Los personajes no me pertenecen, solo los uso para mi esparcimiento y diversión, son propiedad intelectual de su creadora. Por el contrario la historia si es mía. Por cierto, quizás me estoy tomando alguna licencia histórica, pese a que quiero hacerlo lo mejor posible.
Fragmento del Capítulo 5
Rápidamente comieron las papas cosidas a las brazas junto con las últimas dos galletas, por su parte ella le compartió un poco de vodka que le quedaba como para engañar al frió de sus cuerpos y permitirles salir al helado campo.
El primero en salir fue Zafiro el cual tras mirar el lugar creyó ver un campanario que estaba a unos pocos kilómetros de su pista. Por lo que en la dirección contraria estaba el frente soviético, aunque para llegar hasta él tendría que atravesar una línea defensiva Ítalo-alemana. Al salir del sótano ella lo miro como sabiendo que quizás no se verían de nuevo.
- Como le había dicho madame es aquí cuando nuestros caminos se separan. Pero no le voy a devolver su arma.
- Pero usted dijo…
- Se lo que dije. – Responde interrumpiéndola. – Lo que le voy a dar es mi arma. Es más sencilla de usar y las municiones más fáciles de reemplazar. – Responde entregándole su arma y un cargador extra. – Se que este es un trofeo para nuestros enemigos, pero tiene el seguro trabado y no le servirá de nada.
- No sé qué decir…
- No diga nada. Espero que algún día nos encontremos en los cielos solo por el placer de volar.
Y con esas palabras Zafiro comenzó a caminar hacia la pista dejando a una sorprendida piloto rusa que aun no entendía como puede haber gente así en esos lugares. Tras unos cuantos pasos ella le dice.
- Alyta Kinova.
- Un verdadero placer Lady Kinova. – Responde con una reverencia.
Cuando estaba por responder con su nombre un silbido agudo hizo que ambos se tensaran, seguidamente el ruido de algo golpeando justo donde estaba el sótano los hizo darse cuenta de lo que pasaba, quizás no tan rápido como debían…
Ambos vieron como el otro era expulsado en direcciones opuestas al sótano donde habían pasado la noche. Con dos ruidos sordos ambos cayeron casi inconscientes sobre la nieve que amortiguo la caída. Después de esa descarga de artillería, el combate que comenzaba cerca de ellos, pero era casi inaudible por el sonido zumbido causado por esta. Ambos se quedaron inmóviles mirando el cielo gris de un gélido Leningrado que pronto comenzaba a alejar a los invasores… a pesar de bañar su tierra de la sangre de miles.
CAPITULO 6
CAMINOS SEPARADOS
El sonido del combate comenzaba a intensificarse mientras Lita trataba de orientarse, pese a que ella solo sentía el zumbido agudo que había ocasionado la caída de la pieza de artillería. Con algunos parpadeos logro enfocar la vista y pese al peligro que conllevaba a levantar la cabeza fuera de su momentánea guarida de nieve, lo hizo. Miro tratando de encontrar a su "enemigo", cosa que no pudo pues había quedado debajo de la nieve. Con algo de culpa trato de buscar a sus aliados y pese al peligro logro divisar una formación de tanques T34 a unos kilómetros de ella. Comenzó a arrastrarse por la nieve tratando de no encontrar a nadie. Sin proponérselo saco el arma que le había entregado el ahora anónimo piloto alemán, mientras que cerca de ella los disparos zumbaban como avispas enfurecidas y levantaban la nieve a su alrededor. Habiendo encontrado una brecha algo despejada, se arrastro hasta un claro donde pretendía atravesar lo más rápido que podía, pese a que aun estaba algo aturdida. Cuando pudo incorporarse, comenzó a correr como si un espectro fuera hasta una línea de arboles. Pero no contó que alguien comenzaba a hacer lo mismo en dirección contraria golpeándose toscamente y cayendo a ambos lados. Su arma se soltó de su mano, pero la busco lo más rápido que pudo. Cuando levanto la vista vio un joven tan asustado, o quizás más que ella, que torpemente trataba de cambiar el cargador de su fusil. Fue cuando ella tomo el arma y sin pensarlo disparo tres veces contra el joven, el cual cayó de rodillas y quedo sentada sobre estas. Lita a pesar de que se trataba de un invasor no pudo más que sentir pena por él, pues pese a que poco entendía de alemán, claramente el joven