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¡FELIZ SAN VALENTÍN!
Un par de días tarde, pero siempre es válido. QwQ Espero les hayan regalado amor y chocolate en este día, y si no, pues les deseo mucho amor y chocolate desde hoy. NwN Quería mucho escribir para este San Valentín porque las carta de Jellal nueva lo merecía y el evento Jerza de San Valentín del juego de gacha lo merecía. ASDFASDFGH... Y sinceramente... ¡Merecemos más Jerza! QwQ)9 Espero que les guste, y todo el amor para ustedes *corazones*.
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Disclaimer I: FT y sus personajes pertenecen a Hiro Mashima a quien le estoy muy agradecida por haber creado a mi OTP suprema.
Disclaimer II: Inspirado en las cartas y el evento de San Valentín "Cita Secreta" del juego Gacha de FT.
Referencias de Lectura:
Narración.
«Pensamientos»
Diálogo.
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¿CITA SECRETA?
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Estaba por entrar a la piscina cuando ella llegó.
Una paloma.
Erza dejó que el avecilla bailotease en su cabeza por un par de segundos, en ese momento trataba de controlar los latidos de su corazón que habían adivinado quien había mandado a tal mensajera, porque aunque podían comunicarse de forma más rápida con una lácrima de comunicación, ella encontraba la comunicación por cartas especialmente romántica y la persona que le había enviado esa carta sabía sobre ello y estaba feliz de complacerla en ese aspecto, además de que él también pensaba de ese modo.
Él, también era una persona romántica de corazón.
La joven maga cruzó los dedos de su mano izquierda antes de ofrecer su mano derecha al ave.
Un solo deseo en su corazón.
Esperanzas de poder pasar ese día con él.
Por supuesto, mientras la joven de cabellera escarlata reunía el valor para tomar y leer el mensaje que traía la paloma atado a una de sus patas, muchas miradas estaban sobre ella, no solo se había quedado congelada a la orilla de la piscina con una paloma bailando en su cabeza, sino que también tenía una expresión nerviosa muy poco común en ella, y además tenía la cara roja, algunos pensaron que tal vez estaba enferma o que había comido demasiados postres esta vez, pero para varios otros, para la mayoría en realidad, la razón era obvia:
Jellal Fernandes.
Justo la persona que había firmado al pie de la corta –pero dulce- misiva que Erza por fin se había atrevido a leer.
Esa Erza con la cara aún más roja que abandonaba la zona de la piscina, salía del gremio en traje de baño y se dirigía a realizar muchas compras importantes. Múltiples reportes extraños de la maga más poderosa del famoso gremio Fairy Tail se escucharon ese día:
Erza Scarlet entró a una tienda, en bikini.
Erza Scarlet entró a una dulcería, en bikini.
Erza Scarlet entró a una librería, en bikini.
Erza Scarlet entró a una papelería, en bikini.
Erza Scarlet entró a una boutique, en bikini.
Y aunque realmente nadie tenía quejas de ver a la hermosa mujer en tan poca ropa ―a excepción de las mujeres que tuvieron que tapar los ojos de sus parejas indiscretas― muchos rumores empezaron a correr, el mayor de ellos fue el de que Fairy Tail estaba por iniciar alguna competencia de verano próximamente y ella entrenaba para el concurso de trajes de baño, algunos decían que seguro había perdido alguna apuesta o era un castigo propio de los juegos del gremio, pero mientras más se enteraban de la ruta de compras de Erza Scarlet ―en bikini―, más personas comenzaron a entender lo que sucedía con ella.
¡San Valentín estaba a la vuelta de la esquina!
¿Si no por qué más habría ido a comprar chocolate, implementos de repostería, revistas de pastelería, listones, cajas decoradas, y un nuevo atuendo y zapatos que solo podrían ser descritos como adorables y románticos?
Y cuando ese rumor fue cobrando validez, la mayoría no se sorprendió.
Para la mayoría de las personas en Magnolia ―y en casi toda Fiore― era más que un hecho que Erza Scarlet estaba enamorada de Jellal Fernandes, y por supuesto, también era un hecho que Jellal Fernandes estaba enamorado de Erza Scarlet, y sí, todos sabían que ellos eran algo desde hacía bastante tiempo y les parecía curioso que ellos mantuviesen su relación con tal discreción, era como si esos dos poderosos y apuestos ―pero bastante ingenuos― jóvenes pensarán que su relación era un secreto.
Como si no fuesen obvios sus sentimientos el uno por el otro.
