¡Buenas! Madre mía hasta que al fin he podido escribir, perdonad que no lo hiciera, no abandone la historia ni pienso hacerlo, esto ha sido más bien una mala gestión mía XD, no supe manejar bien el trabajo, con las practicas y los estudios XD, ahora ya he conseguido hacer un huequito a todo y aquí estoy ^.^, ahora antes de dejar el capítulo a vuestra disposición, quiero agradecer a Dyeson, Dimitri VS y darkkrondiossupremo por vuestros reviews y por el apoyo a la historia, me alegro de que os haya gustado aunque según avance la historia puede que lleguéis a odiarme XD.

No se si tengo que poner esto o no, pero por si acaso, ATENCIÓN: este capitulo toca un tema sobre los pederastas e incluso hay un poco de detalles debido a algo que pasa en el capítulo, entiendo que hay personas muy susceptibles aun siendo ficción y por eso aconsejo que no lea este capitulo y de paso tampoco el Fic ya que va ha tocar temas como violaciones, torturas y más cosas crueles.

Love Live no me pertenece.

7 meses después…

7 meses, ese fue el tiempo que paso desde que Nico aceptase trabajar para Charlotte, un tiempo en el que solo se dedicó a entrenar con una durísima Momoka, llegando a tener moratones y pequeñas fracturas todos los días, hasta que poco a poco Nico empezó a defenderse y a aprender a ver de venir los golpes de una Momoka que no cambiaba su estilo de pelea, la peliceleste se mantenía fiel a su estilo de lucha que tantas glorias le ha traído y del cual estaba segura que era más que suficiente contra una inexperta morena, la cual empezaba a entender cada vez más a Charlotte, la morena no desistía ni se rendia aun recibiendo bastantes golpes, cada vez que tiraba al suelo a Nico, esta se levantaba insistiendo que podia continuar, una entereza digna de admirar por parte de Momoka y de una Charlotte que no se perdía ningún entrenamiento de la ojicarmin.

La pelirrosa se mantuvo firme en su palabra durante estos siete meses, no le dio ningún caso a Nico y dejo que se entrenara durante todo este tiempo mientras que a la vez dejaba que se adaptara a su nueva vida, una vida que cambió por completo en el mismo día que firmo, cuando Nico termino su primer entrenamiento Charlotte la pidió que se mudase a la zona donde ellas vivían para tenerla más cerca, algo que se negó la pelinegra hasta que la propia Charlotte le regalo una enorme casa completamente pagada y en un barrio donde solo los más apoderados de Japón podian vivir, algo que no pudo negarse y que su familia vio con muy buenos ojos cuando Charlotte en persona se presentó a ellos y les ofreció aquella casa junto a unos fondos económicos para optar a las mejores universidades del país, cuando aquello sucedió Nico deseaba que la tierra la tragara viva, estaba segura que su familia la haría bastantes preguntas debido a lo sospechoso que era todo, sin embargo, no hubo preguntas, solo sonrisas y felicitaciones a la pelinegra por parte de sus padres que no paraban de decirla lo orgullosos que estaban de ella, mientras que sus hermanos la abrazaban fuertemente agradeciendo a su hermana por la suerte que tuvo de encontrarse con tan buena y generosa mujer, una felicidad que nublo el sentido de la pelinegra, llegándose a creer estos meses de que no había cometido ningún error y borrando por completo de sus sentimientos la pequeña duda que seguía teniendo sobre este trabajo.

A pesar de tener una enorme casa lujosa y completamente suya, aun así Nico necesito siete larguísimos meses para adaptarse a su nueva vida donde abundaba el dinero en su casa, su familia ya solo lloraba de felicidad y sus padres podian jubilarse a temprana edad debido a que ella se encargaría de todos los gastos que necesitasen, la pelinegra en este tiempo también sufrió un enorme cambio, su estilo de vestimenta era más ajustada a la vez que oscura, su cabello siempre lo llevaba suelto y sus ojos se volvieron más oscuros al volverse más fría, bien era cierto que desde que conoció a Charlotte su vida fue a mejor a pesar de lo que conllevaba esa nueva vida, pero la trajo riqueza, se sacó el carnet de conducir, aprendió a luchar, su familia estaba feliz, con Momoka parecía a empezar a entenderse mutuamente y con Charlotte seguía llevándose muy bien con ella, siempre la trataba con mucho cariño a pesar de ser una asesina en serie, sin embargo, a pesar de parecer tener todo, no estaba feliz, había siempre algo que le faltaba a Nico, no tenía una amistad con quien poder desahogarse o poder hablar en días grises, no tenía una persona de confianza a quien hablarle a las tantas de la madrugada e incluso… a veces añoraba cariño, un tipo de cariño que solo una pareja podia darte, Nico podia tener ahora todo lo que quisiera, pero siempre la iba a faltar ese cariño de una amistad y de un amor verdadero, una felicidad que al no tenerla, la iba volviendo más fría con el paso del tiempo, haciéndole la tarea más fácil dentro del mundillo donde se había metido…

Mientras que por otra parte…

En estos 7 meses, Honoka, Umi, Nozomi, Eli y Maki se unieron de nuevo como antiguamente, las cinco chicas recuperaron por completo su amistad y dos veces a la semana se reunían para hablar de sus vidas y ponerse al día de todo el tiempo que no pudieron estar juntas, creando de nuevo un enorme y precioso lazo que duraría durante años, aunque dentro de esa amistad había varios conflictos internos.

