Seis minutos antes de medianoche

ÚLTIMA PARTE

Las vidas solo van y vienen a su vez: De verano a dos inviernos.

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Yomo y Rize

El tiempo no regresa, avanza…

Compartieron un beso, fueron seis segundos donde ambos habían cruzado voluntariamente cierta línea invisible, ni siquiera pudieron reaccionar cuando se separaron, ambos congelados en la misma postura.

Yomo no sabía si debía considerarse un tipo con suerte, porque de todos los hombres de la edad de ella, que tal vez combinaban mejor con la personalidad misteriosa y atrayente de la pelimorada, Rize lo elegía a él, sabía que él era mayor que ella, no quería pensar que tal vez ella lo hacía porque era más joven y que estaba bajo su protección, que quizás cualquiera en su lugar ya habría sucumbido a los encantos femeninos que Rize poseía y pensaba que tal vez ella lo hacía porque se sentía sola…y él volvía a frustrarse.

Si bien en ese momento la quería, pensaba que Rize lo habría hecho por algún impulso propio de la juventud, no quería que ella hiciera algo de lo que luego se arrepentiría.

Además por su promesa (que ahora parecía una condena) Yomo intentó alejarla, cerrando los ojos poniendo sus manos en los hombros de Rize separándola de poco a poco, pensando que no era correcto porque él tenía que cuidarla hasta que pudiera irse con su padre…pero quería abrazarla, besarla…

—Eres joven, tendrás muchas oportunidades con quien tú quieras cuando salgas de aquí—Dijo Yomo sosteniendo de los hombros a Rize ya más distanciados.

Él solo sintió como ella lo abrazó de los hombros, las piernas de Rize le temblaban levemente por tener que ponerse en las puntas de los pies para susurrarle al oído—.Pero yo te quiero a ti…quizás no soy exactamente tu tipo, ¿es por que tengo 22 años o por…?

—Para nada, pero si no tuviera que mantener mi promesa para que fueran otras circunstancias y si yo fuera más jo…—Él no pudo terminar porque la ghoul se separo de él para mirarlo a los ojos, se veía impresionada e inclusive algo irritada.

—Creí que eso daba igual, de todos los hombres que he conocido eres al único por él que me preocupo cuando estoy en casa y eso es muy raro en mi, yo se que no puedo quedarme aquí por siempre, pero hay días que me preguntó ¿si me muriera hoy a quién diablos le importaría? ¿a quién me gustaría ver antes de irme al infierno? estás en mi cabeza cuando me hago esa pregunta…bueno también pienso en mi padre, pero él es amor fraternal—Contestó Rize.

—No necesitas pensarlo—Afirmo Yomo sorprendido.

Rize negó con la cabeza.

—¿Tú necesitas pensarlo? —Ella preguntó.

Y él también tomo su decisión, él quien era un hombre que no tomaba decisiones por impulsos o pasiones volvió a besar a Rize sorprendiéndola, haciendo que ella volviera a rodearlo del cuello cerrando los ojos correspondiéndole, ambos dejándose llevar por el momento, por la complicidad nocturna que tenían, Yomo se atrevió a abrazarla más de la cintura elevándola haciendo que ella quedara más arriba robándole el aliento a la pelimorada.

"¿Que tenía ella?". Pensaba el ghoul, que lo confundía, que lo desviaba de su promesa, que le evocaba ese atrapante sentimiento, como una droga que lo confundía de poco a poco hasta volverse adicto.

Se separaron un momento por la necesidad del oxigeno, los pies de Rize tocaron el suelo, quedándose abrazados en silencio. Ella hace mucho que no sentía esa descarga de oxitocina en su cerebro, pero no era como un sentimiento momentáneo cómo cuando el deseo es cumplido y se desaparece la emoción por completo una vez realizado, era algo más.

"Demasiado tentador, ¿no es así?". Pensó Rize delineando los labios de Yomo con los dedos notando que estaban ligeramente manchados de sangre, lo había mordido sin querer, probó la sangre que tenía un sabor curioso, quizás no demasiado apetitoso, pero no era desagradable ni siquiera un poco.

Dejaron el mundo a un lado que se olvidaron que Touka dormía a una habitación de distancia. Se asustaron por el sonido de la puerta de la Kirishima que rechino un momento, pero al no abrirse la puerta luego de seis segundos, pensaron que quizás ella había dejado la ventana de su cuarto abierta y el viento había movido la puerta, suspiraron aliviados.

Durmieron juntos luego de ese momento, teniendo cuidado porque no estaban solos en casa, en el cuarto de Yomo (que era el más alejado), tardaron en dormir esa noche que particularmente era tranquila, ambos viendo el techo. Yomo fue quien rompió el silencio.

—¿Por qué me escogiste…?—Preguntó Yomo en la oscuridad.

Ella tardó en contestar unos segundos pensando su respuesta, pero luego le sonrió volteándolo a ver.

—Porque que me quieres de manera libre, tú no me quieres de manera depravada, ni quieres poseerme como si fuera un objeto o una esclava, se que irónicamente estoy escondida y tú me ayudas, pero no me tienes raptada, si tuviera síndrome de Estocolmo entonces estaría ligada a quien me capturo primero—Rize se acomodó de lado para verlo más cómoda.

—Eres maravillosa—Yomo acomodándose igual que ella acomodándole un mechón del cabello tras la oreja—…¿Qué pasará si no es lo que esperáramos?

—Bueno…si esto no funciona, pues nos separamos y ya—Respondió Rize con naturalidad.

—¿Eh? No puedes decirme que quieres terminar, cuando aún no hemos iniciado algo.

Rize sonrió, para luego contener una risa tapando su rostro con ambas palmas de las manos, haciendo que Yomo se acercara para quitarle gentilmente las manos del rostro para verla, haciendo que ella se riera diciendo que la respiración de él le hacia cosquillas.

—¡Ah!, tu respiración me hace cosquillas en las orejas y en el cuello, soy muy sensible—Dijo Rize intentando contener la risa con miedo a que alguien más los escuchara.

—Lo sé...—Dijo Yomo al besarle el lóbulo de la oreja poniéndose poco a poco arriba de ella sin aplastarla.

Rize silenció su risa, cerrando los ojos y respirando profundamente mientras él le besaba el cuello con cuidado, despacio. Ella paso sus manos por la espalda de Yomo abrazándolo, pasando los dedos sobre la espalda hacia los hombros buscando ese pequeño punto débil que sabía que Yomo tenía provocándole un pequeño escalofrió, pensando que quizás él era sensible de los hombros por tener un kagune ukaku. Ella suspiró satisfecha con las mejillas rojas, ambos se dejaron llevar por las emociones o quizás por la conciencia de que el tiempo no iba a detenerse para ellos.

El tiempo iba a seguir avanzando…

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Rize

El deseo de las mil grullas.

Rize estaba en la cabaña y era una tarde silenciosa, Yomo la dejo en el refugio del bosque prometiendo llegar en la noche. Habían pasado un par de semanas en las que se habían besado en el café Re:, acordando llevar su "relación" (si es que podían llamarla así) en secreto.

Los motivos para ambos eran simples : No podían exponerse de manera peligrosa con lo que tenían.

Aunque ya habían pasado casi dos años desde que sus destinos se cruzaron por una promesa, aun podían seguir vivos los secuestradores de ella, su padre estaba en el aogiri y no podían ir como si nada por las calles. Yomo mencionaba (un tanto frustrado) que no era justo para ella condicionarla a una relación así por las circunstancias en las que se encontraban, pero lo que menos querían era llamar la atención de más personas exponiéndose al peligro.

Y ella quien no recuerda haber estado en muchas relaciones serias, solo tranquilizaba a Yomo diciéndole que lo único que les quedaba era disfrutar el tiempo que estaban juntos.

Yo también estoy algo cansada de estar escondida, pero tendremos que ser pacientes…si para el invierno no aparece mi padre, tendré que buscarlo—Dijo Rize mientras acariciaba la cabeza de Yomo que estaba en su regazo, ambos en el sillón.

Te ayudare…¿y que hay de los secuestradores, alguna pista que se te ocurra? —Respondió Yomo mirando hacía arriba para intentar verla mejor (aunque por el tamaño del pecho de Rize y él acostado no era tarea fácil).

Rize negó. —Quizás fue tan grande el daño que sufrí que borre sus rostros casi por totalidad, pero si me los volviera a encontrar los reconocería, es como si fuera un cofre que no puedo abrir a pesar de tener la llave.

Me gustaría ayudar en más.

Ya haces más del deber común, en estos momentos solo quiero disfrutar la temporada, el clima es maravilloso—Dijo ella cerrando los ojos y alzando el rostro sintiendo una brisa cálida que acariciaba su rostro con el olor del bosque y el inconfundible olor de sangre fresca, alguien había hecho un sacrificio para que ellos dos comieran.

Un picoteo en la ventana hizo que ella despertara de sus pensamientos, su cuervo Munin estaba al otro lado de la ventana picoteando para que le abriera, cuando le abrió su ave negra voló en círculos por la sala y la cocina aterrizando sus patas en el respaldo de una silla, tenía en el pico un broche para el pelo, ella se acercó para que el animal lo soltara ofreciéndole un pequeño trozo de carne humana, el cuervo acepto el intercambio y ella examino el broche sencillo con dos flores de bisutería que brillaban con el sol, pero tenía olor humano, lavó el broche y lo dejo secar en su cuarto.

Mientras leía el periódico en la mesa de la cocina con el cuervo en el respaldo de la silla viéndola mientras se acicalaba las plumas, notó que ya había acumulado varios periódicos, sin saber que hacer con ellos, al indagar más sobre un artículo curioso de un especial del papel en el país Nipón encontró la respuesta.

Comenzó a hacer grullas de papel, hace mucho que no hacía una ya que todo el papel con información que ella tomaba generalmente era solo para leer, pero esta vez fue diferente. Al principio no le quedaban como en las instrucciones, pero después de seis intentos comenzaron a ser bonitas.

Nishiki hoy la visitaba, ella iba a ir a otro territorio de caza a buscar raciones con el ghoul de lentes como acompañante, cuando la encontró Nishiki abriendo la puerta principal, ella estaba en la mesa de la cocina haciendo las figuras de papel se le quedo viendo extrañado. Rize solo lo saludo con cortesía sin desconcentrarse de su trabajo.

—¿Grullas de papel? —Preguntó Nishiki sentándose con ella haciendo que el cuervo se espantara y comenzara a graznarle a Nishiki, quien intentaba ignorar al ave a pesar de que este se pusiera frente a él para mover las alas como si quisiera aparentar ser más grande.

