Historia POV
- El descontento social está creciendo cada vez más – Escuchó decir a uno de los ministros.
Historia podría decir que no dejaba de sorprenderla cómo es que el hombre estaba siempre tan al tanto de lo que pensaba el pueblo, ya que nunca lo había visto salir de su mansión más que para asistir a esas absurdas reuniones semanales.
- ¡Hay que hacer algo inmediatamente! – Se le suma a su argumento otro de los ministros, que es lo suficientemente incapaz como para formular alguna vez una opinión propia.
La joven reina está sentada en la cabecera de la -innecesariamente- enorme mesa donde tan sólo había seis personas: tres ministros, el representante del culto religioso, el consejero real y ella. Los hombres hablan entre ellos los mismos temas que debaten una y otra vez semana tras semana e Historia piensa en la pequeña Ymir que no dejó de tener pesadillas en toda la noche. Y cuando Ymir tiene pesadillas, significa que Historia tiene insomnio.
- Todos los aquí presentes sabemos cuál es la manera de resolver esta situación – Sus pensamientos se detienen cuando oye al representante del culto religioso, porque sabe lo que vendrá a continuación – Su Majestad, tiene que casarse y dar una familia real al pueblo cuanto antes.
Suspira. Lo mismo cada semana.
- Realmente me cuesta creer, que con todo el trabajo y tiempo que le está tomando a las personas reconstruir esta ciudad, ocupen su mente en pensar en la familia real – les contesta – creo que sólo los ciudadanos con mucho tiempo libre tienen esa posibilidad.
- ¡Pero… cómo se atreve!...- comienza a decir uno de los ministros y el consejero real le hace señas para que cierre la boca de inmediato.
- ¿Cómo me atrevo? – repregunta – Porque yo soy la Reina aquí– Les recuerda secamente y el hombre la fulmina con la mirada.
- Disculpe, Su Majestad – Retoma la palabra el representante del culto religioso – Lamentamos que los ánimos estén exaltados, pero es que realmente creemos que ello ayudaría a calmar al menos las opiniones negativas de la gente que se opone a su reinado.
- Entiendo y le agradezco que sea el más respetuoso en dirigirse hacia mí entre los presentes – Le contesta mirando al resto. El consejero real levanta una de sus cejas dudoso. – Habrá boda real y familia real, cuando sea el momento oportuno. No podemos destinar fondos a una celebración de tal magnitud cuando el pueblo está intentando recuperarse de una guerra.
- Existe un fondo especial apartado justamente para celebraciones como esa, Reina – Dice el consejero – el asunto presupuestario no debería ser un impedimento.
- Pues, entonces…- comienza a decir – Quiero que ese fondo especial sea destinado a la reparación de los edificios públicos – Les dice – Son los que más están llevando tiempo y trabajo reconstruir y me han comentado que es por falta de fondos. Bien, obtendremos los fondos de allí.
Los cuatro hombres la observan con sorpresa y desencanto a la vez.
Ella sabía que no era para nada de su agrado sus salidas a recorrer la ciudad, justamente porque tomaba conocimiento de estas cuestiones. En su última recorrida, visitó una galería pública en la que apenas habían podido levantar uno de sus muros; al consultarle al encargado de esa edificación, el hombre le informó que no les suministraban los materiales por falta de presupuesto. Si no era de esa manera, no había forma de que supiera de esos asuntos, ya que nadie le informaba.
Para Historia, lo único verdaderamente certero era que estaba en una sala con cinco hombres en los que no podía confiar y de los que estaba completamente segura que tramaban algo en su contra.
- ¡Pero, su Majestad! – Comienzan a decir los hombres, pero ella los detiene.
- Suficiente por hoy – Les comienza a decir – culminaremos los detalles sobre esto último que mencioné la próxima semana. Ya pueden retirarse – Los despide secamente y los mencionados comienzan a salir de la habitación con caras largas – Tú no – le dice a al consejero real.
El hombre cierra la puerta para mantener la privacidad, pero sin embargo se queda cerca de ella, demostrando también su poco interés en seguir conversando con la Reina.
- Se supone que tu deber es mantenerme al tanto de lo que ocurre y asesorarme – Le reprocha muy seriamente Historia.
- Y es lo que hago, Reina – Responde sospechosamente calmado el hombre.
- Claro que no – Continúa Historia – Estoy desinformada de lo que ocurre allí afuera. Y si yo estoy desinformada, es porque tú no estás haciendo bien tu trabajo.