Sin saberlo, Umi y Honoka competían en silencio por una Eli que parecía estar siempre muy atenta de Umi, Honoka tenía sentimientos por Eli, pero prefería esperar alguna señal de la rubia para poder lanzarse a la piscina, mientras que Umi estuvo 7 meses intentando descubrir si Eli la sentía como una amiga o había algo más en ella, sin embargo era tan tímida que el único acercamiento que consiguió en 7 meses fue devolverle la bufanda y darla las gracias con un tierno beso en la mejilla para después salir corriendo sonrojada, claramente Umi tenía mucho que mejorar cuando se trataba de Eli, una rubia que puso en orden sus sentimientos dándose cuenta de que amaba a Umi, un amor que sabía que era correspondida al ver las reacciones de la peliazul con ella y de lo cual disfrutaba, Eli pensó al principio en mover sus cartas, sin embargo, disfrutaba viendo la lucha interna que tenía Umi cada vez que estaba ella cerca, Eli iba a dejar de momento que Umi diera el primer paso.

Por otra parte, estaban Nozomi y Maki, las dos chicas siguieron con sus vidas sin tener noticias de una pelinegra que seguía aferrada al corazón de las dos, por una parte estaba Nozomi que durante los siete meses siguientes, se centró en su carrera profesional llegando a ser una de las abogadas mejores cotizadas de todo el país, sin embargo algo le molestaba a Nozomi, Yazawa Nico, la pelimorada seguía insistiendo en que necesitaba verla aunque fuese por una sola vez, tenía un mal presentimiento con ella y necesitaba asegurarse con sus orbes turquesa de que ese presentimiento solo era que la echaba en falta y no por que la pasaba algo malo, sin embargo, Eli alimento su mal presentimiento, la rubia consiguió averiguar el paradero de la morena pero cuando las dos fueron a su casa, se encontraron con que la familia Yazawa se mudaron repentinamente siete meses antes y sin dar explicaciones a su casera, a la cual pidieron permiso de ver la casa intentando buscar la rubia alguna prueba con la que pudiera rastrear a la morena, algo que fue en vano, la casa estaba demasiado limpia para haber estado abandonada durante siete meses, parecía que alguien fuese a esa casa a limpiarla de cualquier rastro que pudiese haber dejado Nico o alguien de su familia, algo sospechoso que dejo con peor presentimiento a una pelimorada que aun pasando los meses, seguía inquieta y preocupada por una chica que no quería tener contacto con ninguna de ellas, incluida una pelirroja que no paraba de engañarse a sí misma haciéndose creer que ya no la importaba Nico, se aferraba a su trabajo y sus amigas creyendo que con eso la bastaba, pero al igual que Nico, Maki sentía que le faltaba algo, su corazón no paraba de recordarla que no era del todo feliz, intento durante estos meses salir con personas para llenar ese vacío, sin embargo, sus citas no duraban más de dos minutos cuando Maki decidía terminar rápidamente la cita y darles el plantón, ninguna persona conseguía llenar ese vacío que sentía, un vacío del cual era consciente de quien podía llenarlo…

1 de noviembre del 2022, 10:00 de la mañana del miércoles en algún callejón de los suburbios medios de Tokio.

Charlotte, Momoka y Nico se encontraban dentro del famoso vehículo que Nico abollo con una lata, la pelirrosa decidió que Nico ya estaba preparada para empezar a actuar y no tardo en darla varios casos, en los cuales ninguno incluía asesinato, tal y como le prometió Charlotte, después de 7 meses Nico acepto sin rechistar y sin pensar aquellos casos, la daba igual el tipo de trabajo, ya no le importaba cuan de ilegal fuera ya que pudo ver en estos meses, como merecía la pena vender tu alma a cambio de tanta riqueza en poco tiempo…

- Bien – tiro Charlotte del freno de mano – en esa casa vive el objetivo, entrad… - miro a Nico desde el retrovisor interno – y dadle una buena paliza

- Fácil – dijo Momoka entusiasmada y abriendo la puerta del copiloto.

- Puedo saber al menos, ¿Qué ha hecho o su nombre? – pregunto una fría pelinegra, no iba a negarse a ningún caso, pero al menos le gustaría saber el nombre de aquella persona a la que le arruinaría la vida.

Escucho un fuerte bufido procedente de una peliceleste que la ignoro y se bajó del coche mientras que Charlotte miraba en silencio a Nico a través del retrovisor.

- S-Solo quiero saber algo más que una simple orden – se puso nerviosa la pelinegra al ver una mirada que nunca había visto en Charlotte durante todo este tiempo - no me estoy negando a…

- Solo sabemos – interrumpió una fría pelirrosa – que el cliente odia a esta persona, nos ha dado una enorme cantidad de dinero a cambio de una paliza diaria

- ¡¿Diaria?! – se sorprendió la pelinegra ante semejante petición, no podia ni imaginarse a quien había enojado para que esa persona pidiera tremenda tortura.

- Así es, diaria, no sabemos nada más y tampoco tenemos porque saberlo – frunció el ceño y fijo aún más su profunda y seria mirada en la pelinegra – nosotras solo somos los verdugos, no sus amigos – la dijo con frialdad en su tono de voz.

(Así que así serán las cosas… victima número uno, victima numero dos… al menos estaría bien saber sus nombres…) soltó un pequeño e insonoro suspiro- ¿Ni siquiera el nombre? – insistió la pelinegra.

- Ni siquiera el nombre – y respondió Charlotte bastante tajante.

- Esta bien, iré a por mí victima número uno – dijo Nico con sarcasmo y saliendo del coche algo enojada, cerrando de un buen portazo la puerta trasera del vehículo.

