capítulo I

Las pequeñas voces comenzaban a desesperar lo, quizás su total indiferencia las convencería de dejar de un lado su absurda petición pero la castaña no daba por sentado la conversación hasta que se hiciese lo que se tenía que hacer

Desesperado su mirada dorada calló en las lagunas marrones mostraron cada parte de su enojo y fastidio. La chica solo se mordió su labio en espera de las palabras del hombre que tenía delante, la edad ya no mostraba al joven hombre de mirada dura….realmente lo único que había cambiado es que ahora tenía unas leves arrugas, sutiles pero si mostraba los años que ahora poseía

—Eso jamás pasara…

Esas simples palabras logro cabrearla una vez más. Como una persona podía llegar a ser tan miserable, tan lleno de orgullo, un hombre así no debía ni dormir tranquilo, aunque ella sabía perfectamente que ni dormir lograba así que con eso esta contenta

—Esos fueron sus últimos deseos

Aunque sabia que a ese hombre le era indiferentes los deseos de cada persona quizás talvez con esto pueda redimirse. Tanto dolor que fue causado por sus acciones realmente no le llegaron afectar quizás o talvez solo se mostraba indiferente pero ella lucharía por lo único que le daría paz a su madre y eso era….

—Enterrar a mi esposa con su amante ja…sabes lo que dirían

Conozcan a sesshomaru taisho rey del oeste, un hombre incapaz de mostrar compasión. El único causante del sufrimiento de su madre. Harta de la situación salió de la habitación, ella no era hija de ese hombre. Su padre de echo era el hermano menor de ese descarado hombre, ella al igual que su padre es una bastarda, una persona nacida fuera del matrimonio. Ella sabía perfectamente que la única razón por la cual su madre aceptó casarse con él fue por mera obligación, el la había amenazado con matar a sus padres y solo fue por que sesshomaru le tenia una enorme envidia a su padre inuyasha.

Inuyasha se encontraba profundamente enamorado de kagome y ella se encontraba igual. Sin embargo ambos se vieron obligados a separarse pero eso no duró.

Su mirada en el espejo era radiante ya que hoy era un lindo día para pasear al lado de inuyasha ambos tenían planeado salir al pequeño jardín donde años antes compartían charlas y se sumerjan a un mundo cálido. Pero todo felicidad que había se fue en el instante que entró seshomaru a su habitación dejando de un lado el cepillo

—¿Saldras…?

—Así es

Ella por lo regular era amable con cualquier persona pero no con el único que le quito la oportunidad de ser feliz. Solo por un capricho, pero si ella era miserable el también sería miserable…de eso se trata el matrimonio. Era dar y recibir

—por lo menos ten la decencia de aparentar tu falta de escrúpulos

—¿Aparentar?— sonrio con gracia— o no señor sesshomaru yo jamás te prometí fidelidad

Eso era verdad, al único que le ofreció fidelidad era a su amado inuyasha aunque desgraciadamente no estuvieran casados. Pero a ella no le importaba lo que las personas pensaran de ella. Y es que la verdad la relación que tenía con el joven inuyasha era más que la reina y su amante, jamás mantendría en silencio una relación con la persona que amaba

Desde la ventana observo salir a la joven molesta. Su comportamiento dejaba mucho que decir y no era para nada extraño. La actitud era sin duda la misma que su hermano el bastardo tenía. No le extraño saber que la chica comandaría la misma brigada que una vez su padre comandó, incluso notó la misma espada que una vez el deseo poseer. Jamás lo entendió, el era el hijo legítimo, el que tomaría las tierras del reino, la espada también debió ser suya….pero su padre se la dejó al bastardo

Llego con la mirada apaga, el corazón echo añicos, con las esperanzas rotas. Cuando las puertas se abrieron noto la presencia delante de el. Era la mujer que una vez quiso para enseñarle a su hermano que lo que el quería el lo obtenía pero ahora entendía que jamás debió ser así….