―¿Que salen en secreto? ―un grupo de señoras que platican amenamente en la mesa de un café en las afueras de Magnolia rieron ante esa pregunta de una de sus amigas que venía de la ciudad de Oak de vacaciones, acaban de escuchar de una de las meseras sobre las andanzas de la famosa Titania, quien a su vez lo escuchó de un chico con el corazón roto después de ver a la susodicha ―en bikini― balbuceando algo de crear los chocolates perfectos para San Valentín en una librería a varios kilómetros de allí, porque así de rápido corría el chisme en Magnolia.
―Imposible que crean eso, todos saben que esos dos están más cerca del matrimonio que nunca ―las demás señoras asintieron y continuaron con su ronda de jugosos chismes sobre los detalles de la aparente muy próxima boda del benevolente mago que trabajaba para la Corona y la poderosa maga de Fairy Tail.
Realmente no pensaban que de verdad esa maga escarlata y ese mago azulado creyesen que salían en secreto.
Risible.
Sin embargo, la joven que llegaba a Fairy Hills llena de paquetes destinados para el gran día, de verdad creía que su relación era un secreto, y no solo eso, ella creía que ni en su gremio lo sabían, inclusive pensaba que jamás a nadie se le pasaría por la mente que sus constantes suspiros los últimos días se debían a su deseo "muy secreto" de poder pasar un San Valentín con su enamorado, algo que nunca había hecho antes y que muchas veces se permitió soñar y que ahora se podría hacer realidad.
«Una cita de San Valentín con Jellal...»
Erza respiró hondo y de su boca salió una risita tonta que se había estado conteniendo desde que leyó la carta en la que Jellal le informaba de que sus asuntos en el palacio estaban resueltos y que llegaría a Magnolia justo a tiempo para que pudiesen pasar San Valentín juntos, y más que eso, Jellal le decía también en esa carta de que, si ella estaba de acuerdo, le gustaría tener la posibilidad de pasar todo el día con ella.
¡En una publica y formal romántica cita de San Valentín!
Erza no podía creerlo.
¡Por fin su relación sería revelada!
Ambos habían decidido mantener su relación en secreto mientras muchas cosas sobre el nuevo gremio y puesto de Jellal se arreglaban, Jellal en especial tenía muchas preocupaciones de que su pasado afectase la reputación de Erza si se descubría que eran una pareja, mientras que a Erza le preocupaba que su fama como maga de Fairy Tail le trajese muchos inconvenientes a Jellal quien trataba de llevar una vida discreta luego de todo su tumultuoso pasado, sin embargo, en su última "cita secreta" ambos habían llegado a la conclusión de que era hora de ser sinceros con los demás, en especial con sus seres cercanos, y al parecer él había pensado que no había mejor momento que en San Valentín.
La mente de Erza se enfocó en imaginar tal escenario de ensueño.
Ellos dos.
De la mano.
En San Valentín.
En una cita romántica.
A la vista de todo Magnolia.
Erza sintió su cara caliente mientras cerraba la puerta de sus habitaciones con el talón del pie pues sus manos estaban llenas de las bolsas de las compras.
―Una cita de San Valentín... con Jellal... ―susurró conteniendo el entusiasmo, dejó algunas bolsas en el sofá y las demás se las llevó a la cocina, allí sacó todo lo que ocupaba, lo dejó sobre la mesa, junto con la carta que le mandase su enamorado para asegurarse de que no la había soñado, y usó su magia para re equiparse con la armadura necesaria para la gran misión frente a ella.
¡La de hacer los mejores chocolates de San Valentín para Jellal!
Su cuerpo brilló con magia y enseguida estuvo lista para esa batalla, con un lindo delantal con detalles naranja.
Sobre su bikini.
Así de embobada la tenía la noticia en esa carta.
Mas fuese como fuese, Erza era una maga con tenacidad que ponía toda su habilidad y esfuerzo en lo que hacía, y poco a poco todo empezaba a tomar el buen curso para lograr su meta, el chocolate se derretía a baño María, los moldes ya estaban lavados y listos para ser usados y el relleno para los chocolates estaba dentro de una manga pastelera.
―Espero le gusten... ―Erza soltó un largo suspiro, y con emoción contenida comenzó a revolver el chocolate ya casi completamente derretido en el tazón de vidrio que había dejado sobre la olla de agua hirviendo, había elegido un toffee de café, crema de almendras y caramelo para rellenarlos, a Jellal le gustaban mucho esas cosas, siempre que se veían, ya fuese en Magnolia o en otra ciudad, les gustaba ir a cafeterías y Jellal siempre pedía café negro, también sabía que le gustaban los frutos secos y que toleraba el dulce, pues cuando ella le ofrecía de sus postres él siempre decía que sabían bien―. Aunque... ―Erza se puso a meditar, tal vez solo lo decía porque ella se lo ofrecía, si lo pensaba bien, Jellal nunca ordenaba algo dulce para él, y no recordaba haberlo visto comer chocolate.
