CAPÍTULO 25 (Arco II): Integración (Parte 1)


Buenas a todos, bienvenidos a un nuevo capítulo de rechazadas, la verdad siento que ha pasado un buen tiempo desde mi última actualización, y me quiero disculpar por ello, pues he tardado más que nada por motivos personales, pero también por hacer otras cosas a eso sumado a la falta de ideas, si bien se lo que quiero hacer a futuro con mi fic, hasta ahora no he pensado en como conectarlos con el curso actual de la trama, quizás algo se me ocurrirá.

Por ahora, disfruten del capítulo, espero que les guste.


-Lucy...-Fueron las palabras de Leni, quien solo se cubrió la boca con su mano, sin embargo no era la única que estaba con ese impacto cuando Lynn y Lucy volvieron a la casa luego de explicarles que la primera había salido un poco a despejar la mente, para luego encontrar a Lucy haciendo su intento de suicidio, cosa que, aunque a Lucy le dio temor tener que decirlo, tuvo el apoyo de Lynn que le ayudó a armarse de valor y explicarles todo.

Las 2 hermanas estaban sentadas en el sofá con Lynn abrazando a Lucy a un lado, a su vez que esta le correspondía mientras todas las demás estaban paradas a su alrededor impactadas por lo que casi había ocurrido con la última.

-Lucy, ¿Cómo pudiste?-Fue la respuesta de Lori, en un tono lastimero, pero a su vez, de indignación. Lucy no pudo evitar desviar su mirada por vergüenza.

-Luce, ¿no estuviste tomando tu medicina que el doctor nos reseteó?-Preguntó Luna, igual de indignada, solo que en ella se notaba más.

-Pero como pudiste?-Dijo Luan, que estaba igual de impactada que Leni.-Pudimos haberte ayudado, que tal si...

-Ni lo menciones.-Dijo Lana.-Eso fue algo muy cobarde de tu parte, hermana, y eso que eres mayor que Lola, Lisa y yo.

-Lana, eso fue muy duro de tu parte-Dijo Lola.-Siquiera entiendes por que Lucy hizo lo que hizo.

-¿Y tu siquiera puedes cerrar tu boca?-Respondió.-Dudo que hayas tenido el valor para poder impedirlo como pudo hacerlo Lynn.

-N...No...! ¡yo no podría haberla dejado allí!-Se defendió con voz temblorosa.

-Chicas, ya basta.-Dijo Leni, separando a las gemelas, ya que Lana estaba recriminándole a su hermana.-No ven que están tensionado aún más las cosas?

-...Lo siento.-Dijo Lola, apenada y avergonzada, mientras que Lana solo resopló con molestia y volteó la mirada cruzada de brazos.

-Hermanas...

Esta vez fue la propia Lucy que tomó la palabra, haciendo que todas volvieran a prestarle atención, ella tomó un poco de aire mientras tenía una mano en su pecho y la otra estaba siendo sostenida por las de Lynn.

-Po...Por favor, perdóneme.-Añadió con vergüenza, no era capaz de mirarlas de frente mientras hablaba a pesar de estar sentada.-Yo... no se en que estaba pensando, yo... es que yo...

-Venga, dilo de una vez, no seas lenta.-Insistió Lana.

-Lana, por favor.-Le reprochó Lori, quien luego dio un paso al frente, se puso a la altura de Lucy y tomó su otra mano igual que Lynn.-Esta bien, Lucy, respira hondo, tómate tu tiempo, se... se que no es para nada fácil para ti nada de esto.-Añadió, brindándole apoyo.-Pero no eres la única, y no estás sola en esto, ninguna lo está.

-Es cierto, hermana mayor.-Dijo esta vez Lisa.-Aunque aún conserve mi inteligencia que me permite conocer esto... no... no me siento lista como para perder a alguna de ustedes y... no quiero perderte, hermana.-Añadió, limpiándose con el dorso de su mano unas lágrimas que había dejado salir, evidenciando lo mucho que le había afectado el intento de suicidio de Lucy, cosa que sorprendió un poco a la mayoría, pero al ser la menor de todas en ese momento, su angustia era entendible.-Por favor... ten confianza en nosotras, puedes... puedes decir lo que tengas dentro, solo... déjalo salir, no nos burlaremos ni nada... ya no...