—Si—Dijo ella, para luego llamar a su cuervo haciendo que este se pusiera en su hombro, acto seguido se acercó a la ventana y el ave voló libre por el bosque para que no sufriera estrés su cuervo con ghouls que no estaba acostumbrados a ver.

—¿Vas a pedir un deseo?

Rize volvió a la mesa notando que ya llevaba los dedos pintados de color negro de manera ligera por la tinta de los periódicos.

—Quizás, pero es una buena manera de mantenerse ocupado y relajar la mente—Respondió Rize.

—Si bueno, ¿podemos marchar? Este bosque es especialmente peligroso si no nos damos prisa.

—¿Qué? ¿Te da miedo Nishiki? —Ella preguntó sonriendo, ya que era verdad si uno no sabía ubicarse de manera correcta terminaría perdido en el laberinto de arboles, pero ella se había memorizado el mapa del bosque desde hace tiempo.

Él chasqueo la lengua mirándola con fastidio. —Claro que no, solo vámonos.

Luego haber estado en los territorios del bosque, había caído la noche. Ella y Nishiki habían llegado después de Yomo quien ya a penas había llegado, ambos llevaban costales con carne humana cortada en sacos especiales para que no derramaran sangre o que dejara un rastro de olor y color.

—Tu kagune es un poco simple Nishiki…—Dijo ella al abrir la puerta había conversado con el ghoul de mascara de serpiente.

—¿En serio?, por mi kagune podría ganarte en un combate—Dijo Nishiki sonriéndole con arrogancia.

—¿Tú crees? —Ella también sonrió—. Porque un pajarito me dijo que ya te habían dado una paliza con mi kagune hace más de dos años.

Nishiki se quedo callado espantado por tal respuesta, mientras Yomo no intervenía solo observaba la escena.

—Ya regresaron, ¿cómo les fue en la recolección? —Preguntó Yomo con naturalidad, intentando aligerar el ambiente.

—¿¡Le dijiste!? —Nishiki le reclamó a Yomo ignorando la pregunta anterior.

—Yo no le he dicho nada—Yomo contestó.

—De seguro fue Touka—Susurró Nishiki enojado apretando los dientes, saliendo azotando la puerta.

Rize sonrió indiferente ante la rabia de Nishiki, mientras se sentaba con Yomo para beber del café que a penas había preparado dejando las bolsas a un lado.

—¿Touka te lo contó?

Ella negó—¿Alguna vez has visto que ella y yo hablemos como amigas?—.Preguntó Rize sonriendo mientras bebía del café.

Yomo se quedo confundido, pero dejaron de pasar la conversación ya que Rize había comenzando a conversar sobre cómo les había ido en sus respectivos días, ignorando por un momento el cómo ella sabía ciertas cosas sin haberlas vivido por lo menos en cuerpo entero.

—Renji, si pudieras pedir un deseo ¿qué pedirías? —Preguntó Rize de repente recordando en su conversación sus grullas de papel.

Él tardó en contestar pensando su respuesta. —Pediría volver a ver a cierta persona, para estar con ella el tiempo se perdió y no volverá…¿y tú?

—Pediría algo parecido—Ella respondió sonriendo de manera natural.

"Aunque pedir que todos mis enemigos estuvieran en un plato de comida no es mal deseo…" Pensó con malicia mirando su cena que consistía en entrañas humanas frescas.

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Yomo

Punto sensible.

Yomo estaba hablando con Rize por teléfono, a penas estaba anocheciendo en una o dos horas cerrarían el café Re: y él podría irse con Rize al bosque, para luego pasar lo que quedaba el resto de la semana en la ciudad juntos.

—¿Ha pasado algo? —Preguntó Yomo a Rize.

—Nada fuera de lo común, pero quizás llueva hoy, ten cuidado al regresar—Rize le contestó al otro lado de la línea.

—Si, no te preocupes, te veo en un rato.

—Muy bien—Respondió Rize alegre antes de colgar.

Ambos colgaron sus teléfonos al mismo tiempo. Mientras él estaba en la barra del bar y Touka arreglando las mesas, el escuadrón Quinx entró como de costumbre en grupo con Kaneki Ken (usando el nombre de Haise Sasaki) con ellos.

Mientras su sobrina les daba la bienvenida y se acercaba para tomarles la orden, el café solo contaba con el escuadrón Quinx a esa hora, era una noche tranquila. Luego de que todos pidieran café y un par de cosas para picar, mientras los del equipo Quinx hablaban animadamente entre ellos, Kaneki parecía fijarse en los alrededores del café, cómo si buscara algo a alguien…

Touka estaba a punto de retirarse, cuando Kaneki la detuvo.

—¿Disculpa…? —Preguntó el investigador.

—¿Si?—Dijo Touka acomodándose un mechón de pelo tras la oreja izquierda.

—¿Sigue trabajando aquí una chica de cabello negro?

—¿Chica de cabello negro…?

—Si, la que no puede oír, de cabello corto—Kaneki señalo con ambas manos los hombros refiriéndose del largo de la peluca de Rize.

Touka al principio pareció no entender a quien se refería, se quedo un momento callada, para luego tensar ligeramente los hombros, contestó la pregunta con calma.

—Si…ella ayuda un par de noches a la semana, es hija de un amigo de la familia, ¿tienes algún asunto con ella?—Dijo su sobrina.

—No en realidad…es solo pensé que se parecía a alguna antigua conocida.

Touka preguntó si necesitaban algo más dejando sus preguntas con Kaneki aun lado, los investigadores contestaron que estaban bien, ella regreso a la cocina un tanto seria a paso apresurado.

Pasó una hora y media cuando ya tenían el letrero de "CERRADO" en la puerta principal del café, las mesas ya estaban limpias y la cocina ordenada, estaban apagando luces. Cuando él iba a retirarse diciendo a su sobrina que volvería en la mañana con Rize, Touka lo detuvo un momento.

—Ha habido más ataques del aogiri, en cualquier estaremos invadidos por muchas palomas, ten cuidado—Dijo su sobrina.

—Si, no te preocupes, de hecho Rize dijo lo mismo—Contestó él para tranquilizarla.

—¿En serio?, ¿ha salido más para saber eso?—.Ella se cruzó de brazos para verlo con seriedad.

Yomo solo vio a su sobrina extrañado. —No en realidad, lee los periódicos y sigue los canales de noticias casi religiosamente.

—Espero que no le estén siguiendo la pista.

—No es así, hemos sido cuidadosos.

—¿Y que pasará si su padre no viene por ella?

Yomo se quedó impresionado por esa última pregunta, los dos se quedaron callados, ya que en ningún momento se planteo la posibilidad que el padre de Rize no volviera.

—¿Por qué lo dices? —Preguntó él.

Touka suspiró—.Ya pasaron casi dos años desde que te haces a cargo de ella y no les han llegado ni una sola carta o visita de Shachi Kamishiro.

—No he escuchado rumores que haya fallecido.

—¿Y si ella está aquí otros dos o tres años? ¿podremos con ella?

—¿Qué te preocupa?

—Me preocupa que nos descubran, que ella te de la bastante confianza que le tienes y termine por apuñalarte por la espalda o que sea una carga.

Él parpadeo confundido y hasta espantado, no tenía idea que su sobrina estuviera preocupada por ese asunto, ¿sería por qué Kaneki preguntó por Rize?.

—Si ella hubiera querido escapar o apuñalarme ya lo habría hecho, Rize no es una carga ayuda en el café y me ayuda con la recolección de comida en el bosque, además le hice una promesa a Yoshimura—Respondió él, justificando con sus razones por las que Rize necesita quedarse bajo su protección.

—No tienes porque crucificarte con esa promesa—Touka suspiró sobándose las sienes cómo si le viniera un dolor de cabeza frunciendo el seño—,¿Cómo sabes que el señor Kamishiro sigue vivo?

—Él no ha dejado que el aogiri nos siga la pista, quiere recuperar a su hija, pero ¿sugieres que la dejemos de ayudar, que la dejemos a su suerte?.

Y ambos estaban llegando a un punto que no querían llegar, él entendía que su sobrina lo decía porque estaba preocupada por ambos, pero ¿era necesario llegar a tal extremo con Rize…?, él no podría y menos en la "relación" que tenía con la pelimorada.

—Ya está bastante recuperada a mi punto de vista, yo sería de la idea que la dejes en un lugar lejano, que empiece lejos de aquí—Contestó Touka.

—Si es así, ¿entonces porque no nos vamos de este distrito si tanto estás preocupada por las palomas y el aogiri? Si él ya no nos recuerda—Yomo tocó un punto sensible en Touka, no quería lastimarla o quitarle la esperanza, pero…

—Porque Kaneki está aquí y se que volverá, por eso hicimos el café Re:.

—Pues la razón por la que quieres permanecer aquí, es la razón por la que no quiero dejar a Rize abandonada.

Su sobrina se quedo pasmada con la boca abierta. La discusión que tuvieron termino, Yomo detestaba pelear con Touka, pero necesitaba hacerle entender su punto de vista, no podía forzarla a hacerse amiga de Rize, pero simplemente quería que lo entendiera, quizás debía de contarle lo que tenía con la pelimorada…y de paso decirle que era su tío por parte de la familia materna.

—Entiendo tu punto Touka, pero tenemos que cuidarnos entre nosotros, si no ¿qué mas nos queda?

—Solo ve con cuidado—Contestó su sobrina suspirando.

Paso una hora y al final llegó al bosque, suspiró cansado mientras caminaba entre los arboles luego de haber conducido, el reloj indicaba las 11:54 de la noche. Cuando entró al refugió anunciando que había llegado encontró a Rize sentada en la mesa en el comedor con la radio encendida escuchando la última canción del día, vestida con la pijama de pantalón largo y una blusa de tirantes.

—Bienvenido—Dijo Rize sonriendo desde su lugar sin saber que lo que le había pasado.

Y él quien solo se acercó en silencio para acariciarle el rostro haciendo que ella se pusiera de pie para sonreírle, Yomo solo la abrazó de repente sin decir una sola palabra reflexionando sobre las palabras de su sobrina, notando que el cuerpo de Rize estaba caliente como si hubiera apenas salido de la bañera a comparación de él que su temperatura era fría por el fresco de la noche.

—¿Renji?—Lo llamó Rize un tanto confusa de porque se quedo paralizado con ella entre sus brazos.

No fue hasta que Rize subió las manos a la base de sus hombros presionando suavemente con los dedos provocando un escalofrió, haciéndolo reaccionar soltando de poco a poco a la pelimorada.

—He encontrado tu punto sensible—Dijo Rize para luego besarlo—.¿Ha pasado algo?

—…Discutí con mi sobrina, sobre el punto sensible que tenemos ambos—Contestó lentamente Yomo como si tuviera una revelación en su mente, cómo cuando Rize extraía los recuerdos que le arrebataron con la tortura.

