Salió de sus pensamientos cuando su querida hermana se puso su vestimenta típica del detective que representaba, ella había solo usado esa vestimenta que la caracterizaba, esa gran camisa blanca, ese saco y esos pantalones, más la coleta que ataba su cabello y sobre todo como el maquillaje ocultaba toda facción femenina.
➖Tengo que trabajar—llamo su atención.—Ya he estado mucho tiempo fuera y van a comenzar a sospechar de mi de nuevo. John estará de un insoportable una vez empiece a interrogarme.
➖Te deseo suerte—bebiendo su té y comiendo algo de tarta.
➖Vas engordar—molestándola un poco.
Ella la fulminó, aunque solo por esa vez no le dijo nada al verla irse y los demás seguían haciendo lo suyo, no estaba con ganas de pelear para mirar la carpeta que le habían dado hace días y odiaba tener que ver a ese hombre de nuevo.
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Flash back.
Había estado agotada y quería llegar a casa pero no pudo hacerlo al ver como entraba aquel hombre que había conocido hace tiempo, el mismo que podía decir no cambiaba por su estúpida sonrisa.
Ministro—hizo una leve reverencia.—Vengo a darle estos papeles en nombre de su majestad.
Gracias por la molestia de venir—actuaba fría porque ese no era su motivo.
Jajaja—se empezó a reír para acercarse a donde estaba ella parada.—Las hijas son exactamente como la madre. Vine por qué esto concierne a las Phantomhive.
Déjese de juegos—cansada de que invadiera su espacio.
Me preguntó si eres hija de ese hombre en realidad—dejando en la mesa los papeles y alejándose.—Conocí a tus padres. No me refiero a Holmes, me refiero a Sebastián y bueno, digamos que no te pareces a el en nada. No importa. Ahí está toda la información de unos traficantes que debe eliminar por el bien de todos, la información está completa. Debe hacerse a menor brevedad sin levantar sospechas como sabrá.
Comprendo—los tomo en sus manos, y aguantando las ganas al escuchar el nombre de ese hombre.
La veré en una semana, espero el informe—para retirarse.
Dejándola furiosa por dentro.
Fin del flash Back.
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Lo odiaba con todo su ser, desde el momento en que lo conoció y por lo que logró averiguar, el fue quien impulso el enfrentamiento entre su madre y su tío, el fue que los obligó a pelear y matarse entre ellos solo para descubrir quién era en realidad el leal perro de la Reina, algo que fue fácil deducir desde un inicio, su amada madre lo era y su tío solo era el perfecto conde de la familia. Se pudieron ahorrar tanto problemas si no se hubiese metido ese hombre, aunque eso era algo que no entendía de la reina pero no cuestionaba, había aprendido que ese hombre tenía su confianza y sobre todo tenía su admiración por todo lo que había logrado aunque ahora su poder ya no era como antes.
Leyó toda la información y eran un problema, al parecer esto también tenía relación con lo de la fábrica así que tendría que pedir ayuda a ese hombre y a su familia, aunque no lo quisiera pero era más que necesario para resolverlo antes de que ese hombre se metiera en sus vidas de nuevo y las pusiera en contra de la otra.
➖Señorita, su vestido está listo—llegando un peli gris con la caja que dejó en frente de ella.
➖Snake—lo miro un momento y estaba decidida.—Vendrás conmigo como uno de mis acompañantes.
➖Señorita es una misión—esperando su respuesta.
➖Lo es, debemos ser muy cautelosos—abriendo la caja y viendo el vestido para solo cerrarla y recogerla.—Iré a cambiarme, tu por favor luce decente para la ocasión.
Asintió para retirarse y ella subió las escaleras.
Una vez llegó a su habitación para solo cerrar la puerta y dejar la caja en la cama, ella procedió a quitarse la bata que usaba, se miro en el espejo y solo suspiro, odiaba tener que volver a ser ella solo para asistir a estas reuniones que necesitaban su presencia como la reina le había dicho anteriormente, y le gustaría no hacerlo, odiaba las fiestas como su hermana de sociedad.
Odiaba fingir ser como las demás damas, que aún seguían algo curiosas por ella cada vez que la veían, no podía ser como su hermana con fachada de linda niña que tenía encantadas a muchas por su gran actuación, ella solo actuaba amable y sutil pero sin perder el porte que su madre le enseño y como debía contestar, algo bueno aprendió de ello pero ahora tenía algunos problemas para permanecer siendo así sin levantar sospechas y debía mantenerse al día con lo nuevo o eso haría que ellas la empezarán a humillar y eso no podía permitirse que sucediera.