Aunque su flequillo le cubría, su mirada hacia Lisa era la misma que Lynn y las demás mayores le habían mostrado a ella, una de preocupación y de tristeza por su hermana menor, cosa que al ver a las demás en aquel momento, cerró un poco los ojos y tomó aire, armándose nuevamente de valor.

-Luna tiene razón...

Fue lo que dijo la gótica.

-No... no estuve tomando mi medicina estos últimos días.-Dijo ella.-Ya no quería hacerlo porque sentía que solo los enfermos tomaban medicinas, y no me gustaba sentirme así... como si estuviera enferma... como si aún estuviera en ese hospital psiquiátrico.-Explicó con la voz un poco temblorosa, pero no había terminado.-Pero entonces... entonces...

-¿Entonces...?-Preguntó Lynn.

-(Suspiro) e... ella volvió...-Respondió luego de haber soltado un gemido de tristeza y de miedo, pudo sentir una electrizante sensación recorrer su espina dorsal.-Me empezó a atacar... m-me volvió a me-meter en ese reformatorio en mis pesadillas, y-y me decía que...-No pudo decir más cuando se llevó las manos al rostro.

Ninguna dijo nada más, sus rostros solo reflejaban impacto y hasta cierto punto, temor, pues todas sabían perfectamente de quien estaba hablando su hermana, esas pesadillas... esos traumas... no las dejaban en paz, todo ese dolor personificado para recordarles todos los días sus faltas, no fue hasta que recibieron aquellos medicamentos que pudieron dormir tranquilamente y que Blame las dejara en paz.

-Lucy...-Dijo Lola.-Has... has tomado tus medicamentos ¿verdad?

Ella solo negó con la cabeza, incapaz de ver a sus hermanas de frente. Las 3 mayores solo se acercaron y le abrazaron igual que a Lynn, Lucy no correspondió, posiblemente por lo avergonzada que estaba, pues estaba comprendiendo lo que estuvo apunto de hacer, así como esto pudo haber afectado al resto de sus hermanas si lo hubiera logrado, no podía sentirse más miserable, por dentro se reprochaba así misma por ello, aún cuando conservaba aquel conejo que Lincoln le había regalado antes de que ellas fueran separadas de el y de sus padres.

-Lucy.-Dijo Lynn, con preocupación.

-Lo siento...

Fueron las palabras que dijo la gótica antes de separarse de Lynn, solo se quedó mirando al suelo avergonzada delante de todas sus hermanas, quienes solo la miraban con preocupación, dando a entender que Lucy no era la única que padeció de aquellas pesadillas en su mente. Algo sabían las mayores y que debían hacer, y era decírselo a Elías, a pesar de que eso le valdría a la gótica un gran reproche por parte del doctor, pero cualquiera en su lugar y que tuviera aprecio por ellas a pesar de sus viejas acciones, habría hecho lo mismo.


Un tiempo después, luego de asistir al médico un par de veces, las chicas pudieron recuperarse para regresar a la escuela, a la cual se le informó que aún necesitaría estar bajo terapia psicológica debido a que aún no se sentían bien, pues sus corazones aún estaban llenos de dolor y pena, además de algo de temor.

¿Podrían salir adelante?

¿podrían iniciar de cero nuevamente?

¿Cuánto tardaría la verdad en salir a la luz?

¿podrían tener a alguien a quien contarles quienes son en realidad sin temor a ser rechazadas?

¿Cómo podrían valerse por si mismas cada una cuando llegue el momento?

¿Cómo podrían afrontar el odio de media nacion contra ellas aún con la herida cicatrizada?

¿Podrían ver algún día de nuevo a sus padres y hermanos?

¿Podrían reconstruir sus vidas después de todo lo ocurrido?

Tantas preguntas y tan poco tiempo. Ahora las hermanas nuevamente estaban paradas frente a la entrada de la escuela luego de que Elías las dejara tras venir en el auto. Pero aún el castaño le preocupaba las chicas, más luego de que le contaran lo ocurrido hace un par de semanas.

-Chicas...-Dijo el.-Si quieren puedo...

-No, no...-Se apresuró a decir Lori.-E...Esta bien, nosotras... ah...

-Si quieren pueden regresar a la casa, si no se sienten listas aún.

-No, no se preocupe, Sr Harman.-Dijo esta vez Lisa.-Nosotras... ya empezamos a hacer lo que el doctor nos recetó ... además no podemos perder un año escolar por nuestra conducta.

-¿Seguras?-Insistió Harman.

