecho la distracción para ver que era lo que tenía el gato, y al acariciarle el lomo su mano se pinto de rojo. Asombrada, ella observo su palma acercándola al rostro.

Tenía olor a sangre humana.

Al principio creyó que el gato había salido lastimado, pero no había heridas y caminaba normal. Quizás confundió la sangre con la de otro animal, pero no podía ser, el gato olía a sangre humana no solo del lomo, si no de las orejas y las patas delanteras.

La cantidad de sangre era mínima y por el color de pelaje a penas se notaba, pero le había dejado el pelo con sensación ligeramente pegajosa.

Era como si alguien con las manos ensangrentadas hubiera acariciado al gato. Eso la dejo curiosa, ¿qué podía ser?.

Rize al ver al gato intentar lamerse la parte del lomo que no se alcanzaba, decidió con una toalla ligeramente humedad pasarle gentilmente por el lomo y las orejas el pedazo de tela para limpiarlo lo mejor que podía. Luego de terminar le puso un collar anti pulgas de color negro, sin placa, ni cascabel, ni nada. Yomo y ella habían pasado por una tienda de mascotas y habían comprado el collar.

El gato solo tomo agua y rechazo la carne, lo cual se le hizo algo raro a Rize.

En la noche que Yomo llegó a cenar con ella, decidió no comentar lo que vio en el gato, ya que le parecía algo tan increíble que quizás había algún error. Quizás el gato se froto con algo manchado de sangre o quizás era sangre de otro animal y con el olor humano se había mezclado.

A la mañana siguiente, el gato apareció con una nota atada al collar anti pulgas, un simple pedazo de papel entre el cuero del collar y el cuello del gato.

La nota estaba doblada y abrirla solo decía una palabra:

"Gracias."

Ella al leer esa pequeña nota miró la profundidad del bosque, una sensación extraña se apodero de ella que le erizó la piel, sonrió extrañada, ¿qué o quién le estaba jugando tal broma? ¿quién ponía ese simple mensaje en el cuello de un animal?.

Más tarde, cuando Yomo llegó con algunas cosas para el refugio, ella estaba en la ventana de la cocina observando el bosque. Rize dio un respingo al escuchar la puerta, soltando un pequeño jadeo asustada.

—¿Qué sucede Rize? —Preguntó Yomo curioso al verla cerca de la ventana.

—¿De que hablas? —Ella con el corazón en la boca, intento sonar tranquila.

Su gato negro Geri entró pasando por a lado de Yomo de manera veloz, sorprendiendo a ambos ghouls, entró sentándose frente a ella. Rize parpadeó confundida al ver al gato.

—Pues, pareciera que viste a un fantasma—Respondió Yomo.

Yomo no podía ver, pero Geri tenía una pequeña flor silvestre amarilla amarrada por el frente del cuello, atado al collar, pero el gato despedía un olor parecido cuando lo limpió.

"¿Los fantasmas pueden escribir notas o mandar flores?". Pensó Rize al ver al animal mirándola con atención, como si esperara que tomara la flor cuidadosamente enredada en el cuello negro.

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Yomo

¿Cuántos saben nuestro secreto?

El otoño trajo vientos fuertes con eso se cumplió un año desde que él decidió cumplir la promesa de cuidar a Rize Kamishiro. Yomo había decidido pasar el día con Rize, aunque nadie se acercaba a la parte del bosque en donde estaban escondidos. Le estaba ayudando a tender la ropa en el exterior, no había señales que alguien pasara por sus territorios, mientras ambos colgaban la ropa, ella pareció ver algo entre los arboles.

—¿Qué ocurre?. —Le preguntó.

—Creí ver algo... —Respondió Rize.

Él tomo una piedra y la lanzó con todas sus fuerzas haciendo que un montón de pájaros salieran de su escondite sin que nada más saliera.

Poco después cuando comenzó a llover la observo corriendo por la ropa, él le ayudo para que ambos se metieran de manera rápida. Mientras ella se secaba el cabello y él buscaba como colgar las prendas semi mojadas notó que no estaba uno de sus abrigos.

—Rize, ¿has visto mi abrigo? —Él le preguntó.

—¿No está entre las cosas?

—No.

—No se donde está, tal vez el viento se lo llevo.

Curiosamente cuando termino la lluvia, él reviso el lazó donde habían tendido y había una flor de color amarilla en uno de los ganchos de madera, justo donde tenía su abrigo, creía que Rize las colgaba, pero cuando le preguntaba siempre la decía que no sabía a que se refería.

Él pensaba que tal vez alguien les estaba robando.

También últimamente el gato de Rize venía más seguido, pero si antes era un gato perezoso que solo venía a comer, descansar y que Rize lo consintiera por un rato. Ahora lo veía caminar ansioso detrás de Rize siguiéndola a todas partes (hasta le maullaba si ella entraba al baño y arañaba la puerta), si ella le ponía atención al cuervo, el felino se las ingeniaba para saltar lo bastante alto para cazar al ave, lo bueno es que siempre erraba en su cacería.

Mientras Rize se estaba bañando, él notaba como el gato estaba acurrucado en la puerta del baño como si un vigilante se hubiera quedado dormido, cuando él se acerco para pasarle una toalla a la pelimorada, el animal se despertó y le bufó desde su lugar parándose en cuatro patas erizando el lomo y la cola. Él no tenía idea porque el gato era agresivo con él, miró al animal de mala manera, ya que recordaba como el gato le gustaba escabullirse de todas las maneras que podía para hacerlo tropezar mientras él caminaba o le mostraba los colmillos cuando se acercaba a Rize.

La puerta del baño se abrió ligeramente…

—¿Yomo? —Rize no se asomo para verlo, pero asomo ligeramente el brazo mojado.

—Si, te traje tu toalla, la olvidaste en el sillón—Él le dio la toalla a Rize, notando cómo el gato veía el hueco de la puerta del baño como si quisiera entrar.

—Gracias—Rize suspiró aliviada tomando la toalla y cerrando lentamente la puerta, el gato casi se mete si no fuera porque Rize impedía la entrada con su pie.

El animal se sentó frente a la puerta rascándose el cuello con la pata trasera, Yomo iba a irse, pero notó un pequeño pedazo de papel caer del pelaje del gato.

Tomo curioso la nota, el gato parecía no importarle si se acercaba, cuando desenvolvió el papel que estaba doblado en cuatro solo había una pequeña nota escrita.

"Los veo."

Esa pequeña frase lo dejo extraño…¿quién escribió esa nota?, miró la puerta del baño y solo escuchaba como levemente Rize movía cosas del baño, como se le caía un objeto y ella lo recogía. Quizás el gato se había acostado sobre algo y el papel de pegó al pelaje por la estática de su pelo, pero lo había tenido entre el cuello y el collar.

Rize salió del baño envuelta en pijama secándose el pelo con la toalla.

—¿Qué sucede Yomo? —Ella preguntó curiosa.

Él solo le mostró la nota—.Lo tenía Geri en el cuello, ¿sabes cómo llego ahí?

Ella tomo la nota y abrió los ojos grandes, parecía preocupada.

—No, pero tengo una pequeña teoría…

Hablaron del tema en la mesa de la cocina, ella le contó que había encontrado una pieza de papel atorada en el cuello del animal hace casi una semana con la palabra "gracias", que no le había contado porque le parecía algo absurdo que alguien lo pusiera a propósito, que debía alguna explicación, que ese mensaje no debía ser para ella.