- Tu primera víctima y… - saco Charlotte una carpeta negra de la guantera – tu primera muerte – sonrió mientras leía la petición del cliente - torturar a la víctima durante dos semanas y después matarlo a golpes – su sonrisa se volvió oscura y alzo su mirada hacia aquella casa donde Momoka estaba esperando a la morena – no te preocupes Nico-san, yo te consolare después – murmuro en un siniestro y pervertido tono de voz, en estos meses Charlotte pudo conocer bastante a Nico, sabiendo que aunque se hiciera la dura, la morena era bastante sensible y cualquier caso que cumpliera, acabaría afectándola emocionalmente, algo que Charlotte tenía pensado usar a su favor y más sabiendo que sería la única que podría consolarla, gracias a la espía de Momoka, pudo descubrir que Nico no tenía a ninguna amistad que pudiera servir como apoyo emocional, dando a entender a Charlotte que solo tenía a su familia y ahora a ellas dos, pudiendo hacer lo que quisiera con la pelinegra sin que nadie se interpusiera en su camino, o al menos así lo veía la pelirrosa…

- ¿Ahora qué? – dijo una pelinegra desganada y acercándose a una Momoka que portaba dos bates de hierro.

- Ahora – le cedió un bate a Nico – entraremos y actuaremos – respondió tajantemente.

Nico cogió el bate y lo miro bastante (esto es… demasiado extremo…) – … - apoyo el bate en su hombro y cabizbaja espero las ordenes de Momoka.

(Creo que todavía era pronto para un caso así…) pensó una peliceleste que soltando un pequeño suspiro se puso por delante de Nico – antes quisiera decirte algo – se giró hacia la pelinegra – no te sientas culpable por lo que va a pasar con esa persona – aviso la peliceleste en un tono que sonó algo sensible viniendo de ella.

- Eso es fácil decirlo cuando llevas años…

- Escucha Nico – interrumpió Momoka – hay veces que te tocara gente inocente que no merece nada malo y por culpa de gente caprichosa - miro de reojo al Audi donde estaba Charlotte – acaban mal, pero hay otras veces que… - volvió su mirada hacia una morena que pareció prestarle atención – te toca un caso donde la persona que va a recibir una paliza o incluso se le va a matar, se lo merece

Nico frunció el ceño - ¿Se merece? ¡Todos somos humanos, nadie merece…

De nuevo, interrumpió la peliceleste – dime una cosa Nico, un pederasta ¿Es humano?

- Eso es un monstruo – respondió Nico bastante furiosa, de solo pensar en alguien haciendo daño a algo tan inocente como un niño, la hervía la sangre en todas sus venas.

- ¿Un violador?

- Otro monstruo – respondió sin dudarlo.

- ¿Y qué me dices de la madre que mata a sus hijos? ¿O el padre que abusa de su hija y maltrata a su mujer? ¿También son humanos y no merecen sufrir?

- Todos esos monstruos son una excepción, no sé qué tiene que ver con lo que vamos a hacer nosotras

- Mucho, porque te puedes encontrar con esas personas – respondió Momoka bastante seria y recordando varios casos que tuvo ella.

- ¿Y no sería mejor dejárselo a la policía? – pregunto Nico confundida, toda esa clase de gente tenía que estar bajo celdas en vez de en libertad y por eso no entendía como actuarían ellas antes que la policía.

Momoka soltó una notoria y cínica risa - ¿La policía? Hay mucha gente así que ni la policía sabe que existen, además… - el rostro de Momoka repentinamente se oscureció – una condena no es lo que merecen… - apretó fuertemente el mango del bate – esa gente solo merece la muerte, hacen daño a personas inocentes y le arrebatan la vida a alguien creyéndose el derecho de decidir sobre esa pobre persona que ha tenido la mala suerte de cruzarse en el camino de uno de estos locos, esos malditos causan todo el daño que quieren para después acabar vivos y encerrados en cuatro paredes, mientras que sus víctimas no pueden tener la suerte de seguir respirando… y ya ni hablemos del calvario de esas familias que han perdido a su hijo, su madre, padre o lo que por desgracia le haya tocado… toda esa gentuza no merecen vivir… - dijo en una oscura voz y con su oscuro rostro fijo en aquella puerta donde tenían que entrar.

(Odio admitirlo, pero tiene razón) volvió su mirada a aquel bate que portaba con su mano derecha (ojalá me tocase esa clase de gente, sería mucho más sencillo hacer esto) apretó el bate y se posiciono a la derecha de Momoka (aunque… ahora que caigo…) desvió sus intensos orbes carmines hacia el oscuro rostro de la peliceleste – espera un momento… Charlotte-san dijo que no se sabía mucho de la gente – hablo una desconfiada pelinegra.

- Si Chary-chan te ha dicho eso es porque no le gusta hablar de los casos, simplemente los acepta y nos lo da, pero no le importa quién está detrás o quien es la persona a la que le toca un trágico destino, lo único importante para Chary-chan es el dinero que nos dan los clientes.

- Entonces, ¿Se puede saber a por quién vas? – pregunto Nico algo sorprendida.

- Claro, ¿Si no como crees que estamos aquí? Necesitamos sus datos para encontrar al objetivo

Una pequeña sonrisa se dibujó en el rostro de la morena, para su sorpresa, Momoka estaba siendo buena profesora – entonces en este caso, ¿Quién…

- Es un maldito pederasta… - interrumpió una siniestra peliceleste.

Nico apretó sus puños - ¿E-Estas segura?

- Lo podrás comprobar con tus propios ojos… - contesto Momoka en un bajo y oscuro tono de voz.

