Ya en su habitación, se quedó mirando la ventana por un momento y volteo a ver cada rincón de su habitación, empezó poco a poco al notar como habían cambiado las cosas, se dirigió al espejo y tocándolo miro su propio reflejo, podía ver la imagen de una mujer ya mayor, no tanto pero aún cuando sus cabellos estaban cortados, extrañaba un poco el largo pero debía ser fuerte como siempre lo había sido desde años atrás.

Tocaron la puerta y ella sabía quién era así que solo se dirigió a su cama a pasos lentos.

➖Pase—sentándose en la orilla de la cama.

Al entrar, era una mujer que traía lentes y lo hizo siendo muy cuidadosa de no hacer ruido.

➖Necesito que sigas a Sherlock—eso un tono de voz algo frío pero debía ser sería.—No debe darse cuenta.

➖¿Señorita, está sucediendo algo?—estaba un poco extrañada.

➖No es normal que ese hombre haya regresado y menos que sucediera ese incidente en la fábrica—tenia ligeras sospechas que algo estaba pasando.—Necesito saber que nadie está intentando tenerle una trampa a mi hermana y menos que su vida este en peligro.

➖Comprendo—no pregunto más y salió del cuarto.

Ella salió y quedándose sola, solo se puso a pensar en el pasado donde todo era tan fácil y sencillo.

Se cuestiono muchas veces si las decisiones que tomo fueron las correctas y recordando a su amada madre no ayudaba en nada, bi el pasado ni su niñez antes de su hermana, antes de su nacimiento. Odiaba pensar en aquel hombre que una vez llamo padre, el mismo que la abandonó y solo le pudo decir palabras crueles que aún rondaban en su mente.

"Podrás ser mi hija pero jamás te he considero como tal….Amo a tu mamá porque amo su expresión llena de desesperación pero aborrezco ese rostro tuyo….No me vuelvas a llamar padre jamás si valoras tu vida."

Las recordó bien y siendo una niña dolieron mucho.

Flash back

Observo como se cerró la puerta y las lágrimas cayeron por sus mejillas pero cuando quiso decir algo, solo escucho caerse algo y al mirar atrás la mirada de su madre decía mucho, jamás había visto esa expresión en su cara y atrás la cara de los otros.

S-Sebastian tu….—no pudo decir más cuando ella miro a su pequeña y en vez de ir tras ese hombre ella abrazo a su pequeña.

Mamá—no podía evitarlo.

Uno de ellos salió para ir tras de él y los otros dos fueron para impedir que pasara algo pero una madre e hija quedaron destrozadas ese día.

Meses después.

El abandono de su padre fue muy claro y fue notado por algunos que ya no veían más al hombre apuesto y carismático con el que habían tratado pero sobre todo la depresión que inundó a una mujer que ya no le veía tan elegante y llena de vida, la tristeza llenaba su vida y cuando se enteraron que estaba embarazado nadie oculto el resentimiento y el odio hacía ese hombre.

Ella por otro lado decidió que no valía la pena tener esos sentimientos por ese hombre que una vez llamo padre.

Pero su mamá se puso .al ese día y no podían traer al médico ya que este se negó porque ellos no eran importantes así que decidió ir a buscar a uno que podía hacerlo pero al hacerlo salió sola y corrió en una fuerte tormenta que se había presentado, no le importo estar empapada y menos pescar un resfriado sol quería ayuda para su mamá y para su futuro hermano o hermana, no quería perderlos y en su desesperación acabo por chocar contra un hombre que venía saliendo de una tienda y que al ver caer a la niña al lodo la ayudo a levantarse.

Ella le había dolido pero no podía quedarse más tiempo y disculpándose siguió corriendo aún llena de suciedad, el hombre había visto a la pequeña y uno de los hombres de la tienda solo cuchichearon así que el acabo siguiendo a al pequeña hasta que llegó aún barrio donde en una de las tantas casa debía estar el médico quien se negó ya que no podía ir porque no quería pero el no espero y se hizo presente.

El mismo obligó al hombre ofreciéndole un buen pago, ella no sabía porque alguien así la ayudaría, su desconfianza se hizo presente pero ese hombre solo los llevo en su carruaje.