—Pero con esta nota, es extraño, he sentido que alguien me ve cuando tú no estás—Dijo Rize algo preocupada.

—Pero no es posible, solo unos pocos saben tu paradero, si alguien se hubiera acercado, ya lo habríamos notado.

—¿Cuántos saben que estoy escondida?.

Yomo contó en su mente: "Yo, Nishiki, Touka, Shachi Kamishiro…"Kaneki no contaba ya que él no sabía de la casa donde estaba Rize actualmente (si seguía vivo, claro…).

—Cuatro personas…

—Entonces mi paradero no es tan secreto, no quisiera imaginar si alguien más sabe que estoy aquí.

El gato negro apareció de las penumbras con un calcetín de Rize en el hocico, ambos vieron como el animal corría hacía la ventana abierta de la cocina, saltando por arriba del salpicadero y saliendo hacia la oscuridad. Rize se paró para detenerlo, pero el gato ya había desaparecido, ella suspiró sin poderlo creer.

—Al menos se que siempre vuelve el gato…

—Iré al bosque, comprobare que no hay nadie por nuestro territorio—Yomo tomo su chaqueta del respaldo de su silla y se lo puso dejando a Rize sorprendida.

—¡¿Qué, ahora?!

No le respondió ya que salió corriendo. Salir de noche en el bosque era muy diferente que en la ciudad, las luces iluminan la ciudad, a pesar de que había luz de las estrellas, era un noche bastante sombría.

Corrió sin saber que rastro seguir, de hecho empezó a buscar al escurridizo gato negro, pero entre más se adentraba, menos veía, estaba muy oscuro. Luego de un rato caminado no había encontrado nada, ni otras personas, ghouls, ni gatos.

No fue hasta que un olor a comida le llamó la atención…

Saliendo del perímetro donde él recolectaba la comida, encontró otro cadáver envuelto en una bolsa, lo ilumino con la luz del teléfono celular, estaba fresco, pero no había señales del asesino. Lo que hizo pensar por un momento en Rize.

¿Qué pasaría si en realidad, había otra persona que supiera que Rize estaba escondida?

Él lo razonó por un momento viendo al cadáver, si Rize era encontrada y él no estaba ¿qué consecuencias habría?.

Al regresar a casa con el cadáver en el hombro, se encontró al gato de Rize en el camino cuando cayó de la rama de un árbol, el animal se le escurrió cuando intentó atraparlo, pero por miedo a lastimarlo lo dejo libre, Rize decía que siempre volvía el felino.

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Rize

Un tiempo fuera

Luego de aquella noche en donde el gato se llevó el calcetín y Yomo encontró el cadáver, ambos ghouls salieron por unos días del bosque para despejarse del extraña sensación que flotaba en el aire. Partieron 15 minutos antes de la entrada del sol.

Rize estaba haciendo su maleta que solo llevaba su ropa, sus cosas personales y futón bien enrollado para llevárselo debajo del brazo. Limpiaron bien la casa e intentaron que no quedaran pistas de ellos, mientras solo salían un par de días. El gato negro no volvió a aparecer, estaba preocupada.

Si ella se sentía nerviosa por la rara vibra que flotaba en el ambiente, Yomo no era la excepción. Rize la mayoría del tiempo había visto a Yomo como un hombre de temple tranquilo, que a pesar de estar en situaciones de peligro sabía comportarse con ingenio para no cometer errores, pero era la primera vez que lo veía nervioso.

Cuando estaban en el auto oculto con maleza aun lado de la carretera, él tardó en arrancar, las llaves se le habían caído al tapate del vehículo y parecía tener un monologo interno como si quisiera recordar mentalmente todo lo que tenían que hacer.

—¿Estás bien? —Ella tuvo que preguntar, estaba sentada en el asiento de copiloto usando un cubre bocas negro, un pequeño gorro con su peluca de color negro y usaba ropa cómoda para el viaje.

—Pienso que estamos olvidando algo…—Él le contestó.

—¿Qué podría ser?, limpiamos el lugar, cerramos, yo llevo todas mis pertenecías, Geri no volvió aparecer y Munin prácticamente es un ave libre.

—Quizás no sea nada importante, solo vámonos.

El motor del coche arrancó y ambos salieron de la maleza a la carretera principal, los planes de Yomo era una zona alejada de la ciudad de Tokio, alejados de toda sospecha, cuando ella le preguntó a Yomo si su sobrina iba a estar bien sola, él le respondió que Touka iba a estar bien un par días sin compañía.

—¿Crees que debamos mudarnos del bosque? —Preguntó Rize curiosa.

—No…quizás la nota que encontramos no significa nada, ya nos habrían encontrado.

—¿Y si nos espían?

—¿Con que propósito?

—Me gustaría saberlo, pero no mantengo conversación ni con gatos o fantasmas.

Yomo se quedo callado y solo acelero la velocidad para salir a la carretera, lo bueno es que esa parte de la carretera no tenía cámaras y la autopista era muy solitaria a esa hora. Ella se quedo dormida recargada en el respaldo del asiento de copiloto, hasta que Yomo anunció que habían llegado a su destino.

Se habían hospedado en un pequeño motel.

Se había quedado sola un momento en el cuarto, al ver la televisión se impresiono ya que hace bastante tiempo no la veía. Salieron toda la tarde caminando y buscando comida, ella como siempre usaba dos capas de ropa, un cubre bocas, peluca y lentes de sol.

La noche había llegado, cada uno estaba en su cama individual, pero ninguno podía dormir. Rize comenzó a leer uno de los libros que compraron en el camino con la luz de la lámpara del cuarto, cuando sintió la mirada de Yomo sobre ella.

—¿No puedes dormir? —Le preguntó Yomo, pero él tampoco se veía cansado.

—No—Ella dejo el libro en la mesita que separaba ambas camas, para acostarse y mirarlo desde su lado—¿Tú tampoco, verdad?

—No, pero ya que estamos conversando ¿puedo preguntarte algo?

—Está bien.

—En todo este tiempo, ¿alguna vez has pensado en irte del refugio?

Ella parpadeo sorprendida con esa pregunta, suspiró, este tiempo que estaban en incertidumbre notaba que Yomo se había vuelto algo paranoico, estaba preocupado.

—¿Quieres decir que simplemente un día decida en irme de la casa y ya no vuelva? —Rize preguntó.

Él asintió.

—Quizás alguna vez…—Ella froto su cuello nerviosa, miró a Yomo quien se veía sorprendido, antes de que él le preguntara sus razones, ella continuo—.Era cuando no sabía si podía confiar en ti.

—¿Qué harías si te fueras? —Preguntó Yomo acomodándose mejor en la cama.

—Si estuviéramos en el bosque iría a este lugar, vería como sobrevivir, después buscaría a mi padre, evitando al idiota que se cree dios…¿tú alguna vez pensaste en dejarme a mi suerte?

—No, pero si un día ya no volviera a la casa porque me ha pasado algo, ¿qué harías?

—Iría al café :Re.

—¿Sabes llegar?

—Si, también se volver a la cabaña si algo pasara, pero si estuviera destruida la casa regresaría al café en la noche.

—Es cuando las palomas son más activas.

—Es más fácil cazarlas de noche—Ella sonrió confiada.

El reloj digital indicaba las 11:54 de la noche, a penas en unos minutos sería literalmente un nuevo día, ella se acerco a la lámpara y la apago dejando en penumbras el cuarto, volvió a la cama escuchando como Yomo se volvía a acomodar.

