Notas Iniciales: Un VS que sugerí en Tumblr hace tiempo porque son los personajes que más me gustan del videojuego, serie y película respectivamente.
Inspirado en la canción "Roter Mond" de Megaherz.
Sangrante.
Sucio y desolado era como podía describirse ese lugar donde sus habitantes poblaban rancherías separadas por largas distancias entre una a otra. Striker casi cometió el error de compararlo con su antiguo hogar en el Anillo de la Ira desde que fue transportado por un portal creado con el libro del asqueroso sangre azul, contra quien perdió la guerra, más los pueblerinos no representaban el reto que sí llegaron a ser los demonios y pecadores. Estos no enfrentaban dificultades del mismo calibre que su especie, aunque también se esforzaban en sobrevivir. Como fuese su adaptación a esta dimensión fue relativamente sencilla, ya que el orden nativo era parecido a lo que ya estaba acostumbrado, por eso convertirse en un reconocido forajido no figuró gran dificultad, todo lo contrario.
Y ahora que tenía una nueva misión se estaba encaminando al mejor establecimiento para obtener información: un bar. Sad Hole era un poblado nicho de escaseces y pésima administración gubernamental, además del horrible clima que se conformaba por calor inconmensurable adjunto a tormentas de arena, donde cualquiera podría perder orientación si no tenía cuidado. Striker aprendió equipar el atuendo adecuado pero agradecía el refugio de los edificios de madera construidos cerca.
Sacudiéndose el poncho y ajustándose el paño cubriendo su rostro, se dirigió hasta la barra tras la que yacía el viejo bartender, quien estaba atendiendo a una lagartija de brillantes escamas verdes, algo muy inusual en esas tierras áridas. Pero Striker no perdió tiempo en avanzar bajo las miradas suspicaces del resto de clientes para tomar asiento, dos sillas lejos del solitario ocupante, evitando el menor contacto visual con cualquiera presente.
—¿Qué te sirvo, forastero? —inquirió el viejo felino con cierta aprehensión, sus maltratados bigotes balanceándose de arriba hacia abajo con el nuevo aroma atravesando sus narices, antes de mirar de reojo al lagarto verde, identificándolos a ambos como intrusos.
—Algo ligero y un bono extra, por favor. Me iré en cuanto tenga información, así podrán todos continuar sus vidas —dijo con tono aburrido pero saboreando sus últimas palabras con su lengua blasfema—, en santa paz.
—En este pueblo sólo encontrarás gente honesta —afirmó el gato con gesto arisco mientras servía el coctel recién ordenado antes de colocarlo frente a su comensal—. Me complace mencionar que no hay nada que puedas encontrar en mi humilde bar.
—Mi encargo es especial, no debe preocuparse —replicó Striker con burla—. No estoy en busca de un oriundo, sino alguien que viniera de paso como el caballero de la orilla. Puedo darle características especificas. Mis contactos afirman que viaja de un lugar a otro esparciendo dolor y crueldad.
—Hay muchos con esas descripciones —renegó el bartender, justo como haría un hombre cansado de la violencia e injusticias constantes dominando su entorno.
—¿Y qué tal esto? No es un simple forajido, se asemeja más a un fantasma. Aparece y desaparece sin que un sólo grito de sus víctimas alcance la superficie. Los cuerpos que abandona no tienen huellas que lo delaten ni presentan un único tipo de lesiones. ¿Ha escuchado hablar recientemente de alguien así?
— …No —respondió el gato mostrándose visiblemente perturbado—. Jamás han encontrado cuerpos en esas condiciones.
—Ya veo. —Striker se mostró decepcionado—. Bueno, eso sólo podría significar que sus garras no han profanado aún este lugar. Debí adelantarme a sus pasos en algún momento.
Sujetando su baso de cristal, Striker jugó con su contenido sin tener la intención de beberlo, manteniendo su cabeza abajo para que su sombrero siguiera cubriéndolo, no le apetecía revelar su apariencia sino era necesario, más no tardó en notar la mirada inquieta que el bartender le dirigía por su aspecto. No lo culpaba. No había visto a uno solo de ese mundo ocultarse como él hacía. De pronto un bufido falto de discreción atrajo la atención de Striker hacia el lagarto de cola enroscada a su lado, notando finalmente una afilada dentadura bajo sus labios, algo que ya era extraño para ese mundo en un reptil.