Nico asintió con el rostro y sujeto fuertemente el bate, dando la señal que necesitaba Momoka para entrar a la casa, una entrada que se produjo por una fuerte y contundente patada a la puerta por parte de la peliceleste, tirándola abajo y entrando como un ciclón al interior de la casa donde encontraron dentro a un desaliñado hombre que podría rondar los 45 años y el cual estaba atando a una asustada niña de solo 5 añitos de edad.

- ¡¿QUÉ DEMONIOS ESTAIS… - no termino el hombre de hablar cuando Momoka le tumbo de un solo batazo en el cuello…

Nico se quedó paralizada al ver a esa pequeña criatura golpeada y asustada – es… es… - notaba como un extraño calor iba recorriendo por sus venas - solo una niña… - murmuro según iba su cuerpo apoderándose de una enorme rabia, la cual iba en aumento al ver todas las fotografías de niños desnudos y golpeados que tenía el monstruoso hombre colgado en la pared.

El degenerado hombre intentaba levantarse mientras que fijaba su mirada en aquella joven que con un solo movimiento le había tumbado - ¿QUIÉN TE HAS CREI… - Momoka golpeo de nuevo al hombre en el mismo sitio que antes…

- ¡¿A que estas esperando?! ¡Ven aquí y continua con el trabajo! – grito la peliceleste a una morena que seguía en shock.

El rostro de Nico iba cambiando por uno frio y tenebroso (…este maldito desgraciado…) sujeto con fuerza el bate (…se merece morir…) – tranquila – miro a la niña de reojo – ya estas a salvo… - y la hablo en un tono bastante bajo y acercándose al sucio hombre para después asestarle un batazo con todas sus fuerzas en el centro de la espalda.

El hombre hizo de nuevo el amago de levantarse, pero Nico le volvió a atizar en el mismo sitio y así se mantuvo repetidamente hasta que Momoka la paro – ya está, ahora atémosle y llevémosle al coche, recuerda que hay que golpearle todos los días

Nico desvió su mirada hacia la pequeña y pudo ver algo que antes no había visto bien, la pobre criatura estaba en ropa interior y sus ropajes rotos estaban esparcidos por el suelo - ¡No ha tenido suficiente! – se soltó del agarre de Momoka y le asesto un fuerte golpe con el bate en la cara, rompiéndole 4 dientes de un solo golpe, pero no era suficiente, Nico quería castigarle aún más…

Pero de nuevo, Momoka la paro teniendo que ejercer bastante fuerza - ¡Basta! ¡Tenemos que seguir con la orden del cliente!

- ¡Me da igual el cliente! – se soltó la morena y encaro a la peliceleste - ¡¿Acaso no has visto eso?! – señalo a la pequeña y después a las paredes inundadas de fotos de niños - ¡Este maldito… - seguía mascullando una furiosa pelinegra, sin darse ni cuenta al igual que Momoka, de que el hombre se levantó del suelo y con un cuchillo en la mano se lanzó a por la morena…

- ¡Cuidado! – grito Momoka que por suerte pudo ver a tiempo el peligro que corría Nico, la cual si fuera por ella ni habría intervenido, pero sabía que Charlotte la castigaría si le ocurría algo a su nuevo juguete.

Nico noto como Momoka la acerco a su cuerpo mientras que a la vez un cuchillo se clavaba bastante profundo en el centro de su brazo derecho, una herida que podría haber sido más grave si Momoka no la hubiese apartado.

- ¡MALDICIÓN! – grito el cruel hombre al ver que no pudo matar a una de sus dos verdugas - ¡ESTO NO QUEDARA ASÍ! – siguió gritando mientras corría hacia la puerta para huir.

(Menudo desastre…) pensó Momoka mientras sujetaba a una mareada morena que no paraba de sangrar y a la vez seguía con la mirada como se le escapaba alguien por primera vez, Momoka se estaba debatiendo entre soltar a Nico y salir detrás del hombre o socorrer a la pelinegra, aunque para su bendita suerte mental, el hombre no termino de salir de la casa cuando callo de rodillas en el suelo y con dos bisturís clavados en el centro de sus rodillas, unos bisturís que fueron lanzaros desde las afueras de la casa…

- ¿Qué está ocurriendo aquí? – pregunto una enojada Charlotte entrando a la casa y mirando fijamente a la peliceleste.

- Iba todo bien hasta que se ha torcido un poco los planes, pero podemos enderezar el caso – respondió Momoka algo nerviosa al ver a la pelirrosa enojada.

Charlotte golpeo con su pierna izquierda al hombre en la cabeza dejándolo inconsciente para acercarse después a Momoka – me da igual el caso, que le ha pasado a Nico-san – hablo Charlotte sin preguntar y acariciando el brazo herido de una pelinegra que iba perdiendo la consciencia, Momoka cometió el error de sacar el cuchillo de la herida, lo cual provoco más hemorragia y consigo la perdida de la consciencia de Nico, la intención de Momoka era lanzar el puñal al cobarde hombre, sin embargo Charlotte se adelantó a ella.

- Esta idiota se ha dejado llevar por sus emociones y yo he fallado al intentar calmarla sin atar antes a este tipo – hizo una pequeña reverencia – lo siento Chary-chan, todo ha sido culpa mía

Charlotte miro por unos segundos a su alrededor incluyendo aquella niña que no paraba de llorar – está bien – soltó un pequeño suspiro – yo llevare a Nico-san al hospital – cogió en brazos a la morena – enviare un vehículo a recogerte a ti y a este tipo, mientras esperas, limpia el desastre

Momoka asintió con respeto - ¿Y la niña?