Así que se apresuró a cambiar.
Fue una media hora pero quedó perfecto su estilo, aún con sus cabellos cortos, lucía decente su cabello arreglado, un maquillaje impecable y su vestido perfecto para la ocasión con todo eso se puso las zapatillas y bajo antes de solo suspirar para ver a su compañero quién solo le dio el visto bueno y ambos procedieron a dejar la mansión.
En otra parte de Londres.
Llegó un azabache a su piso, lo primero que hizo fue ver a su cadera afuera regresando y al verlo lo fulminó con la mirada para solo regañarlo de nuevo y la dejo sola hablando para entrar y subir las escaleras con algo de prisa, así que no hizo caso a sus gritos.
El entro a su piso y miro sus cosas arregladas, frunció el seño porque esto era obra de su compañero quién había salido a algún lado para solo dejar de molestarse con el, cerró la puerta y camino hacia su cuarto de habitación, fue al armario donde saco un cofre y miro dentro el collar que había.
Lo dejo encima de su cama para sacar de un caja un vestido que guardaba en sus escapadas para solo sacar los zapatos y procedió a cambiarse rápidamente, aún no era momento para que lo cuestionaran, otras veces podía aceptarlo pero escuchó pasos fuera de esa habitación y un golpe en su puerta.
➖Sherlock—la voz de su compañero sonaba preocupado.—¿Paso algo?. ¿Algún caso?.
➖Ahorita te explico—esto debía funcionar así que debía apresurarse.
Quince minutos después salió con el "disfraz", paso sus cabellos una vez más y sonrió un poco, era una prueba para su compañero y su casera, peor también era por el trabajo que debía desempeñar ahora una vez saliera.
Al salir su casera dejó caer la charola y su compañero lo miro algo en shock y al lado una mujer que nuca había visto se le quedó viendo muy sorprendida.
➖¿Que opinan?—usando su tono de voz varonil que poco acabaría el efecto ya que no lo uso como se debía la poción para cambiar su efecto para poder ir a la fiesta.
➖Te ves….no entiendo—el aún seguía procesando.
➖Te queda lindo—para desviar su mirada la mujer que estaba ahí.
➖¿Que significa esto Sherlock?—la mujer mayor dejo el shock para solo mirarlo.
➖Debo ir a un lugar y este es mi disfraz para poder obtener información—dijo lo más obvio pero sentía decepción de que no se dieran cuenta.—Voy tarde.
➖Sherlock—lo detuvo su compañero que uso un tono más serio.—¿Donde has estado?.
➖Trabajando Whatson—lo llamo por su apellido para que entendiera la indirecta.—Eso hago.
➖¡¿A esto le llamas trabajo?!—mostrando su disgusto pero dio a entender otra cosa con su mirada.
➖Cómo no hay casos que capten mi interés, yo busco los míos—la molesto mucho y se si tío herida, así que en esos momentos decidido cortar la conversación e hizo lo de siempre se pasó de largo y se fue ala puerta sin mirarlos.-Así que ahora sí me permiten debo irme.
Salió de ahí de nuevo haciendo sonar sus tacones, dando a entender que no era la primera vez que usaba algún disfraz igual.
Bajo las escaleras y solo respiró hondo para salir de nuevo y un carruaje lo esperaba ya, subió inmediatamente para solo empezar a moverse y ver cómo salía detrás de él su compañero algo tarde porque no le importaba que lo acompañará, debía hacer esto y no podía involucrarlo a algo que no comprendía o jamás podría hacerlo.
Miro su mano desnuda y luego
miro su vestido para tocar notando lo suave de la tela que pensó nunca usaría.
Había sido el regalo de su madre para su cumpleaños quince, algo que ella nunca pudo darle, lo descubrió una vez buscaba n su armario antes de irse a Londres y lo encontró con una nota, aún recordaba mucho como lloro sin quererlo y ahora era perfecto usarlo, un buen momento y para la ocasión.
Miro afuera donde el carruaje avanzaba poco a poco mostrando las calles típicas de la ciudad que en esos momentos no le causaban un misterio, al contrario le daban dolores de cabeza y más con esa tonta misión que acepto porque no podía negarse.
Lo difícil de ser un detective consultor.