El hombre suspira y se mantiene pensativo unos segundos antes de responderle.
- Reina – Comienza a decir – En las calles ocurren toda clase de cosas todo el tiempo. Mi deber es informarle lo relevante, lo que incumbe a la realeza. Y lo que incumbe en este momento a la realeza es que son muchas las personas que no están conformes con el ejemplo que se da desde el más alto rango de nobleza.
- No quiero filtros. Quiero enterarme de lo que ocurre, no de lo que piensan algunos – Le sentencia la joven de ojos azules.
El hombre la mira fijamente y su semblante cambia a uno mucho más amenazante.
- Créame, su Majestad, que lo mejor para usted será concentrarse en buscar al padre de la niña Ymir para casarse con él; si no quiere que el descontento social pase a mayores – concluye el hombre.
- ¿Acaso me está usted amenazando? – Le pregunta una furiosa Historia.
- No, estoy haciendo mi trabajo, aconsejarla – Dice el hombre mientras decide unilateralmente terminar la conversación y comienza a abrir la puerta para salir.
- Pues, ya no será tu trabajo – Le dice Historia antes de que salga y el hombre queda paralizado al oír las palabras – te removeré del cargo y a partir de mañana tendrás un reemplazo.
- ¡PERO, USTED NO PUEDE HACER ESO! – Comienza a gritar furiosamente el hombre. A lo que Historia se levanta de la mesa de reunión y se dirige hacia la puerta para salir, al pasar junto a su lado le responde sarcásticamente:
- Claro que puedo, soy la Reina – Y camina rápidamente por el pasillo mientras escucha por lo bajo decir al hombre: "Lo pagarás, zorra".
Historia camina algo despistada mientras trata de ocultarse de los guardias y se dirige hacia los corrales del jardín en donde se encuentran los caballos. Sabe que tiene que buscar inmediatamente a alguien de confianza para que le ayude a preparar el terreno para las tormentas que se avecinaban – y no necesariamente climáticas - y sabía muy bien que había sólo una persona a la que podía confiarle aquellos asuntos confidenciales.
Jean POV
Jean preparaba su desayuno para luego emprender el largo camino hacia el Hospital, como todos los meses. Por un momento pensó cuánto tiempo más seguiría esperanzado con la idea de que algún día Mikasa reaccionara y podría acompañarla en superar los traumas que tuvo que atravesar apenas unos meses antes.
Se preguntó a sí mismo si se rendiría, pero antes de que pudiese darse una respuesta – sí, solía hablar solo– un llamado en la puerta de su hogar lo quita de su debate mental interno.
Abre la puerta y la mismísima reina de Paradis ingresa abruptamente en la casa sin siquiera dar un saludo: - Lamento llegar así, Jean, es que nadie debe verme.
Jean, tras unos largos segundos, sale de su sorpresa para luego decirle: - No te preocupes Historia, eres bienvenida – La saluda y la invita a pasar mientras se lamenta del desorden de su hogar. Esas no eran condiciones para recibir a una reina.
- Gracias – Le dice ella con una sonrisa – Iré al grano porque no tengo mucho tiempo antes de que noten que me escapé – Toma aire y luego continúa – Jean, quiero que seas mi consejero real.
¿QUÉ? Jean queda pasmado ante estas últimas palabras. Pero ya pensaba de antemano negar la propuesta; su anhelo siempre había sido vivir tranquilamente en la ciudad y ahora que la guerra había terminado, no estaba dispuesto a arruinar su tranquilidad asumiendo un cargo tan controvertido como ese. Sin embargo, decidió indagar un poco más: - ¿Pero, yo? ¿Por qué? ¿Qué ocurrió con tu consejero? -
- Él junto al resto de los ministros están planeando destituirme – Le dice Historia al mismo tiempo que toma asiento en una silla y Jean hace lo mismo – Quieren usar el descontento social que hay en algunos sectores por tener de reina a una madre soltera para deslegitimarme y luego destituirme – Suspira y Jean se queda pensativo, sabe que es una situación compleja – Se trata de un plan que está en marcha, comenzarán con los bloqueos en los mercados, aumentos de rentas y si sumado a eso aún no le doy al pueblo un Rey lograrán hacer que el descontento y enojo sea creciente hacia el reinado.
- Y, en tal caso, ¿No te ahorrarías de un conflicto y, además, arruinarías los planes de estos horribles hombres si te casaras con el padre de Ymir? – Le pregunta Jean.