- Haz lo que quieras, no me importa lo que le suceda, nuestro objetivo es el hombre, la niña solo es un cabo suelto – respondió con una gran frialdad y saliendo de la casa mientras llevaba con mucho cuidado a la morena en sus brazos.

Momoka espero a que Charlotte saliera del lugar para después a los pocos segundos girarse hacia la pequeña (tranquila… ya estas a salvo…) recordó la frase que Nico le dijo a la pequeña - ¡Tch! ¿Por qué tuvo que decirle eso? -y cogiendo una manta se acercó a ella para taparla (ahora no me queda de otra que ayudarla…) – descansa un poco, luego te llevare a un lugar lejos de este señor – le hablo a la niña con frialdad pero en un tono bajo de voz, Momoka no era una persona que tuviera mucho tacto, pero a pesar de hablar fríamente a la pequeña, está la sonrió y se tumbó plácidamente en la manta mientras que ella ataba al inconsciente hombre y limpiaba todo el desastre, pero en especial, la sangre que dejo Nico en el suelo.

Unos minutos después…

Charlotte llego bastante rápido al vehículo y tumbo en el asiento trasero a la pelinegra – por lo visto es tu primera herida – sonrió cálidamente mientras la acariciaba el rostro – no estabas todavía preparada… - se inclinó sobre el cuerpo de la morena – no te preocupes mi querida Nico-san, te seguiré esperando el tiempo que necesites, al fin y al cabo, tu vida es mía – beso a la morena en los labios y salió del vehículo sentándose rápidamente en la parte delantera, conduciendo a una vertiginosa velocidad hacia el hospital más cercano, el Hospital General Nishikino.

1 de noviembre del 2022, 12:00 de la mañana del miércoles, Hospital General Nishikino.

Maki y Umi iban caminando por el pasillo de la segunda planta del hospital, les quedaba solo media hora para terminar el turno de hoy, a las dos muchachas les tocaron el turno de noche y estaban deseando acabar para irse a descansar, había sido una noche intensa y llena de urgencias de todo tipo, dejando a las dos pobres chicas como zombie caminando por los pasillos del hospital.

- Solo media hora y ya no vuelvo hasta el viernes – dijo Umi cansada, pero a la vez contenta, tenía un día de libranza que pensaba aprovechar muy bien.

- Estas muy animada, ¿Acaso tienes pensado algo para mañana? – pregunto una seria y audaz pelirroja.

- Esta tarde he quedado con Eli-chan en el restaurante de Honoka-chan - Umi se sonrojo repentinamente mientras las dos seguían caminando y mirando hacia el frente – pi-pienso invitarla a salir – dijo al fin bajando lentamente el tono de su tímida voz.

- Ya era hora – respondió Maki en un tono algo indiferente – todavía no me creo que hayas tardado 7 meses en decidirte – (aunque también hay que admirar la santa paciencia que tiene Eli-chan…) pensó Maki con bastante admiración por Eli, Maki se puso varias veces en el lugar de Eli, llegando a la conclusión de que ella no habría esperado tanto y menos después de no verse durante años…

- N-No es lo que piensas, s-será la primera cita así que no quiero arriesgarme tanto – soltó un pequeño suspiro – quisiera ver cómo actúa Eli-chan en la cita y así saber que movimiento debería de hacer

(Así no va a llegar a nada…) - Sigo creyendo que deberías de ser más directa – respondió la fría pelirroja.

Umi resoplo ante la insistencia de Maki – ya sabes que no soy así

- Lo sé, pero ha pasado ya demasiado tiempo y… - algo llamo la atención a una pelirroja que dejo de caminar y se quedó mirando fijamente a unas doctoras que pasaron por su lado.

Umi al ver que Maki no estaba a su par se giró y se acercó enseguida a ella - ¿Maki-chan? Ey, ¿Maki-chan? – seguía llamándola…

- … - Maki estaba demasiado callada y con sus orbes fijos en dos doctoras que pasaron hace segundos a la par de ellas.

Umi frunció confundida el ceño - ¿Maki-chan? ¿Qué ocu… - Maki la tapo rápidamente con una mano los labios…

- Shh, he… he escuchado… - cogió de la mano a Umi y se giró rápidamente guiando a esta con ella y siguiendo a las dos doctoras que iban derechas hacia el pasillo de urgencias.

(¿Qué la ocurre tan de repente?) pensó Umi confundida y siguiendo a Maki, no entendía el repentino comportamiento de la pelirroja hasta que escucho a aquellas doctoras hablar…

- ¿Yazawa? ¿Cómo la cantante de ese grupo juvenil donde estuvo la doctora Nishikino? – pregunto la doctora a su compañera de profesión.

- Si, de hecho, creo que es la misma – abrió la carpeta la otra doctora – Yazawa Nico, 1,66 cm y tiene unos peculiares y únicos ojos rojos

El rostro de Umi se tiño por completo de blanco al escuchar aquellas características que su compañera de profesión dio - M-Maki-chan, ¿E-Es… - intento hablar Umi, pero la sorpresa no la dejo articular palabra…

- Eso parece… - murmuro Maki en un serio tono de voz - pero voy asegurarme - frunció el ceño y soltando la mano de Umi se acercó decidida a sus compañeras.