Empezó a llenarse de nervios.
¿Había visto a Jellal comer chocolates alguna vez?
Cerró los ojos mientras batía.
Necesitaba recordar aunque fuese una sola vez.
Una solo vez.
Solo una.
¡UNA!
―¿Y si no le gustan los chocolates...? ―dijo perdiendo el ánimo de pronto―. ¿Y si...
―¿Er-Erza-san? ―la mencionaba casi brincó y miró hacia su espalda sujetando con fuerza el tazón que casi quiebra al sujetarlo con fuerza debido al susto a pesar de que lo sujetaba con un suave y acolchado guante de cocina que combinaba con su delantal.
―¿We-Wendy? ¿Qué... amh... haces aquí? ―Erza pensó en esconder el chocolate pero ya era tarde, había sido atrapada con las manos en la masa.
La pequeña niña se dio cuenta de los nervios de Erza y sonrió para tranquilizarla.
Y escondió un papel que traía tras su espalda.
―Umm... yo... vi la puerta abierta de su habitación y me pareció extraño, por eso entré para saber si usted estaba aquí ―dijo una verdad a medias―, perdón por entrar sin permiso ―se disculpó con un gesto de la cabeza, ocultando su emoción al ver que Erza se estaba preparando para una cita de San Valentín con Jellal, ella sabía que se amaban mucho, y estaba más que feliz de que ellos pudieran compartir dulces momentos juntos.
―¡OH! ¡No te preocupes...! ―Erza sonrió aún un poco nerviosa―. Gracias por revisar, Wendy.
―Sí... Bueno, yo me voy, tengo... cosas que hacer... ― miró al suelo y luego a su admirada maga, Wendy juntó sus brazos cerca de su cuerpo e inhaló hondo para obtener coraje― ¡Á-ánimo, Erza San! ―casi que gritó―. ¡Jellal-san amará los chocolates que Erza-san le prepare! ―con una pequeña reverencia se despidió y salió de la habitación de Erza cerrando la puerta al salir, no quería ser indiscreta, pero escuchó la preocupación de Erza de que a Jellal no le gustasen los chocolates que preparaba, y quiso darle ánimos; así como, tanto Erza como Jellal, la habían animado a ella en varios ocasiones―. No debí haber gritado... ―se dijo a sí misma con el corazón latiendo fuerte pero a la vez orgullosa de sí misma, había llegado a mostrarle una hoja con una misión en la que participarían varias miembros del gremio, pero Erza tenía algo más importante para ese día, el atender un café en San Valentín no era para Erza esta vez.
Esta vez ella podía disfrutar libremente de ese día con alguien que amaba.
Mientras tanto la joven escarlata veía con la cara roja el camino de escape de Wendy, no sabía cómo, pero al parecer Wendy había adivinado que esos chocolates eran para Jellal.
―¿Có-cómo lo supo? ―Erza removía confundida el chocolate en el tazón, aunque la había visto haciendo chocolates bien podían ser chocolates de gratitud para su familia del gremio; ella y las demás chicas solían hacerlos cada año, así es como había aprendido a hacerlos.
Cometió muchos errores en su día, pero ya había dominado bastante bien la técnica.
―¿Será que lo escuchó en algún lado? ―Erza vertió el chocolate perfectamente derretido en los siete moldes en forma de estrella, luego los puso boca abajo sobre un plato para que el chocolate excedente saliese y dejase espacio para el relleno de café y almendras, pensativa se llevó una mano a la barbilla―. ¡Oh! ―golpeó su mano derecha sobre la palma abierta de la izquierda―. ¡Tal vez Charle lo vio en una premonición! ―suspiró y miró hacia la carta que Jellal le mandó―. Al parecer alguien más sabe de nuestro secreto... ―sonrió enternecida.
Era difícil mantener secretos de sus amigos y familia.
...Especialmente un amor tan grande como el que ellos se tenían...
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] J x E [
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Respiró hondo para tranquilizarse.
Aún era temprano, llegaría.
Miró al reloj en la pared, peinó con sus dedos su cabello levemente ondulado y suelto ―pues Jellal amaba su cabello―, y luego llevó su mano a la falda de su vestido de un suave celeste pastel con detalles de flores en dorado para alisarla por octava vez, sabía que muchas miradas estaban sobre ella y se preguntaba si solo estaban curiosas o la estaban juzgando, al fin y al cabo ella estaba sola en una de las mesa privadas tan cotizadas por las parejas que abarrotaban el sitio, más las que estaban esperando afuera en una larga fila.
―Tal vez debería dejarle la mesa a otra pareja... ―susurró para sí misma.