El atendió a la pobre mujer y fueron horas largas, afuera una mujer de cabellos rosas agarró a la pequeña a quien obligó a cambiarse y el hombre se quedó esperando, no se iría hasta saber que todo estaba bien.

Después de todo un proceso largo, nació una bella bebé y su madre la recibió en brazos.
La niña paso y miro a la bebé pero obviamente recibiría una regañisa, el medico dio la indicaciones a seguir al notar el estado de la mujer y el hombre entro a verlos para hablar con el médico un momento.

Los que estaban afuera estaban aliviados ya que ellos sabían de la difícil situación de sus señora y estaban preocupados después de lo que pasó pero tenían dudas del hombre que estaba fre te a ellos quien al acabar de hablar con el médico el solo decidió mirar a la niña y a la bebé cómo a la mujer que al notar su presencia abrió los ojos sorprendida.

Pensé que estabas muerta—se acercó un poco y se sentó en la silla que estaba aun lado.

¿Antoine que haces aquí?—estaba algo cansada y su voz también la delataba.

Yo solo vine por tu pequeña—miro a la niña quién solo se encogió de hombros.—Sabes que soy un hombre con mucho tiempo libre. Me percate de la situación al verla tan desesperada al buscar ayuda y acudí al lugar donde hice bien en hacerlo. No fue tan difícil descubrir quién era ella ya que se parece a ti.

Gracias—miro a la bebé que se removió un poco.

Es mejor que hablemos después—mirándola y mirando a la niña después.—Tu hija debe descansar. La mojada que se dio tu pequeña puede hacerla enfermar.

Mycroft—para mirar y notar sus cabellos húmedos y ella encogiéndose un poco.

El tenía razón ya que dos días después una fiebre leve se le presento, no tan grave pero permaneció en cama siendo cuidada por el hombre que la había ayudado y por los otros para que mejorará lo más pronto posible.

Fin del flash Back.

Un pequeño recuerdo de como conoció al hombre que después comenzó a llamar padre.

A veces lo extrañaba.

Le dolió mucho la ida de su padre y el que los abandonará pero cuando apareció el hombre que se convirtió en su padre, ella nunca pensó que lo llegaría a ver cómo uno, ni siquiera espero que su madre se casara con él y al verla sonreír de nuevo, verla tan radiante y ese brillo que empezó a recuperar, hubiese sigo egoísta de su parte hacer algo imperdonable y más cuando su hermanita empezó a decirle padre.
Los siguiente años que vinieron fueron difíciles porque ella se volvió algo fría pero en realidad hasta cierto punto aún podía expresarse con normalidad como su hermana lo hacía sin fingir y ser ella misma hasta que recordaba su deber y la variación regresaba. Su padre la felicitaba cuando empezó a hacerla estudiar arduamente y ella se sentía tan feliz que al ser notorio su hermana la empezaba a molestar pero al mismo tiempo le pedía ayuda ya que a veces ella hacia la que no entendía porque quería atención especial todo el tiempo.

Su mamá a veces la regañaba pero ella como era obediente y no le costaba trabajo no quería hacerla enojar. Pero la última vez que vio a su madre fue cuando ella decidió irse a estudiar a Inglaterra y hacerlo como niño.

Flash back.

Había pensando lo que haría y su hermanita la había agarrado de la mano mientras la llevaba dónde sus padres estaban abrazados, el le leía algo lindo a su madre quién solo escuchaba atentamente y en paz.

Se había detenido para regresar pero no espero la mirada de su hermanita.

No te acobarde ahora Myc—la empezó a jalar.—¡Papa, mamá!. Myc quiere decirles algo.

Ellos alzaron su vista hacia donde estaban y la muy diablilla se pasó atrás de ella para solo empujarla.

Hija—la llamo su madre lo más dulce que ella podía sonar.

Y-Yo….—callo un momento para reunir valor y solo salió lo que quiso decir alzando un poco la voz y cerrando los ojos.—¡Quisiera estudiar en la universidad en Inglaterra!.

No habían dicho nada ellos, solo se vieron por unos momentos para asentir y fue su padre quien coloca una mano en su hombro para sonreírle y su mamá agarró a su hermana la cual solo hacía caras porque la sentó a la fuerza.