—Pero sabes que yo no te dejaría a tu suerte—Dijo Yomo en la oscuridad del cuarto.

—Y yo no me iría…ya sabes tengo que encontrarme a mi padre y curarme.

—Tengo que cumplir una promesa.

—Lo sé…pero a pesar de todo, me agrada estar contigo.

—Tú también me agradas Rize.

Los dos se quedaron en silencio, ella volteó una última vez hacia la cama de Yomo, no podía verlo, pero sin saberlo él también estaba volteando a verla en la oscuridad del cuarto, quizás sorprendido por sus palabras. Rize reflexiono un momento y llegó a la conclusión que ella y Yomo tenían una extraña amistad.

Si lo que tenían se lo podía llamar amistad, claro.

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Yomo

¿La condena?

Luego de estar casi una semana lejos, en que viajaron para calmar los ánimos, caminaron de nuevo por el bosque, todo en la casa estaba intacto, no había nuevos olores más que el polvo y la humedad típica del bosque.

Rize comenzó a acompañarlo más cuando recolectaban alimento cerca del puente donde la gente se suicidaba, le enseñaba a no dejar huellas, no dejar rastros que podían delatarlos y no desmembrar el cuerpo en el lugar donde fue hallado (por si alguien se les adelantara o si los veían).

Ya iban por finales del otoño y los cuerpos se recolectaban de manera más fácil, de hecho habían visto para su mala suerte como mientras caminaban entre las sombras de los arboles, una persona se había colgado desde una rama de un árbol, ellos dos vieron justo el momento cuando la persona había suspirado su último aliento sin que pudiera ayudarlo. Él le tapo los ojos a Rize por tal escena y ella no se lo impidió, pero ella no lucía impresionada ya que (él suponía) había perdido la sensibilidad ante la muerte o que había normalizado ciertos elementos.

Rize trataba a los cadáveres con neutralidad, sin temor, asco, sin importar como luciera u oliera el cuerpo fallecido, no le daba vergüenza al desnudarlos. Él siempre mostraba cierto respeto por los humanos que morían al rezar una plegaría antes de llevárselos, ella lo imitaba, pero terminaba más rápido de rezar que él, como si fuera un simple protocolo.

No sabía que tantas cosas había visto Rize en su pasado para tal comportamiento, pero lo cierto es que muchos ghouls actuaban como ella.

El último cuerpo que recogieron tenía una nota de suicidio, él por respeto generalmente no leía las notas, pero particularmente la nota tenía la palabra "Léeme, no te acordaras de mí dentro de diez años" al frente de la carta.

Yomo leyó la nota, era un párrafo pequeño describiendo el chico fallecido diciendo que lo sentía, pero necesitaba suicidarse, disculpándose con sus padres, pero que no iba a aguantar otros diez años en la situación en la que se había metido, concluyendo con un "siento que tengas que leer esto, pero en diez años ya no te acordaras de mi".

Pasaba de un año cuando Rize quedo a su cuidado, mientras ambos estaban terminando de lavar los platos entre los dos, no habían conversado, hasta que él rompió el silencio.

—¿Dónde crees que estés en 10 años Rize?

Ella dejo de enjuagar un plato para verlo fijamente.—No lo se, espero que no siga escondida, ¿por qué?

—Solo como tema de conversación.

—Ya veo, pues no tengo idea ¿y tú?

—Quizás siga trabajando en el café Re:, seguir viendo desde cerca de mis sobrinos, con suerte podré trabajar hasta ahorrar lo suficiente y jubilarme.

—¿Piensas mucho en eso?

—Sería bueno llegar a esa edad.

Rize termino de enjuagar y se puso a secar los platos viéndolo fijamente, analizándolo.

—¿Por qué? —Preguntó Rize.

—Pues, quiero vivir lo suficiente para seguir viéndolos crecer.

—Estás condenado a envejecer felizmente…—Dijo ella como si una verdad absoluta, pero ella no se veía muy convencida con esa idea.

—¿Y tú? —Él dejo de lavar los platos, enfrascándose mas en la conversación.

—Estoy condenada a seguir vagando por la tierra, disfrutar de las emociones fuertes y desvanecerme satisfecha.

—¿Y no piensas en envejecer?

—Me aterra.

—¿Por qué?

—No me gusta la idea.

—Dicen que envejecer es una bendición…no muchos como nosotros llegan a la vejez.

Ella ladeo la cabeza como si sus palabras fueran confusas—.Cuando envejezca, entonces la privacidad y la soledad ya no será apetecible, ya no podré moverme, ni lucir como antes.

—¿Y si encuentras a alguien con quien compartirla? —Propuso Yomo—.Además dicen que el amor es un buen consuelo para ese momento…bueno es un poco raro decírtelo, eres todavía un poco joven para pensarlo.

—¿Y tú?

—Pues no es una meta fija…pero a veces me pasa la idea por la cabeza—Él rasco su nunca con la palma de su mano.

—Tú puedes casarte o juntarte con alguien tan viejo como quieras.

—No es tan fácil como crees…—Él suspiro, ya que nunca era fácil encontrar a esa hipotética persona.

—No te será difícil encontrar a alguien, el día en que alguien te atrape y te condene tendrá bastante suerte esa persona—Ella le sonrió suavemente.

Él la miró sorprendido por ese ¿cumplido? Si podía categorizar esa última frase.

—¿Y a ti te gustaría ser "atrapada"? hipotéticamente hablando.

Ella negó mirando con seriedad—.De donde yo vengo eso raramente eso ocurre, y se hace es un castigo…pero si al final no existe tal condena, quizás tome esa oportunidad.

Él se sorprendió con su última respuesta, sin contestarle, solo observando como ella terminaba con su labor para retirarse y caminar suavemente, elegantemente, como si a penas tocara el piso, murmurando que le estaba dando frío e iba por un suéter.

"El día que ella también encuentre a alguien, esa persona tendrá bastante suerte" Pensó el ghoul inconscientemente al ver la elegante figura de Rize desaparecer detrás de la puerta en donde dormía todavía sola, sin compartir el lecho con alguien.

Aunque le era curioso que ella mencionara el matrimonio como una condena y hasta como un castigo…quizás ella había crecido en una familia en donde eso no tenía el valor romántico, que generalmente alentaba a la gente a casarse.

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Rize

La curiosidad que mató al gato

Rize llevaba año y medio viviendo con Yomo y todavía no podía activar su kagune, eso le preocupaba mucho ya que tenía miedo de no poder defenderse o atacar con su poder. A pesar de que no la habían encontrado, desde que vio a las dos palomas en el tren y su gato había tenido varios mensajes en el cuello, ya no podía hacerse la vista gorda de que estaba 100% segura, Yomo también lo intuía, pero ambos insistían que ella estaba más segura en el bosque que en la ciudad, ya que había más agentes del CCG en la ciudad y los mensajes podrían ser mera coincidencia o una simple broma ¿o no?.

Volvió a encontrar otro cuerpo degollado junto con Yomo en el territorio del bosque, no habían visto un asesinato tan reciente en meses, era el mismo patrón que las otras victimas con una herida al cuello, dentro de una bolsa de basura, solo que según las noticias a veces aparecían los cuerpos no solo en el bosque, si no cerca de un río y a veces en los puntos ciegos de la carretera, pero ni Yomo ni ella había coincidido con el asesino del bosque.