―Ara, de eso nada ―una voz dulce pero firme la hizo enderezarse en la silla―. Esta mesa fue reservada para ustedes dos ―Erza se sonrojó, cuando llegó a la cafetería que Jellal sugirió justo el día anterior para su gran cita, inmediatamente fue jalada del brazo hacia adentro del lugar por la puerta trasera, allí vio que varias de sus compañeras del Gremio estaban ataviadas con trajes de meseras, al principio pensó que ocupaban su ayuda ya que el lugar estaba a reventar, y no le hubiese importado ayudarlas por un rato ya que había llegado muy temprano y además el uniforme era muy lindo, pero antes de poder ofrecer tal ayuda, fue llevada por una muy amable Wendy hacia su actual locación.
La mesa más exclusiva de la cafetería.
―Pero...
―¿Acaso no quieres tener la mejor de cita de San Valentín con Jellal? ―Mirajane alzó una ceja y Erza se puso roja, al parecer alguien más sabía de su secreto, pero bueno, no era raro que la albina lo supiese, ella siempre estaba atenta a los enamorados en el Gremio.
«Enamorados...» pensó Erza y sonrió internamente porque esa palabra sí los describía a ella y Jellal.
―Bueno, sí...
―Entonces no se discute más ―Mira sonrió con esa dulzura que anunciaba un gran castigo si no se cumplía con lo que ella decía, normalmente Erza no tendría problema para simplemente no hacerle caso, pero la verdad sí quería tener la mejor de las citas con Jellal―. ¡Ara, ara! Aquí viene... ―la albina le dio un golpecito en el hombro y le señaló fuera del gran ventanal con vista hacia el parque de Fiore―. Estoy segura que usaría meteoro si no fuese porque está abarrotado de gente por aquí... ―le cerró un ojo―. No puede esperar por verte, Er-chan ―la joven se sonrojó más y Mira rió, Erza decidió seguir con la mirada los pasos apresurados de Jellal quien ahora se encontraba con Wendy, quien lo guió hacia la puerta trasera de la cafetería y justo en ese momento se dirigía a su mesa.
Erza se puso de pie repentinamente y dio unos pasos hacia él.
Jellal sonrió dulcemente al llegar junto a ella.
Su corazón parecía estar por estallar.
Se veía tan encantador.
―¡Ho-
―Te ves tan hermosa... ―interrumpió él y de inmediato lo vio sonrojarse―. Es de-decir... siempre te ves hermosa pero hoy yo pienso que... amh... ―carraspeó―, es que... estás especialmente hermosa... y... bueno... ―soltó un largo suspiro―. De verdad... de verdad quería mucho verte...
Erza sonrió atontada y con mejillas arreboladas.
―Yo... yo también quería verte... ―dijo sincera aunque nerviosa―, y tú también te ves especialmente apuesto hoy ―lo miró de arriba abajo, de verdad se veía muy apuesto, aunque sus ropas no eran las comunes para él, Jellal solía ser muy discreto y sencillo al vestir.
―Oh, eso... ―Jellal rió―, esta ropa... ―se desacomodó el cabello―, creo que mejor nos sentamos para hablar sobre esto ―Erza alzó una ceja curiosa pero aceptó la invitación caballerosa de Jellal quien le acomodó la silla al sentarse, y le tomó de la mano cuando se sentó frente a ella, algo que hizo a Erza sentirse en las nubes.
Sus ojos se encontraron.
Compartiendo esa emoción de estar juntos y ambos sonrieron.
―Pueden ordenar cuando estén listos ―dijo Mirajane divertida al ver que esos dos se habían olvidado de que no estaban solos, de inmediato los dos reaccionaron de la misma manera, se pusieron más rojos y balbucearon varias disculpas, era gracioso y encantador verlos, estaban tan enamorados el uno del otro que se volvían muy torpes―. Todo lo que pidan será cortesía de la casa, las chicas y yo ya lo decidimos.
―¿E-eh? ―dijeron ambos y Mira rió.
―Hemos esperado mucho tiempo para que ustedes por fin salieran en público juntos como pareja, esto será nuestro regalo y celebración ―Mira les cerró un ojo y volvió a la cocina, al fin y al cabo ella estaba de misión en ese lugar junto con su hermana, la pequeña Wendy, Lucy y Juvia, se suponía que invitarían a Erza pues a ella le gustaba trabajar de mesera y siempre lograba que los clientes gastasen mucho, pero Wendy les informó que Erza tendría planes muy especiales para ese día, y desde ese momento Mirajane decidió averiguar lo más que pudiese sobre esos planes.
No por nada ella era llamada la diabólica casamentera de Fairy Tail.
Así que, apenas escuchó las noticias de Wendy puso un plan en marcha, y, con ayuda de Juvia contactó a Meredy para hacer un trabajo de inteligencia en cooperación en el que lograron influir en la decisión del lugar de la cita, y la posterior reservación de la mesa para ellos.