invoco a su madre con sus últimas palabras. Pese al shock que esto le estaba causando decidió seguir limpiándose una lagrima que no entendía porque caía en ese momento. Comenzó a avanzar hacia los tanques rusos entre los árboles y pese a estar a un con su uniforme de vuelo, estos dispararon cerca de ella, pues a la distancia, no podían distinguirla demasiado bien. Pese a ello, ella avanzo con los brazos en alto hasta que el comandante del T34 más cercano, que llevaba larga vistas, noto a su camarada piloto ordenando a los artilleros no disparar y haciéndole señas que se acercara. Una vez detrás de este, su camarada le indico que un puesto de infantería móvil estaba a algunos cientos de metros a sus espaldas y la dirección al Volga. Tras una eterna y larga media hora corriendo por la huella de la oruga de los tanques rusos, llego al puesto indicado donde dio un reporte y tras ser asistida por un medico el cual curo algunas de sus escoriaciones fue llevada a su cuartel donde la esperaban.
Pese a querer descansar y comer algo caliente, primeramente fue abordada por un comisario político para ser interrogada, cosa que acepto a regañadientes. Comento todo lo sucedido, claro está omitiendo los detalles sobre el rescate y posterior convivencia con el piloto alemán, por obvias razones. Pese a que el comisario político seguía insistiendo sobre el asisto, llego el Comandante Volkov para poner fin al asunto y que sea restituida a su compañía. Una vez en esta, la hizo tomar asiento frente a él y tras servir dos tazas de té caliente comenzó.
- Me parece que di una orden clara con respecto a regresar a la base…
- Si me permite camarada Comandante…
- No le permito nada. ¡Que sea indulgente, o que quizás no muestre o de ordenes en tierra no hace que usted en el aire haga lo que quiera! – La interrumpe levantando la voz. – ¡Yo estoy a cargo de su seguridad! ¡No voy a permitir otro acto así! – Se aprieta el puente de la nariz y continúa con más calma. – Usted es una buena piloto, tiene talento, pero…
- ¿No debería tensarme tanto ni envestir con tanta ferocidad, pensar mejor las cosas Camarada Comandante?
- Parece que esta experiencia la ha hecho pensar al respecto… - Suspira y prende un cigarrillo. – Por las barbas de Rasputín… me agrada que tenga algo de sentido común al menos…
- Le agradezco comandante. ¿Puedo ir a la barraca para darme un baño caliente?
- Si no le molesta use mi baño privado, tengo entendido que está apagada la caldera, claro está si no le molesta.
- No sería propio. – Responde sonrojada.
- Tranquila, voy a pedir un par de aviones más a la comandancia, así que tendrá más tiempo del que va a necesitar. Aunque si quiere esta noche puede cenar aquí conmigo.
- ¿Es una cita?
- Es una cortesía por cubrir mis 6* y por tenerla de nuevo.
Volkov se levanta y sale por la puerta dejando a una sorprendida Lita. Cuando fue a su baño personal pensó en que diría su amiga y se sonrojo al pensar la respuesta. Luego de bañarse Lita salió del baño y se recostó en la cama del comandante para descansar unos segundos, los cuales fueron un par de horas de profundo sueño, en los que se sentía culpable de pensar en aquel piloto Alemán.
El Lobo y La Bruja
Con las ultimas luces del sol y con una nevada que comenzaba a teñir el campo de batalla nuevamente de blanco un soldado italiano se tropezó con un cuerpo, al mirarlo con más detenimiento se dio cuenta que era un piloto alemán, quizás uno de los que les habían encomendado buscar la noche anterior. Al revisarlo mejor cedió cuenta que apenas estaba con vida, por lo que llamo a sus compañeros y principalmente a un médico para evaluar su estado. Rápidamente fue trasladado al aeródromo de Pitomnik. Con muy pocas probabilidades fue atendido por una hipotermia severa, además de que no sabían si perdería alguno de los dedos de sus pies, sin contar que tenía esquirlas en el brazo izquierdo. Durante la noche se lo escucho delirar extrañamente en francés, cosas que nadie podía saber, pues ninguno de los presentes sabía hablarlo. Muchos supusieron que quizás la tal "Alyta" a la que mencionaba era un bello recuerdo de su paso por la Francia ocupada, sin saber que era de un pasado demasiado reciente.