- Jean – Historia se pone seria – la charla que tendremos a partir de ahora será de lo más confidencial en estas tierras, sólo lo sabremos tu y yo ¿Puedo confiar en ti? – Jean asiente seriamente e Historia continúa – Cuando me di cuenta de que estaba embarazada, me fui de la casa real hacia la zona rural donde vivía cuando era niña. Le pedí ayuda a un hombre, le pagué muy bien por su confidencialidad y él me cuidó y alojó en su granja hasta que nació Yimir – Hace una pausa – Todos asumieron que él era el padre, pero nunca hubo una confirmación de mi parte, tampoco una negación… era conveniente para mí que no se supiera mucho sobre el asunto. Cuando nació Ymir, estos hombres comenzaron a insistir en mi boda con el padre de la niña y acudí nuevamente a este hombre; él me dijo que, si bien era muy tentador para cualquiera ser Rey, hacerse cargo de un hijo que no era suyo iba contra su moral y ética. Hace poco volví para intentar convencerlo una vez más, pero me enteré que con el fin de la guerra y la apertura de la ciudad, vendió su granja, tomó el dinero que le di y se fue de aquí.
Jean escucha muy atentamente a Historia y no sabe realmente qué pensar, pero comienza a sentirse angustiado de saber que la paz de Paradis estaba en juego nuevamente. - ¿Y qué hay del verdadero padre de Ymir? ¿No puedes buscarlo a él?
Historia sonríe y niega con la cabeza: - Sabes, Jean, no creas que quiero evitar esto porque no quiero dejar de ser reina. De hecho, dejar de serlo me simplificaría mucho la vida – se sincera – pero estos hombres si asumen el poder, comenzarán a ambicionar invadir otras tierras y declarar guerras… conozco sus intenciones porque me las han manifestado y yo las desestimé inmediatamente – Hace una pausa Historia por un largo minuto, Jean se queda en silencio y ella retoma su sinceramiento – Pero te mentiría si te dijera que esa es la única razón, hay otra y esa es más personal.
Jean asiente como gesto para que continúe hablando. No negaría que se siente un poco nervioso por ser el único en saber todo aquello, pero aún así se apena por Historia, realmente no tenía a nadie más en quien confiar.
- Si me destituyen, probablemente tenga un juicio y termine prisionera – comienza a hablar de nuevo la joven rubia – pero reitero, no es eso lo que me preocupa… Me preocupa lo que harán con Ymir, creo que el consejero sospecha la verdad de que…- Historia hace una pausa y suspira, le estaba costando mucho hablar sobre el tema – es la hija del hombre que casi extingue la humanidad. No sé qué harían con ella si lo descubren – al terminar de decir esto se lleva las manos hacia el rostro y comienza a llorar mientras repite en tono bajo "Mi niña".
Jean, en un acto inconsciente la abraza para intentar calmarla. Pero su cabeza está ocupada tratando de procesar la información recientemente recibida: "¿Eren? Sí, Eren. Maldito seas, ¿en qué demonios pensabas?" Por un segundo, también pensó en la conmoción que tendría Mikasa si llegase a enterarse. NO. No debía saberlo.
Pero lo importante ahora era lo que ocurriría con Historia… ahora entiende perfectamente porque evadía el asunto del padre de Ymir y posponía la boda real. El problema es que todo aquello la llevo hasta esta situación, no solo a ella… sino a la misma ciudad de Paradis, que estaba a punto de caer de nuevo en el conflicto.
- Seré tu consejero real – Le dice finalmente Jean mientras se separa lentamente de Historia, ella se seca las lágrimas y lo observa – Encontraremos una solución, confía en mí – Concluye, a lo que la ojiazul agradece y se dispone a volver a la Mansión… el nuevo lugar de trabajo de Jean.
Vaya, definitivamente no estoy destinado a una vida tranquila. Se dijo a sí mismo.
¡Hola! Aquí les dejo otro capítulo con doble POV y les adelanto que el próximo va a ser de nuestro muy querido Capitán. No puedo asegurarles que vaya a subirlo pronto, pero lo intentaré -lo prometo-
Espero que les haya gustado. Estoy realmente muy agradecida con todos los follows, reviews y favs que han estado llegando - me hacen feliz - Así que bueno, gracias por leerme y por seguir la historia. -se pone emocional -
No la hago mucho más extensa y aclaro: Shingeki no Kyojin no me pertenece, pertenece a Hajime Isayama.
Ahora sí, saludos y si quieren pasar por mi IG ashuzuri para ver algunos memes y dibujos: invitadísimos!
Adiós!