No te vamos a decir que no—notando esa mirada paternal que le daba siempre.—Sabes que será difícil por tu condición al esconderla. No soy tonto para no saber que entraras como un hombre.

Solo ten cuidado en ciertas cosas hija—dándole una mirada comprensiva.—No es fácil para una mujer hacerse pasar por un hombre. Debes aprender ciertas cosas para que no sospechen y si es tu deseo ir no te lo impediré.

Te lo dije—contesto ella quien se escapó para abrazarla.—No seas gallina.

Sherlock—la regaño su madre.

Daré lo mejor de mi—tenia ganas de llorar pero miro a su hermana la cual daba su sonrisa inocente y la verdad se sentía mejor.

Paso el tiempo y ella se fue.

Fue difícil los primeros meses pero se acostumbro poco a poco.

Durante su estadía, conoció a varios hombres que la beneficiaron, como obtenía los primeros lugares, siempre acudían con "el" para ayudarlos y darles asesorías. Fue fácil adaptarse pero como su padre le consiguió dónde quedarse, ella solo se trasladan y no se quedaba en los dormitorios, había obtenido un permiso especial y poco a poco se hacía de conexiones pequeñas.
Un día tuvo que acompañar a uno de sus compañeros, en esos momentos tenía el cabello largo agarrado en un colega y muchas veces le decían que parecía una mujer y si le habían hecho insinuaciones algo descabelladas pero sabía cómo manejarlos, por esos momentos debe admitir que conocer a otros estudiantes de otras universidades fue algo gratificante pero sobre todo fue una experiencia inusual aunque entre aquellos que conoció hubo uno en particular que le llamo la atención.

Era un joven de cabellos castaños y ojos verdes, no quiso ser maleducado y verlo más de lo que podía hacer así que se quedó quitó y su compañero en esos momentos lo acercó a donde estaba hablando otros más incluidos ese extraño chico.

Entre sus charlas que se mantuvo al margen pero cuando preguntaron por el, antes de contestar se le adelantó su amigo.

El es Mycroft Holmes—con una risa nerviosa.—Es hijo del Antoine.

Hablas del Sr. Holmes—para mirarlo y solo sonreír.

Solo respondió educadamente, a veces era cortante pero ellos imaginaban que podía ser por la actitud de comportarse de los Holmes así no lo tomaron como una ofensa hasta que tuvo que irse cuando logró visualizar a alguien en especial.

Se podría decir que era muy bueno disimulando pero había reconocido a la perfección al hombre que había pasado, conversando con algún académico y esa maldita sonrisa la reconoció en cualquier parte para solo apretar los puños.
No podía actuar imprudente o sería perjudicial.
Lo dejo pasar y se disculpo más tarde con su amigo ya que se había sentido algo mal, había muchos que suponían era por una enfermedad, una que inventó para excusarse de ciertas actividades al aire libre, así que esos días solo debía soportar sus cambios, y los malestares de sus cambios como una mujer.

Su madre la había apoyado y le explico ciertas cosas importantes que ella había hecho también y su querida pero también torpe tía quien la había cuidado mucho le explico que debía hacer cuando llegara a esa época. Ahora solo esperaba que su loca hermanita no volviera a ser tan imprudente en sus cartas, ya que la última carta que sus compañeros revisaron lo cuestionaron un poco pero el explico que su "hermano" menor le hacía bromas de vez en cuando y se rieron pero eso lo salvó ya que después su hermanita le mando cartas bromistas pero codificadas por ellos.

Se sorprendió que su papá le enseñará a su hermanita pero de algún modo lo había visto venir.

Pero cuando el tiempo pasa la dura realidad la golpeó.

Al enterarse que su madre había muerto por una carta, estaba destrozada pero lo oculto mejor que nadie, desde ese día todos lo conocieron como el hombre de hielo, muchos supusieron que se debía a la muerte de su madre, y se acostumbraron ya que algunas veces se le había escapado hablar de manera entusiasta de ella y ahora solo dejaba de ser así.

Regreso a Francia, no quiso asistir al funeral, llegó una semana después y lo primero que hizo al entrar a casa fue mirar a su papá quién solo veía el libro que su mamá adoraba tanto y al verla solo se callo para ella ser quién lo abrazara.

Perdóname hija, no pude llegar a tiempo—se lamentaba mucho el no poder salvarla.