—¿En serio, comparten el mismo punto sensible?

Yomo contemplo el rostro de Rize recordando que tanto ella como Kaneki tenían que vivir vidas fingiendo ser otras personas para sobrevivir y eso no solo le molestaba a él, si no también a su sobrina.

—Creo que si, hasta parece que es de familia…—Concluyo Yomo.

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Rize

Pasando la tarde.

Se cumplieron los dos años desde que ella se quedo a vivir con Yomo como parte de una promesa. Ya era otoño. Los domingos cerraban a medio día el café Re:, eran aproximadamente las 6:00 de la tarde y Rize estaba en la barra del café leyendo el periódico, hace tiempo habían atrapado a un montón de ghouls por una supuesta subasta que hubo donde traficaban humanos como si fueran animales exóticos y ahora dicha zona estaba llena de palomas, habían hecho ahí su palomar.

Como las cortinas del café estaban cerradas, Rize tenía el pelo morado descubierto, pero su mochila que estaba en la silla de a lado tenía su peluca negra y un cubre bocas blanco.

Ella chasqueo la lengua sin entender porque demonios habían ghouls que compraban a las personas, ¿qué caso tenía?, en fin que entre sus recuerdos recordaba no llevarse bien con algunos ghouls de la "clase alta".

Mientras pasaba los ojos por las ventas de los Best Sellers buscando si su escritora favorita Takatuski Sen había dado alguna entrevista sin tener suerte, su lectura fue interrumpida por unos pasos que venían de las escaleras del café Re:, Rize alzo la mirada encontrándose a Touka al pie de la escalera viendo con neutralidad la sobrina de Yomo quien no le sonreía, ni tampoco la miraba de mala manera, solo se le quedaba viendo fijamente.

—¿Touka-san? —Habló Rize dejando el periódico en la mesa, sin saber si la peliazul necesitaba algo de ella.

—¿Qué haces? —Preguntó Touka.

—Leo el periódico.

—¿Has sabido de tu padre?

—No.

Touka se sentó a su lado con el celular a la mano tecleando en la pantalla, el silencio era incomodo, Rize retomo su lectura, buscando los encabezados principales del CCG, recordando que zonas ya se consideran demasiado peligrosas por las palomas.

—¿Y dónde está tu madre? —Preguntó Touka de la nada.

—Murió poco después de mi parto—Ella contestó sin dejar de ver el periódico apretando las hojas con los dedos con leve fuerza.

La peliazul no se espero que ella contestará tan rápido su pregunta quedando sorprendida, Rize no volteo a verla ya que al subir la mirada era muy incomodo ver a la sobrina de Yomo.

—Siendo ghoul, eso suena muy raro—Touka no parecía creerle.

—Los ghouls no somos inmortales, además no dije que fuera por causas naturales del parto—Frunció el ceño para subir la mirada y ver directamente a los ojos a Touka.

—Lo siento…

—Está bien—Rize dejó el periódico para verla—.¿Y que hay de ti?

—¿De mí? ¿A que viene la pregunta? —Preguntó sorprendida la Kirishima, no muy cómoda con la conversación.

—Francamente me estás haciendo demasiadas preguntas, al menos yo tengo derecho a hacerte una.

—¿Quieres saber como me quede huérfana? —Touka frunció el ceño viéndola con fastidió.

—Si no quieres decirlo, adelante, se que no es una pregunta cómoda—Rize hablo con toda la tranquilidad que su tono de voz se lo permitía, no entendía la extraña vibra que la daba a la Kirishima.

—No somos lo bastante amigas para decirte sobre mi vida.

—Y sin embargo, yo te dicho que no se nada de mi padre y que mi madre murió cuando era demasiada pequeña para recordarla.

La Kirishima guardó silencio por un momento, Rize no dejó de mirarla, desde hace poco tiempo la peliazul la miraba con cierto rechazo, quizás porque Yomo pasaba más tiempo en el bosque o quizás había pasado que a Touka no le gustó con su presencia en el café Re:.

Como si hubiera perturbado o despertado algo…

—Al menos a ti no te abandonaron—Contestó Touka, su miraba delataba que se sentía herida.

—Eso me gustaría pensar…porque hace dos años que no veo a mi padre, pero huí de mi hogar de pequeña cuando él me encontró.

Sonó el teléfono de Rize, al contestarlo Yomo le dijo que estaba fuera del café, pero que saliera por la puerta de la cocina.

—Si, está bien dame un minuto—Rize colgó la llamada—.Debo de marcharme, con permiso—Dijo ella tomando sus pertenencias—.Touka-san…

—Dime.

—Eres bastante afortunada al tener a Yomo contigo—Rize le dijo antes de irse por la puerta de la cocina, sin querer ver la expresión de asombro de la Kirishima sin que esta supiera a que se refería.

Salió por la puerta de la cocina usando ya su peluca y su cubre bocas, paso por el callejón oscuro y sucio que estaba a lado del café, reconoció a Yomo a quien iba a acompañar para comprar algunas cosas para el refugio y el café (además que ella también quería comprar un nuevo libro).

—¿Todo está bien? —Preguntó Yomo cuando ella apareció para tomarlo de la mano y caminar juntos.

—Si…—Ella respondió sin quitarse el cubre bocas blanco.

El camino fue silencioso, hasta que cuando trasbordaron en el tren para ir a un punto comercial que siempre iban Yomo rompió el silencio.

—Ha habido más ataques cerca de nuestra ubicación en la ciudad, puede que tengas que quedarte más en el bosque.

—¿Por seguridad? —Preguntó Rize.

—Si, además…necesito quedarme más tiempo en la ciudad.

—Es decir que ya no te quedaras más días conmigo—Rize bajó la mirada viendo sus manos sentada en el asiento del tren suspirando cansada.

—Si, solo serán unos días—Dijo Yomo acariciándole la mano—.Se que te estabas acostumbrada a quedarte más tiempo en la ciudad, pero temo que nos descubran…

—¿Alguien me reconoció, verdad? —Preguntó Rize preocupada.

Yomo suspiró rascándose la cabeza. —No exactamente, es cierto que llamaste la atención de una paloma, pero me preocupa más que otros ghouls o el otro investigador te reconozca.

—¿Llame la atención del investigador de cabello blanco con negro?

—Preguntó por ti, dijo que te le parecías conocida.

Ella se tapo la boca con la mano, pensado en que había llamado la atención de una paloma, los hombros le temblaron cuando después de un tiempo ya se sentía plena en la situación de su vida, olvido que entre toda su satisfacción viviendo con Yomo, ella iba a marchar y que necesitaba mantenerse oculta hasta que pudiera irse de manera segura.

Rize se recargo en el hombro de Yomo sintiendo tristeza, suspirando recordando que a pesar de todo ellos dos estaban todavía como parte de una promesa, recordando que tenían que llevar su relación en secreto.

—¿He imagino que a tu sobrina no le gustaría el bosque? —Preguntó Rize.

Yomo la rodeo con un brazo, besándole la frente—.Nunca se lo he preguntado, pero conociéndola tienes sus motivos para quedarse aquí.

—Que suertuda que nadie la este cazando…—Concluyo Rize con Yomo abrazándola.

Pero ahí se equivocaba, todos los ghouls siempre estaban siendo cazados, aunque su caso era un tanto más particular y extremo, ella suspiró derrotada.

—Pero está bien…no quiero encontrarme todavía con el otro investigador—.Concluyo Rize.

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Yomo

Las noches se vuelven cortas y los días largos

Los días siguieron avanzando, Rize ya podía quedarse segura en el bosque, sabía defenderse por su cuenta, recolectaba comida y siempre estaban en comunicación, no había ghouls o asesinos en sus territorios. Aunque desde que el aogiri estaba atacando con frecuencia, Yomo siempre la llamaba para saber si se encontraba bien, afortunadamente los problemas ahora estaban en la ciudad y no el bosque, pero no podía dividirse en dos con sus responsabilidades de la ciudad y quedarse con Rize.

Sin embargo, una noche (La última que paso Rize en el café Re:) Touka, Rize y él estaban en la cocina todos cenando hasta que Nishiki toco a la puerta trasera de la cocina llevando consigo una botella de vino, extrañados todos por su visita le permitieron sentarse a comer para que todos probaran lo que había traído. El ghoul de lentes relataba de ciertas cosas que escuchaba de otros ghouls y que lugares ya no eran seguros, además de como había comprado la botella y había pasado cerca de varios investigadores sin que se dieran cuenta, pero no debían de confiarse porque ahora había más investigadores hibridos en el CCG que podían detectar la sangre humana con el olfato y estos no eran tan fáciles de identificar como los ghouls puros o humanos.

—Lo que hiciste fue un descuido tonto, pudieron haberte atrapado por el olor de la sangre humana—Dijo Touka señalando la botella con la mirada.

—En serio, ¿Cómo es que no te han capturado? —Secundo Rize.

Nishiki solo las miró con fastidio diciéndoles que se las sabía arreglar bastante bien por su cuenta y que por eso ninguna paloma le seguía la pista.

Al probar todos la sangre sabía bastante fresca no sabía tan añejada, por lo que todos repitieron su segunda copa de sangre que extrañamente aligero el ambiente, con las conversaciones de que las palomas eran bastante tontas para no haberlos detectados ya, que los granos del café había subido de precio y que clima estaba extraño. Rize en particular solo reía y secundaba algunas de las conversaciones, Yomo solo la observaba algo atontado ya que las mejillas de ella estaban rojas y los ojos le brillaban. Nishiki le preguntó sonriente a Rize si aguantaba bien el alcohol por el rostro rojo (ya que ella iba por la tercera copa), la pelimorada dijo con tono alegre que se sentía de maravilla.

—Vamos que parece que estás a punto de hablar en otro idioma—Dijo Nisihiki retándola.

—Estoy perfectamente bien—Contestó Rize sonriendo.

—Demuéstralo.

Rize estaba roja de las mejillas, se mordió los labios, pero se concentró y canto con profundidad de manera armoniosa, una canción antigua que antes se les cantaba a los niños.

Dando vueltas, girando

Acércate girando, tiempo distante

Gira, llamando a mi corazón

Todos guardaron silencio, quizás impresionados que estuviera tan lucida la pelimorada para cantar de manera entonada, era algo bello, pero a la vez escalofriante como si un espíritu o una presencia antigua hubiera poseído a Rize para cantar esa antigua canción con tanto sentimiento, cantando con melancolía y los ojos cerrados.