—¿He dicho algo gracioso?
—Me disculpo, no pretendía ofenderte. Me causa gracia que alguien haya enviado matar a ese fantasma que mencionas, eres el primero a quien escucho con esa historia después de tanto tiempo en todos los pueblos que he visitado.
—¿Sabes algo sobre él? —quiso saber Striker alzando la cabeza con interés.
—Lo que haz dicho pero explayado. Y es curioso.
—¿Qué cosa?
—Me enviaron matar a un misterioso mercenario que siempre está cubierto de pies a cabeza, como si se avergonzara de su aspecto o temiera revelar su verdadera identidad —comentó con gracia, una mueca que rápidamente crispó los nervios de Striker—. Suelen decir que no es nada parecido a todo lo visto en este mundo. Con su mirada parece hipnotizar a quien lo enfrenta y su cola posee varias cuchillas afiladas. Lo llaman "el Monstruo Pálido".
—Oh, que interesante. Debe ser un individuo muy peligroso.
—Si soy sincero, lo dudo.
—¿Hum? —Striker no ocultó haberse ofendido con tales palabras—. ¿Puedo saber por qué?
—De dónde vengo hay criaturas que superan con creces el peligro que inspira este sujeto y yo los he superado todos —dijo el lagarto, altanero—. Aunque supongo que sería interesante ver hasta dónde es capaz de llegar, es decir... si es el monstruo que presume ser.
—Yo no subestimaría a los objetivos con esa fama, señor —espetó Striker burlón—. Podrías estar firmando tu sentencia de muerte, o peor, obteniendo un pase gratis al infierno.
El gato que se había mantenido en silencio con el tenso intercambio de palabras, había estado frotando los recipientes de vidrio de manera ociosa hasta que escuchó aquella frase y miró incómodo al forastero más cercano, logrando ver aquellos ojos amarillos en forma de onda que parecían brillar con luz propia bajo el ala del sombrero beige, exaltándose aterrorizado con la vista de una cola delgada con varias protuberancias picudas y el repentino traqueteo semejante a un cascabel sonando a espaldas de Striker.
—¡Monstruo!
El diablillo no dudó un minuto levantarse y desenfundar su pistola para disparar contra el camaleón, quien reaccionó lanzando una cuchilla oculta con la cual desvió el cañón antes de que concretara jalar el gatillo. La clientela comenzó a huír fuera del edificio mientras el lagarto corría contra su objetivo, el cual se deshizo del poncho lanzándolo contra él para tener más movilidad y distraerlo en el proceso, pero sus acciones no bastaron, así que estuvo obligado estrechar su navaja contra la del camaleón, quien le dedicó una sonrisa demoniaca llena de placer. Los dos forzaron los filos de sus armas blancas y resistieron a la fuerza del otro sin apartar la mirada, sorprendidos por este giro de circunstancias.
—No esperé que estarías vivo hasta este punto. Supongo que debo felicitarte.
—También yo —secundó Striker devolviéndole la sonrisa con cierta inquietud—. Vaya movimientos. No había tenido un reto así desde que competí contra un payaso de rodeo.
—Tu apariencia también me intriga. ¿Qué eres?
—Un imp del infierno, traído aquí entre dimensiones por culpa de un hechizo. ¿Y tú?
—¿Yo? Provengo de otra galaxia, de un planeta que se consideraba muerto por el Sistema. Mi nave fue tragada por un agujero negro en el espacio durante una misión y heme aquí.
—Así que somos compañeros del mismo dolor. No pertenecemos a este lugar pero luchamos por sobrevivir a ello como los asesinos que somos. Es casi una pena que nos contrataran para matarnos mutuamente.
—Estoy de acuerdo. Aún así...
—Vas a morir —dijeron al unísono.
Fue Striker quien tomó la delantera, haciendo uso de su cola para golpear al camaleón, enviándolo lejos por la fuerza de impacto y posteriormente seguirlo con intenciones de interceptarlo en el suelo. Pero su adversario no perdió tiempo en interponer sus piernas, las cuales usó como trampolín para enviarlo contra el cristal de la ventana cercana, la cual se rompió en miles de fragmentos con el paso de ambos, ya que el otro mercenario no había tardado en alcanzarlo para darle muerte. Striker volvió a contraatacar con su cola, misma que fue desviada por las cuchillas en manos del reptil. Entonces quedaron frente a frente, anticipando el ataque contrario.