-Si, por favor.-Dijo Lori.-Ya... ya estamos mejor, nosotras ya sabemos cuidarnos solas, y como dijo Leni, no podemos perder un año escolar.

Las chicas mostraron la mayor seguridad en sus palabras como pudieron a pesar de que por dentro, aún seguían con temor, pero no podían seguir echándose para atrás, si había algo que ellas añoraban, era poder tener una vida normal otra vez, pero para eso, necesitaban esforzarse por obtenerla, y para eso, necesitaban seguir estudiando.

Elías entonces procedió a encender nuevamente su vehículo para ir a su trabajo, cuando durante el camino recibió una llamada, era su hermana, Merly.

-Hola Elías.-Dijo desde la otra línea.-¿Que tal te va con el trámite?

-De momento sin mayores problemas.-Respondió.-Espero poder consolidar mi custodia sobre las chicas,

-Pero... sabes que ellas tienen familiares vivos. Y por ende, solo podrás tener su custodia si es aprobada por alguno de ellos.

-Si, el problema es que no sé a quien podría contactar.

-No te preocupes, creo que Audley puede ayudarte en eso.

-Siempre puedo contar con ustedes, chicos


Una vez adentro cada una dejó sus cosas en su respectivo casillero, para luego ir a sus respectivos salones poco antes que iniciara las clases, mientras Lori se dirigía prontamente al salón, se topó con su profesor, accidentalmente chocando con el levemente, pues aunque iba con prisa, estaba cabizbaja, sin darse cuenta de lo que estaba de frente.

-Eh! más cuidado, muchacha.-Pidió el.

-Se... señor Britasky.-Dijo la rubia, nerviosa.-Perdón, yo... no lo vi ... perdón.

-Ok, ok, no se preocupe.-Respondió, acomodando sus lentes.-Ah, señorita Harman. ¿verdad?

-Um... si.-Dijo Lori.

-Veo que ahora usted ha podido regresar finalmente a clases luego de unos buenos días de ausencia.-Dijo el maestro.-¿Está bien?

-Si... por supuesto.-Contestó.-Por fortuna ya... mis hermanas y yo estamos mejor, lista para volver a clases, señor Brtiasky.-Añadió.-A...Ahora mismo iba a mi salón.

-Oh, perfecto.-Respondió el profesor.-Yo también me iba a dirigir hacia allá, pero me llamaron para resolver un par de papeleos, así que salí al pasillo y bueno, usted se tropezó conmigo, señorita Harman.

-Oh... ya veo.-Dijo, aún algo apenada.-Lo siento... yo...

-No se preocupe.-Le aseguró el maestro.-Ahora si me disculpa, tengo que ir rápidamente a la sala de profesores, usted vaya con tranquilidad a su salón.

-Ok.


Mientras tanto, Leni también se dirigía a su salón de clases en compañía de Luna y Luan, no tardaron mucho en entrar, la ex rockera y la ex comediante fueron las primeras en entrar al salón, pero cuando Leni estaba a punto de hacerlo, oyó a alguien saludara.

-Hola.-Dijo una chica a su izquierda que venía en la misma dirección, se trataba de una joven de tez clara, cabello castaño largo en una cola de caballo, y vistiendo una blusa amarilla sin mangas con puntos blancos con un cinturón y medias largas.-¿Leni Loud y sus hermanas?

-¿Quien eres?-Preguntó la rubia, desconfiada.

-¡Hola! Soy Ellen Hansen.-Se presentó la joven.-Vamos al mismo salón, mi asiento es el que está atrás del suyo, por lo que... seguramente no notaron mi presencia.-Dijo jugueteando con sus dedos.

-Ah, ya veo...-Respondió la Rubia con mechones blancos en la raíz de su cabello, pues si, tanto ella como sus hermanas no lo habían notado, pero el delineador ya se estaba yendo con el tiempo transcurrido.

-No hay problema si las acompaño?-Preguntó la castaña.

-... Pero si vamos al mismo salón de clases.

-Oh! ok.-Dijo con una sonrisa avergonzada.-Error mío, adelante ustedes.

-Ya que...-Dijo Luan, sin muchos ánimos.


Lisa por su parte, también se dirigía a su salón, aunque al entrar, notó la particularidad de que ahora las mesas eran circulares y tenían cada una 5 asientos, donde algunos estudiantes de su curso se reunieron en grupos, eran 6 mesas en total, aunque algunas de ellas aún no tenían los 5 asientos que poseían ocupados. ¿Un evento especial o algún tipo de taller que se hacían durante esos días que se hicieron durante su ausencia? Era lo que la joven genio se preguntaba, pero algo detuvo sus pensamientos.