Hacia las aves, insectos, bestias

Plantas, arboles, flores

Desarrollare compasión hacia las personas

Y si escucho que me anhelas de inmediato regresare hacía a ti…

Terminó la última estrofa de la canción, a penas abriendo los ojos, extrañada por el silencio, pero con las mejillas rojas y la mirada distante. Rize se paró de repente sorprendiendo a todos para encerrarse en el baño, sosteniéndose la boca y el estomago. Yomo que estaba maso menos cuerdo con el alcohol fue a buscarla mientras escuchaba como Nishiki hablaba con Touka de que Rize era agradable cuando estaba borracha.

Al igual que tú—Dijo su sobrina burlándose.

¡¿Eh?! Yo siempre soy agradable—Le reprendió Nishiki.

Se escuchaba a la distancia.

Yomo toco a la puerta del baño, sin que hubiera respuesta, volvió a insistir llamando a la pelimorada.

—¿Rize? ¿Estás bien?.

Nadie respondió, solo escucho el lavabo como se abría y cerraba. Rize abrió la puerta luciendo algo distraída, no estaba acostumbrada a beber.

—Si, apreté mucho el estomago al cantar—Dijo ella en tono bajo—.¿Gane algo?

—La impresión y respeto de tres ghouls por cantar de manera tan armoniosa sin equivocarte—Dijo él sonriendo, aunque estaba preocupado por lo sonrojada que estaba Rize.

—Si…—Dijo Rize dando un paso empezando a tambalearse.

Él la tuvo que atrapar, menos mal que él no había bebido tanto porque conociéndose no podría ni haberla cargado por el efecto del alcohol. Tomó a Rize de los muslos para cargarla a modo nupcias para depositarla al sillón.

—Es una canción muy antigua—Dijo Rize con los ojos cerrados acurrucada con él.

—Es bonita ¿dónde la aprendiste? —Preguntó Yomo mientras la depositaba en el sillón para que durmiera de lado.

—La cantan los niños del jardín, es la única canción que cantamos de pequeños, antes de unirnos a las bestias—Dijo Rize con el ceño fruncido empezando a quedarse dormida—.Que calma tan rara, hasta parece que va a pasar algo horrible en cualquier momento.

Él solo se le quedo viendo extrañado, por un momento todos estaban animados, pero después de que ella cantara como si un antiguo espíritu (con una voz hermosa y sagrada) la poseyera el entorno se había enrarecido, como si lo que pronosticara la pelimorada fuera verdad.

"No tiene que ser encontrada…" Pensó Yomo con todos los datos que fue soltando la pelimorada en esos meses. Aun no podía identificar al culpable de que ella y Kaneki fueran involucrados en el accidente de las vigas de acero. Los payasos entendía (por su amigo Uta) que eran ghouls que entraban y salían para delinquir juntos sin un líder aparente.

Por lo mismo no debía soltar la información que Rize le contaba sin saber que con esos datos de clanes de bestias, mascaras de payasos, entre otros, podría ser peligroso si alguien entendiera tal patrón.

Ella siempre fue peligrosa…no solo por su poder, si no por su origen misterioso y enredoso. Aun así si tuviera que cuidarla por más tiempo lo haría sin rechistar.

Caminó hacia la cocina encontrándose con Touka tomándose de la cabeza y a Nishiki con la frente recostada en la superficie de madera de la mesa. Suspiró mientras veía como su sobrina se encaminaba a dormir a su cuarto dándole las buenas noches de manera atropellada. Acompaño a su sobrina vigilándola a pocos pasos de distancia para asegurarse que no iba a tropezarse por las escaleras, finalmente llegó a salvo, pero se confundió de cuarto y terminó dormida en la cama de Rize murmurando que las sabanas olían "extraño".

Volvió abajo para tapar a Rize con una manta ya que no quería moverla del sillón donde estaba prácticamente desmayada, la observó dormir y le acomodó un mechón de pelo detrás de la oreja.

Luego de preparar café instantáneo para que el alcohol dejara a su sistema, Yomo intento despertar a Nishiki jalándolo de la camisa, sin saber si dejarlo así, el ghoul de lentes comenzó a despertarse por el olor a café, diciendo que le daba vueltas la cabeza, finalmente su amigo se despertó sosteniéndose la frente.

—Diablos, ¿qué tiene este vino?, hasta jure que Rize iba a romper la botella con su voz, ¿trabajaba en un teatro como cantante de opera o qué…?—Dijo Nishiki fastidiado bebiendo café.

Yomo solo sonrió divertido (quizás por el alcohol), deseando que la noche durara un poco más, que no se les fueran los días del otoño como agua, porque efectivamente la calma que se sentía era tan extraña que cualquier cosa podría pasar.

Se fijo en el reloj de la cocina, este indicaba que faltaban seis minutos para la media noche, ya casi era un nuevo día que prometía ser largo y agotador.

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Rize

Lo que importa es el presente.

En ese otoño, Rize estaba escuchando la radio sobre la noticia de que la escritora famosa Takatsuki Sen se había declarado como ghoul. Pasaron la repetición de la noticia por la radio al menos unas tres veces ese día, cuando recibió el periódico por parte de Nishiki ansiosa busco la noticia.

La impactante historia estaba en primera plana, Rize comenzó a leer atenta el principal encabezado, notando además que la escritora era joven y atractiva, pero no solo le llamó la atención Takatsuki Sen, si no la persona que estaba a lado de ella en la conferencia de prensa, quien estaba a la izquierda de la joven escritora era un joven investigador del CCG de cabello negro, joven, de ojos grises y usando un par de lentes redondos, tenía una mirada sorprendida a lado de la escritora, buscó si había algún comentario del investigador de nombre Haise Sasaki y no había nada, ella se le hizo familiar el rostro del investigador, ya recordaba tal nombre por el café Re:, hace rato que no lo veía (además ella hace tiempo que dejo el café por seguridad), pero al verlo el estomago se le encogió por un momento, con el recuerdo de una alguna conversación lejana de hace dos años, en donde ella no hablaba, en donde a penas había vuelto de su primer cautiverio con el doctor cínico, cuando el investigador Haise usaba otro nombre.

Leyendo un poco más, la escritora fue arrestada sin oponer resistencia el mismo día que la habían arrestado. Rize suspiró tenía un mal augurio sobre esa noticia y no era por la escritora, si no por el investigador Haise Sasaki.

Recordó que hace un tiempo, Yomo y Touka habían ayudado a un "amigo" llamado Tsukiyama Shuu (quien le sonaba ese nombre, pero no le dio tanta importancia en su memoria). Yomo le había contado que estaba desconsolado el ghoul por su hambre y locura al perder a un ser querido al grado de dejarse caer por un edificio por dicha persona, afortunadamente Anteiku llegó a auxiliarlo gracias a una chica llamada humana Chie Hori que los contacto, ella había estado en el bosque tal noche, asombrada por el relato que Yomo le contaba, el supuesto Tsukiyama no sabía de ella estaba en el bosque, recuerda haber leído ese relato al día siguiente en el periódico, donde la nota destacaba de igual forma al agente Haise Sasaki y al ghoul Búho.

Cuando Yomo llegó aquella noche fue el tema de conversación de la cena, ella estaba asombrada (quizás porque su escritora favorita era una persona fuera de lo común y lo corriente), mientras Yomo le decía que había visto la conferencia en la televisión.

—Es impactante la noticia, pero él que me da mala espina es el investigador de pelo negro y lentes—Dijo ella llevándose un bocado de carne a la boca.

—¿Por qué? —Preguntó Yomo.

—No lo sé, su mirada en las fotos dan algo de miedo, como si un escalofrió me recorriera la espalda.

—Bueno, es un investigador del CCG—Yomo bajo la mirada hacia el plato—, pero en ocasiones no hay que juzgar a un libro por su portada.

—…¿él me odiara?

Yomo subió la mirada asombrado sin saber de que estaba hablando. —¿Qué dices?

Rize solo pudo tragar su comida y suspirar, ya que un recuerdo borroso le venía a la mente y era que el investigador Haise había sido su víctima hace más de dos años.

—…Yo recordé que a él lo herí porque me lo quise comer y paso el accidente, pero cuando me sacaste de mi secuestro él vino a visitarme y tenía esa mirada…—Dijo Rize.

—No te odia.

—Pero por mi culpa…

—Él no es…—Yomo se rasco ansiosamente la nuca como si fuera complicado explicarle—.Es difícil de explicar, él tiene una historia complicada.

—¿Puedes contármela?

Yomo guardo silencio, pero suspiró asintiendo. —No es una historia agradable y no tengo todos los detalles, ¿estás segura que te cuente mi versión?

—Si.

Hace dos años Yomo le había preguntado cosas sobre ella que no entendía sobre su pasado con el misterioso Kaneki Ken/Haise Sasaki/Cegador negro, pero ahora todo era diferente, élal contarle que el ghoul híbrido se había unido al café luego de verse envuelto en un problema por su condición, como anteiku le había abierto las puertas y que habían pasado muchas cosas, como que se hayan separado todos, quedando dispersos y como ella encajaba en lo que paso hace más de dos años.

—Lo que importa es lo que está pasando en estos momentos, ya no podemos volver al pasado—Concluyó Yomo.

—La situación actual lo va a cambiar todo, ¿verdad? —Respondió Rize.

—Si.

Si el presente era impactante con la declaración de la escritora Takatsuki Sen, Rize no quería ni imaginar que les depararía del futuro, pero como este era incierto no importara lo que ellos dos pensaran. Ella simplemente corto el periódico en cuadrados para seguir haciendo grullas de papel esperando que por lo menos hasta media noche no hubiera otras noticias que opacaran a la escritora, porque si esto cambiaba las cosas para los ghouls, no quería ni imaginar si había alguien que hiciera un cambio más radical que empeorara la situación actual para ellos como especie.

Instintivamente pensó en Haise Sasaki, pero eso era poco probable…¿Ó no?

Yomo

Lo inevitable y lo inesperado

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Principios del invierno. Faltaba poco para el fin de semana cuando iba a quedarse con Rize en el bosque, era una hora desconocida de la noche y todo estaba en calma.

Él había caído en un sueño profundo con la pelimorada dormida abrazada de él, ambos acostados en futón en la sala. Cuando Rize dormía de manera profunda juraba que el cuerpo femenino se volvía más ligero porque no la sentía cuando se levantaba o se giraba, de hecho no sentía cuando ella se acostaba si él caía dormido primero. Anoche había sonado fuerte el viento como si lamentos dolorosos lejanos se escucharan en las penumbras del bosque, ella había extendido el futón en el suelo y decidieron dormir juntos.

Pero en la noche por primera vez sintió como la pelimorada se apartaba de su lado, él comenzó a extrañar el calor extra que lo mantenía tranquilo. Abrió los ojos cambiando de postura pensando que ella había ido al baño o por un vaso con agua, cuando sorprendentemente la vio en la puerta de la casa dándole la espalda, apenas reconocía su silueta y su aroma, además de escuchar el ruido de la puerta.