Ella solo maldecía a su compañero de piso por haberla hecho una celebridad, al principio le siguió la corriente y más al descubrir que había sido todo plan de cierto hombre que le robaba una sonrisa cada vez que pensaba en el siguiente caso que le daría, una nueva pista que lo acercará cada vez más a descubrir toda su red y su plan que aún no comprendía del todo, tenía teorías pero aún así era fascinante y tener que dejar todo eso solo porque a la gran Reina, la madre del país lo ordeno y ella no podía negarse, aún recordaba una pequeña charla que tuvo al ser invitada sin que su hermana tuviese conocimiento alguno de ello.
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Flash back.
Ese día estaba algo nerviosa, había sido escoltada por unos hombres que apenas si le habían dicho unas cuantas palabras y sin tiempo a nada, ni pudo cambiarse en absoluto, traía aún ese horrible y pesado vestido que le había sacado dolores de cabeza al tener que presentarse en esa fiesta de té que odio tanto con todo su ser y ahora era conducida a algún lugar que ni ella conocía su ubicación, en especial al notar que esos hombres estaban en alerta y mejor se quedó quieta, la prudencia ahora era vital y cualquier error podría ser fatal para ella.
No tardaron en llegar, ella fue ayudada a bajar y no quiso hacer una mueca al ver el lodo pero eso arruinaría esos zapatos que la mataban en esos momentos pero algo era bueno, jamás volvería a usarlos de nuevo, así que levantó un poco para que no se ensuciara el vestido que debía devolver a quien le pidió prestado, una buena amiga que hizo, ella se lo presto solo porque ella a cambio la ayudaría a conseguir marido antes de que su madre lo hiciera o su padre, así que procuro mantenerlo limpio.
Caminó despacio pero no presto atención a nada, llegaron a una mansión desolada y que ella no sabía porque tenía ese mal sentimiento al estar en ese lugar, caminaron por un rato hasta llegar a la parte de atrás donde un jardín se alzaba, las rosas se mostraban pero se notaba lo descuidado y abandonado del lugar.
Frente a ella había una mujer que poseía un porte digno de una noble pero su mirada era fría sin expresiones, noto a los que estaban a su lado y también el modo en que se dirigían a ella, no tardó en darse cuenta de que no solo era alguien importante, ella se apresuró hacer a una reverencia.
Majestad—no quería ser descortés o mostrar una mala conducta.
Ya veo, te diste cuenta rápido de quién soy—sonrió y solo se acercó a ella para levantarla y agarrar sus manos.—Sacaste los ojos de tu madre. Tu hermana y tú son parecidas y me alegro que ambas tengan esos ojos.
No dijo nada pero era muy extraño la situación.
Sherlock es un bonito nombre y muy adecuado para ti pequeña—soltando sus manos.—Hace tiempo que conocí a tu madre. Ella siempre fue fiel a mi como su familia. Espero que tú también seas fiel a la corona y sirvas a este país como tu madre lo hacía y como ahora tu hermana lo hace.
Si está en mis manos, haré lo que pueda para cumplir mi deber—no iba atentar la suerte pero debía ser honesta.
Eso espero—para hacer que avanzará uno de sus acompañantes.
El se acerco con la caja y este lo hizo mostrando un bonito collar que la hizo dudar un poco pero solo había un significado.
➖Este collar alguna vez fue un regalo de tu abuela—sonando nostálgica.—Ahora te lo doy a ti como muestra de mi afecto.
Estoy agradecida—bajo la mirada pero se le fue entregado y ella no podía devolverlo sabiendo que esto era solo su correa.
A tu hermana ya le entregué el anillo de la familia, es derecho del primogénito poseerlo desde generaciones pasadas—cambio su tono para solo estar contenta.—Este collar también permaneció en tu familia por generaciones, pero fue un regalo muy importante que conserve y jamás me atreví a usar. Hoy lo devuelvo a una de sus dueñas y espero que lo uses cuando sea la ocasión.
Lo haré—mostro una sonrisa que su mamá le enseño en ese tipo de situaciones.
Basta de hablar del pasado ahora pasemos a lo importante—viendo las rosas.—Me gustaría que asistieras a la próxima fiesta que se hará este fin de semana en la….
Fin del flash Back.
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Claramente aceptar el collar significó aceptar su destino como miembro de una familia que había caído pero que en realidad jamás dejo de servir a la familia real desde las sombras, desaparecieron del ojo público para pasar a ser la sombras que manejaban todo desde las aguas, y ella no fue la excepción ni su hermana mayor, ambas aceptaron su destino y ambas aceptaron esa responsabilidad como unas Phantomhive y al mismo tiempo como unas Holmes.