—Deberías sentirte honrado, imp. Serás asesinado por el Gran Leon Powalski —declaró el camaleón jugando brevemente con sus cuchillas.
—Mi reputación me precede. El nombre de Striker tendrá malas rachas pero jamás deja asuntos pendientes. Ni tú ni nadie será el primero.
Sin embargo, antes de que pudiesen pensar en continuar con alguna maniobra temeraria, algo más llamó su atención. Un pesado sonido de arrastre y una serie de ruidos metálicos similares a un cascabel atrajo la mirada de ambos hacia una figura gigantesca que se alzaba a la distancia hasta al fin tomar forma de una serpiente de escamas marrones, cinturones y sombrero de cuero negro, cuyos ojos Striker comparó al fuego de los volcanes en su mundo.
—¿Quién osa perturbar las fosas que hay en el infierno? —siseó aquella imponente criatura con voz profunda, la cual consiguió erizarles las escamas al instante por distintas razones.
—El Ángel de la Muerte —murmuró Powalski con una sonrisa vacilante.
—¿Quién?
—Una de las mayores autoridades criminales de este mundo —explicó.
—Llamarse a sí mismo "ángel" es demasiado para empezar —renegó Striker.
—Puedes decirlo pero es su mundo, son sus reglas... y yo aún no estoy listo para él.
—Parece que dos pequeñas almas han perdido su camino —dijo la víbora luego de una risa ronca, plagada de burla, mientras se alzaba un poco más, cubriendo con su sombra las figuras de los extranjeros—. Debieron seguir la ruta equivocada para llegar aquí, a mi territorio.
—Sólo se trata de una charla de negocios —replicó Striker con gesto jovial, tratando de comportarse carismático con todo el repudio que le aquejaba—. No era nuestra intención molestar. Si lo prefiere, lo solucionaremos lejos de aquí.
—Sería lo apropiado —asintió Jake Rattlesnake con fingida aprobación—. Pero... me temo que también tengo negocios con ustedes.
—¿Oh, si?
—Que desafortunado, ¿verdad?
—No tienes idea cuánto —contestó Leon saltando en una oportunidad el cuerpo de la serpiente que ya comenzaba a rodearlos con intenciones de inmovilizarlos.
Jake reaccionó impulsando su cabeza al frente con la intención de morder a quien osaba desafiarlo. Striker aprovechó la distracción voluntaria para deslizarse lejos, agradeciendo su piel escurridiza por la facilidad con la cual logró escabullirse, más no tuvo tiempo para celebrar su hazaña, pues el crujir de la metralleta de Rattlesnake advirtió la lluvia de balas que lo perseguiría, así que no dudó internarse a un callejón en su intento de perderse de vista y encontrar un escondite. Sin embargo, el mortal peligro no lo persuadió de continuar su travesía, deteniéndose un momento para visualizar a Powalski escalando los muros y saltando de tejado en tejado (al mismo tiempo que esquivaba las balas) con una habilidad alucinante, mientras la risa de fondo infundía un extraño sentimiento en la atmósfera para el herido raciocinio de Striker.
Habiendo comprobado que estaba relativamente a salvo, se tomó la libertad de observar el horizonte, comprendiendo que el sol no tardaría en hundirse en las arenas del desierto para darle la bienvenida a una luna sangrienta, sería entonces cuando iniciaría el ciclo de matanza y probablemente el mayor reto que hubiese enfrentado hasta el momento.
—¡Juro por todos los condenados que los atraparé! —exclamó la enorme víbora, una promesa que Striker sintió resonar en todo su organismo, por lo que no pudo evitar hacer una mueca que torció un poco su bigote. Primero aquel lagarto alienígena y ahora Rattlesnake.
No cabía la menor duda que existían verdaderos fenómenos fuera del infierno.
¿Continuará?
Notas Finales: ¿Quién en el fandom no quiso ver a las dos serpientes más sensuales en el mismo escenario? Espero mi humilde trabajo haya podido cumplir las expectativas. Yo por mi parte estoy hiper-mega satisfecha. Por supuesto, el tipo que me convirtió en furra no podía faltar para mi, jaja.