—¿Rize? —Yomo la llamó con voz dormida.

Ella sin contestarle, abrió ligeramente la puerta haciendo que el viento entrara como un ligero soplo dentro de la casa, escucho unos pasos en la casa que no eran los de la pelimorada, pero era imposible porque solo eran ellos dos esa noche.

Él irguió la espalda sentándose en el colchón, frotándose los ojos, pensando que quizás estaba soñando. La pelimorada cerró la puerta y se metió de nuevo al futon, pero debía ser la hora más oscura de la noche, porque ni la luna brillaba para iluminar su visión, la escucho suspirar y él dudando por un momento si era o no su querida protegida, la abrazo por la espalda tomándola de la cintura con delicadeza, pero al momento de tomarla no sintió el camisón de Rize, si no algo con cabello enmarañado y frío que respiraba pegado al pecho de la pelimorada.

El apartando la mano espantado, ya que pudo sentir como algo le mordió el dorso de su mano para que no tocara a Rize.

—¿Qué demonios…?—Habló Yomo extrañado apartando la mano.

Rize se volteo para verlo con pereza soltando un quejido como si hubiera estado sonámbula y a penas despertara sin saber que se había traído a la cama.

—¿Qué pasa? —Preguntó Rize bostezando.

—¿Quién está con nosotros? —Él preguntó ya asustado.

No hubo respuesta porque un maullido respondió por Rize, Yomo busco su teléfono que estaba a un metro del suelo, iluminando a pelimorada, notando que entre los brazos de su querida Rize estaba el gato negro que creían que estaba muerto por el incidente del asesino, el animal solo tenía un ojo (el derecho para ser exacto) dejando al izquierdo con un hueco vació. El gato estaba enmarañado del pelaje, pero no despedía ningún olor en particular, parecía tener una expresión fastidiada como si le molestará la luz del teléfono y que lo levantaran de su inicial descanso.

Yomo miró de mala gana al gato, pero suspiró aliviado, para luego de ver a Rize que seguía acostada estaba más despierta le sonrió tranquila.

Geri volvió…—Dijo Rize.

—Menos mal…¿pero tenía que ser a esta hora? —Él apago el teléfono y recostó la cabeza en la almohada, no le hacía gracia que el gato volviera a esa hora y hoy en especifico.

—Tenía frío no podía dejarlo así, tranquilo no tiene nada en el pelo si es lo que te preocupa—Contestó aliviada Rize.

El gato se escabulló para dormir entre los dos haciéndose una bola tiritando de frió, a él particularmente no le gustaban los gatos y menos cuando había uno que hacía de barrera entre Rize y él, pero cuando ella insistió en que volvieran a dormir, Yomo cerró los ojos suspirando, pero como por primera vez sintió en algún momento de la noche que Rize volvía a abrazarlo de la espalda haciendo que él se volteara para abrazarla.

Cuando los primeros rayos del sol iluminaron la sala, él se levanto y lo primero que vio no fue a Rize si no al gato negro, que lo observaba con su único ojo sentado en la cama mientras Rize estaba más enterrada en las sabanas con el rostro recargado en su pecho.

El animal le mostró los colmillos blancos abriendo el hocico arrugando la nariz luciendo amenazante sin emitir sonido alguno, como si no quisiera levantar a su dueña. El felino le recordaba a esa frase "tener el rostro que solo una madre podría amar", porque estaba descuidado al grado de parecer sacado de una película de terror, solo a Rize debía de parecerle lindo ese gato, notando además que la cola del gato esta comenzando a partirse de la mitad comenzando por la punta y terminando casi por la mitad de la misma, como si fuera a dividirse entre dos, ambos creyeron que quizás habría sufrido un ataque el animal, pero no parecía molestarle al felino en estado en el que estaba.

Días después Geri comenzó a seguirlo a todas partes, haciendo que Rize a modo de broma le dijera que el felino ya lo quería más que a ella, inclusive mientras estaba en la mesa de la cocina bebiendo café el animal le trajo una paloma casi muerta, saltando sigilosamente sobre la superficie de madera y soltando al ave blanca frente a él haciendo que casi tirara la taza.

Y decía casi muerta porque la paloma comenzó a querer revolotear moribunda de dolor por una herida del cuello agitando las alas levemente, el ave estaba manchada de sangre. Él suspiro, sin poder reclamarle al gato por traer a un animal moribundo que no planeaba comerse, que solo lo había herido de muerte para traérselo, como una ofrenda cruel.

Por eso le gustaba más el cuervo Munin…que le traía objetos curiosos y no otros animales semi muertos.

—¿Y eso? —Pregunto Rize al acercarse al comedor abrazándolo de los hombros curiosa viendo lo que trajo su gato negro, soltando una pequeña exclamación asombrada sin soltarse de él.

—Una paloma blanca…¿Hay forma de que el gato no traiga animales muertos a la casa?

Rize sin soltarlo, se quedo pensando, pero suspiró derrotada. —No tengo idea, cuando son mininos se les puede domesticar para no traer a sus presas a la casa, pero de adultos es más difícil.

Él le acarició los brazos a Rize notando como la suave mejilla de Rize rozaba con la suya, estaba pensando en que hacer con la paloma moribunda, ella también veía al ave, sin saber si era correcto darle fin a esa pobre criatura por propia mano.

Rize lo soltó de poco a poco para tomar a la paloma blanca haciendo que su gato negro erizara el pelo, él se puso en guardia ya que no quería que el felino intentara arañar o morder a Rize. Ella acunó a la paloma entre sus palmas sin importar mancharse las manos a la altura de su pecho, él se levanto para buscar una caja para poner al ave, la paloma se sintió cada vez fría cuando por la propia fuerza de la naturaleza murió en brazos de la pelimorada, no podían hacer nada para ayudarla.

Cuando la enterraron dejando al gato dentro del baño para que no se le ocurriera desenterrar al cadáver, había una pequeña capa de nieve que cubría perfectamente el cuerpo.

—Hoy recordé algo de mi pasado—Dijo Rize mientras colocaba una pequeña flor de papel arriba del montón de nieve donde estaba debajo la caja de zapatos con la paloma dentro.

—¿Qué cosa? —Yomo preguntó interesado.

—Yo tengo varios hermanos mayores…uno de ellos me recuerda a la paloma blanca.

—¿En serio? ¿En que se parecen?

Ella se llevo la palma de la mano a la frente como si tuviera un dolor de cabeza. —Creo por el color del pelo o algo del CCG, como si él fuera un esclavo de los investigadores.

—…¿Tú hermano fue capturado por el CCG? —Yomo dejo la pequeña pala para ver a Rize, interesado en su pasado.

—Es algo más que un secuestro, es cómo si hubiera nacido para trabajar entre ellos…—Ella misma se quedo pasmada por sus palabras como si no creyera lo que había dicho.

Yomo no fue la excepción, creyendo que quizás estaba mezclando recuerdos con sueños o pesadillas.—Pero, ¿estás segura? Tendría que ser humano para algo así…¿Tú padre saben donde están?

—No, pero ellos no deben saber donde estoy, no deben saber de mi padre—Rize se quedo perdida ante sus propias palabras.

—¿Estás bien? —Yomo la sostuvo de sus hombros sin saber que ese pensamiento no le dolía a Rize, la asustaba.

—Si, solo me siento extraña, como si tuviera un mal augurio.

Ella negó con la cabeza, haciendo que Yomo la abrazará y ella le correspondiera, sintiéndose frustrado por no poder ayudarla más, sin poder creer que ella tenía un historial familiar complicado, esperaba que los "supuestos hermanos" de la pelimorada no la encontraran si ese era su deseo.

El gato negro estaba en la entrada de la casa sentado viendo a los dos ghouls que lo alimentaban y lo cuidaban abrazarse, sin entender el contexto de la escena, olfateó a su antigua presa que estaba lejos y bajo 50 centímetros bajo tierra, pero al ser un animal perezoso dejo pasar su ofrecimiento al ghoul de cabello plateado que había dejado en la mesa, solo siendo un espectador de la escena, sabiendo que el olor de ambos se quedaría mezclado por un largo rato, sin poder identificar en la oscuridad más tarde cuando ambos ghouls estuvieran dormidos en la misma cama cual de los dos era el hombre y la mujer.

.

Cuando después de estar todo ese fin de semana juntos, simplemente disfrutando el tiempo, llegó la noche del domingo, Yomo estaba en el futón esperando a Rize para dormir (quien estaba en el baño) con solo una vela para iluminar la habitación mientras veía su teléfono, lo dejo en "vibrador" cuando escucho como Rize salía del baño.

La pelimorada abrió la puerta del cuarto mientras él se le quedo viendo atentamente, ya que Rize estaba usando una sus camisas formales viejas con botones al frente como pijama que parecía un vestido de manga larga que le quedaba grande y le llegaba a los muslos, ella le sonrió metiéndose entre las sabanas rápidamente, hacía frío esa noche por lo que el calor mutuo era agradable.

La vio revisar bajo la almohada donde tenía escondido el celular que le había dado junto con unos pequeños audífonos, los conectó al aparato y se puso el izquierdo en la oreja, para pasarle a él el derecho, se escuchaba la estación de música instrumental donde se oía la melodía de un violín que se escuchaba melancólico.

Él volteo a verla notando que se veía distante, tomo de su mano bajo las sabanas, acariciándole la palma de la mano con los dedos de manera lenta y suave, ella comenzó también a jugar con sus dedos provocándole cosquillas. Rize se volteo a verlo sonriéndole levemente, acurrucándose más con él, recargando la cabeza en su hombro.

—A esta hora hace mucho frío—Dijo Rize de repente tapada hasta el cuello en el futón juntándose más con él.

—Entonces ven—Él le contestó abriendo los brazos hacia ella.

Como si fuera una costumbre ella lo abrazó, haciendo que él la rodeara con los brazos sobre la cintura haciendo que ambos se les cayeran los audífonos y estos quedaran olvidados. Él corazón de Yomo latía rápido y sonaba de manera fuerte al sentir como Rize lo rodeaba con sus brazos alrededor de su cuello, que si bien ya no era raro ese tipo de contacto que tenían, particularmente esa noche se sentía ansioso al tener a la pelimorada tan cerca y más cuando Rize lo besó robándole el aliento haciendo que ella estuviera arriba de él de poco a poco, él por supuesto le correspondió gratamente.

El beso tomo intensidad sobretodo de cómo él iba pasando las manos sobre la espalda de Rize, pasando sobre la melena morada y descendiendo de manera lenta por los lugares donde nunca la había tocado, provocando que ella inevitablemente suspirara, haciendo que los dos se separaran sus labios por un momento, respirando profundamente intentando recuperar el oxigeno perdido, que si ella querían que pararan él pararía (dejándolo a medias el deseo con una sensación de tortura, pero lo haría).