Porque todas querían mirar el gran acontecimiento en primera fila.
Erza y Jellal merecían vivir libremente su gran amor.
―L-lo siento por eso... ―dijo Erza de pronto―, no sé qué hice mal, pero al parecer ellas ya saben de... de lo nuestro... n-nuestra relación... ―dijo balbuceante, aún a ella le costaba creer que ella y Jellal eran una pareja ― ¡Pero... no creo que nadie más lo sepa!
―Bueno... en realidad...―Jellal carraspeó―, sobre eso, verás... mis compañeros de gremio también lo saben...
―¿Eh?
―No sé cómo, pero se dieron cuenta de nuestra cita secreta, y Meredy y Macbeth me sugirieron bastante intensamente este lugar, además... ―soltó un suspiro―, esta ropa...ellos la compraron para mí.
―¿Q-qué?
―En palabras de ellos, habría sido un crimen venir a verte en San Valentín vestido como un vagabundo... ―y no solo se limitaron a opinar sobre su ropa, también le dieron una lista de reglas y tradiciones sobre San Valentín que si no respetaba lo harían pagar por ello―. Lo mismo hicieron con Erik, él también tenía una cita hoy con Kinana.
Erza rió y Jellal la acompañó con su risa.
Podía perfectamente ver la forma, la cara y la seriedad en que les aleccionaron.
Aunque no estaba nada de acuerdo en que Jellal se vistiese como un vagabundo, él simplemente era un hombre que vestía con sencillez y ella amaba eso de él.
Bueno, amaba todo de él.
Y de igual forma todo lo que usaba lo hacía verse sumamente apuesto.
―Entonces... ―dijo Erza―, parece que nuestros gremios lo saben...
―Y tu madre también...
―¿¡QUÉ!?
―Se comunicó conmigo vía lácrima hace un par de horas.
―¿¡Y qué te dijo!? ―desde que su madre prácticamente volvió de la muerte y habían hablado de corazón a corazón, Irene se había vuelto muy protectora con ella, en esos momentos se encontraba en Álvarez arreglando las cuentas que tenía pendientes al haber sido parte del ejército de Zeref.
―N-no puedo decirlo... ―Jellal apartó la mirada― ¡Pero no te preocupes! ―se apresuró a decir al ver que Erza había fruncido el ceño y estaba por insistir, él había estado muy feliz por Erza cuando le contó como ella y su madre querían vivir la relación de madre e hija que les fue arrebatada, por nada del mundo quería ser una piedra entre ellas― ¡No fue nada malo! ―al fin y al cabo para él era natural que una madre amenazara mortalmente a un hombre que pretendiese a su hija, especialmente una tan maravillosa como Erza Scarlet.
Erza negó.
Estaba segura que su madre hizo pasar a Jellal por un mal momento, pero lo dejó pasar.
Al menos esta vez.
―Bien, entonces nuestros gremios y mi madre.
―Y probablemente el gremio de Sabertooth también ―Erza le miró extrañada―, es que si lo saben Macbeth y Meredy, Sorano también y ella no es nada discreta.
―Y si lo saben ellos... ―Erza se llevó las manos a la cara―, Minerva seguro que le contó a Kagura y a todo Mermaid Hill. Y si lo pienso bien, si Wendy lo sabe, Chelia y Lamia Scale lo saben, y si Mira lo sabe, lo sabe Jenny, y si ella lo sabe, lo sabe el Maestro Bob, y si él lo sabe prácticamente toda persona que llegue al bar de Blue Pegasus, como Baccus, lo que quiere decir que Quattro Puppy lo sabe... ¡Todos los gremios lo saben!
―Y también lo sabe la Reina Hisui...
―¿La reina?
―Cuando le avisé que me ausentaría para esta fecha, ella dijo que era obvio que me ausentaría porque querría verte en este día... ―bajó la mirada a sus manos unidas.
―Ya veo... ―dijo apenada, al parecer hasta la familia real sabía.
―Ah, ―dijo Jellal de pronto y la miró con disculpa― y la señora de la joyería lo sabe...
―¿¡E-Ehhhh!?
―Bueno ―puso en la mesa una cajita abierta con unos lindos aretes dentro―, fui advertido muy seriamente que no podía presentarme sin regalo a nuestra cita ¡au-aunque igual ya tenía pensado comprarte algo! ―agregó rápidamente.
―¡Son hermosos! ―dijo emocionada al verlos, eran pequeñas flores doradas, muy parecidas a las que adornaban su vestido, con una pequeña gema brillante de color celeste en el centro―. No tenías por qué... ―Jellal sonrió―. Gracias... ―y sonrojada preguntó―. ¿Puedo ponérmelos?