—Ella falleció…

El sabía a quien se refería, así que solo afirmo con un movimiento de cabeza, el estaba esperando las burlas por parte de kagome, pero jamás llegaron. Cuando levanto el rostro observo como ella comenzó a subir las escaleras

—Acaso no te burlaras

Ella paró en seco y se dirigió hacia el

—¿Por qué lo haría?...todo lo que esta pasando fue causado por ti. Tu eres el único culpable de nuestra miseria. Por tu estúpido capricho de ser mejor, por tus malas decisiones…. Por querer la felicidad de otros. Este es el infierno al que nos has condenado, el mismo al cual te has condenado a esta vida de porquería….

En ese tiempo ambos lo habían perdido todo, ella se alejó de inuyasha por que el amenazo con matar a la pequeña y desterrar al bastardo. Ella obligó a inuyasha a escapar con la niña a un pueblo lejano, ella lloraba cada noche y por la mañana ni siquiera cruzaban miradas, el sabia que kagome se enviaba correspondencia e incluso mandaba regalos para la chiquilla

El a su vez también tenía una amante, su nombre era Rin, una joven carismática, llena de amor. Ella sabía que el estaba casado, incluso lo llegó a odiar por enterar el motivo tan absurdo de haberse casado. Ella al final quedo embarazada de gemelas, cuando llegó el día de dar a luz, desgraciadamente murió

Ella perdió a su hija y al hombre que amo desde que era niña y el perdió a la única mujer que amo

Tu eres el único culpable de nuestra miseria.

Moroha no tenía buena cara y era de esperarse, en el camino se encontró a towa la hija mayor de sesshomaru y al igual que ella y su padre eran bastardas. La saludo por pura amabilidad la verdad es que jamás se relacionaba con ellas

—¿Lo has logrado?...

Ella paró en seco para ver mejor a la señorita towa

—¿Tu…como?

—Yo conocí a la señorita kagome

Ella tenía claro que la mujer con la que estaba casado su padre no era su madre, aunque la sociedad dictara que que así fue, una mentira más que su padre estableció, la mujer siempre había sido buena con ella y su hermana. Les contaba historias de seres místicos y mágicos, las consentía y mimaba. Kagome les había contado que ella había tenido una hija con el hombre que en verdad amaba pero por malas personas tuvieron que separarse

Moroha miro a la joven de cabellera plateada, en cierto modo les tenía envidia por haberse criado a lado de su madre, ella desde pequeña solo tuvo a su padre, un hombre orgulloso con un carácter terrible pero con ella era lo contrario. Amoroso y protector, como un buen padre

El siempre le hablaba sobre su madre, de como una mujer tan bella y noble había cautivado su corazón pero por malas personas no podían estar juntos, no le tenía odio a las gemelas. Sabia que todo era culpa de sesshomaru

—Se que la señorita kagome deseaba ver a su verdadero amor….—hablo towa

—Mi padre…

Su padre estaba recostado en la cama con el pecho descubierto y un pañuelo en la frente, la herida no dejaba de sangrar. Que más podía hacer, ella no quiera estar sola. Su padre era todo para ella, a ella jamás le gustó llorar pero en estos momentos no podía evitar que las lágrimas salieran por si solas

Kagome

Kagome

Kagome

Ese era el nombre de su madre, el pobre seguramente se encontraba delirando. Ella tomó su mano, sabía que su padre era fuerte, el solo trato de protegerla. Aquellos hombres de capucha negra venia por ella, venían armados. Su padre los había dejado a todos en el suelo en cuestión de segundos

Pero desde lejos un hombre había alzado el arma a su dirección y como si todo se detuviera su padre había recibido la bala. Mientras el la cubria abrazandola con su cuerpo

Ahora estaba ahí en cama, la bala había dado justo en algunos órganos. No quería llorar pero verlo así le rompía el alma

Unos pequeños gritos se escucharon fuera de la habitación, cada vez se acercaban más a ellos, eran los gritos de una mujer. La puerta se abrió de par en par

Moroha se levantó de la cama para gritarle a las personas que había interrumpido el descanso de su padre, es lo que el necesitaba si quería que el se recuperara o eso esperaba. La bala había sido retirada pero eso no compensaba a la probabilidad de morir desangrado, su mano aún sujetaba la de su padre, por nada la solitaria