Yomo dejo las manos estáticas en donde terminaba la espalda de Rize, ella se separó de él para sentarse en su regazo a horcajadas mirándolo con intensidad, sin decir una palabra la ghoul comenzó a desabrochar cada botón de la camisa vieja de arriba a abajo, mientras él la observaba inevitablemente tragando saliva cómo cuando se ve obtiene un bocado apetitoso o se siente nervioso, se sentía en de cierta forma paralizado por tal belleza que ella transmitía.

La droga, el calor corporal, el leve sonido a música y la intensidad estaban flotando en ese momento siendo Rize la emisora y él receptor.

Y ella que dándole ese mensaje silencioso desabrochando el último botón dejando a la vista una parte de la piel suave desde el cuello, pasando por las clavículas, el pecho, el ombligo, terminando en el vientre, bajando la mirada noto la ropa interior morada; Él tuvo que darle su respuesta enderezando la espalda para besarla y abrazarla, haciendo que ambos volvieran a acostarse, tomando la sabana cubriéndolos a ambos para estar a más oscuras para que sus cuerpos conversaran de manera más intima.

La vela del cuarto se apago como si alguien hubiera soplado y simplemente los dos se dejaron guiar uno por el otro con las manos, con las exhalaciones cálidas y las palabras entrecortas, siendo vulnerables en el mismo sentido dependiendo de las acciones y reacciones del otro.

Ambos sabían los puntos sensibles uno del otro pasando las caricias mutuas memorizando las partes de sus cuerpos en esa semi oscuridad cómo si fueran ciegos reconociéndose, robándose el aliento, dejándose llevar cada vez que las prendas desaparecían de sus cuerpos y como estos encajaban de manera perfecta, de cómo ella acostada entre las sabanas lo abrazaba y él la sostenía de la cintura temiendo lastimarla.

Y ella quien pareció leerle la mente solo le susurro al oído tranquilizándolo que continuara, él por supuesto le respondió a su pelimorada besándola dejándose llevar junto a ella, grabando ese momento en su memoria, entregándose totalmente al momento.

En la cúspide del momento Rize arqueo la espalda, ambos sosteniéndose de las manos, ella gimió de manera inaudible con las piernas enredadas alrededor de la cadera de él. Yomo solo pudo entrelazar sus dedos con los de Rize, terminado al igual que ella, ambos jadeando intentando recuperar el aliento, reconfortándose en la oscuridad con las manos dormidas.

El reloj indicaba unos pocos minutos antes de la medianoche, los dos estaban viendo el techo, cubiertos con la misma sabana, respirando con mayor normalidad. La luna había cambiado de posición, iluminando levemente el cuarto por un hueco de entre las cortinas.

Yomo volvió a buscar la mano de Rize, encontrándola fácilmente notando que la piel estaba caliente y la palma ligeramente cubierta de sudor, ambos entrelazados sus dedos, escuchando los sonidos del bosque.

Él se preguntaba si la había lastimado volteándola a ver, pero ella lo volteó a ver sonriéndole cómo si le leyera la mente.

—Se sintió mejor que la primera vez, recuerdo que lo tuvimos que cancelar porque no estábamos solos en casa—Ella le sonrió en la oscuridad con el cabello oscuro estaba desordenado en la almohada.

—Si—Él sonrió juntándose más con ella—.Esa vez se rompió la lámpara del cuarto y ambos soltamos una maldición, creí que uno de los dos iba a esconderse bajo la cama o saltar de la ventana cuando Touka toco a la puerta.

Ambos rieron hablando de lo avergonzados que se habían sentido aquella ocasión. Se quedaron conversando un poco más, hablando de todo y de nada al mismo tiempo, hasta que de poco a poco se quedaron dormidos por el cansancio que ya los estaba reclamando.

.

A la mañana siguiente alrededor de las seis de la mañana, sonó el celular de Yomo a lado del futón vibrando en el suelo, él se despertó notando que Rize dormía dándole la espalda cubierta con la sabana mostrando el hombro desnudo y con el cabello largo hecho a un lado sobre la almohada, se giro para tomar el teléfono y ver que era Nishiki quien lo llamaba, salió con cuidado del colchón intentando no despertar a Rize. Cuando estuvo fuera del cuarto caminando descalzo (intentando no tropezarse con el gato negro que estaba dormido en el suelo sobre un cojín), y solo usando su pantalón pijama contestó la llamada en la sala suspirando esperando que Nishiki tuviera un buen motivo para llamarlo a esa hora tan repentina.

—Nishiki, ¿qué sucede? —Contestó Yomo.

—Seré rápido, hace una hora vino el señor Kamishiro al café Re:, no se quedo tanto tiempo, pero me dijo que se llevará a Rize esta noche, ellos tienen que partir de Tokio hoy—Respondió Nishiki.

Yomo se quedo congelado con el teléfono en la oreja, sin saber que contestarle, si hubiera recibido esa llamada hace un año quizás se hubiera alegrado que Rize ya se iba a reunir con su padre, que saldaría una deuda del legado del difunto Jefe Yoshimura, con el sentimiento de que se había encariñado con la pelimorada deseándole buena suerte al momento de despedirse.

Y sabía que iba a llegar esa inesperada e inevitable llamada, siempre lo supo desde el primer día que decidió ayudarla, ella no iba a quedarse con él eternamente.

Pero ahora sentía una punzada en el pecho…Se sentía devastado.

—¿Yomo, sigues ahí? —Pregunto Nishiki quien no supo de él por unos momentos.

—Si…me quedare con ella en el bosque y le daré la noticia en cuanto despierte.

—Bien, te mantendré informado con tiempo cuando escolte al señor Kamishiro al bosque.

—Si.

La llamada se cortó y él regreso al cuarto abriendo la puerta con cuidado, a penas estaba amaneciendo y Rize dormía pacíficamente, volvió a acostarse solo para abrazarla por la espalda con cuidado sin que ella despertara, memorizando ese momento, cerrando los ojos con fuerza, deseando que ambos tuvieran una vida normal donde no tuvieran que despedirse cuando volviera a abrir los ojos.

Deseando que solo fuera un hasta luego.

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Rize

La inevitable despedida

La noche que su padre la recogió en aquel refugio en el bosque, fue un poco antes de medianoche (faltaban seis minutos para ser exactos), ella había empacado solo lo esencial en una maleta, todo lo que sobraba Yomo podía donarlo o incluso venderlo a una tienda de segunda mano. Su cuervo Munin no había aparecido más, aunque era lógico estaba migrando por el invierno, era un ave libre no tenía porque preocuparse; Al igual que el cuervo, su gato Geri no había vuelto desde que en la mañana se fue directamente hacia al bosque, quería llevárselo, pero si no volvía cuando ella marchara Yomo prometió cuidar de el.

"¿Hoy todos abandonamos este lugar, no?" Pensó Rize cuando cerró el cierre de la maleta para llevarla arrastrando o cargando, alguien toco a su puerta del cuarto.

Al abrir la puerta era Yomo quien estaba al otro lado de la misma, sosteniendo el celular mirándola con cierta tristeza, parecía que él hubiera recibido una mala noticia.

—Era Nishiki, tu padre ya está con él, llegarán en unos 15 minutos.

Cuando le dijo en la mañana que su padre ya iba a venir por ella, Rize se quedo boquiabierta, se sintió sorprendida y nerviosa, feliz de ver a su padre de nuevo pero…

Eso significaría que tendría que separarse de Yomo.

Los dos sabían desde un inicio que tendrían que despedirse en algún momento.

—Muy bien, pero…¿Crees que él me reconozca? —Rize tomo uno de sus mechones largos oscuros acariciándolo, dos años y medio era mucho tiempo para una chica como ella.

Yomo le acarició la cabeza sonriéndole, ella recuerda que casi dos años atrás lo habría intentado morder o arañar con ese gesto, esos recuerdos ahora eran tan lejanos como inevitables.

—Por supuesto que te reconocerá Rize—Yomo le sonrió suavemente, pero inevitablemente le acaricio la mejilla, con cuidado, con cariño.

Rize cerró los ojos dejando que él le acariciaba el rostro, solo tenían como 15 minutos antes que tuvieran que despedirse, quizás era un adiós definitivo.

—Si, me alegra poder comenzar otra vez con él—La pelimorada suspiró cuando Yomo le soltó el rostro—.Al menos…ya no tendrás que ir al otro lado de la ciudad a quedarte en este laberinto de arboles.

Ella le sonrió suavemente, creyendo que él también estaría de acuerdo con ella…sin embargo Yomo no sonreía.

—Te voy a extrañar Rize—Dijo Yomo.

Rize simplemente casi por instinto abrió los brazos y Yomo la abrazó de la cintura ella quedándose en la punta de los pies sosteniéndose de los hombros del ghoul, sintiendo como él flexionaba las rodillas para estar a su altura, sosteniéndola enterrando el rostro en su cabello oscuro que estaba echado sobre el hombro.

—Podemos seguir en contacto, no tengo idea de que tendrá en mente mi padre, pero dudo mucho que él quiera partir del país o algo así—Respondió Rize, sintiendo como Yomo volvía a enderezarse para verla tomándola de la cintura.

—Suena bien, pero si no podemos vernos de nuevo o por un tiempo…

—Entonces tendremos que seguir de una u otra forma los dos, pero si tengo que enamorarte otra vez, lo haré—Ella sonrió astutamente, como siempre mostrando su lado coqueto con él.

—Tardaras menos de seis minutos en lograrlo.

Rize se sonrojo haciendo que Yomo se agachara levemente para besarla de manera lenta, pasando por sus labios, mejillas, los lóbulos de sus orejas haciéndola reír.

—Casi lo olvido…—Dijo Rize cuando se separó de Yomo para abrir una de sus maletas en lo que estuvo trabajando los últimos meses.

Saco de la maleta las mil grullas de papel periódicos unidas por hilo de color rojo a forma de varias tiras largas, le entregó tal regalo a Yomo.

—¿Grullas de papel? —Dijo Yomo impresionado.

—Son mil, se dice que si tienes dicha cantidad puedes pedir un deseo, es un regalo, se que no es mucho, pero…

Él solo la abrazó fuertemente interrumpiéndola dándole las gracias acariciándole el pelo. Rize cerró los ojos suspirando, recordando que siempre odio despedirse, pero que quería preservar en su memoria ese recuerdo con Yomo.

Se separaron de poco a poco escucharon ruidos provenientes fuera de la casa, eran voces, ambos caminaron a la entrada de la casa reconociendo la voz de Nishiki, y ella abrió los ojos grandes cuando reconoció la voz del otro hombre, el tercer hombre…

Yomo abrió la puerta y entro la figura impotente cubierta con una capa larga de capucha a modo de abrigo era Shachi Kamishiro.