- ¡Sip! Sin duda creo que es esa chica – aquella doctora alzo la mano que sujetaba la carpeta con la información de la paciente que tenía que atender - pero te lo diré después cuando la atien… - sus palabras se interrumpieron cuando noto como alguien la arrebataba la carpeta de las manos, la doctora se giró rápidamente para recuperarlo, pero se topó con una seria e intimidante pelirroja mirando aquella carpeta - ¡D-Doctora Nishikino! ¿Qu-Que…

Maki alzo una mano para que se callara (26 años, mujer, Yazawa Nico, mide 1,66) sonrió (por lo visto ya no eres una enana) siguió leyendo (ojos rojos…) su sonrisa se amplió aún más (solo he conocido a una sola persona con esos ojos, no hay duda) miro demasiado emocionada a Umi - ¡Es ella Umi-chan!

Umi noto como le dio un vuelco al corazón al saber que volvería a ver a esa pequeña, alegre y traviesa sempai que tanto respetaba - ¡Eso es genial, Maki-chan! Cuando terminemos el turno podemos… - sus palabras fueron interrumpidas por una seria pelirroja que no tenia intenciones de dejar escapar semejante oportunidad…

- No pienso esperar tanto – miro Maki a la doctora a la que le había quitado la carpeta – ¿Qué más sabes de la paciente doctora Ishikawa?

- La paciente ha venido inconsciente y con una herida bastante profunda en el brazo derecho, todavía no la he revisado así que no sabría decirte más, pero iba ahora a…

- Esta bien – interrumpió rápidamente la pelirroja – gracias por la información doctora Ishikawa – cerro la carpeta – a partir de aquí me ocupo yo – dijo Maki en un frio e imponente tono de voz.

- ¡Pero doctora Nishikino eso no se puede hacer! – respondió rápidamente la doctora a la cual le habían robado descaradamente a su flamante paciente.

(¡¿Que está haciendo Maki-chan?! ¡¿Acaso se ha vuelto loca?!) pensó Umi con el rostro pálido al ver como Maki dejo de pensar en el momento en el que escucho la palabra Yazawa- Maki-chan – puso una mano en el hombro de su amiga – no podemos robar los pacientes de nadie, a cada médico se le destina un paciente y no podemos arrebatárselo solo porque sea algo personal, eso es algo que nunca se ha hecho en el hospital y debería de seguir así, si no queremos tener problemas – aviso la peliazul intentando entrar en razón a la pelirroja.

- Me da igual - Maki frunció enojada el ceño y con una mirada intimidante miro a la doctora Ishikawa – esta paciente es mía – dijo con frialdad y sin titubear, dejando bien claro de que si o si, de esa paciente solo se encargaría ella.

Umi soltó un notorio suspiro al saber que Maki no iba a dar su brazo a torcer y más aún cuando vio como la pelirroja las dejaba atrás mientras seguía ojeando aquella carpeta robada – lo siento doctora Ishikawa – se disculpó rápidamente la peliazul y saliendo detrás de una pelirroja que se dirigía derecha y con paso firme hacia aquella habitación donde se encontraba la morena.

(¡Es ella! ¡Es Nico-chan!) pensaba una ilusionada pelirroja dirigiéndose con paso ligero a esa habitación donde se encontraba aquella morena que tanta en falta echaba, ahora mismo, Maki no estaba pensando en el diagnostico que la doctora Ishikawa la dio sobre el estado de la ojicarmin, lo único que quería era verla y asegurarse de que de verdad se trataba de ella y una vez confirmado, arreglar varios puntos que Maki tenia pendientes con ella…

- ¡Espera Maki-chan! – grito Umi medio ahogada por la tremenda carrera que se pegó para alcanzar a la pelirroja - ¿Has pensado siquiera en que vas a decirla o que…

- No hace falta pensar nada, ya saldrá algo cuando la vea – respondió rápidamente mientras miraba los números de las habitaciones.

(Así que simplemente vas a improvisar… tanto tiempo esperando y… ¡¿Vas a improvisar?!) noto Umi como se le hinchaba una vena en la sien - ¡Espera un momento Maki-chan! – jalo del brazo izquierdo a la pelirroja y la paro en seco, consiguiendo también que esta se girase a mirarla – ¿Acaso no has escuchado a la doctora Ishikawa? Tiene una herida en el brazo, lo que significa que es una paciente y…

- Lo sé, la tratare después de hablar – respondió rápida y secamente la pelirroja, no estaba pensando con claridad…

La furiosa vena en la sien de Umi se iba haciendo más grande - ¡Te he dicho que esperes Maki-chan! – tiro con cuidado del brazo de la inquieta cobriza ganándose de nuevo su atención – piénsalo con mejor detenimiento Maki-chan, no puedes simplemente entrar allí y abordarla como un tren, al fin y al cabo, Nico-chan se ha alejado por su propia voluntad de nosotras por alguna razón – paro por unos segundos para tomar aire y seguir con su sermón aprovechando que Maki seguía escuchándola – seguramente acabarías asustándola – termino de decir en un serio y tranquilo tono de voz.

- Nico-chan no se asustaría tan fácilmente - Maki soltó una pequeña sonrisa – de hecho, creo que acabaríamos discutiendo – respondió Maki en un tono cálido al recordar la tremenda personalidad que tenía la morena.

(En eso es en lo que menos dudas tengo…) Umi soltó otro suspiro – vale, puede ser que no se asuste, pero aun así deberías de ir con cuidado y, sobre todo, tratar primero al paciente

- … - Maki soltó un pequeño resoplido y desvió su rostro hacia otro lado que no fueran los orbes amarillos de Umi.

- Espera… - un misterioso tic en la ceja izquierda de Umi se hizo visible - ¿Acaso ya tenias pensado que hacer si te la encontrabas?