Pero frente a ella aparece una mujer vestida de un hermoso vestido azul marino, las lágrimas inundaron la mirada de la mujer enfrente suyo. Ella corrió a tomar la frente de su padre y comenzar a llorar y eso le provocó un tremendo dolor en el pecho

Inuyasha

Inuyasha

Inuyasha

Es lo que repetía la mujer en llanto, justo ahí lo entendió la mujer ahí era su madre. La mujer que toda su vida quiso conocer

Aquel día su padre murió por la culpa de los soldados enviados por seshomaru, la reputación para el era muy importante y no era bien visto que su hermano y su esposa tuvieran una hija, ósea ella

Desde entonces ella comenzó a vivir en el palacio a lado de su madre y junto al hombre que mató a su padre, no sólo ella le tenía rencor, también su madre

Aún recordaba cómo ambos se habían despedido…

—ka…go..me…¿tu,…estas aquí?— la voz de su padre se notaba cansada y apagada—Deja de llorar…no me…gusta verte…llorar

—inuyasha…esto fue mi culpa, el se enteró de la existencia de moroha. Quise detener la orden pero me lo impidieron

—No…te preocupes

—Yo no quería que estos pasase, yo solo quería ser feliz a tu lado….inuyasha—la mujer llevo la Palma de la mano del hombre sobre su mejilla—Por que no podemos estar juntos

—Mi…pequeña kagome, yo siempre te voy a querer, la eternidad espera por nosotros…

—No te atrevas a dejarme sola— la muerte no podía dejar de llorar— Ya no podré resistir estar lejos de ti….no así

Ella lloró de solo recordar ese día, desde entonces ella fue el único apoyo de su madre. Pasaron muchos años juntas, recuperando el tiempo perdido que se les fue arrebatado. No tardo mucho para que Callera enferma, su madre y ella siempre hablaban de lo mucho que amaban a su padre, sobre las cosas que le hacia cuando ella era niña.

—Se que tu fuiste la última en hablar con la señorita kagome antes de morir

—Si…así es ¿Por qué preguntas?— su intención no fue ser grosera con towa pero en estos momentos no se encontraba bien

—¿Qué fue lo que te dijo?

Su madre le había pedido el favor de llevarla al frondoso bosque justo en el árbol sagrado, le vendría bien un poco de aire fresco, la pobre mujer que desde que calló enferma todas las personas pedían completo reposo pero ella era terca

La vio caminar poco a poco al árbol. Estando cerca la mujer tocó el enorme tronco del árbol, a lo largo del tiempo su cabellera azabache ahora había uno que otro mechón blanco, aunque ya contaban con remedios con plantas para pintarlo y ocultar su edad, ella no los quiso argumentando que le recordaban al pelo de su padre

—Fue aquí donde lo conocí….

Las palabras dichas por su madre la llenó de tanta melancolía, ellos se amaron y se entregaron apesar de todo aunque todo estuviera en su contra

—Recuedo perfectamente esa ocasión. Se había quedado dormido en el bosque, su rostro se encontraba tan tranquilo y pacifico que incluso me sentí mal cuando yo fui la culpable de despertarlo

Su madre le había dicho que su padre era mayor que ella, su padre en ese entonces tenía aproximadamente unos 15 años, mientras que su madre unos 10

Ella se recostó en el lugar que había indicado para posar con una sonrisa, Moroha se acerco a su madre para acompañarla y recostarse a su lado. Mirando los pequeños destellos de luz que atravesaban las hojas de los árboles y luego llenarse del dulce aroma de su madre

—Mi corazón siempre le pertenecerá a tu padre pequeña moroha, no hay día en el que no sueñe con volver a verlo, ver eso dulces ojos que tanto admiraba

Poco a poco la voz de su madre se fue apagando, como si se estuviera quedando dormida. Sus manos habían quedado entrelazada,

—Yo se que si mamá

—Te pareces tanto a el….

—El siempre decía lo mismo

—Tu eres prueba de que nuestro amor fue tan grande que nadie pudo separarnos….la muestra de nuestro amor

Esas fueron las últimas palabras de su madre antes de morir ...