—Padre…—Dijo Rize impactada con lagrimas en los ojos tapándose la boca con ambas manos.

Ambos (padre e hija) se abrazaron cuando se vieron, ella no dudo en correr para abrazarlo y su padre no dudo en atraparla.

—Es mejor darles un momento—Dijo Yomo haciendo que él y Nishiki salieran de la casa dejando la puerta semi abierta.

Cuando se quedaron solos, ella solo pudo sentir un gran alivio. No se habían visto en mucho tiempo, temió por un momento ser rechazada o sentirse abandonada por la única persona a la que podía llamar "padre".

—Siento la demora…—Su padre le susurro lo último al oído—.¿Te han hecho algo malo?—Dijo con tono frío como un asesino esperando el momento que le ordenaran a atacar.

—No, son buenas personas—Rize contestó tranquila.

—Menos mal…—Su padre suspiro aliviado, pero pareció percatarse de algo, porque olfateo ligeramente el cabello morado como si oliera algo sospechoso.

—¿Padre?

—Tu olor es distinto—Contesto Shachi separándose de ella mirándola a los ojos.

—Yomo me va a prestar su abrigo para que nadie identifique mi olor cuando partamos—Ella se sonrojó señalando el abrigo largo que traía puesto sonriendo intentando no lucir nerviosa.

Su padre solo alzó la ceja para luego tocarle la frente como le revisara la temperatura, al final solo asintió no muy convencido con esa idea.

—Tendremos que conversar en el camino, tenemos que irnos.

—¿A dónde? —Ella preguntó interesada.

—Lejos de Tokio a un antiguo pueblo que yo conozco, no deben de seguirnos, ni siquiera anteiku.

Ella nunca había visto a su padre tan serio o inclusive asustado, como si algo más grande que él lo persiguieran. Una gota de sudor recorrió la frente de Rize con la sensación de que se veía una enorme tormenta.

Ya con todos fuera de la casa el bosque lucía oscuro y tenebroso. Yomo les había ofrecido llevarlos en auto a donde ella y su padre fueran, pero Shachi rechazó el ofrecimiento.

—Lo agradezco, pero no será necesario, también deberían marchar, el aogiri se está desmoronando, las palomas terminaran controlando todos los distritos de Tokio, ya muchos desertaron…hasta el niño Kirishima oí que atacara la prisión de kokuria—Dijo Sachi.

—¿Ayato Kirishima? —Preguntó Yomo.

—Si, junto con algunos ghouls del distrito 6 que usan mascaras de gas.

Rize conocía la expresión de Yomo ya que el "niño Kirishima" como le decía su padre era hermano de Touka y por lo tanto sobrino de él, al parecer Yomo estaba preocupado de por la situación de su familiar de sangre.

"La situación actual lo cambiará todo, ¿no?". Pensó Rize.

—Tenemos que irnos, las palomas están patrullando y nosotros tenemos que pasar desapercibidos, es mejor que no sepan de nosotros por un tiempo.

Cuando todos se separaron de la casa (Rize traía su peluca negra puesta junto con una bufanda blanca al cuello), su padre y ella tomarían un camino distinto a través del bosque, ambos hicieron una reverencia a los dos miembros de anteiku.

—Gracias por cuidar de mi hija—dijo Shachi Kamishiro.

Los dos miembros de Anteiku solo sonrieron deseándoles buen viaje, mientras que ambos (padre e hija) enderezaron su postura al mismo tiempo antes de irse.

—Rize…—Yomo detuvo a los Kamishiro antes de que se encaminaran más en el bosque.

Ella detuvo su marcha con su padre para mirar a Yomo quien hizo tres gestos con el lenguaje de señas, el primero señalándolo a él, el segundo señalando donde se ubicaba el corazón con ambas manos y último señalándola a ella.

Solo ellos dos entendían ese mensaje.

Se quedo impactada sonriendo conmovida, repitió la misma seña que él, para luego despedirse con un último mensaje a Yomo con el lenguaje de señas.

"Volveré" Dijo con gestos.

Rize se despidió a lo lejos con la mano izquierda de Yomo y Nishiki alejándose poco a poco para marchar, ella al ver una última vez la casa donde estuvo refugiada como uno de los pocos lugares (además de quizás la casa donde creció con su padre) que recordaría cada ventana, puerta, grieta, escondite para comida y habitación. Creyó ver su reflejo en la ventana, pero no podía ser porque su figura en el reflejo lucía diferente con el pelo blanco largo (además estaba muy oscuro para ver algo así), bajó la mano viendo su reflejo comprobando si este seguía sus movimientos, su reflejo en el espejo siguió su momento.

Parpadeo confundida con esa visión, para después ya no ver nada a lejos antes de darle la espalda a la casa. Fue algo extraño, pero la sensación se perdió cuando comenzó a adentrarse en el laberinto de arboles a lado de su padre.

.

Cuando estaba caminando ya lejos Rize con su padre por el bosque para ir a otro distrito de Tokio de donde estaban originalmente, él rompió el silencio preguntándole algo por el camino.

—¿Qué te dijo Yomo cuando nos despedimos, la seña de señalarse él y luego a ti?

—Solo me estaba deseando buena suerte, yo también le respondí igual—Rize respondió con las mejillas rojas tapando su boca con la bufanda y mirando hacía la izquierda evitando ver a su padre.

Shachi no parecía creerse esa mentira blanca, a fin de cuentas era una de las personas que mejor la conocía, pero ella planeaba contarle todo a su padre con el tiempo, lo más importante era escapar de la tormenta que avecinaba, ya que su padre temía que alguien le siguiera la pista a él cuando dejo el aogiri.

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Yomo

Aullido de dolor

Primavera. Dos semanas y media después del ataque del monstruo de kagune llamado "Dragón".

De invierno a primavera Yomo y Rize no había tenido contacto, a pesar de que la última conversación que tuvieron fue por teléfono donde ella le había dicho que había salido con su padre del bosque hacía la frontera de del distrito de donde estaban y él contándole que se uniría a su sobrino en el asalto de kokuria ambos deseándose que volvieran con bien, no supo de más de ella después de esa conversación. Aunque llamará a menudo nadie respondía el teléfono.

Aunque Shachi Kamishiro les había dicho que no iban a saber de ellos por un tiempo, creyó esos meses que ella estaba en algún lugar sin señal o que simplemente por la situación que surgió a raíz del fin el aogiri, el asalto de kokuria y la organización de cabras no iba a ser fácil verse por unos meses, pero que seguía con vida.

Él creyó por un momento que iba a morir en el asalto de kokuria cuando lucho contra Arima Kishou por proteger a sus sobrinos y Anteiku o cuando invadieron la guarida de cabras poco antes de que Kaneki se convirtiera en un enorme monstruo de kagune, la marea en ese momento era tan alta que lo increíble es que seguía con vida a pesar de todo. Tenía que seguir respirando porque quería estar con las nuevas y antiguas vidas que seguían con él.

Pero cuando la marea bajo supo la dolorosa realidad…Rize ya no estaba, había muerto al igual que su padre.

Shachi Kamishiro fue asesinado por Arima Kishou unos días después de que partiera con Rize, los asistentes de Kanou confesaron que ella fue capturada para injertar su kagune en el ejercito del oggai y posteriormente formar un arma biológica suprema parecida a lo que se convirtió Kaneki, revelando quienes era el "Asesino de mascara de payaso".

Él quiso ignorar cuando vió a los niños del oggai invadir la guarida de cabras, esa posibilidad de donde habían sacado tal material biológico, no quería creerlo, quería creer que ella estaba bien con su padre, que probablemente escucharía las noticias por radio a diario, que seguía leyendo los libros de que tanto le gustaban, que coincidirían cuando la marea bajará y los dos se reencontrarían.

Cuando escucho la historia por parte de Kaneki quien tuvo la tarea de acabar junto con Ayato con el "dragón" sin que nadie supiera que era Rize convertida en ese monstruo de kagune, sintió una horrible presión en el pecho cuando su "amigo" contó lo ocurrido, no había dudas, se trataba de ella, narraba que inclusive el cabello oscuro se le había transformado de color blanco, que ella no era consiente de su transformación y que había sido un ataque rápido cuando la mato. Él cuerpo de Rize fue devorado por las profundidades del dragón y nunca se encontró.

Kaneki no contaba el relato con orgullo o alivio, lo contaba con tristeza y hasta cierto punto se notaba perdido con tal anécdota, cómo si contará algo que solo diría una vez para olvidarlo para siempre. Una tragedia entre comillas.

Yomo tuvo que salir del cuarto del hospital donde estaba anteiku y el equipo Quinx todos escuchando el testimonio de Kaneki, disculpándose un momento de manera atropellada. Caminó a pasos apresurados fuera del edificio para luego correr, necesitaba comprobar algo…

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Llegó al bosque sobre la carretera principal de Tokio, a penas estaba atardeciendo cuando llegó luego de pedir auto stop a un vehículo del CCG que se dedicaba a buscar víctimas de los derrumbamientos por los desastres ocurridos por los dragones, lo dejaron en el descanso de la carretera cuando él les dijo que necesitaba comprobar si alguien estaba en aquel lugar. Corrió entre los arboles hasta el refugio del bosque, no quería creer que Rize estaba muerta, ella conocía mejor que nadie aquel territorio y que por lo tanto estaba en casa.

Al llegar la casa estaba igual en el exterior la última vez que estuvo ahí, forzó la cerradura de la puerta principal entrando al interior azotando la puerta. Los pisos estaban empolvados, las paredes ligeramente húmedas, los muebles seguían intactos, pero lucían oscuros y opacos por el tiempo, no había platos, sabanas, ropa o libros que los complementaran.

—¡Rize…!—Él la llamó entrado a la casa entre las sombras que producían los muebles sobre el piso de madera buscándola con la mirada.

Pero nadie le respondía, ahí no había nadie. Inspecciono las habitaciones, sin embargo no había señales de que alguien hubiera estado en aquel refugio en meses, entrando al baño notando que el espejo estaba manchado del polvo y pequeñas gotas de humedad, noto el pequeño collar dorado de Rize en el lavabo, lo sostuvo con cuidado.

"Lo olvido…" Pensó Yomo cerrando el puño apretando el dije de la tres pirámides fusionadas.

Observó como las múltiples goteras habían hecho sus estragos en los mosaicos de las paredes y que ya no quedaba rastro de aquella chica ghoul que fue al final catalogada como "Un monstruo", que para él había sido una chica con un destino desafortunado, que la quería. Él quien recelosamente oculto su relación con ella, así como oculto mucho tiempo a sus sobrinos que él era hermano de la difunta Hikari Kirishima madre de ambos chicos, caminó fuera del baño por el pasillo y se dejó caer de rodillas sin poder creerlo.