―¡Claro! ―bastante emocionado respondió, Erza acercó su mano a la cajita y usó su magia en ellos, en un abrir y cerrar de ojos los lindos pendientes adornaban sus orejas―. La señora tenía razón, son perfectos... te ves hermosa...
―Gr-gracias... ―Erza miró hacia sus manos bastante apenada por el elogio y la mirada llena de dulzura de Jellal―. Y volviendo... al tema... ―dijo para tranquilizarse― ¿A qué te referías con que la señora de la joyería lo sabe?
―Oh, eso... ―dejó de observar con adoración a la bella mujer frente a él―. Es que cuando pasé a comprarlos, la señora de la joyería me dijo que según lo que le dijo su prima que es cuñada de una mujer que tiene una hija que trabaja en la sucursal de Heart Kreuz en Magnolia, debía comprarte estos porque combinaban con el vestido que compraste, y si lo pienso bien, eso significa que la prima, y la cuñada de ella y su hija también lo saben...
Erza sintió que se iba a desmayar de la pena.
«¿¡ACASO TODO MAGNOLIA SABE DE LO NUESTRO!?»
―Creo que toda Magnolia lo sabe... ―dijo Jellal, contestando su pensamiento.
―No quiero asustarlos ―dijo una voz conocida junto a su mesa, la joven mesera rubia colocó unas tazas de té y café frente a ellos―, pero es más algo a nivel de Fiore, Jason me llamó un día de estos a preguntarme si podía hablar contigo para hacer una entrevista y que hablaras de tu relación con Jellal ―les miró con disculpa a los dos―, al parecer una de las preguntas que más mandan a la sección rosa de la revista es sobre cuando ustedes dos confirmarían... bueno...
―¿Con-confirmar nuestra relación? ―terminó Erza incrédula de la noticia.
―E-es más que eso... ―Lucy se rascó el costado de su cabeza―, quieren que confirmen su... boda...
Jellal casi se ahoga con su propia saliva.
Erza quedó paralizada.
Lucy aprovechó para escaparse.
Varios minutos después, volvieron a hablar.
―Bo-boda... ―dijeron al unísono y se miraron repentinamente, disimularon tomando el menú.
―To-todo se ve delicioso... ―dijo Erza para cambiar de tema, preguntándose si su pregunta a las oficinas centrales de Heart Kreuz sobre si tenían catálogo de vestidos de novia inició todos esos cuestionamientos.
―S-sí... ―dijo Jellal, preguntándose que si cuando mandó a hacer cierto anillo hacía un tiempo atrás, causó que esas preguntas se empezasen a dar.
Todo un misterio.
―Oh, Jellal... ―el joven la miró sobre el menú―, esto es para ti, por favor abrélo... ―le pasó una caja que sacó de su re-equip, el joven la tomó y la abrió―. Es una bufanda... ―explicó apresurada―, la vi en la tienda de Heart Kreuz, y pensé en ti... ―Jellal era un poco friolento, pero más que por eso, se la había comprado por los detalles de color, rojo y azul―. Aunque ahora que lo pienso ya casi es verano y no es necesaria una bufanda...
―Me gusta mucho ―Jellal se la colocó de inmediato―, es perfecta, cuando estoy en las oficinas en el palacio la temperatura es cálida, pero cuando salgo hacia mi dormitorio hace frio, esto me protegerá mucho... Gracias por el detalle, Erza... ―y ella sonrió encantada.
Al menos de eso modo podía protegerlo aún estando lejos.
―¿Juvia puede tomar su orden? ―interrumpidos una vez más, los dos casi saltan de su silla.
―Hmmm... ―Jellal revisó de nuevo el menú y Erza lo vio muy contrariado, su miedo a que Jellal no le gustasen los chocolates se incrementó pues la mayoría de los postres allí tenían chocolate.
―Juvia les sugiere el especial de San Valentín ―sugirió amable la maga de agua al verlos nerviosos e incapaces de decidir que pedir―. Es una copa de helado gigante con cuatro diferentes tipos de helados y diez tipos diferentes de toppings, tiene fresas, y dos barquillos, todo para compartir con la persona amada ¡Son limitados! ―sonrió entusiasmada― ¡Juvia ya apartó una para su cita con Gray Sama! ¡Juvia piensa que deberían escoger el especial!
Al ver el entusiasmo de Juvia, decidieron aceptar.
Al llegar la gran copa, Jellal se alegró del amor de Erza por los dulces, pues él sería incapaz de comerse ni la cuarta parte de esa copa.
Erza también estaba feliz, pues veía a Jellal comer sin problemas de la copa de helado y dulces, pero empezó a notar que Jellal apartaba con disimulo todos los toppings de chocolate y el jarabe de chocolate y no tocó ni una vez la bola de helado de chocolate.