-¡Hey!-Le llamó una voz de una chica de su edad.

Era desde su izquierda y al virar, vio a unas 3 chicas, la primera era castaña como ella, pero de pelo algo más largo y recogido en una trenza, de piel bastante clara, como si no recibiera mucha vitamina D o que vivía en algún lugar frío. La segunda era una joven pelioscura de cabello corto, y la última era una chica afroamericana con anteojos.

-Si tu, Lisa Harman.-Dijo la castaña.-Siéntate con nosotras.

-Ah... uh, ¿yo?

-Por supuesto, ¿eres lenta o que?-Dijo la pelioscura esta vez.-Ven, vamos.

La genio no sabía que decir, pero hizo caso y se instaló al lado de las 3 chicas.

-Es un gusto conocerte Lisa.-Dijo de nuevo la castaña.

-¿Co... como es que saben mi nombre?

-Duh... ¿no recuerdas cuando te presentaste ante todos el primer día de escuela?

-Ah, cierto... uh...-Decía nerviosa Lisa.

-Oye, tranquila, no hay problema.-Contestó esta vez la chica afroamericana.-Si no lo recordabas está bien, nadie es perfecto.

-...Esta bien.

-Por cierto, nosotras no nos hemos presentado.-Respondió la chica castaña.-Yo soy Andy, Andy Matthold.

-¿Como Andy Warhol?-Preguntó Lisa al ver la similitud del nombre.

-Si.-Rió Andy.-Ni que fuera la primera vez que dicen eso.

-Yo soy Clara.-Dijo la pelioscura.-Clara Fingerstone. Es un placer Lisa.

-Y yo soy Emma.-Dijo la chica de color.-Emma Billson, también es un gusto conocerte, espero que podamos ser buenas amigas, Lisa Harman.

-Muchas... muchas gracias.-Contestó Lisa, un poco mejor de ánimos, aunque aún un poco nerviosa.-Espero también lo mismo.


Lucy también había ido a su salón de clases, pasando desapercibida como ya era costumbre en ella para llegar a su pupitre. O al menos eso pensaba.

-Hola.-Dijo alguien.

Lucy se sobresaltó al sentirlo, pues le había hablado justo al lado, se trataba de un niño de su edad, tes clara más no al nivel de la gótica, de cabello castaño claro y una camisa azul, con una expresión alegre en su rostro.

-¿Quien eres?-Preguntó ella.

-¿En serio? oh, bueno.-Dijo el chico un poco avergonzado, riéndose un poco nervioso.-¡Hola Lucy Harman! Yo soy Neville Winston, ¡encantado de conocerte!-Dijo estrechando su mano sin que esta pudiera reaccionar a tiempo cuando lo hizo.

El chico parecía irradiar un aura de alegría e ingenuidad, además de su personalidad enérgica aparentemente, así como optimista, llegaron a incomodar un poco a Lucy, más aún apareciéndose de la nada, aunque si lo pensaba un poco mejor, no era muy diferente a lo que ella también hacía, aparecerse y asustar a las personas, así que no podía quejarse del todo.

-Quería hablarte desde el primer día.-Dijo.-Me siento 2 asientos más atrás tuyo, pero no tuve el valor de hacerlo, y después te ausentaste.

-Ah... ah, si.-Respondió.-Si... mis hermanas y yo estuvimos con algunas pocas complicaciones esos días... pero ahora estamos mejor gracias a quien sea que esté arriba.

-¡Eso es genial!-Respondió Neville.-Debió ser algo muy triste para que se ausentaran todo este tiempo, ¿Qué ocurrió?

-Este chico irradia mucha energía.-Pensó Lucy para sus adentros.-Ni siquiera Lynn era así en sus mejores años.-Añadió.-Mira... creo que eso ya es algo personal, ¿ok?

-Oh, bueno.-Respondió el chico.-y ¿Qué piensas hacer hoy? ¿puedo acompañarte?

-Preferiría... estar sola por el momento ¿si?-Pidió ella, un poco incómoda.

-Ah... ok.-añadió, un poco entristecido.-Bueno, ¡nos vemos!-dijo nuevamente con una sonrisa alegre, para luego volver a su asiento.

-¿Que rayos le pasa a ese chico?-Pensó Lucy.