Lloró por la muerte de Rize…

Le lloró a ella, por su frustración, porque todos los días que paso con ella se recordaba que era por una promesa la que debía de cumplir, que al final cuando ella partió con Shachi Kamishiro él ya no tenía porque preocuparse, pero se sentía tan frustrado, golpeo el suelo de madera con el puño haciendo un agujero quebrando las tablas semi húmedas.

"Volveré…" Recordó las palabras silenciosas de Rize con el lenguaje de señas.

Se puso de pie activando su kagune rasgando las paredes, quebrando los muebles, daba igual que le hiciera a la casa, ella no iba a regresar. El polvo volaba al igual que las astillas, los pedazos de relleno del sillón, una de ventanas se quebró del cristal, destruyendo cada parte que habían puesto juntos, cuestionándose de quien tuvo la culpa de que le pasó a ella, si se pudo haber evitado de algún modo. En toda su tormenta no notó que alguien estaba en la entrada de puerta…

—¡¿Yomo?! —Se escuchó una voz femenina.

Él volteo asustado ya que pensaba que estaba solo, notando que quien lo llamaba era su sobrina Touka quien lo veía asombrada.

—Touka…¿qué haces aquí? —Él preguntó sorprendido de que haya venido sola. Desactivo su kagune.

—¿No me escuchaste cuando corriste fuera del hospital?—Ella suspiró—.Eres igual a Ayato cuando se le mete algo a la cabeza y no escucha…me preocupaste y note que te fuiste en una camioneta especial del CCG, yo me fui en otra camioneta detrás de ti.

—¿Te fuiste con el CCG?

—Si, cuando pase por este camino baje de la camioneta, por esta ruta supe que ibas al refugio del bosque, Nishiki me dijo que habían marcado los arboles para saber llegar.

—No debiste de venir sola y menos en tu condición—Él la reprendió por su comportamiento.

—No estoy discapacitada—Y ella se cruzó de brazos.

Él caminó hasta la entrada de la casa, se sentó en la entrada sobre el suelo de la casa ya que tristemente había destrozado todas las sillas y el sillón. Su sobrina se sentó a lado suyo.

—No te ves muy bien, ¿Por qué estás aquí?... —Le preguntó su sobrina.

—Necesitaba comprobar si alguien había habitado la casa en estos meses.

—¿Aquí, donde se ocultaba Rize Kamishiro?—Y su sobrina dedujo poco a poco su tormento—…¿Es por lo que contó Kaneki?

—Si.

—Lo siento…—Dijo Touka.

Él solo pudo negar cubriéndose el rostro con la palma de la mano mientras estrujaba el dije del collar con la otra. Sintiendo como su sobrina en un intento de consuelo le pasaba la mano por el hombro.

—Touka necesito contarte algo, debí habértelo contando hace mucho tiempo…—Él le dijo a su sobrina sin ya nada que perder en ese momento.

—¿Es sobre Rize?

—En parte, pero también es sobre algo que pasó hace tiempo cuando todavía vivía mi hermana mayor…

—No sabía que habías tenido una hermana—Dijo Touka interesada—.Te escucho.

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Yomo y Rize

Seis minutos antes de medianoche

Diciembre.

Pasaron unos meses desde que ocurrió el ataque del dragón kagune…era una noche fría, Yomo atendía el café Re: esta vez solo, no había clientes en el café lo cual era una de esas noches particularmente pacificas, aunque generalmente cerraba entre la 1:00 o 2:00 de la madrugada, faltaban 6 minutos para la media noche y pensaba cerrar temprano, pero la radio comenzó a sonar una canción que le recordó mucho a alguien…

Mis días solitarios han terminado

Y la vida es como una canción

Por fin el cielo arriba es azul

La puerta del café se abrió. Por norma general él no cerraba hasta que el último cliente se iba, era una mujer la que entró. Usaba un abrigo corto morado de capucha, falda corta y botas largas, traía un paraguas transparente cubierto de una ligera capa de nieve, no podía verle el rostro ya que traía la capucha puesta y cubre bocas.

—Bienvenida—dijo él como siempre saludaba a todos sus clientes desde la barra del café.

—Gracias—Ella dijo con tono suave mientras dejaba el paraguas recargado en la ventana del local a lado de la puerta, quitándose el cubre bocas.

La vio de espaldas notando que al descubrir la capucha llevaba el pelo blanco medio largo, pero por su silueta debía ser mas joven que él. Cambió la estación de la radio, demasiada nostalgia para su alma.

—Por favor no cambie la estación, es una de mis canciones favoritas—Dijo ella de espaldas quitándose el abrigo revelando que usaba un jersey sencillo de manga larga color lila que parecía que le quedaba algo pequeño combinándolo con la falda corta y medias oscuras semi transparentes.

Él hizo caso y regresó la canción, volvió un momento a la cocina y cuando volteó la mirada notó que la misteriosa clienta estaba sentada en la barra frente a él, tenía un olor particular, una armoniosa combinación entre perfume y sangre (pensando que quizás ella era ghoul), pero también tenía olor a bosque como si hubiera salido de ahí. La mujer ocultaba su rostro con el menú del café leyendo todas las opciones, espero paciente hasta que le preguntó si le apetecía beber o comer.

—Solo un café negro por favor—dijo la misteriosa clienta sin despegar el rostro de la carta.

Él pasó a la cocina para prepararlo, la música siguió sonando escuchando como la misteriosa clienta tarareaba.

"Curioso…" Él pensó porque juraría que había escuchado ese timbre de voz, pero había pasado casi un año desde la última vez que la vio.

Mientras él estaba dándole la espalda a la "misteriosa clienta", ella había bajado la carta del menú y se enfocó en su bolso para sacar un pequeño mapa de la zona de Tokio, había tachado varios lugares de la carreta principal hasta que hace unas horas dio con un lugar que ella había estado buscando, una parte que no aparecía en los mapas de localización por vía satelital, se trataba de una curiosa casa del bosque. Se había quedado en aquel refugió en ruinas sintiendo una profunda melancolía por tal lugar destruido. No tuvo claro el porque busco por un tiempo esa curiosa casa, como si hace tiempo hubiera vivido ahí o quizás estaba buscando a alguien…

Al igual que la casa en el bosque, el café que estaba visitando lo había visto varias veces por la noche, pero nunca había tenido tiempo o quizás valor para entrar, principalmente porque a ella era más activa por la noche y a veces al pasar el café ya estaba cerrado. No tenía realmente sed por café, pero aun así quiso entrar aprovechando que no se veía nadie más que una persona, y al escuchar esa curiosa melodía que tanto le gustaba tomo la iniciativa de sentarse en la barra.

Era una sensación extraña y cálida al mismo tiempo…

Dejo a un lado su mapa cuando escucho que el hombre volvía de la cocina con una cafetera caliente, al servirle el café ambos hicieron contacto visual…

Rize lloró al verlo.

Sorprendida las lagrimas surgían una a una de los afilados ojos morados, él se le quedo viendo perplejo como si supiera la razón del silencioso llanto dejando la cafetera a un lado. Rize se sorprendió enjugándose las lagrimas con las manos, se puso de pie y se frotó el estomago con la mano derecha dando un mensaje en un lenguaje silencioso que él pareció entender.

Yomo se paso rápidamente de la barra a donde estaba ella quedando frente a frente, sin poder evitar tirar una taza que estaba ahí rompiendola en mil pedazos, porque de todas las coincidencias y las posibilidades…

—¿…Rize? —Y él no pudo evitar preguntar por su nombre quedándose frente a ella temiendo que si al abrazarla o tocarla se desvaneciera o se equivocara de persona.

—¿…Renji? —Pero ella respondió con la misma inquietud que él.

Yomo no se contuvo y la abrazo cargándola de la cintura, también llorando por el alivio que sentía al tenerla de nuevo en sus brazos, ella lo abrazaba fuertemente de los hombros queriéndose fundir con su cuerpo. Él había escuchado que ella había sido devorada por las catacumbas, que había desaparecido del mundo, pero allí estaba…sana y salva.

Secretamente su deseo de las mil grullas siempre fue volver a verla…

Ambos cayeron al piso cuando perdieron el equilibrio por el abrazo, Rize estaba arriba de él mirándolo con sorpresa con lagrimas en sus ojos morados que ahora tenían pestañas blancas, Yomo se atrevió a acariciarla de la mejilla y pasar su pulgar sobre los labios rosas de manera suave, Rize sostuvo su mano sonriendo, los dos querían hablar y preguntarse el uno al otro de tantas cosas en ese momento.

Rize hizo la seña que él le hizo cuando se vieron la última vez, primero señalándose a ella, luego a su propio corazón con ambas manos, para luego señalarlo a él.

La seña significaba: Te amo.

—Estoy en casa Renji—Ella beso la palma de la mano de Yomo que sostenía su rostro gentilmente.

—Bienvenida a casa Rize…—Él no pudo evitar acercarse a ella para besarla remplazando su pulgar con sus labios, sintiendo como ella le correspondía gratamente el beso abrazándolo del cuello.

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Notas finales:

Hola queridos lectores, pues sí escribí un Yomo x Rize y debo decir que me encanto hacerlo y no me arrepiento de nada (risa malvada), vamos que solo se vive una vez y necesita escribir esta pequeña historia.

Espero que quien sea que lo haya leído lo disfrutara, no se si habrá mas historias con estos dos en mis plataformas de fanfiction y wattpad, pero me sentí algo estancada con mi escritura, y hacer cosas nuevas con otros personajes me ayuda a renovarme y darme una libertad creativa de otra manera y lo disfrute. No se si haga mas historias de Rize con otros chicos de Tokyo Ghoul (si alguien quiere hacerme alguna sugerencia, adelante) o sencillamente siga escribiendo KaneRize. En fin, las canciones que inspiraron este fanfic donde aparecen parte de las letras a lo largo de la historia fueron:

-At Last de Etta Janes (Principalmente)

-O children de Nick Cave & The Bad Seeds

-Warabe No Uta-Tenyo No Uta de la película de "Kaguya Hime No Monagatari" (Canción que canta Rize en la última parte).

*La referencia del primer capítulo es de uno de mis escritores favoritos John Ajvide, él escribió la novela de "Déjame Entrar" que es uno de los libros que más me gustan y de los que más me causan terror…le dicen a este escritor el Stephen King sueco por algo es jaja.

En fin les mando un abrazo, si llegaste hasta aquí lector, muchas gracias por leer, deseo que pases un bonito día/tarde/noche. Sayonara.