El Lobo y La Bruja
Pese a disculparse varias veces por dormirse en la cama de su comandante, este rió sobre el asunto mientras preparaba algo para la cena, o mejor dicho mezclaba algunos víveres enlatados para darle un mejor sabor. Durante la noche Lita ceno con su comandante, charlaron e incluso rieron con cosas de sus infancias. En todo momento Lita no podía dejar de mirar a los ojos de su comandante, los cuales eran casi tan azules como los de eventual salvador alemán. Con algo más del alcohol que solía tomar se dispuso a retirarse a su barraca, pero cuando la acompaño hasta la puerta ella se detuvo y recordó el consejo de su amiga Nika. Giro sobre sus pasos deteniéndose a un palmo de su comandante el cual no dudo en acariciar suavemente su rostro y se quedo mirándola fijamente a sus tan especiales ojos esmeraldas. Lentamente ella los cerró lentamente haciéndole entender que no podía dejar pasar la situación.
- ¿Estás segura de esto? – Cuestiona Viktor a un palmo de su rostro.
- No estoy segura de nada… Pero quiero hacer esto Viktor… – Responde aun más tensa de lo que estaba, aunque no podía dejar de mirarlo a los ojos.
El comandante la beso lentamente, pero rápidamente dejo de serlo para que la lujuria se apoderara de ambos. Esa noche Lita no regreso a su barraca y no lo haría en varias noches por venir.
El Lobo y La Bruja
Los días continuaban el Ejército Rojo comenzaba a ganar terreno y los vuelos del escuadrón de Volkov se hicieron más recurrentes hasta poder bombardear varias veces el aeródromo de Pitomnik, donde pocos aviones estaban operativos aún. Mientras esto pasaba Zafiro recupero la conciencia, pero su estado no era el mejor, su brazo se había infectado, le habían amputado el dedo pequeño de su pie derecho, sin contar que había bajado varios kilos. Para el 10 de enero de 1943 los combates estaban casi en la puerta del aeródromo y se ordeno la evacuación del personal femenino de enfermería, todas se retiraron menos una enfermera que se quedo para asistir a los heridos. Días más tarde mientras los heridos mas graves eran evacuados, algunos a zonas más tranquilas y otros directamente a Alemania, Zafiro se encontraba junto a los heridos para ser evacuados, aun así estaba con una Luger inservible en su cintura y encima de él a duras penas una MP40. Con el último avión Ju 52 que aterrizo se procedió a la evacuación de los heridos más graves, pues se savia que sería el último avión alemán que despegaría aquel 13 de Enero, mientras los tanque soviéticos estaban a pocos kilómetros de ahí. Cuando cargaban a los heridos, un avión ruso trato de ametrallarlo aun en tierra, solo logrando impactar sobre el piloto de la nave. Pese a que Zafiro se quedaría en tierra, para que otros más graves partieran a la seguridad de otras bases más lejanas del frente, el copiloto de la nave pidió desesperadamente un piloto entre la gente en la pista. Pese a que buscaron a otro y mientras sacaban el cadáver del ultimado piloto un joven copiloto se acerco a Zafiro por reconocerlo como un gran piloto del partido.
- Capitán por favor, no puedo despegar solo esta nave. – Le dice el joven piloto de no más de 21 años el cual estaba bañado en sangre.
- Hay muchos heridos y aun queda mucha gente que cargar.
- O me ayuda con los que están o nos dejaran atrás. – Se acerca al oído y le dice. – Este será el último vuelo Her Capitán, o sacamos a estos heridos o morirán aquí.