Yomo le había obsequiado un celular pequeño antiguo de esos que no gastaban tanto la batería, ya que si había alguna emergencia podían contactarse, aunque Nishiki sugirió a modo de broma que mejor ella entrenara a su cuervo Munin para ir y venir como paloma mensajera, pero no era posible, además su cuervo era un ave libre, no podía imaginarse a su cuervo volar de un lado a otro con una nota atada en la pata, ni estaban en guerra y no controlaba de esa forma a los animales.

El reloj indicaba las 6:00 pm, ella estaba leyendo un libro que compró junto Yomo la última vez que salieron, su celular vibro y ella tomo el teléfono para leer el mensaje, que claro era Yomo:

Llegare tarde a casa, quizás 9 o 10 de la noche…

Ella solo le contestó que estaba bien. Cuando termino un capítulo de su libro se fue a su cuarto a dormir, estaba pensando en su gato negro, en que hace más de un año que no veía a su padre, pero que de seguro estaba bien trabajando con unos sujetos llamados aogiri…unos tipos malos que no la debían encontrar.

Cerró los ojos y comenzó a respirar profundamente…

Pasaban de las 9:00 de la noche, cuando escucho un sonido fuerte de la puerta principal como si hubieran azotado la puerta, ella abrió los ojos asustada por el ruido todo estaba en penumbras, se levantó para ver porque había sonado así la puerta, pensando que quizás Yomo traía un cuerpo y por error había azotado la entrada.

No prendió las luces al caminar por el pasillo hacia la entrada, efectivamente la puerta estaba abierta y alguien estaba de espalda en la puerta arrastrando algo pesado con él (con olor a sangre), ella creyó que era Yomo por el leve olor y porque reconocía el abrigo largo con capucha del ghoul.

"Pero, ¿ese abrigo no se le había extraviado hace tiempo…?" Pensó extrañada Rize.

—¿Yomo…?—Ella preguntó extrañada, esperando escuchar la voz profunda y masculina que reconocía.

El hombre se volteo quitándose la capucha prendiendo el interruptor de luz del recibidor…no era Yomo, si no un desconocido que usaba su abrigo extraviado.

—No, pero vaya me parece que vive aquí una linda gatita—Él desconocido era un hombre adulto de cabello y barba desarreglada, con la ropa sucia y llevaba consigo una navaja ensangrentada que manchaba las mangas del abrigo de Yomo—.Sabes debo agradecerles a ti y al otro sujeto por guardarme las espaldas con desaparecer mis bolsas de basura en estos meses, podríamos dejarlo así, si te quedas callada y te portas bien no le diré al CCG que aquí viven dos ghouls, ¿comprendes? Y no pienses en atacar, yo también tengo mis trucos.

El sujeto la escaneo con una mirada lasciva de la punta de los pies a la cabeza, le sonrió y comenzó a acercarse de poco a poco.

Rize asustada, se quedo callada y fijo la vista en la mesa de la cocina, estaba la radio antigua y un par de platos. Sabía que el sujeto no podía dañarla con un cuchillo común salvo que apuntara a sus ojos, orejas o inclusive la boca, pero necesitaba defenderse.

Por primera vez en mucho tiempo estaba sola ante una situación peligrosa, movió los pies hacia el comedor de forma lenta, pero el sujeto al querer sujetarla del brazo, ella fue más rápida y corrió hacia la mesa tomando la radio. El asesino la alcanzó tomándola del hombro tumbándola sobre la mesa, pero ella lo golpeo en la cara con la radio la cual cayó al suelo junto con el desconocido, pero era un hueso duro de roer porque la tomo del tobillo izquierdo haciéndola caer sobre el suelo, ella gritó asustada.

—Esa me la vas a pagar—Le dijo con enfado el asesino.

Él sujeto rápidamente se quiso poner arriba de ella respirando como un animal hambriento, ella reconoció en ese sujeto una mirada llena de hambre que había visto en otra persona, Rize en ese momento sintió una adrenalina mezclada con el temor que hace mucho que no sentía, porque al ver al asesino con la cara manchada de sangre por el golpe, recordó que ella no era la presa de nadie.

Su kagune se manifestó de su cintura como un tentáculo rápido que fue algo doloroso para ella, el asesino se metió con la persona equivocada, perforó el estomago del sujeto atravesándolo quitándoselo de encima haciendo que un chorro de sangre la manchara de la cara, su blusa y falda. Se sentó alejándose respirando asustada, su kagune se había desvanecido.

—Gatita…—Dijo el asesino en voz baja respirando lentamente, en sus últimos momentos.

Ella con cautela se acercó al asesino de cuclillas, para ver el charco de sangre que había sobre el suelo con el hombre respirando con la boca abierta unos últimos minutos, le quito de poco a poco el abrigo de Yomo con las manos temblorosas, hasta que noto dentro del mismo el asesino tenía guardado un collar negro anti pulgas, sin cascabel, sin nombre.

Rize soltó el collar reconociéndolo…

—¿Cómo es que tienes esto? —Ella le preguntó espantada al asesino sobre el collar acercándose tomando el cuchillo del asesino que cayó al suelo.

El asesino le sonrió una última vez, jadeando con la boca sangrando a chorros. —Porque era mi paloma mensajera…¿te gustaron las flores o la comida…Rize-chan?

Y ella escuchando al asesino le recordó al otro sujeto al de la mascara de payaso que la entregó al idiota que se cree dios, soltó un grito asustada pensando quien le provoco su accidente, llorando encolerizada se puso arriba del asesino sentándose sobre su pecho para encajarle la navaja sobre la garganta y luego la boca, quería que ya se callará…

Yomo llegó diez minutos después de que el asesino muriera…

Había entrado corriendo llamándola, ya que la puerta se quedo abierta y la cerradura había sido forzada, cuando el ghoul la encontró todavía estaba desfigurando la cara y garganta del asesino con el cuchillo en un gran charco de sangre.

—¡Rize! —Corrió hacia a ella para detenerla.

Pero ella no quiso detenerse aunque él la alejara del cuerpo del asesino, la abrazará por la espalda e intentará calmarla.

—Tranquila Rize, no puede lastimarte…—Yomo la abrazó fuertemente por la espalda rodeándola con los brazos los hombros, haciendo que ella de poco a poco se calmara.

Finalmente ella soltó el arma punzante y Yomo lo tomo alejándolo lo más lejos posible, siguió abrazándola, tranquilizándola sentándose en el piso con ella. Rize se volteó para abrazar a Yomo y llorar fuertemente lagrimas cristalinas, temblando de los hombros, descargando su miedo, su rabia entre los brazos de Yomo, cubierta de sangre ajena de la cabeza hasta los muslos. Sentía como él le acariciaba el pelo, permanecieron así al menos unos 6 minutos, hasta que ella dejo de temblar.

—Debí llegar antes…si tan solo no tuviera que esconderte en este lugar—Dijo Yomo frustrado sin dejar de sostenerla.

—Está bien…no me lastimo, además el hombre de la mascara de payaso no puede encontrarme en este lugar—Ella habló más tranquila, aliviada.

—¿Cuál hombre de mascara de payaso…?—Preguntó Yomo.

—Él que provoco el accidente de las vigas de acero…donde él otro chico salió involucrado.