«¡JELLAL ODIA EL CHOCOLATE!»
Ese pensamiento llenó su mente durante todo el tiempo en que comieron y platicaron.
Por eso, cuando aceptaron que su relación secreta ya no tenía base alguna para ser mantenida, decidieron salir a caminar al parque y ver y participar en los eventos de San Valentín que se realizaban afuera, Erza muy disimuladamente, dejó abandonada la caja de chocolates que había mantenido oculta en su silla, los habría metido en su espacio mágico, pero Jellal se extrañaría si usaba magia repentinamente, así que solo los dejó ahí.
Sabía que si Jellal se daba cuenta de su existencia los comería por complacerla, y no quería obligarlo a eso, además, ya le había dado un regalo, no sería extraño que no le diese chocolates.
«Pero quería dárselos...» pensó pesarosa.
La pareja se encaminó al parque después de agradecer a sus amigas por sus atenciones y después de saludar a Erik y Kinana, antes de que estos también fuesen secuestrados por las meseras cupidos de la cafetería.
Al parecer no solo habían apartado una mesa en el local.
En media caminata, Jellal tomó su mano.
Erza se sintió extasiada a pesar de las miradas de las personas.
Que importaba, quería que todo el mundo supiese de su amor.
Entrelazó sus dedos con los de él.
Estaba bien amar y ser amado.
Pero lo de los chocolates manchaba un poco la radiante felicidad en su pecho.
Sentía su corazón doler a cada paso.
¡Se había esforzado tanto en ellos!
―¡ERZA SAN! ―la voz de Wendy los hizo detenerse, la pequeña llegaba a ellos respirando apresuradamente, sin duda había corrido todo el camino, aunque en realidad estaba cansada de atender la cafetería que seguía a reventar de parejas―. ¡Erza-san! ―se detuvo a unos pasos de ellos y extendió sus manos con una caja celeste con listones rojos que Erza reconoció de inmediato―. ¡Los olvidó! ―Erza no supo que hacer, podía disimular y decir que eso no era de ella, pero no se atrevía a mentirle a Wendy, pero tampoco quería poner en una situación difícil Jellal regalándole algo que él no disfrutaría―. ¡Erza-san, se esforzó mucho por ellos! ¡Mucho!
Erza soltó un suspiro.
Era verdad.
―Gracias, Wendy... ―le colocó la mano en la cabeza de manera cariñosa mientras con la otra tomaba la caja de chocolates―, muchas gracias... ―la niña se sonrojó y luego se despidió dándole ánimos con su gesto de brazos junto al cuerpo, como si un pollito moviese sus alas para volar.
Wendy era tan adorable.
―Jellal... ―cuando Wendy se alejó Erza se volteó a él con su mirada determinada―, esto, bueno... es para ti... ―le extendió la caja y miró hacia sus pies―. No tienes que comerlos, yo, debí preguntarte si te gustaban los chocolates... pero parece que no es así, en todo caso, estaré feliz con solo que los aceptes, puedes repartirlos con los demás cuando vuelvas con tu gremio...
Sí, eso era suficiente para ella.
El que tan solo los aceptara.
―¡De ninguna manera repartiré esto con nadie! ¡En esto seré increíblemente egoísta con ellos! ―Erza subió su mirada sorprendida por lo dicho por él― ¡No hay manera que le dé esto a nadie más! ―Jellal hizo un adorable puchero que Erza jamás pensó vería―. He esperado por esto todo el día, tal vez desde mucho antes... y pensé que nunca pasaría... ―soltó un largo suspiro de alivio.
―¿D-de verdad?
―Por supuesto ―con delicadeza e ilusión jaló de los listones―, ta-tal vez te parezca ridículo ―comenzó a confesar sonrojado― pero muchas veces, aún cuando vagaba de lugar en lugar con Crime Sorcière, aún cuando era prohibido amar a alguien de la luz, siempre que llegaba San Valentín me permitía imaginar la posibilidad de recibir un chocolate hecho por Erza Scarlet, aunque fuese uno de amistad... o de obligación... ―le miró nostálgico y emocionado―, y hoy... vaya... ―dijo felizmente sorprendido al abrir la caja― hoy obtuve no uno, sino siete... ―las siete estrellas en la caja formaban un perfecto Grand Chariot.
Sonrió enternecido.
―¿Estás feliz aunque no te guste el chocolate? ―preguntó conmovida.
―¿Por qué piensas que no me gusta? ―le miró extrañado.
―Bueno, nunca te he visto comerlo, y hoy... hoy apartaste todo lo que era de chocolate de la copa de San Valentín...
―¿Eh? ―le miró confundido―. Yo solo cumplía las reglas de San Valentín.
―¿Las reglas de San Valentín?