- Claro, aunque no esperaba que fuera aquí y menos que ella fuera una paciente – respondió Maki con sinceridad, había tenido muchos años para pensar que haría si se reencontraba de nuevo con la morena, aunque según iba pasando el tiempo, las acciones y las palabras en su mente iba cambiando…

- Dime por dios que no es algo de lo que tengo en mente – rezo en alto Umi esperando a que Maki no fuese tan directa como insistía con ella respecto a Eli…

Maki miro de reojo a Umi y la sonrió mientras se soltaba del agarre de esta y seguía en su caminar en busca de la habitación de la paciente Yazawa.

- Ni siquiera estamos del todo seguras de que sea ella – siguió mascullando Umi mientras seguía a la intranquila cobriza.

Maki se paró y soltando un pequeño gruñido encaro a su amiga - ¿Cuántas Yazawa Nico con ojos rojos conoces?

- … - Umi se quedó pensando por unos segundos esperando encontrar alguna similitud con otra persona o paciente – vale, lo admito, solo a Nico-chan – acabo rindiéndose la peliazul, todo indicaba a que efectivamente se trataba de aquella Yazawa Nico, por una parte, Umi deseaba encontrarse con su amiga, pero por otra, no quería volverla a ver si era para despedirse oficialmente de su amistad…

- Correcto, solo ella – repitió continuando con sus andares hasta que encontró aquella habitación - ¡Aquí esta! – dijo entusiasmada y parada enfrente de aquella puerta que se anteponía entre ella y Nico.

- ¡Espera! – sujeto de nuevo el brazo de la pelirroja ganándose la mirada asesina de su amiga – justo ahora nuestro turno acaba de terminar, no podemos trat…

- No me importa Umi-chan – interrumpió tajantemente la cobriza - nada, ni nadie va a impedirme tratar a esta paciente – respondió Maki en un firme tono de voz y girando el pomo de la puerta.

(Esperemos que al menos merezca la pena y saquemos algo bueno de esto…) Umi soltó un sonoro suspiro y siguió a Maki al interior de aquella habitación…

Minutos antes en esa misma habitación…

Una inconsciente morena descansaba en una camilla mientras una seria pelirrosa acariciaba su rostro lentamente, desde que llegaron al hospital Charlotte no se había apartado ni un segundo de Nico, cuidándola en todo momento mientras que la pelinegra mascullaba pequeñas palabras en sueños, unas palabras que para su suerte no consiguió entender Charlotte al pronunciarlas tan bajitas y con un débil tono de voz, la débil pelinegra en un momento de debilidad echaba en falta a sus amigas, en especial a una pelirroja…

Charlotte seguía acariciando con una mano el cabello de Nico mientras que con la otra taponaba la herida con un pañuelo esperando a que un médico hiciera presencia y al fin la curase – a pesar de todo, no has estado tan mal – sonrió cálidamente sin parar de pasar entre sus dedos aquel fino y liso cabello oscuro – esto te hará más fuerte – hablaba en un tono bajo y acercando su rostro al de Nico, llegando a estar a centímetros de los labios de esta.

- No recuerdo darte permiso para besarme – hablo para sorpresa de Charlotte una débil, pero a su vez tajante pelinegra.

Charlotte dibujo una media sonrisa en su rostro sin apartarse de su cómoda posición - ¿No estabas inconsciente?

- Ya no – respondió tajantemente y apoyando una mano en el centro del pecho de la pelirrosa, ejerciendo un poco de presión para mantenerla a distancia de su rostro.

Charlotte siguió sonriendo al notar aquella segunda cobra que Nico la hizo aun estando débil, cuanto más difícil se lo ponían, mas le gustaba…

- Ahora si no te importa… - con cuidado la aparto e intento levantarse, pero sentía como la cabeza le daba vueltas mientras que en su brazo derecho sentía una enorme quemazón seguido de un intenso dolor – mejor no me levanto… - admitió tumbándose de nuevo y rindiéndose en aquella cama blanca, sin darse todavía cuenta de que estaban en un conocido hospital.

Charlotte se levanto de su asiento y se sentó en un lado de la cama junto al costado derecho de Nico – no te fuerces, estamos en el hospital esperando a que venga un médico, una vez que te curen, volvemos a casa

- ¿Y que hay de… - miro hacia su alrededor asegurándose de que no había nadie – ya sabes…

- Momoka se ha encargado de llevarlo a un lugar donde mañana iras con ella y seguirás con el trabajo – dejo de acariciar el cabello de Nico y dejo reposando esa mano sobre las sábanas - hoy te vas a tomar el día libre después de salir de aquí

- ¿Y… - Nico agacho el rostro y con algo de miedo en su voz se atrevió a formular la siguiente pregunta – la niña?

Charlotte soltó un larguísimo suspiro – Momoka la llevo devuelta con sus padres

- ¿Con sus padres? ¿Pero ellos no van a denunciar?

- Tranquila, Momoka se ha encargado de que no hablaran

Nico alzo incrédula una ceja - ¿Se ha encargado o a amenazado? – pregunto la astuta pelinegra.