Uno de sus más horribles recuerdos salieron a la luz, como su kagune. Yomo le preguntó si podía identificar que ghoul fue, ya que una mascara de payaso a él le era conocida…pero ella solo pudo responder que no era ghoul, ni humano él que la ataco.

Era un monstruo hibrido que había nacido en un lugar donde ella también se había criada…antes de que Sachi Kamishiro la adoptara.

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Yomo

Las últimas personas del mundo

Las ventajas que tenía la primavera era que la vegetación se volvía más abundante, más llena de vida, perfecta para enterrar restos humanos…

Habían limpiado la escena del crimen de la casa (que para eso él tenía mucha experiencia), luego de que Rize asesinara al asesino del bosque. Limpiaron y él se la llevo a la ciudad ya que la había notado que después de ese encuentro ella lucía un tanto perdida como cuando la rescato hace año y medio. Él se sorprendió que revisando las pertenencias del aquel intruso había una identificación del CCG, era una paloma que asesinaba a otros humanos sin algún motivo aparente, en su mayoría asesinaba hombres, rara vez él y Rize encontraron a alguna mujer en aquellas condiciones especificas del homicida.

El asesino había sido enterrado junto con el saco ensangrentado que tenía varias herramientas de jardín y armas del CCG. Ellos estaban en el auto, ¿a dónde tenían que ir?, él no lo sabía. Tomo la ruta de carretera hacia Tokio, Rize no habló en todo el camino, ni cuando estaban limpiado (que él insistió que podía hacerlo solo, pero ella quiso ayudarle).

"Yo lo maté ¿no es así?, no quiero que me descubran…" Fue lo último que dijo Rize cuando comenzaron a preparar el cuerpo para enterrarlo.

Salieron alrededor de las once de la noche, ella siempre tenía todo su ropa en maletas y mochilas (ya que no tenía cajoneras), se las ingeniaron para salir rápidamente cómo si huyeran.

Él no sabía si debían volver al bosque luego de un episodio cómo ese…

Detuvo el auto en uno de los carriles de emergencia de la carretera para no estorbar y apago el motor del vehículo. Rize se le quedo viendo, él miro a la pelimorada que usaba la peluca de color negro y que llevaba un vestido largo con una de sus chaquetas viejas que le quedaba grande a la pelimorada (se había cambiado la ropa cuando terminaron de "limpiar").

—Rize…¿qué quieres hacer?

Ella tardo en responder, se mordió los labios y se quito la peluca para rascar su cabeza como si le molestará la melena negra corta.

—Quiero ser la última mujer del mundo, quiero que todas las personas desaparezcan un momento…

—¿Quieres que te deje sola? —Preguntó Yomo sorprendido.

Ella negó. —No, quiero por lo menos un momento que nosotros nos quedemos solos en el mundo, donde no existan los hombres malditos que se creen dios, ni los asesinos de mascara de payaso.

Yomo lo pensó un poco, la experiencia que ella había sufrido hace unas horas debieron de caerle como un balde de agua fría.

—¿Recuerdas a donde fuimos cuando sospechábamos que alguien nos estaba espiando? ¿Quieres ir ahí?

—Si.

Después de eso, él tuvo que llamar a su sobrina y a Nishiki para contarles la situación, Nishiki vendría mañana a revisar la casa y Touka estaría al pendiente, pero se quedaría sola por lo menos esta noche.

Todo el camino en auto fue silencioso, él en ocasiones miraba a Rize de reojo, creyendo que quizás se había quedado dormida, pero solo veía la carretera oscura, ella prendió la radio y cambió la estación hasta detenerse en las noticias de la noche.

Llegaron a su destino y ya era las 11:54 pm.

Él siempre tenía dinero en caso de que se presentará alguna emergencia, así que no tuvieron problemas en hospedarse en un motel. Pero ella le pidió si podía dormir con él. La observó notando que ya llevaba la pijama puesta y cabello recién seco de la secadora luego de que ella se diera un baño largo.

—¿Tienes miedo? —Preguntó él.

—Si…me asusta que al despertar este de nuevo en la cabaña, la puerta este rota y un asesino venga a visitarme—Dijo algo avergonzada la pelimorada, porque siempre odio mostrar esa debilidad ante alguien.

Pero con él Rize podía mostrarse tal cual era, con todas sus caras…

Yomo solo destapo la sabana y ella se metió lentamente, los dos mirando el techo donde solo proyectaba unas cuantas rayas de luz azul de la calle.

—Podemos mudarte a otra parte…—Sugirió él.

—¿A dónde? —Contestó Rize.

—Quizás al café Re:, estarías conmigo y mi sobrina, tendremos que ser cuidadosos.

Ella se volteo para verlo, él hizo lo mismo, él podía reconocerla en la oscuridad.

—No Renji, soy una persona peligrosa…una bomba de tiempo, quien quiera que me este buscando me encontrara si me mezclo por la ciudad.

—¿Cómo estás tan segura? —Le cuestiono Yomo.

—Porque esa persona ya me había visto antes…lo recordé.

Yomo extrañado le dijo que era imposible, pero ella le dijo que cuando salieron por primera vez en mucho tiempo cuando vieron a Arima se habían topado con el hombre de la mascara de payaso, Yomo olvido ciertos detalles de aquel hombre (ya que había pasado mucho tiempo). Rize lo contaba con mucha seguridad, porque lo que casi le quitan hoy, ese hombre se lo había quitado con el accidente de las vigas de acero.

—Sabes que te apoyare, ¿lo sabes, no es así?

—Si, porque tienes que cumplir una promesa—Respondió Rize.

—Es más que eso.

Rize se quedo sorprendida por esa respuesta, sin palabras, se acomodo para dormir boca arriba igual que él, no le contestó a Yomo, pero entre las penumbras bajo las sabanas Rize buscó su mano para tomarla, él no se lo impidió, entrelazaron sus dedos en el silencio. Ella comenzó a llorar silenciosamente respirando con irregularidad, Yomo noto ese cambio en su respiración y le preguntó si se sentía mal acariciándole el rostro recogiéndole una de sus lagrimas.

Ella solo se volteó haciendo que Yomo la abrazara, mientras Rize murmuraba que por más tonto que sonara en su cabeza no podía evitar de llorar, haciendo que Yomo la abrazara más reconfortándola, sin cuestionarle nada.

—No lo puedo evitar, lo detesto—Dijo ella en tono bajo.

—Lo que dices no es tonto, tranquila si tienes que descargarte hazlo.

Ella terminó dormida entre los brazos de Yomo cuando los ojos se le secaron, él iba a dejarla dormir sola y pasarse a la otra cama, pero era tan reconfortante en sentir el calor corporal de Rize, por lo que optó solo por esta vez dejar de cuestionarse y dejarse llevar por el momento, como ella lo decía por un instante ser las últimas personas en el mundo, reconfortándose en la oscuridad.

Cerro los ojos cayendo en un profundo sueño, arrullándose con el sonido de la respiración profunda de Rize y el olor del cabello morado que era realmente agradable.

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Rize

Revelación sin retorno

Paso un tiempo eran mitades de verano, había llegado a un acuerdo con Yomo desde que aquel incidente con el asesino del bosque, intercalarían los días en los que ella estaba alojada en el bosque y la ciudad. No querían dejar un patrón común con su estadía, los días que estuviera en la ciudad de Tokyo viviría en el café Re: no podría salir sin estar disfrazada o tener compañía, ya que ambos sabían que el par de idiotas que habían armado el complot para secuestrarla y usarla como conejillo de indias seguían con vida.