―Sí, de hecho era la regla más importante de las que me dio Meredy.
―¿Cuál regla?
―De que por nada del mundo podía comer algo de chocolate que no fuese hecho o regalado por ti... ―le miró con solo la seriedad que él podía tener ante tal regla―, sería como serte infiel, la peor ofensa que podría hacerte a ti... ¡Y te juró que no comí nada de chocolate en esa copa!
Erza aguantó la risa.
Estaba conmovida pero a la vez todo eso era tan ridículo.
―¿Hi-hice algo mal?
―No ―Erza se mordió su mejilla internamente para no reír, él podía ser tan adorablemente ingenuo―, absolutamente no ―Jellal suspiró tranquilo―, y para que quede claro, estos chocolates son chocolates con mis pensamientos por ti en ellos, no son de amistad, y mucho menos de obligación, estos chocolates contienen mi amor por... ti, Jellal Fernandes... ―él no pudo más que asentir sonrojado, con el corazón latiendo desbocado.
Aún le costaba creer que ella lo amase a él.
Así como él la amaba a ella.
―¿Entonces... puedo comer uno? ―Erza asintió nerviosa, cuando Jellal acercó una de las estrellas a sus labios, la maga recordó algo y colocó su mano contra los labios de Jellal, impidiendo así que comiese el chocolate.
―¡No!
―¿MQu-qMhué pasMha? ―intentó hablar con la boca tapada.
―Olvidé que es-estaba tan emocionada al hacerlos que nunca los probé... ¡Es mejor que no los comas! ¡Haré otros luego!
―ErmhzMa... ―Jellal tomó la mano de la joven con suavidad y la apartó de sus labios, luego se acercó un par de pasos a ella, sabía que todos alrededor los miraban, pero ya no importaba, ya habían decidido que estaba bien amarse, y de todos modos ya todo Fiore lo sabía, y a como le había gritado una sobreprotectora Irene vía lácrima de que jamás se atreviese a lastimar a su hija o lo iba a pagar muy caro, era muy probable que ya todo Álvarez también lo supiese, aunque aún prefería no decirle eso a su amada peli-escarlata, así que acarició su mejilla con cariño, guió su mano de la suavidad de su piel a la sedosidad de su hermoso cabello escarlata y se inclinó hacia su rostro―. Probemos juntos... ―, antes de que Erza pudiese reaccionar o siquiese entender, un chocolate estaba en sus labios entreabiertos y sobre este, los labios de él .
Y luego todo se volvió dulzura.
Por el chocolate, y por labios de Jellal.
No pasó mucho para que el chocolate se derritiese en sus bocas por la calidez de su beso, para que la dulzura se expandiese en sus lenguas y se volviese tan adictiva, que ambos buscaban más de esa dulzura en la boca del otro.
Más y más...
―Delicioso... ―dijo Jellal en un susurró cuando se separó un poco de ella.
―Feliz San Valentín... ―susurró ella contra sus labios y subió su mano hacia su nueva bufanda, y lo jaló para probar más de esa dulzura de San Valentín.
Y ahora sí, no quedó duda en todo Fiore.
...Ellos eran un par de enamorados...
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FIN
¿Review?
Los reviews animan a los fanfickers a seguir escribiendo.
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Rincón De La Escritora En Proceso:
¡SÍ, TODO EL MUNDO LO SABE! ¡Ya cásense! QwQ)8
Y sí, en bikini... lol. Es que me imagino a Erza tan embobada por la cita de San Valentín que no se da cuenta que caminó por toda Magnolia en bikini. xDDDDD 404 Erzas Brain Not Functioning. Loool.
Ahhhh... de verdad que necesito que estos dos se den dulzura en el manga... QwQ pero mientras tanto, saciemos esta necesidad con los fanfics.
Sobre la inspiración para el fic, hay un juego de Fairy Tail tipo Gacha donde mensualmente salen cartas y eventos, para San Valentín salió una nueva carta de Jellal, en donde viste de forma más casual y usa una bufanda con detalles en azul y rojo cof escarlata cof, la carta se llama "el encanto de un meteoro" y luego el evento de "San Valentín" se llamaba "Cita Secreta" en este esa carta de Jellal y una carta de Erza en bikini haciendo chocolates están en conjunto, la carta de Erza se llama "Chocolate Secreto" y tiene una frase extra "Pensamientos sobre «Él», el evento se da en una cafetería en donde la carta de Wendy, tiene un día muy atareado atendiendo a tantas parejas enamoradas en la cafetería.
Me excedí con la info... en fin, soy feliz de haber obtenido ese evento y por eso me inspiré para escribir esto. xD
Espero lo hayan disfrutado, mil gracias por leer. NwN/
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Adieu!
.o./
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