- Vamos a despegar entonces. – Respondió de mala gana tratando de no mirar atrás a los que quedarían olvidados en la pista, aunque mira a una joven enfermera que estaba trabajando entre los heridos, se acerca a ella, la toma del brazo y le dice. – Sera mejor que suba.
- Sera mejor que lo haga usted Her Capitan. Se a lo que me enfrento. – Responde con una seguridad que desconcertó al piloto, tanto que no noto cuando le saco el arma que estaba en su cintura.
A regañadientes Zafiro ordeno los procedimientos de despegue, incluso sin el motor numero dos que estaba en la trompa de la nave y que se había apagado después de ultimar al piloto. Zafiro limitaba los indicadores de su lado de la cabina los cuales estaban balados en la sangre del piloto, al igual que el copiloto que parecía pintado de rojo. Con algo de prisa y a pesar de no estar del todo familiarizado con la nave, lograron un despique rápido. Mientras ganaba altura el ultimo Me109 que hacía de escolta fue rápidamente abatido por una división de Yak-9, por lo que sabían que su final era inminente. Dándole instrucciones a su eventual compañero de cabina y comunicándoles a los heridos que comenzaría a hacer maniobras evasivas, Zafiro miro por la ventana y vio al caza que tenía a su izquierda. Rápidamente reconoció esos inconfundibles ojos verdes que lo habían cautivado. Mientras duraron esos segundos, la nave de Lita movió sus alas balanceándolas para arriba y para abajo dándole a entender que no lo atacaría. Seguido a eso le hizo un salido militar y rompió rápidamente para regresar a su formación de ataque. El copiloto alemán, desconociendo la verdad, no entendía porque la sonrisa de Zafiro y quizás una cara de alivio, aunque supuso que era porque no fueron derribados. Por otro lado Lita se reunió con su grupo de vuelo y comento que se había trabado una de sus ametralladoras, aunque supuestamente había alcanzado uno de sus motores y tanques de combustible, justificándose con los agujeros que ya mostraba el avión.
Esa quizás sería la última que se verían en mucho tiempo, quizás demasiado. Pese a eso sus corazones extrañamente latían aliviados, ellos sabían que ambos estaban vivos y quizás algún día podrían reencontrarse en los cielos.
Fin de la Primera Parte
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Cuando el control del aeródromo estaba casi en manos de los rusos, un puñado de hombres malheridos y con pocas armas resistía la envestida de las tropas blindadas junto con la pesadilla de los francotiradores. Detrás de una ventana de un edificio a medio derrumbarse una solitaria francotiradora hacia lo propio, cambiando cada tanto de lugar. Mientras lo hacía noto que dentro de las olvidadas tropas alemanas había una enfermera, la cual corría de un lado a otro cuidando a los heridos. Le llamaba la atención que, no solo no se haya retirado, si no la tranquilidad que mostraba. Tanto estaba viéndola, que la perdió de vista cuando una ronda de artillería acabo con el lugar donde se ocultaban. Pese a que era su enemiga sentía algo de empatía, algo que no contaba Nika. Cuando el polvo se asentó, ella estaba tratando de que un joven soldado que se desangrara, intentando detener la hemorragia producto de haber perdido ambas piernas. Solo quedaban ella y el malogrado joven soldado, que ya estaba casi muerto, cuando las tropas rusas irrumpieron en el lugar. Con algo de decisión trato de tomar una maltratada MP40, pero era claro que no sabía cómo usarla, por lo que tomo una pistola alemana que le había quitado a alguien y se la puso en la cabeza. Pero antes que pudieran llegar los soldados rusos ella intento quitarse la vida, aunque el arma no funcionaba. Frustrada vio como los soldados rusos la veían con una idea distinta a la de tomarla por prisionera. Resignada comenzó a llorar en silencio ante la vista de los soldados y de una solitaria francotiradora que cerró sus ojos, respiro profundo y los abrió enfocándose en los ojos de la joven enfermera Alemana que se mostraba lo más fuerte que pudo ante su situación, pese a que las lágrimas limpiaban el polvo de su rostro. Lentamente comenzó a apretar la cola del disparador de su rifle, pero por primera vez en su corta vida de francotiradora, quito la vista de la retícula de su mira cuando el percutor acciono la bala. Los soldados rusos vieron como su pecho se sacudió violentamente mientras caía inerte de espalda y la sangre comenzaba a salir lentamente de la herida mojando su empolvado uniforme gris, luego escucharon el disparo. El indudable disparo de un francotirador con talento y a mas de 600 metros, por el segundo entre el impacto y el sonido de la muerte… Quizás su último disparo…
Continuara…
Bueno no sé porque lo hago, pero por un tiempo hasta que lea un poco mas y vea la ruta roja al detalle no voy a poder seguir. Espero que les guste como va, porque me estoy embarrando la cancha solo!