Todo era por la seguridad de ambos…ya que si ella era descubierta todo se acababa, no querría ni pensar que le pasaría a Yomo.

Rize conoció en persona a Touka Kirishima (quien no se veía muy confiada en recibirla), a la que no podía comentarle que era sobrina de Yomo, ya que él necesitaba guardar el secreto por algo vergonzoso y trágico que ocurrió con su difunto cuñado padre de su sobrina. Rize se mantuvo callada ya que de todas formas no era su asunto, aunque quiso indagar más, Yomo le decía que era uno de esos secretos que era mejor llevárselos a la tumba.

Ella estaba en la parte de arriba del café Re: donde tenían habitaciones en donde Yomo y Touka dormían, ya era algo tarde y escuchaba como Touka atendía a los últimos clientes de la noche. Cuando cerraran se iba a ir con Yomo a recolectar comida. Rize paso rápido al baño y mientras estaba lavándose la cara ya que no quería dormirse para irse a recolectar comida, escucho al otro lado de la puerta como alguien subía las escaleras, supuso que era Yomo por el sonido lento y pesado de los pasos que se dirigían a una de las habitaciones de la segunda planta.

Rize salió suspirando del baño notando que la puerta del cuarto de Yomo estaba semi abierta, con algo de confianza empujo levemente la puerta para preguntarle si ya estaba listo para partir, cuando encontró a Yomo a penas colocándose una playera limpia revelándose su torso desnudo, ella se quedo congelada en la puerta solo parpadeando mientras un rubor se le subía a las mejillas y la orejas, ya que su querido protector tenía un cuerpo bastante atractivo.

¿Cómo es que no lo había notado hasta ahora?

Por primera vez en mucho tiempo se sintió torpe, congelada, sin saber que hacer. Le recordaba la primera vez que tuvieron que dormir juntos por el frío de la tormenta.

Yomo se le quedo viendo mientras se colocaba la playera, pareciera que iba a decirle algo, pero ella ya había cerrado la puerta con tranquilidad y en silencio volvió al baño cerrando la puerta con sumo cuidado, cuando puso el pestillo escondió el rostro con ambas manos sintiendo como el rostro se le calentaba. Se lavó el rostro con agua fría esperando que se le bajara la temperatura.

Anteriormente y con vagos recuerdos que comenzaban a venirle en ciertos sueños antes de que quedara a cuidado de Yomo, no sentía un extraño calor en las mejillas al ver un cuerpo masculino vivo, que ella recordando algunas de sus experiencias con amantes fugaces que tuvo antes de ser capturaba, no sentía desde hace mucho tiempo ese gusto por el sexo opuesto.

—¿Rize? —Yomo hablo interrumpiendo sus pensamientos tocando a la puerta.

—Ya voy, dame cinco minutos—Contestó Rize un tanto alarmada, intentando que el tono de la voz no le fallara.

Ella comenzó a analizar todas sus acciones con su protector que antes le eran naturales y ahora le eran extrañas, la dejaban acalorada, nerviosa, ¿feliz?, como una especie de enfermedad, pasaba más tiempo con Yomo y recordaba a alguno de sus "romances" pasajeros.

Temía que sentirse atraía por su protector, su compañero, su amigo, que lo sentía era una forma de exponerse, sabía que ella no iba a estar más tiempo a cuidado de Yomo. Ya que al ver los patrones de los informes de la policía y el CCG en las noticias el aogiri que cada vez pisaba más los talones del distrito donde vivían, iba a ver un momento en el que su padre iba a venir o el aogiri los iba a invadir y ella tendría que moverse, por lo tanto no podía hacerse ilusiones con Yomo.

"¿Y si es algo pasajero? Me trata muy bien, si otra persona estuviera en mi lugar quizás le ocurriría lo mismo, pero…" Ella era lo que pensaba con el pasar de los días.

Aunque a pesar de todo, disfrutaba el tiempo que pasaba con él, eso no podía negarlo.

Y pasaron los días, unas horas antes de que Yomo llegará. Rize estaba en el refugio del bosque y salió a caminar encontrando un cuerpo entre algunos arbustos como si hubiera caído del cielo, era un hombre joven, estaba vestido con vestimenta formal, ella quien al principio vio asombrada el cuerpo porque juraría que cuando jaló de la mano escucho un chillido doloroso (que solo era una rata que mordiendo los zapatos de piel del cadáver que chillo cuando la perturbaron), noto que llevaba una soga al cuello.

Ella suspiro, otra persona se había suicidado…

Por el color de la piel, el olor y el estado en general del cuerpo, debió de haber caído en la madrugada colgándose del algún árbol (que de hecho al subir la mirada encontró el resto de la cuerda colgada en una rama alta rota). Con su kagune tomo el cuerpo y caminó rápidamente esperando que no hubiera algún curioso que la viera.

En dos horas ya era de noche y Yomo había llegado, pero lo había sorprendido porque él traía la cena, pero ella ya estaba preparando más. La atrapo con el cadáver a medio abrir en la mesa de la cocina mientras todo el suelo y la mesa estaba cubierta de sabanas plásticas, ella usaba tacones, ropa casual y un delantal, con las manos cubiertas de guantes de plástico y el cabello morado suelto, le sonreía a su querido protector.

—Bienvenido a casa—Dijo Rize sonriente.

—Hola Rize…—Yomo tardo en contestar, ya que hace tiempo que ella no lo sorprendía de esa manera. —¿Y ese cuerpo?

—Lo encontré por nuestro territorio, lleva poco tiempo muerto, pero tiene cirrosis y era fumador compulsivo, los riñones, hígado y pulmones parece que están hechos de piedra, esos no los podemos comer—Ella contestó con suspiro cansando, ¿qué tanto le costaba a la gente cuidarse de manera decente?.

—¿Revisaste la lengua? —Preguntó Yomo.

—No la encontré…creo que un cuervo se la llevo.

Yomo se acerco a la mesa a ayudarle a con el cuerpo, pero antes (y como siempre) hacía su ritual de rezar por un momento frente al cadáver, agradeciendo por la vida humana que les daba alimento.

El cabello morado comenzó a estorbarle, antes de que se quitara los guantes, Yomo noto como ella soplaba su propio flequillo y le ofreció amarrarle el cabello con un listón que ella tenía en el sillón, por supuesto accedió a su protector. Rize lo observaba, desde que ella quedo bajo su cuidado por una promesa era a la persona que más veía, pero noto que cada vez lo notaba más; Finalmente Yomo tomo su larga melena para amarrársela en una cola de cabello alta de manera gentil, sintió un escalofrío en los hombros y se sonrojo por la cercanía.

Rió nerviosamente porque sentía muchas cosquillas en las orejas y su cuello, su punto débil.

—¿Así está bien? —Preguntó Yomo refiriéndose al amarre del cabello.

—Si, gracias—Ella respondió sonriente.

Él comenzó a ayudarle a clasificar de manera correcta los órganos del cuerpo para consumir o desechar ya que al tratarse de un cadáver no tan fresco no podía consumirse todo. Rize comenzó a depilar con cuidado el las piernas del difunto, pero mientras hacía su labor subió la mirada para ver a Yomo quien estaba removiendo de poco a poco la piel de la garganta a la cabeza quien se había hecho una pequeña cola de caballo para que el cabello no le estorbara, ella por su momento de distracción encajo la rasuradora demás y quebró la piel haciendo que estaba en ese momento frágil como papel, haciendo que apartara la cara por los pequeños trozos que volaron.