Charlotte sonrió ampliamente – lo importante es que la niña esta viva y de vuelta a casa

- Claro… y con un trauma de por vida… - murmuro bajito y con bastante rabia al escuchar tan despreocupada a la pelirrosa mientras que ella no paraba de pensar en aquellos daños psicológicos que se le quedaría marcados a la pobre cría de por vida…

Charlotte con su enrome sonrisa se inclino de nuevo hacia la pelinegra – olvídate de eso, vas ha encontrarte con muchas situaciones que tendrás que aprender a lidiar y sobre todo, tendrás que cumplir, olvidar y seguir cumpliendo – soltó el adolorido brazo y con un dedo fue acariciando todo el brazo hasta llegar al cuello de Nico – recuerda el contrato querida, yo estoy cumpliendo con cada pauta que me pediste… - su deseo por la morena no lo escondía en absoluto y seguía insistiendo en acercarse y probar aquellos labios que tan apetecibles se veían – tú también debes de poner de tu parte

Nico puso una mano en sus labios parando por segunda vez en el día a la insistente y bella mujer – se cual es mi labor, al igual que deberías de recordar que pedí que pararas en intentar besarme sin mi autorización – y recordó la pelinegra la segunda condición que le puso a la pelirrosa aquel día que firmo aquel dichoso contrato.

(Esta niña tan tozuda…) se miraron por segundos en silencio y desafiándose mutuamente con los ojos, no hacía falta palabras para saber lo que se estaban diciendo las dos.

(Le debo mucho a Charlotte-san, pero no tengo porque ceder en algo así) se dijo Nico para sus adentros mientras no apartaba sus serios orbes de los orbes de Charlotte, Nico desde el primer día que la vio no dudaba de la enorme belleza que poseía la pelirrosa y de la sensualidad que desprendía, sin embargo, no era su tipo y menos estaba metida en su corazón, ya que ese hueco siempre ha estado reservado y en eso no la haría dudar, podia vender su alma, pero no su cuerpo.

- ¿Quién dice que iba a besarte? – hablo por fin Charlotte cortando el tenso ambiente que se había creado, la pelirrosa no quería ensuciar su imagen con ella si quería ganársela como en su tiempo se gano a Momoka y si para ello tenia que seguir el baile que quisiera Nico imponer, así lo haría, la daría la imagen que quisiera hasta que pudiera ver una grieta y así poder entrar derribando de un golpe el muro.

- No sé, ¿Quizás es porque estas prácticamente encima de mí y ya lo has intentado mientras estaba inconsciente? – dijo Nico con sarcasmo y arqueando una ceja, razón no la faltaba para dudar de la traviesa y atrevida pelirrosa.

Charlotte se apartó unos centímetros mientras seguía sonriendo – tienes razón, sin embargo… - para sorpresa de Nico, la pelirrosa se abalanzo con cuidado de su brazo, encima de ella para abrazarla – solo quería abrazarte – enterró su cabeza en el cuello de Nico aprovechando para inhalar el aroma de esta y así guardarlo como recuerdo hasta que llegara el día en que pudiera inhalar a su antojo aquel dulce aroma que desprendía la orgullosa ojicarmin – ¿Acaso no te das cuenta de lo preocupada que estaba? – la dijo en un fingido tono voz que parecía que de verdad estaba preocupada.

(La verdad es que…) miro su brazo herido (no puedo culparla por preocuparse, es cierto que Charlotte-san tiende a hacer movimientos extraños, pero desde que nos conocimos ha estado cuidándome…) suspiro notoriamente y correspondió con cuidado de su brazo el abrazo de la pelirrosa – … - (aun así… no es tan cálida como debería ser un abrazo de alguien preocupado…) pensó Nico al no notar consuelo a sus intranquilos sentimientos, cuando Charlotte la abrazo pensó que era algo que necesitaba, sin embargo no era el abrazo que su cuerpo y sus sentimientos buscaban, o mejor dicho, no era la persona a la que su corazón estaba esperando…

Charlotte al no notar que Nico la apartaba aprovecho para mantenerse en esa posición todo el tiempo posible hasta que unas palabras de Nico la saco de su comodidad.

- Una pregunta Charlotte-san – pregunto Nico en un bajo y tranquilo tono de voz.

- … - Charlotte solo respondió acomodándose mas sobre el cuerpo de la morena.

- ¿En qué hospital estamos?

- En el Hospital General Nishikino

- Ok, gracias – pasaron unos segundos hasta que a su cerebro llego todas las palabras, en especial la palabra Nishikino - ¡Espera! ¡¿QUÉ?! – abrió de golpe los ojos y aparto a Charlotte de encima suya, abriéndose a su paso aquella profunda herida.

Charlotte se sentó en la cama – es uno de lo mejores hospitales de Japón – puso con tranquilidad el pañuelo ensangrentado sobre el brazo de Nico para que le parase de nuevo de sangrar – aquí te van a atender muy bien – respondió despreocupada.

- N-No lo dudo, pero – se puso de repente muy nerviosa – pre-prefiero ir a casa y ponerme una tirita, una gasa o incluso una rebanada de pan si hiciera falta, pero pre-prefiero estar en casa

- No seas tonta, es la primera vez que hieren así a tu cuerpo, esto necesita ser curado por un profesional y en este hospital están los mejores, así que se buena chica – apretó un poco el pañuelo, sacando con esa acción un pequeño quejido de la morena – y pórtate bien

- ¿Y-Y que digo? ¿P-Porque…

- Ya me encargo yo de hablar con el doctor que venga, tu solo limítate a descansar, aunque entiendo que no te gusten los hospitales, a nadie nos gusta

(Ese no es el problema, sino…) los intranquilos y nerviosos pensamientos de la ojicarmin se pararon en seco al igual que su corazón al escuchar la puerta de la habitación abrirse de golpe, llegando sus profundos y únicos orbes a reconocer aquella hermosa e imponente doctora que había entrado como un huracán a la habitación acompañada de otra conocida doctora…

Tengo que aclarar que sé que Nico mide 1,54 cm, pero como es más adulta he querido darle un par de yogures y bastante leche para que crezca un poquito xD, bueno, espero que haya gustado, saludos y nos vemos en el siguiente ^^.