Agradecimientos:
Kamisumi Shirohoshi: Espero que esta entrega te guste, aunque los besos se los llevo otro… Muchas gracias mi Lady!
Tarma Jones: Como abras visto cayeron donde debían, aunque Lita en los brazos de alguien! Y quizás este también salió corto, pero por ahora con las cosas que estoy haciendo es lo que puedo! Gracias por seguir esta locura!
Litakino1987: Esta vez no hubo mucho dialogo entre ellos, quizás algo mas que no supieron que. Son las cosas que no solemos ver mucho en las películas (Porque supongo no serian lucrativas aunque hay una alemana muy vieja y habla del tema) Ademase es cierto que la seda sirve para no perder el calor, y como sabemos el es un caballero, aunque ella tampoco se queda atrás. Creo que nadie comería así como así nada que venga de tu enemigo. Y tranquila, ese encuentro es solo de ellos, es más que seguro que los que pudieron verlo, no va a regresar ninguno de la guerra (estadísticas) Aunque es más que seguro que se verán nuevamente o que ella sepa quién es. Me gusta que te guste este Zafiro, pienso que si lo habrían desarrollado mas en el anime, sería algo como este. Y desde ya lamento que te corte así es suspiro… Y estaré esperando a que lo hagas, será mas que interesante ver tu versión de Zafiro!
Pato: Otro capítulo, se que algo corto, pero algo es algo, no? Después me decís por teléfono!
Lector Anónimo y Seguidores: Espero que les guste y que se animen a dejar un comentario, como veras siempre los respondo!
Glosario:
"Cubrir mis 6", es una forma de decir cuidarme el "trasero" en combare aéreo.
En disparos de armas de largo alcance, una bala viaja a mas de 400 metros por segundo, por ende y en la mayoría de los casos de los disparos impactan y dependiendo la distancia pueden ser unos segundos para sentir el sonido del disparo.
El Junkers Ju 52 (apodado Tante Ju (Tía Ju)) fue un avión de transporte alemán utilizado ocasionalmente como bombardero (en la Guerra Civil Española); era un monoplano de ala baja con tren de aterrizaje fijo y revestimiento metálico, descendiente del Junkers F 13. A pesar de sus rasgos arcaicos, con tren de aterrizaje fijo, líneas angulosas y revestimiento corrugado, el Ju 52 no solo estuvo presente en todas las operaciones bélicas alemanas de la Segunda Guerra Mundial, sino que también participó en algunas de las denominadas "guerras de posguerra". Fue asimismo uno de los aviones preferidos de Adolf Hitler, quien utilizó uno de estos modelos para su uso personal, y que se convirtió no solo en su modelo favorito, sino en el más famoso avión representativo del transporte de la Alemania Nazi de preguerra. Hitler usó una versión civil, matrícula D-2600, en color plateado para hacer sus recorridos durante el periodo de preguerra.
MP40: Subfusil alemán mas visto en todas las películas de guerra de la época. Cargador largo de 40 municiones y una pesadilla para los aliados.
El MP40 fue un subfusil muy popular entre las tropas de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Diseñado por Heinrich Vollmer, con el fin de dotar a los soldados de un arma de asalto, principalmente a las unidades de infantería mecanizada y paracaidistas, se fabricó hasta el final del conflicto.
Si llegaste hasta acá…
Nuevamente gracias a todos y
Simplemente les digo, Nos leemos!