Contuvo un estornudo avergonzada, mientras que Yomo subió la mirada con curiosidad para luego sonreírle, ella todavía roja de las mejillas por el momento solo pudo sonreír sintiéndose torpe.

—¿Estás cansada Rize? —Preguntó Yomo.

—Quizás, pero también últimamente me siento distraída—Respondió Rize apagando la rasuradora y quitándose los guantes.

—¿Y porque será? —Continuo Yomo cerrando bien los frascos de carne y dejarlos en el suelo de la casa.

Y finalmente ella llegó a una conclusión, una revelación sin retorno…

—A lo mejor porque me gustas…—Ella respondió directamente con su tono de voz dulce.

Él parpadeo confundido y se irguió para mirarla, ella se atrevió a sonreírle, no sabía si él iba a tomarse en serio su declaración.

—Eres joven, puede que te arrepientas que me digas ese tipo de cosas—Contestó Yomo ligeramente sorprendido, no esperaba que ella le dijera algo así.

Rize quien comenzó a florecer de nuevo a transformarse, notaba que él también era consiente del cambio a comparación de su primer día con él, una metamorfosis que no era posible ignorar.

Lo miró con astucia, sonriéndole de manera coqueta.

—Aunque fueras el último ghoul sobre la tierra, de todas formas te querría—Dijo Rize.

—Generalmente esa oración es "Ni aunque fueras el hombre en la tierra".

Ella camino para ponerse detrás de él abrazándolo posando las manos en la espalda, recargaba la oreja en el omoplato del ghoul como quisiera escuchar el latido de su corazón, haciendo que él dejara su labor; Y efectivamente escuchaba los latidos de Yomo que comenzaba a acelerarse con el pasar de los segundos, él no la detuvo, ni la cuestiono.

—Lo sé…si solo quedáramos tú y yo en el mundo e inclusive si fueras humano te querría de todas formas—Ella restregó su mejilla en su espalda pasando sus brazos la cintura—.Pero estaría triste porque te comería…

Él le dio un escalofrió por sus acciones y palabras con el corazón empezándole a latir mas rápido, se volteó para verla y ella a modo de juego le soltó una mordida al aire para luego sonreírle.

—Te arrepentirás…—Fue lo último que dijo Yomo.

Rize suspiró alejándose de él poco a poco, pensaba en ese momento que quizás Yomo ya tenía los ojos en alguien, aunque era soltero a lo mejor ella no era exactamente su tipo. Quizás no estaba en situación de tener otro tipo de contacto con su protector y él fue claro.

Sin embargo, ¿por qué en ciertas ocasiones le demostraba cierto cariño?, no de hermandad o fraternidad, era de ese que solo uno presiente cuando alguien te está queriendo, que se siente seducido por tu presencia. Quizás él no quería admitirlo o ella se estaba confundiendo de cómo la veía Yomo.

—O quizás no…pero también eso es tu decisión—Contestó Rize, pero al ver el cadáver casi listo, sacó su celular que estaba guardado en un bolsillo del pantalón, faltaban seis minutos para la medía noche, comenzó a retirarse para ir a dormir—.Buenas noches.

—Rize…

—Está bien Renji—Ella se despidió con un gesto de mano, como si fuera una buena niña diciéndole que descansara.

Él no dijo nada. Cuando ella entró al cuarto y se desvistió para ponerse ponerse pijama se sintió algo vulnerable, finalmente lo que había hecho y de la manera menos esperada fue exponerse frente a Yomo.

Suspiró cansada y ya vestida con su pijama se fue a dormir sin la compañía de otra persona, al igual que Yomo que también dormía solo.

Excepto cuando había tormenta eléctrica y ambos se quedaban en el bosque o cuando alguno de los dos no podía dormir.

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Yomo

Antes de que empiece un nuevo día.

Ya casi se cumplían dos años desde que Yomo hizo su promesa de cuidar de Rize, hasta que pudiera volver con su padre Sachi Kamishiro.

Desde la "declaración" de Rize, no volvieron a tocar el tema, se trataban igual que siempre, aunque él quiso hablar con ella de aquella noche, Rize cambiaba de tema claramente avergonzada. Comenzó a extrañar de ciertos "hábitos" que tenía con ella, si bien siempre le sonreía y le daba la bienvenida la pelimorada, ahora era rara la ocasión que lo tomaba de la mano, lo abrazara o que estuvieran en compañía uno del otro si alguno de los dos no podía dormir.

Eran pequeños hábitos en donde se sentían comunes y establecido en su vida con ella, por supuesto no se sentía bien cuando sentía que extrañaba esos detalles.

"¿Soy egoísta o idiota…?"

Se remarcaba todos los días que era una promesa la que tenía que cumplir, que ella no iba a quedarse para siempre a su lado y eso comenzó a hacer que sintiera melancolía, al principio fue una tarea complicada, peligrosa y con el tiempo se transformo en una rutina casi natural con ella.

Y cada vez le costaba más verla como parte de una promesa que sonaba ahora un tanto lejana.

Hace poco, Kaneki apareció de cabello blanco con negro un día por el café Re:, solo que ahora trabajaba como una paloma y siempre estaba en compañía de un pequeño escuadrón de chicos jóvenes como él, no los reconocía a él ni a Touka. Frecuentaba su viejo amigo el café algunas noches al mes con su grupo de palomas del CCG, su sobrina tenía la esperanza de que en algún momento recuperaría la memoria.

Pero, paso algo cierta noche…

Habían cerrado temprano el café, mientras Touka daba las buenas noches y subía a la planta alta para dormir, él iba a dejar la cocina limpia mientras Rize iba a encargarse de las mesas y el suelo, la pelimorada bajo las escaleras hacía la cocina vistiendo una camisa de botones blanca sin mangas desabrochada de los primeros dos botones, junto con unos pantalones negros ajustados con zapatos bajos, luciendo elegante y misteriosa por la mirada que ella poseía. Rize como si interpretara un papel de alguna obra le pregunto con el lenguaje de señas de cómo se veía.

Él sonriendo señalo su propio rostro dibujando un círculo invisible con el dedo índice derecho para luego señalarla a ella.

"Hermosa". Dijo Yomo en gestos sonriendo contestándole.

Ella sonrió dándole las gracias con los gestos del lenguaje de señas (notando que las mejillas y las pequeñas orejas estaban rojas), para luego ponerse de manera ágil una peluca negra de cabello corto, adelantándose para ayudar a limpiar el café, poniéndose un cubre bocas blanco para ocultar parte de su rostro.

Él tenía la radio en la cocina con el último programa de la noche antes de que la transmisión de cortara, él reconocía la canción que pasaban por aquella estación, Rize la tarareaba mientras limpiaba las mesas y recogía los objetos perdidos que los clientes olvidaran.

Oh tu sonrisa, tu sonrisa.

Oh el hechizo fue lanzado.

Y aquí estamos en el cielo.

Sonaba la melodía con la voz profunda de una cantante que ya probablemente habría muerto hace tiempo.

La noche era tranquila, el cartel de "CERRADO" estaba puesto en la puerta principal del establecimiento, los dos estaban en sus respectivas actividades, salió un momento para tirar la basura al contenedor de afuera por la puerta trasera de la cocina, hasta que él escucho como la puerta principal se abría de nuevo haciendo que la campana de la entrada sonara.

—Disculpa…—Esa era la voz de Kaneki.

Yomo asustado camino rápidamente para entrar a intervenir, porque no sabía que podía pasar si Kaneki veía a Rize, dado que ahora él era un investigador del CCG, no los recordaba a él y a Touka, pero ¿recordaría a la pelimorada por su olor o algún aspecto que le recordara de ella? Era poco probable que la reconociera, aun así...

—Lo siento, olvide un celular en aquella mesa…—Dijo sonriendo apenado el investigador mirando a Rize.

Ella no contestó, solo hizo la seña que no podía escucharlo.

—¿No puedes escucharme? —Preguntó Kaneki sorprendido.

Ella fingiendo que no escuchaba se volteo para ir a la cocina diciéndole con gestos al investigador que esperara, pero Yomo intervino para no dar más sospecha.

—¿Ocurre algo? —Pregunto Yomo.

—Lo siento olvide mi celular, intente explicárselo a ella, pero no sabía que no podía escuchar—Contestó Kaneki.

Yomo tomo del hombro a Rize como si fingiera llamar su atención, aunque ella sabía perfectamente de que iba el asunto de la solicitud de Kaneki.

—Está bien, si…ella es sorda—Yomo solo pudo fingir que sonreía tranquilo, mientras miraba a Rize y le preguntaba en gestos en lenguaje de señas si sabía donde quedo el supuesto objeto perdido.

Rize se quito el cubre bocas dándole la espalda a Kaneki y le dijo en gestos que había encontrado el celular y que estaba en la caja de objetos perdidos que siempre dejaban detrás de la barra del café, ella fue rápidamente por dicho objeto para entregárselo a Kaneki con el cubre bocas puesto.

—Gracias, lamento las molestias—Kaneki hizo una rápida reverencia frente a ellos luego de tomar el celular.

—No hay problema—Dijo Yomo amablemente.

Rize hizo una reverencia para luego con gestos agradecerle a Kaneki la visita al café, como cuando en los cafés temáticos agradecen la visita, pero el cubre bocas se aflojo al no estar bien puesto cayendo un momento del rostro de la pelimorada, quedando colgado tras la oreja izquierda, revelando el rostro frente a Kaneki.

Kaneki se le quedo viendo un momento (parecía sorprendido), pero quizás no tuvo tiempo de recordar 100% el rostro de la pelimorada cuando ella se lo coloco rápidamente de nuevo sonriendo apenada bajo el cubre bocas.

Kaneki obviamente no entendió la seña, sin saber que contestarle a la chica, ni tuvo tiempo de preguntarle el porque usaba cubre bocas.

—Ella dice: Gracias por tu visita—Tradujo Yomo de manera tranquila, intentando relajarse al ver que Kaneki se le quedo viendo de manera atenta a Rize.

El investigador solo sonrió apenado, antes de que pudiera contestarle, los otros tres investigadores que acompañan a Kaneki lo esperaban afuera del café, uno de ellos (el más alto de cabello rubio con dientes pequeños de tiburón) le decía desde por fuera que ya lo estaban esperando.

Sin más el investigador agradeció una vez más, para luego salir del café para reunirse con sus compañeros. Cuando ya no hubo señales de ellos, terminaron sus labores para retirarse a descansar, apagando todas las luces menos las de las escaleras.

—¿Estuvo bien? —Preguntó Rize, refiriéndose a la escena que tuvo con la devolución del teléfono de Kaneki, mientras se quitaba la peluca antes de subir las escaleras junto con su cubre bocas revelando su rostro y su cabello largo.

—Si…¿él no te parece familiar? —Preguntó Yomo cuando estaban subiendo los dos.

—Un poco, siento que lo he visto en un lugar parecido a este, ¿tú lo conoces?—Preguntó Rize.

Yomo suspiró, analizando la situación de Kaneki. —Si, pero cuando él era otra persona hace mucho tiempo…es una sorpresa que lo volviera a ver.

—¿Hace cuanto no lo ves? —Preguntó Rize.

—Dos años aproximadamente.

—¿Cómo cuando me quede a vivir contigo?

—Si, ha volado rápido el tiempo.

—Si…quizás ya no falte tanto tiempo para que yo marche.

Ya estaban en la planta alta cuando ella pronunció esa última frase, él la miro sin comprender.

—¿Cómo lo sabes? —Preguntó Yomo.

—He escuchado cosas en la radio y he visto los crímenes que se cometen en Tokyo, los hombres malos para los que trabaja mi padre se acercan, entonces quizás él ya venga por mí, no se cuando, pero apuesto que no pasará de este año.

Yomo se sorprendió por sus palabras, se percató de que la rutina con ella, salir, estar en casa, comer, hablar con gestos, alimentar a gatos y cuervos, era ahora tan natural olvidando por momentos que Rize iba a partir en algún día, ellos dos llegarían a despedirse. Hubiera querido que ningún "idiota que se cree dios" o "payaso asesino" la persiguiera, que ella tuviera una vida normal, donde no tuviera que fingir que era otra persona para sobrevivir (igual que Kaneki) o tuviera que refugiarse como una fugitiva.

Él deseo por un momento una vida normal con ella sin que se escondiera, pero eso último le sorprendía. ¿Qué tanto se había encariñado con Rize, para desear eso?

"¿Cariño? ¿De que tipo?". Pensó Yomo.

Faltaban seis minutos para medianoche, cuando ella al ver que no le contestaba solo iba a desearle las buenas noches retirándose al cuarto de invitados para descansar, ya que mañana ella pasaría a estar todo el fin de semana en el bosque y tenían que partir temprano.

Él le sostuvo la mano cuando ella le dio la espalda, Rize volteo extrañada sin soltarle de su agarre.

—¿Yomo, que pasa? —Rize lo llamó.

Él paso sus manos hacía el rostro de Rize con suavidad (sin que ella lo detuviera) estaba analizando los ojos afilados morados, las facciones femeninas y atractivas, no podía verla como su sangre (como a Touka o su difunta hermana), ella se había convertido en su colega, su compañera y tenían una relación que quizás en otras circunstancias le hubiera gustado haberla conocido mejor.

—…Eso quiere decir que pronto cumpliré mi promesa y quizás no podre volver a verte—Él le contesto sin soltarle el rostro, sorprendiéndose como ella sostenía sus manos dejando a un lado su peluca y cubre bocas.

Rize tardó unos segundos en contestar, se veía impresionada y tenía las mejillas sonrojadas.

—Entonces aprovechemos el tiempo antes de que un día me esfume…a menos que quieras decirme que podría arrepentirme de mis palabras o mis acciones—Rize contestó con suavidad acercándose de poco a poco a él.

Rize tomó el rostro de Yomo, poniéndose en la punta de los pies, tomando la iniciativa de acercarse más y más a él, Yomo no la detuvo pasando sus manos sobre la espalda de Rize acercándola, él solo se dejo llevar por esa tranquilidad tan extraña de un día nuevo que a penas se anunciaba.

Juntaron sus labios suavemente en un efímero beso, fue algo pequeño cómo si hace mucho tiempo ellos no recibieran uno.

Los dos se quedaron en silencio cuando se separaron de poco a poco, ambos se vieron sorprendidos, había surgido algo entre ellos de poco a poco y sin que se dieran cuenta, pero había algo claro.

Ninguno de los se arrepentía de lo que sentían…

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Notas finales: Continuará…